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viernes, 17 de marzo de 2017

Los autobuses verticales de Dresde


Nada más llegar a la Neumarket Platz de Dresde, casi tropiezo con tres enormes autobuses colocados en vertical en medio de la explanada. En realidad yo me dirigía a la Frauenkirche, famosa basílica que quedó reducida a escombros en febrero de 1945 y cuya reconstrucción completa no finalizó hasta 2005. Mi intención era subir a la cúpula, previo pago de ocho eurazos y contemplar, desde lo que ha vuelto a ser uno de los puntos más altos de la ciudad, cómo es la Dresde de 2017, cómo se va sacudiendo las heridas del cruel bombardeo al que la sometieron los aliados hace setenta y dos años, casi al final de la  Segunda Guerra Mundial.

Cuando estoy a punto de darme de bruces con los tres autobuses, boca arriba ellos cual caballos encabritados a los que solo les falta relinchar descubro que, con lo que en realidad he tropezado, es con una obra de arte colocada ahí hace poco más de un mes. Una escultura cuyo autor, Manaf Halbouni, ha bautizado con una sola palabra: Monument. El artista, 32 años, padre sirio y madre alemana, cuenta que la inspiración le llegó cuando, en marzo de 2015, vio una foto de Aleppo distribuida por AFP. En una de las calles de esta ciudad siria aparecían tres autobuses, juntos y en vertical, formando una original barricada que protegía eficazmente a la población civil de los francotiradores.

 Halbouni, que vive en Dresde, quedó tan impactado con esta imagen que ideó un proyecto artístico basado en ella y se lo propuso al alcalde de la ciudad. Dirk Hilbert acogió la idea con interés, la apoyó y el pasado 7 de febrero tuvo lugar la inauguración. Se escogió la Neumarket Platz para la instalación temporal de la obra (está previsto que se desmonte el próximo 3 de abril) basándose en algo en lo que parece coincidir mucha gente: ese lugar es el corazón de una ciudad que simboliza la enorme capacidad del ser humano para sobreponerse a los desastres y empezar de nuevo partiendo
prácticamente de cero.

Impresiona ver los tres autobuses en medio de la plaza, leer los mensajes que cuelgan de sus panzas, ver las flores que dejan junto a ellos y comprobar el largo rato que la mayoría de visitantes dedica a contemplar este monumento efímero, de vocación itinerante, con el que su autor aspira a crear un vínculo entre Dresde y Aleppo, entre gentes de Oriente Medio y Europa conectados por el sufrimiento, pero también por la aspiración de rehacer sus vidas en paz.

Suena muy bonito, pero no parece tan fácil. El mismo día de la inauguración de Monument, miembros de la ultraderecha intentaron ya boicotear el acto. Eran unos fanáticos de Pegida (Europeos Patrióticos contra la Islamización de Occidente), movimiento anti inmigracion y anti islam que desde finales de 2015 ha elegido Dresde como cuartel general de sus soflamas. Argumentan estos peligrosos neonazis que los autobuses verticales de Halbouni son una provocación. Ni más ni menos.
Parece una broma pero no lo es porque, en las últimas semanas, tanto el alcalde como el autor de Monument hannecesitado protección policial tras recibir serias amenazas de muerte en las redes sociales, según contaba María-Paz López el pasado 9 de febrero en LaVanguardia. No solo Pegida es beligerante con Monument.

También la rama sajona del partido derechista populista Alternativa para Alemania (AfD) ha acosado a Halbouni, a quien llama “migrante desarraigado” porque, según ellos, el sirio-germano contribuye con su obra a “una reorientación de Europa bajo dominación árabe-musulmana”. La instalación, lógicamente, permanece bajo vigilancia. El escultor repite una y otra vez que él solo lucha por la paz y la reconciliación. Y porque esa ciudad en ruinas que es Aleppo, como en su día lo fuera Dresde, supere cuanto antes el caos y la destrucción de seis largos y horribles años.

Más de setenta tienen ya las marcas de la guerra en Dresde, latentes sobre todo en las piedras,
ennegrecidas por el fuego, que se emplearon en muchos de los edificios reconstruidos. Desde la cúpula de la Frauenkirche, la “Nôtre Dame” de la ciudad, donde finalmente subí, pude fotografiar una metrópoli bulliciosa y renacida en uno de cuyos espacios más emblemáticos, la Neumarket Platz, hay tres autobuses verticales que todo lo que están pidiendo es una oportunidad para la paz.
J.T.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Carlin y Estulin: Dos miradas diferentes sobre la guerra contra el terrorismo

Todo me ha resultado confuso e inquietante en el artículo de opinión que John Carlin firmaba en "El País" este lunes 23 de noviembre: Ya era chocante el titular, en el que el autor se hacía la siguiente pregunta: "¿Por qué no podemos llevarnos todos bien?" 

