jueves, 5 de marzo de 2026

El crecimiento de los medios de comunicación ultras en Europa


En junio de 2025, el diario Le Monde publicó un amplio trabajo periodístico dedicado al desmesurado incremento de los medios reaccionarios en toda Europa. Hablaba de “Riks”, portavoz de la extrema derecha sueca; de Polonia, donde una galaxia de medios conservadores están al servicio de la ultraderecha; de la cadena ON! (Ongehoord Nederland) en Países Bajos, sostenida por dirigentes ultras; del preocupante paisaje mediático húngaro, colonizado por los intolerantes que gobiernan el país; de GB News en el Reino Unido, de la austríaca AUF1, cuya expansión tuvo lugar en tiempos del COVID; de Nius, en Alemania, que según el reportaje aspira a convertirse en la Fox News de Europa Central y hablaba también, cómo no, de España con una foto de Eduardo Inda y este titular: “España, una constelación porosa de influencers-periodistas al servicio de la extrema derecha”.


Esa última parte, firmada por Sandrine Morel, corresponsal de Le Monde en España, era una demoledora disección de cómo nuestro país se ha convertido en un laboratorio internacional de propaganda de extrema derecha basada en influencers-periodistas, redes sociales y ataques al corazón mismo de la democracia. Javier F. Ferrero se hizo eco en su día en el blog de “Spanish Revolution”: Cuando Le Monde desnuda la maquinaria ultra que España exporta al mundo”, lo tituló. Aunque ya han pasado nueve meses desde aquella publicación entiendo, dados los tiempos que corren, que es bueno refrescar de vez en cuando este asunto al que habría que prestarle mucha más atención y difundirlo cuanto más mejor para que lo conozca el mayor número de gente posible. 


Traslado y resumo alguno de los puntos: Lo que describe el diario francés es una maquinaria del odio perfectamente engrasada. Un buen número de plataformas -EDA TV, Ok Diario, El Toro TV, Libertad Digital- cuyo objetivo no es informar sino sobe todo fabricar clips virales para TikTok, X, YouTube o Instagram, se dedica cada día a encanallar la vida española, a desinformar y propagar bulos que llegan a un amplio segmento de la población donde calan peligrosamente.


Sus presuntos reporteros no buscan respuestas en las ruedas de prensa, lo que quieren son imágenes de confrontación, humillaciones, huidas, desbordes emocionales que puedan explotar bajo titulares como “la izquierda no contesta” o “los medios callan”. Así el Congreso y sus alrededores, por ejemplo, se convierten en plató, las redes en amplificadores, y los acosadores micrófono en mano en punta de lanza de una guerra cultural que no respeta las reglas democráticas.


El caso de Estado de Alarma TV (EDA TV), creado por Javier Negre en 2020, es elocuente. Expulsado del diario El Mundo por “competencia desleal”, este presunto periodista ha convertido su canal en una factoría de agitadores. Bajo su batuta, perfiles como Vito Quiles o Bertrand Ndongo han pasado de la irrelevancia a convertirse en herramientas clave en la ofensiva ultra. Negre se enorgullece de transformar “jóvenes de aspecto progre” en caballos de Troya del nuevo reaccionarismo. Se trata de  colonizar el espacio público, intoxicar el debate, destruir las barreras entre información y propaganda y extender el “negocio” más allá de nuestra fronteras. Le Monde detalla cómo Negre ha adquirido el cincuenta por ciento de La Derecha Diario, medio vinculado al círculo de Javier Milei, y cómo ha sellado alianzas con Visegrad24, potente difusor de propaganda proisraelí y reaccionaria. Además, sus conexiones alcanzan a consultores de Jair Bolsonaro y José Antonio Kast. España, resume Ferrero, además de en laboratorio, se ha convertido en plataforma de exportación de técnicas de intoxicación ultra.


El grupo Intereconomía -radios Libertad e Intereconomía, canal El Toro TV- funciona desde hace años como brazo mediático de Vox. Fundado por el exdiputado del PP Julio Ariza, ha normalizado la presencia de ideas ultra en los espacios de la derecha tradicional. La frontera entre PP radicalizado y extrema derecha mediática es cada vez más difusa.


