Pepe Fernández me hace entrega del premio en presencia
de Cristóbal, miembro de la Red de Activistas
Dejo por aquí el discurso de agradecimiento que pronuncié ayer tras recoger el premio que la Red de Activistas de Sevilla ha tenido la amabilidad de otorgarme en esta su segunda edición.
“Amigos de la Red de Activistas, no os podéis imaginar cuánto os agradezco vuestra distinción. Un verdadero honor. Da gusto disfrutar del aire que se respira en atmósferas como esta. Gente crítica, libre e independiente. Y ya se sabe que el poder en España perdona todo menos la independencia. Esto último lo solía decir Gregorio Morán, compañero que murió el pasado 23 de febrero tras habernos dejado libros eternos sobre la transición, el partido comunista o el país vasco. Por no hablar de “El cura y los mandarines”, menuda obra!
También decía Morán que el periodista que no molesta al poder acaba siendo parte de su decoración y que hay en nuestro país más periodistas pendientes de conservar la silla que de hacer preguntas. En un contexto como el sevillano yo añadiría, y me vais a perdonar, que puede que haya más pasos de semana santa que periodistas con la posibilidad de trabajar de manera libre e independiente.
No son buenos tiempos para el oficio, como no lo son tampoco para las políticas progresistas y por eso me parecen hermosos encuentros como este, donde constatamos que no estamos solos y nos retroalimentamos para seguir en la pelea. Yo no soy activista, no soy mucho de megáfonos ni pancartas pero tengo un teclado y la determinación de no callarme frente a las injusticias. He pagado y estoy dispuesto a seguir pagando el precio pero merece la pena. El periodista que no molesta al poder, algo está haciendo mal.
Esto lo aprendí de mi querido Fernando Reinlein, que también ha muerto este 2026, el pasado 15 de enero. Reinlein fue militar en el franquismo, de la UMD, estuvo en la cárcel, lo echaron del ejército y Juan Tomás de Salas, el presidente del Grupo 16, lo convirtió en periodista. Fue compañero y maestro y en estos últimos años de su vida, retirado en el Cabo de Gata, cuando le preguntaba qué hacía me contestaba: yo por las mañanas no hago nada y por las tardes lo paso a limpio. Era mentira, porque hasta el final miró al poder con espíritu crítico y, cuando hacía falta, con bastante mala leche, pero le quedaba bien la boutade. Nació un 14 de abril de 1945 y ese día, que este año cumpliría 81 años, le rendiremos homenaje en el Cabo.
El periodismo no es una profesión más. De nuestro trabajo depende que la sociedad pueda ejercer su derecho a estar bien informada. De nuestro trabajo, aunque no solo de él, depende la libertad, la igualdad y la democracia. Por eso no caben excusas para mentir u ocultar. En caso de hacerlo se nos deberían exigir responsabilidades profesionales e incluso penales. Esto tampoco es mío. Lo escribió Carlos Hernández, otro compañero que hemos perdido el pasado 3 de febrero. Un cáncer se lo ha llevado a los 56 años.
El trabajo Carlos en materia de memoria histórica está pidiendo gente que lo continúe. En su carta póstuma, que Olga Rodríguez dio a conocer cuando falleció, Carlos insistía en que las víctimas del nazismo y de otras dictaduras no dejaron de repetir nunca que el fascismo no había muerto, que seguía agazapado esperando el momento de resurgir. A ver si entre todos conseguimos que no acabe teniendo razón.
Gracias, queridos amigos de la Red de activistas. La iniciativa de estos premios me parece todo un halago y todo un hallazgo. Dejando a un lado que hoy me ha tocado a mí estar aquí subido, os auguro un gran futuro porque es una gran idea. Somos más, aunque se nos vea menos de lo que sería deseable. Como decía antes, seguiremos en la pelea. Y para terminar, permitidme que me ponga en modo Bardem: ¡No a la guerra y Viva Palestina Libre!"
Sevilla, 18 marzo 2026







