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martes, 12 de julio de 2016

Tras la muerte de Víctor Barrio

No me gusta que maten a los toros, pero mucho menos me agrada aún que alguien se alegre de la muerte de un torero. Si todos los fundamentalismos son peligrosos, el talibanismo antiaturino está comenzando a adquirir visos de intimidadora amenaza mafiosa. La vejación a la que ha sido sometida en redes sociales la persona y la memoria de Víctor Barrio desde su muerte el pasado sábado en la plaza de toros de Teruel transmite una suerte de incómoda ansiedad ¿De verdad existen argumentos para justificar que un ser humano se alegre de la muerte de otro?

A Víctor Barrio lo mató el toro "Lorenzo" la tarde del nueve de julio y prácticamente desde el mismo instante en que murió, lo remataron en redes con un linchamiento tan violento como desaforado. Bien es cierto que, cuando comprobaron la monstruosa dimensión que iba adquiriendo el despiadado ataque al torero muerto, las principales asociaciones antitaurinas decidieron desmarcarse: "No compartimos ninguna de esas opiniones y comentarios", declaró Laura Duarte, portavoz del Partido Animalista Pacma; "Me desagrada que haya personas que se planteen esto como un combate", dijo Chesús Yuste, portavoz de la Asociación Parlamentaria de Defensa de los Animales (Apdda)...

También Carmen Méndez, presidenta de la Asociación Defensa Derechos Animal (ADDA), se apresuró a desvincular a su organización de este tipo de comentarios, aunque añadió que "quienes más deberían replantearse la fiesta de los toros y estos espectáculos son los propios taurinos". Pero Méndez, como Duarte y como Yuste, saben que es muy posible que estas declaraciones conciliadoras quizás lleguen pelín tarde. Hace ya bastante tiempo, años, que la deriva antitaurina estaba adquiriendo tintes preocupantes. Yo no sé si hay que acabar con la fiesta de los toros o no, lo más probable es que su desaparición caiga por su propio peso con el transcurso del tiempo, pero mientras esto ocurre, conviene no olvidar que estamos hablando de un espectáculo legal en torno al que pivotan las fiestas más importantes del año en buen número de pueblos y ciudades de nuestro país. Y que se trata de un fenómeno que va más allá de los planteamientos ideológicos: ser de izquierdas no tiene porqué conllevar ser antitaurino, ni ser de derechas lo contrario, como más de uno parece empeñado en sostener.

Todos mis amigos progres y antifascistas navarros, que en tiempos se jugaron la vida corriendo delante de la policía en comprometidas manifestaciones políticas, también corrieron y corren delante de los toros por las calles de Pamplona cuando llegan los Sanfermines. Algunos llevan cuarenta años haciéndolo y, por supuesto, tienen abono en la plaza de toros, donde se desgañitan en los tendidos de sol cantando a voz en grito "La chica yeyé", "Mi gran noche" o "Sigo siendo el rey". Así de complejo y contradictorio es el asunto.

Quienes apuestan por la abolición de la fiesta tienen tanta razón como quienes piensan lo contrario. Pero los abolicionistas han ido por ahí encendiendo tantas mechas que al final ha acabado llegando un incendio que se les ha escapado de las manos. Hubo un momento, no hace demasiado tiempo, en que el acoso y la intimidación llegaron a ser de tal calibre que en el mundo taurino no supieron cómo reaccionar: optaron por el silencio, pasó el tiempo y nadie salía a dar la cara.

Tuvo que ser un francés, el torero Sebastián Castella, el primero en atreverse a "salir del armario" y protestar públicamente recordando que se estaban vulnerando sus derechos ciudadanos y laborales. Un famoso presentador televisivo había llamado públicamente, y en su cara, "asesinos en serie" a sus compañeros Fran Rivera y Julián Lopez "El Juli", y Castella decidió terciar, hace ahora un año, con una carta pública en la que invocaba la legislación española y también la europea, pedía amparo y reclamaba respeto:

"...se vulnera nuestro derecho al honor acusándonos día tras día de asesinos y se nos priva de nuestro derecho al trabajo...hoy son los cosos taurinos -continuaba, pero mañana será cualquier otra manifestación artística que no les caiga en gracia... El toreo no es de izquierdas ni de derechas. No es político. Es de poetas, pintores y genios. De Lorca y de Picasso, dos artistas poco sospechosos de fascistas ni asesinos..."

