En junio de 2025, el diario Le Monde publicó un amplio trabajo periodístico dedicado al desmesurado incremento de los medios reaccionarios en toda Europa. Hablaba de “Riks”, portavoz de la extrema derecha sueca; de Polonia, donde una galaxia de medios conservadores están al servicio de la ultraderecha; de la cadena ON! (Ongehoord Nederland) en Países Bajos, sostenida por dirigentes ultras; del preocupante paisaje mediático húngaro, colonizado por los intolerantes que gobiernan el país; de GB News en el Reino Unido, de la austríaca AUF1, cuya expansión tuvo lugar en tiempos del COVID; de Nius, en Alemania, que según el reportaje aspira a convertirse en la Fox News de Europa Central y hablaba también, cómo no, de España con una foto de Eduardo Inda y este titular: “España, una constelación porosa de influencers-periodistas al servicio de la extrema derecha”.
Esa última parte, firmada por Sandrine Morel, corresponsal de Le Monde en España, era una demoledora disección de cómo nuestro país se ha convertido en un laboratorio internacional de propaganda de extrema derecha basada en influencers-periodistas, redes sociales y ataques al corazón mismo de la democracia. Javier F. Ferrero se hizo eco en su día en el blog de “Spanish Revolution”: “Cuando Le Monde desnuda la maquinaria ultra que España exporta al mundo”, lo tituló. Aunque ya han pasado nueve meses desde aquella publicación entiendo, dados los tiempos que corren, que es bueno refrescar de vez en cuando este asunto al que habría que prestarle mucha más atención y difundirlo cuanto más mejor para que lo conozca el mayor número de gente posible.
Traslado y resumo alguno de los puntos: Lo que describe el diario francés es una maquinaria del odio perfectamente engrasada. Un buen número de plataformas -EDA TV, Ok Diario, El Toro TV, Libertad Digital- cuyo objetivo no es informar sino sobe todo fabricar clips virales para TikTok, X, YouTube o Instagram, se dedica cada día a encanallar la vida española, a desinformar y propagar bulos que llegan a un amplio segmento de la población donde calan peligrosamente.
Sus presuntos reporteros no buscan respuestas en las ruedas de prensa, lo que quieren son imágenes de confrontación, humillaciones, huidas, desbordes emocionales que puedan explotar bajo titulares como “la izquierda no contesta” o “los medios callan”. Así el Congreso y sus alrededores, por ejemplo, se convierten en plató, las redes en amplificadores, y los acosadores micrófono en mano en punta de lanza de una guerra cultural que no respeta las reglas democráticas.
El caso de Estado de Alarma TV (EDA TV), creado por Javier Negre en 2020, es elocuente. Expulsado del diario El Mundo por “competencia desleal”, este presunto periodista ha convertido su canal en una factoría de agitadores. Bajo su batuta, perfiles como Vito Quiles o Bertrand Ndongo han pasado de la irrelevancia a convertirse en herramientas clave en la ofensiva ultra. Negre se enorgullece de transformar “jóvenes de aspecto progre” en caballos de Troya del nuevo reaccionarismo. Se trata de colonizar el espacio público, intoxicar el debate, destruir las barreras entre información y propaganda y extender el “negocio” más allá de nuestra fronteras. Le Monde detalla cómo Negre ha adquirido el cincuenta por ciento de La Derecha Diario, medio vinculado al círculo de Javier Milei, y cómo ha sellado alianzas con Visegrad24, potente difusor de propaganda proisraelí y reaccionaria. Además, sus conexiones alcanzan a consultores de Jair Bolsonaro y José Antonio Kast. España, resume Ferrero, además de en laboratorio, se ha convertido en plataforma de exportación de técnicas de intoxicación ultra.
El grupo Intereconomía -radios Libertad e Intereconomía, canal El Toro TV- funciona desde hace años como brazo mediático de Vox. Fundado por el exdiputado del PP Julio Ariza, ha normalizado la presencia de ideas ultra en los espacios de la derecha tradicional. La frontera entre PP radicalizado y extrema derecha mediática es cada vez más difusa.
Entre los accionistas de EDA TV figura Marcos de Quinto, exvicepresidente de Coca-Cola España y exdiputado de Ciudadanos, ahora simpatizante de Vox. Y la Comunidad de Madrid riega a estos medios con dinero público vía publicidad institucional. Los ataques a la prensa profesional y la glorificación de los influencers son una estrategia sostenida desde el poder. El propio Negre lo dejó claro: si les vetan el acceso al Congreso, llevarían su confrontación a las calles, de forma “más agresiva”, como ya están haciendo Una muestra del desprecio absoluto por las normas democráticas que caracteriza a esta nueva ofensiva ultra.
El artículo de Le Monde muestra con claridad desde fuera lo que aquí muchos se empeñan en trivializar. España se ha convertido en un punto clave en la internacionalización del nuevo autoritarismo digital, basado en la viralización de odio, la destrucción del debate público y la colonización del espacio mediático, algo que hay que combatir con imprescindible urgencia. En gran parte del resto de Europa la tendencia es la misma. Los tentáculos ultras crecen en los medios de comunicación, la herramienta más eficaz para hacer política en los tiempos que nos ha tocado vivir. Lo diré una y mil veces: hay que espabilar y vamos tarde.
J.T.












