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lunes, 23 de noviembre de 2015

En manos de Catar

¡Ay, aquellos tiempos en que la única colonización que sufrían los medios de comunicación era la publicidad! Aquellos tiempos en que existía una dirección periodística y una dirección comercial perfectamente diferenciadas en cada medio, aquellos tiempos  en que las marcas se peleaban por anunciarse en tu periódico o en tu radio cuando descubrían que en los quioscos se agotaban los ejemplares y los taxistas circulaban con tu emisora sintonizada. Aquellos tiempos en que, si lo que contabas tenía interés, te sobraban los anunciantes y hasta podías permitirte el lujo de rechazar un producto o una promoción que no fuera de tu agrado.
Todo esto se ha ido a hacer puñetas por varias razones, entre las que se encuentran las enormes deudas de la mayor parte de los medios de comunicación, la entrega de pies y manos a las instituciones en agradecimiento a esas imprescindibles limosnas llamadas subvenciones, y la atomización de la oferta desde la llegada de la era digital.
Ahora ya no estamos colonizados por la publicidad, sino por bancos y entidades tipo Telefónica desde que estas grandes empresas descubrieron que sentarse en los consejos de administración de los medios era tan buena inversión para ellos como pésimo augurio para quienes aspiramos a continuar contando historias en libertad. Hace tiempo ya que dejaron de ser nuestros clientes para pasar a ser nuestros amos.
El reto del periodismo es encontrar la manera de contrapesar esto porque evitarlo, la verdad, parece que está difícil. El consumidor de información nos cree cada vez menos y para recuperar su confianza hay que transpirar honestidad, contar historias que busquen su complicidad, que el lector, o el oyente, perciba que escribimos y hablamos pensando en él y no en nuestro jefe inmediato ni en quien le suelta la pasta a esos ejecutivos que gestionan periódicos, radios o televisiones como quien tiene una charcutería. Ejecutivos que no tienen reparo alguno en admitir que su objetivo es vender publicidad rellenada con programación basura y que, de buena gana, se cargarían los informativos. La falta de reflejos, o el desinterés, de las televisiones la noche de los atentados de París fue una verdadera vergüenza. 
Hasta ahora han sido los bancos, pero pronto será el emirato de Catar directamente, habida cuenta que acaudalados jerifaltes de este país han tomado ya posiciones en el Santander, Iberdrola o El Corte Inglés adquiriendo importantes paquetes de acciones de estas empresas. Ahora se proponen subir un peldaño más y rematar la faena comprando directamente acciones de Prisa, la empresa editora del diario El País. Las suficientes para que el mismísimo emir adquiera, con un generoso descuento, el derecho a ocupar dos sillones en el consejo de administración que mangonea Juan Luis Cebrián.El periodismo necesita ser incómodo con el poder de todos los colores. Los medios no pueden derivar, como vienen haciéndolo en España de manera cada vez más vergonzosa, en edecanes del mandamás de turno. No se puede consentir lo que han hecho Soraya, o Susana, o Artur por poner solo tres ejemplos de responsables de instituciones que han prostituido hasta la indecencia la televisión pública y repartido generosas prebendas a los medios privados que les son afines. No puede ser que los bancos quiten y pongan directores para complacer al poder y obtener así su benevolencia.
¿Quedará abierta alguna vía de escape para todo esto? El periodista no puede, ni debe, escribir con miedo. No puede acordarse de sus deudas y de su familia cada vez que abre el ordenador o la boca por temor a que le ocurra como a Miguel Ángel Aguilar, fulminantemente despedido hace unos días de El País tras declarar en el New York Times que “trabajar en ese periódico era el sueño de cualquier periodista en España, y ahora hay gente que se va incluso con la sensación de que la situación ha alcanzado niveles de censura”.
Brindo, ingenuo de mí, porque entre todos consigamos encontrar la manera de contar historias en libertad y poder así continuar mirándonos en el espejo sin que se nos caiga la cara de vergüenza.
J.T.
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Este artículo ha sido publicado este 22 de noviembre en el primer número de "Confidencial Andaluz".

domingo, 20 de septiembre de 2015

Esa "huérfana" llamada Manuela Carmena

14424912075378Ocurrió el pasado jueves. Manuela Carmena hacía balance de los cien primeros días al frente de la alcaldía de Madrid y disparó:
“Casi todos los grupos políticos tradicionales tienen medios de comunicación que los apoyan. Nosotros hemos llegado huérfanos y nos hemos dado cuenta de que el lenguaje de la verdad puede convertirse en el lenguaje del desprestigio”.
La frase tiene su miga y, aunque antes de comentarla he preferido esperar un par de días para digerirla, he de admitir que se me ha indigestado. Tu quoque, alcaldesa? ¿Tú también -le hablo a usted de tú porque es como prefiere que se le trate- piensas que la solución al vergonzoso discurrir de la mayor parte de los medios de comunicación en España es controlarlos? ¿De verdad crees, admirada Carmena, que frente a los infames e injuriosos ataques que habéis recibido por parte de los esbirros que el poder tiene en los periódicos, radios y televisiones, la solución es ponerse a su altura y contar con medios afines?
No me puedo creer que, desde tu probada y comprobada altura intelectual y política, respetada alcaldesa, desconozcas que reclamar la existencia de medios afines para trasladar tus mensajes se llama propaganda y no periodismo.
No me puedo creer que tus lamentos ante el injusto tratamiento del que habéis sido objeto tú y parte de tu equipo desde el minuto uno en que tomasteis posesión se traduzcan en sentimiento de orfandad porque eso significaría que has caído en la trampa de la derecha depredadora y desprejuiciada. Los medios que te han atacado y la manera en que lo han hecho son cualquier cosa menos periodismo. No se puede entrar en su juego y echar de menos medios que hagan lo contrario. A menos que, como te decía, busques contar con medios de propaganda y no de información. El periodismo es otra cosa, Manuela, y yo sé que tú lo sabes. El periodismo es independencia, servicio al lector, a quien hay que respetar propiciando que sea él quien extraiga conclusiones de la información que le ofrecemos.
En España hemos caído muy bajo a la hora de gestionar los medios de comunicación. No es culpa de la crisis, porque llevamos casi cuarenta años arrastrando un malentendido lamentable: hay periodistas que reclaman su cuota de mérito en que la transición saliera bien y ahí empezamos a fastidiarlo todo.
Los dueños de los medios privados contrataron a periodistas amigos de políticos y comenzó una polarización que cada vez ha ido a más, sobre todo desde que las deudas se comieron el poco aire fresco que quedaba en algunos de ellos, y todos acabaron albergando a bancos y fondos de inversión en los sillones de sus consejos de administración. En cuanto a los medios públicos, la desfachatez con que manipularon Tve desde los primeros ochenta definió el estilo de gestión que practicaron todas las radios y televisiones públicas -autonómicas y locales- a medida que fueron naciendo.
La torticera utilización de TV3%  (como la llama Gregorio Morán) estos días de campaña electoral en Catalunya es la demostración más palpable de hasta qué punto se puede perder el decoro, el pudor y la vergüenza.
Quiero imagino, Manuela, que cuando te quejas de “orfandad”, no estás echando de menos un medio como la radiotelevisión pública catalana. Imagino que cuando lamentas no tener “padrinos mediáticos” no estarás queriendo insinuar que aspiras a que te bailen el agua como los medios privados catalanes han hecho, durante tantos años, con los inquilinos del ayuntamiento barcelonés y con la Generalitat a cambio de sustanciosas subvenciones.
Estoy seguro que no quieres decir eso, admirada Manuela. Estoy seguro que tienes claro que la libertad de expresión es patrimonio irrenunciable de toda sociedad democrática y que lo que estás haciendo es denunciar las prácticas infames de algunos periódicos para que dejen de mentir y recuerden de una vez para qué nacieron.
El lenguaje de la verdad nunca puede convertirse en el lenguaje del desprestigio, como tú dijiste el viernes. Discrepo, porque el lenguaje de la verdad, si en realidad lo es, acaba finalmente imponiéndose: el tiempo se encarga de poner las cosas en su sitio como tú, que has sido víctima de tantas injusticias a lo largo de tu vida, sabes bien. De hecho ya está ocurriendo también con los cañones que apuntaban al ayuntamiento desde que llegasteis. Ya se van serenando, ya van entendiendo que el camino de mantener una postura crítica no puede ser la infamia ni la injuria permanentes. Es verdad que estamos huérfanos, todos, no solo tú, de una prensa más decente, de una asociación de la prensa más honesta que denuncie tanta tropelía como silencia y no pierda el norte emprendiéndola contra vuestra web municipal. Es verdad que muchos periodistas llevan muchos años mangoneando donde y como no deben, e intentando usurpar las funciones de quienes gobernáis gracias a los votos.
Pero los votos no dan derecho a promover medios propagandísticos ni sumisos, sino independientes y críticos. Los votos no dan derecho a los políticos a cabrearse con las informaciones que no les gustan ni a decirle a los periodistas de lo que tienen que hablar o no.
Que la prensa española, en este momento, produzca auténtica vergüenza leerla no dota a ningún político de autoridad moral para querer meter sus narices en ella. Que haya muchos que lo hagan porque existen presuntos periodistas que lo permiten no puede acabar sugiriendo a políticos honestos como tú que la solución pasa por continuar con el mismo juego.
Llevo mucho tiempo diciendo que el periodismo en este país, como la política, necesita un auténtico reseteo. Esa es una de las razones por las que hemos apostado por proyectos políticos como el que tú encabezas. Para resetearlo todo, no para echar de menos medios afines ni para que os proclaméis huérfanos. A los profesionales del periodismo nos preocupa mucho la falta de prestigio internacional de nuestros medios. No sé si eso es orfandad, pero desde luego es una vergüenza. ¿Por qué no nos ayudas a solucionar este problema en lugar de preconizar la existencia de medios donde tú y los tuyos podáis decirle a los profesionales que trabajen en ellos lo que queréis que cuenten y lo que no? Ese no es, ni puede ser jamás, el camino de una opción de cambio y frescura como la que representáis quienes nos hicisteis felices el día en que tomasteis posesión del gobierno del ayuntamiento de Madrid.

