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viernes, 14 de agosto de 2015

Ada Colau y el anhelo de soberanía


Se cumplían este jueves sesenta días de la constitución de los ayuntamientos nacidos del 24-M y parece que por fin las nuevas caras se deciden a salir a la palestra. El sábado pasado fue Kichi; este 13 de agosto, Ada Colau. La segunda semana de agosto suele ser la más huérfana de noticias políticas del año y ahí estaba ayer la alcaldesa de Barcelona, aprovechando el hueco y haciendo bolos por duplicado, en "Las Mañanas de Cuatro" y en "Al Rojo Vivo"

- Barcelona en Comú -dijo Ada Colau en ambas intervenciones y con parecidos términos- ganó las elecciones defendiendo el derecho a decidir en el sentido más amplio de la palabra. Creo que tanto yo como la mayoría de mis compañeros (hay gente que es federalista, gente que es independentista y otra parte que no considera ese tema prioritario) estamos de acuerdo en el concepto de "soberanía", en el derecho a decidir como principio democrático irrenunciable. A nadie se le escapa que estamos en un momento de una democracia claramente imperfecta, y los casos de corrupción tienen mucho que ver con esto, pero tiene que ver con algo mucho más amplio, que es esa sensación de que no estamos decidiendo nosotros. Que en los últimos años, cuando íbamos a votar, no decidíamos realmente las políticas públicas, cómo se utilizaban o gestionaban los recursos públicos, las instituciones... Hay un anhelo generalizado de soberanía, y a eso responde claramente un contexto de revolución democrática como las candidaturas municipalistas que han ganado en muchas ciudades. 

Yo nunca he sido nacionalista ni independentista -continuó la alcaldesa-, pero sí soy soberanista, sí quiero más y mejor democracia. Y sí creo que el  pueblo de Catalunya tiene todo el derecho del mundo a decidir su futuro, a decidir cómo se debe organizar. Y desde la libertad, el respeto y la normalidad democrática, deliberar y decidir cómo debe relacionarse también la institucionalidad catalana con el resto del Estado. Estamos a favor de que se pueda realizar un referéndum con normalidad, como se pudo hacer en Escocia y hemos dicho que nosotros estaríamos siempre, como capital de Catalunya, al lado del resultado de ese referéndum. Si eso finalmente se concreta en independentismo, en federalismo, o en la fórmula que sea, eso no puede plantearse en clave de preocupación ni de miedo, porque entonces estaríamos diciendo que la democracia es un problema.

En cuanto a la independencia, Colau no cree que sea un signo de bondad o de maldad. Es un instrumento, una forma de organización institucional del Estado -explica- que depende de cómo se haga, con quién se haga y cómo se diseñe. Por eso nosotros, desde la candidatura en la que participo y que ahora gobierna el ayuntamiento de Barcelona, con lo que siempre hemos tenido más sintonía es con la idea de Proceso Constituyente porque creemos que es lo que hace falta tanto en Catalunya, como en el Estado y en el resto de Europa. Es decir, un debate democrático desde abajo desde donde podamos rediscutir las reglas del juego y cómo nos organizamos institucionalmente. Porque finalmente esto ya no es tampoco una cuestión entre Catalunya y el resto del Estado, es también una cuestión europea. Lo acabamos de ver en Grecia, el ataque a la soberanía real. La soberanía tiene que ser el debate general, la soberanía tiene que ser que la ciudadanía pueda debatir y decidir la forma de organización del Estado, sea en España o en Europa.

Mientras otros dormitan, Colau espabila y aprovecha. Faltan poco más de cuarenta días para el 27-S, y cada minuto es oro.

J.T.

martes, 30 de junio de 2015

Grecia y las mentiras de la Unión Europea


La UE es mentira
La solidaridad entre los pueblos de la Unión es mentira
El euro fue una engañifa
Que nuestras vidas iban a mejorar juntos era un bulo
Nos han estado contando cuentos chinos durante treinta años
Nos han engañado, nos han estafado, nos han robado...

Nos dejaban sin industrias y nos callábamos. O casi. Nos obligaban a producir menos leche y tragábamos. Nos ninguneaban en los planes de investigación y desarrollo, y nosotros chitón. Nos subvencionaban la renuncia a según qué cultivos y nosotros, contentos con las migajas. Empresas rentables cerraban para ser trasladadas a países emergentes. Éramos caros, decían. Pero los hoteles y el ladrillo nos iban a sacar de pobres y acabaríamos atando los perros con longaniza. ¡Malditos vendemantas!

Fuimos unos pardillos en manos de gobiernos sumisos, de gobernantes como Felipe, Aznar o Zapatero, encantados de codearse en Bruselas con los poderosos y sin demasiado interés en poner peros a las órdenes que allí recibían.

