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viernes, 15 de julio de 2016

Todos no somos Messi

En el país de los Pujol y sus pornográficos tejemanejes, de Granados y su Púnica, de los Eres andaluces, de Bárcenas y la Gürtel... en el país donde hay políticos que cuentan los billetes de las mordidas escondidos en un coche, donde algunos miembros de la familia real acaban en el banquillo y el partido que tiene más casos de corrupción pendientes de juicio consigue más votos cada vez que se presenta a unas elecciones, en ese país encaja perfectamente que a un personaje como Lionel Messi se le haga la ola colectiva tras haber sido declarado culpable de tres delitos fiscales por la Audiencia Provincial de Barcelona.

¡Señoras y señores! Ese joven muchacho tan correcto como soso, con pinta de no haber roto un plato en su vida, ese chico tan aparentemente impoluto y políticamente correcto, que hasta los escupitajos en el césped los suelta con gracia el chaval, acaba de ser condenado a 21 meses de cárcel, que no cumplirá, por haber defraudado al fisco -con "ignorancia deliberada"- 4,1 millones. Aunque la sentencia está recurrida al Supremo, el joven icono ha sido juzgado y condenado.

Me resulta difícil entender la tolerancia social de la que gozan los deportistas, hasta el punto que mientras escribo esto, ya me estoy imaginando que me va a caer la del pulpo. Hace unas semanas tuvimos el turbio asunto del portero de Gea -presunto, claro-, sobre el que de momento se ha corrido un tupido velo; MARADONA GORDO 3ahí están también las siniestras historias de dopaje en el ciclismo, o el ascenso y caída de atletas como Ben Johnson o Javier Sotomayor; del caso Maradona mejor ni hablamos... En fin, el caso es que estos ídolos de masas -caídos o no, juguetes rotos en unos casos y en otros siempre héroes hagan lo que hagan- gozan de un grado de comprensión hacia sus actos delictivos infinitamente mayor que la que se nos concede al común de los mortales por transgresiones mucho menos graves.

Antes de continuar, una declaración de principios: me gusta seguir los espectáculos deportivos y, aunque no soy del Barça, reconozco que sus jugadores, con Messi a la cabeza, me han hecho disfrutar mucho con su fútbol durante la última década. Dicho esto, añado: me parece inadmisible que Messi se escaquee a la hora de cumplir con sus obligaciones fiscales y me desconcierta que el equipo que le paga la sustanciosa nómina lance una vomitiva campaña -"Todos somos Messi"- para apoyar al "pobre chico". No vaya a ser que se deprima el muchacho, pierda la inspiración en el campo y les busque la ruina. Pero lo que menos me gusta de todo es la condescendencia y la comprensión de la parroquia para con este tipo de fechorías, dispuesta siempre a mirar para otro lado y exculpar al inocente jovenzuelo, víctima el angelito de las tropelías de un entorno que, con su "papá" al frente, roba en su nombre sin que él se entere de nada. "Ignorancia deliberada"

Coincide la publicación de la sentencia de Messi con la proyección en los cines de "The program" ("El ídolo"), la película en la que Stephen Frears narra con pelos y señales el escandaloso fraude que fue la historia del ciclista estadounidense Lance Amstrong, antes y después del cáncer de testículos que sufrió a los 25 años. Amstrong ridiculizó aquel viejo refrán que sostiene que "no se puede engañar a todos todo el tiempo" porque él lo hizo durante toda su carrera deportiva. 150126163747_lance_armstrong_624x351_afpGanó siete Tours de Francia seguidos dopado hasta las cejas y nunca lo pillaron. Y si no hubiera dejado tirado a su otrora fiel gregario Floyd Landis cuando éste dio positivo en el Tour de 2006, todavía al tejano continuaría disfrutando de una fama y un reconocimiento que nunca mereció. Porque fue Landis, que durante años se dopó con él y junto a él, quien decidió tirar de la manta cuando se vio abandonado por quien había sido su jefe de filas.

Como hice durante tantos meses de  julio en mi vida, veo estos días, a la hora de la siesta, algunos finales de etapa del Tour de Francia y no puedo evitar preguntarme si por por fin habrán conseguido limpiar el pelotón de delincuentes o si, por el contrario, dentro de unos años volveré a enterarme de atrocidades de estos tiempos como ahora se cuentan en "The Program" las  que ocurrieron durante la última década del siglo XX y la primera del XXI.

