domingo, 15 de febrero de 2026

Echan a Quiñonero del ABC por llamar extrema derecha a la extrema derecha




Juan Pedro Quiñonero, decano de la prensa europea en la capital francesa, donde llegó en otoño de 1983, ha escrito recientemente el libro "De la Europa de las libertades a la Europa de las extremas derechas". Cuando pidió al director de su diario que le presentase el volumen, nuestro hombre no tardó en percatarse de que acaba de cometer un error. Su jefe no solo rechazó la invitación sino que una semana después, según le contó el ex corresponsal este sábado a Javier del Pino en A vivir que son dos días, descubre que este había ordenado a la sección de Internacional evitar el uso del término extrema derecha a la hora de referirse a la extrema derecha, ¿No es maravilloso?


Quirós prefiere que se emplee la expresión "derecha dura" o expresiones parecidas, pero nunca “extrema derecha”. Ahí queda eso. Quiñonero le  contó a Pino que le contestó que con respecto a Meloni puede no ser un experto a la hora de calificarla pero que en Francia, que es donde vive y trabaja, a los Le Pen se les ha llamado extrema derecha toda la vida porque es lo que son y porque así es además como ellos mismos se definen.


No acabó ahí la cosa: cuando solo había transcurrido una semana más, el corresponsal en París de ABC recibe una llamada de la empresa y se le notifica que han acordado prescindir de sus servicios. Con un par. Esta decisión editorial interpela directamente al concepto mismo de periodismo. Si nombrar la realidad con precisión ideológica molesta más que la realidad en sí misma, el problema no es precisamente el adjetivo. Se podrá envolver la decisión en protocolos internos, pero lo que refleja este asunto supone una catástrofe en toda regla para la libertad de expresión del profesional del periodismo.


Estamos hablando además de uno de nuestros corresponsales más sólidos, con décadas explicando Europa desde dentro, con una firma reconocible y una trayectoria que ha aportado prestigio internacional al periódico. Prescindir de alguien como Quiñonero por una cuestión de enfoque político es una falta de respeto a su trayectoria y a los lectores que durante años confiaron en su criterio. Hoy es un término político pero mañana no les quepa duda, será un trabajo de una investigación y pasado será una opinión. En esas estamos.


Esta expulsión encaja en una cadena de señales inquietantes: precarización de redacciones, directores convertidos en gestores de equilibrios empresariales y opinadores sustituidos por perfiles dóciles en un oficio que pierde tanto músculo que hasta un periódico de largo recorrido es capaz de guillotinar sin compasión a uno de sus profesionales más veteranos y reconocidos sencillamente por discrepancias a la hora de utilizar un término cuyo uso correcto no admite discusión.


Caminamos de la ruina hacia la peor de las catástrofes.


J.T.

sábado, 14 de febrero de 2026

Del lanzallamas han pasado ya a la bomba atómica



Un sobrino de Rodrigo Rato anda por el mundo compitiendo con otros miembros del partido fascista al que pertenece a ver quién suelta la burrada más gorda sobre el futuro de RTVE. Dado que a su compañero Manuel Mariscal ya le pareció poco hace unos meses entrar con motosierra en la televisión pública el día que ganen (si ganan) y pronosticó hacerlo con lanzallamas, el diputado José María Figaredo, que así se llama el familiar del delincuente Rato, subió el listón hace unos días y decidió apostar por la bomba atómica directamente.


A algunos este tipo de cosas pueden parecerle un exabrupto sin más, una figura literaria, un desahogo, pero no lo es. Este joven diputado puede parecerle tonto a alguien, pero tampoco lo es. Lo que tanto él como su compañero Mariscal están manifestando con sus admoniciones saca a la luz lo que se cuece en el seno del partido al que pertenecen. Lo piensan en serio, antes se lo callaban, pero de un tiempo a esta parte se ha instalado la barra libre en el proceder de estos desalmados y, cada vez con mayor impunidad, sueltan exactamente lo que tienen en la cabeza mientras el común de los mortales no acaba de dar crédito a lo que escuchan.