Tenemos que remar en la misma dirección, decían, que las frases hechas nunca pueden faltar. Pero este tópico encerraba una traducción brutal. En castellano, portugués, italiano o griego, lo que querían decir los prebostes comunitarios era: nosotros los del norte, alemanes, franceses y demás os subvencionamos con Fondos Europeos, nuestros bancos os prestan dinero barato para que os compréis la casita de vuestros sueños, os vendemos los productos que no os dejamos producir y cuando os tengamos hipotecados hasta la mayoría de edad de vuestros nietos, entonces... os vais a enterar de lo que vale un peine.

Los ciudadanos de los países del sur llevamos mucho tiempo enterándonos. Sufriendo en nuestras carnes la desconsideración de tipos como Rajoy o de Guindos, plegados incondicionalmente -porque ellos sí que son un gobierno serio- a los mandamases de Bruselas. Los han malacostumbrado tanto, que los gerifaltes de la troika han sido incapaces de entender que de pronto aparezca alguien y, como ha hecho el gobierno griego, pegue un puñetazo encima de la mesa, les plante cara y diga hasta aquí hemos llegado.

Plantar cara dentro de un orden, porque la última oferta que Grecia presentó al Eurogrupo implicaba enormes concesiones. Pero ni así. El FMI quiere sangre. No quiere que los griegos paguen sus deudas subiéndole los impuestos a los ricos, por ejemplo, que sería lo lógico. Quieren que se suba el IVA de los alimentos básicos y bajen las pensiones. Quieren, en resumen, reventar a los más débiles, que se continúe con las medidas que han llevado al país al desastre.

Sin explicar nunca por qué la deuda es la que es, quién pidió prestado tanto dinero y en nombre de quién, quién lo prestó y cuál fue su papel, por qué las deudas privadas se convirtieron en públicas, quién se benefició...

Nunca agradeceremos suficiente a Tsipras y a Varoufakis que hayan apostado por plantar cara. A pesar de que Rajoy, el jefe del "gobierno más serio jamás conocido", se dedique a ponerlos de vuelta y media. Todo era mentira. Todo es mentira. Nunca hubo una Europa de la solidaridad, nunca hubo ganas de igualdad, nunca existió verdadera intención de proporcionar a todos los ciudadanos europeos la misma calidad de vida, los mismos derechos, las mismas oportunidades...

No piensan perdonar la decencia, la honestidad y la coherencia del gobierno griego, y a lo mejor nos toca a algún que otro país del sur pagar también las consecuencias del cabreo de los prepotentes. Pero ya lo estamos pagando con tanto recorte, tanta política de austeridad y tanta milonga. El gobierno griego ha dicho basta porque ya no le quedaba nada que perder ¿Y a nosotros, nos queda mucho?

Igual hay algo positivo en que los supercicutas de Bruselas hayan decidido por fin quitarse las máscaras y amenazar sin disimulos a los gobernantes griegos por el mero hecho -democrático, no lo olvidemos- de "osar" convocar un referéndum para preguntar a sus conciudadanos si aceptan o no las imposiciones de la troika: igual así expresiones como "bien común", "solidaridad", "proyecto compartido", "justicia", "lucha contra la pobreza" y demás conceptos similares no salen ya nunca más de sus sucias bocas. ¿O sí?

J.T.


martes, 26 de agosto de 2014

El PP enfila la "rentrée" con las orejeras puestas


¿Que para cambiar la ley electoral cuentan únicamente con los cautivos y desarmados votos de los diputados peperos?
Les da igual. Necesitan sacarla adelante y la sacarán.

¿Que quienes en el parlamento catalán representan la voluntad de dos tercios de los ciudadanos de Catalunya quieren votar en referéndum el 9 de noviembre?
Les da igual: el gobierno del PP, no. Punto. Un despropósito, pero nadie parece querer bajarse del burro.

¿Que existe un clamor unánime contra Merkel y su intención de continuar apretándonos los tornillos hasta que reventemos?
A Mariano le da igual. Con tal de rematar junto a ella las vacaciones y hacerse unas cuantas fotitos para la posteridad...

¿Que protestan en la calle mientras la pareja del verano se hace un selfie tras otro?
Pues palos a los insurrectos, coño, que para eso está la poli cuando el personal chilla sin haber solicitado el correspondiente permiso. ¿A quién se le ocurre chillar sin permiso?

¿Que de aquí al final de la legislatura se quedan solos aprobando ley tras ley sin apoyo de ningún otro grupo parlamentario?
Les da igual. Tienen mayoría absoluta, así que todos a callar.

Con las orejeras puestas, los PP boys and girls enfilan la rentrée con idéntica actitud a la mantenida hasta que se marcharon de vacaciones: arrogancia, desprecio, cinismo, sordera crónica... y de nuevo a mentir como bellacos cada vez que tengan un micrófono delante. Han pasado a limpio los deberes que la troika y los bancos les pusieron para las vacaciones y, sin rubor alguno Angela, la señorita Rotenmeyer de todo este tinglado, se ha permitido hasta plantarse aquí para revisarlos en persona.

