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sábado, 22 de octubre de 2016

Cebrián y Felipe quieren periodistas acojonados

Lo peor que le puede pasar a una democracia es que un periodista, antes de volcar una idea por escrito, se tiente la ropa y calcule si le conviene hacerlo o no. Que por temor a represalias, por la hipoteca, el colegio de los niños o los garbanzos ese periodista acabe envainándosela y apostando por lo políticamente correcto, dejando para otro día eso de sacar los pies del tiesto. Ni “mijita”.
Cuando en el universo periodístico de una democracia proliferan los acojonados, caen los brillantes, mandan a los infiernos a quienes osan tener ideas propias y ascienden los trepas y los pelotas, esa democracia es mucha menos democracia.
Cuando en una democracia, quien escribe sin pelos en la lengua es considerado un valiente, un audaz… o un irresponsable, esa democracia es mucha menos democracia.
Cuando respetadísimos colegas de contrastada competencia profesional acaban poniendo sus plumas y sus micrófonos al servicio de su señorito cuando a éste le pegan cuatro gritos en una universidad, algo grave está pasando.
Ya está bien de mentiras. A Juan Luis Cebrián nadie le prohibió hablar en la universidad. Sencillamente (como le ocurrió a Felipe González, compañero de alegrías y fatigas del presidente de Prisa) no se atrevió. Pero en su radio llamaron fascistas a los alumnos que se manifestaron, y egregias plumas de su principal periódico señalaron con el dedo a un partido político acusándolo… de señalar con el dedo ¿No es maravilloso?
Cuando en una democracia los periódicos copian y pegan sin pudor el argumentario de un partido político atribuyendo a sus adversarios la inspiración y la instigación de una protesta universitaria, algo no funciona como es debido. Algo va mal. Algo huele a podrido.
Cuando en una democracia solo encuentras unanimidad a favor de unos y en contra de otros por mucho que busques y rebusques, cuando quienes tienen razones y argumentos para desmontar esas falsedades y rechazar tanta patraña apenas encuentran plataformas en las que hacerlo… algo va mal, algo huele a podrido en esa democracia.
Cuando en esa democracia (?) se produce un golpe de estado interno como el que ha ocurrido en el psoe y nadie, o casi nadie, lo califica así en ningún periódico, radio ni televisión, algo muy grave está pasando.
Cuando, mientras escribo esto, yo mismo me pregunto si no estaré metiéndome en un evitable charco, si no me estaré pasando de bicho raro, es que empiezo a necesitar más gimnasia mental de la que hago habitualmente, si no quiero acabar también yo perdiendo la perspectiva. O peor, si no quiero acabar acojonado como tantos lo están, o parecen estarlo.
Porque cuando a nadie le leo ni le oigo en ningún medio cosas así (en las barras de los bares con un par de gin tonics sí que las escucho, y mucho peores) igual me tendría que entrar miedo y dejarme yo también de tonterías. Está claro que soy un incauto y un insensato.
Pero es que no puede quedar para la historia que la protesta universitaria fue como se empeñan en contarla. No hablaron porque no quisieron. Por mucho que ellos, Cebrián y Felipe, se empeñen en propagar lo contrario repitiendo mil veces la misma mentira con todos los medios técnicos y humanos de que disponen para hacerlo. Y mientras tanto Susana, su brazo armado, ahí sigue ella, cosiendo y cosiendo. O tejiendo y destejiendo más bien. Y Rajoy, frotándose las manos.
J.T.


martes, 4 de octubre de 2016

El golpe de Susana y la información en Canal Sur

Susana Díaz con Verónica Pérez, la autoproclamada 
"máxima autoridad del Psoe" el día después del golpe interno 

Entre 1982 y 1996, el PSOE manipuló Televisión Española como dios manda, nada que ver con Canal Sur ahora, donde son tan chapuzas y sibilinos manipulando como Susana Díaz dando golpes de estado. En la Tve de los años ochenta y noventa, el sistema era el de toda la vida de dios: mano de hierro, comisarios políticos en cada sección, redactores jefes afines, derechosos en los pasillos muertos de aburrimiento… Calviño, Miró, Solana y Candau le hicieron a González y Guerra un trabajo de libro, sobre todo Calviño, con la ayuda de Sopena, cuando en 1986 hubo que encarar el complicado marrón del referéndum de la Otan.

Las televisiones autonómicas tenían donde aprender. Así que a medida que iban naciendo, por esa misma época, se convertían en aplicados alumnos de esa triste manera de gestionar la información. ETB, TV3, TVG, Telemadrid, Canal 9 funcionaron desde el primer día de su existencia como eficaces voces de su amo. Porque eso eran, o como tales se comportaban, los partidos políticos apenas ganaban unas elecciones autonómicas: como amos del juguete audiovisual. Estaban convencidos que venía en el paquete. Así que no tuvieron que pasar muchos años para que las televisiones autonómicas acabaran superando con creces a la estatal en el arte de la mentira, la censura y la manipulación.

Canal 9 lo pagó con la desaparición, Telemadrid con el descrédito más absoluto, TV3 es responsable fundamental del pifostio que hay montado ahora mismo en Catalunya… En todas esas televisiones hubo bailes en los puestos de responsabilidad cada vez que se producía un cambio político en el gobierno autonómico ¿Para poner mejores profesionales? Por supuesto que no: para poner mejores comisarios políticos. Y lo hicieron tan bien, que algunos llegaron a mejorar incluso los tiempos de Calviño, Candau, María Antonia Iglesias y compañía.

En toda la historia de la televisión pública en España, solo ha habido una remarcable excepción a la hora de elaborar la oferta informativa: el período de ZP con Fran Llorente al frente de los Servicios Informativos de Tve, 2004-2012, ocho años de servicio público que ahí quedan para la historia y para que, quien entienda que es con esa dignidad con la que hay que hacer las cosas, copie cuando quiera esa manera de trabajar.

Como ocurre con todo lo bueno, la etapa de Llorente se acabó apenas el pp retornó al poder. Tardaron tres telediarios, nunca mejor dicho, en volver a convertir Tve en una descarada máquina de mentir, censurar y manipular. Desde entonces, se cuentan ya por docenas los plantes de los trabajadores, las denuncias públicas del Consejo de Informativos, las movilizaciones que de vez en cuando obligan a tentarse los machos a los directivos a la hora de hacer propaganda pura, como les gustaría…

Los periodistas de Tve discrepan en público del criterio de sus redactores-jefes peperos y estos, para cumplir los objetivos encomendados, promueven contrataciones paralelas y miran con lupa las intros, los totales y los textos de las piezas. Un estado policial, vamos. En Canal Sur no hace falta eso, ¿por qué? Pues porque desde que nació la tele andaluza en 1989, nunca hubo más partido en el gobierno autonómico que el Partido Socialista Obrero Español. Así que el funcionamiento de la política informativa mantiene la misma inercia desde el primer día. Veintisiete años largos haciendo lo mismo facilita mucho las cosas al poder. No hay que cambiar cada equis tiempo a los mandos por otros de confianza porque los que hay ya lo son, y lo que es más bonito todavía: no hay que llamarlos ni para amonestarlos ni para decirles lo que tienen que hacer, ellos ya lo saben.

La maquinaria funciona y todo se produce de manera automática: los subordinados de los mandos ya saben en qué charcos no hay que meterse para no tener problemas con ellos, y los subordinados de los subordinados aprenden rápido qué es lo que gusta a sus jefes y lo que no. Así, hasta el último eslabón de la cadena. Veintisiete años de inercia son demasiados años, lo que en buena parte puede que explique el silencio de los trabajadores por mucho que no estén de acuerdo en cómo se hacen las cosas en su empresa, y tengan perfecta conciencia del escandaloso producto informativo que Canal Sur pone en antena ¿Son buenos profesionales? Por supuesto que sí ¿Han perdido perspectiva? No todos, pero algunos también. ¿Con mala intención? Claro que no, pero la han perdido. Por eso entiendo a quienes se cabrean cuando analizas el minutado de un informativo y concluyes que el criterio político (siempre favorable a los intereses de la Junta) con el que está hecho prima sobre el carácter de servicio público que tiene el medio para el que trabajan.

