Mostrando entradas con la etiqueta juzgados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta juzgados. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de marzo de 2017

Los tuits de Cassandra y el muro John Lennon de Praga



En el barrio de Malá Strana de Praga, frente a la embajada de Francia en la República Checa y muy cerca del famoso puente Carlos, que atraviesa el río Moldava, hay una pared que no es una pared cualquiera sino un muro donde, desde el día de diciembre de 1980 en que mataron a John Lennon, nunca falta una pintada dedicada a su memoria. Este miércoles me acerqué a ese lugar y pude comprobar que el carácter simbólico de protesta que ese trozo de pared tiene desde hace más de treinta y seis años, aún continúa vigente.

En ese muro, la mañana siguiente al asesinato del ex Beatle, apareció un retrato del artista y unas pintadas en su honor que los miembros del gobierno checoslovaco de entonces, a quienes Lennon les parecía un pacifista peligroso hasta el extremo de tener prohibidas en el país la reproducción de muchas de sus canciones, consideraron un desafío. La imagen del cantante y las frases escritas en su honor fueron borradas inmediatamente y el muro volvió a lucir su blanco escrupuloso… hasta la mañana siguiente en que volvían a aparecer pintadas flores, canciones de Lennon o mensajes por la paz que la policía hacía desaparecer de nuevo a las pocas horas. El toma y daca duró nueve años, hasta la caída del régimen comunista, y desde entonces el muro es considerado un monumento a la libertad de expresión que permite mantener vivo el recuerdo de aquella rebeldía.

Me conecté al wifi del restaurante John Lennon, situado justo enfrente del muro dedicado a su memoria, y fue entonces cuando me enteré de la sentencia que condena a la joven Cassandra Vera a un año de cárcel y siete de inhabilitación por varias frases humorísticas dedicadas a Carrero Blanco en su cuenta de twitter. Me acordé en ese momento de mi amigo Facu Díaz, que tuvo mejor suerte, pero a quien nadie libró en su día del mal trago de pasar por un juzgado por hacer, según la fiscalía, humor con asuntos políticamente incorrectos. Y me acordé también de la tortura a la que sometieron a Guillermo Zapata durante meses interminables por frases también escritas en twitter, y de los titiriteros…

A dos mil quinientos kilómetros de distancia, hay unos instantes en que tiendes a pensar que noticias como la condena a la joven Cassandra no pueden ser verdad, que alguien tiene el día tonto y está de broma. Pero no, no debo perder la perspectiva. Lo que ha pasado es una cosa muy seria. Es un castigo, un escarmiento, un aviso que no está dirigido solo a la joven condenada, sino que está dotado de una profunda carga simbólica. Una sentencia así ha sido posible merced a una ley pensada por el Partido Popular para cercenar la libertad de expresión, para meter miedo. Como Cassandra solo ha sido condenada a un año de cárcel, no tendrá que ingresar en prisión, pero deberá tener mucho cuidado para no ser reincidente, porque si se le ocurre “molestar” otra vez en las redes y vuelve a ser encausada entonces sí, entonces puede ir a la cárcel si vuelve a ser condenada.

Como si se tratara del túnel del tiempo, me viene al recuerdo la asfixiante atmósfera que se vivía en España el año en que mataron a John Lennon, cuando mis compañeros José Luis Morales, Xavier Vinader y tantos otros eran juzgados por los reportajes que publicaban y hasta a mí me sentaban en el banquillo por ser director de paja de una revista de tías en pelotas. Al menos entonces existía la esperanza de que la Transición acabaría con aquello, que enseguida modificarían las leyes, aunque algún que otro susto nos llevamos antes que las cambiaran. Pero ahora, en 2017, ¿qué leyes van a cambiar, si es precisamente el gobierno que está en el poder quien las ha promulgado?