Fieles a su hoja de ruta, a su objetivo de no dejar títere con cabeza mientras les quede un día de legislatura, los chicos y chicas del gobierno PP permanecen ajenos al progresivo aumento de gente cabreada, a la crispación general y a un cierto encanallamiento, sobre todo en Catalunya, de la atmósfera ciudadana. A juzgar por la primera aparición pública de Rajoy tras los días de asueto, abrazando apóstoles y babeando ante la desahogada canciller, esto no pinta nada bien.

¿Qué vais a hacer con el asunto catalán, queridos míos? ¿Hasta cuándo la incertidumbre? ¿Hasta cuándo la cerrazón? ¿Y con la ley electoral? ¿De verdad vais a tener los santos huevos de cambiarla vosotros solos? ¿No os da vergüenza? ¿De verdad no os percatáis del clamor mayoritario que hay en la calle contra una iniciativa de tal calibre? ¿Es posible que, encerrados en vuestra burbuja, quienes os rodean os mantengan tan al margen de la realidad?

A estas alturas de vuestros desmanes, quienes os apoyan son muchos menos de los que os votaron en 2011. Os quedan solo los que salen ganando con vuestra política depredadora, y a los que podéis sumar como mucho aquellos que continúan ciegos o confundidos por la propaganda infinita de vuestros medios cainitas. Con esos mimbres, invocar la mayoría absoluta de hace tres años para continuar haciendo de vuestra capa un sayo resulta inmoral e inasumible, por muy legítimo que sea. 

Estáis gobernando contra la mayoría y lo sabéis.

¿Hasta cuándo se puede mantener una situación así?
¿Hasta cuándo esa desaforada huida hacia adelante?
¿Hasta cuándo el machaque de los más pobres y de tanto desfavorecido?
¿Hasta qué altura tiene que llegar la corrupción, en este vertedero en el que unos y otros habéis convertido el país, para que acabemos todos ahogados en ese detritus?
¿Hasta qué cantidad necesitan robarnos quienes mandan sobre vosotros para darse por satisfechos de una puñetera vez?
¿Hasta cuándo, corruptos (presuntos por imperativo legal) y desaprensivos que nos gobernáis, vais a continuar abusando de nuestra paciencia?

J.T.

miércoles, 6 de agosto de 2014

El CIS certifica el estallido de la "burbuja" política

Los datos les explotan en la cara pero ellos siguen a lo suyo. Como si oyeran llover. Se entienden muy poco, más bien nada, pero se parecen mucho.Ya sea en catalán, ya en castellano, el idioma de Mariano Rajoy y Artur Mas en cuanto a su relación con los ciudadanos es el mismo: comparecen en público y lo único que les preocupa es hablar de su libro. A piñón. Como si no pasara nada y todo eso de la corrupción no fuera más que una mosca molesta a la que uno aparta de un manotazo cuando se pone demasiado pesada. Son los máximos responsables de dos formaciones políticas que han partido mucho bacalao en la España de los últimos treinta y bastantes años y que ahora están enfangadas en una ciénaga corrupta tan escandalosa y estridente como difícil de digerir... Pero ellos, a lo suyo.

Las comparecencias de "fin de curso político" de Mas y Rajoy, tras su diálogo de sordos del día 30, han sido tan engoladas y distantes en sus contenidos como patéticas en la búsqueda de una añeja solemnidad que ya nadie valora ni respeta. El día 1 de Agosto Rajoy, y el día 5 Mas, el tono, la puesta en escena y los tics de ambos fueron parecidos: entre nosotros no nos entendemos pero somos los mejores, lo hacemos de puta madre, nos esperan tiempos mejores todavía y hemos llegado hasta donde hemos podido, así que... nos vamos de vacaciones a la playa para celebrarlo. En septiembre, más. ¡Ea! El mundo derrumbándose y ellos vestidos de azul.

Nada les perturba, nada les inquieta, nada les amilana: ¿Consulta el 9-N? El uno que sí, el otro que no pero... ya llegará septiembre para seguir peleándonos ¿Corrupción? ¿qué coño es eso? Nosotros comparecemos para hablar de nuestro libro. Para contar lo bien que les va a ir a los ciudadanos apenas pasen unos meses...Y claro, mientras constatas la enorme dimensión de la cara dura que gastan, al final acabas pensando que tal dislate solo se puede entender si admites que tanto pp como CiU viven en otro mundo, que de tanto andar subidos al carro han acabado perdiendo la perspectiva y no tienen ni puñetera idea de lo que realmente pasa en la calle.

¿Solo pp y CiU? No sé porque Sánchez, el flamante líder del psoe, se ha lucido dibujando líneas rojas en sus primeras entrevistas a los periódicos: que si la soberanía nacional reside en el pueblo español, que si hay que garantizar el principio de igualdad de los españoles vivan donde vivan, reconocer la rica diversidad del país... Se ha herniado anunciando novedades el muchacho. Si es eso lo que vende el partido recién regenerado, menuda ruina tenemos encima.