Entre los accionistas de EDA TV figura Marcos de Quinto, exvicepresidente de Coca-Cola España y exdiputado de Ciudadanos, ahora simpatizante de Vox. Y la Comunidad de Madrid riega a estos medios con dinero público vía publicidad institucional. Los ataques a la prensa profesional y la glorificación de los influencers son una estrategia sostenida desde el poder. El propio Negre lo dejó claro: si les vetan el acceso al Congreso, llevarían su confrontación a las calles, de forma “más agresiva”, como ya están haciendo Una muestra del desprecio absoluto por las normas democráticas que caracteriza a esta nueva ofensiva ultra.


El artículo de Le Monde muestra con claridad desde fuera lo que aquí muchos se empeñan en trivializar. España se ha convertido en un punto clave en la internacionalización del nuevo autoritarismo digital, basado en la viralización de odio, la destrucción del debate público y la colonización del espacio mediático, algo que hay que combatir con imprescindible urgencia. En gran parte del resto de Europa la tendencia es la misma. Los tentáculos ultras crecen en los medios de comunicación, la herramienta más eficaz para hacer política en los tiempos que nos ha tocado vivir. Lo diré una y mil veces: hay que espabilar y vamos tarde.


J.T.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Mobile Word Congress, ¿está la información en peligro?



Desde hace dos décadas, Barcelona se convierte cada año en el epicentro más influyente de la conectividad y la innovación digital en el planeta. El Mobile World Congress es un termómetro de hacia dónde se dirige la sociedad de la información y, por extensión, nuestro oficio periodístico. En esta vigésima edición, con asistentes de más de 205 países y casi 3.000 expositores, la evidencia de su impacto es imponente.


La “era de la inteligencia”. Ese es el tema central en la edición de este 2026. Las tecnologías de inteligencia artificial (IA), redes 5G y 6G, y los nuevos sistemas de conectividad redefinirán tanto los dispositivos como la manera en que absorbemos, procesamos y transmitimos información. Son infraestructuras de poder que determinarán, aún más de lo que ya lo hacen, lo que veremos, cómo lo veremos y con qué velocidad lo recibiremos. 


Nunca antes habíamos tenido tanta capacidad para informarnos y en cambio  nunca había sido tan fácil desinformar. Si un algoritmo decide qué es relevante para mí, ¿sigo informándome o simplemente consumo una versión filtrada del mundo diseñada para mantenerme enganchado? La misma tecnología que permite generar reportajes automatizados facilitará a su vez fabricar vídeos falsos con apariencia real, declaraciones que nunca existieron, imágenes manipuladas con precisión quirúrgica… 


¿Está entonces la información en peligro? Uf! El problema es el modelo económico y político que la rodea. Las grandes plataformas tecnológicas, muchas de ellas presentes en la Mobile, basan su negocio en captar nuestra atención. Cuanto más tiempo pasamos conectados, más rentable resulta nuestra presencia digital. Para el periodismo, el desafío es mayúsculo. Las herramientas de IA pueden ayudar a analizar grandes bases de datos, verificar discursos en tiempo real o automatizar tareas rutinarias. Pero también pueden precarizar redacciones si se utilizan para sustituir el criterio de un profesional por la producción masiva de textos sin contexto. 


La velocidad no puede convertirse en el nuevo fetiche. Como siempre defendemos en “Las carga el diablo”, informar es jerarquizar, contextualizar, contrastar, verificar… Si aceptamos que nos inunden solo de datos estamos perdidos. Y hay otro riesgo más sutil: la dependencia tecnológica. Si los medios se decantan por utilizar herramientas cuyo funcionamiento interno desconocen,  perderán soberanía editorial.


Por otra parte, es verdad que nunca hemos tenido tantas posibilidades de acceder a fuentes diversas, de comunicarnos directamente con los protagonistas de la noticia o de contrastar las versiones en tiempo real. Utilizada con criterio periodístico y respetando a los lectores, los radioescuchas o los televidentes, la misma tecnología que puede amplificar la mentira puede servir para fortalecer la transparencia. No es casualidad que en Barcelona también se debata sobre la soberanía digital o la regulación internacional de las nuevas redes. 


