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lunes, 20 de octubre de 2014

El homenaje de Podemos a Lluís Llach y "L'estaca"


Desde que, allá por 1968, Lluis Llach la compusiera con solo veinte años de edad, "L'Estaca" se convirtió inmediatamente en el símbolo de la lucha contra la opresión, la intolerancia, los abusos del poder y la ausencia de libertad.

"Siset, que no veus l'estaca on estem tots lligats? 
 Si no podem desfer-nos-en mai no podrem caminar!"

Siset, ¿no ves la estaca a la que estamos todos atados?
Si no conseguimos deshacernos de ella nunca podremos andar!

Siete años antes de la muerte del gran sátrapa, estos versos eran cantados y coreados ya en todo el país. En pocos meses la canción había conseguido sortear la censura pero no del todo: poco después se prohibiría al autor cantarla en sus actuaciones. Pero ya era tarde: todo el mundo se sabía el estribillo de memoria y lo coreaba a voz en grito en manifestaciones y protestas antifranquistas:

Si estirem tots, ella caurà i molt de temps no pot durar, 
segur que tomba, tomba, tomba ben corcada deu ser ja. 

Si tiramos fuerte, la haremos caer. Ya no puede durar mucho tiempo.
Seguro que cae, cae, cae, pues debe estar ya bien podrida

Todo el mundo conocía el estribillo, sí, pero su autor... no podía cantarla. El absurdo llegó a tal extremo que, en un recital el año 69 en el Palau de la Música, en Barcelona, con Llach en silencio en el escenario por orden gubernativa, la canción se interpretó... porque fue el público quien la cantó:

Si jo l'estiro fort per aquí i tu l'estires fort per allà, 
segur que tomba, tomba, tomba, i ens podrem alliberar.

Si yo tiro fuerte por aquí y tú tiras fuerte por allí,
seguro que cae, cae, cae, y nos podremos liberar

Lluís Llach siempre mantuvo su nivel de compromiso. Su música y su poesía forman parte de la memoria política, cultural y sentimental de este país: de Catalunya y de España entera. Pagó un alto precio por ello: prohibiciones, exilios, multas y detenciones. En 1975, pocos meses antes de morir Franco, Llach fue detenido y multado con 100.000 pesetas por Rodolfo Martín Villa, entonces gobernador civil de Barcelona, más tarde ministro durante toda la Transición y hasta no hace mucho presidente de empresas como Endesa o Sogecable.

En marzo de 1976, con Juan Carlos cinco meses ya en la jefatura del Estado, Llach fue literalmente expulsado de Tenerife, donde tenía dos recitales programados, por orden de Manuel Fraga. Quien años más tarde se convertiría preclaro líder de los populares, era por aquel entonces ministro de Gobernación en el gobierno de Arias Navarro.

El autor de "L'Estaca", y de tantas otras creaciones memorables, fue de los pocos "artistas" que no pastelearon con los socialistas cuando estos llegaron al poder. En 1986 tuvo las santas narices de interponer una demanda contra Felipe González por transgresión de compromiso electoral: el PSOE había ganado prometiendo que haría un referéndum para sacarnos de la OTAN... y acabó haciendo el referéndum, sí, pero para dejarnos metidos dentro para siempre.

Entre las composiciones más conmovedoras de Llach está "Campanades a mort", su particular denuncia de los sucesos de Vitoria en mayo de 1976: cinco muertos y más de ciento cincuenta heridos a manos de las fuerzas de Seguridad del Estado que dispararon contra los huelguistas encerrados en una iglesia tras hacerles salir de ella con gases lacrimógenos. Una matanza por la que el Estado nunca pidió perdón ni reconoció los hechos, como solía recordar el cantante antes de interpretar "Campanades..." y recitar a voz en grito:

Assassins de raons, de vides,
que mai no tingueu repòs en cap dels vostres dies
i que en la mort us persegueixin les nostres memòries

Asesinos de razones, de vidas
que nunca tengáis reposo en ninguno de vuestros días
y que hasta la muerte os persigan nuestras memorias

Por todas estas cosas, y por muchas más, cuando Juan Carlos Monedero anunció la tarde de este domingo en Vistalegre que el cierre musical de la Asamblea Ciudadana de Podemos iba a ser "L'Estaca", la fibra de muchos de los más veteranos presentes en el acto quedó literalmente tocada. Pude ver cómo algunos de ellos se secaban disimuladamente lágrimas inevitables apenas sonaron los primeros compases, mientras que otros se dedicaban a contarle a la gente más joven lo que Llach y "L'Estaca" llegaron a significar y significan aún en la pelea que tenemos pendiente. Cuarenta y tantos años después seguimos en las mismas: en lucha contra la opresión, la intolerancia y los abusos del poder que Llach denunciaba en "L'estaca"

Por eso me he decidido a escribir este post, porque como dice también la canción...

