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martes, 21 de marzo de 2017

Pedir amparo a la APM es perder el tiempo

Aplaudo la decisión de la dirección del diario Público. Recurrir a las asociaciones de la prensa para que te amparen no sólo es perder el tiempo, sino correr el riesgo de llevarte un enorme disgusto. El periodismo es un oficio insolidario. Existe, eso sí, y no siempre, una cierta complicidad con el compañero de la mesa de al lado, o con aquellos con quienes coincides a diario en las coberturas callejeras. Pero hasta ahí. Todo lo demás es indefensión.
No defiendo el sectarismo que practican algunos colegios profesionales, y menos la impunidad con la que en ciertos casos llegan a blindar a sus asociados, pero cuando un arquitecto, un abogado o un médico tienen problemas, por lo general cuentan con un sólido colegio profesional detrás que les apoya y defiende. De las Ascociaciones de la Prensa no puede decirse lo mismo. Si el periodismo necesita reinventarse, las asociaciones de periodistas lo precisan mucho más.
Como en tantas otras instituciones del país, en las Asociaciones de la Prensa, la dejadez, las dichosas inercias y la existencia de oscuros intereses con los que no se pudo, o no se quiso, acabar en su momento, mantuvieron para sus directivos durante décadas costumbres y prebendas heredadas del franquismo ¿El precio? La docilidad. Tardaron demasiado tiempo en entender las Asociaciones, algunas todavía no lo han entendido, que su verdadera función, la razón de su existencia, es defender a los profesionales. De lo contrario, más vale que desaparezcan.
La APM continúa sin entenderlo. Nunca se me ocurrió recurrir a ella cuando tuve problemas con la justicia a lo largo de mi vida profesional, y eso que hubo momentos en que llegué a sumar más de cien expedientes judiciales abiertos, principalmente en juzgados de Barcelona, pero también en la Audiencia Nacional. Siempre tuve claro que, a pesar de estar asociado y pagar religiosamente mi cuota trimestral, nunca se preocuparían por mis problemas. Era algo que podía entenderse apenas pisabas sus alcanforadas dependencias.
Continúan siendo acólitos del poder como en tiempos del abuelo de Aznar o de aquel fascista llamado Juan Aparicio (que no se me enfaden las excepciones, pero esas excepciones saben perfectamente que lo son, y desde aquí mi reconocimiento una vez más a su lucha, casi siempre estéril).
Claro que, incluso a la hora de relacionarse con el poder, también parecen usar diferentes varas de medir. Cuando a Manuela Carmena se le ocurrió poner en marcha una web para informar sobre asuntos del ayuntamiento de Madrid, faltó tiempo para que la APM y la Federación de Asciaciones de la Prensa (FAPE) elaborasen un comunicado haciendo pública su más enérgica protesta.
Algún despistado puede argumentar que acaban de amparar a varios profesionales que se quejaban de ser presionados por personas afines a Podemos, pero ese despistado me va a permitir que me desahogue dedicándole una sonora carcajada.
Me cuesta aceptar que al frente de la Asociación de la Prensa de Madrid se encuentre una persona como Victoria Prego, a quien en otro tiempo tanto admiré. Me cuesta entender el papel que desempeñan en la junta directiva respetados amigos y compañeros como Jesús Maraña o Antonio San José. No sé si en sus manos estará hacer algo contra las presiones a las que está siendo sometido el diario Público desde que comenzó a sacar a la luz los trapos sucios de las cloacas del ministerio del Interior. Pero cuando, sin orden judicial, la policía se presentó un día de fiesta en la redacción exigiendo las grabaciones publicadas por Patricia López y Carlos Enrique Bayo, el periódico no obtuvo ningún amparo por parte ni de la APM, ni tampoco de la FAPE.
Por eso entiendo a Ana Pardo de Vera, cuando a las preguntas este martes de Fernando Berlín sobre su intención de pedir amparo a la asociación, tras haber denunciado en el periódico amenazas directas a miembros de su redacción, responde que no. Toda mi solidaridad, directora. Para ti, para Patricia y para Carlos Enrique.

martes, 4 de octubre de 2016

El golpe de Susana y la información en Canal Sur

Susana Díaz con Verónica Pérez, la autoproclamada 
"máxima autoridad del Psoe" el día después del golpe interno 

Entre 1982 y 1996, el PSOE manipuló Televisión Española como dios manda, nada que ver con Canal Sur ahora, donde son tan chapuzas y sibilinos manipulando como Susana Díaz dando golpes de estado. En la Tve de los años ochenta y noventa, el sistema era el de toda la vida de dios: mano de hierro, comisarios políticos en cada sección, redactores jefes afines, derechosos en los pasillos muertos de aburrimiento… Calviño, Miró, Solana y Candau le hicieron a González y Guerra un trabajo de libro, sobre todo Calviño, con la ayuda de Sopena, cuando en 1986 hubo que encarar el complicado marrón del referéndum de la Otan.

Las televisiones autonómicas tenían donde aprender. Así que a medida que iban naciendo, por esa misma época, se convertían en aplicados alumnos de esa triste manera de gestionar la información. ETB, TV3, TVG, Telemadrid, Canal 9 funcionaron desde el primer día de su existencia como eficaces voces de su amo. Porque eso eran, o como tales se comportaban, los partidos políticos apenas ganaban unas elecciones autonómicas: como amos del juguete audiovisual. Estaban convencidos que venía en el paquete. Así que no tuvieron que pasar muchos años para que las televisiones autonómicas acabaran superando con creces a la estatal en el arte de la mentira, la censura y la manipulación.

Canal 9 lo pagó con la desaparición, Telemadrid con el descrédito más absoluto, TV3 es responsable fundamental del pifostio que hay montado ahora mismo en Catalunya… En todas esas televisiones hubo bailes en los puestos de responsabilidad cada vez que se producía un cambio político en el gobierno autonómico ¿Para poner mejores profesionales? Por supuesto que no: para poner mejores comisarios políticos. Y lo hicieron tan bien, que algunos llegaron a mejorar incluso los tiempos de Calviño, Candau, María Antonia Iglesias y compañía.

En toda la historia de la televisión pública en España, solo ha habido una remarcable excepción a la hora de elaborar la oferta informativa: el período de ZP con Fran Llorente al frente de los Servicios Informativos de Tve, 2004-2012, ocho años de servicio público que ahí quedan para la historia y para que, quien entienda que es con esa dignidad con la que hay que hacer las cosas, copie cuando quiera esa manera de trabajar.

Como ocurre con todo lo bueno, la etapa de Llorente se acabó apenas el pp retornó al poder. Tardaron tres telediarios, nunca mejor dicho, en volver a convertir Tve en una descarada máquina de mentir, censurar y manipular. Desde entonces, se cuentan ya por docenas los plantes de los trabajadores, las denuncias públicas del Consejo de Informativos, las movilizaciones que de vez en cuando obligan a tentarse los machos a los directivos a la hora de hacer propaganda pura, como les gustaría…

Los periodistas de Tve discrepan en público del criterio de sus redactores-jefes peperos y estos, para cumplir los objetivos encomendados, promueven contrataciones paralelas y miran con lupa las intros, los totales y los textos de las piezas. Un estado policial, vamos. En Canal Sur no hace falta eso, ¿por qué? Pues porque desde que nació la tele andaluza en 1989, nunca hubo más partido en el gobierno autonómico que el Partido Socialista Obrero Español. Así que el funcionamiento de la política informativa mantiene la misma inercia desde el primer día. Veintisiete años largos haciendo lo mismo facilita mucho las cosas al poder. No hay que cambiar cada equis tiempo a los mandos por otros de confianza porque los que hay ya lo son, y lo que es más bonito todavía: no hay que llamarlos ni para amonestarlos ni para decirles lo que tienen que hacer, ellos ya lo saben.