Por eso, los medios no pueden conformarse con cubrir el MWC como si fuera una feria más; debemos analizar, criticar, cuestionar y explicar el impacto de esas tecnologías en nuestra profesión y en la sociedad. Si permitimos que la lógica del clic y del algoritmo sustituya al criterio y la responsabilidad, entonces la información sí estará en peligro. Si, por el contrario, convertimos la innovación en aliada del rigor y no en la sustituta del pensamiento crítico, quiero creer que nos encontramos ante una oportunidad histórica.


J.T.

lunes, 2 de marzo de 2026

El periodismo español ante la agresión a Irán: ¿Molestar al poder o lamerle las botas?



Los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, lanzados el 28 de febrero de 2026, han sido un terremoto geopolítico. Bajo los nombres operativos de "Furia Épica" (EEUU) y "Rugido del León" (Israel), aviones y drones arrasan instalaciones nucleares, militares y hasta la residencia del líder supremo Alí Jamenei, que murió en el bombardeo. Irán respondió con misiles contra bases estadounidenses en el Golfo e Israel, escalando un conflicto cuyo objetivo es un cambio de régimen orquestado desde Washington y Tel Aviv. 


Pero aquí, en España, los medios de comunicación, tanto periódicos como radios y televisiones–.parecen ceñirse al mismo guion: "ataque preventivo". ¡Preventivo! Europa Press, por ejemplo, tituló: "Israel lanza un 'ataque preventivo' contra Irán y declara un estado de emergencia". Eso es blanquear una agresión unilateral, violación del derecho internacional, un atropello a la legalidad. Esta última valoración fue la que utilizó el presidente del Gobierno cuando condenó los bombardeos, advirtiendo de un "orden internacional más incierto". 


¿Cuántos medios profundizaron en eso? RTVE, en su especial informativo, dedicó horas a los detalles operativos, pero ¿analizó el contexto? ¿Mencionó las negociaciones nucleares en curso que Trump y Netanyahu pisotearon? En su edición del 1 de marzo, El País describía la "nueva ola de bombardeos" iraníes contra Israel y bases del Golfo, pero la enfocaba en la "respuesta" de Teherán como si fuera el agresor principal. La Razón justificó la "agresión" como fin del "terrorismo de Estado" iraní.


En demasiadas portadas españolas el verbo elegido no es “atacar”, sino “responder”, “neutralizar”, “contener”. El lenguaje nunca es inocente. “Operación quirúrgica”, dicen algunos; “objetivos estratégicos”, añaden otros. Rara vez “agresión”. Rara vez “violación del derecho internacional", que es lo que es.


En las ondas, el fenómeno se amplifica. En la Cadena SER se apela a la “desescalada” mientras se normaliza que la agresión la inician siempre los mismos. En COPE o Onda Cero abundan los análisis estratégicos que parecen sacados de un briefing de la OTAN: mapas, misiles, equilibrios de poder. Mucho experto en geopolítica; poca mención a las víctimas civiles. Mucho cálculo militar; escasa empatía humana. Y no dejan de repetir el mismo falso mantra: "escalada por el programa nuclear iraní".


En cuanto a las televisiones, en Antena 3 o Telecinco, el conflicto se convierte en espectáculo: imágenes nocturnas de explosiones, rótulos impactantes, música de tensión. Pero el marco narrativo suele ser el mismo: Israel “se defiende”, Estados Unidos “protege la estabilidad”, Irán “desafía”. El agresor habla primero y más alto. El agredido aparece filtrado por la sospecha permanente. Para los análisis prefieren la opinión de expertos pro-israelíes ignorando por lo general las voces de los iraníes.


El periodismo no puede convertirse en altavoz automático del discurso de las potencias que bombardean. No podemos asumir como axioma que si Washington o Tel Aviv aprietan el gatillo es por el bien común. Un análisis de cobertura en X antes Twitter revela que términos como "ataque preventivo" aparecen en el 70 por ciento de los posts de medios españoles, que bailan sin escrúpulos al son que tocan la OTAN y EEUU, lo que significa apostar por una información sesgada, cuando no por la desinformación más vergonzosa.  