I mentre passen els nous vailets estiro el coll per cantar 
el darrer cant d'en Siset, el darrer que em va ensenyar:

Si jo l'estiro fort per aquí i tu l'estires fort per allà, 
segur que tomba, tomba, tomba, i ens podrem alliberar.

Y cuando pasan los nuevos muchachos, alzo la voz para cantar 
el último canto de Siset, el último que él me enseñó:

Si yo tiro fuerte por aquí y tú tiras fuerte por allí,
seguro que cae, cae, cae, y nos podremos liberar.

J.T.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Deportistas y cantantes en deuda con Hacienda

Cantan pop, ópera o bajo la ducha tras los partidos de fútbol, pero ahora es a ellos a quienes les están cantando las cuarenta. Ana Torroja, Montserrat Caballé, Íker Casillas o Lionel Messi son solo algunos de los rostros de un triste desfile de famosos que recientemente han sido señalados por la Agencia Tributaria como titulares de cuentas pendientes con la Hacienda Pública. Iconos amables que van cayendo uno tras otro, y de quienes cuesta asimilar que puedan ser de verdad unos chorizos. Casi que nos resistimos a creerlo.
Quizás por eso la inmensa Lola Flores, cuando tiempo ha fue pillada in fraganti, no dudó en proponer que si cada español contribuía con unas cuantas monedas para ayudarle, se acababan sus problemas con Hacienda. Confundió adoración con impunidad y estuvo un tiempo pellizcándose hasta cerciorarse de la veracidad de su pesadilla. En parte llevaba razón la más emblemática de nuestras folclóricas. Todo el mundo necesita un ídolo al que endiosar, un fenómeno a quien adorar, gentes a las que poner como ejemplo a nuestros hijos... famosos entrañables a quienes emular como Ana Torroja, que admitió haber cometido delitos fiscales en 2003, 2006 y 2007 por más de un millón de euros o Montserrat Caballé, imputada por defraudar -presuntamente- medio millón en 2010... Para los admiradores de ambas, un chasco en toda regla que cuesta trabajo digerir.

Cuesta digerir también que Messi tenga un padre que haya intentado meterle un pufo a Hacienda, con el dinero que gana su hijo, de ¡35 millones de euros! nada menos. Cuesta asimilar que Casillas necesite pagar a Hacienda dos millones para evitar que lo empuren. David Villa, que tantas alegrías nos diera con la camiseta de la selección, o el impoluto y políticamente correcto Xabi Alonso se encuentran entre un mínimo de siete deportistas que, según contaba "La Vanguardia" este martes, estarían siendo investigados... No, no puede ser que muchos de nuestros ídolos acaben siendo de barro. Necesitamos alguien a quien admirar, por favor.

Mientras algunos de ellos se lo van llevando crudo, yo me llevo un disgusto de órdago cada vez que aparece una noticia de este tipo. Entre otras razones porque siempre he necesitado ejemplos con los que reforzar mis argumentos cuando le digo a mis hijas que merece la pena ser decente. Pero a este paso me voy a acabar quedando sin referentes. Los políticos y los clubes de fútbol ya estaban descontados, los banqueros y promotores inmobiliarios no te digo... ni siquiera tanto -presunto- ladrón de cuello blanco abriendo telediarios con gürteles y nóos varios me impedía buscar ejemplos en el mundo del espectáculo o del deporte a los que recurrir. ¡Ingenuo de mí!

Y si me avergüenza tanto sinvergüenza, aún me produce mayor bochorno lo dispuestos que parecemos estar, el común de los mortales, a ser benévolos con ellos, a buscar excusas a comportamientos inexcusables, a minimizar la envergadura de actitudes claramente delictivas. A pasar por alto que cada millón de euros que defrauda un famoso, y defraudan muchos millones, equivale a decenas de intervenciones quirúrgicas, a centenares de becas, a miles de horas de clase en un colegio público, a proyectos de investigación que se quedan sin realizar... 

Si Wert, Mato, Báñez o Montoro proclaman que no hay dinero para según qué cosas, que no sea porque dejamos de pagar lo que debemos. Esa coartada hay que quitársela al gobierno pp y para eso hace falta que todo el mundo, cantantes y futbolistas incluídos, pague hasta el último euro de sus obligaciones fiscales.

Si los famosos no lo hacen, además de responsabilidades judiciales, las tienen también sociales. Hay que ser honrados... y parecerlo. Estamos hablando de personas admiradas y emuladas en muchas partes del mundo, de cracks a quienes los niños adoran y a quienes muchos de ellos quieren llegar a parecerse. Y lo primero a lo que tienen que acostumbrarse esos niños es a saber que las obligaciones fiscales están para cumplirlas y los impuestos, para pagarlos. No a ver a sus ídolos cabizbajos y avergonzados entrando y saliendo de los juzgados porque han intentado quedarse con un dinero que no es suyo.

J.T.