martes, 30 de junio de 2015

Grecia y las mentiras de la Unión Europea


La UE es mentira
La solidaridad entre los pueblos de la Unión es mentira
El euro fue una engañifa
Que nuestras vidas iban a mejorar juntos era un bulo
Nos han estado contando cuentos chinos durante treinta años
Nos han engañado, nos han estafado, nos han robado...

Nos dejaban sin industrias y nos callábamos. O casi. Nos obligaban a producir menos leche y tragábamos. Nos ninguneaban en los planes de investigación y desarrollo, y nosotros chitón. Nos subvencionaban la renuncia a según qué cultivos y nosotros, contentos con las migajas. Empresas rentables cerraban para ser trasladadas a países emergentes. Éramos caros, decían. Pero los hoteles y el ladrillo nos iban a sacar de pobres y acabaríamos atando los perros con longaniza. ¡Malditos vendemantas!

Fuimos unos pardillos en manos de gobiernos sumisos, de gobernantes como Felipe, Aznar o Zapatero, encantados de codearse en Bruselas con los poderosos y sin demasiado interés en poner peros a las órdenes que allí recibían.

Tenemos que remar en la misma dirección, decían, que las frases hechas nunca pueden faltar. Pero este tópico encerraba una traducción brutal. En castellano, portugués, italiano o griego, lo que querían decir los prebostes comunitarios era: nosotros los del norte, alemanes, franceses y demás os subvencionamos con Fondos Europeos, nuestros bancos os prestan dinero barato para que os compréis la casita de vuestros sueños, os vendemos los productos que no os dejamos producir y cuando os tengamos hipotecados hasta la mayoría de edad de vuestros nietos, entonces... os vais a enterar de lo que vale un peine.

Los ciudadanos de los países del sur llevamos mucho tiempo enterándonos. Sufriendo en nuestras carnes la desconsideración de tipos como Rajoy o de Guindos, plegados incondicionalmente -porque ellos sí que son un gobierno serio- a los mandamases de Bruselas. Los han malacostumbrado tanto, que los gerifaltes de la troika han sido incapaces de entender que de pronto aparezca alguien y, como ha hecho el gobierno griego, pegue un puñetazo encima de la mesa, les plante cara y diga hasta aquí hemos llegado.

Plantar cara dentro de un orden, porque la última oferta que Grecia presentó al Eurogrupo implicaba enormes concesiones. Pero ni así. El FMI quiere sangre. No quiere que los griegos paguen sus deudas subiéndole los impuestos a los ricos, por ejemplo, que sería lo lógico. Quieren que se suba el IVA de los alimentos básicos y bajen las pensiones. Quieren, en resumen, reventar a los más débiles, que se continúe con las medidas que han llevado al país al desastre.

Sin explicar nunca por qué la deuda es la que es, quién pidió prestado tanto dinero y en nombre de quién, quién lo prestó y cuál fue su papel, por qué las deudas privadas se convirtieron en públicas, quién se benefició...

Nunca agradeceremos suficiente a Tsipras y a Varoufakis que hayan apostado por plantar cara. A pesar de que Rajoy, el jefe del "gobierno más serio jamás conocido", se dedique a ponerlos de vuelta y media. Todo era mentira. Todo es mentira. Nunca hubo una Europa de la solidaridad, nunca hubo ganas de igualdad, nunca existió verdadera intención de proporcionar a todos los ciudadanos europeos la misma calidad de vida, los mismos derechos, las mismas oportunidades...

No piensan perdonar la decencia, la honestidad y la coherencia del gobierno griego, y a lo mejor nos toca a algún que otro país del sur pagar también las consecuencias del cabreo de los prepotentes. Pero ya lo estamos pagando con tanto recorte, tanta política de austeridad y tanta milonga. El gobierno griego ha dicho basta porque ya no le quedaba nada que perder ¿Y a nosotros, nos queda mucho?

Igual hay algo positivo en que los supercicutas de Bruselas hayan decidido por fin quitarse las máscaras y amenazar sin disimulos a los gobernantes griegos por el mero hecho -democrático, no lo olvidemos- de "osar" convocar un referéndum para preguntar a sus conciudadanos si aceptan o no las imposiciones de la troika: igual así expresiones como "bien común", "solidaridad", "proyecto compartido", "justicia", "lucha contra la pobreza" y demás conceptos similares no salen ya nunca más de sus sucias bocas. ¿O sí?

J.T.


sábado, 7 de febrero de 2015

No al linchamiento de Juan Carlos Monedero


Lo veo tan burdo todo que no doy crédito. Puede que Juan Carlos Monedero intuyera el linchamiento al que lo están sometiendo, puede que supiera a lo que se arriesgaba cuando parió "Podemos" y que no le extrañe nada de lo que le está sucediendo, pero yo estoy directamente escandalizado.

Me produce verdadero bochorno el espectáculo que le estamos brindando al resto del mundo. Una dinastía de ladrones hijos de ladrones, que durante decenios y generaciones se han hinchado de robarnos a manos llenas, intentando meter en el mismo saco sus fechorías y la irregularidad fiscal de un profesor universitario quien, probablemente por estar mal asesorado, no acertó con la manera exacta de tributar un dinero ganado durante varios años fuera de España.

Me preocupa mucho la saña con la que intentan hacer trizas a Juan Carlos Monedero, claro que sí. Pero mucho más me preocupa el trasfondo. Lo que son capaces de llegar a hacer los poderosos cuando intuyen que su impunidad y su barra libre pueden correr peligro.

Media docena de profesores universitarios dan con la tecla y ponen hace un año el dedo en una llaga por la que nos estábamos desangrando. Encuentran, como nadie lo había hecho hasta entonces, la manera de dejar en evidencia a la sarta de mentirosos que estaban llevando nuestras vidas al precipicio. Son modestos profesores universitarios, sí. pero valientes. Convencidos que hay momentos en la vida donde hay que dar un paso adelante. Y lo dan. Otros muchos pudieron o pudimos haberlo dado. Pero no lo hicimos. Fueron ellos.

Con su osadía consiguen remover las estructuras del país hasta extremos inimaginables incluso para ellos mismos. Y desde entonces, esto es la guerra. Una guerra en la que, una de las cosas que más llama la atención, es la carencia de toda sutileza por parte de los dueños de los cañones, que desde el minuto uno tiran a dar. Directos a la yugular, a pecho descubierto y sin disimulo alguno.