La maquinaria funciona y todo se produce de manera automática: los subordinados de los mandos ya saben en qué charcos no hay que meterse para no tener problemas con ellos, y los subordinados de los subordinados aprenden rápido qué es lo que gusta a sus jefes y lo que no. Así, hasta el último eslabón de la cadena. Veintisiete años de inercia son demasiados años, lo que en buena parte puede que explique el silencio de los trabajadores por mucho que no estén de acuerdo en cómo se hacen las cosas en su empresa, y tengan perfecta conciencia del escandaloso producto informativo que Canal Sur pone en antena ¿Son buenos profesionales? Por supuesto que sí ¿Han perdido perspectiva? No todos, pero algunos también. ¿Con mala intención? Claro que no, pero la han perdido. Por eso entiendo a quienes se cabrean cuando analizas el minutado de un informativo y concluyes que el criterio político (siempre favorable a los intereses de la Junta) con el que está hecho prima sobre el carácter de servicio público que tiene el medio para el que trabajan.

“A mí nadie me dice lo que tengo que hacer, ni lo consentiría”, me replican redactores que se mosquean con algunas de las cosas que escribo exponiendo el preocupante grado de manipulación de Canal Sur, sobre todo en las escaletas de estos días, a la hora de tratar sobre el golpe de estado de Susana Díaz y sus consecuencias. Desde el mismo respeto con el que ellos me hablan al comentar en redes mis columnas, y sin ánimo de entrar en polémica alguna (aunque si hay que debatir, se debate) le contesto a los redactores de Canal Sur que están molestos conmigo: “De verdad, queridos amigos, ¿hace falta que alguien os diga algo?”.

J.T.

domingo, 2 de octubre de 2016

Motín del PSOE. Canal Sur decreta que aquí no ha pasado nada


canal-surMontan un pollo de dimensiones estratosféricas, la lían parda y Canal Sur, la televisión controlada por el gobierno andaluz y por el PSOE, abre el informativo del mediodía de este domingo con un bloque en el que cuentan ¡cinco sucesos! ¿Problemas entre los socialistas? Aquí no ha pasado nada. Esa es la consigna.
Aparte de la obligada inclusión en cabecera, Canal Sur no informó el mediodía de este domingo de la dimisión dePedro Sánchez, tras el bochornoso Comité Federal del día anterior, hasta el minuto 11 del informativo. No consideraron noticia de apertura el remate de una sublevación donde la protagonista indiscutible fue Susana Díaz, lágrimas incluidas de la presidenta andaluza, pero cuya imagen ni siquiera apareció en los ocho minutos que se dedicaron en la escaleta a esta información. En esos ocho minutos (entre el 11 y el 19) contaron la dimisión de Sánchez, hablaron de la composición de la gestora socialista, explicaron que en ella estarían los andaluces Mario Jiménez y María Jesús Serrano… y poco más. Hasta pasada la mitad del informativo, ya en el minuto 16, no se hizo ninguna valoración: “se vivieron situaciones esperpénticas“, se atrevieron a decir (espero que a la persona responsable del texto, tal “osadía” no acabe costándole el puesto). A continuación se pasaba, para terminar, a la inclusión “obligada” de reacciones de otros partidos: el PP pidiéndole a Díaz que se aclare y elija entre su ambición personal o la presidencia de la Junta, treinta segundos de gloria en pantalla para los socios de Ciudadanos y a Podemos… ni agua: no existen. En resumen, ocho minutos para pasar el mal trago, despachar el asunto y a otra cosa mariposa, que los referéndums de Colombia y Hungría nos están esperando.
Tuvieron las narices de tirarse ¡once minutos! con el bloque de Sucesos antes de entrar en harina. Sucesos claramente menores (un tiroteo en Dos Hermanas con dos heridos, una reyerta en El Ejido…) salvo una cosa importante, la explosión de una bombona en un bar de Vélez Málaga que ha dejado 90 personas heridas. Once minutazos de mareo de perdiz antes de ir al grano, once minutazos de tediosa espera para aquellos interesados en saber cómo abordaba la televisión pública andaluza un asunto en que la presidenta de su Comunidad había sido la máxima protagonista.
20161002-636110053296930584_20161002114512-141-klsh-656x355lavanguardia-webNi los programas más amarillos de Telecinco se comportan con tal desahogo, que no los informativos, cuyas escaletas en esta cadena suelen estar elaboradas con impecable criterio profesional. Como no podía ser de otra manera, el bochornoso Comité Federal socialista y la dimisión de Pedro Sánchez fue la noticia de apertura en la cabecera del informativo presentado por José Ribagorda y el primer tema a   desarrollar en la escaleta. Le dedicaron trece minutos, cinco más que Canal Sur. Trataron las luchas internas del PSOE, la posibilidad de gobernar o no con el PP, la nueva gestora y la composición de sus miembros, las declaraciones de los dos bandos a la salida y Pedro Sánchez anunciando su dimisión. Añadieron un vídeo con la opinión de militantes, otro con votantes en Dos Hermanas y las reacciones de los demás partidos, Unidos Podemos incluido.
La profesionalidad de la escaleta de Telecinco frente a la tediosa, y escasa, oferta informativa de Canal Sur nos explica muchas cosas:
1. Que los golpistas quieren que se hable de su chapuza lo menos posible.
2. Que los amotinados no están interesados en que trascienda el bochornoso espectáculo de este sábado en el Comité Federal, aspiran a que se olvide cuanto antes y harán todo el esfuerzo posible para conseguirlo.
3. Que tienen perfecta conciencia de lo mal que lo han hecho todo.
4. Que se saben traidores y conspiradores, y la única manera de que no trascienda esa imagen es correr un tupido velo cuanto antes sobre todo lo que pasó este sábado.
5. Que los victoriosos rebeldes saben que Susana ha salido chamuscada tras la asonada, y la única manera de no perder las esperanzas de su promoción en Madrid es apostar por el aquí no ha pasado nada.
6. Que por el momento no tienen nada atractivo ni sustancioso que proponer ni ofrecer para que se pueda contar, y evitar así que se hable de las heridas abiertas por ellos mismos y que ahora dicen querer coser.

Solo si tenemos en cuenta estos seis puntos, quizás pueda explicarse la falta de vídeos en Canal Sur con reacciones, por ejemplo de votantes y militantes; solo así se entiende, aunque no tenga justificación alguna, que no aparecieran los exteriores de Ferraz para evitar pancartas y consignas críticas, que no se hablara del extraño llanto de Susana, ni de los riesgos serios que corre el Partido Socialista tras el triste espectáculo que dieron todos. Fernández Tapias dijo que el partido está roto y Susana llegaría a admitir en voz alta que “no estamos a la altura”, pero eso que lo cuenten en Telecinco, que si hay suerte a lo mejor ni lo cuentan.
En resumen: perfil bajo. Como el resto de la programación habitual de Canal Sur: coplas, abuelos buscando pareja y espacios de caridad televisada. La política, por lo bajini, todo sibilino, todo ambiguo. A ver qué se inventan ahora "los accionistas mayoritarios del PSOE" para que el Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados, donde los victoriosos sublevados también son mayoría, acaben apoyando al PP para que gobierne, pero como quien no quiere la cosa. Que parezca un accidente. Uno más. Están hechos unos zorros, pero la clave reside en que nadie hable de ello y que quien lo sabe lo olvide cuanto antes. Entre Canal Sur, El País y Televisión Española, ya tienen buena parte del trabajo hecho. Aquí no ha pasado nada. PP y PSOE podrán por fin complacer a quienes mandan sin presentarse a las elecciones y estos se encargarán a su vez de que los medios que manejan, o sea, todos, le vayan quitando importancia al bochornoso espectáculo de esta semana que por fin acaba, y apuesten también por la política de “pelillos a la mar” como ha hecho Canal Sur en el informativo del mediodía de este domingo. Ahí están los tíos, marcando tendencia en los medios, como sus jefes de la Junta y del aparato del PSOE andaluz en la política. Son unos artistas.
J.T.

viernes, 15 de abril de 2016

Por qué seis millones seguirán votando al PP

elperiodico del 14 de abril de 2016lavanguardia del 14 abril 16













No caben en las primeras páginas. Rebosa la corrupción hasta el punto que no entra ya en los periódicos. Inmejorable coartada que este jueves 14 de abril salvó a José María Aznar de las portadas de la prensa madrileña, pero no de la catalana. "Aznar, cazado por Hacienda", titulaba El Periódico de Catalunya; "Hacienda multó a Aznar por eludir el pago de impuestos", contaba La Vanguardia a cuatro columnas. Ni rastro de esta noticia en la primera de El País, que prefirió apostar por una foto de Pedro Sánchez en la Feria de Sevilla, en la caseta de la cadena Ser, acariciando al bebé de una Susana Díaz rigurosamente uniformada con vestido de gitana verdiblanco. Tampoco el ABC, ni El Mundo, ni La Razón, se hicieron eco en sus primeras de las trampas a Hacienda de José María Aznar, ocho años presidente del gobierno de este país. Del mutismo de Televisión Española, ya ni hablamos. Pero hay que entenderlos: no les cabe tanta corruptela, tanta picaresca institucionalizada. Y además, tenían que hablar de la victoria del Atlético de Madrid en la Champions, que pasa a semifinales después de propinarle un histórico baño al mismísimo Barça. 