“A mí nadie me dice lo que tengo que hacer, ni lo consentiría”, me replican redactores que se mosquean con algunas de las cosas que escribo exponiendo el preocupante grado de manipulación de Canal Sur, sobre todo en las escaletas de estos días, a la hora de tratar sobre el golpe de estado de Susana Díaz y sus consecuencias. Desde el mismo respeto con el que ellos me hablan al comentar en redes mis columnas, y sin ánimo de entrar en polémica alguna (aunque si hay que debatir, se debate) le contesto a los redactores de Canal Sur que están molestos conmigo: “De verdad, queridos amigos, ¿hace falta que alguien os diga algo?”.

J.T.

domingo, 2 de octubre de 2016

Motín del PSOE. Canal Sur decreta que aquí no ha pasado nada


canal-surMontan un pollo de dimensiones estratosféricas, la lían parda y Canal Sur, la televisión controlada por el gobierno andaluz y por el PSOE, abre el informativo del mediodía de este domingo con un bloque en el que cuentan ¡cinco sucesos! ¿Problemas entre los socialistas? Aquí no ha pasado nada. Esa es la consigna.
Aparte de la obligada inclusión en cabecera, Canal Sur no informó el mediodía de este domingo de la dimisión dePedro Sánchez, tras el bochornoso Comité Federal del día anterior, hasta el minuto 11 del informativo. No consideraron noticia de apertura el remate de una sublevación donde la protagonista indiscutible fue Susana Díaz, lágrimas incluidas de la presidenta andaluza, pero cuya imagen ni siquiera apareció en los ocho minutos que se dedicaron en la escaleta a esta información. En esos ocho minutos (entre el 11 y el 19) contaron la dimisión de Sánchez, hablaron de la composición de la gestora socialista, explicaron que en ella estarían los andaluces Mario Jiménez y María Jesús Serrano… y poco más. Hasta pasada la mitad del informativo, ya en el minuto 16, no se hizo ninguna valoración: “se vivieron situaciones esperpénticas“, se atrevieron a decir (espero que a la persona responsable del texto, tal “osadía” no acabe costándole el puesto). A continuación se pasaba, para terminar, a la inclusión “obligada” de reacciones de otros partidos: el PP pidiéndole a Díaz que se aclare y elija entre su ambición personal o la presidencia de la Junta, treinta segundos de gloria en pantalla para los socios de Ciudadanos y a Podemos… ni agua: no existen. En resumen, ocho minutos para pasar el mal trago, despachar el asunto y a otra cosa mariposa, que los referéndums de Colombia y Hungría nos están esperando.
Tuvieron las narices de tirarse ¡once minutos! con el bloque de Sucesos antes de entrar en harina. Sucesos claramente menores (un tiroteo en Dos Hermanas con dos heridos, una reyerta en El Ejido…) salvo una cosa importante, la explosión de una bombona en un bar de Vélez Málaga que ha dejado 90 personas heridas. Once minutazos de mareo de perdiz antes de ir al grano, once minutazos de tediosa espera para aquellos interesados en saber cómo abordaba la televisión pública andaluza un asunto en que la presidenta de su Comunidad había sido la máxima protagonista.
20161002-636110053296930584_20161002114512-141-klsh-656x355lavanguardia-webNi los programas más amarillos de Telecinco se comportan con tal desahogo, que no los informativos, cuyas escaletas en esta cadena suelen estar elaboradas con impecable criterio profesional. Como no podía ser de otra manera, el bochornoso Comité Federal socialista y la dimisión de Pedro Sánchez fue la noticia de apertura en la cabecera del informativo presentado por José Ribagorda y el primer tema a   desarrollar en la escaleta. Le dedicaron trece minutos, cinco más que Canal Sur. Trataron las luchas internas del PSOE, la posibilidad de gobernar o no con el PP, la nueva gestora y la composición de sus miembros, las declaraciones de los dos bandos a la salida y Pedro Sánchez anunciando su dimisión. Añadieron un vídeo con la opinión de militantes, otro con votantes en Dos Hermanas y las reacciones de los demás partidos, Unidos Podemos incluido.
La profesionalidad de la escaleta de Telecinco frente a la tediosa, y escasa, oferta informativa de Canal Sur nos explica muchas cosas:
1. Que los golpistas quieren que se hable de su chapuza lo menos posible.
2. Que los amotinados no están interesados en que trascienda el bochornoso espectáculo de este sábado en el Comité Federal, aspiran a que se olvide cuanto antes y harán todo el esfuerzo posible para conseguirlo.
3. Que tienen perfecta conciencia de lo mal que lo han hecho todo.
4. Que se saben traidores y conspiradores, y la única manera de que no trascienda esa imagen es correr un tupido velo cuanto antes sobre todo lo que pasó este sábado.
5. Que los victoriosos rebeldes saben que Susana ha salido chamuscada tras la asonada, y la única manera de no perder las esperanzas de su promoción en Madrid es apostar por el aquí no ha pasado nada.
6. Que por el momento no tienen nada atractivo ni sustancioso que proponer ni ofrecer para que se pueda contar, y evitar así que se hable de las heridas abiertas por ellos mismos y que ahora dicen querer coser.

Solo si tenemos en cuenta estos seis puntos, quizás pueda explicarse la falta de vídeos en Canal Sur con reacciones, por ejemplo de votantes y militantes; solo así se entiende, aunque no tenga justificación alguna, que no aparecieran los exteriores de Ferraz para evitar pancartas y consignas críticas, que no se hablara del extraño llanto de Susana, ni de los riesgos serios que corre el Partido Socialista tras el triste espectáculo que dieron todos. Fernández Tapias dijo que el partido está roto y Susana llegaría a admitir en voz alta que “no estamos a la altura”, pero eso que lo cuenten en Telecinco, que si hay suerte a lo mejor ni lo cuentan.
En resumen: perfil bajo. Como el resto de la programación habitual de Canal Sur: coplas, abuelos buscando pareja y espacios de caridad televisada. La política, por lo bajini, todo sibilino, todo ambiguo. A ver qué se inventan ahora "los accionistas mayoritarios del PSOE" para que el Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados, donde los victoriosos sublevados también son mayoría, acaben apoyando al PP para que gobierne, pero como quien no quiere la cosa. Que parezca un accidente. Uno más. Están hechos unos zorros, pero la clave reside en que nadie hable de ello y que quien lo sabe lo olvide cuanto antes. Entre Canal SurEl País y Televisión Española, ya tienen buena parte del trabajo hecho. Aquí no ha pasado nada. PP y PSOE podrán por fin complacer a quienes mandan sin presentarse a las elecciones y estos se encargarán a su vez de que los medios que manejan, o sea, todos, le vayan quitando importancia al bochornoso espectáculo de esta semana que por fin acaba, y apuesten también por la política de “pelillos a la mar” como ha hecho Canal Sur en el informativo del mediodía de este domingo. Ahí están los tíos, marcando tendencia en los medios, como sus jefes de la Junta y del aparato del PSOE andaluz en la política. Son unos artistas.
J.T.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Esa maravillosa sintonía entre "El Mundo" y "El País"