Descubres que probablemente se tratara de una presunta gracieta cuando lees el subtítulo: "El idealista de izquierdas yerra al culpar a Occidente del yihadismo. Hay que tomar partido" ¡Zasca! Pero aún nos esperan dos mandobles más antes del comienzo del texto: El primero, la ilustración escogida: una intencionada foto de Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista británico, en el partido Inglaterra-Francia del 17 de noviembre y el segundo, esta cita de George Orwell: "Las críticas responsables de aquellos que nunca han estado ni jamás esperan estar en el poder". La composición es todo un extraño y chocante pastiche, que a mi juicio certifica una vez más, y rubrica, la penosa deriva que "El País" y algunos de sus colaboradores han decidido tomar de un tiempo a esta parte.

No he podido resistir la tentación y se me ha ocurrido una manera, trabajosa pero creo que elocuente, de contestar a la reflexión de Carlin.  Como, caprichos del destino, el azar ha querido que ese mismo día apareciera en "La Contra" de “La Vanguardia” una entrevista de Ima Sanchís a Danilo Estulin, experto en geopolítica, quien acaba de escribir un libro titulado "Cómo Occidente creó, financió y desató el terror islámico sobre el mundo", me voy a permitir componer un arriesgado puzzle en el que enfrentar dos miradas tan diferentes sobre la guerra contra el terrorismo:
CARLIN: No se puede saber qué estaría pasando hoy si Sadam Hussein siguiese en el poder, quizá la situación sería incluso más anárquica de lo que es, pero no se puede descartar la hipótesis de que hubiera frenado la yihad en seco combatiendo el terror, como era su costumbre, con más terror.
ESTULIN: Los documentos de Wikileaks demuestran que en el 2007 ya hablaban de cómo iban a usar el Estado Islámico de Iraq y Siria para sus intereses. Londres es el centro de organizaciones terroristas internacionales y desde allí operan con impunidad. No se trata de una conspiración paranoica, sino de ese complicado equilibrio entre países que son a la vez amigos y enemigos, todo son intereses financieros. En política dos más dos nunca suman cuatro.
CARLIN: El problema de ir por el camino de que la culpa la tienen los Gobiernos de Occidente es que propone como eje original del mal a aquellos que en el fondo defienden lo que Estado Islámico desprecia y los nazis despreciaban: la libre expresión, la soberanía de la ley y los demás elementos básicos de la democracia que permiten que los Corbyn, Sanders, Podemos, Syriza, incluso el Frente Nacional francés y otros que se oponen al statu quo puedan competir en el terreno político sin temor a caer presos o ser asesinados.
ESTULIN: Los borregos nos venden que acabaron con el espantoso dictador en Libia. Pero..., ¿está mejor Libia sin Gadafi o peor? Sin duda está peor, ¿no sabían que esto ocurriría? ¡Claro que lo sabían! Lo que querían provocar era el caos para poder ejercer el control e ir desmontando el resto de los estados nación en África. Después de Libia vinieron Mali y Nigeria, donde Boko Haram siembra el terror. Francia desde el año 2012 es el segundo país, después de Arabia Saudí, que más armas ha aportado al EI... Ahora Europa invertirá en el complejo militar industrial para hacerse con el control de los territorios supuestamente en manos de terroristas financiados por quienes quieren destruirlos. Lo decía Putin hace pocos días en la ONU.
CARLINCorbyn y Bernie Sanders, el estadounidense que aspira a la candidatura presidencial del Partido Demócrata, y los muchos que comparten su pavloviano antiimperialismo en todo el mundo insisten, con irreductible vigor tras los atentados de París, en que las intervenciones militares de Occidente en Oriente Próximo crearon el fenómeno yihadista. 
ESTULIN: Vivimos en un planeta con recursos limitados y una población que va en aumento. La élite económica mundial quiere controlar los recursos. La necesidad de hacerse con el control de los recursos naturales nos lleva a estas conquistas de territorio sin freno. Los yihadistas no son más que una herramienta de control por parte de esas élites ¿Quién financia a los ­terroristas?, ¿quiénes los arman?... Estados Unidos, Gran Bretaña, Arabia Saudí, Francia e Israel
CARLINAl atribuir la responsabilidad por las masacres de París a Gobiernos electos de Europa y EE UU, se plantea una grotesca equivalencia moral con los tontos inútiles, en varios casos exyonquis o delincuentes de poca monta, que han encontrado la redención personal en una ideología que rinde culto a la muerte, que cree contar con apoyo divino cuando decapita a infieles, lanza a homosexuales desde altos edificios, apedrea a mujeres supuestamente adúlteras y viola, esclaviza o prostituye a niñas de 13 años. Es verdad que los bombardeos de la aviación de EE UU y sus aliados han causado las muertes de civiles. De muchos. Demasiados. Pero hay una diferencia. Cuando mueren inocentes, Obama lo lamenta. El ISIS lo celebra.
ESTULINEl juego es muy sencillo: se financia el terrorismo para unos determinados objetivos, ciertas zonas de influencia, y después cuando ocurren atentados como los de París se aprovecha para eliminar libertades y poder operar más libremente y, de paso, los países invierten en la industria militar. Todo son ventajas. Sembrar el terror en Francia permite recortar los derechos de los ciudadanos y al mismo tiempo que aplaudan la masacre de civiles en otro país. Sin esos atentados los franceses no habrían permitido a su Gobierno ir a una guerra que no nos conduce a nada, ni que prohíban manifestaciones en la cumbre del cambio climático, cambien leyes, constituciones...
CARLINHay que tomar partido. No es hora de seguir bañándose en las aguas tibias del buenismo. Uno se puede sentir muy satisfecho consigo mismo oponiéndose a la guerra, al "imperialismo neoliberal", a la vigilancia policial y tal, pero los tiempos exigen debates constructivos y respuestas concretas, sin cerrar los ojos a la dura realidad de que en el mundo político real no hay más remedio a veces que ensuciarse las manos, sacrificar la pureza moral y elegir entre lo malo y lo peor.
ESTULINSi quieren acabar con el terrorismo, no hace falta bombardear a nadie, basta con desmontar Arabia Saudí, el principal financiador, y dejar de vender armas al Estado Islámico, y caerá por su propio peso. Pero el terrorismo sigue estando financiado a diario. La finalidad no es sólo Libia y Siria. Para hacerse con el control de los recursos es necesario desmontar Rusia, potencia militar, y China, potencia económica. El orden es el siguiente: Iraq, Libia, Siria, Irán y después Rusia, por eso Putin interviene, sabe que después irán a por ellos.
CARLIN: A los que les incomoda la idea de tomar partido junto a Obama, Cameron, Hollande y compañía, que salvaguarden sus conciencias convenciéndose de que lo hacen a favor de aquellos miserables de la tierra que están en el punto de mira del ISIS todos los días del año. Es hora de que los tontos útiles dejen de serlo y se definan, empezando por identificar sin ambigüedades quién hoy es el principal enemigo de la humanidad. Porque cuando aparezca el yihadista con un Kaláshnikov en un bar o un teatro o un supermercado y empiece a liquidar a gente uno por uno, no preguntará si su siguiente víctima es de izquierdas o de derechas, progresista o neoliberal, imperialista o antiimperialista. Matará, como una peste, sin prejuicio y sin piedad.
ESTULIN: Recuperar las libertades va para largo. ¿Las han recuperado los norteamericanos tras el 11-S? Desmantelar el sistema del bienestar europeo (mediante el terrorismo, la arabización, el ahogo económico alemán...) tiene muchas ventajas que podemos resumir en una: control. Para imponerte primero debes sembrar el caos.
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El puzzle es mío pero las palabras son suyas, lo prometo. Todo lo han dicho ellos. Aquí os dejo los enlaces por si os apetece comprobarlo:

http://internacional.elpais.com/internacional/2015/11/22/actualidad/1448219833_712885.html

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20151123/30333910559/la-guerra-contra-el-terrorismo-islamico-es-una-guerra-de-conquista.html

J.T.


sábado, 14 de noviembre de 2015

París. Me siento un fracasado

Yo quería dejarle otro mundo a mis hijas. Tengo el privilegio de haber crecido y empezado a envejecer en una zona de confort. Nací ocho años después de que finalizara la segunda guerra mundial y conocí la escasez de la posguerra civil española, pero nunca pasé hambre. Miedo sí que pasé, pero a la policía y a la guardia civil franquistas porque trataban a los ciudadanos como súbditos sospechosos.

Nunca estuve conforme, desde que adquirí conciencia del mundo en que vivía, de cómo funcionaban las cosas. La educación era mala, la sanidad era mala, la conciencia social escasa y la inseguridad con respecto al futuro, mucha.

Siempre me propuse trabajar, y luchar, para dejarle a mis descendientes un mundo mejor que en el que yo crecí, pero he fracasado. No solo no he sabido mejorarlo sino que he participado en convocatorias electorales cuyos ganadores, que me representaban aunque yo no los hubiera votado, se han dedicado a liarla parda y nos han dejado esto hecho unos zorros. Todo va cada vez peor desde la foto de las Azores.

Irak no estaba tan lejos por mucho que aquí, instalados en un presunto bienestar ficticio y efímero, hubiéramos visto tan distantes, durante décadas, los conflictos armados de otros continentes y la hambruna que ha matado a tantos millones de seres humanos durante las últimas décadas. Era como un recreo prolongado, un limbo, un espejismo con fecha de caducidad. Lo sospechábamos pero vivíamos de espaldas. Nos hemos equivocado, hemos fracasado.

Queríamos lo mejor para nuestros hijos pero ahora nos damos cuenta que quizás habíamos dejado de lado un pequeño detalle: un futuro mejor no se puede concebir solo para unos cuantos, no se puede construir un mundo mejor sin acabar antes con la desigualdad y la injusticia en todas partes. No se arregla nada derramando lágrimas de cocodrilo cuando nos informan de las escandalosas cifras de la miseria en el mundo ni con minutos de silencio selectivos cuando ocurre una catástrofe como la de este viernes en París y el mundo se petrifica.

