domingo, 19 de septiembre de 2021

Niñatos


Yo no lo hubiera dicho mejor. En algún momento les he llamado lechuguinos, pimpollos y cosas parecidas, pero admito que niñatos es mucho más rotundo y contundente. Y chiquilicuatres, ¡qué bueno! Gracias, Esperanza Aguirre. A saber lo que tú y los tuyos de siempre estáis urdiendo para conseguir arruinarnos la vida un poquito más de lo que lo lleváis haciendo durante los últimos treinta años. ¡Lo que muchos daríamos por poder ver por el ojo de la cerradura qué demonios se está cociendo en estos momentos en el seno del PP

Cada día que pasa Casado, que fue elegido por defecto, por exclusión, para cerrarle el paso a la “advenediza” Soraya Sáenz de Santamaría, anda por el mundo con más pinta de juguete roto. Se atrevió a defenestrar en su momento a voces discordantes como Cayetana Álvarez de Toledo, y ya anda esta sacando la patita de nuevo hasta en la Hora 25 de la Cadena Ser, donde el otro día le pusieron una mullida alfombra que le permitió dejar bien patente lo vivita y coleando que aún está.  

Luego está el “efecto Isabel”. El misterio del fenómeno Ayuso acabará estudiándose en las aulas de ciencia política porque resulta inaudito que a medida que aumenta el calibre de las barbaridades que suelta, más lo hace también su popularidad, ¿alguien entiende algo? 

El aparato de toda la vida del Partido Popular parece dispuesto a ponerse detrás de ella y dejar tirado a un Pablo Casado que zascandilea como un pato mareado, quizás por haber rebasado con creces su nivel de competencia. Lo mismo le arrea un día a Abascal un zasca inmisericorde que al siguiente va y le pone un piso. 

Llamándolos niñatos en primera página de El Mundo, Esperanza Aguirre los ha sentenciado. Porque como decía alguien, cuando Aguirre habla lo que suelta no son palabras sino granadas de mano. “En la sede de Génova, disparó también en la entrevista, no hay nadie de más de 55 años que se dedique a pensar”, “ponerle trabas a Ayuso es ayudar a Sánchez”, “Votaré a Ayuso en el congreso del PP de Madrid. El modelo actual no tiene sentido y ella pretende normalizar la situación”. 

Las fuerzas de siempre se le han sublevado a Pablo Casado y, con Esperanza de cabeza visible del pronunciamiento, proclaman su encendida admiración por Ayuso, a quien Aguirre parece ver como la mejor reencarnación posible de sí misma. Un mirlo blanco cuya osadía y desparpajo la tienen enamorada, como a Aznar, como a tantos otros históricos que se resisten a ser solo historia.  

Y mientras tanto Casado, empeñando en dotar de argumentos a sus adversarios externos e internos, continúa haciendo el ridículo por el mundo, hablando mal de España en Bruselas o en Berlín por ejemplo, mientras los responsables de las instituciones europeas alaban el papel de España en el desalojo de refugiados salidos de Afganistán o periódicos extranjeros como el New York Times ponen en valor la gestión del Gobierno de coalición.  

La generación a la que pertenecen los “niñatos” que encabezan el PP está llena de mente brillantes que triunfan en ámbitos como la ciencia, la investigación, la informática o las nuevas tecnologías. El mundo está lleno de cerebritos cuarentañeros. España también. ¿Por qué hay tan pocos que se dediquen a la política con mayúsculas, por qué los partidos retrógrados y reaccionarios cuentan en cambio con tanto iletrado entre sus dirigentes? 

Lo triste es que estas convulsiones internas del PP acabarán desembocando en el triunfo de una derecha más ultramontana aún de lo que ya es. No olvidemos que en el entorno de la resucitada Aguirre fue donde creció la serpiente de ese huevo llamado Vox. ¿Conseguiremos alguna vez en este país contar con una derecha civilizada y europea?  

J.T.

sábado, 18 de septiembre de 2021

¡Un respeto a Unidas Podemos!


Seguro que ustedes en su momento les pasó como a mí: puede que al principio nos rechinara, pero con el tiempo nos fuimos acostumbrando a la mala educación que buena parte de la prensa esgrimía cuando entrevistaban a cualquier miembro de Unidas Podemos y, aunque nos indignábamos, llegó a ser tan repetitivo que acabó pareciendo algo normal. Dicho de otra manera, buena parte de la ciudadanía acabó/acabamos asumiendo que tratar mal a un político de Unidas Podemos formaba parte de las reglas del juego.

El tono con el que Ana Rosa, Griso, Motos, o la meteoróloga Mónica López entre otros muchos y muchas, se dirigían a Pablo Iglesias y continúan dirigiéndose ahora a otros miembros de Unidas Podemos cuando les entrevistan no tiene nada que ver con el que usan con los representantes de cualquier otra formación política. Ni el tono, ni tampoco las apostillas, ni por supuesto las preguntas.

- Dígame, ¿qué pasó con la tarjeta?
- ¡Qué tiene usted que decir ante las acusaciones de Calvente?
- Cuénteme, ¿qué pasa con “Neurona”?
- ¿Y con la “caja de solidaridad”?
- A ver señora Rosell, ¿qué tiene que decir de la querella por cohecho y prevaricación que le ha interpuesto el ex ministro Soria?

No eran entrevistas, eran interrogatorios. Y lo siguen siendo. Por decenas se cuentan ya las causas archivadas contra miembros de Unidas Podemos después de haberles hecho pasar durante años por un verdadero calvario judicial con modos inquisitoriales, algo que hubiera sido imposible sin la rendida complicidad de los innumerables palmeros con que las derechas cuentan en el mundo del periodismo.

