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miércoles, 13 de abril de 2016

Torres Hurtado, el campechano


José Torres Hurtado es un auténtico profesional contando chistes. Campechano y simpaticote, ameniza tertulias de bar y reuniones de amigos con un envidiable gracejo natural que, en su caso, convierte en injusto ese tópico tan manido sobre la mala follá granadina.

- Pepe, ponme al día y cuéntame los últimos chistes sobre mí que corren por la calle.

Durante los años en que Torres Hurtado fue delegado del gobierno en Andalucía otro campechano desahogado, de nombre Juan Carlos y con residencia habitual en un palacete de los madrileños montes de El Pardo, ahora rey emérito, aprovechaba sus viajes al Sur para hartarse de reír con Pepe el Tractorista, como llaman desde siempre en su pueblo al que lleva trece años largos al frente de la alcaldía de Granada.

Conocí a Torres Hurtado en aquellos años de leche y miel -gobierno Aznar, España "iba" bien-, en los desayunos con políticos que Carlos del Barco, forzado hace unas semanas a dimitir como adjunto al Defensor del Pueblo Andaluz, organizaba por entonces en la agencia Efe de Sevilla. El entonces delegado del gobierno en Andalucía es bajito, pero nada cohibido: no se cortaba un pelo a la hora de cantarle las cuarenta a compañeros de militancia como Celia Villalobos, con quien siempre se llevó fatal, ni tampoco le faltó habilidad para no molestar demasiado en los círculos de poder de su partido.  

Aunque nunca quitó protagonismo a los mandamases peperos andaluces, estos un buen día lo quitaron de la delegación del gobierno para dársela a Zoido y lo mandaron a Granada para que se estrellara en las elecciones municipales de 2003. Pero nuestro hombre los sorprendió a todos y sacó mayoría absoluta ya en las primeras elecciones a las que se presentó a la alcaldía.

Su estilo desahogado le ha jugado algunas malas pasadas, como cuando el verano pasado soltó aquella lindeza de que "las mujeres, cuanto más desnudas, más elegantes", poco después de conseguir retener el bastón de la alcaldía por cuarta vez, aunque en esta última ocasión necesitó el apoyo de Ciudadanos.

Tras la detención este miércoles por unas horas de José Torres Hurtado y de la concejala responsable de Urbanismo de Granada, registro domiciliario incluido, parece que Ciudadanos se va a pensar lo de continuar dándole su apoyo para que continúe como alcalde. Fueron decenas de agentes de la UDEF, a instancias del Juzgado de Instrucción número 2 de la ciudad y la Fiscalía de Medio Ambiente, los que se presentaron este miércoles, en una operación coordinada, tanto en el ayuntamiento como en distintas empresas y domicilios particulares. Una operación en la que se quiere aclarar, entre otras cosas, la construcción de una discoteca y una pista de patinaje en una zona verde junto a un gran centro comercial (Serrallo Plaza). Se quiere saber también si se alertó a promotores sobre recalificaciones previstas y si hubo “compensaciones” a cambio.

No estaba tan campechano Torres Hurtado en su comparecencia ante los medios la tarde de este miércoles, pocas horas después de prestar declaración y quedar en libertad con cargos. Más bien solemne y circunspecto:

- Seguiré trabajando por esta ciudad el tiempo que me corresponda, que me dejen o que Dios me dé salud, ha dicho. No sé de qué se me acusa porque hay secreto de sumario. No es agradable estar vistiéndose por la mañana y que toquen a la puerta para registrar tu casa. Parece que había que darle bombo a esto".

Bombo no sabemos, pero de momento su partido lo ha suspendido de militancia. Al "simpaticote" Torres Hurtado le han helado este miércoles la sonrisa y su contrastado sentido del humor. En el pp andaluz se ha abierto la caja de los truenos y más de uno seguro que, tras ver las barbas de su vecino pelar, está poniendo ya las suyas a remojar. 