Minutos de silencio selectivos, sí, porque a menos que yo no me haya enterado, nadie los ha convocado por los 49 muertos y 239 heridos víctimas del atentado que sacudió esa misma mañana un feudo del grupo chií Hizbulá en el sur de Beirut. Ni tampoco para honrar a las 224 pasajeros del avión ruso de Kogalymavia que hace solo dos semanas reventó cuando sobrevolaba la península del Sinaí.

Yo quería lo mejor para mis hijas. Creía haber trabajado en el camino correcto para conseguirlo, pero he fracasado. He fracasado porque ellas viven más preocupadas por su futuro de lo que yo nunca estuve por el mío y porque pienso que algo no les he debido saber contar suficientemente bien. Anoche hablé con las dos, una reside en Liverpool y otra en Berlín, y me limité a compartir con ellas la pena, el desconcierto y la estupefacción por las dimensiones de una catástrofe tras la que, hasta el mismísimo papa Francisco, entiende que lo que estamos viviendo es una tercera guerra mundial en cuotas.

No sé qué decirles. No sé cómo contestar a las preguntas que, cuando volvamos a hablar hoy, seguro tienen pendiente hacerme. Solo sé que creí estar haciendo todo lo posible para que fueran libres y vivieran sin miedo. Mucho me temo que he  fracasado.

J.T.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Sobre "Un día perfecto", la película de León de Aranoa


un dia perfecto
Un día perfecto”, la película de Fernando León de Aranoa, transcurre en la guerra de Bosnia, pero bien podría ser un relato de lo que a diario sucede en cualquier ambiente laboral o social de nuestro entorno. O político: te enamoras de una causa, te la crees, dedicas tu tiempo y tu energía a ello… y antes o después te percatas de lo difícil que resulta cambiar el rumbo de las cosas. La vida se empeña en tener su propia inercia y tú, por lo general, sueles estar a merced de los acontecimientos. Así que más vale que lo asumas cuanto antes.
La película cuenta la historia de un equipo de cooperantes en los Balcanes que intenta sacar de un pozo el cadáver de un hombre para evitar así la contaminación del agua que bebe la población de la zona. Pero la cuerda con la que cuentan para ello se rompe y hay que buscar otra. Ahí empiezan los problemas: nunca la búsqueda de una simple cuerda permitió acercarse con tanta nitidez al absurdo, complejo y desconsolador ambiente de una guerra. Todo son obstáculos y dificultades para quienes quieren ayudar. No solo se les mira con desconfianza sino que, allá por donde van, encuentran todo tipo de impedimentos para conseguir la cuerda salvadora.
Nuestra vida diaria está llena de cosas así. Necesitamos una cuerda para que la gente no se muera de sed y es esa misma gente la que nos impide conseguirla ¿Tiene sentido hacer las cosas en las que crees, cuando aquellos a los que quieres ayudar desconfían de tu buena fe? ¿Tiene sentido hacer lo que crees justo cuando la legalidad y sus administradores te lo impiden hasta el punto de ser capaces de criminalizarte por ello si te empeñas demasiado?
Como en la película de León de Aranoa, basada en “Dejarse llover”, una novela de la médico madrileña Paula Farias, todos somos cooperantes en busca de una cuerda que nadie nos quiere dar. La hostilidad, la desconfianza o el miedo lo impiden y cuando al fin damos con ella… no la podemos usar porque topamos con la legislación vigente. Vean la película y comprobarán hasta qué punto sus protagonistas se encuentran con los mismos problemas con los que la mayoría de nosotros hemos de enfrentarnos a diario. Como los personajes que encarnan Benicio del Toro y Tim Robbins en la película, más vale echar mano del cinismo y el sentido del humor si queremos sobrevivir a las contrariedades.
Solo tiene sentido ayudar si no creemos demasiado en lo que estamos haciendo. Porque si nos da por pensar que nuestro trabajo es importante, si dotamos de trascendencia aquello en lo que nos ocupamos lo más probable es que al final, cuando comprobemos los resultados, se nos acabe quedando cara de tonto. El laberinto en el que se mueve el equipo que comandan Robbins y del Toro les lleva a concluir que sí, que es importante hacer lo que tienes que hacer, pero nunca has de esperar que te reconozcan ningún mérito. Y, por supuesto, más vale que estés siempre preparado para la decepción.
La legalidad respalda muchas veces la injusticia, y si te empeñas en plantar cara apostando por el voluntarismo, lo más probable es que ese exceso de celo acabe funcionando en contra de tus intereses. Más vale, como hacen los protagonistas de “Un día perfecto”, asumir que la mayor parte de las cosas que suceden a nuestro alrededor carecen de sentido. Y si lo tienen, nada que ver con lo que se espera, se desea o se imagina.
Farias y León de Aranoa nos cuentan la historia de gentes que quieren ser útiles y dotar de sentido a su vida en laberintos tan absurdos como injustos. Nos cuentan nuestra propia historia.
J.T.

