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miércoles, 2 de marzo de 2016

Patxi, Pablo y los gamberros del bipartidismo

Solo fueron necesarias dos horas y media este miércoles para que a la tercera autoridad del Estado se le viera el plumero. Eran las 11:35 de la mañana y con sus improperios, la bancada socialista impedía que se escuchara una de las réplicas de Pablo Iglesias, así que éste optó por recurrir al amparo del presidente de la Cámara.

- Tu tiempo ya había terminado, le espetó Patxi López mientras sus compañeros de partido continuaban abucheando al líder de Podemos. De tú y en tono conminatorio, olvidando que el interpelado tiene -¿o no es así?- la misma dignidad parlamentaria que él. A las primeras de cambio le ha traicionado el subconsciente al actual presidente del Congreso. Mal precedente.

- No sabía que íbamos a tratarnos de tú, Patxi, le contesta Iglesias.

López no le ha llamado piojoso, como hizo Celia Villalobos con los rastas de Podemos, ni los ha mandado al gallinero del hemiciclo, como se decidió con el voto de Micaela Navarro, la vicepresidenta socialista de la Cámara incluído, pero cada día que pasa se entiende mejor por qué la Mesa del Congreso se conformó al margen de Podemos y cómo relegarlos al gallinero no fue mera casualidad.

Acto seguido, quizás pelín desconcertado cuando Iglesias le trató a su vez de tú, el otrora lehendakari del gobierno vasco intentó salir como pudo del atolladero, pero lo hizo con lamentable torpeza.

- Lo que no se puede admitir es el insulto, ni la descalificación, ni el grito por el grito, cada uno sabrá cuándo sobrepasa... le contestó López al cabeza de lista de la formación parlamentaria que, junto a Ciudadanos, mejor comportamiento habían tenido en la Cámara desde que este martes a las cuatro y media de la tarde comenzara la sesión de investidura de Pedro Sánchez.

Y añadió:

- Los aplausos y abucheos están al mismo nivel de manifestaciones espontáneas...

Y para rematar, acabó liándose citando el libro de sesiones. Todo esto se atrevió López a decírselo a Iglesias tras la petición de amparo de éste último, pero el día anterior calló ante esa actitud gamberra desabrida a la que los paniaguados del bipartidismo parecen estar tan costumbrados y que llevan tanto tiempo practicando en las sesiones parlamantarias. Ya Juan Carlos Girauta, portavoz de Ciudadanos, había manifestado el martes en rueda de prensa su extrañeza por el comportamiento "de señores con corbata, ministros, secretarios de Estado..." haciendo aspavientos e  impidiendo escuchar a Sánchez en su discurso de investidura:

- Igual tiene que ser así, comentó el representante de Ciudadanos, pero nosotros también estamos y hemos estado en otras instituciones como la Eurocámara o el Parlament de Catalunya, y este comportamiento es la primera vez que lo vemos.

Además, durante toda la comparecencia de Pedro Sánchez, "sus señorías" hablaban entre ellos, usaban sus móviles, apenas hacían caso al orador... Este miércoles, Iglesias le reprochaba al candidato del psoe que mientras, en su caso, él lo escuchaba con atención y lo miraba a la cara cuando se dirigía directamente a su persona, en cambio el socialista se dedicaba a cuchichear con Antonio Hernando. y nunca lo miraba cuando Iglesias se dirigía a él directamente.

Continúan sin entender, socialistas y populares, que ya no están solos ni pueden hacer de su capa un sayo, que se acabó ningunear y hasta despreciar a sus oponentes, como en tiempos hicieron, Iglesias lo ha recordado, con Gerardo Iglesias, Julio Anguita o José Antonio Labordeta. Continúan sin asumir que la ciudadanía ha colocado a 69 representantes en el Parlamento para que hagan y digan cosas que hasta ahora solo se escuchaban en la calle.

No hay nada más vergonzoso que señores con corbata haciendo el gamberro en el lugar donde nos representan a todos, como si se estuvieran en una pelea de matones de barrio. Rajoy ha llamado tontos a los socialistas media docena de veces, Rafael Hernando ha practicado el filibusterismo, Margallo, Fernández Díaz y Rajoy intervinieron al margen del debate de investidura por "haberse sentido aludidos" pero en cambio Xavier Domènech no pudo hacerlo...

El comportamiento de Patxi López, otrora tan comedido y sensible, capaz de mantener un blog entrañable, no casa bien con el exabrupto dirigido a Iglesias durante la sesión de investidura de Sánchez..

- Tu tiempo ya había pasado.