Mas hete aquí que tanto descaro, despreciando la inteligencia del ciudadano medio, acaba redundando ¡oh, sorpresa! en un aumento de las simpatías hacia los vituperados. Habrá pues que aumentar la dosis de vileza. Los mangantes de toda la vida no tienen problema para eso: cuentan con suficientes resortes, dineros, paniaguados y estómagos agradecidos como para ir soltando cargas de profundidad cada vez más dañinas: directos  al mentón, al hígado y a la entrepierna de estos incautos intelectuales. Sin piedad alguna.

Por tierra, mar y aire comienza un bombardeo cuyos objetivos principales son las tres personas que la noche del 25 de mayo aparecieron en las teles de todo el mundo camino del lugar donde iban a celebrar una victoria que nadie esperaba: cinco diputados al parlamento europeo gracias a un millón doscientos mil votos conseguidos por la formación que habían impulsado apenas cuatro meses antes. Desde entonces no han dejado de darles hasta en el carnet de identidad, para estupor de los corresponsales extranjeros que no saben cómo explicar en sus periódicos internacionales la caza al hombre decretada en un país presuntamente democrático cuyos dirigentes no parecen tener reparo en resucitar viejos fantasmas cainitas.

A la misma vicepresidenta del gobierno que se negó siempre a hablar de los problemas del partido popular en las ruedas de prensa del consejo de ministros porque, no era un asunto del gobierno, le ha faltado tiempo para demonizar a Monedero, citando su nombre con todas sus letras, y magnificar una cuestión que ella misma sabe que es menor frente a su larga lista de clamorosos silencios por asuntos verdaderamente graves.

Al mismo ministro de Hacienda que obvió asuntos como el de Urdangarín, Bárcenas, Blesa, Rato o la broma aquella de los carnets de identidad de Cristina de Borbón le ha faltado tiempo para airear la existencia de una inspección a un ciudadano cuya única responsabilidad, muy probablmente, es haber estado mal asesorado.

Al socaire de esta caza al hombre, palmeros de prensa, radio y televisión, machacan uno tras otro a estos osados promotores del terremoto político más serio que ha sacudido el país en los últimos cuarenta años. Nunca existió tanta unanimidad en la animadversión como la proyectada hacia este grupo de intelectuales metidos a políticos que transmiten una gran convicción en sus capacidades para obtener el respaldo suficiente que les permita cambiar este país. En su columna de este sábado en "La Vanguardia", Gregorio Morán afirma que salimos "a una media de seis artículos diarios contra Podemos, repartidos entre catedráticos con pretensiones, plumillas avezados, vejestorios egregios y funcionarios varios". Algunos de ellos, añadiría yo, insignes pelotas no hace mucho y que, fieles a su miserable condición, no se privan de hacer leña apenas sospechan que el árbol al que adulaban puede acabar siendo derribado.

No sé si conseguirán acabar políticamente con Monedero, cosa que personalmente lamentaría muchísimo porque todo este episodio me parece innjusto, desproporcionado y vergonzoso por la imagen de país que proyectamos hacia el exterior. Pero lo que sí sé es que no van a parar. El miedo los está volviendo violentos y peligrosos, muy peligrosos.

No hay que caer en sus trampas, y la que ahora han puesto en marcha para ganar minutos y batallitas es conseguir centrar y monopolizar el debate en las presuntas irregularidades de las personas de Podemos, obligándoles así a defenderse permanentemente, lo que roba un tiempo precioso a lo sustancial: las denuncias de las fechorias del gobierno, los bancos, la troika, el aumento de la 
injusticia y la pobreza... El mundo derrumbándose y nosotros hablando de mariconadas.

J.T.


viernes, 12 de septiembre de 2014

El robo debe continuar

Me van ustedes a tener que perdonar el desahogo, pero llego al fin de semana literalmente hasta las narices de tanto turiferario, tanto pelotas y tanta plañidera impresentable como he tenido que tragarme en los periódicos, las radios y las televisiones tras la muerte de Emilio Botín.
Era claramente previsible, pero la cansina elevación a los altares del fallecido presidente del Banco de Santander ha conseguido superar todas las expectativas. Las portadas de este jueves en, prácticamente, toda la prensa del país, quedarán para la historia del periodismo como una de las mayores vergüenzas del oficio y como el mejor ejemplo para que cualquier profesor de esta materia pueda explicar gráficamente a sus alumnos el clima de desinformación, baboseo y obscenos lametones en el que se movía buena parte del mundo de la información en España durante el año 2014. Para que catedráticos y conferenciantes puedan aclarar con suma facilidad qué es lo que no hay que hacer cuando queremos hacer periodismo.
Si a algún ingenuo le quedaba alguna duda sobre en manos de quién está la propiedad de un sustancioso porcentaje de los medios de este país, no tiene más que buscar las portadas de este jueves 11 de septiembre, donde se daba cuenta de la muerte de Emilio Botín.Tras estudiar y analizar esas primeras páginas, “Público” difundió ese mismo día un informe titulado “Botín o la hagiografía nacional”, un pormenorizado repaso en el que, a medida que avanzas en su lectura, mayor es la vergüenza que sientes ante el sonrojante y granado florilegio de halagos que llegaron a prodigarle a quien, hasta el día anterior, había sido el verdadero “masca” de los medios en España.
“Emperador de la banca”
“Un gran innovador”
“Banquero prudente y empresario audaz”
“Un hombre comprometido”
Estos cuatro titulares y otros muchos igual de vergonzosos aparecieron en el diario “El País” a las pocas horas de la muerte de su egregio benefactor. Pero“El Mundo” no se quedó atrás en tan rastrero pulso y decidió darle voz a un escogido manojo de estómagos agradecidos que, por supuesto, no escatimaron ditirambos:
“Motor de expansión”
“Un empresario irrepetible”
“Figura clave”
“Hombre de visión y gran banquero”
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De “ABC” y “La Razón”…. ya ni hablamos. Por supuesto, en ninguno de ellos, ni una palabra sobre losvalores Santander, un producto tan canalla como las preferentes y con cuya adquisición se arruinaron miles de ahorradores, la mayoría de ellos jubilados; tampoco una sola insinuación sobre los millones en Suiza… Con la coartada de que ese día no tocaba y que lo importante era el dolor de la familia Botín y la dimensión histórica del personaje, acabaron con las existencias de las fábricas de jabón.
¿Hace falta recordar, como se hacía en el informe de “Público“, que “el banco de Santander es accionista de Vocento -editora de ABC y de los principales medios regionales como El Correo- así como de El País?? ¿Hace falta añadir que la empresa editora de El Mundo -Unidad Editorial, propiedad de los italianos de RCS- está en conversaciones con Vocento en aras a una hipotética integración”? Pues dicho y añadido queda.
Sí, señores. Emilio Botín era el puto amo. Como desde el miércoles por la tarde lo es, su hija Ana Patricia. El robo debe continuar. Los desahucios, por supuesto, también. Y los periódicos, a menos que hagamos algo para evitarlo, seguirán mintiendo, halagando al poderoso -ahora poderosa- y contando, abajo y en página par como mucho, algunos de los numerosos dramas humanos que causa a diario la implacable y depredadora actuación de estos vocacionales del beneficio.

jueves, 11 de septiembre de 2014

¿Quién llora a Emilio Botín?


El rey de la previsión, el pionero en poner en marcha en la banca técnicas innovadoras para sacarnos mejor los cuartos, el amo entre los amos de este país no parece que tuviera prevista su propia muerte. A juzgar por el desarrollo de los acontecimientos, todo parece indicar que Emilio Botín, dueño de los hilos que hasta ayer movían la actuación de buena parte de nuestros gobernantes, había perdido la perspectiva y olvidado que era mortal. 

Un infarto ha acabado con la vida de la persona que administraba importantes cuotas de poder en varios países europeos y americanos... y también cuentas corrientes en algún que otros paraíso fiscal. A juzgar por el frío comunicado del banco que presidía y por el desconcierto generalizado que parece palparse en aquellos negocios en los que tocaba tantas de sus teclas, el presidente del Santander no tenía previsto, ni por asomos, abandonar tan pronto este mundo. 