Hace tiempo que tengo claro que no hay que creer en nada ni en nadie, pero... ¿de verdad se lo tengo que contar así a mis hijas? ¿de verdad les tengo que contar a los ilusionados jóvenes que conozco que todos sus ídolos son mentira, que no aspiren nunca a ser como ellos, que muchos de aquellos a quienes tanto admiran se mueven al margen de la legalidad y defraudan al fisco, se dopan o se drogan porque se creen inmunes, porque está convencidos de que cuentan con una tolerancia social prima hermana de la impunidad?
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¿Quieres robar y que no te pase nada? Pues primero hazte figura del fútbol, atleta o ciclista y luego todo te será perdonado. O peor: no te andes con miramientos y drógate, que todos lo hacen, como dice Amstrong en la "The program". Solo tienes que ser más listo que ellos y que no te pillen. Y si no te pillan, que te quiten lo bailao.

Claro que, en el fondo, esa directiva del Barça que ha tenido que pactar con Hacienda y pagar 5, 5 millones para cerrar el vidrioso asunto Neymar, la misma que ahora promueve la campaña "Todos somos Messi" intentando manipular la buena fe de los socios, lo que hace es moverse en el mismo fango al que nos tienen acostumbrados esos políticos que no paran de abrir telediarios protagonizando casos de corrupción. Roban a manos llenas y luego les llenamos las urnas de votos. ¿Por qué van ser menos el Barça y sus chicos?

J.T.

domingo, 25 de enero de 2015

¿Qué tiene que pasar para que las cosas cambien?


¿Cómo se estudiará este momento que estamos viviendo en los libros de Historia? ¿Cómo le contarán los textos de la era “post- digital” a los estudiantes del año 2525, por ejemplo, que hubo una vez un tal Mariano Rajoy que presidió un gobierno que nos hizo perder la soberanía mientras ellos iban perdiendo la vergüenza y la decencia (la poca que les quedaba cuando llegaron al poder)? 

Perdieron los papeles, perdieron el norte y se aplicaron en mentir con tal perseverancia y caradura que sus comparecencias se convirtieron de hecho en puras representaciones teatrales. Era tan impensable que fueran tan sinvergüenzas que su propio descaro acabó dotándoles de credibilidad. No, no era posible que fueran tan sinvergüenzas, ergo lo que nos contaban tenía que ser verdad. 

En los futuros libros de Historia donde se cuente lo que ahora estamos viviendo en este país, se ponderará la “habilidad”, la maña y la destreza con la que cuatro facinerosos, cuando se vieron con el Boletín Oficial del Estado entre sus manos, consiguieron destrozar, en poco más de tres años, los avances sociales de cuatro décadas: la educación, la sanidad, la atención a los dependientes, el apoyo en la compra de medicamentos, los ánimos para emprender, la posibilidad de contar con créditos para poner en marcha proyectos… 

He tratado a muchos políticos europeos, los he visto moverse por los pasillos de Bruselas y Luxemburgo, he seguido su trabajo, su trayectoria… y sí, sinvergüenzas haylos, claro que sí, y mentirosos también. Muchos. De un político europeo de derechas sabes lo que puedes y lo que no puedes esperar; de uno de izquierdas igual, pero aquí en nuestro país no es tan fácil. Todo está mucho más mezclado, más confuso, más… viciado. 

¿Qué defiende un español de derechas? Fundamentalmente su estatus y sus prebendas, el “ande yo caliente y ríase la gente…” Aunque es cierto que hay muchos obreros a los que en un momento dado se les ha ido la olla y han votado a la derecha, ellos sabrán por qué. 

¿Qué defiende un español de izquierdas? El derecho a que las cosas cambien, a que exista menos desigualdad, a que nadie viva con sensación de desamparo, a luchar contra las injusticias… 

En este momento aquí, donde hay votantes del pp que han sido víctimas de desahucios y votantes del psoe que viven como dios, parece que la cosa está pelín confusa ¿Qué es lo que está pasando? Pues que después de treinta y siete años existe, por una parte, un enorme cansancio y por otro una gran decepción porque muchos políticos en los que tuvimos la debilidad de creer alguna vez nos acabaron saliendo ranas. Hubo un momento en que creímos que era verdad que se trataba de gente dispuesta a cambiar las cosas, pero no fue así. Claro que como la condición humana no escarmienta y le gusta soñar, hay ganas de algo nuevo y cierta sensación de que esta vez sí, que esta vez lo podemos lograr con las nuevas caras y formaciones que desde hace unos meses han irrumpido en la escena política española como un torbellino. 