jueves, 3 de septiembre de 2015

La foto del niño sirio y su utilización en las redes

Estas líneas hablan sobre una foto que no publico en mi blog. No, no quiero publicarla. Soy periodista, sí, pero por eso mismo entiendo que hay informaciones que se pueden ilustrar sin propinar reiterados bofetones gratuitos. Para ilustrar lo que les voy a contar me basta con una foto que pertenece a la misma secuencia pero que es, a mi juicio, mucho menos agresiva. Nos muestra, como ven, a un policía turco con un niño sirio de apenas tres años en sus brazos. Lo acaba de recoger en la playa de Bodrum, donde las olas lo depositaron después de naufragar la embarcación en la que su familia, tras huir de su país, pretendía llegar a Grecia y lego a Canadá. Se ahogó antes, las olas transportaron su diminuto cadáver hasta la orilla y allí quedó quieto, boca abajo, entre la arena y la espuma. Esta vez había un fotógrafo para contarlo.

La foto pertenece a una secuencia demoledora, entre las que hay varias instantáneas que son directamente espeluznantes. Tan espeluznantes como la hipocresía y el cinismo de muchos de los que se rasgan las vestiduras comentándola en internet y reproduciéndola sin descanso una y otra vez: plano general, plano medio, plano corto del pequeño yaciendo boca abajo justo en la orilla. Eso, plano corto y... a multiplicarlo por esporas en las redes.

¿Es necesario? ¿De verdad aporta tanta información multiplicar hasta el infinito las copias de una foto tan obligatoria de hacer como discutible puede ser el uso que se haga después de ella? ¿Es imprescindible cebarse en su reproducción hasta rozar directamente la pornografía?

Soy el primero que ha defendido toda su vida, y continúo y continuaré haciéndolo, que las canalladas hay que denunciarlas siempre y que la mejor manera de hacerlo es documentándolas gráficamente. Son un altavoz sumamente eficaz, me parece básico no renunciar a esto bajo ningún concepto y entiendo pedagógico que no haya nadie que se quede sin ver fotos como las del pequeño sirio recién depositado por las olas en la playa urca de Bodrum. Pero una vez, por favor, que para que se nos quede en la retina para siempre es suficiente con una vez. No me empachéis, por favor, no me la copiéis y peguéis una y mil veces en twitter y en facebook so pretexto de denunciar el horrendo drama que están viviendo tantos refugiados en el mundo.

Vale, ya hemos visto la foto, ¿no? ya nos la hemos aprendido de memoria: el color del pantalón, el jersey y los zapatitos del pequeño, ¿verdad? Pues bien, ahora ya a dejar de darse golpes de pecho y a mover el culo para terminar cuanto antes con horrores como éste.

Defiendo la utilidad de la foto como símbolo de todas las vilezas que estamos contando estos días: los más de setenta refugiados asfixiados en una camioneta, las alambradas y los gases en fronteras como Hungría o Macedonia, la vergonzosa manera de ponerse de perfil ante el problema que están practicando tantos países, entre ellos el nuestro...

Cojamos el toro por los cuernos, pongámonos a la faena para solucionar un drama humanitario de escandalosísimo calibre, pero dejemos ya de recrearnos en la fotito de marras. Sin duda merece un premio, se pueden hacer mil análisis sobre lo que transmite la foto más explícita de la secuencia, claro que sí, pero la utilización abusiva que estamos haciendo de ella me parece, repito, directamente pornográfica.

Por eso no la publico en este post, porque entre otras razones, es sumamente fácil encontrarla y me temo que continuará siéndolo por los siglos de los siglos.

J.T.

domingo, 7 de septiembre de 2014

El mundo en cifras



Hay datos que conviene refrescar de vez en cuando para que no se nos olviden nunca, como que Hitler, Stalin y Mussolini estuvieron nominados para el premio Nobel de la Paz y que Ghandi se murió sin haber obtenido el galardón. Y hay cifras que hablan por sí solas, como algunas de las que aparecen en la revista económica alemana "brand eins", una publicación que he conocido gracias a mi hija mayor, Patricia, que ha aparecido en casa estos días con el ejemplar del pasado mes de agosto.

En la página 8, firmadas por Holger Frölich, aparecen 10 "estadísticas" tan diferentes entre sí como, a mi juicio, elocuentes e ilustrativas. Con la ayuda de mi hija en la traducción, me he permitido ampliarlas con datos de nuestro país. Aquí está el resultado:


1. Lenguas oficiales

Número de Estados miembro de la ONU: 193
Número de lenguas oficiales de la ONU: 6
Número de Estados miembro de la Unión Europea: 28
Número de lenguas oficiales de la Unión Europea: 24

2. Nobel de la Paz

Número de nominaciones al Premio Nobel de la Paz de Adolf Hitler: 1
De Joseph Stalin: 2
De Benito Mussolini: 1
Mahatma Gandhi obtuvo 5 nominaciones, pero nunca consiguió el premio

3. El dinero de la guerra

Gasto militar anual de Estados Unidos: 600 mil millones de dólares
Gasto militar anual de Rusia, China e Irán: 198 mil millones de dólares