La condena a Cassandra es un pésimo síntoma, cualquier cosa menos una broma. Que un fotógrafo o un cámara de televisión salgan a trabajar temiendo ser castigados por las imágenes que puedan llegar a tomar, que los dibujantes y los escritores necesiten andarse con cuidado a la hora de publicar sus trabajos, es la peor de las noticias posible para las libertades.

No se puede consentir. No se puede ceder ni un milímetro de ese espacio. Hay que insistir una y mil veces, aunque cada día te intenten borrar lo que escribes, lo que dibujas, las fotos que haces o las imágenes que tomas. Da igual. Como en el barrio Malá Strana de Praga, cada mañana las frases y las ìntadas deben aparecer de nuevo en el muro de John Lennon. Aunque las vuelvan a tapar por las tardes con pintura blanca. Siempre llega el día en el que al poderoso no le queda más remedio que marcharse.

J.T.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Griñán y Chaves

Ahora que llevan unos días, pocos, en segundo plano, voy a hablar yo de ellos: durante bastantes años, más de doce, pude tratar con cierta frecuencia a Manuel Chaves y José Antonio -Pepe- Griñán. Durante mi etapa de corresponsal de CNN+ en Andalucía, tuve siempre una relación cordial con los dos. Me tocó entrevistarlos muchas veces y ese trato periódico -antes, durante y después de las entrevistas- me permitió, creo, extraer datos suficientes para hacerme una idea de la personalidad de ambos.

El único defecto, si se le puede llamar así, de Chaves, es ser más bien soso y algo estirao. Resultaba complicado sacarle una sonrisa en el día a día aunque hubo una vez, durante una comida junto a mis compañeros José María Izquierdo y Javier Casqueiro, en que pude conocer al Manolo relajado y sonriente que por lo visto Chaves suele llevar dentro, aunque tan escondido que no lo sacaba ni en la Feria, cuando aparecía los miércoles por la caseta de la Ser. Pepe Griñán me caía mejor, sobre todo cuando se arrancaba y se ponía a cantar fragmentos de ópera con cualquier pretexto. Eso en sus tiempos de consejero, porque ya como presidente recuerdo un viaje con él a Marruecos en el que andaba el hombre todo el día con aire más bien ensimismado y circunspecto. Yo creo que mantenía una relación de amor-odio con el ejercicio de la política, y a veces daba la impresión de estar preguntándose qué puñetas hacía él metido en tamaño sarao.

Una de dos: o han sabido engañarme muy bien, a mí y a otros muchos durante mucho tiempo, o ninguno de los dos es un delincuente. Ni presuntos ni leches. No lo son, y punto. Con la autoridad moral que entiendo me da no haberles dorado nunca la píldora y haber denunciado en múltiples ocasiones lo nefasto que me parece que en la Junta de Andalucía no se haya producido aún ningún tipo de alternancia política desde que llegó la democracia, quiero manifestar aquí que no me parece justo lo que les está pasando a Chaves y a Griñán. No entiendo el débil apoyo público que les están dispensando sus (antiguos) compañeros de partido, empezando por una Susana Díaz que, es bueno recordarlo, llegó a presidenta de la Junta puesta a dedo por Griñán. Se conoce que la hoy temida baronesa debió cogerle gusto al sistema "digital" y quizás pueda ser esa la razón por la que no le haría asquitos a sentarse en el sillón de Secretaria General de su partido en Ferraz de una manera parecida. 

No entiendo el silencio de quienes saben que ni Chaves ni Griñán son Jordi Pujol precisamente, aunque igual me han engañado tan bien que un buen día aparecen por ahí cuentas off shore con treinta años de antigüedad, pero no creo. Como no creo que lo piense tampoco nadie que les haya tratado, y me atrevo a incluir aquí también a sus adversarios políticos… y mediáticos.