Más vale dárselo. Y más vale tomar medidas. En democracia tenemos que ser capaces de hacer frente a estos desalmados con los instrumentos democráticos de los que disponemos. Yo creo que eso es denunciable en los juzgados, ¿por qué no se hace? También pienso que las asociaciones profesionales deberían pronunciarse y actuar cada vez que estos ultraderechistas se expresan de este modo. Las Asociaciones de la Prensa están o deben estar para eso, ¿o no?


El presidente de la Corporación, con el mismo estilo que practica en sus intervenciones en el Congreso y el Senado cada vez que comparece, sale al paso de estas barbaridades apostando por difundir datos. “Entiendo que el diputado Figaredo quiera entrar con una 'bomba atómica' en RTVE, ha escrito en su cuenta de X, No es para menos, añade, porque los datos son un bombazo que no se esperaba: Superávit de 45 millones de euros en 2025. Las mejores audiencias en TVE en 13 años. Líderes en públicos de 13 a 64 años. Lo único que hemos robado son espectadores. Lo público funciona justo cuando más lo quieren destruir.”


Valoro y si ustedes me apuran hasta admiro la manera de contestar de José Pablo López, pero pienso que tanto él como su equipo tendrían que estar más apoyados. Están haciendo un gran esfuerzo por ofrecer una programación digna a la altura de lo que se espera de una televisión pública. Lo que emiten interesa, y la mejor prueba de ello es el crecimiento sostenido de los índices de audiencia. ¿Qué significa eso? Pues que, por ejemplo, no es necesario recurrir a la basura para tener audiencia, que el espectador agradece la calidad y que el perfil conservador de las televisiones privadas queda en evidencia ante la oferta de una televisión plural.


Esto significa también para las televisiones privadas no solo pérdida de audiencia, sino de capacidad de influencia y de ingresos económicos. Aquí está la verdadera explicación a los exabruptos proferidos por los políticos que abanderan la intolerancia, mimados ellos a diario tanto en Atresmedia (Antena Tres y la Sexta) como en Mediaset (Telecinco y Cuatro), empresas audiovisuales que han vivido muchos años encantados con el éxito de su juguetito, preeminencia que desde hace un año les está disputando la televisión pública del Estado intentando emitir programas que interesan cada vez a más gente. Los fascistas lo saben y por eso su único objetivo es cargársela cuanto antes. Asociaciones de la Prensa, instituciones varias cuya función es salir al paso y denunciar este tipo de intolerables ataques, ¿hay alguien ahí?


J.T.

viernes, 13 de febrero de 2026

Sobre la repugnante ofensa de Rosa Belmonte a Sarah Santaolalla



Cuando una mujer es capaz de decir de otra públicamente que es "mitad tonta y mitad tetas", ya no queda sitio para el análisis.


Cuando esa mujer profiere una burrada así en un programa de televisión por la noche, en horario familiar, ahí se estrellan todos los talentos.


Cuando quienes acompañan a quien profiere tamaña barbaridad se callan o deciden reírle la gracia, ya no quedan muchos más límites por traspasar.


Cuando al día siguiente, tras percatarse de la dimensión de lo sucedido, los autores de la ignominia (autora de la frase y presentador del programa) deciden arreglarlo pidiendo disculpas con la boca pequeña, lo que hacen es redondear la infamia.


Cuando la mujer de uno de los que acompañaban en plató a la autora del exabrupto decide colgar en redes un mensaje de seis minutos de video intentando justificar a su marido, algo se está saliendo definitivamente de madre.


Lo sucedido se explica solo: es la culminación de una serie de dislates, de faltas de respeto y de la práctica del aquí todo vale que los responsables de Antena Tres Televisión, y de quienes hacen El Hormiguero en este caso particular, llevan perpetrando con la mayor de las impunidades desde hace ya demasiado tiempo. Desde que el programa decidió cambiar el registro de entretenimiento familiar para entrar cada noche en la arena política, el listón de las barbaridades ha ido subiendo hasta llegar al extremo de la otra noche, donde la falta de pudor tocó techo y rebasó el límite de lo permisible. 


