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viernes, 16 de agosto de 2013

Pena de telediario




A los políticos les pone de los nervios ver imágenes suyas en la tele que no pueden controlar. Para definir su contrariedad y su irritación hace tiempo que acuñaron una expresión que acabó haciendo fortuna: "Nos someten a pena de telediario", protestaban. Y protestan. 

Entre otras cosas “pena de telediario” es, según ellos, aparecer en los informativos de televisión haciendo el paseíllo camino de un juzgado para declarar bien como acusado, como imputado o sencillamente como testigo. No soportan que los medios aireen las pruebas inculpatorias que pesan sobre los presuntos corruptos antes de ser juzgados.

Durante una intensa docena de años, yo he debido ser para ellos uno de esos pérfidos informadores que los sometía a la "pena de informativo de televisión". Mi zona de operaciones era Andalucía, así que me conozco a conciencia los juzgados de toda la región: Estepona, Alhaurín el Grande, Marbella. El Ejido, Ayamonte, Casares, Ronda, Málaga, Almería... Tantas horas he pasado en juzgados de toda índole que me sé al dedillo dónde están todas las puertas traseras, los pasillos, las antesalas, cuáles son los mejores sitios para esperar a que terminen de declarar los detenidos... 

El denominador común de mis visitas a tan acogedores lugares durante el primer decenio de este siglo casi siempre era el mismo: informar sobre la detención de un alcalde acusado de trincar pasta y de ser sospechosamente generoso a la hora de poner terrenos del pueblo a disposición de diligentes promotores inmobiliarios. Ni un pueblo sin pelotazo, parecía ser la consigna. Maricón el último. Así un año tras otro, de pueblo en pueblo, el trinque parecía reproducirse por esporas hasta que el globo explotó de tanto soplar. 

He visto esposados a decenas de alcaldes, concejales, constructores... he visto entrar en el furgón de la guardia civil camino de la cárcel a todo un consejero de la Junta de Andalucía, a directores generales, exsindicalistas, chóferes... no todo ha sido ladrillo en el universo del trinque. Los juzgados de Palma de Mallorca, los de Valencia, Barcelona, no te digo ya la Audiencia Nacional, han tenido el honor de ser visitados en los últimos años por lo más granado de todo el arco institucional por habérselo llevado presuntamente crudo de mil maneras diferentes: desde vestimenta hasta informes inexistentes pasando por pagos bien en especie, bien en sobres marrones. 

Hace ya dos años que la plataforma ciudadana "No les votes" elaboró un Mapa de la Corrupción en España en el que señalaban aquellos lugares del país en los que se había denunciado algún caso de corrupción política. El mapa, en el que ninguna autonomía aparecía libre de culpa, estaba ya tan repleto de puntitos que resulta complicado actualizarlo cada vez que surge un nuevo caso. 

Subiendo subiendo, de los ayuntamientos, y las autonomías hemos acabado llegando a los escalones superiores: Por un lado la Casa Real, que menuda tienen liada en esa familia. Y por otro el partido del gobierno, en el que un acaudalado extesorero al que sus compañeros de siempre llaman ahora delincuente y traidor, ha puesto patas arriba los cimientos de la casa para la que estuvo trabajando durante más de veinte años. 

Esta semana, y por culpa del ahora encarcelado extesorero, le ha tocado acudir a declarar, en calidad de testigos, ni más ni menos que a tres insignes secretarios generales del partido del gobierno: Francisco Álvarez Cascos, Javier Arenas Bocanegra y María Dolores de Cospedal García. Expertos en chupar cámara con fondo azul y los focos bien colocados, esta vez en cambio se sometían, muy a su pesar, a la por ellos llamada “pena de telediario”: Grupos tras las vallas de seguridad que increpaban o aplaudían y ellos todo dignos, con cara de circunstancias, camino de su encuentro con el juez. 

Una sola cosa he sacado en claro yo de todo esto: que según Cospedal fueron Rajoy y Arenas quienes decidieron continuar pagándole a Bárcenas un pastón en “diferido”. Cuesta un huevo, pero ya vamos sabiendo algo. Por lo demás, la actual “masca” del pp y sus dos predecesores se instalaron en el “no me consta”, “no me acuerdo” o “yo no he sido” y de ahí no se movieron. Veremos hasta cuándo.

Empezamos por los alcaldes y fíjate por dónde vamos ya. ¿Quién queda por hacer el paseíllo? Venga, Mariano, anímate, que en peores plazas has toreao.

J.T.

jueves, 1 de agosto de 2013

Rajoy se escapa vivo una vez más



Se les ha escapado vivo. Tanto entrenamiento en el arte de resistir tiene que servirle forzosamente de algo. Tras sobrevivir durante años -quinquenios ya- a noches de larguísimos cuchillos en el propio seno de su cainita organización, a Rajoy le ha bastado este jueves con tirar de rutina para merendarse a una oposición en inferioridad numérica, física y hasta química, a juzgar por la falta de punch.