Por mucho que se quiera, es que no queda sitio.elpais 14 de abril 16
Se les amontona tanto la faena, que el periódico que dirige Antonio Caño no encontró hueco este jueves (tampoco lo había encontrado en días anteriores) para hablar del atribulado José Manuel Soria, ministro en funciones de Industria, Energía y Turismo ni de su díscola firma, aficionada ella a pasearse por distintos paraísos fiscales sin que la frágil memoria de su dueño fuera capaz de recordarlo. Este viernes ya sí que aparecía el asunto en la primera de El País. A dos columnas titula: "El Gobierno abandona a Soria tras conocer su sociedad opaca". Una sociedad opaca de la que los lectores del "periódico global", salvo que hubieran recurrido a informarse por otros medios, no tenían la menor idea. Más abajo, en el subtítulo, hacen encaje de bolillos: "La revelación de que fue administrador de una sociedad en un paraíso fiscal -escriben- deja al ministro en una situación política crítica". Y al periódico en una situación ridícula y esperpéntica, porque dotan de importancia el desenlace de un asunto que hasta el día anterior trataron como historia menor, o directamente ni trataron. No les cabía, no les cabe a los abc otra entrega del 14 de abrillarazon. del 14 de abril 16pobres periódicos tanta corrupción en sus páginas. Y mucho menos en la primera. Al alcalde de Granada, José Torres Hurtado, ha faltado tiempo para lincharlo, pero Aznar o Soria son otra cosa. Como Rita Barberá, que ahí continúa ella, aforada  e inasequible al desaliento, enfundada en sus modelitos rojos ya sea en el Senado, en sus ruedas de prensa valencianas o en su comparecencia en Mallorca como testigo del caso Nóos, donde a un cuñado y yerno de rey es posible que acabe cayéndole la del pulpo.  Con tantas historias es difícil saber por dónde va el hilo. Yo, la verdad, hace mucho tiempo que, apenas me despisto un poco, me pierdo.

Pues bien, éramos pocos y parieron los papeles de Panamá. Menuda ristra de pícaros y tramposos, menuda macedonia de frutas. Los hay para todos los gustos, de todos los colores, texturas, rango y condición: Pilar de Borbón, Mario Vargas Llosa, Bertín Osborne, Lionel Messi, Pedro Almodóvar, José Manuel Soria... Aparece todo esto justo cuando hay overbooking ya de casos abiertos en audiencias provinciales y juzgados de instrucción por todo el país. Rebosan, no caben todos. Es la consecuencia de un trabajo intenso en los últimos cuatro años de fiscales, jueces, policía y guardia civil, de tanta casa y tanta sede como hemos visto registrar, de tanto cargo público como hemos visto entrar en coches o furgones policiales, unos a pecho descubierto, otros compungidos y otros intentando ocultar su cara y su vergüenza tras un abrigo o una manta amiga.

La palma en el ranking, por número de empurados, se la lleva el PP. En cantidad y en "calidad". Y aún así, las encuestas continúan reflejando que los populares volverán a ser el partido más votado si se repiten elecciones en próximo 26 de junio. Y que podrían gobernar solo con Ciudadanos ¿Usted lo entiende? Yo no. Pero como la realidad está para entenderla y no para modificarla a nuestro antojo, lo voy a intentar. Permítaseme en primer lugar una conclusión a mi juicio lógica. Si, como nos dice Carlos Enrique Bayo en Público, más de seis millones de personas están dispuestas a votar de nuevo el 26-J al partido más enfangado de corrupción en toda nuestra historia, cabe deducir que tal comportamiento no les resulta reprobable a estos presuntos votantes, ni tampoco parece que les preocupe excesivamente si quienes nos gobiernan continúan robando a manos llenas. 

¿Son tontos? No creo, nuestra literatura nos lo explica muy bien: en El Buscón, el Guzmán de Alfarache, La Celestina, El Lazarillo de Tormes... los clásicos siempre ayudan a que nos comprendamos mejor a nosotros mismos. Y el comportamiento del electorado que se empeña en continuar votando a los ladrones me recuerda aquel famoso episodio del Lazarillo en que el ciego le propina una contundente bofetada a Lázaro cuando descubre que el muy truhán se está comiendo de tres en tres las uvas del racimo que habían acordado compartir "¿Cómo os habéis dado cuenta, pregunta Lázaro, si no podéis ver?" "Muy sencillo, le respondió el amo, porque yo me las estoy comiendo de dos en dos, y tú no has dicho nada".

J.T.

miércoles, 6 de abril de 2016

Golpismo mediático de medio pelo

Hace ya bastante tiempo que paso por los kioskos de prensa tapándome la nariz. Las primeras páginas me producen, literalmente, asco. Unas veces parecen revistas de humor; otras, pasquines propagandísticos  de la peor especie… No hay en ellas ni una puñetera verdad y todo suena a cachondeo. Ni siquiera se les puede llamar periodismo amarillo, porque el periodismo amarillo tradicional tiene a gala serlo y presenta sus productos con mucha más dignidad de la que lo hacen muchos periódicos en España desde la primavera de 2014.

Es todo tan excesivo, tan desmesurado, tan grosero… que imposibilita trabajar una recesión en condiciones. Cada día que transcurre supera al anterior en zafiedad, manipulación y mala leche. Nadie informa ya aquí; en la radio apenas hay ya periodistas, pero abundan los telepredicadores faltones y desvergonzados; y en la tele no hay informativo que se salve. Deberían cambiarles el nombre y llamarles directamente “Opinativos” en lugar de “Informativos” para orientar mejor a los despistados de buena fe, si es que aún queda alguno.

En estos días de cuenta atrás en los que aumenta la histeria, en estas pocas semanas que faltan para el dos de mayo, fecha tope en la que se puede formar gobierno antes que el parlamento vuelva a disolverse; en estos momentos donde los vértigos y los temblores de piernas son más frecuentes cada hora que pasa, los promotores de la Gran Coalición  queman sus últimos cartuchos orientando los cañones contra Podemos, con toda su munición disponible: hay que dinamitar como sea cualquier posibilidad de acuerdo de izquierdas que pudiera atisbarse en el horizonte. Y mira que la cosa está difícil.

El juego sucio de los medios estos días es un episodio más de la grosería que se traen entre manos desde que se percataron que ningunear o despreciar a Podemos no surtía el efecto deseado y decidieron apostar por el ataque directo y sin anestesia. Nunca interesaron tanto los plenos de según qué ayuntamientos como ahora. Nunca hubo tanta presencia de cámaras en los consistorios de Cádiz, Zaragoza o Barcelona. Una ciudadana le monta un pollo a Kichi y a todos les falta tiempo para abrir los informativos con el incidente. No ya Antena3, o tve, no… también Canal Sur, que a Susana y su gente les vienen de fábula estas cosas para endilgar leña al mono…  Nunca fue tan retransmitida una detención como el “prendimiento”ralentizado del jornalero Bódalo hace unos días en Jaén. Carnaza que no se puede desaprovechar, ya que por mucho que buscan no salen de Venezuela, Irán y las encuestas apocalípticas a la hora de intentar el descrédito. Por cierto, sin demasiado éxito hasta ahora. Tan escaso, que las portadas del ABC de los últimos días ya no dan ni asco. Más bien pena y vergüenza ajena.

