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sábado, 9 de enero de 2016

Magistral golpe de efecto en Catalunya

Magistral golpe de efecto. La tarde de este sábado 9 de enero parecía tranquila en muchas redacciones cuando, de súbito, todo ha comenzado a adquirir velocidad de vértigo. Salvando las distancias, recuerda a otro sábado ya lejano del año 1977, cuando Adolfo Suárez decidió legalizar por sorpresa el Partido Comunista.

¡Teletipo con campanillas!:

"Carles Puigdemont será investido este domingo nuevo presidente de la Generalitat de Catalunya"

Pero... ¿quién es Carles Puigdemont?

Pues un señor que tiene cincuenta y cuatro años, que nació en Amer, municipio gerundense situado al norte de la comarca de la Selva y que es periodista de profesión. Trabajó en el diario el Punt, fue director de la Agencia Catalana de Noticias y director general del periódico Catalonia Today. En 2006 fue elegido diputado por CiU en el Parlament de Catalunya y ha continuado siéndolo hasta ahora. Desde 2011 también era alcalde de Girona. En las elecciones del 27-S ocupó la tercera posición de la lista de Junts pel Sí de Girona, detrás de Lluís Llach y Anna Caula.

En resumen: un tapado de libro, adecuadamente escondido para convertirse en el providencial conejo que acaba saliendo de la chistera justo en el momento en que parece que el show ha terminado. Como en las películas de intriga fácil, el bueno acaba desactivando la bomba que han puesto los malos cuando apenas quedan escasos segundos para que finalice la fatídica cuenta atrás.

Estos últimos días, tanto mareo de perdiz me tenía un poco harto, lo confieso. Pero este golpe de efecto, este acuerdo de ultimísima hora entre Junts pel Sí y la CUP, me ha reconciliado con esa capacidad que siempre ha existido en Catalunya de no arredrarse jamás por muy complicados que sean los desafíos. Me gusta. Me gusta que en esta aburrida politica española, la capacidad de sorprender no haya muerto. Me gusta que tanto futurólogo sabiondo se vea obligado ahora a comerse con patatas tanta sandez como llevan diciendo durante las últimas semanas.

Me parece estupendo que a tanto columnista sabelotodo se le haya cortado la digestión de la comida de este sábado. Me he hartado de repetirlo hasta la saciedad en los últimos días: No se debe decir "fú" hasta que no pasa el último gato. Todo el mundo vendiendo con aire triunfal las pieles de un oso que nadie había cazado aún. Titulares de prensa dando por muerto el procès, sesudos análisis descartando todo lo que no fuera repetir elecciones... Ahí quedará, en las hemerotecas, para la posteridad. Para su vergüenza y oprobio. ¡Listos, que sois todos unos listos!

Yo no quiero que Catalunya se independice, pero me gusta que la democracia funcione siempre hasta el último minuto y desde todos los ángulos posibles. Y el acuerdo para hacer presidente a Carles Puigdemont es impecablemente democrático. Este domingo por la tarde, merced a un pleno del Parlament convocado escasos segundos antes de que la bomba explote, Catalunya tendrá nuevo presidente de la Generalitat.

Celebremos la decisión. Celebrémosla porque la democracia ha triunfado y a partir de ahora tendrán que ponerse las pilas muchos de los que habían decidido dedicarse a dormir el sueño de los justos. No estaba todo el pescado vendido, Artur, pero tú te tienes que ir, hacerte a un lado junto a tu padrino Jordi y señora, y acompañarlos a declarar el próximo mes de febrero para que no se sientan solos. Los pobres.

Una vez celebrado debidamente lo ocurrido (esperemos hasta este domingo por la tarde por aquello de lo del "fú" del gato), ahora deberemos ponernos a trabajar para que lo que ocurra en Catalunya, que nos concierne a todos, no suponga ninguna patente de corso para nadie ni tampoco una coartada para llegar a pactos antinatura en el gobierno de la nación.

Decididamente, parece que este año 2016 está dispuesto a resultar francamente interesante.

J.T.


jueves, 31 de julio de 2014

Artur Mas en su laberinto


Este miércoles en Madrid ya le había desaparecido del semblante esa expresión de pasmo y desconcierto que no supo esconder el día anterior cuando compareció para contarnos el cuento de que Pujol había decidido arrancarse él mismo todas la medallas que tantos años llevó colgadas en la pechera.