Las acusaciones de un abogado sinvergüenza, o los dossieres falsos fabricados en las cloacas, denuncias y más denuncias pilladas todas por los pelos, se usaban y se usan para someter a interrogatorios de tercer grado a cualquier miembro de Unidas Podemos que aparezca por una emisora o un plató. La misma emisora y el mismo plató donde el presentador o presentadora que apostilla un “Ya, ya” perdonavidas ante cualquier contestación “podemita” que no le gusta, al día siguiente permite a un miembro de Vox soltar la mayor de las barbaridades sin cortarlo en seco inmediatamente y decirle, oiga usted eso que está diciendo es mentira. U oiga usted, eso que está diciendo es anticonstitucional. Y refutárselo con datos. La libertad de expresión no puede derivar en rendida genuflexión ni en barra libre para el insulto y la infamia, eso se tiene que acabar.

Tras escuchar el miércoles a Jorge Vestrynge en Hora 25 se me pusieron los pelos de punta: “Lo han intentado todo para llevárselo (a Pablo Iglesias) por delante” –dijo. Y continuó: “No lo han matado físicamente porque hubiera sido demasiado gordo, pero políticamente, me lo contaban amigos míos que venían de los servicios de Inteligencia: “Jorge, dile a Pablo que lo van a matar”. Miedo me da imaginarme en qué andarán ahora con los demás miembros de Unidas Podemos que aún “siguen vivos” en la política.

En su edición del miércoles día 15, el New York Times se refiere a Podemos como “un partido comprometido con la protección de los hogares más vulnerables” y recuerda que el PSOE lidera en España un Gobierno de coalición de izquierdas gracias al apoyo de la formación morada” El más reciente sondeo del CIS sitúa a la vicepresidenta Díaz como la líder política mejor valorada… ¡Un respeto a Unidas Podemos!

El tono camorrista de quienes todavía mandan en el PP, esos a los que Esperanza Aguirre llama niñatos, no se puede mantener indefinidamente. Oigo a Casado soltarle una grosería tras otras al presidente del gobierno, y a Teodoro García Egea hacer el ridículo cada miércoles frente a Yolanda Díaz como antes lo hacía frente a Iglesias y me pregunto cuándo decidirán bajar del monte y empezar a hacer una oposición civilizada ¿O no saben? De Abascal y su desaforada bancada con veleidades golpistas, mejor ni hablamos.

Luego, cuando acuden a los medios a ser entrevistados, los políticos de Vox y del PP son tratados con el guante de seda que le niegan a Yolanda Díaz, Ione Belarra, Irene Montero o Nacho Álvarez, que siempre tienen cosas interesantes que decir. No como Montesinos, García Egea, Cuca Gamarra o Macarena Olona.

Cuesta mucho escuchar a algún político de las derechas pronunciar una frase que no suene a “argumentario” preparado con antelación. Ni ideas propias, ni chispa, ni espíritu constructivo. Les falta la solvencia intelectual que en Podemos sobra. Y eso debe doler. No hay peor maldad que la del adversario que se siente inferior. Por eso los quieren "matar". Por eso necesitan a los mercenarios en los medios de comunicación haciéndoles el trabajo sucio.

J.T.

sábado, 11 de septiembre de 2021

El fascismo no puede seguir conquistando terreno

Llevan meses ganando posiciones porque están consiguiendo que lo antidemocrático no parezca tan grave y lo intolerable llegue a estar hasta bien visto. Pronto esos meses serán años si los demócratas no espabilamos y dejamos de ceder terreno. Un día es un mural feminista vandalizado, ¡bah!, tampoco es para tanto, llegan a comentar en tertulias e informativos; otro es un cartel electoral demonizando a los “menas”, ¡bah!, tampoco es para tanto, sentencian en este caso los jueces; otro es Vox condicionando la política de la Junta de Andalucía, de la Comunidad de Madrid, la de Murcia, la del ayuntamiento madrileño… ¡bah!, tampoco consiguen tanto, trivializan los peperos que ni por asomos están dispuestos a enfadar a los socios de quienes dependen.

Mientras tanto, y solo como ejemplo de lo que sucede en todo el país, la cantante Zahara es acosada porque a los ultras no les gustan los carteles con que promociona sus espectáculos… Ceder, ceder, y venga ceder olvidando que cada centímetro perdido puede costar años recuperarlo.

Moreno Bonilla templa gaitas en Andalucía, Miras lo hace
en Murcia, y Almeida en Madrid llega a declarar que, hombre, homófobos lo que se dice homófobos, los de Vox tampoco lo son tanto… Por si faltaba algo, los jueces siguen echando leña al fuego y obligan a recolocar la placa del legionario Millán Astray retirando la dedicada a la maestra republicana Justa Freire

En resumen, están subvirtiendo los modos y maneras democráticas delante de nuestras mismísimas narices y nos estamos dejando hacer. Con los jueces de palmeros y los medios de comunicación de altavoces. Algún día, esperemos que sea pronto, los medios de comunicación de este país deberán pagar el daño que están haciendo a nuestra sociedad por ser los altavoces del odio unos y practicar otros la dejación de funciones olvidándose de la equidad y el contexto a la hora de contar las cosas.

Algún día, esperemos que sea pronto, los niñatos metidos a políticos que lideran el PP habrán de dar cuentas de las razones que les llevaron a encanallar gratuitamente el ambiente en tiempos de pandemia y a practicar durante esta legislatura una oposición miserable, desleal, regada de insultos y carente de propuestas. Algún día, esperemos que sea pronto, la justicia y sus lamentables controversias dejarán de protagonizar a diario la actualidad informativa y sus señorías se dedicarán solo a desempeñar su trabajo con la discreción y eficacia que se espera de ellas.

Ese día llegará porque nada es eterno, el problema es cómo estará el patio cuando pase la tormenta fascista porque los delitos de odio han aumentado de manera alarmante desde que la ultraderecha vomita su discurso y el blanqueamiento de ese odio no es solo político, sino también mediático. La ultraderecha no puede continuar soltando barbaridades en las calles, en los medios y hasta en el parlamento a diario impunemente, y mucho menos utilizar la televisión pública como altavoz, por mucho que esto último lo consigan con el pretexto del porcentaje de cancha al que tienen derecho por su representación parlamentaria.

La ley no puede ser la excusa para aumentar el encono y diseminar el rencor. Para dirimir las diferencias, los inteligentes suelen usar la palabra, en cambio los mediocres apelan a la tensión, las mentiras, el enfrentamiento… hasta que finalmente, cuando se quedan sin argumentos, algún descerebrado decide recurrir a las armas.