4. El "encierro" del fundador de Wikileaks

Superficie de la habitación que Julian Assange ocupa desde 2012 en la embajada de Ecuador en Londres: 20 metros cuadrados
Coste anual de la comida de Julian Assange: 11.276 euros
Coste diario de la vigilancia de Julian Assange por parte de la policía británica: 13.760 euros

5. La inmigración en Europa

Porcentaje de extranjeros en España sobre el total de la población en 2012: 12,1
En 2013: 11,7
En 2014: 10,7
Número de extranjeros sobre el total de la población de Alemania en 2012: 9,1%
En 2013: 9,3
Porcentaje de extranjeros en Luxemburgo en el año 2012: 43,8

6.  Delincuencia

Número de presos en Estados Unidos por cada 100.000 habitantes: 710
En Alemania: 79
En Turquía:179
En España:147

7. Misterios aéreos

Número de aviones con más de 14 pasajeros a bordo desaparecidos desde 1948: 83

8. Finanzas

Número de habitantes en el distrito financiero de Londres (City of London): 7.400
Número de personas que trabajan allí: 360.000

9. La hegemonía de Google

Duración de la caída parcial o total de todos los servicios de Google el 17 de agosto de 2013: 5 minutos


Descenso del tráfico mundial de Internet durante ese espacio de tiempo: 40 por ciento

10. Sin internet no somos nadie

Velocidad media de conexión a Internet en Corea del Sur, en megabits por segundo: 23,6 (primera del ranking mundial)
En Estados Unidos: 10,5
En Alemania: 8,1
En España: 7,2 (puesto número 32 del ranking mundial)

J.T.

miércoles, 23 de julio de 2014

Cómo evitar morir de éxito


¿Qué pasaría si las próximas elecciones certificaran definitivamente el final del bipartidismo y el mapa político de nuestro país diera un vuelco espectacular? ¿Cuál sería la hoja de ruta y cómo se gestionaría? ¿Cómo evitar morir de éxito?  
                                                                                                
Escuchaba yo este lunes al colega Xavier Mas de Xaxás hablar sobre la situación en muchos países árabes y no pude evitar asociar ideas. Estábamos en Sant Cugat del Vallés, en los cursos de verano de la Universitat Internacional de la Pau, y el colega de La Vanguardia nos explicaba cómo, tras los tres años de tragedia que sufren ya en Siria, la solución menos mala para resolver el conflicto podría acabar siendo respaldar a Bashar al-Asad. Porque si consiguieran derrocarlo, no sabrían a quién poner en su lugar. No es que carezcan de plan B: es que ni siquiera tienen plan A.


Los Estados Unidos no van a plantearse ni en broma meter las narices en Siria tras los estrepitosos fracasos de Irak y Afganistán. Fueron dos grandes desastres, dos enormes ruinas, un formidable ridículo del país propietario del ejército mejor preparado del planeta y de sus socios. Intentan seguir partiendo el bacalao en el mundo mundial pero cada vez que montan un cirio, rematan peor la faena. Decenas de miles de muertos después, miles de millones de dólares más tarde, a esas tragedias evitables hay que sumarles su inutilidad. El plan A resultó ser un desastre y por lo que parece... tampoco existía plan B.

En Egipto, los Hermanos Musulmanes se apropiaron de la revolución en la que los movimientos ciudadanos estuvieron batiéndose el cobre durante meses de protestas en la plaza Tahrir, en El Cairo, porque a los activistas no se les había ocurrido organizarse para el día después de la victoria por la que luchaban. Así que cuando consiguieron la rendición de Mubarak, entre los islamistas y el ejército egipcio (mimado por los Estados Unidos) acabaron robándoles la cartera. Resultado: desastre total.

En Libia, desde que mataron a Gadafhi en el otoño de 2011, tampoco levantan cabeza. Ahora se matan los unos a los otros y el país vive en un auténtico caos. Casi tres años después de la desaparición del tirano, si alguna vez tuvieron plan A, éste acabó un buen día saltando por los aires. 

A quien le parezca desmesurado relacionar lo que sucede aquí con la situación en los países protagonistas de la Primavera Árabe, yo les recordaría que la indignación que acabó cristalizando en el movimiento 15-M vino precedida por los acontecimientos de Túnez, Egipto y Libia. Ellos han fracasado, sí, pero consiguieron acabar con tres dictaduras. Tenían claro lo que no querían y lucharon para acabar con ello. El problema apareció cuando llegó el momento de gestionar el éxito.

Desde la primavera de 2011, y a pesar del 15-M y sus secuelas, los gobiernos PSOE y PP han machacado a la ciudadanía española por activa, por pasiva y por reflexiva... hasta que al cabo de tres años la siembra de las protestas de entonces parece que comienza a dar sus frutos, como ha quedado acreditado tras los resultados de las elecciones europeas del 25 de mayo.