La muerte de Víctor Barrio ha avivado un fuego que pide a gritos ser apagado cuanto antes. Repito: a mí no me gusta que maten a los toros, pero mucho menos me agrada aún que alguien se alegre de la muerte de un torero. Las bajezas de estos días en twitter, además de promover las denuncias de los taurinos ante la policía, están consiguiendo justo el efecto contrario al que muchas organizaciones animalistas aspiran de manera legítima. Los ataques fortalecen, y los ataques violentos fortalecen mucho más. Los que quieren que la fiesta desaparezca han dado un paso atrás con las ofensas y las injurias de algunos de sus simpatizantes, quizás porque estos no tuvieron en cuenta que la cornada que le partió el pecho a Víctor Barrio, a muchos nos partió el alma.

J.T.

J.T.

viernes, 8 de enero de 2016

El PP, la cabalgata de Madrid y la caspa


Cualquier piedra de una iglesia sevillana tiene tres veces más años que el edificio más antiguo de Nueva York. En el casco histórico de la ciudad escasean los sótanos con garaje porque pocos se atreven a meter la pala demasiado profunda cuando construyen, dado el alto índice de probabilidad que existe de encontrarse con algún vestigio milenario que acabe parando la obra. No he conocido nunca mayor reticencia a cualquier tipo de innovación que en Sevilla.

No soy nada sospechoso de no tenerle a los sevillanos y a Sevilla, donde pasé más de catorce estupendos años de mi vida, todo el cariño del mundo. Pero reticentes a los cambios son tela marinera. ¿Que van a tirar el muro de Torneo? Gran pollo mediático y ciudadano. Las fuerzas vivas en pie de guerra con la mosca detrás de la oreja. ¿Más puentes sobre el Guadalquivir, pa qué? ¿Que Moneo y Calatrava quieren meterle mano a la arquitectura de la ciudad? ¡Lagarto, lagarto! ¿Unas setas vanguardistas en plena plaza de la Encarnación? Columnas y columnas de airados plumillas poniendo el grito en el cielo por lo que consideran directamente un sacrilegio. ¿Que pretenden construir una torre más alta que la Giralda? ¡Anatema!

Yo nunca había experimentado este tipo de resistencia a los cambios en ninguna otra ciudad de las que he vivido... hasta este cinco de Enero en Madrid. Confieso que cuando comenzó el lío no lo entendí muy bien: primero fue un extraño revuelo en internet; más tarde supe que una aznarista de pro había escrito un indignado tuit jurándole a Manuela Carmena odio eterno como en su día hiciera Aníbal con Roma ¿La razón? Pues que el traje de Gaspar en la cabalgata de los reyes magos no era, al parecer, políticamente correcto y la hija de la susodicha pepera de Faes le había insinuado a su madre que no se tragaba la bola.

Después llegó el revuelo en las radios: locutores afectos a Moncloa y nostálgicos de Botella poniendo a parir a la alcaldesa por haber osado permitir tamaño tuneado en la puesta en escena de la cabalgata. Editoriales en periódicos, declaraiones de consejeros y concejales del pp madrileño: que si los trajes eran como cortinas de ducha, que si Locomía, que si Ikea, que si las coronas parecían del Burger King... Total, un escándalo.

Así que finalmente no tuve más remedio que interesarme por la dichosa cabalgata y buscar algún video en internet ¿Mi impresión? Que los del pp deben estar o muy aburridos, o muy de los nervios, o las dos cosas: no se puede proporcionar mejor propaganda a una iniciativa municipal por menos precio. No es fácil obtener tanta repercusión ni sacar tanto partido de un modesto guiño a la inteligencia del ciudadano medio. La ciudadanía siempre sabe estar por encima de polémicas artificiales, pierde poco tiempo en provocaciones casposas y suele valorar la imaginación y las ganas de innovar.