elpais-751


Me encanta la desprejuiciada sintonía que de un tiempo a esta parte exhiben, parece que orgullosos, dos periódicos de papel antaño tan antagónicos -¿o nunca lo fueron tanto?- como El Mundo y El País. Este viernes 23, por tercera vez en menos de un mes, sus aperturas en primera página trataban el mismo tema utilizando prácticamente los mismos términos:
elmundo-751– “Sánchez, dispuesto a uncongreso parahacerse fuerte en el cargo”, titulaba El País
– “Sánchez, dispuesto a forzar un congreso para blindarse”, escribía El Mundo
Y este sábado 24 volvieron ¡oh, casualidad! a coincidir:
Titular en primera de El País: “Los líderes del PSOE harán frente al plan de Sánchez
Titular en primera de El Mundo: “Los barones se movilizan para frenar los planes de Sánchez
elpais-750¿No es maravilloso? Me encanta la diversificación de la oferta en los quioscos. Si no nos formamos nuestra propia opinión contrastando versiones es porque no queremos, que en las redacciones bien que se esfuerzan, los pobres. En las salas de máquinas de esos tebeos a los que todavía algunos denominan periódicos, como ABC ó La Razón, también andan de los nervios por la preocupante “deriva” del líder socialista y este viernes aportaban, cómo no, sus siempre impagables granitos de arena a esta llamada de socorro coral y casi unánime.
elmundo-750– “Sánchez planea blindarse con una consulta a la militancia el 23 de Octubre”, alertaba el ABC
– “Sánchez busca la “vía 170” con los soberanistas para un pacto “anti-Rajoy”, proclamaba La Razón el viernes, para redondear el sábado titulando que “Los barones vetarán a Sánchez la “vía 170″ con los independentistas”
Lo nombran secretario general y encima va el tío y quiere ejercer el cargo, ¿a quién se le ocurre?  Solo les ha faltado decir algo así. Y además este Pedro, el muy cabezón, lo quiere ejercer en contra de lo que a nosotros nos interesa. Pero ¡qué se habrá creído!, ¿qué es eso de consultar a la militancia? “Parece olvidar los intereses de España —e incluso los de su propio partido— para centrarse en su pura supervivencia” se podía leer este viernes en El País, en un editorial que remataba con esta frase: “Hay que convocar un congreso, sí; pero no para apuntalar al secretario general de cara a otras elecciones. Primero hay que evitar esas terceras elecciones dejando que gobierne el partido más votado, y luego emprender la refundación de un PSOE capaz de volver a ilusionar a los españoles con el proyecto socialdemócrata y europeísta que le hizo grande”. ¡Que vuelva el bipartidismo ya, que nos estamos empezando a acojonar!, les ha faltado decir.
abc-750¡Que vienen los malos, que llega el apocalipsis, que este insensato de Sánchez es capaz de buscarnos la ruina pactando con esa “patulea“, con esa “basura“, términos textuales empleados por Carlos Herrera -el que faltaba para el duro- en su matutina soflama de este viernes en la cadena de radio propiedad de la santa iglesia católica y apostólica. ¡Removámonos todos, realicemos nosotros mismos el esfuerzo redentor! “Resulta evidente -se podía leer en el editorial de El Mundo de este viernes- que (Pedro Sánchez) está tentado de llegar a La Moncloa aupado en fuerzas que no creen en la unidad nacional. De llevarlo a cabo, sería desastroso para su partido y para España”.
Todos preocupados por el PSOE, todos preocupados por España, ¿serán cínicos? Solo les preocupa lo que les ha preocupado siempre: sus propios traseros, tan larga y excelentemente bien aposentados gracias al bendito bipartidismo que dios guarde muchos años. En América no se habla de otra cosa que no sea la mala cabeza de Pedro Sánchez, que no deja gobernar a la derecha, según nos contaba El País el jueves con generoso despliegue de medios, y en Europa están que no duermen según ABC (La peor apuesta de Sánchez”, sentenciaba en su editorial de este viernes) y La Razón, para quien todo lo que no sea un gobierno PP, pone en peligro en Plan de Estabilidad de la Eurozona.
larazon-750¡Que nos gobiernen Errejones, Iglesias y Rufianes! ¿cabe más felicidad? se preguntaba Herrera este viernes con ese tono perdonavidas y presuntamente gracioso que le caracteriza. Pues sí, amigo Carlos, cabe la felicidad de ver cómo Rajoy y su cohorte de corruptos pierden el blindaje del poder y, sin plasmas ni televisiones públicas manipuladas, se ven obligados a rendir cuentas y responder donde corresponda por todos los desastres que han organizado durante los últimos cinco años; cabe la felicidad de que, aquellos que representan a quienes no quieren que Rajoy continúe en la Moncloa, esos a los que llamáis basura y patulea, intenten algo distinto para que disminuya la desigualdad y que los que no se presentan a las elecciones dejen de ser los amos del cotarro. Cabe la misma felicidad que están viviendo esas ciudades donde ya no gobierna el PP desde el verano de 2015 y lo hacen, con probada competencia y buenos resultados a pesar de la virulencia de los ataques, los llamados ayuntamientos del cambio. Esos ayuntamientos a los que le vaticinasteis la ruina y desde el minuto uno no habéis escatimado esfuerzos por hundirlos.
No se ha hundido el mundo, no han llegado las siete plagas de Egipto, más bien al contrario. Nada de eso ha ocurrido, ni tampoco ocurrirá si llegara a darse esa mágica conjunción astral que permitiera en España un gobierno del cambio. Con tanta pelea en la izquierda nadie lo diría, pero a juzgar por el despliegue armamentístico de los guardianes del calabozo -por tierra, mar, aire, televisión y periódicos- , está claro que no las tienen todas consigo, que no se fían y que admiten la posibilidad de un acuerdo que pudiera hacerles perder el poder. Saben, por experiencia, que nunca se puede decir “fú” hasta que no pasa el último gato.
J.T.





lunes, 1 de agosto de 2016

¿Resucitará Canal 9?

No escarmientan. No hay político que no se ponga cachondo cuando aparece en el horizonte la posibilidad de manipular una televisión pública y en Valencia estos días, para nuestra vergüenza y oprobio, lo estamos comprobando una vez más. La tele continúa siendo el juguete más deseado, al que nadie con poder parece dispuesto a renunciar por mucho que se sepa, y se sabe, que la única opción decente para que la cosa funcione es hacerse a un lado y dejar trabajar a los que saben.

Leo con  verdadero interés la información de mi compañera Laura L. David sobre los tejemanejes que se traen los políticos valencianos en el intento de resucitar Canal Nou y, una vez más, me entra el bajón. No puede ser. No puede ser que antes de hacerla renacer ya la estén matando con las mismas intrigas, conspiraciones y zancadillas de siempre. Horror.

Aprueban el 15 de julio una ley en la que se especifica claramente (punto 2 del artículo 11) que el presidente de la Corporación ha de ser elegido mediante convocatoria pública del Consejo Audiovisual Valenciano entre un máximo de tres candidatos y... solo cuatro días después, los mismos partidos que la habían aprobado, ya se la estaban pasando por el forro: que si yo propongo a López, que si yo a Fernández, que si yo a Xambó... No, ese no, que a mí no me gusta, pues a mí tampoco me gusta el tuyo, pues entonces me enfado y no juego...

Vamos a ver, amigos políticos valencianos ¿serían ustedes tan amables de explicarme cómo es posible tamaño recochineo? Ese miedo a la independencia de la persona que gestiona un medio público tiene que desaparecer ya. Se están ustedes cargando una oportunidad de oro, la de demostrar que otra televisión pública es posible. Y están defraudando, mucho, a quienes soñamos con la posibilidad de que ustedes sí, ustedes serían capaces de hacerlo cuando devolvieron la ilusión a tantos ciudadanos valencianos, y del resto de España, hartos de corruptos peperos en esa Comunidad.

Podían ustedes haber demostrado, y me niego a asumir que aún no estén a tiempo, que se ha acabado ya esa pesada broma de que quien llega al poder consigue en el lote el derecho de manipulación informativa de los medios públicos. Están ustedes dejando pasar la excelente oportunidad de servir de referente para el juego limpio y sacarle los colores a quienes hasta ahora no han sido capaces de gestionar con decencia la parcela de la comunicación en España. Una gestión cuya regla básica es simple: quitarse de en medio y dejar hacer a los profesionales. Y he dicho a los profesionales, no a los lameculos ni a los turiferarios que merodean por los predios de los poderosos, a esos expertos en acudir al panal de rica miel dispuestos a satisfacer los intereses de quienes los nombren y olvidarse acto seguido del único sentido que debe tener su trabajo: servir al ciudadano desde el respeto y la imparcialidad honrando el carácter de público que ha de tener cualquier medio de comunicación institucional.

Terrible que no se tome nota de tanto fracaso. Dramático que nadie esté dispuesto a dar el primer paso en este triste callejón en el que cuesta ver la salida. Nos cuenta Laura L. David que, impotentes para resolver discrepancias y rifirrafes, la única solución que han encontrado los políticos valencianos para resucitar o no lo que otrora fuera Canal 9 ha sido... postergar el problema.  Ya llegará septiembre. ¡Qué pereza, tanta lentitud! ¡Menuda plaga. Nadie se mueve, nadie decide, nadie da un paso al frente! Duermen en los cajones problemas que nadie quiere resolver o no sabe cómo hacerlo. Como si esperaran que el tiempo se encargara de solucionarlos por sí solos. ¡Qué triste escuela está fomentando el nefasto Rajoy!