¿Hicieron algo mal Chaves y Griñán? Por supuesto que sí. Decidieron eliminar trabas burocráticas para acudir en ayuda de los expedientes de regulación de empleo que muchas grandes empresas estaban llevando a cabo en Andalucía durante la primera década de este siglo. Compraban así paz social. A ese procedimiento se le llamó "transferencias de financiación" y fue tramitado, y aprobado, en el Parlamento andaluz. Así que, siguiendo la lógica por la que se ha procesado a Chaves, Griñán y con ellos a una veintena larga de cargos públicos más, igual tendrían que haber encausado también a todos los gobiernos andaluces en pleno habidos durante doce años. Y a todos los parlamentarios que aprobaron ese sistema. A todos.

¿Tienen responsabilidad Chaves y Griñán? Por supuesto que sí: no haberse enterado de la cantidad de sinvergüenzas que trincaron pasta merced a la ausencia de control de un dinero destinado a pagar jubilaciones anticipadas. Tienen responsabilidad por no haber sabido, o no haber querido saber, la de buitres que revoloteaban en torno suyo a cuenta de esa pasta: subordinados malversadores y prevaricadores, sinvergüenzas y cocainómanos, compañías de seguros, sindicalistas y ladrones varios tan largos de lengua como cortos de mente, y hábiles para meter la mano allá donde veían dinero con menos control oficial del recomendable. Gentes que distrajeron más de cien millones de euros que nunca se usaron para los fines para los que se había librado una partida que en total acabó superando los ochocientos.

La mayor parte de ese dinero, cuyas cifras hay costumbre de manejar en las informaciones con más desahogo y ligereza que rigor y exactitud, se empleó en pagar jubilaciones anticipadas a muchos trabajadores víctimas de Eres salvajes. Es cierto que una parte se la quedaron varias docenas de sinvergüenzas, pero me cuesta mucho creer que entre ellos se encuentren Manuel Chaves o Pepe Griñán. Al margen de la responsabilidad legal que los jueces acaben decidiendo que tuvieron o no, no entiendo que nadie salga al paso del linchamiento al que llevan siendo sometidos tanto tiempo, aunque esta última semana la cosa esté más tranquila. No entiendo tanto silencio, tampoco el de los propios afectados.

J.T.

miércoles, 13 de abril de 2016

Torres Hurtado, el campechano


José Torres Hurtado es un auténtico profesional contando chistes. Campechano y simpaticote, ameniza tertulias de bar y reuniones de amigos con un envidiable gracejo natural que, en su caso, convierte en injusto ese tópico tan manido sobre la mala follá granadina.

- Pepe, ponme al día y cuéntame los últimos chistes sobre mí que corren por la calle.

Durante los años en que Torres Hurtado fue delegado del gobierno en Andalucía otro campechano desahogado, de nombre Juan Carlos y con residencia habitual en un palacete de los madrileños montes de El Pardo, ahora rey emérito, aprovechaba sus viajes al Sur para hartarse de reír con Pepe el Tractorista, como llaman desde siempre en su pueblo al que lleva trece años largos al frente de la alcaldía de Granada.

Conocí a Torres Hurtado en aquellos años de leche y miel -gobierno Aznar, España "iba" bien-, en los desayunos con políticos que Carlos del Barco, forzado hace unas semanas a dimitir como adjunto al Defensor del Pueblo Andaluz, organizaba por entonces en la agencia Efe de Sevilla. El entonces delegado del gobierno en Andalucía es bajito, pero nada cohibido: no se cortaba un pelo a la hora de cantarle las cuarenta a compañeros de militancia como Celia Villalobos, con quien siempre se llevó fatal, ni tampoco le faltó habilidad para no molestar demasiado en los círculos de poder de su partido.  

Aunque nunca quitó protagonismo a los mandamases peperos andaluces, estos un buen día lo quitaron de la delegación del gobierno para dársela a Zoido y lo mandaron a Granada para que se estrellara en las elecciones municipales de 2003. Pero nuestro hombre los sorprendió a todos y sacó mayoría absoluta ya en las primeras elecciones a las que se presentó a la alcaldía.

