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jueves, 31 de julio de 2014

Artur Mas en su laberinto


Este miércoles en Madrid ya le había desaparecido del semblante esa expresión de pasmo y desconcierto que no supo esconder el día anterior cuando compareció para contarnos el cuento de que Pujol había decidido arrancarse él mismo todas la medallas que tantos años llevó colgadas en la pechera.

Si la comparecencia de Artur Mas el martes se pareció a una epístola de Pablo de Tarso -con tanta pena, compasión y dolor como desplegó-, en la de este miércoles evidenció, como muy bien tituló "Público" la noticia, que su reunión con Rajoy en Moncloa había sido un "diálogo de besugos", como una de esas piezas de humor con que nos deleitara en tiempos el bueno de Armando Matías Guiu:

- Buenos días
- Buenas tardes
-¿Cómo están ustedes?
- ¿Ustedes... refiriéndose a mí?
- A usted
- Pues somos unos ustedes muy solitarios
- ¿Están ustedes solos?
- Ustedes no sé cómo estarán, yo, que soy usted, estoy más solo...

Y así, durante dos horas y media, ¡qué pereza!

- ¡Sois unos aprendices al lado de Suárez y Tarradellas!, les podía haber espetado, como poco y a la cara, María Antonia Iglesias, a quien todos hemos recordado muy especialmente este miércoles, cuando nos enteramos que la querida compañera se nos había marchado definitivamente.

En la rueda de prensa que ofreció en la sede de la Generalitat en Madrid, el "honorable" Mas ya no tenía la cara de alelao del martes, pero continuaba sin poder disimular una cierta sensación de desamparo. Tutelado hasta ayer por el tito Jordi, su padre político como él mismo admite y proclama, eso le ayudaba a pisar terreno firme, o al menos debía creerlo.

Huérfano por sorpresa del manto protector al que lo tenía acostumbrado el Gran Defraudador Confeso, a Mas le quedan ahora las muletas de Esquerra Republicana, formación que le aupó al poder en 2012, y el calor cómplice o el aliento en la nuca, según cómo se mire, de los partidos que pactaron con él la fecha y el contenido de la pregunta para la consulta del 9 de noviembre.

Tanto la rueda de prensa del martes en Barcelona como la del miércoles en Madrid han sido dos verdaderos marrones, dos compromisos que Mas ha resuelto haciéndonos tener la sensación de que ni él mismo se creía las cosas que nos estaba contando.

La manera en que Rajoy vino a dar cuenta de la reunión rozó el ninguneo, y puede que incluso el desprecio. Esta vez ni siquiera se molestó en comparecer por plasma: despachó el asunto recurriendo a twitter, para que luego digamos que no está moderno este Mariano.

Estos son los tres tuits con los que el presidente del gobierno español resumió, ya por la tarde, sus dos horas y media de conversación con el presidente catalán:

1. "Mi posición como presidente del Gobierno es clara: la consulta es ilegal y, por lo tanto, ni se puede ni se va a celebrar"

2. "Apuesto por una mayor colaboración para acelerar la recuperación económica y la creación de empleo. Es la prioridad de los ciudadanos"

3. "Mantengo mi disposición al diálogo convencido de que juntos sumamos. Debemos seguir colaborando en todo lo que beneficie a los españoles"

Antes, Rajoy había hecho comparecer en Barcelona -en rueda de prensa convocada de urgencia- a Alicia Sánchez Camacho. Quien, al parecer, ha sido investida desde este miércoles como "para-delegada" del gobierno del pp en Catalunya, se adelantó a la comparecencia de Mas e hizo público que el encuentro en Moncloa había tenido lugar dentro de la "normalidad democrática y el respeto institucional", ratificó que de la consulta, dado que es algo que está  "fuera de la ley, no hay nada que hablar porque afecta al Estado democrático y de derecho", y precisó que la postura de Rajoy es "trabajar desde el Gobierno por la convivencia y el interés general de los catalanes y españoles".


En su laberinto, Mas contó que había entregado a Rajoy un documento con 23 puntos que iban desde el ámbito social al económico y competencial, y aseguró que "hay un clima de diálogo abierto". Pero de la consulta... nada de nada.

- Ahora sólo nos falta llegar a un acuerdo con el Estado, dijo, y si no hay acuerdo con el Estado, lo haremos igualmente de manera legal.

¿Cómo lo hará? Eso, de momento, se lo reserva. Queda inaugurada, pues, la temporada de suspense hasta el 9 de noviembre. Con un mes de agosto que ya está aquí, y que no parece vaya a ser muy inhábil precisamente, y con los escándalos en torno a Pujol y su familia ocupando las primeras páginas, un asunto que ni estaba invitado a la fiesta ni se le esperaba pero que amenaza con modificar de cuajo muchas agendas en las próximas semanas.