Deja Botín, eso sí, una bien nutrida cohorte de agradecidos: esos partidos políticos cuyas deudas fueron una y otra vez condonadas, esos políticos profesionales de las "puertas giratorias" y mimados en tantos consejos de administración donde "don Emilio" tenía influencia, esos medios de comunicación serviles ante sus instrucciones y ciegos ante sus desmanes, esos otros banqueros delincuentes a quienes siempre trató como un padre, ese Corte Inglés a cuyo rescate salió quedándose con su servicio de tarjetas de crédito, esos comprensivos jueces que pasaron por alto tantos de sus pecadillos, ese Alfredo Sáenz para quien consiguió el indulto de zetapé... 

Tanto estómago agradecido hará todo lo posible para que estos días se hable lo menos posible de sus tropelías. Comparada con el predicamento de tanto pelota, la fuerza de las miles de familias que el Banco de Santander ha desahuciado sin piedad alguna en los últimos años es prácticamente nula.

Lloran en la Fórmula Uno y lloran en la troika. Lloran en los paraísos fiscales, lloran los banqueros alemanes y lloran sus múltiples paniaguados, tan acostumbrados durante tantos años a hacerle la pelota sin parar al desaparecido preboste, que ahora habrán de ensayar a fondo durante días hasta conseguir postrarse ante la heredera con la misma destreza, desvergüenza e impudor que durante décadas lo hicieron ante su padre. 

La segunda semana de septiembre ha empezado fina: el martes 9 dimite Ana Botella; el miércoles 10 muere Emilio Botín. La verdad es que estos de Podemos no paran de hacer estragos.

J.T.

lunes, 28 de julio de 2014

Paráfrasis bufa de la carta de Jordi Pujol


Mis queridos pardillos,

Os pido perdón por haber estado vacilándoos durante los veintitrés años que goberné Catalunya mas los once que han pasado desde entonces.

Sí, no pude evitarlo, lo siento. Metí la mano. La condición humana es débil, una cosa lleva a la otra y cuando te das cuenta, te ves dentro de tal follón que decides huir hacia adelante confiando en poder borrar los rastros, que el tiempo lo tape todo y en ese chollo estupendo que es que los delitos tengan fecha de caducidad y acaben prescribiendo.

¿Que cómo tengo tanta cara? De eso nada. Mirad el lío que tienen montado en la Casa Real: el yerno pringao hasta las cejas y sus antiguos socios sin cesar de lanzar insinuaciones disparando hacia arriba, a toda la familia, que ya veremos cómo queda eso. Además mi familia y yo, como Messi, hemos realizado las correspondientes declaraciones complementarias y le hemos soltado últimamente a Hacienda un pastón de escándalo. Hablando de deportistas, ¿qué me decís de engañar siete años seguidos, como hizo el estadounidense Lance Amstrong, a toda la afición del ciclismo mundial, ganar siete Tours de Francia y luego confesar en una entrevista televisiva que todos sus triunfos se los debía al dopaje? 

Lo mío tiene su explicación, os lo prometo. Yo soy de natural inseguro y, con siete hijos nada menos, siempre le tuve mucho miedo al futuro. Mi padre, que me había enseñado a ganar dinero -me compró la banca Dorca de Olot, génesis de Banca Catalana- ya me avisó: Jordi, no te metas en política, que eso es pan para hoy y hambre para mañana, y lo principal es sacar a tus hijos adelante...

Entre los argumentos de mi padre y lo a huevo que me lo ponían cuando llegué al poder, pues... ya sabéis, la carne es débil y uno no es de piedra. Pero yo no lo busqué, os lo prometo. Las cosas me iban viniendo. Desde el 93 y durante siete años me tocó protagonizar un papel importante en la política española ayudando al partido más votado a contar con mayoría suficiente para gobernar. Primero fue con Felipe González, con quien unos años antes estuve mosqueado porque quiso buscarme las cosquillas por mi gestión en Banca Catalana; y luego con el bueno de José María Aznar, que hasta hacía el hombre sus esfuerzos para hablar catalán, aunque fuera en la intimidad. 

Total, que con tanto lío iba pasando el tiempo y nunca encontraba el momento para poner las cosas en orden. Que yo era un chorizo era algo que sin duda sabían tanto en el psoe como en el pp, pero como les convenía llevarse bien conmigo y con mi partido, decidieron aplicar mentalidad práctica y hacer la vista gorda. Miquel Roca, ese desagradecido, lo sabe bien, porque cuando partimos peras fue a chivarse a Carlos Solchaga de mis andanzas, pero menos mal que el entonces ministro de Economía y Hacienda no le hizo ni puto caso.

Hasta que el menor de mis hijos cumplió la mayoría de edad, mis cuentas en el extranjero -esas que siempre negué tener-  las llevó una persona de la absoluta confianza de mi padre y mía. El nombre de esa persona me vais a permitir que no os lo diga. Me entendéis, ¿verdad? Y en cuanto a la pasta "distraída", de la cantidad exacta tampoco voy a hablar, pero lo que sí os aseguro es que estoy muy arrepentido. Me da tanta pena que hasta Vázquez Montalbán confiara en mí en su día y que, allá donde esté, descubra ahora que lo engañé. ¡Ay!, aquel emotivo artículo en que el añorado Manolo afirmaba que yo podía ser feo y mal banquero pero que ladrón, eso nunca ¡El pobre! 

Lo siento mucho, de verdad, queridos ingenuos. Estoy que no vivo por haberos metido en este marrón, sobre todo a mis queridos conciudadanos catalanes, justo cuando falta mes y medio para la Diada, poco más de tres para el referéndum y menos de una semana para que mi fiel Artur vaya a la Moncloa a hablar con Rajoy de nuestros problemas.

Puede que no tenga perdón, pero entre que el mes pasado cumplí 84 años que he visto que al final podía acabar pillándome el toro, pues he decidido arrepentirme públicamente. Como cristiano experimento un verdadero alivio reconociendo que he sido un evasor fiscal, un caradura, y que os he estado mintiendo a todos todo el tiempo. Me quito un verdadero peso de encima escribiendo estas líneas. Peso moral, me refiero, porque en cuanto a lo que pesa el dinero trincado, si no hay más remedio que hablar de eso, casi prefiero que lo haga mi familia.

Confiando en vuestra comprensión, vuestro sentido de la tolerancia y esa capacidad de aguante que lleváis demostrada ante tanto político corrupto como ha desfilado por los juzgados españoles durante los últimos años, os quedo eternamente agradecido por hacer lo mismo conmigo. Que esta declaración sea reparadora del mal en lo que sea posible y de expiación para mí mismo.

Siempre vuestro

Jordi Pujol i Soley

P.D. Ya sé que  estos días me va a caer la del pulpo, además de perder, por mi mala cabeza, honores, prebendas y distinciones de todo tipo acumuladas durante mi carrera, pero... ¡ejem!, una última cosita: teniendo en cuenta que ya he cumplido 84 años ¿sería mucho pedir que no me quitarais la pensión vitalicia de 115.224 euros que cobro al año como ex presidente?
Gracias
JP

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Obviamente, ésta no fue la carta que salió a la luz el pasado viernes 25, sino esta otra que quien aún no la haya leído, puede pinchar aquí para hacerlo si está interesado. Pero si lo analizamos bien, en lo sustancial creo modestamente que tampoco hay tanta diferencia. Es más, pienso que si hubiera estado redactada tal y como yo me he permitido parafrasearla, posiblemente el personal hubiera reaccionado con similar indignación, sí, pero igual agradecía la sinceridad del autor en lugar de acabar teniendo la sensación de que, su otrora admirado president, había decidido tomarles el pelo hasta el final. Incluida la carta donde reconocía que había pasado buena parte de su vida saltándose la ley a la torera y siendo un evasor fiscal durante todos y cada uno de los días y las noches de los 23 largos años en que ostentó el cargo de presidente de la Generalitat de Catalunya.