Igual, como decíamos más arriba, le ha traicionado el subconsciente y lo que en realidad estaba pensando, quizás asumiendo, es que "el tiempo que ha pasado" ya es el suyo porque, tal como van las cosas, el tres de mayo tendrá que disolver el parlamento.

J.T.











lunes, 25 de enero de 2016

Esperanza Aguirre empieza a vengarse de Rajoy

Allá por los años noventa, fue la mosca cojonera de Álvarez del Manzano y con José María Aznar de presidente, consiguió altas cotas de notoriedad al frente de Cultura, un ministerio menor para el PP al que ella se las ingenió para darle un fuste y un lustre muy particulares. Fue Esperanza Aguirre una controvertida presidenta del Senado y, cuando el destino le puso a tiro concurrir a la presidencia de la Comunidad de Madrid, oscuros episodios nunca aclarados (aquellos dos votos traidores -Tamayo y Sáez- que dejaron a Rafael Simancas con la miel de la presidencia en los labios) acabaron llevándola al cargo.

Con ella llegó a la política madrileña la época de mayor ignominia y oprobio jamás conocida en la región. Durante sus legislaturas florecieron tramas corruptas y se enriquecieron hombres entonces de su confianza, como Francisco Granados, que hoy esperan entre rejas ser juzgados por prevaricación, cohecho, blanqueo de capitales y otros presuntos delitos.

Nunca nadie consiguió hacer tanto destrozo en tan poco tiempo como Aguirre al frente de la Comunidad de Madrid. Entre otras lindezas trituró la educación pública, troceó la sanidad para derivarla hacia el sector privado y prostituyó Telemadrid, donde sus comandos entraron cual elefantes en cacharrería y destruyeron en un plis-plas el buen hacer profesional que hasta entonces había caracterizado a la televisión pública madrileña.

Es una terminator en estado puro, agresiva, lenguaraz, metomentodo y conspiradora profesional. Implacable con sus adversarios y suelta, muy suelta de lengua a la hora de repartir dardos envenenados entre propios y extraños. No tuvo nunca demasiado feeling con Alberto Ruiz Gallardón, y algún micrófono traicionero llegó a pescarla llamando a alguien "hijoputa".

No sabe callarse ni debajo del agua, así que el sospechoso silencio al que nos ha sometido en las últimas semanas ha hecho que llegáramos a tener mono de sus gloriosas andanadas. Ya nos ha complacido, ha debido estar contando hasta mil antes de volver a usar el aguijón, pero estos últimos días, por fin, ha reventado ¿Contra quién, contra Podemos, contra Pedro Sánchez? Pues no señor, ha ido directamente contra Mariano Rajoy, al que Esperanza se la tiene bien guardada desde hace tiempo y ahora por fin empieza a encontrar la oportunidad de desquitarse.

“Se necesita un gobierno de los tres (partidos: PP, PSOE y C´s. Con sacrificios, los que hagan falta; concesiones, las que sean necesarias”. 

Luego, según contaba Carmen del Riego en La Vanguardia, añadió:“Es verdad que entonces los electores no nos dieron la mayoría para gobernar, pero mucho menos se la dieron a Podemos. Le ofrecí la alcaldía al candidato Carmona -recordó. Incluso ofrecí mi retirada del grupo municipal popular. Pues mis argumentos de entonces son los mismos de hoy” Algo cuya traducción al castellano, lisa y llanamente sería: Antes de que vuelvas a gobernar tú, odiado Mariano, prefiero que el tripartito lo lidere Pedro Sánchez. Esta parte del discurso figuraba en el texto inicial, pero luego se lo debió pensar mejor, no lo pronunció así y se armó el lío: Sí, pero no; no, pero sí.

Condición y figura. Esperanza Aguirre no parece resignarse a dejar de salir en los papeles. Con tal de figurar, morirá matando. A día de hoy, la antaño mosca cojonera del alcalde madrileño Álvarez del Manzano continúa bien viva. Vivita... y coleando.

J.T.

domingo, 4 de octubre de 2015

¿Cuántos jóvenes votarán a la derecha en diciembre?

Lo peor es que ya se han hecho a la idea. Para ellos ya es normal que te paguen cincuenta euros por trabajar un domingo y que en ocasiones eso implique desplazamientos de cien kilómetros con tu propio coche, pagándote tú además la gasolina.

Han asumido que esa es la única manera de conseguir que te vuelvan a llamar otro domingo, y otro, y si tu sumisión y docilidad quedan probadas, entonces puede que cuenten contigo algún día entre semana y hasta te pagarán la gasolina en ocasiones, pero sin que sirva de precedente. Eso sí, cincuenta euros forever y vas que te matas.