La cagaron con todas las de la ley y no van a tener manera de recomponerlo. Desde luego, los modos y el tono elegido para pedir disculpas no son en absoluto suficientes. Una profesional que trabaja en la tele fue vituperada por otra de la manera más zafia y machista posible, la repercusión de lo sucedido les desbordó, se pasaron veinte mil pueblos y ahora no saben cómo arreglarlo. Entre otras cosas porque no hay arreglo posible La apuesta por otorgar barra libre al “aquí todo vale” tiene un límite y ese límite ha llegado. 


El Hormiguero es basura y los contenidos basura sobran en los medios de comunicación. Pablo Motos ha demostrado con creces carecer de escrúpulos a la hora de defender su chiringuito, y ese celo le ha transportado a estos lodos. Como todo el que lleva tiempo subido a un pedestal, ha perdido perspectiva y todo lo humano empieza a resultarle ajeno. Por encima del bien y del mal como cree estar, actúa con patenta de corso, dado que el sistema le hace la ola y los reaccionarios están encantados de encontrar un huequecito entre sus hormiguitas. Motos es el mejor ejemplo de algo anda mal en el mundo de nuestra televisión. El camino no puede ser cabrearse con los que te hacen la competencia, con los invitados que no te prefieren, con quienes no te doran la píldora día y noche. Los tertulianos que le rodean captan el mensaje, se ponen a decir cosas con las que creen que le hacen la pelota y claro, llega el día en que desbarran. Insisto, la noche en que Rosa Belmonte humilló a Sarah Santaollala se traspasaron todos los límites. 


El mundo de la comunicación no puede continuar por este camino. En el mundo del periodismo es preciso hacer las cosas con decencia y no puede ser que exista la sensación de enfrentamiento entre colegas hasta el punto en que llega un día en que una de ellas entiende que tiene vía libre para soltar contra otra la barbaridad más grande que se le ocurra.


No es un buen momento para el mundo de la comunicación y alguien tiene que parar esto. Si Mauricio Casal en Atresmedia y Cristina Garmendia en Mediaset no lo hacen, alguien tendrá que hacerlo. El panorama, la verdad, está chungo porque con los tribunales no se puede contar, y con las asociaciones de la prensa, por lo general, tampoco. Es lo que hay ¿Alguien tiene alguna idea para parar esta deriva de una vez por todas? 


J.T.

jueves, 12 de febrero de 2026

Por una esfera pública libre del odio ultra

 



Un grupo de periodistas, juristas, profesores y gestores culturales han hecho público un llamamiento para denunciar el acoso, las mentiras y la violencia coordinada de las derechas ultras y las ultraderechas e invitar a la unión de la ciudadanía para que abandone el miedo a denunciar a los autores de esos ataques y extorsiones. Quiero contribuir a difundirlo reproduciéndolo aquí:


“El miedo es la antesala del silencio y muchas voces públicas tienen miedo en el estado español actual. No podemos tolerarlo. Llamamos a la ciudadanía y a las instituciones a defender el espacio público y con él a sus actores democráticos porque son un dique necesario frente al ascenso y la impunidad de la ultraderecha. 


La historia nos enseña que el fin último del autoritarismo es silenciar todo relato diferente al suyo. Y esa historia está aquí otra vez. Las fórmulas nos suenan desgraciadamente familiares. 

Mentiras, 

acoso, 

machismo, 

homofobia, 

amenazas y violencia coordinada… 

En redes sociales y en la calle, con el objetivo de amedrentar y silenciar a las voces democráticas incómodas para los ultras. 


Un día es una periodista señalada por un partido neofascista por su activismo contra la violencia machista. 

Otro, una informadora sobre cuyo salario miente a sabiendas un diario de gran tirada. 

Poco después, un cómico al que se acusa falsamente de reírse de las víctimas de un accidente fatal. 