Por la transcripción
J.T.

viernes, 11 de julio de 2014

4 apuntes al natural de la España real, no la del PP

Me llama mi amigo Carlos, de La Línea de la Concepción. Su mujer trabaja en una tienda de ropa de Gibraltar y su hija mayor en una gasolinera también del Peñón. Él perdió su trabajo hace cinco años, tiene ahora 49, y no encuentra curro ni a este lado de la verja ni al otro. Parado, desesperado y criminalizado por los voceros del pp.
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- Desde que gobiernan estos peperos, querido Juan, me dice, temblamos cada vez que llega el verano. Con tal de tocarle los cojones a los gibraltareños, al final nos acaban acojonando a nosotros. Leemos a sus portavoces, el ABC o La Razón, y se nos abren las carnes con sus clarines de guerra. ¿Por qué no se dan una vuelta por aquí, en lugar de escribir desde Madrid, y hablan con nosotros y ven cómo sobrevivimos? ¿Tan difícil es darse cuenta que si no fuera por Gibraltar, miles de españoles de la Bahía de Algeciras estaríamos muertos de hambre, porque no hay manera de encontrar trabajo en ninguna parte? Al menos así a mi hija la tengo cerca, porque si no tendría que haberse ido ya al extranjero. Ella o todos con ella, como le pasó a tanta gente cuando Franco cerró la verja, ¿te acuerdas? De tener casi cien mil habitantes, La Línea pasó a quedarse con sesenta mil. Otra vuelta de tuerca y aquí solo quedarán los que se dedican a la droga o al contrabando de tabaco. Toda la vida llevamos así, amigo, y lo peor es que sabemos que seguirán ladrándose y pegándose patadas en nuestros culos por los siglos de los siglos.
Hablo con Rafa, amigo de Ceuta desde los tiempos de Perejil:
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- Esto está mucho peor que cuando tú andabas por aquí, Juan. ¿Has visto la última EPA? Treinta y dos por ciento de paro en Ceuta, que se duplica en el caso de los menores de 25 años, ¡sesenta y tres coma cuatro por ciento de jóvenes sin trabajo! El CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) siempre lleno, el paso fronterizo cada vez más conflictivo y para remate lo de los sirios, ¿no te has enterado? Como unos cien ciudadanos de aquel país, familias enteras, que llegaron hace meses huyendo de la guerra de Siria y que reclaman ser tratados como refugiados. En el CETI no quieren estar y no les dejan pasar a la península. Se han instalado en la plaza de los Reyes, delante de la Delegación del Gobierno y ahí están, formando parte del paisaje desde hace más de dos meses y sobreviviendo gracias a la ayuda de la gente de Ceuta. No tienen trabajo, pero les prestan las tiendas de campaña y hasta comparten con sirios la comida de la que disponen. Pero las autoridades ni puto caso. Ni para echarlos, ni para solucionarles el problema.
Mi colega Ángel, de Sevilla, tiene muchos motivos para estar indignado, pero el que le ocupa últimamente es el de la corrala Utopía y la suerte de aquellas familias que fueron desalojadas por la policía un domingo por la mañana de hace tres meses.
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- ¿Te acuerdas, Juan, de la que se montó aquel día tras el desalojo y de la solución que se le dio al asunto? Los rifirrafes entre unos partidos y otros, la criminalización de algunos de los okupas, las críticas al realojo provisional a las familias que estaban en riesgo de exclusión? Un pollo del carajo que casi estuvo a punto de hacer saltar por los aires hasta la coalición de gobierno… Pues bien, ahora, tres meses después, resulta que todo estaba bien hecho, el TSJA(Tribunal Superior de Justicia de Andalucía) avala el realojo y descarta rotundamente que tuviera significación penal, pero nadie se hace eco de esta resolución. Como si no hubiera pasado nada. No existían ni motivos para el follón que se montó, ni razones para criticar la solución, ni argumentos para estigmatizar a algunos de los vecinos como se hizo. Pues bien, ahora silencio. La cagaron y nadie pide perdón, ni dice “lo siento, me he equivocao”, algo…” A quién se le ocurre, con la que está cayendo, reivindicar –y hasta intentar practicar- una política social decente, le contesto.
Mi querido Jesús, en Almería, me cuenta que está contento con el Economato Solidario que han montado entre cuatro pueblos de su comarca, el bajo Andarax.
- Parece un buen invento, me dice. Las familias que no tienen un trabajo y que cobran un subsidio, tienen la opción de llenar el carro de la compra con alimentos básicos por unos doce o quince euros, la cuarta parte del precio de lo que adquieren. No es el gratis total de otros proyectos de Cáritas, pero se pueden proveer cuando lo necesitan y no solo cuando hay reparto. Además, les permite sentirse mejor, con su dignidad quizás algo menos tocada. Acuden, por ejemplo, familias que pidieron préstamos para que su negocio no se fuera a pique, esperando remontar con el paso de los meses, y que al final lo perdieron todo. O familiares de dependientes que vivían del dinero que les adjudicaban para cuidar al enfermo y que, cuando éste finalmente muere, se quedan sin recurso alguno para comer salvo el subsidio cuando existe…
Estas cuatro conversaciones las mantuve entre el miércoles y el jueves de esta misma semana. Es mi particular y modesta radiografía del país, realizada a través de las cosas que me cuenta gente cercana. Me he limitado a transcribirlas tal cual. Resumidas, claro. He omitido, entre otras cosas, los insultos a Montoro, quien por los mismos días en que yo conversaba con mis colegas, el todavía ministro de Hacienda se permitía hablar de “círculos virtuosos”, “asombro al mundo” y hasta proclamaba ufano el advenimiento de los días en que manará leche y miel porque, según él, la crisis ya ha terminado.
J.T.

jueves, 15 de mayo de 2014

El triunfo de los escraches


Tenía la caverna el argumentario preparado para la primera contingencia que apareciera en el horizonte. Y hete aquí que el destino vino a servirles en bandeja de plata, pensaban ellos mientras se apresuraban a instrumentarlo, nada menos que el asesinato de la responsable del pp en León y presidenta también de la Diputación de la provincia.

Qué putada para tanto buitre desprejuiciado que, a la hora en que se cometió el crimen, un policía jubilado estuviera merodeando por la zona y, aburrido porque la crisis ha acabado hasta con las grúas y las obras que podían haberlo tenido entretenido, decidiera seguir a la presunta asesina y propiciar su casi inmediata detención gracias a la información que éste proporcionó a sus antiguos colegas. Se quedaron sin coartada.

Aún así, hasta que se supo que la detenida había reconocido la autoría explicando que se trataba de una cuestión de "inquina personal", las baterías de los crispados tenían muy claro hacia dónde tenían que orientar los disparos. Y así lo hicieron desde el primer momento. ¿Qué iniciativa social está calando con fuerza entre los ciudadanos y conviene desprestigiar con urgencia antes que continúe subiendo enteros en el respaldo popular? ¿La Plataforma de Afectados por la Hipoteca? Pues a por ellos.

Que la consigna se estaba cociendo en los fogones de la triste y peligrosa caverna empezó a resultar evidente la noche en que Alfonso Rojo llamó gordita a Ada Colau. El abominable tuit de Isabel San Sebastián contra los escraches nada más conocerse este lunes la muerte de su tocaya Carrasco sirvió para que ya no quedaran dudas y se confirmaran todas las sospechas sobre por dónde sopla el viento de las invectivas de la derecha: hay que criminalizar, ridiculizar, desprestigiar a la PAH. Como sea. No se puede tolerar su triunfo.

La PAH es la organización que tras el 15M, fecha de la que este jueves celebramos su tercer aniversario, más visibilidad y más éxitos ha conseguido a la hora de pegarle un meneo a esto, la que más autoridad moral gana a medida que  más movilizaciones ciudadanas promueve contra los desahucios, contra la injusta y abrasante actuación de los bancos, contra todos aquellos que engañaron y estafaron sin pudor en la época de las vacas gordas a cuanto incauto encontraron en su camino.

Los escraches son salud en sí mismos. Han contribuido y contribuyen a revitalizar la salud democrática porque conectan con la indignación a la que lleva esa sensación de impotencia que a veces nos agarrota y demuestran que protestar es útil, que "sí se puede", que las batallas se ganan cuando se libran con argumentos, paciencia y constancia...

Estos últimos días, junto a otros colectivos sociales, la PAH ha dado un paso más: ha presentado una denuncia ante distintas instituciones internacionales como la OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa) por la vulneración de derechos humanos que entienden se lleva a cabo en nuestro país. Se trata de un documento en el que explican los efectos, en mucho caso trágicos, que sobre miles de personas han tenido y tienen en España los desalojos despiadados, los desahucios sin alojamiento alternativo... algo que, argumentan, supone una violación flagrante de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

¿Extraña pues que el pp no los pueda ver ni en pintura, que a la menor oportunidad todos sus palmeros en redes, periódicos y televisiones varias se lancen al ataque al grito de "a los de la PAH, ni agua"?  Y más aún cuando, para rematar la faena en su denuncia internacional, los Afectados por la Hipoteca explican cómo en varias comunidades autónomas, casi todas ellas peperas, se están vendiendo miles de viviendas públicas, con sus inquilinos dentro, a corporaciones-buitre como Goldman Sachs o Azora para que puedan especular con ellas a mayor gloria de sus beneficios y menor oportunidad para quienes siguen buscando desesperados un techo bajo el que vivir en paz?