Celebran los contratos de tres meses como si les tocara la lotería y aceptan sin rechistar que les den de baja cuantas veces decida la gerencia de turno sin ningún tipo de indemnización, faltaría más. Tragan porque tienen amigos más en precario aún, colegas que firman contratos de un día, o por horas, o que no consiguen salir del paro ni con sacacorchos.

Con veintitantos, o treinta y tantos años, los han convertido en inofensivos corderitos. Y lo peor es que no se creen ya que nadie les puede ayudar a mejorar. Que nadie les vaya a sacar de ese pozo. Saben que reciben migajas pero tragan, con tal de que se las garanticen. Porque tienen el miedo en el cuerpo, porque creen que todo puede ser aún peor, quedarse sin seguridad social, que la educación gratuita acabe siendo un sueño imposible y las pensiones de jubilación una quimera...

Pues bien, sé de muchos de estos receptores de migajas, instalados en la incertidumbre y la desesperación, que van a ser capaces de volver a votar al PP en diciembre. A ellos o a sus sucedáneos, que debería ser el verdadero nombre del partido naranja. Sucedáneos, no Ciudadanos. Son capaces de votarlos en las generales como han sido capaces de votar en Catalunya a la más derechista de las opciones, a los mismos que empezaron con los recortes en sanidad, educación y dependencia mucho antes de que lo hiciera Rajoy y que ahora se dedican a la seducción envueltos en banderas nacionalistas.

Todos los nacionalismos son de derechas, de esa derecha que está machacando a la generación de mis hijas y de quienes fueron mis becarios y a quienes, sin embargo, no les veo yo muy por la labor de rebelarse contra todo esto. ¿Dónde está la indignación? ¿dónde las ganas de pelea? ¿por qué las calles llevan varios meses vacías de protestas? ¿por qué se ha desinflado el globo? ¿por qué los jóvenes están dispuestos a creerse, y en consecuencia temerlo, que todo puede ser peor aún? ¿qué ha pasado para que muchos se hayan bajado del autobús de la lucha por cambiar las cosas, y hayan apostado por el carpe diem y por una muy particular manera de entender la mentalidad práctica?

Unos viven gracias a la pensión de sus abuelos, otros se independizan y pagan el alquiler sudando sangre, pocos se plantean tener hijos, ninguno hipotecarse... administran miseria pero sus puteadores han conseguido que les parezca que todo puede ser peor... La indolencia de quienes están en la edad de la lucha y el inconformismo es la más humillante de las victorias que el neoliberalismo lleva apuntándose desde hace un par de décadas.

¿Estoy equivocado? Me gustaría mucho que así fuera y que los resultados de las elecciones de diciembre contradijeran mis temores. Con sumo gusto me comería lo que acabo de escribir. Todas las palabras. Una a una.

J.T.

miércoles, 24 de junio de 2015

La muerte de la enseñanza de la literatura

Se cargaron el latín por lo militar. Ni los curas saben ya qué significa "Introibo ad altare Dei", ni mucho menos el "Suscipiat" o el "Orate, fratres". El latín ayudaba a pensar, un peligro, ponía en orden la mente, peor aún, te ayudaba a entender mejor tu propio idioma, a expresarte en él con mayor corrección... Mucho riesgo para el poder, en manos de inseguros desconfiados e indocumentados, sobre todo en el ministerio mal llamado de Educación, desde hace tantos años.

Luego devaluaron la enseñanza de la filosofía. Descartes, Kant, Feuerbach, Schopenhauer... al baúl de los recuerdos, uhúu... Se empieza por Platón y se acaba con Marx y Engels y... claro, luego te salen listillos y cualquier pimpollo es capaz de montarte un Podemos apenas te descuidas.

Más tarde le llegó el turno a la música. Despreciaron su importancia y relegaron la enseñanza de esta disciplina robándole a los alumnos su derecho a disfrutarla y a mejorar su sensibilidad. A ser cultos, en definitiva. Una de las secuencias más impactantes de la película franco-mauritana Timbuktu, dirigida en 2014 por Abderrahmane Sissako es cuando los islamistas radicales torturan a quienes osan escuchar música a hurtadillas. Pues eso.

Ahora le toca el turno a la Literatura. A partir del próximo curso, dos horas a la semana y vas que te matas. Además, no contarán para la nota de selectividad ni entrarán en las futuras reválidas que prevé la ley Wert. Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) la llaman. ¿Se puede tener más cara? ¿Se puede ser más desaprensivo?