Si la comparecencia de Artur Mas el martes se pareció a una epístola de Pablo de Tarso -con tanta pena, compasión y dolor como desplegó-, en la de este miércoles evidenció, como muy bien tituló "Público" la noticia, que su reunión con Rajoy en Moncloa había sido un "diálogo de besugos", como una de esas piezas de humor con que nos deleitara en tiempos el bueno de Armando Matías Guiu:

- Buenos días
- Buenas tardes
-¿Cómo están ustedes?
- ¿Ustedes... refiriéndose a mí?
- A usted
- Pues somos unos ustedes muy solitarios
- ¿Están ustedes solos?
- Ustedes no sé cómo estarán, yo, que soy usted, estoy más solo...

Y así, durante dos horas y media, ¡qué pereza!

- ¡Sois unos aprendices al lado de Suárez y Tarradellas!, les podía haber espetado, como poco y a la cara, María Antonia Iglesias, a quien todos hemos recordado muy especialmente este miércoles, cuando nos enteramos que la querida compañera se nos había marchado definitivamente.

En la rueda de prensa que ofreció en la sede de la Generalitat en Madrid, el "honorable" Mas ya no tenía la cara de alelao del martes, pero continuaba sin poder disimular una cierta sensación de desamparo. Tutelado hasta ayer por el tito Jordi, su padre político como él mismo admite y proclama, eso le ayudaba a pisar terreno firme, o al menos debía creerlo.

Huérfano por sorpresa del manto protector al que lo tenía acostumbrado el Gran Defraudador Confeso, a Mas le quedan ahora las muletas de Esquerra Republicana, formación que le aupó al poder en 2012, y el calor cómplice o el aliento en la nuca, según cómo se mire, de los partidos que pactaron con él la fecha y el contenido de la pregunta para la consulta del 9 de noviembre.

Tanto la rueda de prensa del martes en Barcelona como la del miércoles en Madrid han sido dos verdaderos marrones, dos compromisos que Mas ha resuelto haciéndonos tener la sensación de que ni él mismo se creía las cosas que nos estaba contando.

La manera en que Rajoy vino a dar cuenta de la reunión rozó el ninguneo, y puede que incluso el desprecio. Esta vez ni siquiera se molestó en comparecer por plasma: despachó el asunto recurriendo a twitter, para que luego digamos que no está moderno este Mariano.

Estos son los tres tuits con los que el presidente del gobierno español resumió, ya por la tarde, sus dos horas y media de conversación con el presidente catalán:

1. "Mi posición como presidente del Gobierno es clara: la consulta es ilegal y, por lo tanto, ni se puede ni se va a celebrar"

2. "Apuesto por una mayor colaboración para acelerar la recuperación económica y la creación de empleo. Es la prioridad de los ciudadanos"

3. "Mantengo mi disposición al diálogo convencido de que juntos sumamos. Debemos seguir colaborando en todo lo que beneficie a los españoles"

Antes, Rajoy había hecho comparecer en Barcelona -en rueda de prensa convocada de urgencia- a Alicia Sánchez Camacho. Quien, al parecer, ha sido investida desde este miércoles como "para-delegada" del gobierno del pp en Catalunya, se adelantó a la comparecencia de Mas e hizo público que el encuentro en Moncloa había tenido lugar dentro de la "normalidad democrática y el respeto institucional", ratificó que de la consulta, dado que es algo que está  "fuera de la ley, no hay nada que hablar porque afecta al Estado democrático y de derecho", y precisó que la postura de Rajoy es "trabajar desde el Gobierno por la convivencia y el interés general de los catalanes y españoles".


En su laberinto, Mas contó que había entregado a Rajoy un documento con 23 puntos que iban desde el ámbito social al económico y competencial, y aseguró que "hay un clima de diálogo abierto". Pero de la consulta... nada de nada.

- Ahora sólo nos falta llegar a un acuerdo con el Estado, dijo, y si no hay acuerdo con el Estado, lo haremos igualmente de manera legal.

¿Cómo lo hará? Eso, de momento, se lo reserva. Queda inaugurada, pues, la temporada de suspense hasta el 9 de noviembre. Con un mes de agosto que ya está aquí, y que no parece vaya a ser muy inhábil precisamente, y con los escándalos en torno a Pujol y su familia ocupando las primeras páginas, un asunto que ni estaba invitado a la fiesta ni se le esperaba pero que amenaza con modificar de cuajo muchas agendas en las próximas semanas.