Que la PAH esté adquiriendo tanto protagonismo y que sus iniciativas acaben siendo un éxito es lo que estos desprejuiciados que nos gobiernan y sus cavernícolas adláteres no parecen dispuestos a tolerar. De ahí que a las primeras de cambio apuesten por endiñarle leña al mono. Pero esta vez han patinado. Los Tertsch, Sansebastianes y voceros varios del pp esta vez se han columpiado con todo el equipo. Insisten en no enmendar el error, y ni por asomos se plantean pedir disculpas, pero si alguien albergaba alguna duda sobre la necesidad urgente que tienen de clavarle a la PAH ese cuchillo que siempre llevan entre los dientes, con el triste episodio de León la cosa ha quedado pero que muy clara.

Qué pena que un jubilado aburrido contribuyera a la rápida detención de la presunta asesina y de su hija. Qué pena que la principal encausada haya declarado que actuó por inquina personal. Se quedaron sin coartada los peperos y sus palmeros. Miedo me da imaginarme de qué estaríamos hablando ahora si a estas alturas, y en plena campaña electoral, no existiera aún detención ni confesión alguna.

J.T.

jueves, 8 de mayo de 2014

Micrófono oculto en Moncloa


- Habrás visto, Florentino, cómo solté el martes en la Ser que quiero que el Madrid gane la Champions. Lo siento por los del Atleti, pero es lo que hay. Así lo dije, con un par. 

- Y tú, César (Alierta, Telefónica), ya me he enterado que le vas a echar una mano a Prisa comprando Digital+. No sabes cómo te lo agradezco, aunque podías haber pagado un poco más de 750 millones. A ellos les costó 2.000 y andan los pobres tan ahogadilllos… 

- A usted, don Emilio (Botín), ¿qué quiere que le diga? Póngame a los pies de su señora y a mandar, que pa eso estamos. 

- Hola, Pablo (Isla, Inditex) ¡cuánto me alegro de verte! No sabes lo que yo presumo de gente como tú por esos mundos. ¡Qué buen ojo tuvo tu jefe Amancio al ficharte! Salúdalo de mi parte cuando lo veas. 

- Isidoro (Álvarez, Corte Inglés), tú tranquilo, que no vas a tener que cerrar ningún centro. Emilio ya te ha echado una mano importante con lo de las tarjetas y si te hace falta algo más, me lo dices y ya está. 

- Oye, Ignacio (Sánchez Galán, Iberdrola), no tendréis queja de la caña que le estamos metiendo a las renovables, ¿verdad? 

- ¡Hombre, Antonio! (Brufau, Repsol), por fin has conseguido quitarte de encima el marrón ese de YPF. ¡Enhorabuena! 

- Por cierto, Isidro (Fainé, Caixabank), que tenemos que volver a hablar un día de estos de lo de Catalunya. ¡Me haces tanta falta! 

- Y tú no te pongas celoso, Paco (González, BBVA) que sabes perfectamente la falta que me haces. Además, fíjate el pedazo de reforma laboral que os he hecho. ¿Los pringaos esos de los escraches? Ni caso, ya ves que se pelean entre ellos y ya no está ni la gordita esa que tan nervioso ponía a mi querido Alfonso Rojo. 

- Gracias a todos, de verdad. Agradecido y emocionado, solamente puedo decir gracias por venir a haceros esta foto conmigo justo un día antes de que empiece la campaña electoral para las europeas. Quiero brindar con vosotros porque consigamos cuanto antes que dejen de hablar ya de sobres y de gaitas esos cabrones, ¡qué pesaos! 

- Yo lo que quiero es que estéis contentos conmigo. Y con esta foto de famiglia, perdón, de familia los vuestros, que son los nuestros, se tranquilizarán, verificarán que emitimos en la misma longitud de onda y se vendrán arriba para levantar las encuestas. Pondremos a mi amigo Cañete en Europa, por supuesto mandando en la Comisión, y vosotros podréis continuar mangoneando a vuestro aire. 

- Isak (Andic, Mango), mira que ponerle “Mango” a tu empresa, también podías disimular un poco. 

- Gracias, amigos, gracias. No sé por qué no ha venido José Manuel (Lara). Espero que no esté enfadado por haberse quedado sin cuatro tedetés. Con la de periódicos que le hace vender mi amado Marhuenda, seguro que no. 

- ¿Y mi querido Roig (Mercadona)? ¡Mira que darme plantón! Pero lo entiendo, tenía que ir a Rusia para darle apoyo moral al Valencia Basket de sus amores. 

- Como yo a mi Madrid, Florentino. Sí, ya sé que te tienes que ir a Valladolid urgente, acabamos ya. Yo tampoco me pienso perder el partido. Y la jornada de reflexión de las europeas, el sábado 24, pienso estar en Lisboa, junto a ti en el palco. Yo ya lo dije en la Ser: quiero que gane el Madrid, es lo que hay. 

- Y al día siguiente ganaremos las europeas, ¿verdad qué me vais a echar una mano? ¿a quién vais a encontrar que os pueda ser más útil y servil que yo?

Por la transcripción
J.T.

miércoles, 15 de enero de 2014

Planes de pensiones en oferta para cincuentones incautos ¡Llame ya!


“Estimado ciudadano mayor de cincuenta años: 

Ponemos en su conocimiento que con lo que lleva usted cotizado en su vida, a menos que espabile y suscriba un fondo de pensiones cuanto antes -privado, por supuesto-, el día en que se jubile cobrará una mierda de pensión. Así que usted verá, o se pone las pilas, se pasa por su banco amigo y se deja engañar una vez más o, si luego acaba muriéndose de asco antes de morirse de verdad, no diga que no le hemos avisado. 

Conclusión: haga el favor de no dormirse en los laureles y ¡llame ya! Llame a Bankia, por ejemplo, o a Novagalicia, o a cualquiera de esas honestas entidades financieras graciosamente rescatadas con préstamos europeos que devolveremos… con sus impuestos y sus ahorros. 

¡Llame ya! Las pobres entidades bancarias continúan necesitando dinero fresco para acabar de tapar el descomunal socavón financiero en el que nos sumieron durante años con prácticas especulativas que nos han llevado a la ruina. 

¡Llame ya! Entre irse de vacaciones y ahorrar para un fondo de pensiones, no lo dude: fondo de pensiones ¿Invertir? Ya lo harán los bancos por usted con ese dinero que, no sea desconfiado, se alegrará de recuperar en su vejez. ¿Cómo? ¿que no le llega para eso? ¿que está usted en paro? ¿que tiene un trabajo basura? No sé, no sé, ¿no será que se conforma con poco, que no piensa lo suficiente en el futuro? 

¿Cómo? ¿que sí que tienen trabajo, usted y su pareja, pero que entre los dos sueldos que entran en casa se las ven y se las desean para llegar a fin de mes porque han de pagar la hipoteca de un piso que ahora vale la tercera parte que cuando lo compraron? No sea usted alarmista, hombre. No vaya de víctima. Alquílelo y trasládese a otro más pequeño, más barato y más lejos de donde tiene su vida y su trabajo. También puede venderlo, así se libera de la hipoteca y vive de alquiler. ¿Qué dice, que menuda faena? ¿Y por qué no lo pensó usted antes? ¿Ve cómo teníamos razón cuando le decíamos que estaba usted viviendo por encima de sus posibilidades? 

¿Por qué se cree que hemos decidido mandarle ese estudio con una proyección de la mísera jubilación que le puede quedar al paso que va? Pues porque nos preocupamos por usted y queremos que tenga una vejez tranquila… si suscribe un plan de pensiones privado, claro está. ¿Sus hijos? ¡Ah!, pero ¿no están ya en el extranjero buscándose la vida? ¿a qué esperan? 