Parece inútil esperar que cambien. Continúan enrocados en sus viejos planteamientos y en sus lujosas sedes,en sus complicados aparatos burocráticos y sus costosos mecanismos de funcionamiento... Durante lustros, el andamiaje de los partidos creció sin parar. El de todos, sin excepción. Ampliaron gastos, puestos, cometidos, liturgias y parafernalias varias. Una insostenible burbuja, otra más, que al final acabó estallando. Eso es lo que les ha pasado, que les ha estallado la burbuja política entre las manos, que ha saltado por los aires una manera caduca e ineficaz de entender y gestionar la cosa pública.

Durante casi cuarenta años han gobernado, o han ejercido la oposición, por encima de sus posibilidades. Así ha sido en el gobierno del Estado, en las autonomías, las diputaciones, los ayuntamientos... Y para equilibrar cuentas trincaban a mansalva, fueran del color o del partido que fueran. A ver, ¿quién se libra? Alguien tiene que haber, digo yo. Venga, que quien esté libre de culpa levante la mano o tire la primera piedra, lo que prefiera...

Me pregunto qué fueron antes, si incompetentes o ladrones. El caso es que ahora, con el panorama hecho unos auténticos zorros, nos toca a la ciudadanía, como sucede siempre, acudir al rescate. Con nuestra decepción, nuestro hastío, nuestra indignación... y nuestras esperanzas. La más reciente encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) creo que es eso lo que refleja: El 86 por ciento de los ciudadanos españoles no confía en Rajoy; el 82 por ciento cree que la situación económica es mala y el 83 por ciento no cree en los políticos. Los de Podemos, sencillamente, pasaban con el cesto por ahí. Por el sitio justo en el momento exacto. A quienes promueven esta emergente formación tan mimada en las encuestas, ahora solo les falta definir qué quieren ser de mayores.

J.T.

jueves, 31 de julio de 2014

Artur Mas en su laberinto


Este miércoles en Madrid ya le había desaparecido del semblante esa expresión de pasmo y desconcierto que no supo esconder el día anterior cuando compareció para contarnos el cuento de que Pujol había decidido arrancarse él mismo todas la medallas que tantos años llevó colgadas en la pechera.

Si la comparecencia de Artur Mas el martes se pareció a una epístola de Pablo de Tarso -con tanta pena, compasión y dolor como desplegó-, en la de este miércoles evidenció, como muy bien tituló "Público" la noticia, que su reunión con Rajoy en Moncloa había sido un "diálogo de besugos", como una de esas piezas de humor con que nos deleitara en tiempos el bueno de Armando Matías Guiu:

- Buenos días
- Buenas tardes
-¿Cómo están ustedes?
- ¿Ustedes... refiriéndose a mí?
- A usted
- Pues somos unos ustedes muy solitarios
- ¿Están ustedes solos?
- Ustedes no sé cómo estarán, yo, que soy usted, estoy más solo...

Y así, durante dos horas y media, ¡qué pereza!

- ¡Sois unos aprendices al lado de Suárez y Tarradellas!, les podía haber espetado, como poco y a la cara, María Antonia Iglesias, a quien todos hemos recordado muy especialmente este miércoles, cuando nos enteramos que la querida compañera se nos había marchado definitivamente.

En la rueda de prensa que ofreció en la sede de la Generalitat en Madrid, el "honorable" Mas ya no tenía la cara de alelao del martes, pero continuaba sin poder disimular una cierta sensación de desamparo. Tutelado hasta ayer por el tito Jordi, su padre político como él mismo admite y proclama, eso le ayudaba a pisar terreno firme, o al menos debía creerlo.

Huérfano por sorpresa del manto protector al que lo tenía acostumbrado el Gran Defraudador Confeso, a Mas le quedan ahora las muletas de Esquerra Republicana, formación que le aupó al poder en 2012, y el calor cómplice o el aliento en la nuca, según cómo se mire, de los partidos que pactaron con él la fecha y el contenido de la pregunta para la consulta del 9 de noviembre.

Tanto la rueda de prensa del martes en Barcelona como la del miércoles en Madrid han sido dos verdaderos marrones, dos compromisos que Mas ha resuelto haciéndonos tener la sensación de que ni él mismo se creía las cosas que nos estaba contando.

La manera en que Rajoy vino a dar cuenta de la reunión rozó el ninguneo, y puede que incluso el desprecio. Esta vez ni siquiera se molestó en comparecer por plasma: despachó el asunto recurriendo a twitter, para que luego digamos que no está moderno este Mariano.