J.T.

miércoles, 30 de julio de 2014

La "Epístola" de Artur Mas a sus atónitos conciudadanos


Lectura, desde la Galería Gótica del Palacio de la Generalitat, de la Primera Carta del apóstol Artur Mas a los tarraconenenses, barceloneses, leridanos y gerundenses tras los terribles acontecimientos acaecidos en Catalunya el pasado día de Santiago, patrón de España, manda narices qué casualidad:


Hermanos,

Si hoy compareciera ante vosotros y no manifestara pena por lo que está sufriendo mi admirado Jordi Pujol desde el día 25, cuando asombró al mundo entero tras admitir haber defraudado al fisco durante más de 30 años seguidos, si esto no me entristeciera, ya podría yo hablar todas las lenguas de los hombres y de los ángeles que no sería más que un metal que resuena o un platillo que retiñe.

Ya podría tener yo el don de la profecía y conocer todos los misterios y toda la ciencia, ya podría tener toda la fe en mi padre político, que la tengo, una fe capaz de trasladar montañas... que si no tuviera compasión, no sería nada.

Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no rindo reconocimiento hacia aquel que hizo posible que yo esté donde estoy, no serviría de nada.

Alejo la rabia de mí. La rabia perturba, la rabia es mala, la rabia nubla el conocimiento e impide la mesura y el sosiego, tan imprescindibles en momentos como éste.

Os exhorto a la pena y la compasión, porque ambas son cualidades del alma emparentadas con el afecto, con el reconocimiento, con el amor. Ese amor que todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. Os aseguro que mi querido mentor mantiene una actitud de colaboración absoluta para que el daño, por lo que ha confesado haber hecho, sea el menor posible.

El daño no se puede obviar, el daño existe. Por eso, para disminuir ese daño todo lo que él podría tener como atributos (de ex presidente de la Generalitat, miembro fundador de Convergència, de CiU...), a todo renuncia, de todo se desprende, todo queda a partir de ahora sin efecto. Se convierte en un ciudadano más que nada quiere, nada pide, nada reclama.

El dolor es inmenso. No conozco detalles ni me interesan. Son momentos muy duros, no solamente para él, que lo son mucho, sino que lo son también anímica y personalmente para muchos de nosotros. El dolor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá, pero el dolor permanecerá.

Al retomar la "feina", es muy doloroso pasar por encima de cualquier persona, por relevante que sea, y esto también incluye a Jordi Pujol, cuando la prioridad es defender un país que somos todos, en nuestro caso siete millones y medio de catalanas y catalanes.

En momentos como éste es cuando hay que ser más compasivos, hermanos tarraconenses, barceloneses, leridanos y gerundenses. Porque la compasión, como el amor, es paciente, es servicial; no es envidiosa, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia sino que se regocija con la verdad.

Y nuestra verdad ahora es continuar con nuestras tareas, buscar un camino de entendimiento para poder llevar a cabo la consulta el próximo 9 de noviembre, por mucho que Rajoy se empeñe en hacer oídos sordos a este asunto en mi visita de este miércoles a la Moncloa.

Las contrariedades fortalecen. Esta es una piedra más en el camino. Una piedra enorme, pero solo una piedra. Un escollo más que pondrá a prueba y reforzará nuestra convicción y nuestro coraje. Hoy más que nunca, y en honor a mi padre político a quien, a pesar de sus flaquezas, tanto le debe la ciudadanía catalana, seguiré luchando para que nada nos turbe ni nos perturbe, para que nada nos distraiga de nuestro objetivo.

Nos enfrentaremos tanto al contratiempo en que nos sume la confesión de Jordi Pujol, como al sinfín de adversidades que habremos de superar en los próximos meses para continuar con nuestra hoja de ruta. Y lo haremos con una fe sin límites, una espera sin límites, un aguante sin límites. La tenacidad, como el amor, no pasa nunca.

Palabra de Artur


P.D. Aclaración no sé si necesaria pero, por si acaso, suficiente: He metido en la coctelera, por un lado, las palabras pronunciadas este martes por Artur Mas durante su comparecencia para comunicar el fin de las prebendas de las que disfrutaba Jordi Pujol, y por otro un fragmento de la primera carta de Pablo a los Corintios (13, 1-13), que a muchos os sonará de alguna boda, porque es la epístola que se suele leer en las iglesias católicas cuando la gente se casa. Luego las he agitado a conciencia, con el preceptivo celo y el imaginable cariño, y esto es lo que ha salido. Voilà.
J.T.

lunes, 28 de julio de 2014

Paráfrasis bufa de la carta de Jordi Pujol


Mis queridos pardillos,

Os pido perdón por haber estado vacilándoos durante los veintitrés años que goberné Catalunya mas los once que han pasado desde entonces.