En estos momentos, tal asunto es impensable, o eso parece, pero no paran quietos y ahora están intentando la cuadratura del círculo, buscando que hasta quienes salen beneficiados de las políticas sociales del Gobierno de coalición acaben creyendo que eso les perjudica. Es tal el desafuero y el desahogo de los discursos que propagan los sicarios de las derechas que hasta están consiguiendo que calen los silogismos más bufos y ridículos:

El Gobierno de coalición es malo y no te conviene.
El Gobierno de coalición legisla para subirte el salario mínimo y las pensiones.
Ergo… que te suban el salario mínimo o la pensión es malo y no te conviene.

Surrealismo puro, pero este fue el mecanismo que le funcionó a Ayuso en mayo y que ahora Casado y sus chicos pelean por continuar reproduciendo sin vergüenza alguna, entre otras cosas porque saben que algunos de los ministros/as socialistas del Gobierno que legisla a favor de mejorar la vida de la gente no lo harían si no fuera por el pacto firmado con Unidas Podemos. Y aún así, no dejan de mirar de reojo a los poderes de siempre para que no se enfaden mucho con ellos por hacer la política progresista para la que, mire usted por dónde, los socialistas fueron votados.

Izquierda vergonzante la de Sánchez y sus chicas y chicas socialistas en el Gobierno. Izquierda vergonzante que no es siquiera capaz de impedir que la ultraderecha propague ideas anticonstitucionales en tve. El PP ha llevado al huerto a los socialistas haciéndoles creer que cambiaba el cromo de la tele pública por la renovación del poder judicial… Aunque la verdad es que cuesta creer que los hayan engañado con tanta facilidad, porque en el PSOE como partido no son precisamente unos pardillos ni unos novatos recién llegados a la hora de practicar el juego sucio en política.

J.T.

lunes, 6 de septiembre de 2021

Al ángel Marcelo rogando… pero con el mazo dando


Marcelo
no ha podido abandonar a Fernández Díaz. Un ángel como dios manda no hace eso, pero el exministro del Interior, que ha presumido de su ayuda hasta a la hora de encontrar aparcamiento, cuando le ha visto las orejas al lobo de verdad, se ve que ha preferido echar mano de la mentalidad práctica y aplicar el viejo refrán: “A Dios rogando, sí, pero con el mazo dando”.

Hay quien sostiene que es Marcelo quien ha dejado tirado a Fernández Díaz pero yo creo que, en el caso de que alguien haya abandonado a alguien, habría sido al revés. Tanto como dejarlo tirado quizás no, porque es verdad que quien fuera ministro del Interior en el gobierno de Mariano Rajoy estaba muy orgulloso de su ángel de la guarda y presumía de él cada vez que podía. Seguro que estuvo a su lado en el caso de las célebres grabaciones a Daniel de Alfonso, jefe de la Oficina Antifraude de Cataluña, cuando se investigaba a diversos políticos independentistas con la tranquilidad de que, si durante el procedimiento se cometía algún irregularidad, ya la Fiscalía se encargaría de “afinar” el asunto.

Si Marcelo estaba allí en aquellos instantes, insuflando los ánimos que su protegido necesitaba, si no le falló entonces… ¿por qué iba a fallarle ahora? Seguro que también andaba por medio cuando hubo que poner en marcha el operativo por el que anda procesado. Había que evitar que Luis Bárcenas, ese “traidor”, se fuera de la lengua y abriera la espita de las inmundicias en el Partido Popular. Y lo del falso cura asaltando la casa del ex tesorero del PP, ¿qué me dicen? Aquello pudo ser inspiración "angelical" perfectamente.

¿Qué tal son las cloacas, Marcelo, qué pinta tienen? Cuéntanos, por favor ¿Cómo son en la intimidad Pino, Villarejo, García Castaño y compañía? ¡Ay, si tú hablaras, Marcelo! Pero claro, eso no va a ocurrir porque entre las virtudes de los ángeles custodios está la discreción, la serenidad, la intangibilidad, nunca mejor dicho. La verdad es que tu protegido parece haber seguido tus consejos durante mucho tiempo, y quizás por eso cuesta un poco más entender este último giro de guión ¿Qué crees que le ha debido pasar? ¿qué le ha debido llevar a romper la baraja con el estrépito con que lo ha hecho?

Imagino tu disgusto -¿o no?- el pasado día 2 de septiembre, cuando se hizo público que tu querido Jorge había decidido tirar de la manta autorizando a sus abogados a presentar un recurso en la Audiencia Nacional en el que rechaza que Kitchen se ideara y ejecutara en el marco institucional del ministerio del Interior. Bárcenas era tesorero del Partido Popular, precisó en el recurso, no del ministerio. En resumen, que de comerse el marrón él solo mientras otros y otras se van de rositas, nada de nada. No ha citado expresamente a Rajoy ni a Cospedal, pero tampoco parece que haga falta. Como escribió Miguel Ongiel en su cuenta de twitter, más que un recurso lo que ha hecho Fernández Díaz es una confesión en toda regla porque “valida que existió Kitchen, afirma que se organizó desde el PP, apunta a Rajoy (y Cospedal) y deja en evidencia la parcialidad del juez”.

A lo mejor estás algo mosqueado con Jorge por recurrir al mazo, Marcelo, pero entiéndelo, nadie es de piedra y menos los católicos apostólicos y romanos adscritos a la sagrada obra de san Josemaría Escrivá de Balaguer, que pueden pecar todo lo que quieran porque total luego se confiesan y ya está, limpios otra vez como si no hubiera pasado nada.

En este caso parece difícil aplicar aquello de que tu mano izquierda no se entere de lo que hace la derecha porque el ventilador en marcha ha hecho que hasta las uñas de cada dedo estén enteradas ya de todo. O de casi todo, porque algunos misterios sin resolver quedan aún por Génova, 13, donde se ha cocinado lo más obsceno y rastrero que durante años ha ocurrido en España en materia de corrupción.