J.T.


domingo, 1 de marzo de 2026

Moreno Bonilla y Morante de la Puebla


El pasado sábado 28 de febrero, el presidente de la Junta impuso la medalla de Andalucía al torero Morante de la Puebla. Se trata de ese tipo de asuntos que no se pueden trivializar porque, aunque parezcan menores, poseen gran calado político. Estoy de acuerdo con quienes lo consideran una aberración institucional, un guiño explícito a una actividad incompatible con los valores contemporáneos de bienestar animal”. A estas alturas, distinguir a un torero con una de las máximas condecoraciones autonómicas no puede ser considerado un homenaje a la cultura regional, por mucho que se empeñen. Es una ofensa a la sensibilidad de buena parte de la ciudadanía.


Por otra parte, las afinidades del torero Morante con Vox y la relación personal de este con Santiago Abascal, acreditada por infinidad de fotos de los dos personajes juntos y felices, permiten deducir que Moreno Bonilla, aunque se esfuerce por trabajarse una imagen de perfil moderado en el seno del Partido Popular, también le pone ojitos a la ultraderecha cada vez que lo ve rentable. Escrúpulos, ¿eso que es? Conviene no olvidar nunca que llegó a presidente andaluz gracias a los votos de Vox. El andaluz fue el primer parlamento autonómico en el que entraron los fascistas (12 diputados en las elecciones diciembre de 2018) y cuando las matemáticas los hicieron imprescindibles para la investidura, Juanma no tuvo inconveniente en contar con ellos y cortejar sin pudor a su cabeza de lista, el inefable y controvertido juez Serrano, porque sin su apoyo no hubiera podido ser investido.


Necesitaba sus 12 votos porque el PP solo había conseguido 26 escaños. Los 21 de un Ciudadanos entregado a su causa no eran suficientes para llegar a la mayoría absoluta de 55 y Moreno no estaba dispuesto a desaprovechar la oportunidad de echar al PSOE del gobierno andaluz después de casi cuatro décadas de hegemonía socialista. Así que no se lo pensó dos veces. 


Insisto: aunque va de "suavón" y buena gente, las políticas de Moreno Bonilla son derecha pura y dura, entre otras cosas porque recorta y restringe derechos sociales y favorece sin reticencias el negocio privado frente al servicio público. Veamos algún ejemplo: el gasto en Sanidad por habitante (1883 euros anuales) está muy por debajo de los 2300-2440 de Asturias, País Vasco o Extremadura. En los últimos años han aumentado estrepitosamente las listas de espera para especialistas y cirugía, esto según datos oficiales del propio Servicio Andaluz de Salud. Sindicatos médicos y plataformas ciudadanas han denunciado un déficit estructural de personal, el cierre intermitente de camas y un aumento de los conciertos con la sanidad privada. Para aliviar demoras, dicen, pero ellos saben que eso acaba consolidando el trasvase progresivo de lo público a lo privado. En pleno escándalo de los cribados de cáncer de mama, se ha continuado recortando en personal hospitalario.


En Educación, el destrozo es aún más evidente. Desde que gobierna Moreno Bonilla, se han cerrado 2.758 aulas públicas en Infantil y Primaria, 360 solo para el curso 2025-2026. ¿La excusa? Baja natalidad. ¿La realidad? Trasvase masivo a la concertada. Más de 1.100 millones extras a la privada concertada desde 2018, un 3,5 por ciento más en 2025. 


En cuanto a la dependencia, la Federación de Organizaciones Andaluzas de Mayores (FOAM) lo llama "el gran fraude". La Junta solo le dedica poco más de uno por ciento del PIB andaluz frente al 7 de sanidad o 4,8 de educación. Es la segunda comunidad en tiempos de espera, 512 días, 332 por encima del límite legal . En 2025, 6.784 personas murieron esperando su turno. CCOO lo califica de "tragedia silenciosa" porque se trata de derechos anulados en la práctica. Eso sin hablar de cómo se favorece el crecimiento de residencias privadas. 


En paralelo, el gobierno andaluz ha impulsado rebajas fiscales, sobre todo en el tramo autonómico del IRPF y en impuestos patrimoniales, con el argumento de atraer inversión y dinamizar la economía. Rebajas que, en la práctica, lo que hace es reducir el margen para políticas redistributivas en una comunidad cuyas tasas de pobreza y desempleo están por encima de la media nacional. 