Pero para que llegue algo nuevo es preciso perder el miedo al cambio. Hemos perdido el miedo a protestar, a manifestar nuestra indignación, a denunciar a los intocables, hemos empezado a perderle el respeto a quienes nunca lo merecieron: muchos presidentes de bancos y entidades varias, miembros de la hasta hace muy poco intocable casa real… hemos empezado a ver claro que nos mentían y a cabrearnos cuando constatamos que continúan haciéndolo. A cabrearnos. Ahí está la clave. Para que las cosas cambien el cabreo tiene que estar por encima del miedo. 

Para que haya cambio hemos de hacerles entender a los de siempre que hace tiempo que las cosas dejaron de funcionar como antes, que decretar la caza y captura de quien no te gusta hurgando en su pasado a ver qué trapos sucios encuentras ya no cuela. Durante este 2015 nos vamos a enterar de toda la vida y milagros de aquellos que han puesto en evidencia las trampas de los poderosos. Produce vergüenza ajena ver cómo escudriñan y manipulan sin pudor informaciones sobre Iglesias, Errejón, Sánchez o Monedero en las que apenas hay donde rascar, pero cuyos titulares son un verdadero monumento a la tergiversación periodística más burda y rastrera. 

Los promotores de estos linchamientos, de este juego tan sucio como inútil, son políticos acojonados y sus correspondientes mamporreros a sueldo, desertores del periodismo que andan desparramados por periódicos, radios y televisiones propagando infundios para poder seguir comiendo. Los pobres.

De que caigamos en las trampas de esta gente o no, dependerá lo que estudien los jóvenes del año 2525 en los libros de Historia. Este país tiene que dar un vuelco ahora o nunca. En este 2015, repleto de citas electorales, no van a faltar oportunidades para conseguirlo.

J.T.

Publicado en http://www.publicoscopia.com/opinion-politica/item/3124-que-tiene-que-pasar-para-que-las-cosas-cambien.html

martes, 7 de octubre de 2014

Las tarjetas de la vergüenza


-Tenemos que darnos prisa en solucionar lo de Cajamadrid, chicos, porque cada día que pase sin arreglarlo, son votos que le damos a Podemos.

Ignacio González, todavía presidente de la Comunidad de Madrid, se mostraba así de inquieto la mañana de este lunes ante la demoledora bola de nieve en que se está convirtiendo el asunto de las tarjetas en negro de la entidad de ahorro madrileña. Tan nervioso está, que quiere que el equipo directivo explique cuanto antes el turbio asunto de las 86 tarjetas que consejeros y altos ejecutivos de Caja Madrid y Bankia, bajo la presidencia de Miguel Blesa y Rodrigo Rato, usaban a su antojo y al margen de cualquier control, incluido el fiscal, en joyerías y clubes de golf entre otras lindezas.

Pero no es Ignacio González, el del ático marbellí, el único que necesita tomar tranquilizantes para afrontar la vertiginosa marcha de los acontecimientos en estos últimos días. Cospedal huye como de la peste cuando le preguntan sobre el asunto y se abre paso entre los periodistas casi a codazos, Aguirre dice que la culpa es de quienes proporcionaban las tarjetas de la vergüenza y no de quienes las usaban...  El secretario de organización del PSOE, César Luena, que tiene pringados en el asunto a 16 de sus correligionarios, se ha ido corriendo a interponer una denuncia tributaria para que se investigue "a todas y cada una de las personas que utilizaron las tarjetas de la vergüenza"... Rajoy ya está preparando a los suyos para que se resignen a no volver a tener mayoría nunca más... "Cuando un compañero mete la mano, no es compañero, declara Cayo Lara mientras, lamiéndose la herida, admite que alguien de IU está pringao hasta las trancas... Dimiten por el asunto representantes de las principales centrales sindicales, se intenta justificar sin éxito el presidente de la patronal madrileña...

Un desastre. Parece claro que habrá un antes y un después de lo de las dichosas tarjetas. Hasta ahora existía la sensación de que un escándalo tapaba a otro escándalo. Pero esto de las tarjetas es la gota que colma el vaso. El hilo, quizás también, del que tirar para que salten escándalos similares en otras cajas más y en muchas instituciones públicas. Y para que nos apetezca recordar, uno por uno, a todos los ladrones y presuntos que llevan ya meses y meses ocupando las primeras páginas de los periódicos por haberse llevado el dinero público a manos llenas.