Por mucho que los nuevos cachorros, esos pimpollos que últimamente parecen andar siempre noqueados, se empeñen en controlar el Poder Judicial dificultando su relevo, la suciedad de todas la componendas del Partido Popular acabará saliendo a la luz. Eso lo sabes tú, respetado Marcelo y lo sabe tu protegido Jorge. ¿Acaso la decisión de tirar de la manta la habéis tomado juntos tú y él? No me digas que ha podido tener algo que ver también alguna de las muchas vírgenes que lleva condecoradas a lo largo de su vida!

Como se encarga de recordarnos el director de este periódico digital, Pepe Fernández, “en política y negocios es muy raro que alguien se ofrezca a ser cabeza de turco y aparecer ante todos como un golfo. En mi vida solo conocí a un hombre -señala Pepe- que tuviera asumido el comerse todos los marrones de “otro”. Se llamó Manolo Prado y Colón de Carvajal”.

J.T.

Publicado en Confidencial Digital

sábado, 4 de septiembre de 2021

Al fascismo, ni agua


El blanqueamiento del racismo, el machismo, la homofobia o el odio que estamos percibiendo en muchos medios de comunicación supone un peligro inmenso para la democracia y esto hay que decirlo así. Lo más alto y más claro posible. Se está normalizando que un partido político proclame abiertamente que quiere deportar a españoles por ser negros y reivindique abiertamente la dictadura franquista. Esto no puede ser, disponga ese partido, o no, de escaños en las instituciones. 

Hacer chistes cuando un militar retirado escribe que hay que fusilar a veintiséis millones de españoles me parece una insensatez, se le está dando muy poca importancia a que en las teles de vez en cuando alguien aparezca sosteniendo que defender según qué postulados ultras supone estar en el lado bueno de la historia… A cosas como estas, igual que al hecho de volver a colocar nombres de fascistas en las calles, no se le puede quitar relevancia porque eso significa que, de manera para algunos casi imperceptible, la infamia y la impunidad acaban subiendo un peldañito más cada día que pasa.  

¿Cómo es posible que esté ocurriendo esto? No lo sería si no existiera lo que alguien ha definido como “indiferencia cómplice” de la ciudadanía. Aunque más que indiferencia, que implica adoptar una postura, yo creo que se trata de miedo a las consecuencias de pronunciarse, de temor a salir perjudicado o a poner en peligro sueldos que, en un buen número de casos para más inri, suelen ser miserables.  

A la hora de combatir el ideario ultraderechista no cabe matiz ni equidistancia alguna. No se nos puede olvidar algo que en Europa no admite discusión porque está en la base de la construcción de nuestras democracias: el fascismo no es una opción respetable, el racismo no es una opción respetable, la homofobia no es una opción respetable. Punto. 

No es lo mismo ser del ku klux klan que luchar contra el racismo. 

No es lo mismo abolir la pena de muerte que querer restaurarla. 

No es lo mismo socorrer a quienes llegan en patera que querer echarlos. 

No es lo mismo ayudar a los menores no acompañados que demonizarlos. 

No es lo mismo denunciar la violencia de género que negarla. 

Produce verdadera vergüenza tener que repetir una y otra vez este tipo de perogrulladas. ¿De verdad que a estas alturas tenemos que andar insistiendo en cosas así? El miedo no es una opción, porque por mucho que estés pillado por deudas y obligaciones no tienes que convertirte en un mercenario. Temer las represalias del intolerante es potenciar la intolerancia. 

En el mundo de la comunicación la anuencia con la ultraderecha en estos momentos es una verdadera vergüenza. Sobre todo el coqueteo de quienes, con tal de prosperar, son capaces de convertirse en cómplices y propagandistas de las mayores barbaridades verbales, insultos incluidos. Aunque llegaran a tener la rodilla en el cuello, nunca se quejarían por miedo a que los maten, los muy cobardes. Olvidan que llegado el momento, cuando ya no sean útiles, de nada les servirá haberse arrastrado como gusanos. Luego están los que se ponen de perfil, los que no quieren quedar mal con nadie, los que piensan que con el silencio todo son ventajas, los que solo se pronuncian si están seguros de cuál es la dirección del viento, los aprendices de aquel personaje de Casablanca, el capitán Renault, uno de los mayores cínicos de la historia del cine (“Aún no hemos decidido si se ha suicidado o ha muerto intentando escapar”). 

¿A qué estamos jugando dándole alas a una formación que nos quiere retrotraer al lado más oscuro de nuestra propia historia? La mayor parte de las ideas que defienden en Vox me recuerdan la tétrica atmósfera en la que crecí de niño: himnos militares, rezos a todas horas, pecados, penitencias, reproches y silencios ruidosísimos cada vez que algún mayor osaba referirse a algo de lo ocurrido durante la guerra civil, amenazas, malos tratos en el colegio, peleas en muchos hogares con gritos que escuchábamos aterrados mientras te decían que en esas cosas no había que meterse, sensación eterna de impotencia y… siempre ganas de salir corriendo.  

Nada que se le parezca a algo de esto puede volver ni en broma. Espero que nadie ni nada acabe poniendo en peligro hablar en libertad, escribir en libertad, conversar con la familia y los amigos de siempre sin miedo a tocar según qué temas no vaya a ser que a acabemos llegando a las manos…. Habrá quien me diga que plantear las cosas así es exagerar ¿Ustedes creen? Ojalá. 

J.T.

Publicado en LUH

En el “regreso” de Pablo Iglesias


Utilizaron durante años la munición más rastrera contra él y su familia y, nada más ha vuelto a asomar la cabeza, retoman el raca-raca. La misma noche de su despedida de la política institucional, el pasado 4 de mayo, no era difícil imaginar dos cosas. La primera, que Pablo Iglesias no iba a desaparecer de escena así como así, y la segunda que cuando regresara a la palestra pública, lo hiciera como lo hiciera y ocurriera donde ocurriera, la persecución iba a continuar.