J.T.

miércoles, 30 de julio de 2014

La "Epístola" de Artur Mas a sus atónitos conciudadanos


Lectura, desde la Galería Gótica del Palacio de la Generalitat, de la Primera Carta del apóstol Artur Mas a los tarraconenenses, barceloneses, leridanos y gerundenses tras los terribles acontecimientos acaecidos en Catalunya el pasado día de Santiago, patrón de España, manda narices qué casualidad:


Hermanos,

Si hoy compareciera ante vosotros y no manifestara pena por lo que está sufriendo mi admirado Jordi Pujol desde el día 25, cuando asombró al mundo entero tras admitir haber defraudado al fisco durante más de 30 años seguidos, si esto no me entristeciera, ya podría yo hablar todas las lenguas de los hombres y de los ángeles que no sería más que un metal que resuena o un platillo que retiñe.

Ya podría tener yo el don de la profecía y conocer todos los misterios y toda la ciencia, ya podría tener toda la fe en mi padre político, que la tengo, una fe capaz de trasladar montañas... que si no tuviera compasión, no sería nada.

Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no rindo reconocimiento hacia aquel que hizo posible que yo esté donde estoy, no serviría de nada.

Alejo la rabia de mí. La rabia perturba, la rabia es mala, la rabia nubla el conocimiento e impide la mesura y el sosiego, tan imprescindibles en momentos como éste.

Os exhorto a la pena y la compasión, porque ambas son cualidades del alma emparentadas con el afecto, con el reconocimiento, con el amor. Ese amor que todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. Os aseguro que mi querido mentor mantiene una actitud de colaboración absoluta para que el daño, por lo que ha confesado haber hecho, sea el menor posible.

El daño no se puede obviar, el daño existe. Por eso, para disminuir ese daño todo lo que él podría tener como atributos (de ex presidente de la Generalitat, miembro fundador de Convergència, de CiU...), a todo renuncia, de todo se desprende, todo queda a partir de ahora sin efecto. Se convierte en un ciudadano más que nada quiere, nada pide, nada reclama.

El dolor es inmenso. No conozco detalles ni me interesan. Son momentos muy duros, no solamente para él, que lo son mucho, sino que lo son también anímica y personalmente para muchos de nosotros. El dolor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá, pero el dolor permanecerá.

Al retomar la "feina", es muy doloroso pasar por encima de cualquier persona, por relevante que sea, y esto también incluye a Jordi Pujol, cuando la prioridad es defender un país que somos todos, en nuestro caso siete millones y medio de catalanas y catalanes.

En momentos como éste es cuando hay que ser más compasivos, hermanos tarraconenses, barceloneses, leridanos y gerundenses. Porque la compasión, como el amor, es paciente, es servicial; no es envidiosa, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia sino que se regocija con la verdad.

Y nuestra verdad ahora es continuar con nuestras tareas, buscar un camino de entendimiento para poder llevar a cabo la consulta el próximo 9 de noviembre, por mucho que Rajoy se empeñe en hacer oídos sordos a este asunto en mi visita de este miércoles a la Moncloa.

Las contrariedades fortalecen. Esta es una piedra más en el camino. Una piedra enorme, pero solo una piedra. Un escollo más que pondrá a prueba y reforzará nuestra convicción y nuestro coraje. Hoy más que nunca, y en honor a mi padre político a quien, a pesar de sus flaquezas, tanto le debe la ciudadanía catalana, seguiré luchando para que nada nos turbe ni nos perturbe, para que nada nos distraiga de nuestro objetivo.

Nos enfrentaremos tanto al contratiempo en que nos sume la confesión de Jordi Pujol, como al sinfín de adversidades que habremos de superar en los próximos meses para continuar con nuestra hoja de ruta. Y lo haremos con una fe sin límites, una espera sin límites, un aguante sin límites. La tenacidad, como el amor, no pasa nunca.

Palabra de Artur


P.D. Aclaración no sé si necesaria pero, por si acaso, suficiente: He metido en la coctelera, por un lado, las palabras pronunciadas este martes por Artur Mas durante su comparecencia para comunicar el fin de las prebendas de las que disfrutaba Jordi Pujol, y por otro un fragmento de la primera carta de Pablo a los Corintios (13, 1-13), que a muchos os sonará de alguna boda, porque es la epístola que se suele leer en las iglesias católicas cuando la gente se casa. Luego las he agitado a conciencia, con el preceptivo celo y el imaginable cariño, y esto es lo que ha salido. Voilà.
J.T.