En cuanto al nivel de intromisión y de manipulación en Canal Sur, la televisión pública andaluza, se acaban los calificativos. Buena parte de la plantilla lleva años denunciando que es imposible aplicar criterios profesionales en su trabajo. Los que intentan ser honestos suelen acabar callados por miedo a represalias, o intentando colar verdades en piezas pequeñas. Frustrados y quemados, han decidido hacer pública su protesta cada martes. 


En resumen, que lo de la moderación de Moreno Bonilla es un cuento chino. Sus políticas (como la presión fiscal directa, un mayor protagonismo del sector privado y contención del gasto social) son las mismas que las del resto de presidentes autonómicos del PP, pero lo disimula algo mejor. Aunque a veces se le vean las costuras otorgando reconocimiento institucional a personajes como Morante de la Puebla.


J.T.



sábado, 28 de febrero de 2026

El regreso del emérito


La mañana en que Núñez Feijóo afirmó que tenemos ganas de que Juan Carlos de Borbón vuelva a España y pueda vivir aquí tranquilamente perdió una vez más la excelente oportunidad de permanecer callado. ¿Qué significa “tranquilamente”, señor Feijóo? ¿Qué significa “tenemos ganas”, a quienes incluye en ese plural? Ni para hacer la pelota sirve, porque si lo que quería era echar una mano a la monarquía acabó echándosela al cuello, como quedó claro cuando la Casa Real se vio obligada a salir al paso para recordar públicamente que el emérito puede volver, claro que sí, pero que lo primero que tiene que hacer en ese caso es fijar su residencia fiscal en España.


En su línea de distorsionar mensajes y utilizar sistemáticamente la mentira como instrumento de trabajo, aquí se le fue la mano de nuevo al todavía líder del PP porque, al intentar desviar la atención, acabó centrando el foco en el perfil de delincuente del huido de Abu Dhabi. Juan Carlos, señor Feijóo, se refugió en Emiratos tras descubrirse el pastel de sus tejemanejes económicos, asunto este que comprometía seriamente a su hijo, y no lo decidió por hacerle un favor (parece claro que el anciano rey no tiene ninguna conciencia de culpa) sino como consecuencia de los desencuentros que estaban teniendo lugar entre padre e hijo.


Tan escasa conciencia de culpa tiene que, cuando le preguntaron si dará explicaciones, respondió con aquel exabrupto, ¿explicaciones de qué? que todos recordamos. Quiere vivir en la Zarzuela y hacerlo “tranquilamente” como sugiere Feijóo, algo a lo que su hijo no está dispuesto y ha de ser este, mire usted por dónde, quien matice lo de la “tranquilidad”. Igual la razón oculta es que, dado que su libro está despertando mucho menos interés del deseado, quiere hacer una gira para promocionarlo.  


La ocurrencia de Feijóo, por otra parte, igual no fue tal ocurrencia sino una maniobra orquestada si tenemos en cuenta, por ejemplo, que su propuesta se hacía al tiempo que los principales diarios del país apostaron ese día en sus primeras páginas, tras la desclasificación de los papeles del 23F, por resaltar que fue el rey quien paró el golpe. En este blog ya dejamos constancia el jueves de esa vergonzosa unanimidad, cuyo objetivo parecía ser dejar claro que el rey emérito está limpio de polvo y paja y que nunca supo nada de las conspiraciones que llevaron a la sublevación militar. Nadie se lo cree, pero todos juegan a lo mismo. Que el líder de la oposición rematara la faena pidiendo esa misma mañana el regreso del monarca podía no ser pues una ocurrencia aislada.


Nunca nos vamos a creer que Juan Carlos no estaba enterado de lo que se estaba cociendo entre los golpistas. Eso por una parte y por otra, ¿de verdad hay que recordarle a los muñidores de este blanqueo que el emérito no se encuentra en Abu Dabhi por su papel en el 23F? Si no hay tal relación causa-efecto, ¿a qué viene esta salida en tromba para reclamar su regreso? 


J.T. 

viernes, 27 de febrero de 2026

Lo de Cuba



En estos últimos días de febrero de 2026, el mundo observa con imperdonable indiferencia cómo Cuba vuelve a ser el epicentro de una tensión parecida a la de la época de la Guerra Fría. El incidente de la lancha rápida procedente de Florida, interceptada por las tropas guardafronteras cubanas el pasado miércoles 25, es el síntoma de una agresión sistemática orquestada desde Washington. Cuatro tripulantes abatidos, seis heridos y el capitán de una patrullera cubana, lesionado: Estas cifras las presenta Cuba como defensa legítima contra una "infiltración armada con fines terroristas". EE.UU. niega toda implicación y califica la embarcación como "civil" ¿Civil? ¿con armamento a bordo? 


