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domingo, 29 de junio de 2014

El pp manda a Hernando a morder en las tertulias


Se desmorona el psoe tras el 25M y, cual pollo sin cabeza, corre desde entonces por los caminos moribundo y despendolao. Dimite Rubalcaba, dimite Patxi, dimite Navarro, se mosquea Madina con Sánchez  y la procedencia de sus avales... Por su parte los de iu llevan desde aquel domingo electoral intentando levantarse de la lona -mordieron el polvo, aunque no lo quieran reconocer- y deciden alumbrar la operación Garzón y hablar de primarias, aunque todo aún con la boca pequeña. Dimite Willy Meyer, abdica el rey... Y entre tanta convulsión producida tras el tsunami del 25M, el pp... ¿qué ha hecho? Pues nada menos que... mandar a Rafael Hernando a las tertulias. Ahora sí que nos vamos a enterar.

Porque a pesar de la, hasta ahora escasa, presencia del pp en ciertos platós, alguna vez se había prodigado ese chico vasco, dinámico y algo díscolo llamado Borja Sémper. Pero no, que vaya mejor Rafael, que ese, como los futbolistas estrella, cuando hay que morder muerde. La verdad es que Hernando, diputado cunero por Almería (¿qué habremos hecho los almerienses para merecer esto?), cuenta con un acreditado currículum donde queda sobradamente probada su capacidad para soltar sin inmutarse las mayores barbaridades.

Cuando, en un contexto de pobreza como el actual, alguien es capaz de atribuir a los padres la responsabilidad de la desnutrición de muchos niños en nuestro país y quedarse tan pancho; cuando para desacreditar los movimientos de lucha por la Memoria Histórica, ese mismo alguien suelta que "algunos parece que se acuerdan de sus padres cuando hay subvenciones para encontrarles", cuando alguien es capaz de soltar esas monstruosidades... entonces ya lo tenemos preparado para ir a morder a las tertulias de esas teles "no del todo afines".

Que tiemblen Inda, Marhuenda, o Rojo. Nada de su0plentes, es la hora de los titulares en el terreno de juego. Se hacían los remolones, pero ya están listos para lanzarse sin compasión a la yugular de tanto rojo emergente, cuya notoriedad tras los resultados de las europeas hay que cortar en seco como sea. Tras el varapalo del 25M, el pp no precisa ya a nadie para que le diga gordita a Colau ni bolivariano a Iglesias. Lo harán ellos en persona cuando se tercie. Empieza la temporada electoral y si a los de Podemos les ha ido tan estupendamente esto de meter caña en los platós presuntamente privados, habrá que ir allí a plantarles cara también en ese terreno.

Esa parece ser la lección -la única- que han sacado del 25M en el pp: que además de mentir en las ruedas de prensa de Génova y de Moncloa, que además de soltar barbaridades en los pasillos del Congreso o en los desayunos de los hoteles, hay que ir a todos los platós -no solo a los de tve o 13tv- a soltar cuantos más disparates mejor. Así que... là voilà, aquí tenemos ya a Rafael Hernando.

Ya lo tenemos aquí con su cara de asco, su aire de suficiencia y su florilegio de desatinos: que si la República fue la responsable del millón de muertos de la guerra civil, que si España tiene que dejar de ser el paraíso de la inmigración ilegal, que si lo de la financiación ilegal del pp es una patraña fabricada por la prensa para emponzoñar la política... ¿A quién llamará ahora Hernando "gran villano", como calificara a Javier Bardem en su día, o "pijo ácrata" como llegó a llamar al juez Santiago Pedraz?

Si este guadalajareño de 52 años, con treinta de ellos gastados al servicio del pp, se convierte en asiduo de tertulias como "Las Mañanas de Cuatro" o "la Sexta Noche" no tardaremos en disponer de una nutrida colección de dislates marca Hernando, dada su acreditada fertilidad para concebirlos.

El pp ha decidido intervenir en tertulias a las que tenía puesta la cruz. Tras el 25M unos dimiten, otros hacen primarias y otros incluso abdican... El pp ha decidido frecuentar más los platós de las teles privadas. Toda una revolución.

J.T.









martes, 27 de mayo de 2014

¿Para cuándo un 25M en el periodismo?


Ahora que se ha liao parda en el mundo de la política, igual va siendo hora también de que suceda algo parecido en el universo del periodismo. ¿Por qué lo digo? Pues os cuento:

El mismo día en que el Instituto Nacional de Estadística hace público que más de la cuarta parte de las personas que residen en nuestro país se encuentran en riesgo de exclusión social, el mismo día también en que el mismísimo papa de Roma pone Andalucía en el mapa para denunciar el sesenta por ciento de paro juvenil en esa Comunidad o que el FMI vuelve a enfilarnos "sugiriendo" otra subida del IVA y otro bocado a nuestros miserables sueldos... ese mismo día todos los medios, excepto algún digital, relegan estos asuntos y optan por otorgar mayor relevancia a las intrigas de salón, cuchilladas y conspiraciones varias en que están sumidos los partidos políticos en nuestro país desde la noche del domingo:

Que si Aguirre vuelve a las andadas contra Rajoy, que si los aspirantes a liderar el psoe desafían los planes de Rubalcaba, que si Patxi también se va, que si Susana Díaz por aquí, que si Alfonso Alonso por allá...