El éxito de la Cabalgata 2016 en Madrid ha sido indiscutible y rotundo y quienes se han dedicado a denostarla al final, lo que han hecho, ha sido situar el foco sobre un trabajo atrevido y distinto, y en consecuencia ponerlo en valor. Algo que, estoy seguro, halagará a sus promotores. Ocurrirá como ocurre siempre en Sevilla: al final acabará gustándoles la innovación y querrán apropiarse de su autoría apenas tengan oportunidad. Cuando el socialista Alfredo Sánchez Monteseirín puso en marcha el proyecto vanguardista de las Setas de la Encarnación, le llovieron descalificaciones y hasta insultos durante meses, yo diría que años. Una vez terminadas las obras Juan Ignacio Zoido, su sucesor en la alcaldía por el pp, no perdía oportunidad de presumir de la iniciativa cada vez que se presentaba la ocasión.

Así son: primero ladran y luego reclaman el aplauso para lo que se puso en marcha a pesar de ellos. En Sevilla, esta manera de funcionar supone en sí misma toda una tradición que, si se me apura, hasta tiene su punto. Pero en la cosmopolita Madrid no es de recibo tanta caspa, y menos por tal nimiedad. No sé qué ocurrirá el año que viene, pero me malicio que si Carmena y su equipo continúan en esa línea, apenas la derecha tenga oportunidad de capitalizar el invento (esperemos que pasen muchos años), lo hará. Y cuando eso suceda, lo que eran horrorosas cortinas de Ikea y cutres coronas del burger king se convertirán en reconocidas apuestas de modernidad cuyo mérito no tendrán ningún pudor en adjudicarse.

J.T.

martes, 20 de enero de 2015

Podemos y Canal Sur




- En mi tele no se entrevista al Coletas

Fue soltar Iglesias esta carga de profundidad contra Susana Díaz y montarse el gran pollo.

¿Mintió el líder de Podemos cuando denunció censura contra él por parte de Canal Sur?
¿Tenía información privilegiada cuya fuente no puede hacer pública sin poner en peligro el futuro laboral de algún trabajador de la televisión autonómica?
¿Fué una provocación calculada para acallar otras críticas contra Podemos en Andalucía como el caso Errejón, la metedura de pata del responsable malagueño insinuando que dejaría gobernar al pp antes de pactar con el psoe o la polémica sobre la Semana Santa tras una confusa declaración pública de la responsable sevillana de Podemos?
¿Fue, sencillamente, una licencia literaria?

Yo creo que va a ser difícil saberlo a menos que Iglesias decida desvelarlo, pero lo que está claro es que desde el pasado sábado, cuando soltó esta andanada ante cuatro mil incondicionales en el palacio de congresos sevillano, todo el mundo habla de Podemos en Andalucía, empezando por el propio Canal Sur, donde han entrado al trapo como unos pardillos.

- Nosotros no censuramos, llevamos ocho meses pidiéndole una entrevista y se hace el remolón, Pablo Iglesias miente, a nosotros nunca nos llama Susana para decirnos lo que tenemos que hacer...

Llaman mentirosos a Podemos, pero hablan de Podemos, enseñan los innumerables papeles intercambiados para fijar entrevistas, elaboran comunicados, se dirigen a la cámara con cara de cabreo para... hablar de Podemos. Es decir, para hacer lo que hasta ahora no habían hecho, para ponerlos en la onda, para ponerlos a parir si se quiere pero ... para hablar de ellos, que es justo lo que la formación política busca y justo lo que probablemente a Susana, en el caso de que sea cierta la acusación de Iglesias, más le puede tocar las narices.

Confieso que me ha gustado ver en la tele de nuevo estos días, y también en las redes, a mi querida Esperanza Torres, directora del programa "La Tertulia", explicando por qué no era verdad la acusación de Iglesias. Pero me parece que ese papelón no le tocaba a ella. Iglesias acusó directamente a Díaz y a mi entender no puso en cuestión la profesionalidad de los trabajadores de Canal Sur. Era una cuestión política en la que los profesionales del periodismo tenemos que hacer lo posible por mantenernos al margen. Es un problema entre políticos y lo tienen que solucionar entre ellos.

No entiendo según qué reacciones corporativistas, como la del Sindicato de Periodistas de Andalucía, entrando en un asunto político y exigiendo peticiones públicas de perdón. No perdamos la perspectiva. Los profesionales no debemos entrar en según qué juegos ni darnos por provocados.
Desde un punto de vista estrictamente periodístico hay derecho a defender, como Esperanza ha hecho, la decisíon de una redacción de no hacer excepciones con sus normas de funcionamiento. Pero aplicando criterios profesionales estoy convencido también que se pueden encontrar soluciones, terceras vías, antes que acabar en una callejón sin salida.