Ni gobiernos como los de siempre ni gobiernos del cambio, como el valenciano, donde el pp volvió a subir en votos en la última convocatoria electoral. Da igual. Los corruptos continúan campando a sus anchas y quienes prometían higiénicos cambios acaban cayendo, a las primeras de cambio, en las mismas trampas de siempre apenas aparece en el horizonte el caramelo de la televisión pública. Demasiado apetitoso para recordar esa coherencia que prometieron practicar.

Prometieron resucitar Canal 9 y lo único que resucitan son las artimañas de siempre y las mismas prácticas de conchabeo. Mal empiezan. Aunque empezar lo que si dice empezar... tampoco es el caso. A lo tonto a lo tonto, el "gobierno del cambio" de Valencia lleva ya un año en el poder. Y ni cenamos, ni se muere padre.

J.T.






miércoles, 1 de junio de 2016

Me duele Canal Sur

Pertenecer al equipo fundador de Canal Sur fue para mí un verdadero honor. Como muchos de mis compañeros de aventura, en los meses previos al día de la primera emisión, el 27 de febrero de 1989, me parecía estar como flotando todo el día ¡Menuda ilusión! Recuerdo perfectamente hasta los olores de aquel invierno del 88-89 en San Juan de Aznalfarache, y los de aquella primavera en el Aljarafe donde acabábamos exhaustos cada jornada y aún nos quedaban fuerzas para irnos a bailar hasta las tantas de la madrugada a los garitos de la calle Betis. Todo era demasiado bonito para ser verdad. Cuando Paco Lobatón, director de Informativos me contó el proyecto, me presentó a Paco Cervantes y a Salvador Domínguez “Salvi”, que eran los jefes máximos, y me ofreció montar la delegación de Canal Sur en Madrid yo me lo creí. Me creí que por fin iba a ser posible contar con un instrumento  de progreso y modernidad que contribuiría a poner a Andalucía en el mapa y que nos ayudaría a los andaluces a conocernos mejor los unos a los otros. Y dije que sí encantado, con la sensación de tener en mis manos el mejor juguete de reyes posible, orgulloso de figurar entre los pioneros de un proyecto que ayudaría a modernizar y a dinamizar nuestra tierra.

¡Qué equivocado estaba! No pude ser más iluso. En menos de un año la realidad se encargó de despertarme de mi sueño a base de bofetadas. En el mes de julio estaba yo en Reikiavik cubriendo un viaje institucional de los reyes y allí me llamó Lobatón para contarme que Salvi, Cervantes, él y casi todo el resto del equipo directivo abandonaban el barco. Todo un mazazo, seis meses escasos y primera crisis en toda regla. Se marcharon también Félix Bayón, y Charo Fernández Cotta, y Marià de Delàs… Nos quedamos en pañales. Boni R. Cañibano asumió la dirección de Informativos y me ofreció la subdirección de Edición, así que me trasladé a Sevilla, ya con la mosca detrás de la oreja, pero con la secreta esperanza aún de que aquello aún podía merecer la pena. Craso error: ni Boni ni yo acabamos el año en nuestros puestos. El nuevo director general, Manuel Melero, no tuvo ningún pudor  en ejercer de comisario político puro y duro desde el primer día. Su objetivo era convertir la tele en un instrumento de propaganda al servicio del gobierno socialista andaluz y complacer sin fisuras a Gaspar Zarrías, el gran muñidor durante lustros de las más oscuras y siniestras conspiraciones e intrigas palaciegas que en nuestra tierra han sido.

Soñaba yo con una tele que acercara Huelva a Almería, que ayudara a los andaluces a conocerse y a entender mejor su pasado, su realidad social y económica, que les contara de dónde vienen y por qué. Soñaba con programas culturales como vehículo de estímulo para aprender y saber más de nosotros mismos. Soñé con la posibilidad de elaborar una programación que fuera un guiño para los inteligentes y un sabroso entretenimiento para quienes se sentaran frente al televisor con ganas de aprender y divertirse a la vez. Pensé, ingenuo de mí, que los informativos podrían elaborarse de una manera plural, imparcial, objetiva, honesta. Las televisiones autonómicas que nos precedieron, TV3 y ETB, servían descaradamente los intereses de los gobiernos de derechas que las habían puesto en marcha, pero en Andalucía eso no iba a ser así, quise soñar. En Andalucía había un gobierno “de izquierdas” que no renunciaría al carácter de servicio que se supone ha de tener una televisión pública ¿se puede ser más ingenuo?

Apenas se sentó en el sillón de director general, Manuel Melero trufó los puestos de responsabilidad, tanto en la radio como en la tele, tanto en Sevilla como en las delegaciones provinciales, de subcomisarios políticos cuyo objetivo, para el que hay que reconocerles que han sido harto eficaces, era garantizar la continuidad  del Psoe en el gobierno andaluz. Confeccionaron una programación de perfil bajo y cutre, manipularon descaradamente los informativos mañana, tarde y noche y así continuamos desde entonces.

Me duele mucho Canal Sur. Siempre me dolió, y ahora me duele mucho más. Aunque suene cursi, la veo como un hijo descarriado, al que no le ha ido mal en la vida, pero que nada de lo que ha hecho ni hace tiene que ver con lo que tú hubieras querido que hiciera. Me acuerdo mucho, y con mucho carriño, de los jóvenes veinteañeros que nutrían aquella redacción, llenos de vida y cargados de ganas de comerse el mundo, ahora ya cincuentones todos y buena parte de ellos quemados a fuego lento, viendo la vida pasar durante años desde su mesa y su ordenador, y comprobando cómo a los jefes les importaba un pimiento la información honesta y solo aspiraban a perpetuarse en el cargo pagando el precio que hiciera falta. Lo consiguieron, se perpetuaron. No quiero saber cómo, ni a qué precio, ni con qué prebendas porque lo único que siempre me interesó saber es cuándo Canal Sur tendrá la oportunidad de ser una radiotelevisión decente y útil, como yo creí que podía ser el día en que decidí sumarme al proyecto fundador. De corazón espero que el feo asunto de las conexiones de Canal Sur con los corruptos de Ausbanc sea una excepción, una gota en el océano y no el hilo de una espesa y pestilente madeja.

A pesar de su lamentable deriva, Canal Sur continúa siendo mi criatura, por mucho que haya transgredido tanto el buen gusto como el derecho a la información durante tantos años. No me gustaría verla acabar como Telemadrid o, mucho peor, como Canal Nou. Seguro que algún día puede llegar a ser la tele que siempre soñamos quienes la pusimos en marcha. Mientras tanto, seguirá siendo un honor figurar en la lista negra. Lo único que me fastidia es compartir algo con Antonio Burgos.

J.T.

viernes, 15 de abril de 2016

Por qué seis millones seguirán votando al PP

elperiodico del 14 de abril de 2016lavanguardia del 14 abril 16













No caben en las primeras páginas. Rebosa la corrupción hasta el punto que no entra ya en los periódicos. Inmejorable coartada que este jueves 14 de abril salvó a José María Aznar de las portadas de la prensa madrileña, pero no de la catalana. "Aznar, cazado por Hacienda", titulaba El Periódico de Catalunya; "Hacienda multó a Aznar por eludir el pago de impuestos", contaba La Vanguardia a cuatro columnas. Ni rastro de esta noticia en la primera de El País, que prefirió apostar por una foto de Pedro Sánchez en la Feria de Sevilla, en la caseta de la cadena Ser, acariciando al bebé de una Susana Díaz rigurosamente uniformada con vestido de gitana verdiblanco. Tampoco el ABC, ni El Mundo, ni La Razón, se hicieron eco en sus primeras de las trampas a Hacienda de José María Aznar, ocho años presidente del gobierno de este país. Del mutismo de Televisión Española, ya ni hablamos. Pero hay que entenderlos: no les cabe tanta corruptela, tanta picaresca institucionalizada. Y además, tenían que hablar de la victoria del Atlético de Madrid en la Champions, que pasa a semifinales después de propinarle un histórico baño al mismísimo Barça. 