La administración Trump ha endurecido aún más el bloqueo petrolero tras la captura de Maduro a inicios de año, lo que significa que Cuba sufre el asedio más brutal en décadas. Es un embargo económico, pero sobre todo es un acto de inhumanidad calculada que asfixia a un pueblo entero. Hospitales sin medicinas, familias sin alimentos básicos, industrias paralizadas... Con buques militares estadounidenses merodeando sus costas, la isla se ve estos días obligada a defender su soberanía con uñas y dientes. Rusia lo califica de "provocación agresiva" para "escalar el conflicto" y no le falta razón. ¿Cuántas veces hemos visto este guion? Desde la Bahía de Cochinos hasta las operaciones encubiertas de la CIA, EE.UU. lleva 67 años tratando de doblegar a Cuba.  


El Ministerio del Interior cubano ha identificado a algunos implicados como Michel Ortega Casanova, un mecánico con antecedentes, y otros residentes en EE.UU. como Leordan Enrique Cruz Gómez. Cuba no cedió; repelió el ataque y salvó vidas. Aún en medio del bloqueo, la isla exporta médicos a medio mundo, mantiene una educación universal y una esperanza de vida superior a muchos países ricos. Es el David frente al Goliat con la dignidad intacta.


Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, amenaza con "responder en consecuencia" pero los cubanos no se amilanan. Saben que viven en un país controvertido, pero resisten porque siempre tuvieron claro que la soberanía no se negocia y que la verdadera fuerza reside en la resistencia colectiva. China le manda estos días 30.000 toneladas de arroz pero Pekín, que le guía su espíritu pragmático, entiende que en La Habana tiene dificultades para obtener beneficios y prefiere invertir en la extracción de cobre peruano, litio argentino u oro brasileño. Exportan coches, afirman, no ideología. 


Rusia, por su parte , también se tienta la ropa a la hora de ayudar a los cubanos porque no quieren enfadar a Trump. Tienen intención de enviar ayuda humanitaria a la isla y también incluirán petróleo y productos derivados. El silencio cómplice del resto del mundo, Europa incluida, es una vergüenza.


J.T.

jueves, 26 de febrero de 2026

Preparando el camino para el regreso del emérito


Visto el enfoque por el que han apostado de manera prácticamente unánime lo principales diarios del país, parece que no hay duda de quién es el principal beneficiado tras la desclasificación de los papeles del 23 F. "Sin novedad en el 23-F: el Rey paró el golpe", titula El Mundo en primera página; "Los secretos coronan a Don Juan Carlos en el golpe del 23F" (La Razón); ABC se muestra más enigmático: Titula en caja alta "El rey paró el golpe" pero subtitula con una conocida frase del ahora residente en Abu Dabi: "Ni abdicaré, ni me iré de España". La Vanguardia apuesta por resaltar que "Los golpistas del 23-F atribuyeron el fracaso a "dejar libre" al Rey" y El País parece mostrarse aliviado cuando titula que "Los archivos secretos del 23-F avalan el papel de Juan Carlos I".

 

Traducción: pista libre para la vuelta a casa, que ya va teniendo una edad, el pobre. 

Por lo demás, nada nuevo bajo el sol. Los 153 documentos publicados no son, ni mucho menos, todo el polvo que habría que haber sacado de las alfombras. Hay algunos chismorreos inéditos, es verdad, y de los mas importantes nos hicimos eco ayer en este blog, pero el nuevo conejo que Pedro Sánchez sacó ayer de la chistera no añade ninguna novedad relevante a todo lo que se ha escrito y hablado del fallido golpe de Estado durante los últimos 45 años, los mismos que ha aguantado vivo el principal rostro de aquella intentona, el ex teniente coronel Antonio Tejero, que falleció ayer a los 93, justo el mismo día en que el Gobierno hacía públicos algunos los documentos menos comprometedores sobre lo que ocurrió en aquellas fechas.

J.T.