Este escandaloso episodio refuerza ante la ciudadanía la sensación de lo ladrones que son y la convicción de que es necesario echarlos cuanto antes. Lo de Cajamadrid y los 86 beneficiarios de sus tarjetas es la mejor manera de reunir todo lo que abarca el término casta, tan cansino para unos como oportuno para otros. Están todos, no falta nadie. Y en un solo caso. Hay prisa por actuar, como también ha confirmado el Fiscal General del Estado, que contaba cómo el Fiscal Antocorrupción se ha puesto a trabajar en el asunto sin perder un minuto.

Saben que el cabreo del personal crece al mismo ritmo que el miedo que la mayor parte de las fuerzas políticas le van teniendo a una debacle electoral. Como dice Enric Juliana, cada día que pasa son más los que esperan las elecciones "con la papeleta entre los dientes" para tomarse la revancha.  Todos. Están todos. Como si se hubieran puesto de acuerdo para llevar a los de Podemos en carroza hasta la Moncloa. O hasta donde decidan instalar la presidencia del gobierno.

J.T.

viernes, 1 de agosto de 2014

Entre esos tipos y yo hay algo personal

El informativo de la tele ha abierto con los escándalos de Pujol y sus hijos por séptimo día consecutivo, han seguido con un empresario zamorano que denuncia haber entregado mordidas a Bárcenas para conseguir en su día contratos de publicidad del pp, después con Fabra a punto de entrar en la cárcel pocos días después de haber ingresado Matas, con el gallego Baltar inhabilitado por haber colocado a dedo a decenas de conocidos y familiares... Cuentan también cómo acaban de procesar a 45 personas en el caso Gürtel, una especie de primera entrega en la que 21 de ellas están relacionadas con el pp, cómo en Andalucía apremian a la jueza para que trocee el infame caso de los Eres, y cómo en la Casa Real se tientan la ropa mientras en los juzgados avanza el caso Urdangarín...

- Papá, ¿y tú por qué te has empeñado siempre en repetirme tanto que en la vida hay que ser honrados?

Mi hija menor y yo acabamos de empezar a pasar las vacaciones juntos y, mientras comemos, ya me ha soltado la primera en la frente. Pero lo entiendo: el bombardeo de corrupción con el que nos machacan en los informativos es directamente pornográfico, Demasiao p'al cuerpo. Buena parte de los respetables, honorables y distinguidos dignatarios que ha tenido este país durante las últimas décadas van cayendo como moscas. Uno tras otro. Ante la justicia y ante nuestros ojos. Por dios, ¿parará esto alguna vez?

- Entre esos tipos y yo hay algo personal, le contesto

Alguna vez les he puesto, a ella y a su hermana, una canción titulada así que Serrat escribió e interpretó... ¡hace ya más de treinta años! Estos ladrones impresentables, que "no tienen otro dios que la codicia ni más rey que el mercado", están tumbando, desacreditando, echando por tierra toda mi paciente e insistente labor de educación en la que me fajé durante los años en que mis hijas fueron creciendo. Toda esta gente, cuyas duras caras, a pesar de lo que está ocurriendo en Gaza, son la noticia de apertura de todos los telediarios, dejan a los pies de los caballos mis argumentos de tantos años para intentar convencer a mis hijas de la importancia de ser buena gente. ¡Y un mojón!, sé que les apetece decirme.

- Dime una cosa, papá, si tú no te le la hubieras cogido tanto con papel de fumar, ¿nosotras hubiéramos podido vivir mejor?

- La respuesta es, lisa y llanamente sí, cariño. Un SÍ como una casa.

He de admitirle, pues, que tiene un padre tonto del culo que debía haber aprendido a llevárselo crudo, porque oportunidades ha tenido, como las tuvo tanta gente que un buen día decidió mandar los escrúpulos al baúl de los recuerdos, uhúu. Una facturita falsa por aquí, una comisiocinta por allá -gastos comerciales se les ha llamado toda la vida- y ¡alé, hop!, a vivir como dios gracias a haber pagado impuesto revolucionario a alcaldes y directores generales dispuestos a adjudicarte prósperos y lucrativos contratos, concursos, adjudicaciones o prebendas varias con el único y sencillo requisito de que les soltaras la correspondiente "mordida".