Por mucho que se quiera, es que no queda sitio.elpais 14 de abril 16
Se les amontona tanto la faena, que el periódico que dirige Antonio Caño no encontró hueco este jueves (tampoco lo había encontrado en días anteriores) para hablar del atribulado José Manuel Soria, ministro en funciones de Industria, Energía y Turismo ni de su díscola firma, aficionada ella a pasearse por distintos paraísos fiscales sin que la frágil memoria de su dueño fuera capaz de recordarlo. Este viernes ya sí que aparecía el asunto en la primera de El País. A dos columnas titula: "El Gobierno abandona a Soria tras conocer su sociedad opaca". Una sociedad opaca de la que los lectores del "periódico global", salvo que hubieran recurrido a informarse por otros medios, no tenían la menor idea. Más abajo, en el subtítulo, hacen encaje de bolillos: "La revelación de que fue administrador de una sociedad en un paraíso fiscal -escriben- deja al ministro en una situación política crítica". Y al periódico en una situación ridícula y esperpéntica, porque dotan de importancia el desenlace de un asunto que hasta el día anterior trataron como historia menor, o directamente ni trataron. No les cabía, no les cabe a los abc otra entrega del 14 de abrillarazon. del 14 de abril 16pobres periódicos tanta corrupción en sus páginas. Y mucho menos en la primera. Al alcalde de Granada, José Torres Hurtado, ha faltado tiempo para lincharlo, pero Aznar o Soria son otra cosa. Como Rita Barberá, que ahí continúa ella, aforada  e inasequible al desaliento, enfundada en sus modelitos rojos ya sea en el Senado, en sus ruedas de prensa valencianas o en su comparecencia en Mallorca como testigo del caso Nóosdonde a un cuñado y yerno de rey es posible que acabe cayéndole la del pulpo.  Con tantas historias es difícil saber por dónde va el hilo. Yo, la verdad, hace mucho tiempo que, apenas me despisto un poco, me pierdo.

Pues bien, éramos pocos y parieron los papeles de Panamá. Menuda ristra de pícaros y tramposos, menuda macedonia de frutas. Los hay para todos los gustos, de todos los colores, texturas, rango y condición: Pilar de Borbón, Mario Vargas Llosa, Bertín Osborne, Lionel Messi, Pedro Almodóvar, José Manuel Soria... Aparece todo esto justo cuando hay overbooking ya de casos abiertos en audiencias provinciales y juzgados de instrucción por todo el país. Rebosan, no caben todos. Es la consecuencia de un trabajo intenso en los últimos cuatro años de fiscales, jueces, policía y guardia civil, de tanta casa y tanta sede como hemos visto registrar, de tanto cargo público como hemos visto entrar en coches o furgones policiales, unos a pecho descubierto, otros compungidos y otros intentando ocultar su cara y su vergüenza tras un abrigo o una manta amiga.

La palma en el ranking, por número de empurados, se la lleva el PP. En cantidad y en "calidad". Y aún así, las encuestas continúan reflejando que los populares volverán a ser el partido más votado si se repiten elecciones en próximo 26 de junio. Y que podrían gobernar solo con Ciudadanos ¿Usted lo entiende? Yo no. Pero como la realidad está para entenderla y no para modificarla a nuestro antojo, lo voy a intentar. Permítaseme en primer lugar una conclusión a mi juicio lógica. Si, como nos dice Carlos Enrique Bayo en Público, más de seis millones de personas están dispuestas a votar de nuevo el 26-J al partido más enfangado de corrupción en toda nuestra historia, cabe deducir que tal comportamiento no les resulta reprobable a estos presuntos votantes, ni tampoco parece que les preocupe excesivamente si quienes nos gobiernan continúan robando a manos llenas. 

¿Son tontos? No creo, nuestra literatura nos lo explica muy bien: en El Buscón, el Guzmán de Alfarache, La Celestina, El Lazarillo de Tormes... los clásicos siempre ayudan a que nos comprendamos mejor a nosotros mismos. Y el comportamiento del electorado que se empeña en continuar votando a los ladrones me recuerda aquel famoso episodio del Lazarillo en que el ciego le propina una contundente bofetada a Lázaro cuando descubre que el muy truhán se está comiendo de tres en tres las uvas del racimo que habían acordado compartir "¿Cómo os habéis dado cuenta, pregunta Lázaro, si no podéis ver?" "Muy sencillo, le respondió el amo, porque yo me las estoy comiendo de dos en dos, y tú no has dicho nada".

J.T.

miércoles, 6 de abril de 2016

Golpismo mediático de medio pelo

Hace ya bastante tiempo que paso por los kioskos de prensa tapándome la nariz. Las primeras páginas me producen, literalmente, asco. Unas veces parecen revistas de humor; otras, pasquines propagandísticos  de la peor especie… No hay en ellas ni una puñetera verdad y todo suena a cachondeo. Ni siquiera se les puede llamar periodismo amarillo, porque el periodismo amarillo tradicional tiene a gala serlo y presenta sus productos con mucha más dignidad de la que lo hacen muchos periódicos en España desde la primavera de 2014.

Es todo tan excesivo, tan desmesurado, tan grosero… que imposibilita trabajar una recesión en condiciones. Cada día que transcurre supera al anterior en zafiedad, manipulación y mala leche. Nadie informa ya aquí; en la radio apenas hay ya periodistas, pero abundan los telepredicadores faltones y desvergonzados; y en la tele no hay informativo que se salve. Deberían cambiarles el nombre y llamarles directamente “Opinativos” en lugar de “Informativos” para orientar mejor a los despistados de buena fe, si es que aún queda alguno.

En estos días de cuenta atrás en los que aumenta la histeria, en estas pocas semanas que faltan para el dos de mayo, fecha tope en la que se puede formar gobierno antes que el parlamento vuelva a disolverse; en estos momentos donde los vértigos y los temblores de piernas son más frecuentes cada hora que pasa, los promotores de la Gran Coalición  queman sus últimos cartuchos orientando los cañones contra Podemos, con toda su munición disponible: hay que dinamitar como sea cualquier posibilidad de acuerdo de izquierdas que pudiera atisbarse en el horizonte. Y mira que la cosa está difícil.

El juego sucio de los medios estos días es un episodio más de la grosería que se traen entre manos desde que se percataron que ningunear o despreciar a Podemos no surtía el efecto deseado y decidieron apostar por el ataque directo y sin anestesia. Nunca interesaron tanto los plenos de según qué ayuntamientos como ahora. Nunca hubo tanta presencia de cámaras en los consistorios de Cádiz, Zaragoza o Barcelona. Una ciudadana le monta un pollo a Kichi y a todos les falta tiempo para abrir los informativos con el incidente. No ya Antena3, o tve, no… también Canal Sur, que a Susana y su gente les vienen de fábula estas cosas para endilgar leña al mono…  Nunca fue tan retransmitida una detención como el “prendimiento”ralentizado del jornalero Bódalo hace unos días en Jaén. Carnaza que no se puede desaprovechar, ya que por mucho que buscan no salen de Venezuela, Irán y las encuestas apocalípticas a la hora de intentar el descrédito. Por cierto, sin demasiado éxito hasta ahora. Tan escaso, que las portadas del ABC de los últimos días ya no dan ni asco. Más bien pena y vergüenza ajena.

Ese ministro de justicia vinculando a Eta con Podemos en unas desesperadas declaraciones de pasillo, y esos informativos haciéndose eco de la sandez; esos debates con tertulianos que nunca se preparan sus intervenciones y que, en lo que concierne a Podemos, tocan de oído sin documentarse en absoluto y se quedan tan panchos, conscientes de la impunidad de sus patrañas y satisfechos por cumplir con su papel de acólitos bienmandados de quienes le sueltan la mosca… Esas columnas de opinión escritas con el único objetivo de echar mierda diaria sobre los proyectos de cambio, exista o no base argumental para ello, cogiendo el rábano por las hojas, soltando chorrada tras chorrada…

En roman paladino, lo que hace buena parte de la prensa de este país es golpismo. Golpismo de medio pelo, porque  cuando ves según qué primeras páginas de periódico o escuchas según qué argumentos en las radios y en las teles no puedes evitar la carcajada.  Claro que, mientras te ríes a mandíbula partida, al mismo tiempo haces votos para que la impotencia y el poco éxito de sus ataques no les lleve nunca a intentar helarnos la sonrisa de otra manera.