J.T.

sábado, 5 de octubre de 2013

"Malaya" o la benevolencia con los ladrones


La corrupción marbellí es la expresión casposa y grosera de una generalizada manera de entender la gestión de lo público.

Hubo implicados en el “caso Malaya” que llegaron a utilizar bolsas de basura para esconder el producto de su rapiña, otros eran claro reflejo de la España más cañí, había también burdos trileros metidos a promotores inmobiliarios, caras habituales de la prensa del corazón y hasta ex futbolistas. 

Esa foto de todos ellos juntos mientras este viernes escuchaban la benévola sentencia es muy elocuente. Lo mejor de cada casa ahí juntito. Una colección de caraduras impresentables sabedores de que lo mejor que te puede pasar cuando te lo has llevado crudo es que, si te han de trincar, que lo hagan cuanto antes.

Estar en manos de la justicia es casi un salvoconducto. Te pones a su merced y esperas, esperas, esperas…

El asunto se desinfla, se vuelve añejo, aparecen nuevas corrupciones y escándalos todavía más gordos que hacen que los medios se olviden de lo tuyo… y así, cuando siete años y medio después llega la indulgente sentencia, la gente se ha cansado de despotricar contra ti, si es que no se ha olvidado hasta de tu cara, a pesar de que en tiempos llegaras a estar en las primeras páginas de los periódicos y en todos los programas basura y no basura de la televisión.

Como “la justicia ha hecho su trabajo”, todos contentos. Aunque los multen con menos dinero del que robaron y les condenen al mismo tiempo de cárcel que la madre que se lleva cuatro yogures sin pagar del supermercado para que su hijo no se muera de hambre.

Muchos de los condenados en el “caso Malaya” no volverán a la cárcel. El tiempo preventivo que se
tiraron entre rejas ya les cubre la pena. Y los que regresan al trullo, en unos pocos meses estarán
disfrutando de permisos de fin de semana en los que irán vaciando poco a poco las bolsas de basura que llenaron de dinero y que consiguieron salvar de la quema.

"Estoy jodido pero contento” decía Tomás Reñones al saber que le caían cuatro años. Esperaba el doble. O el triple. Como Marisol Yagüe, a quien el marrón de cuatro años debió parecerle tal minucia que no pudo evitar que la fotografiaran descojonándose a la salida de la Audiencia. O como la “aturdida” y controvertida Isabel García Marcos… Otros muchos se marchan de rositas y hasta el gran capo Juan Antonio Roca puede llorar con un ojo.

Parece como si la Audiencia Provincial de Málaga hubiera querido quitarle el trabajo al nazareno de la ciudad, que cada Semana Santa indulta a un preso.

Puede suspirar aliviado todo ese listín telefónico de presuntos corruptos que se encuentra en nuestro
país a la espera de juicio. Todos esos que nos han dejado España hecha unos zorros, los que nos han
buscado la ruina a los pringaos de a pie que, víctimas de sus robos a manos llenas, nos vemos ahora obligados a pagar los platos rotos.

Austeridad, predican los muy mamones… ¡Pero si basta con que los ladrones devuelvan lo robado! 

La deuda que actualmente tiene el ayuntamiento de Marbella es menor de lo que robaron los “malayos”. No creo que sea muy aventurado aplicar la misma regla a la deuda española. Sea en bolsas de basura o en paraísos fiscales, basta con que lo devuelvan. Ni reforma laboral, ni recortes ni
gaitas. Que devuelvan la pasta y ya verás qué pronto salimos del hoyo.

Y los ladrones, por supuesto, todos a la cárcel. Para benevolencias e indultos ya tenemos al nazareno malagueño.

J.T.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Malaya, ¡cuánto daño han hecho!


Malaya ha cambiado de dimensión.

Aquel tiempo a las puertas de los juzgados de Marbella, donde el goteo de detenidos llamados a declarar duró meses hasta alcanzar el centenar de procesados, se ha transformado cuatro años y medio después, con el comienzo del megajuicio, en una macedonia de presuntos corruptos sentados todos juntitos como si estuvieran en el cole.