Estos son los tres tuits con los que el presidente del gobierno español resumió, ya por la tarde, sus dos horas y media de conversación con el presidente catalán:

1. "Mi posición como presidente del Gobierno es clara: la consulta es ilegal y, por lo tanto, ni se puede ni se va a celebrar"

2. "Apuesto por una mayor colaboración para acelerar la recuperación económica y la creación de empleo. Es la prioridad de los ciudadanos"

3. "Mantengo mi disposición al diálogo convencido de que juntos sumamos. Debemos seguir colaborando en todo lo que beneficie a los españoles"

Antes, Rajoy había hecho comparecer en Barcelona -en rueda de prensa convocada de urgencia- a Alicia Sánchez Camacho. Quien, al parecer, ha sido investida desde este miércoles como "para-delegada" del gobierno del pp en Catalunya, se adelantó a la comparecencia de Mas e hizo público que el encuentro en Moncloa había tenido lugar dentro de la "normalidad democrática y el respeto institucional", ratificó que de la consulta, dado que es algo que está  "fuera de la ley, no hay nada que hablar porque afecta al Estado democrático y de derecho", y precisó que la postura de Rajoy es "trabajar desde el Gobierno por la convivencia y el interés general de los catalanes y españoles".


En su laberinto, Mas contó que había entregado a Rajoy un documento con 23 puntos que iban desde el ámbito social al económico y competencial, y aseguró que "hay un clima de diálogo abierto". Pero de la consulta... nada de nada.

- Ahora sólo nos falta llegar a un acuerdo con el Estado, dijo, y si no hay acuerdo con el Estado, lo haremos igualmente de manera legal.

¿Cómo lo hará? Eso, de momento, se lo reserva. Queda inaugurada, pues, la temporada de suspense hasta el 9 de noviembre. Con un mes de agosto que ya está aquí, y que no parece vaya a ser muy inhábil precisamente, y con los escándalos en torno a Pujol y su familia ocupando las primeras páginas, un asunto que ni estaba invitado a la fiesta ni se le esperaba pero que amenaza con modificar de cuajo muchas agendas en las próximas semanas.

J.T.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

El talibanismo "español" contra Catalunya


Nací en Andalucía y pasé ocho años de mi vida en Catalunya, de los 17 a los 25. Ocho largos años que me ayudaron a abrirme camino en la vida y de los que conservo un excelente sabor de boca. Desde entonces han pasado 35 años más que he gastado por diversos lugares de la geografía española y en los que me ha tocado siempre lidiar con una pesada, irracional y muchas veces intolerable fobia hacia lo catalán que entra en contradicción con multitud de evidencias del día a día. 

A quienes les gusta el fútbol les he visto disfrutar y admirar el juego del Barça… pero quieren que pierda. 

La selección española de fútbol cuenta con media docena de catalanes y con tres o cuatro jugadores más del Barça, todos ellos campeones de Europa y del mundo que fueron vitoreados como héroes por las calles de Madrid tres veces en un período de cuatro años. Los adoraron sin complejos al grito de “yo soy español, español, español”… y un mes después ya estaban gritándoles “catalanes de mierda” en cualquier partido de Copa o de Liga. 

Toda España está llena de sucursales de negocios catalanes, desde compañías de seguros a franquicias de gimnasio, cuyos gerentes están encantados de comerciar con ellos… pero apenas se dan la vuelta los están poniendo a parir. 

En el mundo de las finanzas, en el del diseño, en el de los planteamientos comerciales atrevidos, en el del excursionismo, en el de las oenegés… los catalanes son copiados y admirados en toda España, aunque luego nadie parece dispuesto a reconocerlo en voz alta. 

La historia, el desarrollo y el predicamento de la industria editorial española no se entendería sin los catalanes. Evidencia incontestable que solo se reconoce en la intimidad, como Aznar cuando habla catalán. 

Los mejores motoristas y muchos de los tenistas españoles son catalanes… 

En cuanto a la política, los catalanes son los que más sentido de Estado han demostrado dotando de estabilidad gobiernos del pp o el psoe cuando éstos han buscado su apoyo. Pero siempre se les ha acusado de actuar exclusivamente en interés propio, para trincar pasta y punto. 

Es inútil. Ninguna particularidad positiva de los catalanes parece valerle a tanto “fundamentalismo español” como anda suelto por las redacciones y los mentideros políticos de este Madrid castizo y cabezón. El proceso abierto en Catalunya para poner en marcha un referéndum en el que los catalanes decidan si quieren ser independientes o no abrió hace un tiempo una inmisericorde campaña de ninguneo, criminalización y ridiculización de la que se hacen eco talibanes de todos los calibres, voltajes y pelajes. 

Valga que Marhuenda o Losantos exploten este filón para satisfacer a su fascista parroquia, pero que existan casos en los que no se pueda distinguir entre la bilis que destilan estos profesionales del integrismo y la intolerancia, y las despiadadas diatribas de muchos presumibles izquierdistas, eso sí que me parece preocupante. 

