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martes, 28 de septiembre de 2010

Los últimos fusilamientos del franquismo. Ayer se cumplieron 35 años

Hace treinta y cinco años tuvieron lugar en España los últimos fusilamientos del franquismo.

Coincidiendo con el décimo aniversario de aquellas muertes, el programa Informe Semanal de tve emitió un reportaje en el que estuve trabajando las tres semanas anteriores. Para mí fue un verdadero regalo que la dirección me lo encargara.

Contábamos en el informe  lo que había pasado la mañana del 27 de septiembre de 1975. Aquel día fusilaron en Hoyo de Manzanares (Madrid) a tres miembros del Frap (José Luis Sánchez Bravo, de 22 años, José Humberto Baena Alonso, de 24 y Ramón García Sanz, de 27. En Burgos fue ejecutado Ángel Otaegui, de 33 años y en Barcelona Juan Paredes Manot, Txiqui, de 21. Estos dos últimos eran militantes de eta.


Para elaborar el reportaje emitido en septiembre de 1985, diez años después de aquellos hechos, conversé con las viudas y las novias de los fusilados, con algunos de los abogados que llevaron los casos, y con los entornos polítcos en los que se habían movido los cinco fusilados. ¡Lo que había cambiado el país en 10 años!

Los fusilamientos habían sido en noviembre del 75, Franco murió menos de dos meses después y ahora, cuando elaborábamos el reportaje para la tele, ya había dado tiempo a que comenzara y acabara el llamado período de transición política y a que quien gobernaba por entonces el país, Felipe González, fuera ya el presidente de gobierno número cuatro de la era posfranquista.

Si un periodista ha de procurar trabajar desde la distancia, yo reconozco que en aquel reportaje incumplí la regla: me estremecí, me emocioné, me impliqué… y lo disfruté.

Fue un verdadero master, un cursillo intensivo de política, emociones, de relaciones con seres humanos de muy distinta sensibilidad a la hora de analizar aquellos hechos que habían ocurrido diez años antes... Treinta y cinco ya visto a fecha de hoy.

El maestro Manolo Alcalá

Me cupo el honor de que uno de mis referentes, Manolo Alcalá, el “Reportero” por antonomasia de tve y uno de mis maestros, colaborara en mi reportaje. Aquel 27 de septiembre él había cubierto para el diario “Informaciones” los fusilamientos y recreó, para la pieza que yo estaba preparando, una secuencia donde reconstruía su experiencia personal como testigo de aquel espeluznante momento.

María Antonia Iglesias y José Antonio Gurriarán me animaron mucho con su valoración de aquel trabajo cuando lo vieron terminado, un reportaje que duerme en el archivo de tve y que algún día, cuando la digitalización avance, igual tengo acceso a él. Si eso sucede, en el preciso instante en que yo lo supiera, lo primero que haría sería vincularlo aquí.

25 años: 25 años se han cumplido ayer del "Décimo aniversario de últimos fusilamientos del franquismo", que era como se titulaba aquel reportaje de casi media hora de duración. Ni la Onu, ni el entonces primer ministro de Suecia Olof Palme, ni el papa Pablo VI consiguieron que Franco indultara a aquellos cinco condenados. El viejo dictador acabó su carrera como la empezó: quitando vidas por razones políticas.

¡Qué alivio que todo aquello suene ya tan lejano! Porque queda lejano, ¿verdad, queridos gatos y demás tedeteros?

J.T.

domingo, 29 de agosto de 2010

Aquel reportaje sobre la tomatina de Buñol que hizo Javier Basilio


Cada verano, cuando me topo con el preceptivo reportaje de la tomatina de Buñol en todas las teles del mundo mundial, me acuerdo del primero que se hizo contando esta historia: lo elaboró mi compañero y amigo Javier Basilio para Informe Semanal allá por 1983, cuando aún no existían las televisiones privadas ni las autonómicas y la Uno conseguía los sábados por la noche audiencias que superaban los veinte millones de espectadores durante la emisión de nuestro programa.

Basilio, cojo redomado, era la simpatía hecha persona. Como soy cojo tengo que ser simpático, decía. Era tan agradable y tan buena gente que hasta cuando se quejaba, y se quejaba mucho, resultaba difícil tomárselo en serio. Tenía un problema cayéndole bien a tanta gente, sobre todo a las tías: le caía bien a tantas que claro, casi todas acababan cabreadas con él.

Entre novias despechadas y alguna que otra sangrante pensión alimenticia transcurría la vida de Javier Basilio. Así que por mucho que intentaba ahorrar con las dietas, apenas le llegaba para cubrir necesidades. Cuando Jesús Hermida inventó el matinal en 1986 se fue con él para ganar algo más, creó el personaje de Don Basilio que le hizo más famoso que sus sesudos reportajes… y apenas llegaron las televisiones privadas se dejó querer por tele5 donde alcanzó notoriedad en programas de variedades, el de más éxito uno que copresentó con Loreto Valverde.