Se nota el paso de cuatro años y medio. García Marcos (Melanie, como la llamaban en clave los responsables de la primera investigación) ha engordado y envejecido. Marisol Yagüe (Heidi) lucía más delgada y provocativa… a Julián Muñoz, aquellos trajes (sobre todo los pantalones) que le sentaban como un tiro parece que los ha cambiado por un fondo de armario algo menos impresentable. Ávila Rojas y Sandokán se mueven dignos, aunque pelín acojonados.



Para los que llevamos años siguiendo las andanzas de todos estos procesados, son ya como de la familia: Tomás Reñones, Leopoldo Barrantes, Rafael del Pozo, Óscar Benavente, Calleja, Jaén, los Soriano… Los han puesto a todos juntitos: a los dantes con los tomantes, a los que soltaban pasta gansa según salían beneficiados en los convenios urbanísticos con los que trincaban partes proporcionales de las llamadas “aportaciones” que soltaban tan generosos y desprendidos constructores.

Y el gran urdidor, el que se quedaba con la mejor parte antes de partir y repartir, sentado en primera fila, Juan Antonio Roca (Pedro para los investigadores), al que nadie conocía fuera de Marbella hasta el día que lo detuvieron.


Con su pinta de don nadie, cuerpo vulgar, traje vulgar, cabello vulgar pero fuerte y espeso, para tapar bien ese cerebro nada vulgar a juzgar por su capacidad para maquinar enredos de envergadura.

Menudo pollo ha montado este hombre y sus secuaces, cocidos todos ellos a fuego lento en la era de ignominia que inaugurara el fallecido Jesús Gil allá por 1991.

Ahora tenemos todo un año por delante para cruzarnos con ellos tres días por semana en los pasillos de la Ciudad de la Justicia de Málaga. Porque el juicio que comenzó el pasado lunes 27 de septiembre está previsto que dure eso: un año.

Los han pillado. Ellos representan la caída de una época insólita de impunidad que ratificó aquella tópica creencia popular: la que proclama que los políticos sólo aspiran a tener un cargo para forrarse mientras lo ejercen. Veremos a ver las penas y las multas que les caen.

J.T.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Los especuladores nos han dejado Andalucía como un colador

Tener tan buen clima, tantos kilómetros de costa y tanto terreno bombón es demasiada tentación junta.


Andalucía permaneció desheredada y olvidada durante los cuarenta largos años de fascismo franquista como castigo por haber sido tan roja en la guerra civil. Despoblada merced a tanto fusilamiento por una parte, y por otra por tanto abandono de quienes habiendo sobrevivido decidieron ganarse la vida lejos de aquí, esta tierra era un vergel olvidado hasta que nos hicimos europeos y autonómicos.

Nuestro patrimonio, que eran las playas, el sol y mucho espacio donde construir bonitos apartamentos y chalets empezó entonces a convertirse en un suculento bocado no sólo para suecos y noruegos carentes de algo similar en sus respectivos países sino para impresentables especuladores amantes del enriquecimiento fácil que, de tanto desmán urbanístico, han dejado durante los últimos años buena parte de nuestra estupenda geografía como un verdadero colador.


Las leyes de protección medioambiental llegaron tarde y aún así, alcaldes y concejales de todos los colores políticos se las han ido saltando a la torera al olor de ricas comisiones y sobornos que no supieron o no quisieron rechazar.

Desde Almería hasta Huelva, desde Ayamonte hasta Pulpí, con Marbella y sus aledaños como buques insignia de la cara dura, el panorama de la corrupción nos ha dejado muy tocados a los andaluces con casos como los de Alhaurín el Grande, Estepona, Ohanes y Alcaucín, que son los ejemplos más recientes de los que hemos tenido que informar desde esta delegación de provincias.

Costará bastante recomponerse. Mira por dónde, quizás a la larga habrá que agradecerle a este período de crisis que se haya paralizado tanto desmán.