Tras las mentiras llegan las amenazas y el desgaste emocional que hace que nada merezca la pena. En las últimas semanas, más casos. 


El nombre de una analista de izquierdas aparece escrito en el centro de una diana dibujada junto a las tumbas vandalizadas de luchadoras antifascistas de otro tiempo. 


Y hace muy poco, la trabajadora de un pequeño medio digital tiene que darse de baja tras sufrir amenazas de muerte en redes. Su crimen es haber contado cómo se financian los acosadores disfrazados de periodistas. Son las voces atacadas de una democracia en riesgo. 


Exigimos al Gobierno y al Ministerio de Interior que tomen nota de esta grave situación, y que se multe a las plataformas tecnológicas que no cumplan las leyes o no acaten las sentencias judiciales contra los fabricantes de bulos y odio. 


Exigimos que la fiscalía y las fuerzas de seguridad protejan de oficio a quienes sufren acoso y delitos de odio en las redes y en las calles. 


Llamamos a la unión de la ciudadanía para abandonar el miedo a denunciar a los autores de esos ataques y extorsiones. 


Llamamos a proteger como un bien común a quienes usan sus altavoces para defender la convivencia y la verdad frente a los intolerantes y son perseguidos por ello. 


Llamamos a defender la democracia frente a una industria del odio sufragada con los impuestos de todos y decidida a desmontarla mediante el miedo, las mentiras y la intimidación. 


La violencia institucional que vemos estos días en las calles de Estados Unidos es el final de un camino que se pretende empezar a recorrer hoy en nuestro país. No podemos permitirlo. 


Llamamos a todas y todos los demócratas a levantarse contra el miedo porque, frente al autoritarismo, todos somos la misma cosa. También aquí, si atacan a una nos atacan a todas.” 


Entre los firmantes de este manifiesto se encuentran los periodistas Gerardo Tecé, Miguel Mora, Pilar del Río o Guillem Martínez; los juristas Pastora Filigrana o Joaquín Urías, el gestor cultural Paco Cano y entre los profesores figuran Yayo Herrero, Carmen de la Ossa o Ignacio Sánchez-Cuenca.


J.T.



miércoles, 11 de febrero de 2026

Felipe, ¿por qué no te retiras y nos dejas en paz?


Llevo años pensándolo, y creo que diciéndolo:

¿Cómo y cuánto de graves hubieron de ser las fechorías que Felipe González debió cometer durante los años en que ejerció el poder para que tenga tanto miedo a que gobierne alguien que pueda destapar lo que hizo? O lo que dejó de hacer.


Que Felipe diga lo que quiera, allá él, que continúe ladrando su rencor por las esquinas, pero me pregunto yo: ¿qué necesidad hay de servirle en bandeja un entorno como el Ateneo madrileño para que suelte su iniquidades? No sé qué dirían según qué  ilustres ateneístas si levantaran la cabeza, Galdós, Clarín, Concepción Arenal o Valle Inclán por ejemplo.


Este tipo de encuentros entre políticos y periodistas se celebran en una institución que en la actualidad preside Luis Arroyo, provecto socialista de toda la vida que, dicho sea de paso, nunca supe a qué juega exactamente. Sigo sin saberlo. Esther Palomera (diario.es), Lucía Méndez (El Mundo) Y Pedro G. Cuartango (ABC) dándole cuartelillo a Felipe en estos momentos y nada menos que en el Ateneo madrileño ¿Qué podía salir mal?


Todo bien cocinado para que el guiso tuviera el sabor justo, el de un anciano  desquiciado echando espumarajos por la boca, el de un resentido cuyas actuales soflamas nada tienen que ver con la ilusión por el cambio que nos vendió en 1982.


Se sabía lo que iba a decir, ergo,… por qué lo invitaron? Pues me parece que está claro: porque querían que dijera exactamente lo que dijo. Madrid no quiere dejar de marcar la agenda, el rumbo del cacao político nacional, así que sus periodistas caldean el ambiente y el Ateneo se suma a la fiesta.  