Discutible es que Iglesias haya utilizado una presunta confidencia para provocar a la presidencia de la Junta. Discutible es que use como excusa un confuso encontronazo con Canal Sur... Pero mucho más lo es que los profesionales de una televisión pública entren al trapo y pongan toda su artilleria al servicio de un contraataque que, por muy legítimo que sea, no le veo la ventaja periodística ni profesional por ninguna parte.

Las guerras entre políticos no son nuestra guerras, esto es lo primero que tendríamos que no olvidar nunca quienes nos dedicamos a contar historias y a ofrecerle a los ciudadanos toda la información política, económica, social, cultural o deportiva que les puede interesar.

Sin ánimo de establecer comparaciones, porque ya se sabe que siempre son odiosas, cualquier observador convendrá conmigo en que, a estas alturas de la película, es cuando menos extraño que Iglesias donde menos continúe apareciendo sea en las televisiones públicas. En Tve los trabajadores lo solventaron presionando y exigiendo a la dirección de la empresa que se entrevistara a Pablo Iglesias. Se le entrevistó en el programa "24 Horas", pero eso ocurrió gracias a la presión de los trabajadores y no porque lo decidieran los responsables de la cadena. En Canal Sur no ha sucedido así. Me creo que Pablo se les haya puesto interesante y remilgón, pero no que haya rechazado aparecer en Canal Sur. Eso, querida Esperanza, es dífícil de asumir, aunque admito que en tu caso concreto ha sido sin duda como cuentas. Pero el problema, insisto, no es de los periodistas como tú, es de los políticos. Y es Susana la que tiene que llamar mentiroso a Pablo, no tú.

Que el líder de Podemos no haya sido entrevistado aún en Canal Sur, por mucho que lo haya sido toda su cohorte, es algo complicado de defender. Como también lo es contemplar que solo pueda aparecer en un programa como "La Tertulia". Hay mil maneras de salir airoso de este entuerto y solventar el trámite sin problemas. Los que nos dedicamos a este oficio los sabemos de sobra.
Hay mil maneras de superar escollos técnicos cuando existe voluntad política de hacerlo. Y si con Pablo Iglesias no se ha hecho aún es porque esa voluntad política hasta ahora, o ha sido la contraria o, como mínimo, no ha existido.

Yo no sé si la acusación de Pablo hacia Díaz atribuyéndole haber dicho que "en su televisión no sale el Coletas" es cierta, pero "si non e vero, e ben trovato". Y ese es el problema no ya de Canal Sur, sino de todas las televisiones públicas en nuestro país, que desde que cerraron Canal Nou y los profesionales salieron, una vez ya en el paro, entonando el mea culpa por haber admitido durante años presiones del gobierno autonómico, están todas bajo sospecha.

¿Mintió Pablo Iglesias? Yo no lo sé
Mienten en Canal Sur. Creo que no

Pero hay una manera fácil de salir de dudas. Hacer algo que hasta ahora no se ha hecho y que mi admirado "Armando el pollo" glosaba este lunes en su cuenta de twiter con la sorna que le caracteriza: "Si Canal Sur quiere entrevistar a Pablo Iglesias y Pablo Iglesuias quiere salir en Canal Sur ¿por qué ponen todo el esfuerzo en no hacerlo?"

J.T.

martes, 10 de septiembre de 2013

Yo también te quiero, Carlos Herrera



Subidón de autoestima: este humilde bloguero ha tenido el honor de ser vituperado en las ondas por todo un monstruo de la radio como el poliédrico Carlos Herrera. Os cuento:


Siete cuarenta de la mañana del lunes 9 de septiembre. Revista de prensa en Herrera en la onda. "Fíjate si se le podrán criticar cosas a Susana Díaz", le cuenta el encargado de la recesión a su señorito. "Pues fíjate, continúa el mozo de espadas, lo que condena en ella un tal Tortosa en "Público": haber jurado su cargo ante un crucifijo" 

Y acto seguido lee textualmente uno de los párrafos del post que publiqué el pasado sábado y en el que yo exponía lo innecesario que me parece que, en un estado laico, un cargo público tome posesión haciendo ostentación de algo tan personal como sus creencias religiosas y jure en lugar de prometer (del inexistente crucifijo, por cierto, yo no hablaba en mi post, como puede comprobarse si se pincha aquí)