Su estilo desahogado le ha jugado algunas malas pasadas, como cuando el verano pasado soltó aquella lindeza de que "las mujeres, cuanto más desnudas, más elegantes", poco después de conseguir retener el bastón de la alcaldía por cuarta vez, aunque en esta última ocasión necesitó el apoyo de Ciudadanos.

Tras la detención este miércoles por unas horas de José Torres Hurtado y de la concejala responsable de Urbanismo de Granada, registro domiciliario incluido, parece que Ciudadanos se va a pensar lo de continuar dándole su apoyo para que continúe como alcalde. Fueron decenas de agentes de la UDEF, a instancias del Juzgado de Instrucción número 2 de la ciudad y la Fiscalía de Medio Ambiente, los que se presentaron este miércoles, en una operación coordinada, tanto en el ayuntamiento como en distintas empresas y domicilios particulares. Una operación en la que se quiere aclarar, entre otras cosas, la construcción de una discoteca y una pista de patinaje en una zona verde junto a un gran centro comercial (Serrallo Plaza). Se quiere saber también si se alertó a promotores sobre recalificaciones previstas y si hubo “compensaciones” a cambio.

No estaba tan campechano Torres Hurtado en su comparecencia ante los medios la tarde de este miércoles, pocas horas después de prestar declaración y quedar en libertad con cargos. Más bien solemne y circunspecto:

- Seguiré trabajando por esta ciudad el tiempo que me corresponda, que me dejen o que Dios me dé salud, ha dicho. No sé de qué se me acusa porque hay secreto de sumario. No es agradable estar vistiéndose por la mañana y que toquen a la puerta para registrar tu casa. Parece que había que darle bombo a esto".

Bombo no sabemos, pero de momento su partido lo ha suspendido de militancia. Al "simpaticote" Torres Hurtado le han helado este miércoles la sonrisa y su contrastado sentido del humor. En el pp andaluz se ha abierto la caja de los truenos y más de uno seguro que, tras ver las barbas de su vecino pelar, está poniendo ya las suyas a remojar. 



J.T.

martes, 4 de noviembre de 2014

Corrupción. Bitácora de un lunes de noviembre


image
En Serranillos del Valle, la guardia civil impide que su alcalde, presunto implicado en la madrileña guerra púnica, se lleve del ayuntamiento varias cajas con documentación.

En Alicante, una alcaldesa a la que su partido no consigue echar ni con agua caliente, provoca tensiones y ninguneos en un acto oficial cuyo protocolo incluye saludo de rigor del "joven", preparado y neófito monarca a la estigmatizada regidora.

El "joven", preparado y neófito monarca desaprovecha una excelente ocasión para demostrar que algo ha cambiado. Pero no: saludó a la proscrita y en el discurso que le tocó pronunciar miró para otro lado y ni nombró la corrupción evidenciando así que la institución a la que representa pretende resistir y sobrevivir a costa de mojarse lo menos posible. Aunque caigan chuzos de punta. En resumen y en dos palabras: Im-presentable. Como siempre.

En Collado Villalba su alcalde, también presuntamente pringado en el último caso de corrupción descubierto, comunica su decisión de abandonar porque "está cansado", no porque los suyos le hubieran conminado a hacerlo por lo civil o por lo militar. De paso anunció que a partir de ahora volverá a dedicarse a vender viajes.

En Segovia, un ex ministro de Aznar condenado por tráfico de influencias y con más casos de corrupción pendientes aún de juicio, sale de la cárcel en tercer grado mucho antes de la fecha de finalización de la pena que estaba cumpliendo. Hay quien lo considera un indulto encubierto.

En Cuadros (León), un extraño y sospechoso fuenteovejuna pepero impide que se marche el alcalde que tienen en la cárcel y obliga a su partido a darlos de baja a todos en un intento bufo de salvar los muebles. Ese mismo alcalde se niega además a abandonar la Diputación de León que también preside, lo que hace reaccionar a su partido para destituirlo argumentando que "desde la cárcel no se puede gobernar".