Saque el lector conclusiones, mientras hago mías la palabras de Rafael

Escuredo: 


- Felipe ¿por qué no te retiras y nos dejas en paz?


J.T.

lunes, 9 de febrero de 2026

Rufián, ¿cuántas monedas de plata?


Ya que va usted de petulante, Gabriel, (“más cabeza y menos pureza”, admoniza hoy desde su cuenta de X), espero que no le parezca mal que en estas líneas nos pongamos a su altura por unos instantes ¿A qué pureza se refiere, a la de las 155 monedas de plata, a la de aparecer en el hemiciclo con una fotocopiadora bajo el brazo o a la de darle cancha a activistas ultras a las puertas del Congreso? 


Hay que reconocerle que vende usted bien la moto: se prepara sus intervenciones, es directo, contundente y resulta eficaz la pátina con la que reviste sus argumentos. Es más, tiene razón muchas veces y le dice a sus adversarios políticos lo que mucha gente en la calle querría decirles, pero nada de eso le dota de autoridad moral para menospreciar a quienes no piensan como usted. 


“Quien no vea que hay que hacer algo, o no ve bien o ya le va bien que no lo haya”, pontifica. Imagino que contempla la posibilidad de que haya a quien no le dé la gana de verlo como usted sin pertenecer a ninguna de esas dos categorías. “Los tuits, artículos o especulaciones contra mí no van hacer que PP y VOX dejen de sumar 200 diputados”, añade ¿Y los escritos a su favor sí?


Menos pureza, propone, ¿me puede decir dónde pone usted el listón? ¿Hasta dónde estará dispuesto a bajarlo para impulsar su particular Sumar 2.0? Quiero recordarle una fábula que seguro conoce: la del cuervo y la zorra. Subido a la rama de un árbol, el cuervo tenía un trozo de queso en el pico y la zorra no conseguía quitárselo. Así que esta optó por la adulación: qué guapo eres, querido cuervo, me han dicho que cantas muy bien, cantarías para mí? Henchido de autoestima, el cuervo se dispuso a cantar, abrió el pico y… el queso cayó al suelo para regocijo de la zorra.


Me temo que usted ya ha soltado el queso, Gabriel. El cuervo se dio en seguida cuenta de que le habían engañado, usted anda todavía encantado con los halagos. No le quieren bien quienes le dicen qué guapo eres y qué bien hablas. Ya le han ha dado calabazas Bildu, BNG, IU y hasta en su propio partido (ERC) descartan la candidatura plurinacional que plantea.


¡Ay, la vanidad, los estragos que ha hecho en la historia! Ya está más cerca de que alguien le devuelva su propio tuit histórico: Aunque en esta ocasión no creo que lleguen a 155 las monedas de plata. 




J.T.

La Desbandá cumple diez años



La “Desbandá” ¿Eso que es? 

Nos lo sigue preguntando mucha gente al vernos pasar. Procuramos contarle algo de aquella terrible historia de la manera más breve posible y sus comentarios suelen ser casi siempre muy parecidos. Aquella matanza de niños, mujeres y ancianos por la carretera de Málaga a Almería durante la guerra civil continúa siendo la gran desconocida.

- No tenía ni idea, suelen comentar. Por lo general ponen cara de póker salvo escasas excepciones.

- O sea, ¿qué fue otra matanza como la de Gernika?, puede que llegue a insinuar algún otro.

- Peor que Gernika, les contestamos mientras continuamos nuestro camino.


Vamos por la carretera de Málaga a Almería recordando lo que sucedió aquí por estos mismos días de febrero de 1937. Homenajeamos así a las decenas de miles de personas que perdieron la vida en cualquiera de estas curvas entre la montaña y el mar bombardeados por aviones italianos o atacados desde el mar por barcos de la armada rebelde. Una ratonera.