El párrafo del post que me hizo el honor de leer en Onda Cero el turiferario de Herrera quince minutos antes de las ocho de la mañana de este lunes es el siguiente: 

"A estas alturas de la película, jurar un cargo institucional en nuestro país no es una afirmación de tu conciencia, es una declaración de principios excluyente y evitable"

Una vez puesto el toro en suerte, el maestro Herrera agarra un par de banderillas, se sitúa en el centro del ruedo y suelta:

- "Evitable es Tortosa, me parece a mi" Y acto seguido el pelotas y él van y se descojonan a mandíbula partida de la gratuita gracieta. Minutos antes le habían llamado "paletada" a la Diada de Catalunya, habían criticado la falta de "misericordia" con Ana Botella y llamado de todo a quienes se han alegrado por el estrepitoso fracaso de Madrid 2020 en Buenos Aires. Estilo faltón que no falte, que hay que complacer a los tendidos, siempre ávidos de sangre. Roja, claro.

Ya con el capote en la mano va Herrera, se viene arriba y remata la faena halagándome con la siguiente "reflexión": 


No pienso entrar en el carácter de injuria que pudiera tener esa retorcida manera de insultar a alguien. Paso. Pero sí quiero agradecer de corazón haber tenido el honor de merecer un minuto de atención de tan augusto masca. 

Agradecerlo y, qué menos, permitirme parafrasear un poquito su rebuscado halago

Para mí es muy duro tener un amigo amoral y que no lo sepa. O sí lo sabe?

Para muchos como yo, que tan buenos ratos pasamos en el Madrid de los 80 con un bigotudo encantador recién llegado de Barcelona con 25 años, es muy duro haberlo visto convertirse en lo que se ha convertido.

Para mí es muy duro comprobar cómo alguien que crees tu amigo opta por un infame chascarrillo a tu costa antes que por la lealtad. 

Para mí es muy duro comprobar a diario su falta de prejuicios.

Para mí es muy duro que un amigo se muera, no porque se haya muerto, sino porque ha dejado de ser quien era. Muy triste que de pronto decida insultarte en público por tu manera de pensar cuando tú llevas años dedicándote a defenderlo anteponiendo la antigua amistad a cualquier otra consideración política, económica o mediopensionista. Aunque ya no os frecuentarais, había sido tu amigo y no tolerabas que delante tuyo se le llamara ni facha, ni trincón, ni ninguno de los cientos de epítetos que se le suelen dedicar por tantas esquinas.

Seguiré comportándome de la misma manera. Quiero pensar que su insólita embestida es atribuible al jet-lag (acababa de llegar de Argentina tras el batacazo), a la falta de guión en un precipitado y convulso lunes o probablemente a una cierta propensión a los desahogos gratuitos comprobado como tiene que suelen quedar impunes. En cualquier caso, no tiene más recorrido esto, así que sin más quedo profundamente reconocido por la atención que Herrera y sus chicos han tenido a bien dispensarme. Un honor. Y un subidón. Yo también te quiero, Carlos.

J.T.

viernes, 5 de noviembre de 2010

La fiscalía sevillana se cabrea con la prensa


Vaya por delante que no comparto en un buen porcentaje el tratamiento informativo que se le ha dispensado al caso de la menor rumana de 10 años que dio a luz la semana pasada en el hospital público de Jerez de la Frontera. He de confesar además que he sentido cierta vergüenza por el despiadado acoso al que ha sido sometida la familia de la menor.

Eso es una cosa, ahora bien: se trata de un asunto de indudable interés informativo. A nadie deja impasible que una niña sea madre a los diez años.


Y se ha cabreado con nosotros, con los medios de comunicación por contarlo.
Y hasta ahí podíamos llegar.

¿Que alguno de nuestros compañeros se ha pasado unos cuantos pueblos en los modos y las maneras de abordar el caso? Yo soy el primero que me avergüenzo.  Pero con la coartada que le sirven en bandeja este tipo de desaprensivos que pululan por nuestra profesión, el ministerio público no tiene derecho a convocarnos a todos, como ha hecho este viernes a la una en la Audiencia Provincial de Sevilla, para soltarnos un solemne rapapolvos bajo la apariencia de urgente convocatoria de una rueda de prensa.