Me da mucha vergüenza, mucha, buena parte del periodismo que se hace en España en estos momentos. Y mucho asco. Espero que no llegue el día en que acabe dándome miedo.

J.T.





jueves, 18 de febrero de 2016

El director de tve Andalucía huye a Zarzuela

Me cuesta trabajo entender, o no, la penúltima jugada de los peperos okupas que todavía mandan en tve. Desde el pasado lunes 15 de febrero, el responsable suplente de las informaciones de la televisión pública sobre la Casa Real, y también de la información diplomática, es el comisario político más eficaz que nunca pudo soñar el pp para un centro regional.

Jerónimo Fernández Pachón está recién llegado de Andalucía donde, como director del Centro Territorial ha conseguido destrozar, en menos de cuatro años, el prestigio que los informativos habían conseguido en la etapa anterior; dejar a la mayoría de los trabajadores avergonzados y hundidos y la audiencia más por los suelos que nunca en su historia. El nivel de descaro y manipulación ha superado con creces el del de sus jefes de Madrid. Los sargentos, como se sabe, siempre superan a los coroneles en exceso de celo.

Pero la altura a la que Fernández Pachón ha dejado el listón de la desvergüenza es histórico. Y mira que se han cometido fechorías en el Centro Territorial de tve en Andalucía durante su ya larga vida! Ha hecho Pachón méritos más que suficientes para ser juzgado por un deseable e inexistente tribunal de ética periodística y expulsarlo así de una profesión de la que él hace mucho tiempo que apostató.

Coincidí con Jerónimo en muchas coberturas cuando, todavía durante el gobierno Zapatero y tras fracasar en su intento -llegó a postularse por carta ante los grandes jefazos- de presentar un informativo en Madrid, volvió a Andalucía para hacer información de calle. Cuando Rajoy ganó las elecciones en noviembre de 2011, y dadas sus buenas relaciones con los mandamases del pp andaluz, Fernández Pachón ya se vio investido como baranda del centro territorial. Pero los meses pasaban sin que cambiara nada, llegaron las elecciones andaluzas en marzo el 2012 y la victoria de Arenas no fue suficiente para que el PP gobernara en Andalucía. Así que nuestro hombre se iba poniendo nervioso. Tan nervioso que un buen día perdió la compostura y se insubordinó a grito pelado en el despacho de Curro Aguilera, responsable del Centro Territorial por aquel entonces.

Se le abrió el correspondiente expediente, y entre otras cosas, no prosperó como debiera porque a sus 37 años, Jerónimo ya había aprendido que por la vida hay que ir poniéndole una vela a dios y otra al diablo. Su afiliación a la UGT hizo que el sindicato intercediera por él y aquello no fue a más porque a los pocos meses, ahora sí, el pp con Echenique y Somoano al frente, entró en rtve como un elefante en una cacharrería y le faltó tiempo al nuevo equipo para concederle a Pachón el sueño de ser director del centro territorial.

Ahí empezó su carrera de desmanes. El Consejo de Informativos ha dedicado capítulos especiales a llamar la atención sobre la vulneración continuada del Estatuto de Informativos y del Manual de Estilo de tve en Andalucía durante la época de Pachón. El Consejo Audiovisual andaluz también ha denunciado, en varias ocasiones, prácticas contrarias a criterios profesionales. Manipulación, falta de imparcialidad y continuado trato de favor al pp en perjuicio del resto de formaciones políticas, gobierno regional incluido. Hubo un tiempo en que ni siquiera mandaba equipos para cubrir las ruedas de prensa posteriores a los Consejos de Gobierno de la Junta de Andalucía.

Tan excelentes servicios prestados habían de tener su recompensa, y así ha sido. Para escarnio de los buenos profesionales, para mofa y befa de quienes aún creemos en el periodismo, Pachón ha sido sacado de una Andalucía donde se le podían poner feas las cosas en poco tiempo y premiado -según su óptica y la de sus correligionarios- con un cometido periodístico de altos vuelos donde, al paso que van las cosas, puede permanecer blindado durante meses, o incluso años.

En la Memoria del Consejo de Informativos de tve de 2015 se destaca, en un capítulo especial dedicado a Andalucía, la controvertida y polémica gestión de Jerónimo Fernández Pachón. Una Memoria que ya ha sido remitida al Consejo de Administración de la empresa. Por otra parte, en el orden del día del Parlamento Andaluz estaba previsto debatir este jueves la gestión realizada en rtve Andalucía, desde el verano de 2012 hasta hace unos días, por el flamante corresponsal de tve en Zarzuela.

J.T.



domingo, 29 de noviembre de 2015

La tv pública, según los "evangelistas" Inda y Marhuenda

Escuchando a esa estrafalaria pareja que componen Francisco Marhuenda y Eduardo Inda, tertulianos de plantilla en la Sexta Noche, uno se reafirma en la necesidad de establecer con urgencia una contundente distinción entre lo que significa ser periodista o actuar como mamporrero del poder.

Para justificar la denunciable y violenta manipulación que el PP ejerce sobre RTVE, Marhuenda vino este sábado a justificarla argumentando que los periodistas de plantilla de esa casa son un hatajo de rojos y que eso hay que contrapesarlo cuando la derecha está en el poder. Acto seguido, defendió el reparto de tve como si fuera un botín por cuotas entre los partidos y cuando se le replicó que las televisiones públicas tienen que gestionarse para los ciudadanos y no para los partidos, tuvo la desfachatez de reírse a mandíbula partida. Cuando sus adversarios dialécticos en la tertulia pusieron en valor el sonoro reconocimiento internacional y los muchos premios que los informativos de tve llegaron a coleccionar en tiempos de ZP, Eduardo Inda replicó alegremente que en aquellos informativos nunca se criticaba a Rodríguez Zapatero.

Debe desconocer tan brillante tribuno los variados y estruendosos cabreos que, en época de ZP, ocasionaban en el cuartel general del PSOE los informativos de TVE. Sin duda ignora el patilludo prócer cómo, por aquel entonces, hubo algún año en que Ferraz se "olvidó" de incluir, entre los periodistas invitados a la copa de navidad de cada diciembre, a la profesional encargada de cubrir la información del psoe para los telediarios.

Deben desconocer estos, y muchos profesionales más de la bronca sistemática, hasta qué punto, en la época en que Fran Llorente fue director de informativos, se le pararon los pies a subsecretarios, directores generales y hasta al mismísimo Rubalcaba cuando intentaban meter sus sucias manos en los informativos de tve.

Marhuenda e Inda, como el resto de esa estomagante caverna que, desde hace cuatro años, coloniza y manipula todo lo que tiene a mano, producen vergüenza ajena porque mientras con una mano se aprovechan de lo público, con la otra proclaman que la mejor televisión pública es la que no existe. A fe que lo hacen de libro:

1. Manipular y, en consecuencia, desinformar
2. Provocar  la pérdida de credibilidad y, en consecuencia, la pérdida de audiencia
3. Esa pérdida de audiencia provoca recortes en personal y en medios técnicos
4. Ese deterioro constante acaba desembocando en la quiebra empresarial, coartada incontestable para quienes, si aplican solo criterios técnicos, propugnan la desaparición de la empresa.

Lo dramático es que Inda y Marhuenda no están solos. Lo realmente trágico es que existe en nuestro universo mediático una nutrida fauna de mal llamados periodistas dispuestos a venderse al poder, a cumplir a rajatabla sus consignas y a manchar el ejercicio del periodismo con un comportamiento policial, frentista, dogmático y hasta guerracivilista ¿Por qué tantos periodistas en el entorno de la cope, es.radio, libertad digital, tve, 13tv y tertulias varias han dejado de amar el periodismo manchando su buen nombre y sin embargo no renuncian a ser considerados como tales?

Ellos saben que no lo son, pero matarían por no dejar de serlo. Saben que no son dignos de este oficio que han profanado pero se consideran impunes, propietarios de una invulnerabilidad que les hace sentirse por encima del bien y del mal. Sabedores de la lentitud y la ineficacia de las querellas, no le tienen ningún miedo a la justicia y mucho menos a perder su reputación.