Lo hacemos por su bien, de verdad. Esto empieza a ir un poco mejor, créanos, pero para que vaya todo lo bien que queremos que vaya es preciso que la gente como usted deje de quejarse, trabaje más horas por menos dinero, ahorre y se abra un fondo de pensiones cuanto antes. Así que ya sabe. No sea tonto y… ¡Llame ya!”

(Traducción al castellano de la carta que la ministra de Empleo y Seguridad Social proyecta enviar durante 2014 a los mayores de 50 años anunciándoles el importe de la pensión que cobrarán cuando se jubilen. Eso siempre que mantengan sus bases de cotización actuales y bajo la atrevida hipótesis de que consigan tener trabajo hasta los 67 años…. si no cambian la ley y retrasan, aún más, la edad de jubilación)

Por la traducción
J.T.

lunes, 21 de octubre de 2013

Y ahora, ¿qué vamos a hacer con tanto dinero?



- Ya no tenemos la casa, Juan. La malvendimos en 2010 porque no podíamos pagar la hipoteca y con lo que nos quedó después de liquidar llevamos tres años malviviendo. Tuvimos que cerrar la empresa, los niños cambiaron de colegio y aquí estamos, de alquiler en Aravaca, haciendo cuentas a ver si aguantamos hasta la jubilación o ni eso. 

Malvender para malvivir. Empresas cerradas, hijos cuyas expectativas académicas han quedado truncadas, años que van pasando en los que acabas valorando de manera positiva no haberte hundido del todo y haber conseguido salvarte mínimamente de la quema. 

Luis y Ana me cuentan esto cuando los llamo, durante los días que paso en Madrid, porque me he llevado un tremendo chasco: se me había ocurrido darles una sorpresa presentándome en su casa sin avisar y los nuevos dueños, muy amables ellos, me han dicho aquello de “estos señores ya no viven aquí”. 

De vuelta al metro, decido parar en el bar donde tantas veces tomábamos el aperitivo: me lo encuentro cerrado, desvencijado y con un cartel de “Se vende”. Igual que el videoclub y la tienda de informática que había al lado. Decido dar un paseo por la zona y compruebo que apenas sobrevive algún negocio de los de hace quince años, cuando yo hacía por allí parte de mi vida: quedan una papelería, un gimnasio y, eso sí, media docena de tiendas de alimentación regentadas por chinos en cien metros a la redonda. 

Llamo a Jesús, compañero de toda la vida. Oye, tengo unos amigos que alquilan una habitación de su casa, me dice. Necesitan ayuda para pagar la hipoteca. Si conoces a alguien… o si te vas quedar un tiempo en Madrid igual te interesa a ti. 

Repaso con Carlos, otro compañero, la situación de muchos amigos comunes y la conversación se convierte en un memorial de contratiempos y desgracias. Muchos colegas a los que siempre les fue de fábula las están pasando verdaderamente canutas. Terrible. 

Todo esto en Madrid, donde yo pensaba que las cosas estaban bastante mejor que en la Andalucía de la que provengo porque, empezando por el índice de paro, 35 por ciento, la precariedad económica en la que sobreviven buena parte de los andaluces es llana y directamente pornográfica. 

Mucho más grave aún cuando esto que cuento me ocurre la misma semana en que un desvergonzado banquero tiene las narices de proclamar en el extranjero que de tanto dinero como está llegando a nuestro país ya casi ni nos cabe. La misma semana en que todo un ministro de Hacienda osa decir en el parlamento que los sueldos no están bajando, pocos días después de que la vicepresidenta del gobierno criminalice a los parados… 

No acierto a asimilar tanto desatino. ¿Dónde guardan ese dinero que está llegando a espuertas? En Andalucía, no; en Madrid ni por asomos… ¿En Euskadi? Parece que tampoco. O que se lo pregunten si no a los casi seis mil empleados de Fagor cuyo trabajo en Mondragón pende de un finísimo hilo. ¿En Catalunya? Que se lo pregunten a los siete mil trabajadores de Panrico víctima de un fondo buitre cuya avaricia se ha cargado sin remedio la emblemática empresa de los donuts, tal como explica con detalle Esther Vivas en su blog. 

¿Dónde está ese dinero, señor Botín? ¿En sus sucursales, semillero de directores estresados y ansiosos, obligados a mentir a sus clientes y sometidos a la desesperada búsqueda de objetivos tan imposibles que acaba con muchos de esos gestores sumidos en depresiones de caballo? ¿En sus bancos en el extranjero, donde empiezan a tener como clientes a jóvenes españoles que se marcharon cuando vieron claro que aquí no iban a encontrar trabajo? 

¿Dónde están metiendo el dinero esos “amables” inversores que, según usted, nos honran con atención? Sin préstamos a las pequeñas empresas para que puedan levantar cabeza ni a los ciudadanos para que puedan acceder a una vivienda ahora que valen la tercera parte que hace seis años lo que está haciendo usted, señor banquero, es ponérselo en bandeja a todo buitre viviente que quiera hacer su agosto apareciendo por aquí con dinero fresco. 

Se harán con ladrillos a la tercera o cuarta parte del precio que tenían hace unos años y volverán a llevárselo crudo vendiéndolos por el doble de lo que los pueden comprar ahora. Y sólo entonces, cuando los buitres se hayan puesto las botas y los precios hayan vuelto a subir, volverá el triunfalista Botín y el resto de sus congéneres a abrir el grifo del crédito para pescar de nuevo ingenuos o desesperados que no tengan más remedio que caer en la trampa. 

La noria seguirá dando vueltas, ustedes poniéndose las botas y los botines y nosotros, incautos, aplaudiendo como capullos porque querremos creer, necesitaremos creer, que por fin llegaron los brotes verdes y el dinero a espuertas a este país de desesperados.

J.T.

jueves, 18 de abril de 2013

Hipotecas. La banca "Mari Carmen y sus muñecos" del pp


No están dispuestos a dejar de seguir llevándoselo crudo. No pueden evitarlo. Los barandas de los bancos no saben hacer otra cosa que no sea pisarnos el cuello al resto de los mortales.

Como en el chiste del escorpión, "es su carácter" y no pueden evitar clavar con saña el aguijón aunque eso pueda acabar algún día matándoles también a ellos. Se sienten inmunes, intocables, fuertes, que por algo son los amos del chiringuito. Que para eso tienen colocados a sus chicos donde pueden legislar con irrefutable mayoría absoluta.

Han vigilado muy de cerca la tramitación parlamentaria de la Ley de Medidas para la Protección a los Deudores Hipotecarios en riesgo de Exclusión Social y no le han quitado ojo hasta que ha salido adelante tal y como a ellos les interesaba.

-Esto sí, esto no, esto ni tocarlo...

Y sus chicos, en primer tiempo de saludo, han tumbado todas las enmiendas (bueno, menos una de UPN, qué casualidad) y se han limpiado... los mocos con una Iniciativa Legislativa Popular(ILP) que llevaba la firma de 1.402.854 ciudadanos.

- ¿Dación en pago retroactiva?
- Amos, anda

- ¿Paralización de los desahucios?
- No os lo creéis ni hartos de vino

- ¿Posibilidad de que las personas afectadas puedan permanecer en sus viviendas en régimen de alquiler social?
- Bueno, "nuestra intención es que el ciudadano conserve su vivienda y a partir de ahí (atención a la verborrea, que es textual) poner en marcha las otras medidas de reestructuración de la deuda, con quitas, aplazamientos para pagar la deuda, alquileres sociales y, en último extremo la dación en pago”

Traducción al castellano que hace de esto la Plataforma de Afectados por la Hipoteca: lo que el PP ha aprobado de puntillas y en solitario no resuelve el problema social de la deuda hipotecaria, ni de los que ya han sido desahuciados ni de los que lo serán en el futuro. Es decir, que a aquellas familias que no estén en paro o cuyas rentas sumen más de 19.000 euros al año les seguirán quitando la casa si no pueden pagar. 

La ILP que el gobierno del PP ha ninguneado proponía liberar a las familias de la condena financiera, posibilitaba el acceso en régimen de alquiler social a las viviendas vacías que son propiedad de las entidades financieras. Eso sí que hubiera mitigado de manera decisiva los efectos sociales más trágicos de la crisis. Los que han llevado a muchos amenazados de desahicuio inxcluso a quitarse la vida.