Este lunes 6 de septiembre debuta en la renovada Hora 25 de Aimar Bretos, lo hará también en El Món a RAC1, el programa líder de la radio en Catalunya que Jordi Basté dirige y presenta de lunes a viernes desde las 6 de la mañana hasta las 12 del mediodía; trabajará además en la Universitat Pompeu Fabra y colaborará en Ctxt, la interesante y necesaria publicación digital dirigida por Miguel Mora y que el lector de Público tiene a su disposición también en esta misma web.

Pues bien, a la jauría le ha faltado tiempo para saltarle a la yugular a Pablo Iglesias con todo tipo de elucubraciones. La mayoría de ellas, provenientes de las hordas fascistas y los profesionales de la intolerancia, tan despreciables todos ellos como previsibles. No merece la pena tenerlas en cuenta ni mucho menos comentarlas, pero hay un argumento en particular que, como profesional de la comunicación, me siento en la obligación de no pasar por alto. Tiene que ver con ese componente sectario que no solo no acabamos de sacudirnos en la profesión periodística sino que hasta hay quienes parecen empeñados en potenciarlo. Veamos:

Están teniendo las santas narices de cuestionar la intervención en los medios de Pablo Iglesias argumentando que no es periodista. Pero vamos a ver, señores, ¿qué es ser periodista? ¿Tener un título o un carnet después de despilfarrar varios años en la facultad escuchando profesores que jamás han hecho un reportaje? ¿Convertirte al acabar la presunta carrera en un becario que trabaja gratis o pésimamente pagado y que no tarda en descubrir que, si quiere prosperar en el oficio, tendrá que ser a base de pisar a otros y transmutarse en artífice de la manipulación más rastrera?

¿Qué es ser periodista? ¿Que te reconozcan en unas asociaciones de la prensa que en la mayoría de los casos actúan como correas de transmisión de los peores usos y costumbres instalados desde hace décadas en la economía y la política de este país? He trabajado con excelentes periodistas que nunca estudiaron periodismo y con licenciados, y hasta doctorandos en periodismo que no sabían hacer la “O” como un canuto, que no tenían chispa ni reflejos, que carecían de ese olfato imprescindible para detectar la noticia, la información de interés, la historia indiscutible… Hasta directores de El País ha habido que no estudiaron Periodismo, uno de ellos era químico y le bastó con un máster al terminar la carrera. Un máster de Prisa, eso sí.

El equipo de profesionales que preparaba los programas de La Tuerka en los que tuve el honor de intervenir alguna vez como tertuliano se regía por un criterio periodístico impecable. Los dirigía Pablo Iglesias, el mismo a quien televisiones y radios se disputaban sin pudor para conseguir tenerlo en sus programas porque automáticamente las audiencias se disparaban. El exvicepresidente del actual Gobierno de coalición continúa teniendo mucho que decir y sus reflexiones no solo interesan sino que en este momento pueden resultar sumamente ilustrativas. A unos les ayudará a reflexionar, a nutrirse intelectualmente y a otros, como tantas veces, les proporcionará munición de primera mano para cebarse con él y de paso vender más periódicos. O tener más visitas en las webs.

Estos últimos andan ya estos días, al modo de los peores lobbies, cuestionando las reapariciones anunciadas de Iglesias, discutiendo su derecho a hacerlo, puntualizando que eso no es periodismo crítico y no sé cuántas milongas más. Hasta el día que se anunció que en la cadena Ser iba a compartir mesa de debate (Ágora creo que lo van a llamar) con Carmen Calvo (Psoe) y García Margallo (PP) todo era discutir su derecho a intervenir en tertulias. Ahora se han callado de golpe, como si de pronto hubieran descubierto que la lista de políticos y ex políticos que copan tertulias tanto televisivas como radiofónicas es casi interminable.

Los mismos que ahora cuestionan su derecho a intervenir andaban desde hace semanas criticándolo porque llevaba más de tres meses sin abrir la boca. No hay quien entienda a estos desaforados. Muchos de los que no quieren que vuelva a hablar han sido los primeros en hacerse eco a bombo y platillo de los escasos tuits publicados últimamente por Iglesias, entre ellos uno en el que aludía al editorial de Ctxt sobre la factura de luz, texto con el que otorgaba visibilidad a uno de los medios con los que va a colaborar.

El corporativismo más nefasto en el mundo de la comunicación suele levantarse en armas cada vez que funciona bien algo que no controlan. Pasó hace unos días en el mundo del deporte con un joven triunfador en twich llamado Ibai Llanos, a quienes pusieron a parir y llamaron intruso porque había conseguido hablar en exclusiva con el futbolista Lionel Messi recién incorporado este a su nuevo equipo en París ¿Qué pasa? Que hace pupa? Pues poneos las pilas y dejad de llorar, chicas y chicos del llamado periodismo deportivo. Y en cuanto al universo de la información política, queridos sepulcros blanqueados, ¿qué hacéis rasgándoos las vestiduras con lo de Iglesias los mismos que lleváis años prostituyendo el oficio de informar recurriendo al más rastrero de los activismos políticos?

El mundo de la comunicación no se entiende si se cuestiona la libertad con la que cualquiera que tenga algo que decir puede y debe moverse en él. Punto.

J.T.

sábado, 28 de agosto de 2021

Periodismo oscuro, casi negro



La deriva histérica que últimamente sufrimos en periódicos, radios y televisiones, ¿es inercia o se trata de algo diseñado a conciencia? El desequilibrio que existe en nuestro país entre los medios de comunicación que informan desde una perspectiva de derechas y la de aquellos que lo hacen desde la izquierda ha llegado a tales extremos que hasta quienes lo propician puede que estén empezando a temer que tanto descaro acabe perjudicándoles.

Hablar bien de Pablo Casado por sistema es tratar de tonto al ciudadano medio, pero la mayoría de los medios no paran de hacerlo mañana, tarde y noche. Elevar a Díaz Ayuso a los altares, con fotos místicas y titulares babosos es menospreciar la inteligencia de quien todavía te compra o te lee. Ofrecer la información sobre la vuelta de Millán Astray al callejero madrileño, escondiéndola en página par, es contribuir al suma y sigue del infame chantaje de la ultraderecha. Rivalizar cada día a ver quién idea la portada más agresiva contra el Gobierno de coalición resulta patético. Y una vergüenza para el oficio periodístico.