Pero la reputación la perderéis, queridos, porque por mucho que queráis, vosotros ya no sois periodistas, si es que alguna vez lo fuisteis. No sois periodistas por mucho que pertenezcáis a la Asociación de la Prensa. En cualquier otro oficio o profesión con un colegio profesional en condiciones, hace mucho tiempo que habríais sido expulsados. Si tuviéramos vergüenza, valor y algo más de unión en este oficio tan tristemente insolidario, os señalaríamos con el dedo y escribiríamos vuestros nombres blanco sobre negro en todos los soportes analógicos y digitales posibles, pormenorizaríamos todo lo que lleváis dicho y hecho que nada tiene que ver con el ejercicio noble y decente del periodismo, pero que lo hacéis amparándoos en él; someteríamos, en resumen, a juicio público, vuestro buen nombre y vuestra reputación.

He empezado este post hablando de Inda y Marhuenda pero creo que, en el fondo, ambos son hermanitas de la caridad al lado de buena parte de los buitres que se mueven con voz e influencia en los medios de nuestro país defendiendo la manipulación, confundiendo a sabiendas la propaganda con la información, prostituyendo el sentido de las televisiones públicas, y clamando al mismo tiempo por su desaparición.

Innegociable: la tele pública debe sobrevivir y recuperar su dignidad. A quienes la vituperan, desprestigiándola o directamente manipulándola, hay que desenmascararlos. Serán manipuladores, censores, comisarios políticos, vendidos a la causa que toque o supervivientes asustados que deciden aplicar mentalidad práctica... Lo que no debemos permitirles es que continúen llamándose periodistas.

J.T.





































miércoles, 25 de noviembre de 2015

RTVE, el túnel del tiempo

- Ganas las elecciones y Tve te viene de regalo.

Así le resumía Rosa María Calaf a Pablo Iglesias hace unos días, en "Otra Vuelta de Tuerka", una incontestable evidencia vigente ya cuarenta años en nuestra televisión pública. Para nuestra vergüenza y oprobio. Ganan las elecciones y lo mismo que toman posesión del Boletín Oficial del Estado, o de la Oficina de los Presupuestos Generales, por el mismo precio y en el mismo paquete se hacen con los mandos de la tele pública sin que nadie hasta ahora les haya parado los pies.

- ¿De Televisión Española eres?, le preguntaban a Anna Bosch en una reunión de corresponsales en Inglaterra, ¿de esa en la que cambian los jefes cada vez que cambia el gobierno? Y Anna, claro, roja como un tomate, no sabía donde meterse, según nos contaba este martes en el acto de presentación de un vídeo donde representantes del mundo de la comunicación, la cultura y el deporte reivindican una RTVE independiente y plural

Que a estas alturas de la película haya que reclamar en la calle una televisión pública plural e independiente, como hace cuatro décadas reivindicábamos el derecho a la educación o a la sanidad gratuitas, es una verdadera vergüenza tanto para los ciudadanos como para los profesionales del periodismo. El túnel del tiempo. Hubo una vez, tiempos de Fran Llorente, 2004-2012, en que creíamos que por fin la pesadilla del control político sobre los informativos de la televisión pública había pasado a mejor vida. Fuimos unos ingenuos. Todo podía llegar a ser peor que nunca y así ha ocurrido en esta legislatura de Soraya y Mariano que pasará a la historia como la más nefasta, en materia de televisión pública, de los últimos cuarenta años. Y mira que ha habido épocas nefastas.

¿Quién tiene la culpa de que en este país, en materia de libertad de expresión en las televisiones públicas nos encontremos aún en la prehistoria, en el blanco y negro puro y duro? Canal Sur no ha sido libre nunca y TV3 menos aún. Telemadrid agrede a diario la inteligencia del espectador y en Canal Nou murieron llorando como cobardes lo que no supieron defender con dignidad. Lo que ocurre en estos momentos en Tve es de juzgado de guardia. Los telediarios los hacen mercenarios que funcionan en clave de organización paralela provenientes de Intereconomía, Cope o incluso Telemadrid. Lo más granado de cada casa para manipular sin misericordia alguna en esta recta final que nos lleva a las elecciones generales. Mientras, los profesionales de la casa asisten impotentes al espectáculo y lo denuncian en actos como el de este martes en Madrid donde comenzaron a difundir el vídeo con el apoyo de caras conocidas que exigen una televisión plural e independiente con informativos dignos y decentes.

Una televisión pública digna nos hace dignos a todos. Una televisión pública como la que tenemos nos retrata porque eso significa déficit de higiene democrática. En los próximos treinta días nos espera un panorama de manipulación atroz y de propaganda pepera descarada. Con personajes como José Antonio Sánchez, presidente de la corporación;  Álvarez Gundín, director de informativos o Jenaro Castro, director de no diarios, ejerciendo a conciencia un implacable comisariado político sin respeto alguno a los cánones del oficio periodístico.

Los ciudadanos tenemos derecho a que estos sátrapas se marchen de sus despachos y quienes los sustituyan hagan una tele de la que ningún corresponsal español en el extranjero tenga que avergonzarse nunca más. Gane quien gane el 20-D, mucho me temo que será algo que tendremos que continuar peleando.

J.T.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Réquiem por un periódico que me gustó


el pais portada
Hubo un tiempo en que yo, como tantos de mis amigos, lo reconozco, estuve enamorado de El País. Una reproducción enmarcada de su primer ejemplar, con fecha 4 de mayo de 1976, presidió el salón de mi casa y sobrevivió a mudanzas diversas durante años. Fue duro entender con el tiempo que aquel producto periodístico del que un día estuve enamorado ya no lo reconocía ni la madre que lo parió. Lo quité de la pared.
Fue duro sobrellevar los pesados cuernos que me pusieron. A mi El País me nutria, me satisfacía, me informaba y hasta creo que me formaba. No se me ocurría, ni por asomos, dudar de una información aparecida en sus páginas. Es más, llegó un momento donde consiguió que pensáramos que una noticia no era tal si ellos no la habían publicado. En aquellos analógicos tiempos subrayaba yo los artículos de la sección de Opinión, recortaba sus reportajes, e incluso guardaba y archivaba muchos de sus informes…
Hasta que un buen día, hace ya años, empecé a frotarme los ojos con algunos de sus titulares. No podía ser, aquel no era mi periódico. Y comencé a entender que, como sucede en todos los enamoramientos, yo había estado ciego. El periódico nunca fue ni tan progresista ni tan honesto ni tan guay como me había llegado a creer en algún momento.
Bonifacio Cañibano explicó un día, en su columna “El rincón del ñángara”, cómo la línea editorial de El País siempre se ajustó “como un guante a su cuenta de resultados. Por eso -escribía Cañibano- ha apoyado a gobiernos reaccionarios (Fox y Calderón en México, Alan García en Perú…) e incluso a gobiernos que promovían la violencia y el paramilitarismo (Uribe en Colombia…) Y sin despeinarse ha ensalzado gobiernos de izquierdas, como el de Lula en Brasil y vituperado a los de Chávez o Evo Morales que preconizaban políticas similares”
Es posible que durante un tiempo El País fuera en España una especie de tuerto en el reino de los ciegos, pero mucho antes que Gregorio Morán publicara en su libro “El cura y los mandarines”  (Madrid, Akal, 2014) los tejemanejes internos de la sociedad editora del diario desde antes incluso del nacimiento del diario yo ya había dejado, con todo el dolor de mi alma, de acudir al kiosko cada mañana para comprar El País.
La cuesta abajo, que fue lenta pero incesante, la certificó para mí la llegada del primer ERE. No podía creerme las cosas que me contaban algunos compañeros afectados por el expediente. Encajaba todo desde el punto de vista técnico, pero algún rescoldo de enamoramiento debía quedarme aún porque me resistía a admitir según qué asquerosas jugarretas de las muchas que iba conociendo. Y en enero de 2014 llegaría aquella portada infame, como recuerda Carlos Enrique Bayo en la edición latinoamericana de Le Monde Diplomatique, con la desagradable fotografía de un paciente entubado que en absoluto correspondía, como le atribuían, al entonces presidente venezolano Hugo Chávez: se trataba de una captura del mismo vídeo que semanas antes se había tratado de colar como gran exclusiva desde el interior del Centro de Investigaciones Médicas y Quirúrgicas de La Habana, donde el mandatario convalecía de la extirpación del grave tumor cancerígeno que acabaría finalmente con su vida.
La llegada a la dirección del periódico de Antonio Caño, a quien no tengo el gusto de haber tratado, ha sido ya el remate de la faena. Ahora sí, por si quedaba alguna duda, a El País no lo reconoce ya ni la madre que lo parió. Si yo fuera del ABC o La Razón lo denunciaba por competencia desleal. Ya no son solo ellos quienes tienen el patrimonio de las mentiras, los infundios y las injurias en portada: ahora Caño compite a diario con Marhuenda y Rubido por ver quién la suelta más gorda.
A la Defensora del Lector se le amontona el trabajo y me la imagino todo el día con la manguera en la mano intentando apagar fuegos imposibles. Varios redactores abandonan el diario tras publicar informaciones incómodas para Soraya y el comité de redacción no consigue refrendar un comunicado crítico con el director porque éste se niega a facilitar el censo actualizado.
La última ha sido dejar a los pies de los caballos a una de sus redactoras, llamada a declarar junto a él por una información falsa sobre Jaume Roures publicada en diciembre de 2014 y en la que le atribuía al empresario catalán 250 millones en 150 cuentas, un tercio en paraísos fiscales. Invocando un apartado del Código Penal, el 30.2, Caño aspira a desentenderse del asunto a pesar de haberlo publicado en primera página, un espacio de su estricta responsabilidad.
Una vergüenza para quienes, como yo, hemos dado la cara siempre ante los juzgados por todo lo que aparecía en las publicaciones que dirigíamos, lo firmara quien lo firmara y estuviera en la página que estuviera. Una pena, que Caño haya sido capaz de remitir un recurso al juez que lo ha citado a declarar el próximo 10 de noviembre para ser excluido de la querella “al no ser el autor de la información” y amparándose en la “responsabilidad en cascada o escalonada“.
En fin…