- Cuando le pedí explicaciones a mi socio, contaba ayer el empresario zamorano que ha denunciado al pp, de por qué le teníamos que pagar a Bárcenas una comisión, su respuesta fue: "gracias al trabajo que nos encargan ellos, conseguimos cerrar el ejercicio en positivo y pagar a nuestros empleados".

¿Me queréis decir, corruptos impresentables de las narices, qué puñetas les digo yo a mis hijas ahora? ¿Me queréis contar cómo me la envaino y les confirmo que, no sólo hay corruptos entre los concejales de pueblo o los diputados provinciales, sino que una buena parte de los principales protagonistas de la "admirada" Transición española, cabezas visibles de instituciones que en tantos libros de historia se estudian ya como modélicas, son en realidad unos auténticos delincuentes?

Me pregunto cómo nos verán quienes nos visitan estas vacaciones, vienen de otro país, llegan al hotel, enchufan la tele y tropiezan con esos telediarios convertidos en didácticos vademécums de la delincuencia, el latrocinio y la desfachatez.

No quedan ánimos ni para rasgarse las vestiduras. Es demasiada la mierda, excesivo el fango, insoportable el hedor... Todo huele, los años pasan, los niños crecen y los abueletes otrora honorables deciden confesar sus fechorías en el otoño de sus vidas, sabedores de que el blindaje que les supone su avanzada edad impedirá que puedan acabar entre rejas como se merecen.

Así las cosas, entiendo perfectamente que mi hija, en un arranque de sinceridad, se vuelva hacia mi, me mire con cierta condescendencia y hasta con ternura, y sin cortarse un pelo me suelte

- Papá, no te enfades si te digo que me parece que has sido un poco gilipollas

Y yo entonces, en lugar de contestarle apago la tele, le doy un beso, pongo cara de circunstancias y la invito a escuchar conmigo la canción de Serrat mientras terminamos de comer:

"Tienen más de un problema para cada solución,
sin que te enteres te roban los calzones
y luego te dicen que toca apretarse el cinturón
cuando en la bolsa caen sus acciones.
Hijos del demonio..

Entre esos tipos y yo hay algo personal"

...cómo y de qué manera 

llegaron esos individuos a ser lo que son 
ni a quién sirven cuando alzan las banderas. 
Hombres de paja que usan la colonia y el honor 
para ocultar oscuras intenciones: 
tienen doble vida, son sicarios del mal

Entre esos tipos y yo hay algo personal



J.T.

miércoles, 30 de julio de 2014

La "Epístola" de Artur Mas a sus atónitos conciudadanos


Lectura, desde la Galería Gótica del Palacio de la Generalitat, de la Primera Carta del apóstol Artur Mas a los tarraconenenses, barceloneses, leridanos y gerundenses tras los terribles acontecimientos acaecidos en Catalunya el pasado día de Santiago, patrón de España, manda narices qué casualidad:


Hermanos,

Si hoy compareciera ante vosotros y no manifestara pena por lo que está sufriendo mi admirado Jordi Pujol desde el día 25, cuando asombró al mundo entero tras admitir haber defraudado al fisco durante más de 30 años seguidos, si esto no me entristeciera, ya podría yo hablar todas las lenguas de los hombres y de los ángeles que no sería más que un metal que resuena o un platillo que retiñe.

Ya podría tener yo el don de la profecía y conocer todos los misterios y toda la ciencia, ya podría tener toda la fe en mi padre político, que la tengo, una fe capaz de trasladar montañas... que si no tuviera compasión, no sería nada.

Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no rindo reconocimiento hacia aquel que hizo posible que yo esté donde estoy, no serviría de nada.

Alejo la rabia de mí. La rabia perturba, la rabia es mala, la rabia nubla el conocimiento e impide la mesura y el sosiego, tan imprescindibles en momentos como éste.

Os exhorto a la pena y la compasión, porque ambas son cualidades del alma emparentadas con el afecto, con el reconocimiento, con el amor. Ese amor que todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. Os aseguro que mi querido mentor mantiene una actitud de colaboración absoluta para que el daño, por lo que ha confesado haber hecho, sea el menor posible.

El daño no se puede obviar, el daño existe. Por eso, para disminuir ese daño todo lo que él podría tener como atributos (de ex presidente de la Generalitat, miembro fundador de Convergència, de CiU...), a todo renuncia, de todo se desprende, todo queda a partir de ahora sin efecto. Se convierte en un ciudadano más que nada quiere, nada pide, nada reclama.

