sábado, 29 de noviembre de 2025

Feijóo se arrastra ante Junts


El Partido Popular lleva años vomitando titulares sobre Carles Puigdemont: le han llamado golpista, prófugo, enemigo del Estado, ruina de España, en las calles madrileñas han gritado junto a los ultras “Puigdemont, a prisión”, se han rasgado las vestiduras por la amnistía y han trabajado con todas las armas a su alcance para imposibilitarla. Demasiado literario que el mismo hombre al que querían esposado en la Plaza Mayor se haya convertido a día de hoy en el salvavidas que necesitan para derribar a Pedro Sánchez. Si hay que mendigar se mendiga, si hay que arrastrarse se arrastra uno. Ningún pudor, ninguna vergüenza, ningún disimulo. Si para conseguir mi objetivo tengo que comerme mis palabras me las como, ¿quién dijo amor propio?


Acudió Núñez Feijóo este viernes a Barcelona y rogó a los empresarios catalanes -los mismos a quienes el PP empujó a sacar sedes de Catalunya- que convenzan a Junts para apoyar una moción de censura. Una moción que el propio Feijóo lleva meses insinuando, escondiendo, reivindicando y hoy… ¡negando! porque esta mañana, muy ufano, ha dicho que él “solo quiere llegar a la Moncloa con votos, no con una moción de censura”.Lo dijo pocas horas después de mendigar exactamente eso, por mucho que se empeñe en prometer que solo sería “para ir a elecciones y tener de inmediato un nuevo gobierno”. 


He aquí el PP en estado puro: te escupe en la cara y luego te pregunta por qué estás mojado. Feijóo reniega ante las cámaras de la moción, pero por otro lado anda suplicando a los empresarios, presionando a Junts y repitiendo su eterna matraca de  “gobierno ilegítimo” a ver si cae la breva y consigue que le hagan el trabajo sucio. Pide limosna, pero no se le ocurre pedir perdón. Ni por haber demonizado a Puigdemont, ni por haber boicoteado la oficialidad del catalán en Europa, ni por haber alentado el traslado de empresas como arma política.Tampoco por haber repetido hasta la náusea que Junts era una amenaza para España.


Y ahora resulta que los necesita. Mientras el todavía líder del PP les pide ayuda -aunque jure que no la está pidiendo- Junts le recuerda una obviedad que, por lo visto, en Génova no entienden: romper con el PSOE no significa abrazar al PP. Que uno esté enfadado con un vecino no quiere decir que se vaya a casar con el otro. Pero Feijóo vive en un universo paralelo donde todo lo que no sea apoyar a su partido es, por definición, una anomalía democrática.


En resumen: el PP ha pasado de llamar a Puigdemont delincuente a considerarlo plan B. De exigir su detención a suplicar su colaboración. De demonizar a Junts a pedir su bendición. Feijóo asegura que quiere gobernar con votos, pero no deja de mendigar atajos. Quiere parecer íntegro sin serlo, demócrata mientras conspira y firme mientras se desmorona.


¿No hay nadie cerca que lo quiera un poquito y le diga Alberto, porfa, deja ya de hacer el ridículo de una vez?


J.T.

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