Ese ministro de justicia vinculando a Eta con Podemos en unas desesperadas declaraciones de pasillo, y esos informativos haciéndose eco de la sandez; esos debates con tertulianos que nunca se preparan sus intervenciones y que, en lo que concierne a Podemos, tocan de oído sin documentarse en absoluto y se quedan tan panchos, conscientes de la impunidad de sus patrañas y satisfechos por cumplir con su papel de acólitos bienmandados de quienes le sueltan la mosca… Esas columnas de opinión escritas con el único objetivo de echar mierda diaria sobre los proyectos de cambio, exista o no base argumental para ello, cogiendo el rábano por las hojas, soltando chorrada tras chorrada…

En roman paladino, lo que hace buena parte de la prensa de este país es golpismo. Golpismo de medio pelo, porque  cuando ves según qué primeras páginas de periódico o escuchas según qué argumentos en las radios y en las teles no puedes evitar la carcajada.  Claro que, mientras te ríes a mandíbula partida, al mismo tiempo haces votos para que la impotencia y el poco éxito de sus ataques no les lleve nunca a intentar helarnos la sonrisa de otra manera.

Me da mucha vergüenza, mucha, buena parte del periodismo que se hace en España en estos momentos. Y mucho asco. Espero que no llegue el día en que acabe dándome miedo.

J.T.





jueves, 7 de enero de 2016

Ese faltón llamado Antonio Burgos

Leo y releo la columna de Antonio Burgos de este 6 de enero en ABC y no doy crédito. Alguien un día debió decirle que era gracioso y el hombre se lo creyó. Pero como bien sabemos todos, seguro que él también, no es lo mismo caer en gracia que ser gracioso. Y Burgos lleva decenios cayéndole en gracia a lo más casposo y retrógrado de la sociedad sevillana y andaluza. Así que el augusto prócer de vez en cuando va, se anima y perpetra algún infumable libelo con el que complacer a lo más granado de su guerracivilista parroquia.

Me apena que una persona que ha sido capaz de escribir memorables letras de canciones, ensayos como “Andalucía, ¿Tercer mundo?” o novelas como “Las lágrimas de San Pedro” utilice a estas alturas su talento para la agresión y el insulto de la manera más zafia y chabacana:

“¿Tú has visto –se pregunta Burgos en su columna del día de Reyes- el uniformado flequillo de las tías que han mandado a por tabaco a Arturo Mas, a las dirigentes de la CUP separatista catalana? ¡Esos sí que son flequillos, y que se quiten El Cordobés y Oneto!” 

 Hasta aquí más o menos la cosa va. El apelativo de “tías” ya apunta maneras, pero pronto descubriremos que eso acabará siendo pecata minuta. No tardará mucho en calentarse el ingenioso escribano para continuar preguntándose:

“¿Por qué las tiorras separatistas, ora vascongadas, ora catalanas, ora de Bildu, ora de CUP, han de ser tan feas?” 

De tías ya ha pasado a tiorras. Y además, feas. Quiero que conste en acta que, como andaluz y como hombre, me avergüenza tener entre mis paisanos y mis congéneres a alguien capaz de utilizar su tribuna en un medio de comunicación para improperios como estos y como los que siguen:

 “¿Por qué tiene que pedir la separación de Cataluña un tío tan feo como Junqueras? ¿Por qué los de ERC tienen que usar esas camisas negras mussolinianas, que las ves por la tele y te tira para atrás su olor a sudorina, del tiempo que hace que no se la cambian?” 

¡Que no decaiga la provocación! Se conoce que a medida que iba avanzando en su invectiva, Burgos se iba gustando más a sí mismo, porque continúa:

“Y cuando hay uno que va de guapito de cara, como de anuncio de loción para después del afeitado, cual Arturo Mas, vienen Las Flequis y lo mandan a la mismísima Venta del Nabo. A su lado, Las Supremas de Móstoles son Miss España. A su lado, las tres fulimandús de can-can de Toulouse-Lautrec o de "saloon" del Far West que han hecho de magas republicanas en Valencia, son Miss Universo y Miss Mundo en una sola pieza”. 

Ni títere con cabeza parece dispuesto a dejar en pie. De juzgado de guardia. ¿Pero creen que el insigne analista se da por satisfecho con tamaña retahíla? Ni mucho menos, porque aquí viene el remate:

“En tiempos del Cardenal Segura se decía que las había "feas, feísimas y de Acción Católica". Ahora las hay "feas, feísimas, nekanes pelorratas y Flequis de la CUP". No es que quieran separarse de España: es que quieren que las echemos. Por horrorosas y antiestéticas” 

Creo que tener un espacio en un periódico no debe significar, bajo ningún concepto, barra libre para la agresión, el insulto ni el frentismo. Quiero denunciar públicamente esta manera de usar una columna de opinión, lamento que en mi oficio existan faltones como Burgos y defiendo que la caballerosidad, la urbanidad y las buenas maneras no tienen por qué estar reñidas con la discrepancia.
En el caso de Burgos, esto parece difícil porque ya llueve sobre muy mojado. En septiembre de 2009 llegó a llamar a las hijas de Zapatero, entonces menores de edad, “callos horrorosos” y el artículo fue posteriormente retirado de la web de ABC. Aunque con el de este 6 de enero llegaran a hacer lo mismo, habida cuenta de las muchas veces en que el autor suele escorar hacia planteamientos homófobos y misóginos, solo cabe preguntarse cuándo será la próxima vez.

J.T.

martes, 18 de agosto de 2015

El Athletic, Carolina Marín y el periodismo presuntamente deportivo

Vale, me rindo, la información deportiva tiene que estar hasta en la sopa. Las reglas del juego son las que son y tampoco me voy a pasar yo de listo. O de ingenuo. Pero vamos a ver una cosa: ¿de verdad no es posible en este país producir una información deportiva mínimamente presentable? ¿quién impone los criterios de funcionamiento? ¿es necesario tanto grito, tanto desafuero, tanta sobredimensión de lo anecdótico? ¿es necesario, en las ruedas de prensa, bien rendir pleitesía a los entrevistados o, por el contrario, tocarles los cojones gratuitamente con preguntas de carril que son todo menos información? ¿qué aportan los coloquios deportivos basados en copiar lo más zafio y rastrero de programas tipo "Sálvame"?

Hubo un tiempo en que algunos espacios deportivos eran caladeros en donde los responsables de programas informativos acudían a pescar profesionales. Informar sobre deportes parece que ayuda a ser más desenvuelto, que encorseta menos y permite a quienes se dedican e ello adquirir una frescura y una desenvoltura que se convierte en un plus cuando se aplica a dar cuenta de un acontecimiento político o cultural. Casos como los de Olga Viza, Matías Prats o Vicente Vallés así parecen refrendarlo.

El problema está cuando se confunde desenvoltura con desparpajo o frescura con agresividad y falta de miramientos. En ese caso te pueden salir personajes como Eduardo Inda que, para quien no lo sepa, fue director del diario "Marca" ¿De verdad no es posible ofrecer una información deportiva, como, por ejemplo hacen las revistas "Líbero" o "Panenka", más decente, más digna, menos barriobajera o superficial?

¿Para cuándo la desaparición de los canutazos callejeros insustanciales ofrecidos como si fueran sesudos estudios de opinión? ¿para cuándo meterle micro a un deportista solo en el caso de que realmente tenga algo que decir? ¿para cuándo seguir un informativo en radio o televisión sin miedo a que, cuando menos te lo esperes pasen, sin anestesia y con alevosía, de una información sobre la detención de un corrupto o un maltratador, por ejemplo, al número de partidos que se va a perder un señorito millonario de veinte años que ha tenido el pobre la enorme desgracia de sufrir un esguince de tobillo?