Sí, no pude evitarlo, lo siento. Metí la mano. La condición humana es débil, una cosa lleva a la otra y cuando te das cuenta, te ves dentro de tal follón que decides huir hacia adelante confiando en poder borrar los rastros, que el tiempo lo tape todo y en ese chollo estupendo que es que los delitos tengan fecha de caducidad y acaben prescribiendo.

¿Que cómo tengo tanta cara? De eso nada. Mirad el lío que tienen montado en la Casa Real: el yerno pringao hasta las cejas y sus antiguos socios sin cesar de lanzar insinuaciones disparando hacia arriba, a toda la familia, que ya veremos cómo queda eso. Además mi familia y yo, como Messi, hemos realizado las correspondientes declaraciones complementarias y le hemos soltado últimamente a Hacienda un pastón de escándalo. Hablando de deportistas, ¿qué me decís de engañar siete años seguidos, como hizo el estadounidense Lance Amstrong, a toda la afición del ciclismo mundial, ganar siete Tours de Francia y luego confesar en una entrevista televisiva que todos sus triunfos se los debía al dopaje? 

Lo mío tiene su explicación, os lo prometo. Yo soy de natural inseguro y, con siete hijos nada menos, siempre le tuve mucho miedo al futuro. Mi padre, que me había enseñado a ganar dinero -me compró la banca Dorca de Olot, génesis de Banca Catalana- ya me avisó: Jordi, no te metas en política, que eso es pan para hoy y hambre para mañana, y lo principal es sacar a tus hijos adelante...

Entre los argumentos de mi padre y lo a huevo que me lo ponían cuando llegué al poder, pues... ya sabéis, la carne es débil y uno no es de piedra. Pero yo no lo busqué, os lo prometo. Las cosas me iban viniendo. Desde el 93 y durante siete años me tocó protagonizar un papel importante en la política española ayudando al partido más votado a contar con mayoría suficiente para gobernar. Primero fue con Felipe González, con quien unos años antes estuve mosqueado porque quiso buscarme las cosquillas por mi gestión en Banca Catalana; y luego con el bueno de José María Aznar, que hasta hacía el hombre sus esfuerzos para hablar catalán, aunque fuera en la intimidad. 

Total, que con tanto lío iba pasando el tiempo y nunca encontraba el momento para poner las cosas en orden. Que yo era un chorizo era algo que sin duda sabían tanto en el psoe como en el pp, pero como les convenía llevarse bien conmigo y con mi partido, decidieron aplicar mentalidad práctica y hacer la vista gorda. Miquel Roca, ese desagradecido, lo sabe bien, porque cuando partimos peras fue a chivarse a Carlos Solchaga de mis andanzas, pero menos mal que el entonces ministro de Economía y Hacienda no le hizo ni puto caso.

Hasta que el menor de mis hijos cumplió la mayoría de edad, mis cuentas en el extranjero -esas que siempre negué tener-  las llevó una persona de la absoluta confianza de mi padre y mía. El nombre de esa persona me vais a permitir que no os lo diga. Me entendéis, ¿verdad? Y en cuanto a la pasta "distraída", de la cantidad exacta tampoco voy a hablar, pero lo que sí os aseguro es que estoy muy arrepentido. Me da tanta pena que hasta Vázquez Montalbán confiara en mí en su día y que, allá donde esté, descubra ahora que lo engañé. ¡Ay!, aquel emotivo artículo en que el añorado Manolo afirmaba que yo podía ser feo y mal banquero pero que ladrón, eso nunca ¡El pobre! 

Lo siento mucho, de verdad, queridos ingenuos. Estoy que no vivo por haberos metido en este marrón, sobre todo a mis queridos conciudadanos catalanes, justo cuando falta mes y medio para la Diada, poco más de tres para el referéndum y menos de una semana para que mi fiel Artur vaya a la Moncloa a hablar con Rajoy de nuestros problemas.

Puede que no tenga perdón, pero entre que el mes pasado cumplí 84 años que he visto que al final podía acabar pillándome el toro, pues he decidido arrepentirme públicamente. Como cristiano experimento un verdadero alivio reconociendo que he sido un evasor fiscal, un caradura, y que os he estado mintiendo a todos todo el tiempo. Me quito un verdadero peso de encima escribiendo estas líneas. Peso moral, me refiero, porque en cuanto a lo que pesa el dinero trincado, si no hay más remedio que hablar de eso, casi prefiero que lo haga mi familia.

Confiando en vuestra comprensión, vuestro sentido de la tolerancia y esa capacidad de aguante que lleváis demostrada ante tanto político corrupto como ha desfilado por los juzgados españoles durante los últimos años, os quedo eternamente agradecido por hacer lo mismo conmigo. Que esta declaración sea reparadora del mal en lo que sea posible y de expiación para mí mismo.