Creo que en Madrid buena parte de las gentes con sensibilidad de izquierdas han perdido la perspectiva y parecen poco dispuestas a admitir que lo que ocurre en Catalunya es perfectamente legítimo y civilizado, razonado con argumentos como los que Oriol Junqueras explicaba este martes en “Público” a Marià de Delás, entrevista que invito a leer sin perderse ni una coma. Los españoles fundamentalistas, los talibanes de la españolidad no se paran a considerar el respeto que se merece alguien que decide ejercer su derecho a discrepar. Se parece mucho a lo que ocurre en una pareja cuando uno de los dos quiere separarse y el otro no está dispuesto a admitirlo. 

Los “talibanes españoles” de izquierdas son más peligrosos que los fachas, y con el cuestionamiento y la ridiculización del derecho a decidir que a diario perpetran por tierra mar y aire refuerzan las tesis de los inmovilistas y se alinean con la cerrazón de los intolerantes. 

Yo no quiero que Catalunya se vaya de España. Si continuara empadronado en Catalunya votaría que NO a la independencia cuando se celebrara la consulta. Pero no puede ser que los corifeos madrileños, incluidos aquellos que se mueven en presumibles entornos progresistas, se dediquen a intentar desacreditar a quienes defienden una opción que deriva del pacto entre dos partidos que fueron mayoritariamente votados. 

Os lo digo de verdad, me dan menos miedo los fachas de toda la vida, porque con ellos sé a qué atenerme, que tanto “talibán” de izquierdas que no parece percatarse o no le importa, que sus invectivas contra Catalunya, llegado el caso, serían las que usarían la caverna y los inmovilistas para practicar el “tiro al catalán”. Siembran vientos que pueden acabar en tempestades ignorando y negándose a admitir que, como decía ayer Oriol Junqueras en Público los ciudadanos, a través de su voto soberano, tienen el derecho de transformar y cambiar las fronteras si esa es su voluntad. Por mucho que nos duela a los que no estamos de acuerdo con que Catalunya acabe marchándose de España.

J.T.

miércoles, 9 de octubre de 2013

El envenenado halago de Anson a Susana Díaz


Nunca fueron inocentes ni gratuitos los halagos de Luis María Anson. Una lisonja de este nunca suficientemente bien ponderado prohombre no suele tener mucho que envidiarle a una maldición gitana. Si yo fuera la recién ungida presidenta de la Junta de Andalucía, me tentaría bien a fondo la ropa tras el calibre de los piropos ansonianos. 

Para muestra, este botón “No te oculto -le escribía Anson a Díaz el domingo día 6 en el diario “El Mundo“- el recelo con que acogí tu designación a dedo como sucesora de Griñán, cuando los mastines del ere mordían ya los tobillos de Andalucía. Pero resulta que tu última intervención pública ha sido sobresaliente. Has defendido lo que históricamente ha hecho siempre el PSOE: la unidad de la nación. Y has alertado sobre «la trampa del derecho a decidir» porque corresponde a todos los españoles la decisión sobre cualquier cuestión territorial que afecte a la unidad de España“. 

Desde que su estrella comenzó a ascender, no le faltan a Díaz a su alrededor profesionales de la supervivencia política y periodística haciéndole descaradamente la pelota día y noche. Pero que a esa nómina se haya incorporado con armas y bagajes el inefable Luis María Ansón es directamente para rasgarse las vestiduras, ¡Ras! 

Le han bastado a Susana Díaz dos frases mañaneras en un hotel de Madrid el pasado día 3 para ser objeto de más atención en el “foro”, y obtener más repercusión mediática fuera de Andalucía, que en los 20 largos años que lleva en política. 

En la primera de las frases arremetía contra ZP ante la estupefacción de muchos de sus correligionarios presentes en el desayuno (“…les voy a ser sincera: creo que no se acertó cuando se proclamó que se aceptaría cualquier estatuto que viniera de Cataluña”). Los socialistas catalanes están que trinan, los catalanes en general preguntándose quién demonios se cree Díaz para cuestionar su derecho a decidir, y la caverna aplaudiendo a la emergente socialista. 

En la otra frase que la catapultó a los titulares de la prensa nacional, Díaz hacía de pitonisa afirmando que veía “posible” un próximo gobierno psoe-iu en la Moncloa. Dado que Susana Díaz tiene bien acreditado ser una fajadora nata que acaba sacando adelante sus planteamientos (iu Andalucía le come en la mano, la vieja guardia del psoe de su Comunidad parece que se le ha rendido y Griñán, arrobado, ha puesto en ella todas sus complacencias) habrá que esperar acontecimientos. 

Pero de momento esta mujer de 38 años, presidenta de la Junta desde hace un mes y que en noviembre será investida “lideresa” del partido socialista de Andalucía, recibe en el resto del país más parabienes provenientes de la derecha que de la izquierda. Igual la hemeroteca me contradice, pero yo no he escuchado aún a Susana Díaz, y menos desde que preside Andalucía, pronunciarse públicamente sobre nada que tenga que ver con el 15-M. Dijo en la conferencia madrileña que en los últimos tiempos “hay más gente en las manifestaciones”, pero no precisó que son las “mareas” o los “afectados por la hipoteca” quienes llevan dos años largos haciendo en la calle lo que no hacen ni la izquierda tradicional ni los sindicatos. 