Es el décimo año que tiene lugar esta marcha. En 2017, un centenar de personas la hicieron por primera vez y en 2026 somos ya casi trescientos. Diez días, doscientos veinte kilómetros. Nos creemos que se ha contado mucho, pero me temo que no lo suficiente. Fue uno de los episodios más devastadores de la Guerra Civil española y continúa siendo el gran desconocido. Aquella carnicería no puede ser olvidada. Hay que reivindicar todo lo posible la memoria de aquella masacre contra civiles indefensos que huían del avance de las tropas del general Queipo de Llano intentando llegar a zona republicana. Hay que insistir, porque se trata de una verdad que muchos niegan, porque nunca se hizo justicia y porque jamás hubo reparación.


Para entender en qué condiciones salió la población de la capital malagueña, a la que hay que sumar quienes había llegado hasta ella huyendo desde el Campo de Gibraltar, la serranía de Ronda o varias comarcas granadinas, ayuda leer el libro de Lucía Prieto y Encarnación Barranquero “Población y Guerra Civil en Málaga”. Ahí se cuenta cómo las primeras miles de personas que iban llegando hasta la ciudad fueron acogidas en casas particulares por gentes dispuestas a ayudar y compartir lo que tenían con quienes huían del fascismo. 


Pronto no quedó sitio, se ocuparon toda clase de albergues, después todos los conventos y finalmente todas las iglesias, catedral incluida. La falta de comida, de agua, de higiene, causó numerosas epidemias que se cebaron sobre las personas más débiles, niños y niñas de corta edad, incluso recién nacidas. Bronconeumonía, Gastroenteritis, Sarampión, Difteria, Tifus, Tuberculosis, Raquitismo… provocadas por las condiciones insalubres, el hacinamiento, el desbordamiento de hospitales… La resistencia de las milicias republicanas, que sufrieron numerosas bajas, permitió retener a las tropas italianas el tiempo suficiente para que las decenas de miles de personas que decidieron continuar la huida desde Málaga por la carretera de la costa camino del este pudieran pasar de Torre del Mar, zona costera de Vélez, antes de que las tropas rebeldes la ocuparan. Sin que eso significara que los aviones y los barcos cesaran en su persecución ni en sus bombardeos.


Ayer domingo, en este décimo homenaje, salimos de Almuñécar y llegamos a Salobreña. Cuarta etapa de una caminata bien pasada por agua este año, hasta llegar al río Guadalfeo. Quienes en 1937 conseguían llegar hasta aquí con vida ya estaban cerca de la zona republicana, pero tenían que pasar el río. Aquel día también estaba lloviendo mucho y el agua bajaba con fuerza desde las montañas. El puente había sido destruido para obstaculizar la entrada de las tanquetas italianas y era necesario buscar zonas, río arriba, donde hubiera vados asequibles para pasar. Pensaron que lo conseguirían, pero muchos murieron ahogadas. Otros resolvieron que daban por terminada su aventura y prefirieron volver sobre sus pasos ocurriera lo que ocurriera.


Hace dos años nos acompañó por primera una señora de 45 años llamada Ana Isabel que nos refirió una historia estremecedora. Su abuela, Francisca, que sobrevivió porque logró pasar el río Guadalfeo, le contó que antes de hacerlo vio cómo una niña de doce años, completamente desconsolada porque había perdido a su madre, se dejó llevar por el agua hasta que el río la engulló. Lo peor fue cuando apareció una señora buscando a su hija de doce años, porque Francisca no tuvo valor para contarle lo que había sucedido a pesar de que ella había hecho todo lo posible por intentar salvarla.


En Nerja nos visitó el viernes una superviviente llamada Armonía, 93 años y una gran vitalidad. Ella está viva todavía porque un joven que huía mientras iba sorteando cadáveres la escuchó llorar debajo de algunas personas que acababan de morir por el impacto de una bomba. Alguien que vivía por la zona se hizo cargo de ella, tenía tres años, y mucho tiempo después pudo reencontrarse con la parte de su familia que se había salvado gracias a que la pequeña supo contar que se había criado en Ronda. 