Pero los bancos no están para bromas. No pueden ni quieren permitirlo. Como en la fábula del escorpión, no es su carácter. Así que el gobierno, disciplinada marioneta, ha movido la boca y los brazos al ritmo que le ha impuesto su particular "Mari Carmen" y, como si del pato Nicol o de doña Rogelia se tratara, han dicho y hecho exactamente lo que los banqueros han dispuesto. 

J.T.



miércoles, 17 de abril de 2013

La impresentable "regañina" de Martínez Pujalte a propósito de las hipotecas


Te vendían el piso por 300.000 euros aunque en realidad podían haberlo hecho perfectamente por la mitad. La tasación de la entonces solícita entidad bancaria te permitía meterte en un hipotecón de 280.000. Pero como podías ponerla a 40 años, al mes solo tenías que pagar la ridícula suma de 1.250 euros. Total, una nadería.

Ganabas 1.700 euros tú y tu pareja otro tanto. Vivir de alquiler, te insistía todo el mundo, era tirar el dinero. Además, mejor darse prisa porque los precios subían de un día para otro y el piso estaba muy bien, qué caramba. Y otra cosa: cuando quisieras venderlo seguro que te sacabas una pasta a la vista de a qué velocidad subían los precios.

El cuento de la lechera, el timo de la estampita y el del toco mocho juntos y todos caísteis como idiotas. Así que cuando estabais bien pillaos empezó a faltar el dinero para los créditos, y las empresas cerraban una detrás de otra, y despedían trabajadores a miles, a decenas de miles... y los pisos empezaron también a bajar. Debacle. Hecatombe. Ruina total. Y te quedaste sin trabajo. Tú. O tu pareja. Y al que tuvo la potra de conservar el curro le bajaron el sueldo. O eso o a la calle, te dijeron. Como las lentejas, ya sabes.

Y empezasteis a hacer cuentas: Ocho años pagando hipoteca y aún 245.000 euros pendientes. Los 1.250 euros de cuota mensual se convirtieron en una verdadera pesadilla. No quedaba "ni pa pipas". Os planteasteis llevarle las llaves al banco, y a tomar por saco el dichoso piso y la madre que lo parió. 

Y fue entonces cuando descubristeis, pedazo de ingenuos, que estabais pillados por los güebos pero bien. Sí, os dijeron, vale, pero es que el piso vale ahora 100.000 euros. Eso siendo optimistas. Así que quedarían pendientes 145.000 que tendríais que seguir pagando los próximos 32 años a unos 550 euros de cuota mensual euro arriba euro abajo. Y eso si no acaban subiendo los intereses, que más vale que contéis con ello.

Sí. No estabais oyendo mal. Si queríais devolver el piso de vuestros desvelos, además de quedaros sin tener donde caeros muertos, debíais continuar pagando 550 euros al mes durante 32 años y plantearos dónde meter los muebles, el ordenador, el desconcierto y la indignación.

Y entonces pensasteis, pero vamos a ver, si el piso de al lado mío vale ahora 100.000 euros y yo debo 145.000 después de haber estado pagando ya 1.250 euros mensuales durante ocho años, yo lo que soy es un gilipollas.

Pues no, amigo, lo que eres, te lo dice Martínez Pujalte, es un listo que te quieres ir del piso para comprarte otro y aprovecharte de la coyuntura. Eres un pillín, porque cuando firmaste sabías lo que firmabas y ahora te quieres hacer el tonto. Además eres un listo rojillo, porque si votaras al PP serías de los que te quedarías sin comer antes de incumplir tu compromiso de pagar la hipoteca, como sabiamente ha dictaminado nuestra querida secretaria general, la nunca suficientemente bien ponderada Maria Dolores de Cospedal y García

Así que a apechugar, querido. Haberlo pensado antes. El banco fue generoso contigo y si las cosas han cambiado, la culpa es del cha, cha, chá... o tuya, por querer vivir y soñar por encima de tus posibilidades, incauto, que eres un incauto.

¡Ah!, y no se te ocurra quejarte, ni mucho menos presionar, o acosar con esa argentinada llamada escrache, porque nos vamos a encargar pero bien de que se os caiga el pelo como os dé por continuar incordiando.

Habéis hecho dos cosas mal, pedazo de capullos: 
1. Meteros en la trampa hipotecaria en la que os habéis metido 
2. Habernos votado. 

Así que ahora no os quejéis. Porque de hasta qué punto podíamos acabar jodiéndoos la vida teníais suficientes indicios.

Por la transcripción
J.T.

viernes, 12 de abril de 2013

Expulsados del templo... por los mercaderes


La expulsión este jueves de la tribuna de invitados del Congreso de los Diputados, de los afectados por "el gran timo" de las preferentes viene a sumarse al episodio de hace unos días cuando echaron del mismo modo a representantes de la plataforma "afectados por la hipoteca". En ambos  casos me ha llamado la atención la contundencia y la irascibilidad del presidente de la Cámara a la hora de ordenar el desalojo de la tribuna

- Expúlsenlos

Y ujieres y esbirros varios se apresuraron a ejecutar la orden.

Con Jesús Posada me ocurre como con Gallardón: parecían otra cosa hasta que se han soltado el pelo y han decidido salir del armario. Admito que Posada me tenía bien engañado. En los tiempos en que fue  ministro de Agricultura con Aznar yo le recuerdo un talante mucho más mesurado. Pero como baranda del Parlamento de la nación, al paso que va, acabará superando con creces las gestas de sus predecesores, que al menos algunos de ellos, de vez en cuando, nos hacían reír.

Este jueves Posada se ha puesto las botas echando gente. Se ve que le ha cogido el gusto y por el mismo precio ha añadido a su currículum la expulsión de tres diputados de ERC: Tardá, Bosch y Jordà, por expresarse en su lengua materna desde la tribuna de oradores.

- Le llamo al orden, no tiene usted la palabra, dijo por tres veces antes que cantara el gallo

Al Congreso de los Diputados le hace falta un buen meneo pero ya. Sentarse allí en un escaño y tirarse cuatro años votando lo que te mandan, vituperando al contrario cuando toca e invocando el reglamento para justificar desesperantes lentitudes y palmarias ineficacias no creo que pueda ser el plan por mucho tiempo más.

¿Nos representan o nos representan? Esa es la cuestión. Legalmente nos representan, de eso no hay duda. Pero me temo que somos muchos los que estamos ya bastante hartos de que, amparados en la legalidad, se perpetren tantas tropelías, tantas injusticias en el "templo de la democracia".

Cuentan que allá por Galilea hubo hace dos mil años un tal Jesús que un buen día en Jerusalén se cabreó con los mercaderes que, según él, estaban profanando el templo con sus trapicheos y la emprendió a latigazos con ellos.

Dos siglos después en España un tocayo suyo, de apellido Posada, emparentado con provectas y espabiladas familias de mercaderes españolas que se lo han llevado crudo durante años, invierte la tendencia  y  se dedica a expulsar del templo a quienes son capaces de ponerles un espejo delante y les enseñan sus miserias, sus miserias de representantes de los intereses de los mercaderes antes que de los del pueblo llano a quienes estos roban y estafan con la mayor de las impunidades.

Armados de legislación y policía sus señorías, con su señorito Posada al frente, cada vez están menos cargados de razón. Les molesta que los importunen, les contraría que les digan las verdades a la cara, adoran las declaraciones enlatadas, que les ponderen lo guapos que son y, cuando eso no sucede, evitan las ruedas de prensa, hablan de que hay que poner límites a la información y establecen perímetros de seguridad a gritos públicos de socorro, que es lo que son los escraches y no acoso como la derecha se empeña machaconamente en llamarlos.

Los mercaderes en Jerusalén funcionaban como okupas y ahí estuvo su fallo. Así que sus descendientes aprendieron bien la lección  y ahora se han convertido en los amos de todos los chiringuitos donde se gestiona poder. Son los amos de las iglesias, los bancos, las grandes industrias, las empresas influentes, lobbies varios... y mangonean a sus anchas en los parlamentos, desde donde protegen a los desalmados que esquilman bancos y desahucian desheredados. En esta legislatura en España esgrimen como coartada que cuentan con una mayoría que les permite, por ejemplo, ordenar sin pudor alguno que les quiten de la vista a los indignados que les vituperan desde la tribuna de invitados

- Expúlsenlos

Mira que Trillo y Bono eran estomagantes. Pero de vez en cuando, por lo menos, nos hacían reír.

J.T.