No entiendo qué le ocurre a Rubalcaba. Este no es nuestro Alfredo, que nos lo han cambiado. ¿Qué ha sido de sus retorcidos colmillos, de aquella lengua viperina de tan acreditada eficacia en pretéritas batallas? ¿Es posible que no contara con la posibilidad de que Rajoy abordara las cosas como lo ha hecho? No creo. ¿Entonces?

Porque Rajoy se la ha jugado a cara o cruz: "No me voy a declarar culpable porque no lo soy" -ha dejado dicho para la historia en el diario de sesiones. Si miente, lo pagará caro, pero mientras tanto sale vivo comparecencia tras comparecencia. La autoflagelación a lo Juan Carlos -"me equivoqué con Bárcenas"- ha sido el primer golpe de efecto. Pero al punto victimista no ha tardado en sucederle  la actitud chulesca y pendenciera trufada de trucos de avezado trilero.

"¿Se han pagado remuneraciones complementarias por razón del cargo? Sí, como en todas partes", suelta tan ancho

Y en lugar de tirársele a la yugular al oír cosas como ésta la oposición, atocinada y apoltronada, lanzaba mandobles al aire como los boxeadores noqueados. "En cualquier país de Europa, solo por los eseemeeses a Bárcenas tendría usted que dimitir" -decía un casi indulgente Rubalcaba. "Les voy a contar la historia de una familia", declamaba un solemne Cayo Lara; "Respetamos la presunción de inocencia" -proclamaba un circunspecto Duran Lleida que aprovechó para reprochar el maltrato a sus amigos Mas y Pujol"... Por no hablar de la impetuosa Rosa Díez y su rechinante "veinteava", inadecuado término utilizado cuando anunciaba que iba a exponer su "vigésima" pregunta.

Rajoy se ha permitido afirmar que ya había hablado del caso Bárcenas cuando la única vez que rozó el larguero con el asunto lo hizo mediante comparecencia por plasma, no le importa decir digo donde dijo Diego, como cuando proclamó a los cuatro vientos que "no se iba a poder probar que el extesorero no era inocente". Ahora va, se desdice y punto pelota. Tampoco le ha importado contradecirse durante el mismo debate: anunciar que no iba a recurrir al "y tú más" y adornar su discurso desde el minuto uno con frases pronunciadas por Rubalcaba en el pasado: pasajes atinadamente seleccionados para darle en todo el bebe al jefe de la oposición y de paso a pedrojota.

La sensación que me ha quedado, tras tragarme la comparecencia íntegra, ha sido que ningún partido había hecho los deberes más allá de poner en orden todo lo que ya se conocía del caso tras las revelaciones periodísticas y las comparecencias judiciales. Rajoy, en cambio, se había preparado -o le habían preparado- los deberes a conciencia, con sus paréntesis y todo tras las citas textuales (memorable el histórico "fin de la cita", convertido en trending topic y que será finalmente el chascarrillo del debate que pasará a la historia)

Poca improvisación en las filas de la oposición, poca devolución de balones, demasiado guión... De vez en cuando me sorprendía a mi mismo increpando al televisor, como si de un trascendental partido de fútbol se tratara, cuando entendía yo que los replicantes se quedaban cortos, no pegaban nada duro ni muchos menos remataban ninguna faena.  Hasta han caído en la tentación del insulto (Coscubiela) cuando hubiera bastado con poner en valor el nerviosismo que el presidente evidenciaba en varios momentos (alusiones al caso Faisán y a Luis Roldán) en que ha estado a punto de perder los papeles. Con las contradicciones, las chulerías y las mentiras flagrantes de Rajoy lo han tenido a huevo para meterle mano pero han dejado que se les escape vivo ¿Por qué?

A todo esto, ¿qué hemos salido ganando los ciudadanos tras esta comparecencia? ¿Qué ha cambiado? Probablemente que Rajoy se ha mojado y de eso ha quedado constancia en el diario de sesiones. Muy claro lo tienen que tener para arriesgarse a que mañana Bárcenas aparezca con algún nuevo misil. Y hasta ha osado tocarle las narices a pedrojota, con el peligro que tiene, y que seguro se habrá cabreado como una mona con la cita de Rubalcaba desempolvada hábilmente por Rajoy en la que el jefe de la oposición decía hace años que "hay un círculo de la calumnia que funciona así: "El Mundo" manipula y tergiversa adecuadamente para generar una audiencia que al mediodía será ampliada por los informativos de televisión".

Se ha permitido Rajoy hasta citar a Bertrand Rusell: "La calumnia siempre es sencilla y verosímil". Y Rosa Díez va y le replica con una frase de Nietzsche "Lo que me entristece no es que me hayas mentido, sino que jamás podré confiar en ti"

Conclusión: agua de borrajas. Yo lo siento, pero no he podido quitarme la sensación de que ahí todos, gobierno y oposición, estaban limitándose a solventar un trámite. Una vez liquidado el marrón, cada uno a su respectiva playita, y ya veremos qué pasa en septiembre. Las muchas maletas que algunos han tenido el descaro de llevarse al Senado, para no tener ni que pasar por el hotel después, así lo evidencian.