Pero a pesar de que los platós fueran su solución económica durante los últimos años de su vida –nos dejó en el 92- Javier Basilio nunca se desprendió del cuchillo entre los dientes que siempre lleva consigo todo buen reportero.

Fue un depredador nato que sabía darle su toque personal a lo que hacía, ya fueran entrevistas en la Vuelta Ciclista a España o reportajes memorables para el Informe…

El tiempo que trabajamos en la misma redacción yo procuraba ponerme lo más cerca posible suyo. Me gustaba empaparme de sus técnicas y de sus trampas, de los incontables trucos y recursos que desplegaba para conseguir sus objetivos. Me dejó sacar copia de sus herramientas para el oficio y con ellas continúo por el mundo unas veces apretando tuercas y otras intentando sacarle punta a la actualidad con el cuchillo lo mejor afilado posible.

Me acuerdo cuando se marchó a rodar la tomatina: yo me quería ir con él, con los ayudantes Eduardo Casanova y Laureano González y con el cámara Nicolás Marín: pero me tuve que conformar viendo cómo disfrutaban minutando el material que trajeron, y luego montándolo con Rafael Antolín, mientras nos contaban las mil anécdotas que habían vivido durante el rodaje. El reportaje impactó.

Hoy la tomatina es ya una cobertura de oficio, fija en el calendario: se ruedan -o se graban, como se dice ahora- siete planos, se montan en media hora y se emiten en 50 segundos.

Nada que ver ni por asomos con el cuarto de hora que duraba aquel reportaje (pincha aquí si quieres verlo) de Javier Basilio en 1983. Un trabajo que continúa siendo un verdadero referente.

J.T.

viernes, 16 de julio de 2010

Ruedas de prensa sin preguntas, ¿acudir o no acudir?


En materia informativa, la previsión es justo lo contrario de la noticia. Noticia es aquello que nadie espera, aquello que se produce contra toda previsión. En la medida en que algo es menos imaginable, se convierte en más noticia cuando sucede.


La noticia es la materia prima de la que está hecha a la información. No todas, sino más bien pocas informaciones, son realmente noticia. Pero todo lo que es noticia necesita un soporte informativo para propagarse.


Noticia es lo que conseguimos saber a pesar de los esfuerzos que el sujeto que la protagoniza puede llegar a hacer para evitar que se propague.


En el periodismo la noticia es el objetivo, la esencia, la razón de ser de un oficio cuya tarea es contar historias. Y en toda noticia hay siempre una o varias historias buenas detrás.

Para contar historias, para propagar noticias, el periodista debe estar en la calle. El periodista tiene que tener un punto de cazador que le permita dar con la pieza propicia para alimentar su historia diaria. Todo lo contrario, en resumen, a lo que se ha dado en llamar “periodismo de convocatoria”.

Tengo amigos redactores jefes que me lloran desconsolados cuando nos contamos nuestras vidas: A primera hora de la mañana han de enfrentarse a la carpeta del día repleta de convocatorias repetitivas, insulsas, innecesarias…, pero por razones fácilmente adivinables que si queréis desarrollo aquí otro día se ven obligados a mandar sus equipos a cubrir esa clase de convocatorias de tres al cuarto.

Resignados, o lo que es peor, habituados a una triste dinámica que los sumerge en la rutina y en la apatía, la mayor parte de los redactores de medios acaban así adaptándose a la inercia de los horarios (el horario es el mayor enemigo del buen periodismo), al periodismo de convocatoria y cuando llegan a su puesto de trabajo sueltan la peor pregunta que puede formular un periodista: ¿Qué hay para hoy?

¡Qué horror! Un periodista no pregunta nunca qué hay para hoy, hombre. Debe saber ya lo que hay, imaginar lo que interesa o, interesado él por un asunto concreto, debe convencer de su interés al jefe para que éste le "compre" la propuesta y le permita ponerse a la tarea que él ha sugerido.


Habría que hacer huelga de brazos caídos frente a las convocatorias rutinarias. Habría que dejar de cubrir aquellos actos en los que antes de empezar uno puede imaginarse lo que va a decir “la parte convocante de la primera parte”.

Y en caso de ser inevitable, habría que apostar por poner en apuros permanentes a quien osa convocar una rueda de prensa sin nada interesante que decir.

Claro que todavía puede ser peor. Porque se convocan ya muchas ruedas de prensa en las que no se admiten preguntas.

Saludo optimista, contento y hasta escéptico la iniciativa que parece van a poner en práctica los informativos de televisión española: no acudir a aquellas ruedas de prensa en las que no se admitan preguntas. Un buen comienzo.

J.T.