Los periodistas seguimos sin enterarnos de nada. El tsunami está ahí y nosotros andamos  preocupados por salir guapos en la foto con la ola de fondo. Hacemos periodismo de carril. Gastamos los pocos recursos que tenemos de manera equivocada. En lugar de salir a la calle a buscar y contar buenas historias mandamos las cámaras y los micrófonos a que nos pisoteen la dignidad cubriendo ruedas de prensa en las que ni siquiera se admiten preguntas.

Y cuando salimos a la calle nos vamos a Preciados o a la Puerta del Ángel, micrófono en ristre, a grabar encuestas callejeras en las que preguntamos chorradas. Con lo que ha costado la cobertura de la final de la Champions en Lisboa habría dinero para conseguir, por ejemplo, que Informe Semanal volviera a ser lo que fue durante muchos, pero que muchos años más.

En el oficio periodístico están por un lado los cuatro figurones y directivos que se levantan una pasta gansa y por el otro el resto, una colección de respetables pringaos sin horario y sin prebendas que en el mejor de los casos se lleva a casa mil euros mal contados al mes. Excepción hecha de los que trabajan en medios públicos que están algo mejor pagados pero que, por muy competentes que sean, nunca podrán contarnos las cosas como son, sino como sus jefes quieran que sean contadas. Más dignidad pisoteada.

El mundo del periodismo tiene un reseteado pendiente. Los figurones y los directivos son a sus jefes lo que los políticos que llevan treinta y tantos años en la poltrona son al verdadero poder: mayordomos de los dueños del tinglao. Esta dinámica triste y perversa ha de concluir cuanto antes y la manera de hacerlo es la misma que en política: los puteados somos muchos más y basta con proponernos que las cosas cambien, pero proponérnoslo en serio. Los tiempos son propicios porque internet y todas las nuevas tecnologías pueden ayudar mucho a ello. Pero quizás haya que apretar el acelerador para incomodar más al poder. Denunciar injusticias y destapar escándalos caiga quien caiga es cuestión de tomar la decisión, ponerse a ello y no temer ni a las presiones ni a las represalias. Porque tenemos razón y los resultados no tardarían en demostrarlo. 

El meneo que ha sufrido el bipartidismo en nuestro país tras los resultados del 25M lo tiene que sufrir también el periodismo. Vengo diciéndolo desde hace tiempo. Desde la transición, los prebostes de la política y los de la información han funcionando según unos esquemas muy parecidos que en ambos casos huelen a naftalina y a corrupción. Cambiemos el chip ya. Vayámonos a un comedor de Cáritas y contemos cada día la historia de uno de sus comensales. Contemos el día a día de los Cetis (Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes) de Ceuta y Melilla, busquemos los porqués de cualquier tema polémico, expliquémoslo con todo lujo de detalles y desde todos los ángulos, y dejemos al lector que saque sus propias conclusiones. 

Hablemos del fracking, inundemos las escaletas y los planillos de informaciones sobre desahucios y estafas bancarias, persigamos los temas de corrupción y no nos limitemos a cubrirlos el día que haya una detención o una citación judicial. Esta es la verdadera información política. La otra, la de las caras, los nombres, el periodismo declarativo y los análísis de tanto sobrao vocero del poder solo interesa a los egos de sus protagonistas y a sus sumisos adláteres... Todo esto se explica en las redacciones, todo esto lo saben quienes ocupan los despachos, pero seguimos haciendo periodismo de convocatoria, de corta y pega y de escaso contraste. Periodismo de poca vergüenza.

En nuestras agendas de contactos abundan los números de teléfono de cargos políticos y de instituciones y escasean los de las fuentes de verdad, esas que nos proporcionan informaciones sabrosas. Y si no escasean, lo parece. Como pasa en política, sabemos hacerlo bien pero no queremos, no nos dejan o no nos atrevemos. Y tampoco pongo el listón muy alto: en un día como el de hoy hubiera bastado con los teletipos para apostar en apertura por informaciones como la del INE, el Papa o el FMI... Pues no: aquí tienes cuarto y mitad de Rubalcaba, otro tanto de Rajoy, de Esperanza Aguirre, de Susana Díaz, de Patxi López... ¡qué pereza!

Lo decía antes: como les pasa a los políticos en lo suyo, parece que los periodistas tampoco hayamos entendido nada de lo que está pasando en nuestro oficio. Los políticos de siempre van perdiendo votos y los medios de siempre van perdiendo compradores. Encerrados en sus chiringuitos y empeñados en mirarse al ombligo, ellos han despilfarrado el capital de credibilidad que tenían... y nosotros también.

Algún día nos llegará el 25M del periodismo y entonces nos quedaremos con cara de alelaos, sin entender nada, sin saber qué decir e intentando disimular de mala manera. Como les pasó a Valenciano, Cospedal o Arias Cañete la noche del pasado domingo. 

Como en política, en periodismo el miedo también tiene que cambiar de bando.Ya.

J.T.