Siempre vuestro

Jordi Pujol i Soley

P.D. Ya sé que  estos días me va a caer la del pulpo, además de perder, por mi mala cabeza, honores, prebendas y distinciones de todo tipo acumuladas durante mi carrera, pero... ¡ejem!, una última cosita: teniendo en cuenta que ya he cumplido 84 años ¿sería mucho pedir que no me quitarais la pensión vitalicia de 115.224 euros que cobro al año como ex presidente?
Gracias
JP

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Obviamente, ésta no fue la carta que salió a la luz el pasado viernes 25, sino esta otra que quien aún no la haya leído, puede pinchar aquí para hacerlo si está interesado. Pero si lo analizamos bien, en lo sustancial creo modestamente que tampoco hay tanta diferencia. Es más, pienso que si hubiera estado redactada tal y como yo me he permitido parafrasearla, posiblemente el personal hubiera reaccionado con similar indignación, sí, pero igual agradecía la sinceridad del autor en lugar de acabar teniendo la sensación de que, su otrora admirado president, había decidido tomarles el pelo hasta el final. Incluida la carta donde reconocía que había pasado buena parte de su vida saltándose la ley a la torera y siendo un evasor fiscal durante todos y cada uno de los días y las noches de los 23 largos años en que ostentó el cargo de presidente de la Generalitat de Catalunya.


Por la transcripción
J.T.

martes, 7 de mayo de 2013

Si los catalanes quieren decidir, decidirán


Agita la caverna estos días las aguas del anticatalanismo a propósito de la Primera Cumbre sobre el Derecho a Decidir celebrada este lunes en el Palau de la Generalitat: ¡Secesión!, ¡Que vienen los independentistas! ¡A las barricadas! Siempre el miedo, la crispación, la demonización de lo que, lisa y llanamente, se limita a ser el normal funcionamiento de las instituciones democráticas de las que nos hemos dotado en este país. Pero cuando de Catalunya se trata, siempre aparece alguien interesado en que la tensión se dispare y todo acabe encanallándose.

Nunca entendí por qué tantas cosas de las que rodean a Catalunya ponen tan de los nervios a determinados sectores del resto del país. El pueblo de Catalunya es un pueblo sabio y currante que siempre ha tirado del carro y que ha acogido afectuosamente a cientos de miles, millones de foráneos que durante décadas se han ganado la vida allí, que allí han acabado instalándose y que ahora son padres o abuelos de catalanes cuyo presente y futuro son estricta y únicamente catalanes.

En ese contexto es en el que Catalunya puso hace un tiempo sobre la mesa el llamado “derecho a decidir”. 86 de los 135 diputados que componen la cámara autonómica pertenecen a partidos para los que ese derecho es una apuesta indiscutible (50 de CiU, 21 de ERC, 13 de ICV-EUiA y 3 del CUP) Solo los 28 escaños que suman el PP (19) y Ciutadans (9) están claramente en contra. Porque los 20 diputados del PSC andan de broncas y presionándose entre ellos y, en consecuencia, mareando la perdiz: consulta, sí; pacto por el derecho a decidir, no; independencia, caca; federalismo, guai…

En la Cumbre sobre el Derecho a Decidir celebrada este lunes 6 de mayo en Barcelona quedaron claras las muchas discrepancias entre los representantes políticos catalanes sobre la manera en que se debe recorrer el camino. El PSC, ya hemos visto, no se aclara; Quim Arrufat, (CUP), quiere más sangre en las venas y menos brindis al sol; Joan Herrera, (ICV), cree que la reunión solo sirvió para llenar titulares y portadas; Jordi Turull, (CiU) apuesta por implicar a la sociedad civil que es a la que, c omo dice Oriol Junqueras (ERC), “corresponde el protagonismo”.

En una palabra, que se lo están currando. Plantean lo que creen que tienen que plantear porque pueden y quieren hacerlo. Son la mayoría amplia de los representantes del pueblo catalán y su debate hay que situarlo en un contexto de aspiraciones legítimas e incuestionables. Lo que se propone en Catalunya, con sus tiras y aflojas, sus discrepancias y hasta sus ambigüedades no puede ser considerado tabú por ni para nadie. No puede ni debe poner de los nervios a nadie. Es una lícita iniciativa política sobre la que toca pensar, reflexionar y sacar respetuosas conclusiones. Sin rasgarse las vestiduras, sin caer en esos tópicos ni animadversiones que los fabricantes de crispación se ocupan de generar, alentar y difundir.

J.T.
Publicado también en la sección de "Opinión" de publico.es