El otro día, en uno de estos espacios, llegaron a rebobinar varias veces el vídeo de una llegada de Cristiano Ronaldo al entrenamiento para comprobar con detalle si el joven ídolo de masas había cambiado de peinado o no ¿De verdad  es necesario dotar de tanta importancia a los lloriqueos de Casillas o a la insolencia de Mourinho?

Y otra cosa, ¿solo existe el fútbol? Una chica de Huelva llamada Carolina Marín se convierte en campeona del mundo de bádminton y las informaciones sobre tal gesta ocupan menos espacio que el dilema de un tal Pedro sobre si se queda en el Barça o se marcha al Manchester United. Porque esa también es otra. No es que exista el fútbol frente al baloncesto, la fórmula uno, las motos, el tenis o el ciclismo, no: es que solo existen, o al menos eso parece, el Barça y el Madrid. Gana el Athletic de Bilbao la Supercopa tras propinarle al Barça un histórico meneo, y ni eso merece al día siguiente los honores de portada en el diario "As" que titula "Mi felicidad está aquí", la lapidaria frase que Sergio Ramos pronunció ayer tras renovar con el Madrid por una pasta gansísima.

Me gusta el deporte y me gusta que me informen sobre él. Pero con la manera de abordarlo, lo único que consiguen es que me abalance sobre la radio o sobre el mando a distancia de la tele apenas me invaden con ese overbooking de programas presuntamente dedicados al deporte y que hablan de todo menos de deporte.

¡Ay, José María García, cuánto daño le hiciste a este oficio!

J.T.

lunes, 17 de agosto de 2015

El Rafael Chirbes que yo conocí

La noticia de la muerte de Rafael Chirbes me ha sentado como si me hubieran propinado un violento mazazo rotundo y seco. No hay derecho. Tenía muchas cosas que contarnos todavía.

El día en que lo conocí, allá por 1981 en Madrid, en la redacción de "Protagonistas" del grupo Zeta situada en el sótano del número 8 de la calle Potosí, Chirbes llevaba bajo el brazo un ejemplar de "Octubre, Octubre", de José Luis Sampedro, libro recién salido por aquel entonces del horno de Alfaguara, un grueso ejemplar vestido con aquellas tapas moradas y grises únicas, casi rústicas, con las que Jaime Salinas dotaba de valor añadido todo lo que editaba.

Trabajábamos por aquel entonces Chirbes y yo en una revista con la que Antonio Asensio quería hacer la competencia a "¡Hola!": "Protagonistas". Nuestro compañero Javier Sáenz me escribe hoy en facebook:

- ¿Te acuerdas de él, Juan, en el sótano de Potosí? Entonces estaba escribiendo Mimoun.

Manuel Cerdán y Rafael Chirbes eran los redactores jefes y yo el subdirector de aquella revista del corazón que dirigía Assumpta Sòria en Barcelona y a cuyas órdenes trabajaban, entre otros muchos, Pilar Eyre, Karmele Marchante o Jesús Mariñas. Como he apuntado más arriba, estamos hablando del año 1981 y vivíamos en plena resaca del golpe de Tejero, el asalto al banco central o el escándalo del aceite de colza. Así que un buen día Asensio decidió cerrar Protagonisas para apostar por una revista política, el "Tiempo" de Julián Lago, y nosotros nos fuimos con nuestras respectivas músicas a otra parte. Chirbes eligió la literatura.

Años más tarde Mimoun, su ópera prima, llegó a Anagrama de la mano de Carmen Martín Gaite, como nos recuerda este domingo Fernando Valls en un artículo que, de todos los que se han publicado tras la muerte del Premio Nacional de Narrativa 2013, es el único que demuestra que sabe de lo que habla, que se ha leído todos sus libros.

La aportación fundamental de Chirbes consistió, como explica el profesor Valls, "en contar, primero, las consecuencias de la Victoria, la represión del régimen franquista; luego, la rebeldía, pero también cómo fueron acomodándose las nuevas generaciones, por desmemoria y codicia, tras la llegada de la democracia, y la estafa que para él supuso la Transición; y finalmente, la falsa modernización, la corrupción, económica y moral, la crisis –en suma- de estas últimas décadas. Se trataba, por tanto, de dejar constancia de setenta años de historia española, de lo público y lo privado, de la educación sentimental y la política, los negocios y la intimidad". El empeño de Chirbes "consistió, en suma, en narrar la otra versión de la historia oficial, aquella que se nos ocultaba, devolviéndole la dignidad a los vencidos".

Algo sobre lo que Rafael tenía todavía mucho que decir. Tanto, que ya había terminado otra novela, "París-Austerlitz", que tenía entregada desde hace poco y que Jorge Herralde, su editor, tenía previsto sacar al mercado a comienzos de 2016. Ahora puede que la adelante.

De manera inevitable y como sucede siempre en estos casos, Chirbes se pondrá de moda tras su muerte. Sé que vais a buscar sus libros los que todavía no lo hayáis hecho, sé que los vais a leer con mucho interés y sé también que, tras hacerlo, lamentaréis no haber conocido antes la obra de mi querido y admirado colega de otros tiempos. Así que, para facilitaros la tarea a quienes estéis interesados, aquí os dejo los títulos de las novelas que Chirbes escribió mientras consumía cartones y cartones de ese tabaco que ha acabado pasándole factura: Mimoun (1988); La buena letra (1992); La larga marcha (1996); Los viejos amigos (2003); Crematorio (2007) y En la orilla (2013). Crematorio, además de obtener el Premio Nacional de la Crítica en 2007, fue adaptada para una serie televisiva que emitió Canal+ y que protagonizó Pepe Sancho. En la orilla, además de Premio Nacional de Narrativa fue también Premio de la Crítica 2013.

Qué lejos ha quedado nuestra época de "Protagonistas". A primeros de este mes de Agosto, en la Costa Brava, coincidí con Assumpta Sòria después de muchos años. Era el sesenta cumpleaños de José María Perceval y allí estaban también, entre otros muchos Pepe Rodríguez, Xavier Gassió, Alicia G. Montano, Ángels Camps y Carmen Sentíes. Como suele pasar en estos casos, no faltaron los momentos dedicados a recordar a quienes ya no están entre nosotros. No podíamos imaginar que, tan solo unos pocos días después, tendríamos que sumar a esa lista al querido Rafael Chirbes.

J.T.

jueves, 6 de agosto de 2015

Sondeo del CIS. Los periódicos de papel pierden el norte y la vergüenza

Un trimestre más, el CIS ha sondeado y los periódicos han manipulado. Ellos lo llaman "interpretar", pero la tal interpretación suele pivotar, sin apenas variantes, sobre dos ejes fundamentales: Uno: Amarás el bipartidismo sobre todas las cosas y dos: Machacarás a Podemos sin pudor alguno. Recordemos los datos básicos de la encuesta y luego les invito a repasar conmigo el caldo de cerebro que se han marcado en esta ocasión.

Barómetro del CIS de Julio 2015. Estimación de voto (en % sobre voto válido)

PP                    28,2% frente a un 25,6 en abril  (+2,6)
PSOE              24,9%     "      "  "  24,3 "    "       (+0,6)
Podemos         15,7%     "      "  "  16,5 "    "       (- 0,8)
Ciudadanos     11,1%     "      "  "  13,8 "    "       (- 2,7)




Titular de El Mundo: "Podemos se desinfla, Ciudadanos se frena y resurge el bipartidismo"

Es decir, los 0,8 puntos menos de Podemos llevan a interpretar que la formación se "desinfla" pero los 2,7 que pierde Ciudadanos solo significan que Rivera se "frena". El bipartidismo sube 3,2 puntos respecto a abril y, aunque desde 2011 ha perdido nada menos que el 20,2 por ciento, eso no es óbice para que el periódico que ahora dirige el nunca suficientemente bien ponderado David Jiménez lance ya las campanas al vuelo y concluya a cinco columnas que "resurge el bipartidismo".