Quiero creer que cuando Susana se presenta en Madrid y proclama que “si no somos capaces de equilibrar protesta y propuesta estamos poniendo en peligro la democracia entendida como gobierno del pueblo, porque ya estamos viendo que la mera propuesta no resuelve nuestros problemas” no está regañando a quienes desde el 15 de mayo de 2011 gritan por las calles “No nos representan“. 

Quiero pensar que, tras haber toreado en Madrid con gran éxito de crítica y público… de derechas, Díaz va a tener muy en cuenta los gritos de miles de ciudadanos que, en la calle sin siglas, pugnan un día y otro por acabar con todas las mafias instaladas en la política (empresariales, bancarias, sanitarias, educativas); por meter a todos los ladrones en la cárcel cuanto antes mejor; por recuperar nuestro dinero y por mandar a su casa a tanto político apoltronado como hay por las esquinas fumando puros y sin hacer ni el huevo. 

No creo que Susana Díaz deje de tener en cuenta, ahora que tanto analista coincide en lo ascendente de su estrella, el profundo significado de la indignación que desde hace dos años y medio late en la calle. Me gustaría oírla pronunciarse sobre ello con tanta claridad como lo ha hecho con zetapé para afearle su gestión con el Estatut de Catalunya. 

Estoy seguro que, desde su probada habilidad política, Díaz sabe que es imprescindible para el futuro de la izquierda de este país atraer y convencer a quienes hoy por hoy no se fían ni un pelo de los políticos tradicionales. 

Cuando se está en tareas de tal envergadura sobran, estorban y rechinan -mucho- adulaciones de personajes como Luis María Anson.

J.T.

miércoles, 10 de julio de 2013

Concha García Campoy


Llegó a Torrespaña cuando faltaban quince meses para el referéndum de la OTAN. 

Enric Sopena, tercer director de Informativos de la era Calviño, le había dado un vuelco en enero del 85 a la manera de hacer los informativos. Y ella se convirtió en el santo y seña de aquella apuesta por el cambio de la única televisión que entonces existía en España. 

Manuel Campo Vidal, que había presentado el informativo de la noche los dos años anteriores, fue su compañero en el Telediario de las tres, la pareja televisiva de Concha García Campoy, 26 años, recién llegada de Ibiza donde mi amigo Juan Carlos Muntaner, que había formado parte del tribunal que había aprobado su ingreso en el centro regional de Baleares, me avisó ya que se trataba de una verdadera fuera de serie. 

El informativo de las nueve tardó en dar con la pareja que les replicara: Pasaron Amalia S. Sampedro, Pepe Navarro, Carlos Herrera... hasta que cuajaron Ángeles Caso y Paco Lobatón. Memorables también los fines de semana de Felipe Mellizo y más tarde de Luis Carandell.

Cuando dejaron de encargarme reportajes en Informe Semanal donde se hablara de la OTAN, Concha se indignó, me manifestó su solidaridad y juntos nos desahogamos criticando aquel lamentable e inevitable impuesto revolucionario que vivíamos tan de cerca.

No era Concha un florero precisamente. Por eso le molestaba tanto que los jefes le dijeran qué guapa eres y se quedaran ahí. Parecía claro que les gustaba su estilo pero quizás no tanto su sólido criterio. Aún así, los presentadores de aquella histórica añada remataron un proceso que había empezado en la época de Castedo, Balbín y de Enrique Vázquez, en el que los "bustos parlantes" de antaño habían ido dejando su lugar a profesionales que sabían muy bien de qué te estaban hablando. ¡Tiempos!

Como todo espíritu inquieto, Concha era culo de mal asiento. Cuando tuvo la oportunidad de poner en marcha un espacio radiofónico de carácter informativo los sábados y domingos por la mañana no se lo pensó dos veces y tiró palante. El parto del magazine "A vivir que son dos días" fue en la primavera de 1988. Tras seis largos años "viviendo" el programa, transmitiendo a los oyentes que el título no era una casualidad, siguió su camino por radios y teles exprimiendo cada experiencia.

Primero junto a Lorenzo y más tarde con Andrés vivió su vida y la compatibilizó con su trabajo. Se quejaba poco cuando las cosas no le salían como quería y se manejeaba con el arte suficiente para, siendo tan estrella como la que más, no ejercer nunca de tal. De ahí el buen rollo que transmitía y que le llegaba a tanta gente como este miércoles está lamentando su muerte.

Los que tienen clase lo demuestran sobre todo en su manera de afrontar y gestionar los contratiempos más graves. En eso, como en tantas otras cosas, Concha también ha sacado matrícula de honor.