En los titulares y en cómo está orientada una noticia, se puede percibir cómo cambia el tratamiento y el empleo de verbos y adjetivos según el partido político del que se esté hablando:

- ¿Pufos judiciales del PP? Redacción comedida, que no es cuestión de jugarse el puesto.
- ¿Exabruptos de Vox? Si los sueltan, tendremos que hacernos eco, ¿no?
- ¿Reproducir mentiras? Si mienten, no es problemas nuestro, nosotros nos limitamos a reproducir lo que dicen. ¿Contrastarlo, verificarlo?, ¡qué pereza!
- ¿Críticas al Gobierno de coalición? Se abre la veda. Aquí ya empieza el desahogo en el empleo del lenguaje. Si es pelín virulento mejor, que a los lectores eso les gusta. Y a los jefes también.
-¿Unidas Podemos? A degüello y sin compasión alguna. ¿Para qué están los adjetivos y los verbos valorativos sino para usarlos donde además parece que últimamente hasta queda cool hacerlo?

Y a fe que usan los verbos a conciencia, claro que sí: He aquí algunos ejemplos:

Podemos exige al PSOE restar 3.200 millones a las eléctricas por la luz (El Mundo del martes 24); “Podemos amenaza con salir a la calle por el precio de la luz y abre otro frente con Sánchez (El Correo del 12 de agosto); Podemos presiona al PSOE para forzar una rebaja urgente del recibo de la luz (La Vanguardia del martes 24); Los socios aprietan al Gobierno para que cumpla la agenda legislativa pactada (Ideal del lunes 23);“La presión sobre la parte socialista del Gobierno para que aborde la reforma del mercado eléctrico crece cada día. Dentro del Ejecutivo, Unidas Podemos no ceja en su ofensiva...” (El País del jueves 26)

¿Para qué usar términos como "solicita", "reclama" o "pide" si puedo utilizar "exige", "amenaza", "presiona", "aprieta" o "no ceja"? A nadie se le ocurre tener en cuenta que Unidas Podemos lo que hace es limitarse a recordar la obligación que tiene todo el Gobierno de coalición de que se cumplan los pactos firmados que hicieron posible ese Gobierno. Porque los contratos, y un pacto de Gobierno es un contrato, están para ser cumplidos. Que se cumplan ha de ser lo normal y no lo extraordinario, como parece deducirse de según qué textos firmados por turiferarios mediáticos que se dedican a rasgarse las vestiduras cuando UP recuerda, como es su obligación, el carácter sagrado de los acuerdos firmados y la necesidad de su cumplimiento.

A lo largo de mi vida profesional he compartido guardias, coberturas y noches de cierre con muchos de los profesionales de la información que últimamente se han echado al monte. Muchos de ellos andan ahora apostados en digitales de cuyos nombres no quiero acordarme, o diseminados por tertulias varias, u ocupando puestos de responsabilidad en radios y televisiones, incluso también hay algún radiopredicador que otro en esa lista... Muchos de ellos, como decía, eran excelentes periodistas, doy fe ¿Por qué decidieron olvidar buena parte de lo que ellos mismos enseñaban en su día? ¿Qué fue lo que les llevó a pasarse al lado oscuro?¿Codicia, ambición, inseguridad? Era, y por tanto tienen que seguir siendo, listos, currantes y competentes ¿Qué es lo que ha pasado pues, qué es lo que me he perdido?

Como escribía al principio, tanto desequilibro en el panorama informativo, donde hay que buscar con lupa medios en los que, como este en el que tengo el honor de escribir, se enfoque la información desde una óptica decente, no puede traernos nada bueno. La descarada derechización de la mayoría de los medios españoles es una seria amenaza tanto para la credibilidad del periodismo como para la supervivencia del oficio de informar. El asunto anda muy oscuro, casi negro.

J.T.

domingo, 22 de agosto de 2021

Periodistas sobre-cogedores

Mi amigo Antonio, de profesión camarógrafo, anduvo durante cierto tiempo de su vida acompañando a Sebastián Palomo Linares para grabar, y así inmortalizar, las memorables faenas con las que aquel extravagante diestro hechizaba al respetable por las plazas de toros de toda España y media América. Entre los cometidos complementarios de Antonio figuraba también encargarse de repartir los sobres con dinero contante y sonante destinados a los periodistas de cada lugar donde al maestro le tocaba actuar. 

Desde primeros de diciembre, las redacciones de los periódicos españoles empezaban a recibir cada año, sobre todo las secciones de economía, abultados paquetes que, hasta que sus afortunados destinatarios acababan llevándoselos a casa, quedaban amontonados al pie de las mesas de redacción: cajas de licor, mantecados, polvorones, jamones en algunos casos, incluso cestas de navidad completas con sus latas de espárragos y todo, y donde no faltaba nunca tampoco la correspondiente ración de piña en almíbar. 

Los críticos de libros no compraban nunca un libro ni los de música un disco. Por no hablar del acceso libre a todo tipo de espectáculos musicales, cinematográficos o teatrales con pareja incluida. Hace muchos años que dejé de moverme por esos circuitos, así que desconozco cómo andarán las cosas ahora que los sueldos son mucho más miserables aún que hace treinta años.  

José María García, que en unos asuntos para bien y en otros para mal, revolucionó la manera de informar sobre deportes desde que, junto a Manuel Martín Ferrand, fundó Hora 25 en la Cadena Ser, suele contar a quien quiera escucharlo (por you tube andan sus declaraciones) que en cierta ocasión, harto Florentino Pérez de su beligerancia, llegó a preguntarle directamente: “¿Cuánto cuesta que mires para otro lado”. Según él, fue la única vez que le ocurrió en su vida.  

Se suele citar a Florentino Pérez como el hombre todopoderoso que anda detrás de la mayoría de las conspiraciones, deportivas y no deportivas, existentes en nuestro país pero, por supuesto, no es el único. No es el único a quien muchos comunicadores le bailan el agua, no es el único al que apenas se le incomoda, no es el único cuyos exabruptos magnetofónicos son vetados en la mayor parte de los medios, tampoco el único a quien se le postran de hinojos cierta parte de quienes mueven los hilos de la información en España. 