Titular de La Razón: "El PP remonta y Podemos cae 16 puntos desde Diciembre"

Nunca admitió Marhuenda, el inefable director de este producto (¿o subproducto?), que el PP se desinflaba, pinchaba o caía, pero al emplear ahora el verbo "remontar" reconoce implícitamente la debacle y se consuela añadiendo en el titular que Podemos cae 16 puntos... desde diciembre. Él sabrá de dónde saca esos datos, porque en su propio pasquín incluye un gráfico donde los datos de Podemos en Enero arrojaban una intención de voto del 27,2%. La caída, o si se quiere el batacazo es enorme pero, si yo aún sé sumar, de 27,2 a 15,7 van 11,5 puntos. Si el tortazo es ya de por sí espectacular, ¿qué necesidad hay de mentir añadiéndole 4,5 puntos más a tan clamoroso desplome?


Titular de ABC, que se supera cada día en esta especie de campeonato de burradas en primera página donde pelean por ver quién la suelta más gorda: "El estreno en el poder pasa factura a Podemos y Ciudadanos"

Pero ¿qué poder ni qué gaitas, Bieito Rubido? ¿a quién pretendéis enredar? Me incomoda mucho reflejar obviedades, pero ni Rivera ni Iglesias han gobernado nunca. Hasta ahora solo han meneado el patio. Quienes han votado por ellos, lo que han hecho es sacar tarjeta amarilla-casi roja para decir que están hasta las narices del mamoneo de siempre. Pero tú apuestas por el bipartidismo enfrentando el exiguo 53,1 por ciento que alcanzan juntos PP y PSOE a un 26,8 que suman Podemos y Ciudadanos, dos formaciones inexistentes hace dos años en el panorama nacional. No entiendo nada.



Titular de El País, ese antaño interesante periódico al que hoy ya no reconoce ni la madre que lo parió, sobre todo desde que lo dirige Antonio Caño: "La necesidad de una coalición se acentúa cerca de las elecciones" Desconcertante ambigüedad, vive dios. ¿A qué elecciones se refiere? Parece que a las generales. Entonces, ¿por qué no lo precisa habida cuenta que para su celebración faltan aún cuatro meses mientras que las que están "cerca" son las catalanas? Dado que no da puntada sin hilo, ¿qué nos está queriendo decir el "periódico global"? Por otra parte, ¿qué significa que una coalición es "necesaria"? ¿Acaso es algo malo? ¿No es lo normal en democracia ¿No está clara esa "necesidad" desde hace ya más de un año? ¿Dónde está la novedad? ¿Está queriendo insinuarnos el cada vez más tendencioso rotativo que la coalición pp-psoe es la única deseable, la políticamente correcta, y no desaprovecha oportunidad para plantear su apuesta e ir allanando el camino a su manera?

Resumen de todo esto: Clamor en los rotativos por un "inevitable bipartidismo". Con ello, esta triste y penosa orquesta de papel impreso refuerza al PSOE para que crea tener un poder del que en realidad carece e intentar así escorarlo aún más hacia una derecha en cuyos caladeros los socialistas ya han pescado más de una vez.

Helo ahí, Pedro Sánchez, convertido en el niño bonito de la prensa carca, en su más apeteceible objeto de deseo. No te vayas con los perroflautas, parecen decirle a voces. Vente con nosotros, que tú eres de los formales, de los nuestros, de los que votas como Bruselas quiere y no como esos niñatos amigos de Syriza, que te van a acabar buscando la ruina. Cuidado, Pedro, cuidado, que viene el lobo, que los radicales no pueden pillar cacho, Tú con nosotros, andemos calientes y ríase la gente.

Y Pedro, mientras tanto, deshojando la margarita, creyéndose el rey del mambo  y, como el cuervo de la fábula adulado por el zorro, poniéndose a cantar y perdiendo al hacerlo el trozo de queso que tenía en el pico. Lo adulan a Pedro los periódicos de papel en tromba. Todos a las órdenes del Banco de Santander y de la troika, todos con miedo a perder la línea de crédito que les permite sobrevivir, todos huyendo hacia adelante y haciendo cada día un ridículo más espantoso con sus portadas de tebeo. Todos rendidos a los pies de quienes nadie vota pero mandan sobre nuestro votos y  nuestros votados.

Mucha vergüenza me dan los medios. Mucha vergüenza su falta de vergüenza. Su capacidad para distorsionar la realidad y manipular los datos sin recato ni miramiento alguno. Estoy seguro que la FAPE, la APM y otras asociaciones de la prensa, tan diligentes ellas a la hora de actuar contra iniciativas como la web municipal de Manuela Carmena, no tardarán en tomar cartas en el asunto y en breve harán público un comunicado donde denunciarán la descarada y vergonzosa manipulación por la que han apostado a calzón quitado esos productos de papel, editados básicamente en Madrid y a los que todavía, no sé bien por qué, continuamos llamando periódicos.

J.T.










martes, 10 de febrero de 2015

Cuando TVE se pudre, algo nuestro se pudre



La protesta este lunes de los trabajadores de informativos de tve fue algo más que una protesta. Darle la espalda a los comisarios políticos contratados para asegurarse la manipulación en tiempos electorales es un gesto cargado de simbolismo que escenifica el hartazgo de unos profesionales a los que se les ha agotado la capacidad de aguante.

Yo no sé si esa protesta llegará a buen puerto, pero de lo que no me cabe ninguna duda es que ése es el camino para reivindicar una dignidad profesional a la que de ninguna manera se puede renunciar. Al margen de los argumentos internos sobre la existencia de suficiente plantilla para llevar a cabo la carga de trabajo que se incrementa ahora con los procesos electorales, al margen de la letra pequeña sobre la pertinencia o no de once contrataciones -algo que abogados y sindicatos habrán de dilucidar-, lo que subyace en toda esta operación es la urgencia del poder pepero en no dejar ninguna grieta a la hora de propagar los mensajes que a ellos les interesan y solo los mensajes que a ellos les interesan.

Cantos y loas a los éxitos del pp, mas una política donde se mezcle el ninguneo y la diatriba diaria hacia el resto de las fuerzas políticas, especialmente hacia aquellas que las encuestas se empeñan en dar una carta de naturaleza impensable hace solo unos meses. Crece la metástasis en las televisiones públicas a medida que disminuye la vergüenza de sus gestores para ser desinhibidas correas de transmisión del gobierno al que obedecen ignorando sin pudor que su trabajo se debe a los ciudadanos y no a los políticos.

Sánchez y Gundín, los nuevos mandamases de tve, no se fían un pelo de la gente que tienen a sus órdenes, a pesar de que entre ellos existen muchos Gilgados entregados a la causa de pies y manos. Pero quieren más. Moncloa y Génova no están dispuestos a dejar ningún resquicio suelto.Y lo más práctico es tirar por la calle de enmedio, contratar incondicionales colegas curtidos en Intereconomía y la Cope, y así asegurarse la muerte de la información y el éxito de la propaganda.

La vergüenza es tal, el oprobio es de tales dimensiones que a los trabajadores no les quedaba otra opción que estallar. Sobre su memoria planea el deshonroso final de Canal Nou, con sus trabajadores admitiendo haber sido cómplices de la manipulación, y el desmantelamiento de Telemadrid tras múltiples humillaciones apenas denunciadas.

Donde ha habido alternancia en el poder, siempre se ha reflejado en una purga de profesionales en la televisión pública, sustituidos por otros que, tras tomar posesión, no  se han andado con chiquitas a la hora de ir a saco contra todo lo que tuviera que ver con la gestión anterior. En aquellas televisiones públicas como Canal Sur, donde el gobierno siempre ha sido del mismo color, no ha habido necesidad de hacer crisis. Bastaba con purgar a los díscolos y así los cuadros de siempre no precisan de instrucciones ni de vetos. Saben muy bien lo que tienen que hacer desde hace veintiséis años y eso hace innecesario que ningún consejero se tenga que molestar en levantar teléfonos.