 
 

miércoles, 25 de febrero de 2026

Apuntes urgentes sobre la desclasificación de los papeles del 23F



A cuarenta y cinco años de distancia, la desclasificación de los archivos del 23-F, los famosos documentos secretos que durante décadas estuvieron ocultos en carpetas señaladas con la palabra clasificado, debería haber sido un gesto de claridad, un acto de justicia histórica. Pero en realidad, lo que se ha expuesto hoy es más una confirmación: la historia oficial del golpe de Estado fallido de 1981era en gran medida cierta, aunque lo que no sabíamos hasta ahora ilumina con brutalidad la improvisación, la conspiración y las tensiones internas que falsamente se han querido reducir a “un episodio aislado” de la transición. 


El Gobierno ha publicado 153 unidades documentales que abarcan desde informes internos de Defensa, Interior y Exteriores hasta transcripciones de conversaciones telefónicas que nunca antes habían sido accesibles. Hasta aquí, lo que muchos veníamos pidiendo desde hace años: datos, contexto y transparencia. Pero en esos documentos hay cosas que no se sabían, aunque pudiéramos sospecharlas o imaginarlas. 


Primero, el CESID. El servicio secreto no fue un mero observador. Un informe interno admite que seis agentes de la AOME (la unidad de élite que mandaba el comandante José Cortina) participaron activamente. Proporcionaron emisores, receptores, vehículos y cobertura logística a la columna que asaltó el Congreso. Después del fracaso activaron la “Operación Míster” para falsificar fechas y justificar movimientos. Cortina, absuelto. Solo uno de los capitanes acabó con seis años. El resto, impunes. ¿Recuerdan cuando durante décadas se nos dijo que el CESID “investigó” el golpe? Pues no: lo protagonizó y luego lo tapó. 


Segundo bombazo, los propios golpistas dejaron por escrito lo que consideraban su peor error, “dejar al Borbón libre y tratar con él como si fuese un caballero”. El rey era, para ellos, “un objetivo a batir”. Porque “seguirá adelante en su intento suicida de tener un gobierno con los socialistas”, se afirmaba. Los duros del ejército lo veían como como el tipo que estaba vendiendo la transición a la izquierda. Lo dejaron libre… y eso, según sus propias conclusiones, les costó el golpe. ¿Por qué no lo neutralizaron? ¿Quizás porque aún creían que podían “convencerlo”? 


Tercero, las órdenes reales. Los soldados que entraron en TVE recibieron instrucciones claras: “Primer tiro al aire y el segundo a dar, con cargadores metidos y sin seguro ni nada”. Tirar a matar. Era una operación con previsión de sangre. Y el asalto al Congreso con los GEO estaba calculado en “entre 80 y 110 muertos”. Lo revela una nota de la Brigada de Información Interior de marzo del 81. Alguien paró esa operación. ¿Quién? Otra vez, silencio.


Cuarto, las traiciones de salón. Las transcripciones de las conversaciones de la mujer de Tejero, Carmen Díez Pereira, son demoledoras. Llama a su marido “tonto”, “desgraciado”, “le han dejado tirado como una colilla”, “le han engañado, le han dejado solo”. La esposa del “héroe” del golpe reconoce que lo utilizaron y lo abandonaron. Desde altas instancias castrenses se organizaron ayudas económicas a las familias de los implicados, donativos millonarios bloqueados por Interior. El ejército cuidaba a los suyos incluso en la derrota.


Quinto, los contactos previos. Cortina hablaba con el nuncio de la Santa Sede y con el embajador americano Todman antes del 23-F. No eran cuatro guardias civiles exaltados. Había red internacional y bendición eclesial.


Estos documentos, publicados justo el día que se cumplen 45 años, no cierran ninguna herida. Demuestran que el “milagro” de la transición se sostuvo sobre mentiras sistemáticas, sobre un CESID que jugaba a dos bandas, sobre un rey que era a la vez salvador y objetivo y sobre un ejército que nunca aceptó del todo perder el poder que Franco le había otorgado. La desclasificación llega cuando ya nadie va a la cárcel y cuando la mayoría de los protagonistas están muertos y los que quedan vivos andan jubilados desde hace muchos años.