Vuelvo a decirlo. La Desbandá fue uno de los hechos más sangrientos de toda la guerra civil española y sin embargo, durante décadas fue silenciado. Haya sido por miedo de los supervivientes a represalias, o por indiferencia de los vencedores hacia el sufrimiento de los vencidos, el caso es han pasado décadas sin que habláramos de esto.


Cuento con que usted, amable lector/lectora ya lo sabe, pero cuéntelo, por favor. Repitámoslo todo lo que podamos. Hasta que no quede nadie que cuando le hablemos de aquella tragedia ponga cara de póker y acabe preguntando: “La Desbandá”, ¿Eso qué es? Mientras tanto, seguiremos caminando.


J.T.





sábado, 7 de febrero de 2026

Los dueños del cortijo digital se ponen nerviosos



No me toques el chiringuito que me irrito. Con el anuncio de su intención de prohibir el uso de las redes sociales a los menores de 16 años, parece que Pedro Sánchez ha dado en el clavo. Los dueños de X y de Telegram han puesto el grito en el cielo porque si la idea del presidente español se generaliza se les puede ir el tinglado al garete. Once mil millones de euros para empezar a hablar porque mire usted por dónde, resulta que buena parte de la publicidad en lsd redes está orientada hacia quienes en ningún caso debería estarlo, los niños y los adolescentes.


Elon Musk, propietario de X, ha llamado al presidente del gobierno español “tirano”, “totalitario” y “traidor” entre otras lindezas. Este desafuero verbal revela por un lado que las élites tecnológicas están acostumbradas a actuar sin responsabilidad política alguna, y por otro que su prioridad no es la protección de los jóvenes, sino preservar un negocio de miles de millones que depende de su audiencia infantil y adolescente.  


Pavel Dúrov, fundador de Telegram, llevó las cosas aún más lejos y envió un mensaje masivo a todos los usuarios españoles de esta red acusando al nuestro gobierno de amenazar las "libertades en internet” y de empujar a España hacia un “Estado de vigilancia bajo el pretexto de la protección”. Es el mismo manual que usan cuando Francia o la UE intentan regular sus canales de venta de medicamentos o de desinformación. Se proclaman víctimas de la "opresión" mientras permiten que sus plataformas se conviertan en terrenos de lucha ideológica, colonizando las mentes de los adultos del futuro.


Con reacciones tan histéricas, más propias de niños mimados, que es lo que son, que de peligrosos magnates, que también lo son, Musk y Dúrov están reconociendo que utilizan sus plataformas para influir en la opinión pública y minar la autoridad reguladora de los Estados y que lo de defender la privacidad o la seguridad les importa un verdadero pimiento. 


Los adolescentes, principales consumidores de la bazofia que vomitan las redes sociales, absorben a diario no solo mensajes comerciales, sino deleznable propaganda política elaborada en su mayor parte por una internacional ultraderechista que se anticipó en el descubrimiento de tan suculento filón y, en consecuencia, no está dispuesta a permitir que le pongan límites. 


Les duele y no lo disimulan. La también reciente polémica entre Irene Montero y Elon Musk es otro ejemplo elocuente. Tras unas declaraciones de la eurodiputada de Podemos donde habló de cambiar una sociedad “sin fachas ni racistas” con trabajadores migrantes, el dueño de X la acusó en su red de “abogar por el genocidio” y la calificó de “despreciable”. Las personas decentes deben reemplazarle”, repuso Montero al magnate, para que así deje de “violar, bombardear, secuestrar niños y matar”, en referencia a correos vinculados al pederasta Jeffrey Epstein y en los que aparece el nombre del estridente multimillonario.


Hay que plantar cara porque, como se ha demostrad en estos casos, no es tan complicado dejar en evidencia a a soberbioss como estos magnates carentes de escrúpulos. No cabe duda: si les duele, ahí es; si insultan, es que se ha acertado; si amenazan, es que olfatean un peligro que necesitan neutralizar cuanto antes ergo… cabalgamos.


J.T.