La protesta de los trabajadores de tve está cargada de simbolismo, decía más arriba, porque escenifica, no ya solo el hartazgo de los profesionales de la información de una cadena pública, sino el estado de ánimo de una ciudadanía que está hasta las narices de que quienes nos gobiernen traten a los medios de comunicación como un cortijo de su propiedad. Por eso dejó el domingo Esperanza Aguirre con la palabra en la boca a Jordie Évole en "Salvados". Porque estaba claro que no podía ordenar su despido, como a ella le estaba pidiendo el cuerpo, porque ella quería hablar de su libro y el muy "insolente" de Évole no la dejaba.

Esos son los tics, pero no solo de Aguirre, sino de cualquier mindundi con poder, que no está dispuesto a que ningún plumilla le toque los cojones en una entrevista en televisión, y menos ahora que las elecciones están ya a la vuelta de la esquina.

Este es el mundo en que vivimos, queridos amigos. Es tal el miedo que tienen a verse obligados a dar explicaciones sobre las fechorías perpetradas en los últimos tres años que quieren reducir al mínimo el riesgo de tener que responder por ellas. Por eso creo que somos muchos los ciudadanos que nos sentimos representados por ese plante de los trabajadores de tve.

No desfallezcáis, compañeros. Es ahora o nunca. La manipulación informativa es violencia. Y la violencia hay que denunciarla porque ellos aprietan y apretarán más fuerte cada dia que pase. Enhorabuena y ánimo en una lucha desigual, pero cargada de razón. Creo que a la ciudadanía en general, como este lunes hicísteis vosotros en la redacción de informativos del Pirulí, lo que nos queda también es plantarles cara... dándoles la espalda. Con el voto entre los dientes y esperando a que abran las urnas.

J.T.

jueves, 5 de febrero de 2015

Las presiones del PP a Cuatro y La Sexta


Llevamos tres años largos llamándoles mentirosos y puede que lo que ocurra sea, sencillamente, que estén ciegos. Los pobres. Pero ciegos de soberbia, porque como todos los que andan por la vida encantados de haberse conocido, los peperos parecen víctimas del síndrome de la madrastra de Blancanieves.

La ceguera de los poderosos tiene mucho peligro, porque éstos no suelen soportar lo que les cuenta el espejo mágico, no dan crédito a insolentes sondeos que hablan del imparable ascenso del Coletas y su banda, esos “impresentables” a los que primero ningunearon y despreciaron, luego insultaron y vituperaron sin éxito pero no consiguieron tumbarlos porque ninguna táctica les funcionó. Así que ahora que llega la hora de la verdad, hay que acabar con ellos sin contemplaciones. Como sea. La guerra es la guerra y hay que dejarse de mariconadas, que no hay tiempo que perder.

¿Quién tiene la culpa de que haya crecido ese monstruo llamado Podemos –se preguntan airados y desconcertados en los cuarteles generales del PP? ¿nosotros? Por supuesto que no. La culpa la tienen las televisiones, que no hacen más que darle cancha a diario a esos cuatro perroflautas que se revuelven como gatos panza arriba en las tertulias y le comen el coco al personal con frases hechas, demagogias baratas y doctrinas trasnochadas. Un peligro con el que hay que acabar.

Pocos días antes de su muerte, el editor José Manuel Lara, dueño de Antena Tres y la Sexta, recibió un recado directo de Esperanza Aguirre en el plató de Susana Griso: yo no entiendo –soltó la descarada lideresa- cómo en esta empresa se le da tanta cancha a Podemos. Y, como ocurre siempre que larga una de sus andanadas, esta vez tampoco se le cayó la cara de vergüenza. Que pregunten en Telemadrid cómo se suele gastar esta señora.

La gente de Cospedal tomó hace pocos meses al asalto Televisión Española porque según los estudios de Arriola las huestes de Echenique y Somoano no estaban manipulando los cerebros del personal con la suficiente pericia. Ahora les estorba hasta la representante en la UER (Unión Europea de Radiodifusión), a quien han purgado por no ser suficientemente afecta (perteneció al equipo directivo de Fran Llorente) a pesar de que la expulsada detentaba la presidencia del comité de noticias de la institución, un cargo para el que la votaron 73 miembros internacionales. Pues nada, prefieren quedarse sin representante a mantener en el cargo a una “sospechosa”. Ni un cabo suelto en el campo de batalla.

Desde que Soraya le cortó la cabeza a Pedrojota y consiguió el cambio de dirección en el País y la Vanguardia, la omnipotente vicepresidenta del gobierno respira mejor y se mueve más a sus anchas en las dependencias de su despacho monclovita. La Razón y el ABC, siempre incondicionales, le comen en la mano y cumplen a la perfección su papel de mamporreros haciéndole a diario el trabajo sucio. Como la Cope, como Onda Cero, como también la Ser, menos guerrera cada día que pasa… 

Pero todo esto no les parece suficiente a las tres madrastras de Blancanieves. Quieren más. Esperanza, Cospedal y Soraya quieren que se acabe de una vez el cachondeo en Cuatro y la Sexta y dejen de darles cancha al Coletas y su banda. Ya está bien. No, espejito mágico, no puede ser que se nos ponga a parir en las televisiones por la cara y que eso no solo les salga gratis sino que pueda acabar perjudicándonos a nosotros. Ni en broma.

Así que buscando-buscando la manera de neutralizar la presencia de Podemos en las escasas televisiones que les dan bola, el siniestro trío de la benzina parece que ha encontrado la piedra filosofal: Veamos, amigos ejecutivos de Mediaset (empresa de Cuatro y Telecinco) y de Atresmedia (empresa de la Sexta y Antena 3): vosotros sabéis que al eliminar la publicidad en Televisión Española, salisteis muy beneficiados en vuestras cuentas de resultados. Vamos, que os lo estáis llevando crudo por la cara a costa de que, para manipular a gusto en la pública, nosotros tengamos que poner más pasta de la que sería necesaria.

¿Verdad que entendéis que eso es un favor que nos debéis? ¿verdad que os acojonaríais si volviéramos a abrir el grifo de la publicidad en Televisión Española? Pero no os preocupéis. Todo tiene arreglo, vosotros le vais cortando las alas a los proetarras esos de Podemos y nosotros sabremos ser generosos.

Paz por manipulación. Sin anestesia.

Esa es la jugada para cortar la sangría de votos que les indican las encuestas. Una jugada que el psoe censuraría con la boca chica y que conseguiría acabar de una vez con tanto coñazo bolivariano como el que venimos aguantando en los últimos meses. Que una cosa es jugar a hacer programas de televisión de contenido político a mitad de la legislatura y dejarle una silla en los debates a algún matao que otro, y otra muy distinta es que nos toquen las narices en pleno año electoral poniendo en riesgo nuestro bien amado y mejor armado chiringuito. Hasta ahí podíamos llegar.

J.T.

martes, 3 de febrero de 2015

Esto no es periodismo. Esto es una vergüenza

Me produce infinito bochorno que gentes que dicen ser de mi oficio sean capaces de urdir informaciones torticeras con portadas tan atroces como ésta

No os quiero contar la enorme vergüenza que me produce que diarios como El País sean capaces de sacar a primera una información insuficientemente contrastada como la del currículum de Monedero que, pocos días después, obliga a la "defensora" de los lectores de ese periódico a reconocer su falsedad


Y ni que decir tiene que portadas como la de "La Razón" del 27 de enero me producen pena y preocupación por la deriva del oficio periodístico y la cada vez mayor dificultad con la que nos encontramos los profesionales de la información para hacernos respetar


En "Dios mío, pero ¿qué te hemos hecho?", de Philippe Chauveron, la película que en 2014 consiguió en Francia el mayor éxito de taquilla, un joven de raza negra es perseguido y espiado por la desconfiada y racista familia de la mujer (de raza blanca) con la que va a casarse. Un buen día, ¡bingo! consiguen "cazarlo" paseando arrobado con otra joven a la que sonríe y abraza sin disimulo. Incluso llegan a fotografiarlos entrando juntos a un hotel. 