Como sucedía en la Primavera Árabe, y como ocurre también en los movimientos ciudadanos de gran parte de Europa, tenemos muy claro qué es lo que no queremos. Tan claro que, de manera impecablemente democrática, hemos dejado al bipartidismo temblando tras conseguir que pierdan más del treinta por ciento de los votos. Ahora toca tener, igual de cristalino, todo lo que habrá que hacer cuando llegue el triunfo. Toca tener el plan A preparado. Y el B, y el C si es preciso. La hoja de ruta bien clarita y la manera de gestionarla, también. Todo menos acabar muriendo de éxito.

J.T.

lunes, 7 de abril de 2014

Amaral homenajea a José Couso, megáfono en mano




Pocas veces un contratiempo acaba dotando de una carga simbólica tan fuerte a un acto de homenaje. 

Madrid, mediodía del domingo. Frente a la imponente y prepotente embajada de los Estados Unidos en España, tiene lugar una nueva protesta por el asesinato en Bagdad de José Couso porque este martes se cumplen once años ya de su muerte. Encaramados a un modesto practicable, Vetusta Morla interpreta “Maldita dulzura” coreada por buena parte de quienes acompañamos, atiborrando los únicos dos carriles de la calle Serrano en los que nos dejan estar, a la familia de José Couso. A mitad de la canción falla el equipo de sonido. Da igual. Un silencio absoluto permite seguir escuchando al grupo que, como si no hubiera pasado nada, ha continuado cantando a pelo sin detenerse un solo instante. 

- Esto, en realidad, es como otra lucha. Siempre hay que continuar, proclama Juan Pedro Martín, el vocalista de Vetusta Morla, una vez acabada la pieza a la que no le escatimaron ni los adornos finales. 

Mira hacia la policía que nos rodea y nos vigila, “gentes de azul” les llama, y se dirige a ellos: 

- Si a la gente pacífica se le trata con humanidad y con gestos, la gente pacífica responde con humanidad y con gestos. 

Sube David Couso y explica, también a pelo, que el acto lo pagan con la venta de camisetas, que no tienen subvenciones y que el generador que han contratado no tiene su mejor día. Minutos después parece que el equipo de sonido vuelve a funcionar. 

Es el turno de Amaral. Juan Aguirre abre el fuego con su guitarra y Eva lucha porque su armónica se escuche lo mejor posible a pesar del molesto silbato del policía que regula el tráfico a unos escasos veinticinco metros. Los coches y autobuses que continúan bajando por Serrano -no han cortado la calle- rematan la actuación coral. 

Cuando el dúo está en plena interpretación de su tema “Hacia lo salvaje”, el sonido vuelve a fallar. La vocalista no se arredra, agarra un megáfono aparecido providencialmente y se desmelena cantando “Revolución, este es el día de la Revolución”. La melodía suena poderosa y visceral. Está interpretada con toda la fuerza, desde las entrañas, y todos los presentes corean, aplauden y se emocionan mientras Maribel Permuy, la madre de José Couso, sube las complicadas y peligrosas escaleras que conducen al improvisado atril, con determinación y sin ayuda de nadie, para cerrar el acto. 

El sonido, ahora sí, vuelve a funcionar de nuevo y hace que la voz de Maribel retumbe en las paredes de la embajada y acabe atravesando, desafiante, los cristales de las ventanas blindados para los disparos pero no para los gritos desesperados. 

- Mi hijo fue asesinado por unos terroristas vestidos de militares estadounidenses, clama Maribel. Y continúa 
- Tú, sargento Gibson; tú, capitán Woldford; tú, teniente coronel De Camp. Pido a dios que no me deje pensar lo que me sugieren vuestras caras de asesinos y vuestras manos ensangrentadas.

J.T.

sábado, 5 de abril de 2014

José Couso. Once años ya



José Couso
Crimen de guerra
Investigación y justicia

Con este lema, la familia Couso nos invita a que los acompañemos este domingo a las doce y media frente a la Embajada de los Estados Unidos en Madrid, calle Serrano número 75. Han pasado once años y ni se rinden, ni piensan rendirse.

- Haremos como las madres de plaza de mayo. No le daremos cuartel a ese Estado gamberro. En unas protestas seremos tres, en otras trescientos... Pero siempre estaremos ahí. Como la gota malaya, dentro de treinta años si hace falta.

El 8 de abril de 2003, en Bagdad, carros de combate estadounidenses bombardearon la sede de Al Jazeera, ametrallaron las instalaciones de Abu Dhabi Televisión y dispararon contra el hotel Palestina, lugar en el que se alojaban, y desde el que transmitían sus crónicas, la mayor parte de la prensa internacional que cubría la invasión de Irak.

Ese día asesinaron al productor jordano Tarek Ayoub, al camarógrafo ucraniano de la agencia Reuters Taras Prosyuk y al enviado especial de Telecinco José Couso. Desde entonces, la familia del reportero gallego no ha dejado ni un solo día de reclamar justicia.

- Jose, ha mantenido siempre la familia Couso, no perdió la vida en un lance fortuito.
- A mi hermano lo asesinaron, remarca Javier Couso. El disparo fue absolutamente deliberado.