Las leyes que protegen a los menores impiden que los medios divulguemos su imagen sin el consentimiento de los adultos. Correcto. Irreprochable.

Pero aquí, la fiscal jefe de Andalucía lo que ha anunciado han sido acciones legales contras los compañeros de un periódico de Cádiz que publicaron la dirección de la familia, no la identidad de los menores implicados en el asunto que son tres: el padre de 13 años, la menor de 10 y la recién nacida.

Espero que el asunto no prospere y que todo sea consecuencia de un berrinche mal digerido, porque de lo contrario nos encontraríamos a mi juicio ante un asunto de seria amenaza a las libertades.

¿Argumentos de la fiscalía para echarnos la bronca? Que dificultamos su labor en cuanto al estudio de la situación de los menores y su atención por parte de los servicios sociales ¿Pero nos hemos vuelto locos? Protéjanse sus derechos pero no a costa de los nuestros, que no son los nuestros sino los de una sociedad libre que tiene profesionales de la información dedicados a ocuparse de aquellos asuntos de indudable interés social. Y éste lo tiene.

¿Tengo yo que pagar las consecuencias de lo que la fiscal ha calificado textualmente de "intromisión ilegítima" de algún medio en la vida de la familia de la pequeña?

Si eso es así, actúese directamente contra quien transgreda la ley, pero no nos dé usted un tirón de orejas colectivo a todos los que siempre trabajamos conociendo perfectamente las reglas de nuestro oficio y sabiendo dónde están los límites.

Además de profesionales tan dignos de respeto como los fiscales, es que además ya somos todos mayorcitos. Mayorcitos para exigir ese respeto y también para detectar y reconocer cuándo parecen existir tentaciones de actuar contra el libre ejercicio de la libertad de información.

J.T.

martes, 26 de octubre de 2010

A favor de Pérez Reverte


Estoy que no doy crédito

Políticos respetados y respetables poniendo a parir al colega Pérez Reverte porque éste, en el entorno de una red social donde la norma es la espontaneidad, donde el desahogo es el denominador común y donde ni el más timorato se plantea cogérsela con papel de fumar, ha osado decir lo que piensa sobre un episodio cuya categoría, a mi juicio, no trasciende de la mera anécdota.

¿De verdad que un ministro llore o no cuando deja el cargo puede llegar a ser tan trascendental? ¿De verdad que a lo que piensa un ciudadano, sea escritor o guarda  forestal, sobre ese humano lloriqueo hay que darle tanta importancia?

Repito: Estoy que no me lo puedo creer. Sobre todo porque mi llegada a twitter (me di de alta el pasado sábado por la noche) coincidió justamente con el comienzo de la polémica. Entre los primeros comentarios que leí este fin de semana, la mayoría estaban dedicados a poner a parir a Arturo. Lo llamaban literalmente hijo de puta, chulo, sobrao, hacían miles de chistes sobre él... Así que me fui a su perfil para investigar qué puñeta estaba pasando.

Entonces supe que la cosa iba de mosqueo porque mi querido colega le había afeado a Moratinos llorar en el momento en que abandonaba su amada cartera de ministro de Asuntos Exteriores. O sea: Arturo en estado puro. El que conocemos todos. Hace treinta años que le oigo decir ese tipo de cosas y otras mucho más gordas. A él y a sus contertulios, entre los que me conté en otros tiempos.

Se las he oido y se las he visto escritas sin que nadie se rasgue nunca las vestiduras como ha sucedido esta vez. ¿A qué viene pues esta campaña? Reseñas en la prensa, en los informativos de televisión, tertulias de radio y tele dedicadas al asunto... A mí, la verdad, toda esta unanimidad me parece sospechosa, traída por los pelos y poco pertinente, es decir, impertinente.

Como sé que a Arturo le va la marcha, seguramente todo este ruido se la bufará.

Pero ante un asunto así hay que tomar partido.

Así que me pongo clara y firmemente del lado de mi antiguo compañero de batallas y enfrente de quienes parecen estar siempre con la escopeta cargada a ver cuándo le dan. ¡Ay, la envidia! Esta vez, lo siento, han sacado los pies exageradamente del tiesto. Porque la cosa no es para montar la que han montado ni mucho menos. Se pongan como se pongan. A menos que haya algún tipo de gato encerrado.

J.T.