La transición fue un pacto de no agresión entre franquistas reciclados, monarquía y socialdemocracia, y el 23-F el aviso de que el poder real seguía en los cuarteles, en los despachos sin ventanas del CESID y en Zarzuela. Ahora nos regalan los papeles para que creamos que todo está superado. No lo está.


J.T.

martes, 24 de febrero de 2026

Sotanas y fascismo


“El Papa alertó a los obispos del auge ultraderechista en España”. Este era el titular a cuatro columnas con el que el diario El País abría su edición de ayer lunes 23 de febrero. “León XIV, se podía leer en el subtítulo, advirtió en el Vaticano (el pasado 17 de noviembre) a la Conferencia Episcopal de que estos grupos políticos buscan instrumentalizar a la iglesia católica”, durante una reunión que “fue clave ante el debate sobre la inmigración”.


Hoy martes 24, sin embargo, nos cuenta Jesús Bastante en el diario “Religión Digital” que los obispos han salido al paso para “puntualizar” esta información. En la nota, “que no llega a ser exactamente un desmentido, ni lo contrario”, precisa textualmente el redactor, se asegura que lo que hizo el papa fue “reflexionar sobre los riesgos de someter la fe a las ideologías, sin mencionar a ningún grupo concreto". 


Puede que no mencionara a Vox con todas sus letras, pero sabemos que en aquel encuentro el Papa no se anduvo con rodeos y dejó claro a los nueve obispos españoles presentes que su mayor preocupación es “la ideología de ultraderecha”. No les den predicamento, les dijo. No permitan que usen la cruz como maza electoral. No conviertan la religión en instrumento político. 


Y aquí estamos, con los obispos viviendo su propio cisma interno. Un sector está en la línea de lo que preconiza el Vaticano; otro, el de siempre, el de las sacristías con olor a naftalina y a incienso rancio, coquetea con el discurso xenófobo, machista y autoritario de Santiago Abascal y sus seguidores. Eso por un lado y por otro, la prensa informando con guante de seda. Hablan de “tensiones”, “divergencias” o “sensibilidades distintas” en lugar de decir con claridad que hay un sector de la iglesia que flirtea con el fascismo sin disimulo alguno.


Esta institución que bendijo la dictadura, que amasó fortunas mientras el pueblo pasaba hambre, que convirtió los púlpitos en tribunas de propaganda durante décadas, no tiene ninguna legitimidad moral para entrometerse en los asuntos de Estado. Ni para dar lecciones, ni para que le den lecciones. La fe es sin duda un asunto privado. La política, en cambio, es cosa de todos. No hay más que añadir.


En este país la tentación de mezclar altar y poder político es permanente, endémica, casi genética. Llevamos siglos padeciéndola. Desde los Reyes Católicos hasta los obispos que aplaudían a Franco, pasando por los cardenales que bendecían las bayonetas. Y volvemos a lo mismo. Vox no es un partido conservador más: es un proyecto autoritario, negacionista de la violencia de género, enemigo de los derechos LGTBI, racista con los migrantes y nostálgico del nacionalcatolicismo. Y que algunos obispos le proporcione cobertura, aunque sea con silencios cómplices o con tibios “matizaciones” no es de recibo. 


Pero no nos ciñamos solo a la derecha. Hace cuarenta años, cuando los socialistas llegaron al poder, fueron ellos quienes realzaron celebraciones religiosas como las romerías o la semana santa. Subvencionaron cofradías, declararon patrimonios, llenaron de focos y cámaras las procesiones. Todo para no espantar al votante católico, para mantener ese “catolicismo sociológico” que aún pesaba en los ochenta. Un cálculo electoral frío, pragmático, que hoy se revela como un fracaso absoluto. Aquellos católicos que el PSOE mimaba con incienso y saetas han acabado, en buena parte, en brazos de Vox. El empeño fracasó y la extrema derecha ocupó el vacío que dejó una presunta izquierda tan condescendiente como despistada.


Por eso hay que ser beligerantes, sin complejos, contra cualquier intento de mezclar religión y política. Que la iglesia se dedique a lo suyo: consolar a los afligidos, denunciar la pobreza, acoger al migrante. Que deje de bendecir o demonizar candidaturas. Y que los obispos, de una vez por todas, hagan caso al papa y dejen de otorgar predicamento a los fascistas. 


J.T.