Esa es su tesis. Por eso llevan once años peleando hasta haber conseguido poner en jaque a los responsables de las muertes y muy de los nervios tanto a los gobiernos del pp como del psoe. Por los papeles de wikileaks nos enteramos hasta qué punto, y de qué manera tan desvergonzada, el embajador estadounidense presionó a buena parte del gobierno de Zapatero y al fiscal general del Estado de entonces para que le pararan los pies de una vez a una familia que les estaba tocando literalmente las narices con tanta reclamación. A ellos, a los amos del mundo. Pero cómo osaban.

La historia del trasiego que el sumario del caso ha vivido en los juzgados se mueve entre la tragicomedia y la ópera bufa: ahora lo abro, ahora lo archivo, ahora recurro, ahora me recurren, ahora lo reabro, ahora lo vuelvo a cerrar... Más de ocho años después de estar mareando la perdiz, en octubre de 2011,  los tres responsables de la muerte de Couso fueron declarados en busca y captura por el juez Santiago Pedraz.

Se trata del teniente coronel Philip DeCamp, el capitán Philip Woldford  y el sargento Thomas Gibson. Sus dos superiores máximos también están citados como imputados. Son David Perkins, coronel jefe de la 2ª Brigada de la Tercera División y Buford Blount, Jefe del Cuartel General y Comandante de la Tercera División.

Ahora, claro, no tenemos datos nuevos de wikileaks pero no es difícil imaginar que en la embajada de los Estados Unidos el cabreo debe continuar siendo de órdago. Basta comprobar cómo el gobierno Rajoy ha modificado una ley para que el caso no pueda continuar. De momento el juez que decretó la busca y captura la mantiene y se pasa la decisión del gobierno por el forro. Más lío.

En el trasfondo de aquellas muertes, la de José Couso y sus dos compañeros el 8 de abril, está la obstrucción al trabajo informativo. El objetivo era acallar a la prensa, controlar el relato, dominar quién, cómo y cuándo se administraba la información de lo que estaba sucediendo en Irak justo en los días clave de la invasión.

- Querían cerrar nuestros ojos, nuestra boca y nuestros oídos para que no supiésemos lo que estaba pasando allí,  proclama David Couso en el video que ha colgado en las redes para invitarnos a acompañarle, a él y a su familia, este domingo frente a la embajada estadounidense.

- Han sido once años en los que nos hemos juntado contigo en la calle, en la sede el pp, en la sede del psoe, frente a la embajada de los Estados Unidos, dice también David Couso. Allí hemos recibido tu calor y tu apoyo, un calor y un apoyo que continuamos necesitando. ¿Por qué? Porque no quieren que tengamos justicia, porque quieren que nos quedemos en casa velando a nuestros muertos sin que podamos juzgar a sus asesinos.

Parece que con esta familia los gobiernos de España y los de los Estados Unidos han pinchado en hueso.

En Estados Unidos hay cinco militares en busca y captura internacional, a los que probablemente les inquieta poco la insistencia de los Couso en no cejar hasta sentarlos en el banquillo, pero la Casa Blanca y el Pentágono se ponen de los nervios cuando constatan que van pasando los años y que esta familia, cual pertinaz mosca cojonera, no tira la toalla ni a la de tres. Ni ellos, ni tampoco quienes estaremos acompañándoles este domingo en Madrid frente a la embajada de los Estados Unidos. Habrá también actuaciones musicales: Amaral, Vetusta Morla y Samba da Rua.

Como dice Javier Couso, "no hubiéramos tenido derechos del hombre y del ciudadano si unos franceses no se hubieran levantado; no hubiéramos tenido la dignidad de la defensa de la vida hasta en la muerte si unos judíos en el gueto de Varsovia no hubieran luchado hasta la muerte; no hubiéramos acabado con el racismo si no hubiera habido una señora negra que se sentara en un asiento reservado para los blancos. Por eso, si nos quedamos en casa, si creemos que nada puede cambiar no solo nada cambiará, sino que perderemos lo conquistado por nuestros abuelos, nuestras bisabuelas y por toda la gente que nos ha precedido. No sabemos lo que pasará, nosotros quizás no consigamos sentar a los militares americanos en el banquillo, pero mientras estén en busca y captura toda su vida y mientras el caso permanezca abierto, mientras sigamos investigándoles, es un triunfo absoluto y sabemos que están muy molestos. La justicia no se puede dejar en manos de los asesinos. Jamás.

Maribel Permuy , la madre del cámara asesinado, está orgullosa de la incansable lucha de sus hijos reclamando justicia para el hermano muerto.

- Si ponemos en una balanza los costes, que han sido muchos y muy duros y lo que hemos conseguido, dice Maribel, yo creo que ha valido la pena.

- Por eso no nos vamos a quedar parados, añade David Couso. Y por eso concluye, en el video en el que nos invita a acompañarlos este domingo, con dos palabras contundentes:

- Os necesitamos

Allí estaremos, familia

José Couso
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J.T.