Entre los muros y los patios de la moderna prisión de Estremera, Madrid, pasea cabizbajo desde hace unos días, meditando quizás si tira o no de la manta, quien hace seis años inauguró ese penal cuando era Consejero de Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid.

La Audiencia de Palma de Mallorca anuncia que antes del fin de semana se conocerá el futuro judicial de Cristina, la hermana del joven, preparado y neófito monarca a propósito del caso Nóos.

En los juzgados de Sevilla, el penúltimo secretario general de UGT Andalucía se niega a declarar tras ser citado para que aclare presuntas irregularidades del sindicato.

También en Sevilla, la juez Mercedes Alaya imputa a seis personas más en el caso de los Eres. Ya son 229. Continuamos para bingo.

En Málaga, con un Auto contundente, la Audiencia decide que Isabel Pantoja ha de ingresar en la cárcel a la voz de ya por blanqueo de capitales. Medida ejemplarizante, explican. O sea, que la controvertida tonadillera vaya preparando las maletas.

Todo esto en una sola jornada. Y sin hablar de tarjetas black, ni de sobres, ni de sobresueldos, ni de obras de sedes de partidos políticos pagadas en negro, ni de Andorra, ni de Fernández Villa, ni de Suiza, ni de Pujol 
ni de Fabra...

¡¡¡Socorrooooo!!!

Menos mal que siempre nos quedará la irrepetible María Dolores de Cospedal, quien con el ánimo algo másapagado de lo normal, pero con el mismo rostro de cemento de siempre, no desaprovechó la ocasión de aportar su particular marchamo a este negro lunes de comienzos de noviembre de 2014:

"La recuperación -dijo- no la podemos parar por la corrupción y España no puede ser pasto de  los populistas"

Repito: ¡¡¡Socorroooo!!!

J.T.

viernes, 16 de agosto de 2013

Pena de telediario




A los políticos les pone de los nervios ver imágenes suyas en la tele que no pueden controlar. Para definir su contrariedad y su irritación hace tiempo que acuñaron una expresión que acabó haciendo fortuna: "Nos someten a pena de telediario", protestaban. Y protestan. 

Entre otras cosas “pena de telediario” es, según ellos, aparecer en los informativos de televisión haciendo el paseíllo camino de un juzgado para declarar bien como acusado, como imputado o sencillamente como testigo. No soportan que los medios aireen las pruebas inculpatorias que pesan sobre los presuntos corruptos antes de ser juzgados.

Durante una intensa docena de años, yo he debido ser para ellos uno de esos pérfidos informadores que los sometía a la "pena de informativo de televisión". Mi zona de operaciones era Andalucía, así que me conozco a conciencia los juzgados de toda la región: Estepona, Alhaurín el Grande, Marbella. El Ejido, Ayamonte, Casares, Ronda, Málaga, Almería... Tantas horas he pasado en juzgados de toda índole que me sé al dedillo dónde están todas las puertas traseras, los pasillos, las antesalas, cuáles son los mejores sitios para esperar a que terminen de declarar los detenidos... 

El denominador común de mis visitas a tan acogedores lugares durante el primer decenio de este siglo casi siempre era el mismo: informar sobre la detención de un alcalde acusado de trincar pasta y de ser sospechosamente generoso a la hora de poner terrenos del pueblo a disposición de diligentes promotores inmobiliarios. Ni un pueblo sin pelotazo, parecía ser la consigna. Maricón el último. Así un año tras otro, de pueblo en pueblo, el trinque parecía reproducirse por esporas hasta que el globo explotó de tanto soplar. 