El dolor es inmenso. No conozco detalles ni me interesan. Son momentos muy duros, no solamente para él, que lo son mucho, sino que lo son también anímica y personalmente para muchos de nosotros. El dolor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá, pero el dolor permanecerá.

Al retomar la "feina", es muy doloroso pasar por encima de cualquier persona, por relevante que sea, y esto también incluye a Jordi Pujol, cuando la prioridad es defender un país que somos todos, en nuestro caso siete millones y medio de catalanas y catalanes.

En momentos como éste es cuando hay que ser más compasivos, hermanos tarraconenses, barceloneses, leridanos y gerundenses. Porque la compasión, como el amor, es paciente, es servicial; no es envidiosa, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia sino que se regocija con la verdad.

Y nuestra verdad ahora es continuar con nuestras tareas, buscar un camino de entendimiento para poder llevar a cabo la consulta el próximo 9 de noviembre, por mucho que Rajoy se empeñe en hacer oídos sordos a este asunto en mi visita de este miércoles a la Moncloa.

Las contrariedades fortalecen. Esta es una piedra más en el camino. Una piedra enorme, pero solo una piedra. Un escollo más que pondrá a prueba y reforzará nuestra convicción y nuestro coraje. Hoy más que nunca, y en honor a mi padre político a quien, a pesar de sus flaquezas, tanto le debe la ciudadanía catalana, seguiré luchando para que nada nos turbe ni nos perturbe, para que nada nos distraiga de nuestro objetivo.

Nos enfrentaremos tanto al contratiempo en que nos sume la confesión de Jordi Pujol, como al sinfín de adversidades que habremos de superar en los próximos meses para continuar con nuestra hoja de ruta. Y lo haremos con una fe sin límites, una espera sin límites, un aguante sin límites. La tenacidad, como el amor, no pasa nunca.

Palabra de Artur


P.D. Aclaración no sé si necesaria pero, por si acaso, suficiente: He metido en la coctelera, por un lado, las palabras pronunciadas este martes por Artur Mas durante su comparecencia para comunicar el fin de las prebendas de las que disfrutaba Jordi Pujol, y por otro un fragmento de la primera carta de Pablo a los Corintios (13, 1-13), que a muchos os sonará de alguna boda, porque es la epístola que se suele leer en las iglesias católicas cuando la gente se casa. Luego las he agitado a conciencia, con el preceptivo celo y el imaginable cariño, y esto es lo que ha salido. Voilà.
J.T.

lunes, 28 de julio de 2014

Paráfrasis bufa de la carta de Jordi Pujol


Mis queridos pardillos,

Os pido perdón por haber estado vacilándoos durante los veintitrés años que goberné Catalunya mas los once que han pasado desde entonces.

Sí, no pude evitarlo, lo siento. Metí la mano. La condición humana es débil, una cosa lleva a la otra y cuando te das cuenta, te ves dentro de tal follón que decides huir hacia adelante confiando en poder borrar los rastros, que el tiempo lo tape todo y en ese chollo estupendo que es que los delitos tengan fecha de caducidad y acaben prescribiendo.

¿Que cómo tengo tanta cara? De eso nada. Mirad el lío que tienen montado en la Casa Real: el yerno pringao hasta las cejas y sus antiguos socios sin cesar de lanzar insinuaciones disparando hacia arriba, a toda la familia, que ya veremos cómo queda eso. Además mi familia y yo, como Messi, hemos realizado las correspondientes declaraciones complementarias y le hemos soltado últimamente a Hacienda un pastón de escándalo. Hablando de deportistas, ¿qué me decís de engañar siete años seguidos, como hizo el estadounidense Lance Amstrong, a toda la afición del ciclismo mundial, ganar siete Tours de Francia y luego confesar en una entrevista televisiva que todos sus triunfos se los debía al dopaje? 

Lo mío tiene su explicación, os lo prometo. Yo soy de natural inseguro y, con siete hijos nada menos, siempre le tuve mucho miedo al futuro. Mi padre, que me había enseñado a ganar dinero -me compró la banca Dorca de Olot, génesis de Banca Catalana- ya me avisó: Jordi, no te metas en política, que eso es pan para hoy y hambre para mañana, y lo principal es sacar a tus hijos adelante...