Como en cierta manera los modos y usos del periodismo deportivo acaban repercutiendo en cómo se trabaja en otros negociados de la información, podría decirse que hemos pasado del periodismo de las prebendas y de los “sobre-cogedores” al de los acojonados de la vida, genuflexos incondicionales de unos y a la vez irredentos enemigos de otros que, cuando gritan o se insultan entre ellos en programas como El Chiringuito o la Sexta Noche, Anas Rosas y compañía, quizás no estén pensando en la recompensa tangible, sino en complacer a aquellos de quienes depende seguir cobrando la nómina. De aquel dudoso “privilegio” de las prebendas puede que hayamos pasado directamente al “miedo al frío que hace fuera”. 

Aún así, si las viejas costumbres de la época de mi amigo Antonio el camarógrafo no continúan todavía vigentes, a veces lo parece porque muchos presuntos periodistas que insultan al Gobierno sin parar no puedo evitar que me recuerden, ellos y quienes les pagan, a esos policías corruptos de países tercermundistas cuando te dan el alto y te atosigan hasta la extenuación con un único objetivo: que al final te rindas y termines haciendo la pregunta mágica: “¿Cuánto es?” 

J.T.

Publicado en "Confidencial Andaluz"

sábado, 21 de agosto de 2021

El precio de la luz, arma de combate de la derecha


Decidieron levantarse en armas el mismo momento en que se conoció que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias habían llegado a un acuerdo para formar un Gobierno de coalición. Corría el martes 12 de noviembre de 2019 y hasta el 7 de enero del año siguiente, fecha en la que Sánchez fue investido presidente, no dejaron de intentar impedirlo por todos los medios.

Dado que el partido de Albert Rivera, tantas veces objeto de deseo por las mentes biempensantes, había fracasado estrepitosamente en las elecciones del 10 de noviembre, aquel mes de diciembre habían volado cuchillos, presiones y amenazas en todas direcciones, especialmente hacia Catalunya y el País Vasco, pero no consiguieron impedirlo. Finalmente, la votación salió adelante por mayoría simple (167 votos a favor, 165 en contra y las abstenciones de ERC y EH-Bildu).

El lunes 13, diecisiete ministros del PSOE y cinco de Unidas Podemos tomaron posesión de sus cargos y, desde los despachos acostumbrados a partir el bacalao en España durante decenios, salió la orden tajante: guerra a muerte a estos pazguatos por tierra, mar y aire, sin un momento de respiro, hay que echarlos de la Moncloa antes de que empiecen a tocarnos las narices. Dicho y hecho: sus incondicionales lacayos se remangaron y se dispusieron a hacer los deberes en el parlamento, en los periódicos, en la policía, la justicia, las teles, las radios, las redes sociales…

La pandemia vino a trastocar los primeros planes golpistas, pero no tardaron en recomponerse para convertir lo que tenía que haber sido una etapa de tregua frente a la incertidumbre sanitaria, el overbooking hospitalario y el escandaloso número de muertes, en uno de los períodos de mayor crispación en el parlamento cada vez que había que renovar el Estado de Alarma. Insultos e insolencias sin medida en unas sesiones quincenales cuya retransmisión televisiva nos ponía los pelos de punta mientras permanecíamos encerrados en nuestras casas sin saber por cuánto tiempo se alargaría aquella pesadilla.

Mientras el gobierno llegaba a acuerdos con sindicatos y patronal para poner en marcha medidas como ayudas a los ERTES que permitieran atenuar las consecuencias del confinamiento, Casado se iba a Bruselas a decir, más o menos resumido con brocha gorda, que los fondos con los que debíamos afrontar la crisis deberían llegar a nuestro país, sí, pero cuando él estuviera gobernando.

Al mismo tiempo, provectos intelectuales y políticos teóricamente retirados (González y Aznar incluidos) se dedicaban a echar leña al fuego insinuando la conveniencia de un gobierno de concentración (la resurrección del bipartidismo) para capear el temporal y, según ellos, “reconducir” una situación insostenible. Incluso llegó a circular el nombre de Margarita Robles como posible cabeza de un hipotético gobierno.

La Comunidad de Madrid, con su inefable presidenta al frente, se convirtió en ariete de oposición a cara de perro con las políticas sanitarias del Gobierno de coalición. Cada día había que montar un pollo, por lo menos: hoy con las mascarillas, mañana con los bares, pasado con la residencias… Las derechas copiaron el hosco estilo Trump y atiborraron las redes de fake news especialmente contra los ministros de Unidas Podemos en el Gobierno. Las cloacas multiplicaron su obsceno trabajo con esmero y dedicación consiguiendo llevar a los juzgados nimiedades y falsedades de las que periódicos, radios y televisiones, Televisión Española incluida, se hacían inmediatamente eco con puntual diligencia y apasionada entrega a la causa. Era el lawfare a la española en todo su apogeo.

Por si faltaba algo ahí estaba Catalunya, con unas elecciones que ponían en bandeja pervertir el ambiente desde Madrid lanzando torpedos políticos y mediáticos a diario contra el independentismo, los presos, Waterloo, los posibles indultos… Potenciaron el ideario fascista de la ultraderecha, y así fue como Vox consiguió meter una docena de diputados en el Parlament.

Pasaban los meses y el Gobierno de Sánchez no solo no caía, sino que por un lado llegaban las primeras vacunas y por otro se empezaban a cerrar importantes cantidades de dinero que empezarían a llegarnos a partir de mediados del 2021. Así que el PP no tardó en echarse atrás en pactos prácticamente cerrados para resolver los relevos en TVE, Consejo General del Poder Judicial, Tribunal de Cuentas o Defensor del Pueblo. Una vez asegurada su cuota de poder en TVE con la inclusión de tres representantes en el nuevo Consejo de Administración, se olvidó de todos los demás acuerdos y así seguimos hasta hoy.