He visto esposados a decenas de alcaldes, concejales, constructores... he visto entrar en el furgón de la guardia civil camino de la cárcel a todo un consejero de la Junta de Andalucía, a directores generales, exsindicalistas, chóferes... no todo ha sido ladrillo en el universo del trinque. Los juzgados de Palma de Mallorca, los de Valencia, Barcelona, no te digo ya la Audiencia Nacional, han tenido el honor de ser visitados en los últimos años por lo más granado de todo el arco institucional por habérselo llevado presuntamente crudo de mil maneras diferentes: desde vestimenta hasta informes inexistentes pasando por pagos bien en especie, bien en sobres marrones. 

Hace ya dos años que la plataforma ciudadana "No les votes" elaboró un Mapa de la Corrupción en España en el que señalaban aquellos lugares del país en los que se había denunciado algún caso de corrupción política. El mapa, en el que ninguna autonomía aparecía libre de culpa, estaba ya tan repleto de puntitos que resulta complicado actualizarlo cada vez que surge un nuevo caso. 

Subiendo subiendo, de los ayuntamientos, y las autonomías hemos acabado llegando a los escalones superiores: Por un lado la Casa Real, que menuda tienen liada en esa familia. Y por otro el partido del gobierno, en el que un acaudalado extesorero al que sus compañeros de siempre llaman ahora delincuente y traidor, ha puesto patas arriba los cimientos de la casa para la que estuvo trabajando durante más de veinte años. 

Esta semana, y por culpa del ahora encarcelado extesorero, le ha tocado acudir a declarar, en calidad de testigos, ni más ni menos que a tres insignes secretarios generales del partido del gobierno: Francisco Álvarez Cascos, Javier Arenas Bocanegra y María Dolores de Cospedal García. Expertos en chupar cámara con fondo azul y los focos bien colocados, esta vez en cambio se sometían, muy a su pesar, a la por ellos llamada “pena de telediario”: Grupos tras las vallas de seguridad que increpaban o aplaudían y ellos todo dignos, con cara de circunstancias, camino de su encuentro con el juez. 

Una sola cosa he sacado en claro yo de todo esto: que según Cospedal fueron Rajoy y Arenas quienes decidieron continuar pagándole a Bárcenas un pastón en “diferido”. Cuesta un huevo, pero ya vamos sabiendo algo. Por lo demás, la actual “masca” del pp y sus dos predecesores se instalaron en el “no me consta”, “no me acuerdo” o “yo no he sido” y de ahí no se movieron. Veremos hasta cuándo.

Empezamos por los alcaldes y fíjate por dónde vamos ya. ¿Quién queda por hacer el paseíllo? Venga, Mariano, anímate, que en peores plazas has toreao.

J.T.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Aquel 23-F estaba yo...


Aproximadamente a esa hora, seis-seis y media de la tarde, acostumbraba yo todos los lunes a recoger  mis bártulos para marcharme de las oficinas de la calle Rocafort, en Barcelona, y regresar a Madrid.

Era ya una rutina de varios años en la que el siguiente paso consistía en despedirme de los compañeros de trabajo en la cuarta planta del edificio central del grupo Zeta y, una vez en la calle, bajar hasta Diputación y tomar un taxi camino del aeropuerto de El Prat.

El viaje de los lunes a Barcelona tenía como principal objetivo "rendir" visita a los juzgados. Por aquel entonces permanecía aún vigente en el Código Penal el delito de escándalo público, aplicable a los responsables de cualquier fotografía de desnudo que apareciera impresa en un medio de comunicación.

Las penas estipuladas en el artículo 431 eran seis años de inhabilitación profesional, seis meses de cárcel y seiscientas mil pesetas de multa por número de la revista distribuido. Figuraba yo como responsable legal de las revistas de destape "Lib", "Yes" y "Club Privado". Como el domicilio social de Zeta, el grupo que las editaba, era Barcelona los sumarios iban acumulándose en los juzgados de esa ciudad semana tras semana.

Se trataba de procedimientos de oficio, pero inexorables. Nos empuraban al mismo ritmo al que aparecían las publicaciones en los quioscos. La maquinaria que acabaría sentándome en el banquillo decenas de veces se ponía en marcha sin remedio expediente tras expediente.