Entre los argumentos de mi padre y lo a huevo que me lo ponían cuando llegué al poder, pues... ya sabéis, la carne es débil y uno no es de piedra. Pero yo no lo busqué, os lo prometo. Las cosas me iban viniendo. Desde el 93 y durante siete años me tocó protagonizar un papel importante en la política española ayudando al partido más votado a contar con mayoría suficiente para gobernar. Primero fue con Felipe González, con quien unos años antes estuve mosqueado porque quiso buscarme las cosquillas por mi gestión en Banca Catalana; y luego con el bueno de José María Aznar, que hasta hacía el hombre sus esfuerzos para hablar catalán, aunque fuera en la intimidad. 

Total, que con tanto lío iba pasando el tiempo y nunca encontraba el momento para poner las cosas en orden. Que yo era un chorizo era algo que sin duda sabían tanto en el psoe como en el pp, pero como les convenía llevarse bien conmigo y con mi partido, decidieron aplicar mentalidad práctica y hacer la vista gorda. Miquel Roca, ese desagradecido, lo sabe bien, porque cuando partimos peras fue a chivarse a Carlos Solchaga de mis andanzas, pero menos mal que el entonces ministro de Economía y Hacienda no le hizo ni puto caso.

Hasta que el menor de mis hijos cumplió la mayoría de edad, mis cuentas en el extranjero -esas que siempre negué tener-  las llevó una persona de la absoluta confianza de mi padre y mía. El nombre de esa persona me vais a permitir que no os lo diga. Me entendéis, ¿verdad? Y en cuanto a la pasta "distraída", de la cantidad exacta tampoco voy a hablar, pero lo que sí os aseguro es que estoy muy arrepentido. Me da tanta pena que hasta Vázquez Montalbán confiara en mí en su día y que, allá donde esté, descubra ahora que lo engañé. ¡Ay!, aquel emotivo artículo en que el añorado Manolo afirmaba que yo podía ser feo y mal banquero pero que ladrón, eso nunca ¡El pobre! 

Lo siento mucho, de verdad, queridos ingenuos. Estoy que no vivo por haberos metido en este marrón, sobre todo a mis queridos conciudadanos catalanes, justo cuando falta mes y medio para la Diada, poco más de tres para el referéndum y menos de una semana para que mi fiel Artur vaya a la Moncloa a hablar con Rajoy de nuestros problemas.

Puede que no tenga perdón, pero entre que el mes pasado cumplí 84 años que he visto que al final podía acabar pillándome el toro, pues he decidido arrepentirme públicamente. Como cristiano experimento un verdadero alivio reconociendo que he sido un evasor fiscal, un caradura, y que os he estado mintiendo a todos todo el tiempo. Me quito un verdadero peso de encima escribiendo estas líneas. Peso moral, me refiero, porque en cuanto a lo que pesa el dinero trincado, si no hay más remedio que hablar de eso, casi prefiero que lo haga mi familia.

Confiando en vuestra comprensión, vuestro sentido de la tolerancia y esa capacidad de aguante que lleváis demostrada ante tanto político corrupto como ha desfilado por los juzgados españoles durante los últimos años, os quedo eternamente agradecido por hacer lo mismo conmigo. Que esta declaración sea reparadora del mal en lo que sea posible y de expiación para mí mismo.

Siempre vuestro

Jordi Pujol i Soley

P.D. Ya sé que  estos días me va a caer la del pulpo, además de perder, por mi mala cabeza, honores, prebendas y distinciones de todo tipo acumuladas durante mi carrera, pero... ¡ejem!, una última cosita: teniendo en cuenta que ya he cumplido 84 años ¿sería mucho pedir que no me quitarais la pensión vitalicia de 115.224 euros que cobro al año como ex presidente?
Gracias
JP

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Obviamente, ésta no fue la carta que salió a la luz el pasado viernes 25, sino esta otra que quien aún no la haya leído, puede pinchar aquí para hacerlo si está interesado. Pero si lo analizamos bien, en lo sustancial creo modestamente que tampoco hay tanta diferencia. Es más, pienso que si hubiera estado redactada tal y como yo me he permitido parafrasearla, posiblemente el personal hubiera reaccionado con similar indignación, sí, pero igual agradecía la sinceridad del autor en lugar de acabar teniendo la sensación de que, su otrora admirado president, había decidido tomarles el pelo hasta el final. Incluida la carta donde reconocía que había pasado buena parte de su vida saltándose la ley a la torera y siendo un evasor fiscal durante todos y cada uno de los días y las noches de los 23 largos años en que ostentó el cargo de presidente de la Generalitat de Catalunya.