- Es su hermana, idiotas, que ha venido de visita, les suelta la novia a los avispados paparazzi, sus cuñados, cuando estos le enseñan orgullosos las pruebas del "delito" con el que pretendían torpedear la boda. 

No puedo evitar asociar esta escena con el ridículo que casi a diario hacen muchos periódicos en nuestro país cuando se ponen a buscar como locos por dónde puñetas meterle mano a los "chicos de Podemos" y no acaban de conseguirlo. Chasco tras chasco, los sabuesos que andan hurgando por hemerotecas y registros en busca de muertos en los armarios de esos osados profesores universitarios que el pasado sábado llenaron la Puerta del Sol de ciudadanos que quieren un cambio, van quedando más en evidencia cada día que pasa y, como los cuñados del joven negro de la película, no hay día que no acaben con el rabo entre las piernas.

Aún así, inasequibles al desaliento, magnifican asuntos que en cualquier otro caso apenas pasarían del carácter de anécdota y se columpian una vez tras otra. No desfallecen, hay que desacreditar a esos bolivarianos sea como sea, esos proetarras no pueden llegar vivos a tantas elecciones como tenemos en el horizonte, y si para ello hay que disparar con la artillería más pesada posible, se hace y punto. Así que a magnificar, a repetir, repetir, mentir, mentir... que algo quedará.

Que ABC o La Razón usen esta técnica a muerte me produce bochorno, como decía antes, pero al fin y al cabo es algo que va en su ADN. Los pobres no lo pueden evitar. Pero que periódicos como El País entren también en ese juego y compitan, además, llevando incluso a portada noticias que son directamente mentira, como el intento de desacreditar el currículum del doctor Monedero, me produce directamente vergüenza infinita. 

"El afán investigador es básico en el periodismo, pero debe apoyarse en la prudencia a la hora de dar por ciertos los hallazgos, y valorarlos sobre esa base. Cuando no se aplica este criterio, pueden producirse errores como los que presentaba la noticia que publicó este diario el miércoles 28 de enero sobre Juan Carlos Monedero" se vio obligada a reconocer en "El País" Lola Galán, Defensora del Lector, en su edición del domingo 1 de febrero.

"¿Qué puso a El País -se pregunta Galán- sobre la pista de las hipotéticas falsedades del currículo del número tres de Podemos? Olaya lo explica así: “Quien exagera una vez, puede hacerlo dos o más. Cuando se conoció que Monedero no había trabajado para el BCE, como afirmaba en su currículo, sino que había elaborado un informe de 80 páginas, a medias con otro especialista, pensé que podía haber maquillado su vida docente en más ocasiones. Comenzamos así a llamar a los lugares donde supuestamente había sido profesor invitado..." 

Sin comentarios

La metedura de gamba de El País fue tan descomunal que Galán no tuvo más remedio que concluir así su alegato: "Para cuestionar el currículo del número tres de Podemos habría que haberse apoyado en algo más sólido que la memoria de un profesor de 75 años o los datos de una empleada del departamento de pagos de una universidad, dada la complejidad del entramado de relaciones docentes entre los centros. En estas circunstancias, llevar el tema a portada era muy arriesgado. La única forma de atenuar el error hubiera sido publicar adecuadamente la puntualización y la carta de la Universidad de Puebla. Lamentablemente, no se hizo". 

Ni se hizo ni se pidió perdón, pero el daño ya estaba hecho y la contribución a la desaforada ceremonia de la confusión con la que nos desayunamos cada mañana se había consumado, por mucho golpe de pecho que Galán se infligiera cuatro días después.

Mientras ellos continúen con sus zafiedades, hay que continuar con las denuncias. Mil veces si es necesario. A base de repetir ellos mentiras, no pueden conseguir que nos cansemos y los demos por imposible. Hay que estar al pie del cañón para denunciar tanta caradura, amoralidad y desvergüenza cuantas veces sea necesario.

Yo no me pienso acostumbrar a esas primeras páginas de escarnio y oprobio porque soy de los que creen firmemente en que el buen periodismo tiene salvación y futuro. No, no nos vamos a relajar, no nos vamos a acostumbrar a las frikadas, manipulaciones y propagandas baratas. No vamos a dejar de poner de manifiesto la gravedad que tiene usar un medio de información como descarado vehículo de propaganda. No vamos a dejar de darle importancia a todo esto porque la tiene, y mucha. 

¿Es que no hay en las redacciones alguien que pueda parar tanta insensatez? ¿Tan irremisiblemente colonizados estamos? ¿Tan acojonados tienen a tanto buen profesional como, me consta, hay en esos periódicos cuyas primeras páginas parecen últimamente manuales de despropósitos? Yo hago aquí votos por la defensa de una información honesta, creíble, contrastada, veraz y con datos. Reclamo y exijo que la información libre y plural siga existiendo en los kioskos. Reivindico con todas mis fuerzas la decencia en el periodismo. Esto no puede seguir así ni un día más.

J.T.


lunes, 14 de octubre de 2013

Esa perversión llamada periodismo "declarativo"


Los redactores jefes que permanecen de guardia los días festivos en los medios, sobre todo en los medios públicos y en las agencias, saben bastante de la tortura que puede llegar a suponer esa funesta modalidad periodística que en el oficio damos en llamar periodismo de declaraciones o periodismo “declarativo”.

Este insalubre subgénero se subdivide a su vez en múltiples modalidades de las que se usa y abusa a diario. Esta que describo a continuación es una de las más peligrosas: 

- Riiiing, oye soy el jefe de prensa de… Mira, que queremos hacer unas declaraciones. Se trata de… 

No es que tú los llames porque ha saltado un asunto de actualidad y a tu juicio estaría bien contar con su opinión. No: llaman ellos, o sus jefes de prensa 

a) porque saben que los días de fiesta cuesta rellenar planillos y escaletas 

b) porque los de algún otro partido han soltado una andanada y quieren replicar 

c) porque, y éste es el peor supuesto pero se da bastante sobre todo el los medios de titularidad pública, se creen con el derecho 

El periodismo declarativo, para empezar, ni siquiera es periodismo. Yo sostengo, contra el criterio de muchos de mis colegas, que no lo es en ningún caso pero muchísimo menos, por supuesto, cuando se trata de una declaración que no hemos ni pedido ni buscado. 

La cosa va así: alguien decide soltar cualquier burrada que, en la sequía informativa del día de fiesta, con un poco de suerte puede acabar siendo titular y garantiza cierta preeminencia en los diarios del día siguiente. Luego los matinales radiofónicos, que se alimentan en buena parte de lo que traen los diarios, le dan bola… y así, rodando-rodando, la susodicha burrada “declarativa” se acaba convirtiendo en carnaza para las cada vez más numerosas tertulias de mañana, tarde y noche en todo tipo de medios analógicos y digitales. 

Medios que han descubierto el chollo que supone para la cuenta de resultados rellenar parrilla de programación a costa de poner cuatro o cinco tertulianos a discutir por cuatro euros… o gratis. Tertulianos que se gritan y vituperan mutuamente a partir de unas declaraciones que un escasamente escrupuloso redactor jefe de fin de semana, necesitado también de carnaza, puso en circulación la víspera tras la llamada de un político avispado. 

El periodismo declarativo es perverso en sí mismo. Los gabinetes de algunos políticos se atreven a rizar aún más el rizo, y ya no hace falta ni que sea festivo: se graban ellos mismos por sus propios medios las dos o tres o frases que quieren difundir y las envían a las agencias, los periódicos y las televisiones: en betacam, dvcpro, dvd, pendrive o un simplemente un link por mail para que te las bajes tú mismo de la red. Acto seguido tiene lugar la llamada del jefe de prensa: 

- Oye, te he mandado unas declaraciones de fulano. Ya verás, están de puta madre, son una bomba. 

Y tanto que son una bomba, una bomba para el futuro del oficio periodístico y para el derecho ciudadano a recibir una información veraz, contrastada, imparcial, profesional y libre.

J.T.