J.T.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Esa "huérfana" llamada Manuela Carmena

14424912075378Ocurrió el pasado jueves. Manuela Carmena hacía balance de los cien primeros días al frente de la alcaldía de Madrid y disparó:
“Casi todos los grupos políticos tradicionales tienen medios de comunicación que los apoyan. Nosotros hemos llegado huérfanos y nos hemos dado cuenta de que el lenguaje de la verdad puede convertirse en el lenguaje del desprestigio”.
La frase tiene su miga y, aunque antes de comentarla he preferido esperar un par de días para digerirla, he de admitir que se me ha indigestado. Tu quoque, alcaldesa? ¿Tú también -le hablo a usted de tú porque es como prefiere que se le trate- piensas que la solución al vergonzoso discurrir de la mayor parte de los medios de comunicación en España es controlarlos? ¿De verdad crees, admirada Carmena, que frente a los infames e injuriosos ataques que habéis recibido por parte de los esbirros que el poder tiene en los periódicos, radios y televisiones, la solución es ponerse a su altura y contar con medios afines?
No me puedo creer que, desde tu probada y comprobada altura intelectual y política, respetada alcaldesa, desconozcas que reclamar la existencia de medios afines para trasladar tus mensajes se llama propaganda y no periodismo.
No me puedo creer que tus lamentos ante el injusto tratamiento del que habéis sido objeto tú y parte de tu equipo desde el minuto uno en que tomasteis posesión se traduzcan en sentimiento de orfandad porque eso significaría que has caído en la trampa de la derecha depredadora y desprejuiciada. Los medios que te han atacado y la manera en que lo han hecho son cualquier cosa menos periodismo. No se puede entrar en su juego y echar de menos medios que hagan lo contrario. A menos que, como te decía, busques contar con medios de propaganda y no de información. El periodismo es otra cosa, Manuela, y yo sé que tú lo sabes. El periodismo es independencia, servicio al lector, a quien hay que respetar propiciando que sea él quien extraiga conclusiones de la información que le ofrecemos.
En España hemos caído muy bajo a la hora de gestionar los medios de comunicación. No es culpa de la crisis, porque llevamos casi cuarenta años arrastrando un malentendido lamentable: hay periodistas que reclaman su cuota de mérito en que la transición saliera bien y ahí empezamos a fastidiarlo todo.
Los dueños de los medios privados contrataron a periodistas amigos de políticos y comenzó una polarización que cada vez ha ido a más, sobre todo desde que las deudas se comieron el poco aire fresco que quedaba en algunos de ellos, y todos acabaron albergando a bancos y fondos de inversión en los sillones de sus consejos de administración. En cuanto a los medios públicos, la desfachatez con que manipularon Tve desde los primeros ochenta definió el estilo de gestión que practicaron todas las radios y televisiones públicas -autonómicas y locales- a medida que fueron naciendo.
La torticera utilización de TV3%  (como la llama Gregorio Morán) estos días de campaña electoral en Catalunya es la demostración más palpable de hasta qué punto se puede perder el decoro, el pudor y la vergüenza.
Quiero imagino, Manuela, que cuando te quejas de “orfandad”, no estás echando de menos un medio como la radiotelevisión pública catalana. Imagino que cuando lamentas no tener “padrinos mediáticos” no estarás queriendo insinuar que aspiras a que te bailen el agua como los medios privados catalanes han hecho, durante tantos años, con los inquilinos del ayuntamiento barcelonés y con la Generalitat a cambio de sustanciosas subvenciones.
Estoy seguro que no quieres decir eso, admirada Manuela. Estoy seguro que tienes claro que la libertad de expresión es patrimonio irrenunciable de toda sociedad democrática y que lo que estás haciendo es denunciar las prácticas infames de algunos periódicos para que dejen de mentir y recuerden de una vez para qué nacieron.
El lenguaje de la verdad nunca puede convertirse en el lenguaje del desprestigio, como tú dijiste el viernes. Discrepo, porque el lenguaje de la verdad, si en realidad lo es, acaba finalmente imponiéndose: el tiempo se encarga de poner las cosas en su sitio como tú, que has sido víctima de tantas injusticias a lo largo de tu vida, sabes bien. De hecho ya está ocurriendo también con los cañones que apuntaban al ayuntamiento desde que llegasteis. Ya se van serenando, ya van entendiendo que el camino de mantener una postura crítica no puede ser la infamia ni la injuria permanentes. Es verdad que estamos huérfanos, todos, no solo tú, de una prensa más decente, de una asociación de la prensa más honesta que denuncie tanta tropelía como silencia y no pierda el norte emprendiéndola contra vuestra web municipal. Es verdad que muchos periodistas llevan muchos años mangoneando donde y como no deben, e intentando usurpar las funciones de quienes gobernáis gracias a los votos.
Pero los votos no dan derecho a promover medios propagandísticos ni sumisos, sino independientes y críticos. Los votos no dan derecho a los políticos a cabrearse con las informaciones que no les gustan ni a decirle a los periodistas de lo que tienen que hablar o no.
Que la prensa española, en este momento, produzca auténtica vergüenza leerla no dota a ningún político de autoridad moral para querer meter sus narices en ella. Que haya muchos que lo hagan porque existen presuntos periodistas que lo permiten no puede acabar sugiriendo a políticos honestos como tú que la solución pasa por continuar con el mismo juego.
Llevo mucho tiempo diciendo que el periodismo en este país, como la política, necesita un auténtico reseteo. Esa es una de las razones por las que hemos apostado por proyectos políticos como el que tú encabezas. Para resetearlo todo, no para echar de menos medios afines ni para que os proclaméis huérfanos. A los profesionales del periodismo nos preocupa mucho la falta de prestigio internacional de nuestros medios. No sé si eso es orfandad, pero desde luego es una vergüenza. ¿Por qué no nos ayudas a solucionar este problema en lugar de preconizar la existencia de medios donde tú y los tuyos podáis decirle a los profesionales que trabajen en ellos lo que queréis que cuenten y lo que no? Ese no es, ni puede ser jamás, el camino de una opción de cambio y frescura como la que representáis quienes nos hicisteis felices el día en que tomasteis posesión del gobierno del ayuntamiento de Madrid.