Tenemos en esta etapa, con tanta obra parada, un estupendo paréntesis para poner orden. Para barrer bien muchos ayuntamientos, promotoras, despachos de abogados y de concejales de urbanismo, notarías... para levantar muchos colchones con billetes de quinientos euros en bolsas de plástico... Quizás así se salga del impasse con la firme determinación de sacarle a esta tierra el partido que merece.

Tanto en la agricultura como en la industria, y también en la investigación, Andalucía tiene mucho que decir y hacer. La apuesta por el conocimiento y por la actitud emprendedora parece que debe ser el camino y la imagen a transmitir, no la de alcaldes corruptos entrando y saliendo de los juzgados y de la cárcel por haber caído en las garras de tanto buitre carroñero de esos que han trufado nuestras costas y nuestras montañas de construcciones ilegales durante años.


Estamos empachados de actividades "económicas" que, como se empieza a comprobar, sólo eran pan para hoy y hambre para mañana. Bueno: pan para ayer más bien porque lo que es para hoy, con tanta obra parada, parece que queda poco que comer. O por lo menos poco de donde los especuladores de las narices puedan continuar llevándoselo crudo.

J.T.

lunes, 16 de agosto de 2010

El caso de las viviendas "alegales"


Chiclana, Cádiz: los propietarios de quince mil casas construidas sin licencia exigen su legalización. No es coña: argumentan que no son ilegales, que en todo caso serían "alegales". ¡Ea! Y buscan la regularización por la vía de los hechos consumados.

Como en Marbella


Quienes en Marbella perpetraron los mayores desmanes urbanísticos fueron empresas constructoras sin escrúpulos y sin ningún reparo a la hora de llevárselo crudo planteando órdagos a la grande, construyendo apartamentos a mansalva incluso en zonas verdes y vendiéndoselos a incautos que, confiados en las bendiciones del ayuntamiento y de la notaría, no podían sospechar la escandalosa trama corrupta que sustentaba el desaguisado.

El que venga detrás que arree, debían pensar los facinerosos de Marbella... a ver si tienen güevos de tirar los edificios cuando los pisos estén ocupados... Y claro, no ha habido güevos.

Pero ahora no hablamos de este tipo de fraude, no. Hablamos de esas miles, decenas de miles de casas unifamiliares construidas sin permiso en muchos municipios costeros andaluces durante los últimos treinta años


Casas de vacaciones o también para vivir todo el año, construidas muchas de ellas por progres, alternativos de variadas pintas y "gente guapa" en general que tienen a gala haber conseguido este tipo de chollos porque total todo el mundo lo hace. Gente que el día que entraron en el juego lo hicieron esperando que alguna vez, también por la vía de los hechos consumados como en Marbella, los ayuntamientos se atrevieran a tirar las casas y aceptaran legalizarlas.


Además de en Chiclana esta práctica se ha llevado a cabo también, que yo sepa, en Barbate (Caños de Meca, Zahora...), en el Puerto de Santamaría, en Chipiona, en Vejer de la Frontera... Pero no sólo en la provincia de Cádiz: también en Córdoba, en Almería...

El objetivo: consolidar la situación por la vía de los hechos consumados; medios para conseguirlo: constituir "lobbies" y presionar a los ayuntamientos hasta que den su brazo a torcer.

Cuando se construyeron muchas de estas casas se sabía que no era legal. Pero transcurrido un tiempo... ¿cómo las vas a tirar, hombre? Si somos buenos ciudadanos y estamos dispuestos a pagar nuestros impuestos. ¡Ea!, borrón y cuenta nueva, señor alcalde.

Conozco varias casas de este tipo. Las disfrutan amigos míos que en algún caso me han invitado incluso a compartirlas. Algunos son periodistas, sí, periodistas en cuyo currículum figuran excelentes reportajes denunciado corrupciones varias.

Colegas que no dudarán en decirme que me animo a comentar este asunto porque yo no soy propietario de ninguna casa como la suya. Igual llevan razón.


J.T.