Parece que tras el intenso paripé los mercados, al menos hoy, se han quedado tranquilitos. Yo, desde luego, no.

J.T.

domingo, 28 de julio de 2013

20 preguntas que Rajoy no contestará el jueves


Como buen opositor que es, no me extrañaría nada que Rajoy tuviera ya preparada la mayor parte de su intervención ante el congreso el próximo jueves y que hubiera aprovechado este fin de semana de ostracismo para ir memorizándola. 

Miedo me dan la estructura y el contenido de ese guión. 

Me dan miedo porque no creo que a ninguno de sus asesores, tan inclinados a hacerle siempre la pelota y tan escasamente propensos a decirle al emperador lo desnudo que está, se le ocurra sugerirle al compareciente a palos que base su alocución en explicar las cosas con claridad, de manera cortita y directa. 

Más bien al contrario: le recomendarán, para no perder la costumbre, que se vaya por los cerros de Úbeda cada vez que pueda y que se anime pensando por una parte en ese “suelo” de nueve millones de votos con cuya fidelidad siempre cuentan, y por otra en lo poco efectivas que hasta ahora han sido las protestas contra su política a pesar del puteo sistemático al que viene sometiendo a los ciudadanos. 

Aún así, a mi me gustaría contribuir humildemente con algunas “cosillas” antes que cierren definitivamente el borrador de la intervención por si el presidente o alguno de sus fieles asesores tuvieran a bien considerarlas. A ver si llego a tiempo. Sin la sapiencia de los especialistas y sin lo rebuscado de los planteamientos técnicos, me he limitado a recopilar interrogantes que escucho a diario en bares, conversaciones entre amigos, tertulias laborales y familiares y demás foros cotidianos. Las he convertido en “20 preguntas 20″ de las que, si Rajoy llegara a contestar tan solo a un par de ellas, confieso que me llevaría una buena sorpresa. 

Aquí van: 

1. ¿Está en condiciones de afirmar que todo lo que se dice sobre usted es mentira? 

2. ¿Es Bárcenas un friki o un colaborador-kleenex al que ha dejado caer cuando ya no le ha sido útil sin calcular los riesgos que podía tener eso? 

3. ¿Hay o ha habido, se mueve o se ha movido dinero negro en el pp, ¿sí o no? 

4. ¿Los sobres en los que (presuntamente) recibía usted el dinero negro, eran marrones como dice Bárcenas, o se equivoca de color? 

5. ¿Le han estado soltando pasta gansa los constructores al partido durante años ¿sí o no? 

6. ¿Esos que (presuntamente) soltaban pasta, resultaron casualmente agraciados con algún suculento pelotazo? 

7. ¿El dinero que Bárcenas ha llegado a tener en paraísos fiscales son 48 millones de euros o más? 

8. ¿Cuántos empurados por el caso Gürtel han tenido relaciones con usted? 

9. ¿Cómo es que se “guasapeaba” usted con “su amigo” Luis todavía semanas después de que estallara el escándalo? 

10. ¿Qué tiene que decir de las torpes, confusas, atropelladas y contradictorias explicaciones que los portavoces de su partido (Cospedal y Floriano fundamentalmente) han ido dando desde enero hasta aquí cada vez que aparecía un marrón en los periódicos? 

11. ¿Por qué tenía usted a sueldo a Sepúlveda? ¿Qué es eso del “diferido” de Bárcenas? 

12. ¿Cómo nos explica la transición desde el “no podrán probar que no es inocente” hasta llegar a la unanimidad con que ahora todo el pp, empezando por el portavoz del partido en el Congreso, lo trata de “delincuente”? 

13. ¿Qué se le ha escapado de las manos para que algo que usted creía tener controlado haya ido a caer en los dominios de Liaño y Pedrojota? 

14. ¿Qué tal si cuenta en el Congreso solo lo que sería capaz de decir si tuviera que hacerlo en la calle y a pecho descubierto ante los ciudadanos? Pues espabile y déjese de rollos patateros. 

15. La vida es resistir, suele proclamar usted. ¿Es así como gestiona la enorme indignación que lleva provocando en los ciudadanos desde hace 20 meses? 

16. Cuando usted emplea la palabra “importante” para contraponerla a todo lo que rodea al escándalo Bárcenas, ¿en qué está pensando exactamente? 

17. ¿Cuándo va a dejar de escaparse por los garajes y de dar esa impresión de cobardía permanente, que es la imagen que se tiene de usted tanto dentro como fuera de España? Es decir, ¿cuándo va a empezar a dar la cara, como es su obligación, cuando se le piden explicaciones? 

18. ¿Qué cree que ocurrirá con usted en su partido cuando los sueldos, prebendas y mamandurrias varias de sus correligionarios no dependan de su firma? 

19. ¿Duerme bien por las noches? 

20. ¿Pondría usted la mano en el fuego por usted mismo? 

Probablemente no estaría de más saber también si las gafas con las que va a leer su comparecencia en el congreso se las pagó Bárcenas con dinero negro o no. O si los trajes… “tal”, que diría él. Pero en fin…

J.T.