Que, pese a tantos palos en las ruedas, chantajes, amenazas, portadas infectas y presiones de todo tipo, el Gobierno de coalición consiguiera aprobar los Presupuestos, es algo que los políticos de la derecha y la ultraderecha, tampoco los poderes que mandan sobre ellos, han acabado de asimilar. Que Iglesias decidiera abandonar primero el gobierno y luego la política no les valió para sentirse satisfechos. La hostilidad hacia Sánchez y su gobierno continúa, y mucho nos tememos que este otoño van a volver a la carga con renovada mala leche.

El precio de la luz puede que sea el pistoletazo de salida de la nueva estrategia, donde las eléctricas han decidido elevar el listón del hostigamiento. Ya que sus esbirros son unos “torpes” que no valen para a hacer el trabajo sucio, fuera máscaras, que para eso sus consejos de administración están bien nutridos de ilustres veteranos de la política; para eso les pagan viajes y prebendas a muchos cabezas visibles de los más importantes medios de comunicación… Empieza el momento de cobrarse favores y recordarle a quienes se creen que gobiernan que ganar elecciones en este país no es sinónimo de poder ejercer el poder.

Con el precio de la luz parecen haber dado por fin con un camino rentable para sus intereses. ¿Qué Gobierno de coalición es capaz de sobrevivir a una pandemia, a insultos, calumnias y mentiras sin parar durante año y medio ya? ¿Que aún resiste? Pues nada, habrá que cabrear un poco más al personal subiendo el recibo de la luz hasta que acaben estallando, se les termine la paciencia y no los voten nunca más.

J.T.

Cuando el fútbol se convierte en pornografía


A mí me gustaba el fútbol de los domingos a las cinco de la tarde, del olor a puro habano, marcador simultáneo “Dardo”, quinielas cantadas al son de los anuncios de Anís de la Asturiana… El fútbol del Levante-Las Palmas, equis, el fútbol donde podían ser aspirantes al título el Hércules de Alicante o la Real Sociedad de San Sebastián, el fútbol donde, como mucho, se permitía incluir dos jugadores extranjeros por equipo.

A mí me gustaba el fútbol con entrenadores cuyos nombres, salvo Miguel Muñoz o Helenio Herrera, apenas conocíamos; el fútbol donde muchos jugadores estudiaban una carrera para asegurarse el porvenir; el fútbol de médicos como Pirri o lectores como Valdano o Zubizarreta. Cuando el Real Madrid ganó la sexta Copa de Europa al Partizán de Belgrado en 1966, el Madrid yeyé lo llamaban, apenas hubo celebración. Volvieron de Bruselas y cada uno a su casa salvo unos cuantos, que se fueron a cenar juntos en un restaurante cercano al estadio Bernabéu.

Los presidentes de entonces, no digo que no, ya eran unos listos de la vida, controvertidas personalidades metidas en más de un asunto discutible, pero comparado por dónde anda la cosa en estos tiempos, ahora parecen unos pobres y tristes aprendices.

Admito que todo esto me desborda. Estoy perdido, queridos amigos y amigas. No solo tengo la convicción de entender cada vez menos de lo que está ocurriendo en el mundo del fútbol, sino que cuando me pongo a documentarme no lo consigo. Leo el As, el Marca, el Sport, el Mundo Deportivo… y no me entero de nada. Leo a sus sesudos columnistas y no responden a ninguna de las preguntas que me hago. Acudo a las secciones deportivas de los periódicos generalistas y tres cuartas partes de lo mismo. Por no hablar de abominables espacios televisivos como “El chiringuito”, donde todo es intoxicación, hooliganismo y ausencia de imparcialidad.

No entiendo nada, me siento huérfano, no sé cómo informarme ¿Alguien me puede explicar qué demonios, qué gato encerrado hubo y hay detrás del abandono del Barça por parte de Messi. La rueda de prensa de despedida, con preguntas genuflexas, no me aclaró nada ¿Alguien puede explicar, para que lo entienda un profano como yo, qué demonios pasa con ese Fondo de inversión luxemburgués llamado CVC que a cambio de dos mil y pico millones se va a hacer con un porcentaje con derechos de  buena parte de los clubs españoles por cincuenta años?

¿Alguien me puede aclarar el presunto mal rollo entre el insigne Florentino Pérez y ese señor llamado Tebas que preside la Liga de Fútbol Profesional? ¿O las peleas de este último con quien manda en la Federación Española de Fútbol, un tal Rubiales que siempre anda con cara de cabreado por la vida?

Más leo, menos me aclaro. Y cuando algo no se entiende es porque alguien o “álguienes” están muy interesados en que ese algo no se entienda. No soy especialista deportivo, no soy sabueso del mundo de la investigación, pero me gusta documentarme para lo que escribo y cuando me meto en este tipo de asuntos… no lo consigo, no hay manera.

El fútbol siempre me pareció una parábola de la vida, quizás de ahí su éxito (tú puedes ser el mejor y el más virtuoso, que siempre tendrás enfrente a alguien dispuesto a romperte las piernas, a lesionarte para que desaparezcas de escena  cuanto más tiempo mejor). Pero ahora se ha convertido ya en una hipérbole, en un escandaloso pleonasmo: oscurantismo, presiones, mentiras, enormes cantidades de dinero circulando, corrupciones varias ligadas a la construcción en unos casos y en otros al mundo de las empresas más controvertidas… dejando así de ser fútbol para, en bastantes ocasiones, convertirse directamente en pornografía.

La presentación del Leo Messi y Sergio Ramos en el Paris Saint-Germain me pareció inquietante, falsa y hasta turbia. Un desastre para el futuro del fútbol, espero equivocarme. Hay que seguir mamando de la teta mientras dé leche. Esa parece ser la única prioridad. El problema es que esa teta y esa leche es dinero de jeques del petróleo, en el caso del equipos como el de Messi y Ramos, y de oscuros hombres de negocios rusos o chinos en otros clubs importantes en las divisiones de honor de distintos países occidentales.

Me gusta el fútbol, pero este fútbol me huele a todo lo que no me gusta.

J.T.

Publicado en LUH