Así que los lunes, junto al letrado Francisco Abellanet, hoy titular del juzgado número ocho de lo Penal en Barcelona; Antonio Álvarez-Solís, director de "Interviú"; Manuel Vázquez Montalbán que dirigía "Primera Plana" y este humilde servidor solíamos tomar un taxi a primera hora y pasarnos la mañana prestando declaración de juzgado en juzgado, en una especie de surrealista juego de la oca inesquivable hasta que cambiara la legislación.

Aquel 23 de febrero de 1981 yo tenía acumulados ya más de ciento veinte procedimientos abiertos y pendientes de juicio. Todo un récord. Bufo, pero de Guinness.

Y una cosa convendría no dejar de tener en cuenta aquella terrible tarde: el delito de escándalo público por publicar tetas en la portada de una revista continuaba vigente. Llevábamos más de cinco años de "Transición", pero hubo muchos asuntos con los que se estuvo mareando la perdiz durante demasiado tiempo. Y uno de ellos era éste.

Cuando, ya a punto de marcharme, escuchamos en uno de los transistores de la redacción aquellos disparos en el Congreso de los Diputados lo primero que pasó por mi cabeza fue que se estaba produciendo una masacre y que habría muertos y heridos.

Lo segundo fue no perder un minuto y llamar inmediatamente a quien era mi pareja entonces, y más tarde madre de nuestra estupenda hija Patricia. Tuve suerte. Se encontraba estudiando en nuestra casa de Pozuelo de Alarcón.

-¿Recuerdas dónde tengo el pasaporte y los francos que nos sobraron el verano pasado? -le pregunté casi sin decirle ni hola.

- Creo que sí.

- Mira, te tengo que pedir un favor. Cuando los encuentres, ¿te importa irte al aeropuerto de Barajas y tomar el primer puente aéreo a Barcelona que puedas? Al aterrizar busca una cabina y me llamas a casa de los Gassió. Apunta: 93........

- ¿Y eso?

- Necesito tu ayuda. Luego te lo cuento mejor, pero la guardia civil ha entrado con armas en el Congreso y se han oído disparos. Si se trata de un golpe de Estado, yo no me puedo quedar en España teniendo más de cien sumarios judiciales abiertos. Estos primero disparan y luego preguntan.

Tres horas y media más tarde María Antonia estaba en Barcelona en casa de Xavier Gassió y Carme Sentíes. Allí, junto a Pere Balart, José María Perceval y algunos amigos más, Pepe Rodríguez y yo, tan "empapelados" los dos que nuestros abultados expedientes ocupaban más de una estantería en cada uno de los 14 juzgados de Barcelona, pusimos pies en polvorosa camino de La Junquera.

Pepe conducía y yo cambiaba emisoras como un loco en busca de indicios que no hicieran necesario atravesar la frontera ni refugiarse en Francia. Entonces fue cuando escuchamos a Jordi Pujol contar que había hablado con el Rey y que éste le había dicho, textualmente, "Tranquil, Jordi, tranquil". No nos pareció suficiente, así que continuamos adelante.

Cuando llegamos a Perpignan, entonces sí, respiramos aliviados. Allí, recostados en los asientos delanteros del automóvil y escuchando Radio Nacional de España, pasamos toda la madrugada.

A la mañana siguiente, al mismo tiempo que los diputados comenzaron a abandonar el Congreso, Pepe Rodríguez y yo iniciábamos nuestro regreso a Barcelona. Nada más llegar a su casa del Ensanche, en la calle Valencia, conectamos el televisor. Justo en aquel momento, Televisión Española emitía las imágenes del asalto, esa repetidísima secuencia que aún permanece tan fresca en nuestras retinas.


J.T.

P.D.  Como aquellos artículos del Código Penal se mantuvieron vigentes todavía un tiempo, nosotros tuvimos que continuar, aún durante años, con nuestras rutinarias e inevitables visitas a los juzgados.