J.T.

martes, 30 de agosto de 2011

"Deprisa, deprisa"

Deprisa, deprisa

Corred, que viene la Merkel y nos pilla sin los deberes hechos

Deprisa, deprisa

Pilla lo que puedas, salva los muebles que puedas y huyamos antes que lleguen los mercados financieros con las rebajas

Deprisa, deprisa

Trinca todo lo que puedas y vámonos ya, que llegan las elecciones

El "aire" de lo que está pasando con la reforma de la Constitución me recuerda, pero mucho, la película "Deprisa, deprisa", con la que Carlos Saura ganó el Oso de Oro de Berlín en 1981, que contaba la historia de una pareja de delincuentes que se dedicaba a asaltar bancos.

Treinta años después, la oración se vuelve por pasiva: los asaltantes son los bancos y los ciudadanos los asaltados con la complicidad de una pareja (Zapatero y Rajoy) que quieren "salvar" lo que puedan para pagarle a sus proveedores habituales de "costo" (mercados, Europa...) la pasta gansa que les deben.

Deprisa, deprisa

En Agosto. Con pleno extraordinario, que la situación es grave. Aprobemos el techo de déficit ya.

No saben, pobres, que como en la película de Saura, acabarán hechos polvo después de hacerle a los canallas el trabajo sucio.

Y como en la canción "Me quedo contigo", que interpretaban los Chunguitos y que formaba parte de la banda sonora de la película, ZP y RJ se cantarán el uno al otro:

Si me das a elegir
Entre tú y la riqueza
Con esa grandeza
Que lleva consigo, ay amor
Me quedo contigo

Si me das a elegir
Entre tú y la gloria
Pa que hable la historia de mi
Por los siglos, ay amor
Me quedo contigo

Si me das a elegir
Entre tú y mis ideas
Que yo sin ellas
Soy un hombre perdido, ay amor
Me quedo contigo

Ellos juntitos. Nosotros, desvalijados.

Deprisa, deprisa

J.T.


viernes, 2 de julio de 2010

Tve, la Otan y el "estilazo" de Enrique Vázquez como director de informativos




Corría el año 84 del siglo pasado y los socialistas llevaban año y medio en el poder. Antes de marcharse el gobierno anterior su presidente, Leopoldo Calvo Sotelo, había dejado los “deberes” hechos y nos había metido en la Otan sin anestesia.

Así que los socialistas se encontraron con el trabajo sucio resuelto cuando ganaron las elecciones del 82 y pudieron permitirse el lujo de mantener una postura -estética, que no ética- aparentemente beligerante con nuestra pertenencia a la alianza atlántica.

Primero en la oposición y luego durante los primeros meses de gobierno se mantuvo un cierto equívoco a propósito del referéndum prometido en campaña para continuar en la Otan.

Sin duda Felipe y Guerra tenían sobre la mesa un serio marrón que resolver y lo primero que decidieron cuando llegaron al gobierno fue dejar pasar el tiempo: se celebraría el referéndum prometido, sí, pero cuanto más tarde mejor. Ya veríamos hacia el final de la legislatura (acabaría celebrándose en marzo del 86).

Así que había que empezar a calentar el ambiente: Estábamos en la Otan ya y se tendía a pensar que el referéndum sería para meternos en la alianza. No: se trataba de quedarnos, no de entrar. (en campaña habían prometido un referéndum pidiendo el sí para salir y acabaron casi rogando el sí, pero para quedarnos, que fue lo que ganó).

En Informe Semanal de Tve, donde yo trabajaba como reportero por aquel entonces, se planteó un reportaje para contar los hechos consumados ya y que el común de los españoles desconocía.

A saber: que teníamos ya en Bruselas un embajador español para representarnos específicamente ante la Otan (Jaime de Ojeda), que había altos mandos de los tres ejércitos trabajando allí, que teníamos ya en la capital belga, desde hacía más de un año, decenas de despachos ocupados por diplomáticos y militares españoles que hacían su trabajo diario en Bruselas como sus colegas de cualquier otro país de la alianza…

Todo eso había que contarlo en clave periodística y el trabajo se me encargó a mí: casi una semana en Bruselas de rodaje y varios días de montaje en Torrespaña al regresar.

El día anterior al sábado en que se emitiría el reportaje Ramón Colom, por entonces director de “Informe” estaba de viaje fuera de España. Jesús Ortiz, responsable en su ausencia, me sugirió que llamáramos a nuestro director de informativos, Enrique Vázquez, para que lo visionara antes de emitirlo: se trataba de un tema delicado y él iba a ser el responsable último de lo que contáramos.

Desde su despacho, en la planta superior a nuestra redacción y por teléfono, Enrique -uno de los más sólidos y discretos directores de informativos que ha tenido tve, ni fotos suyas he encontrado en el google-, sólo nos hizo dos preguntas:

1. ¿Lo habéis hecho vosotros?
- Sí
2. ¿Os lo ha encargado Ramón?
-Sí
Pues entonces no tengo nada que visionar, nos dijo. Ya lo veré en mi casa mañana cuando se emita.

J.T.