Por la transcripción
J.T.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Deportistas y cantantes en deuda con Hacienda

Cantan pop, ópera o bajo la ducha tras los partidos de fútbol, pero ahora es a ellos a quienes les están cantando las cuarenta. Ana Torroja, Montserrat Caballé, Íker Casillas o Lionel Messi son solo algunos de los rostros de un triste desfile de famosos que recientemente han sido señalados por la Agencia Tributaria como titulares de cuentas pendientes con la Hacienda Pública. Iconos amables que van cayendo uno tras otro, y de quienes cuesta asimilar que puedan ser de verdad unos chorizos. Casi que nos resistimos a creerlo.
Quizás por eso la inmensa Lola Flores, cuando tiempo ha fue pillada in fraganti, no dudó en proponer que si cada español contribuía con unas cuantas monedas para ayudarle, se acababan sus problemas con Hacienda. Confundió adoración con impunidad y estuvo un tiempo pellizcándose hasta cerciorarse de la veracidad de su pesadilla. En parte llevaba razón la más emblemática de nuestras folclóricas. Todo el mundo necesita un ídolo al que endiosar, un fenómeno a quien adorar, gentes a las que poner como ejemplo a nuestros hijos... famosos entrañables a quienes emular como Ana Torroja, que admitió haber cometido delitos fiscales en 2003, 2006 y 2007 por más de un millón de euros o Montserrat Caballé, imputada por defraudar -presuntamente- medio millón en 2010... Para los admiradores de ambas, un chasco en toda regla que cuesta trabajo digerir.

Cuesta digerir también que Messi tenga un padre que haya intentado meterle un pufo a Hacienda, con el dinero que gana su hijo, de ¡35 millones de euros! nada menos. Cuesta asimilar que Casillas necesite pagar a Hacienda dos millones para evitar que lo empuren. David Villa, que tantas alegrías nos diera con la camiseta de la selección, o el impoluto y políticamente correcto Xabi Alonso se encuentran entre un mínimo de siete deportistas que, según contaba "La Vanguardia" este martes, estarían siendo investigados... No, no puede ser que muchos de nuestros ídolos acaben siendo de barro. Necesitamos alguien a quien admirar, por favor.

Mientras algunos de ellos se lo van llevando crudo, yo me llevo un disgusto de órdago cada vez que aparece una noticia de este tipo. Entre otras razones porque siempre he necesitado ejemplos con los que reforzar mis argumentos cuando le digo a mis hijas que merece la pena ser decente. Pero a este paso me voy a acabar quedando sin referentes. Los políticos y los clubes de fútbol ya estaban descontados, los banqueros y promotores inmobiliarios no te digo... ni siquiera tanto -presunto- ladrón de cuello blanco abriendo telediarios con gürteles y nóos varios me impedía buscar ejemplos en el mundo del espectáculo o del deporte a los que recurrir. ¡Ingenuo de mí!

Y si me avergüenza tanto sinvergüenza, aún me produce mayor bochorno lo dispuestos que parecemos estar, el común de los mortales, a ser benévolos con ellos, a buscar excusas a comportamientos inexcusables, a minimizar la envergadura de actitudes claramente delictivas. A pasar por alto que cada millón de euros que defrauda un famoso, y defraudan muchos millones, equivale a decenas de intervenciones quirúrgicas, a centenares de becas, a miles de horas de clase en un colegio público, a proyectos de investigación que se quedan sin realizar... 

Si Wert, Mato, Báñez o Montoro proclaman que no hay dinero para según qué cosas, que no sea porque dejamos de pagar lo que debemos. Esa coartada hay que quitársela al gobierno pp y para eso hace falta que todo el mundo, cantantes y futbolistas incluídos, pague hasta el último euro de sus obligaciones fiscales.

Si los famosos no lo hacen, además de responsabilidades judiciales, las tienen también sociales. Hay que ser honrados... y parecerlo. Estamos hablando de personas admiradas y emuladas en muchas partes del mundo, de cracks a quienes los niños adoran y a quienes muchos de ellos quieren llegar a parecerse. Y lo primero a lo que tienen que acostumbrarse esos niños es a saber que las obligaciones fiscales están para cumplirlas y los impuestos, para pagarlos. No a ver a sus ídolos cabizbajos y avergonzados entrando y saliendo de los juzgados porque han intentado quedarse con un dinero que no es suyo.

J.T.