Arrancar de cuajo las humanidades de la enseñanza es privar a las generaciones que ahora crecen en nuestro país de un instrumento imprescindible para amueblar sus mentes y reforzar su sensibilidad. Es una verdadera pena constatar cómo la capacidad de expresión de muchos jóvenes es ya inversamente proporcional a la habilidad que poseen para escribir mensajes en sus teléfonos "inteligentes" a toda velocidad. Teléfonos que incluso les corrigen vergonzosas faltas de ortografía producto de una educación directamente denunciable.

Lo único que leen son los mensajes del "guasap". O los tutoriales de internet para aprovechar al máximo las capacidades de la aplicación de moda. ¿El Arcipreste de Hita? ¿El Cantar del Mío Cid? ¿El Lazarillo? ¿La Celestina? ¿Cervantes? Bueno, Cervantes sí, pero porque estos días han hablado mucho en la tele del hallazgo de sus presuntos restos. Todavía los veinteañeros quizás sepan que Cervantes fue el autor de "El Quijote" y hasta es posible que alguno, por equivocación o por obligación, se haya tomado la molestia de leer alguno de sus pasajes. A partir del próximo curso escolar, se acabó. Ni Galdós, ni Clarín, ni Valle Inclán, ni mucho menos García Márquez.

El acoso y derribo a la cultura y al conocimiento es tan escandaloso como el escaso nivel de protesta ciudadana ante tamaña fechoría.

Saldremos muy tocados de los desmanes de Wert y sus antecesores al frente de Educación. Es uno de los cambios fundamentales que hay que hacer apenas la gente decente recupere el poder. Será complicado evitar el daño en alguna generación, pero si algo debemos a quienes vienen detrás nuestro es dejarles un panorama mejor que el que nosotros recibimos. Y eso, que no está ocurriendo en casi ningún ámbito, en el mundo de la cultura, en el de la educación... es todavía peor sin que sepamos hasta cuándo.

Le hemos dado nuestra lengua a más de quinientos millones de personas en el mundo y nosotros, quienes la parimos, somos los que peor la hablamos, los que menos recursos lingüísticos demostramos, los que usamos un vocabulario más pobre y escaso, los que nos expresamos con menos riqueza de léxico y de matices... Y para redondear la faena Wert, en estos sus eternos días de una despedida que no llega, nos añade una amarga píldora más a su nociva y vomitable herencia: una enseñanza devaluada de la literatura, a la que hay que sumar las tropelías cometidas antes con la historia de la filosofía, la música o el latín.

J.T.

  

domingo, 6 de abril de 2014

Machismo y grosería en La Sexta Noche



Como espectador y como periodista yo ya sé quiénes son Eduardo Inda y Alfonso Rojo y qué puedo esperar de ellos. O el tal Marhuenda. Si cuando tienen enfrente a Pablo Iglesias, hablen de lo que hablen, no le intentaran identificar con Cuba ni le relacionaran con Venezuela calificando al gobierno de ese país de dictadura “sangrienta”, la verdad es que me decepcionarían.

Pero anoche, ante la pésima educación que exhibieron frente a Ada Colau, yo me escandalicé directamente. Cuando Rojo le dijo que él no veía el país tan mal como ella diagnosticaba, Colau contestó

- “Pregúntese por qué, dónde vive y con quién se relaciona”
- “Si vamos a lo personal”, se revolvió Rojo, “usted está gordita para el hambre que se pasa”

Que un tertuliano actúe de esta manera tan grosera, machista e intolerable no sólo le descalifica a él. Descalifica al programa que ha invitado a una persona para escuchar sus argumentos y es sometida a un inadmisible linchamiento por parte de sus adversarios ideológicos.

Yo quiero denunciar desde aquí la falta de contundencia del presentador en ese momento, sólo entendible en alguien que, además de carecer de reflejos, evidenció que carece también de criterio. No sólo no reconvino a Rojo inmediatamente, sino que permitió acto seguido que Inda embistiera a la portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) intentando de nuevo, ajado argumentario en mano, vincularla con ETA. Antes, Marhuenda, entre su recital de epítetos, la había llamado demagoga en varias ocasiones.


Que estos propagandistas peperos se comporten así yo creo que ya no le extraña a nadie. Pero que el conductor del programa tarde varios minutos en intentar cortar por lo sano algo que se le estaba
yendo de las manos (fue evidente que alguien debió darle instrucciones por el pinganillo), que espere
al final de la sección para invitar a Rojo a pedir perdón a Ada Colau y que haga un patético paripé
jugando a expulsarlo (el insultador de plantilla volvería a ocupar su sillón en la sección siguiente) eso no es de recibo. Como tampoco lo es que un programa de debate donde se recibe a los invitados para que expongan sus argumentos, estos acaben maltratados, linchados y vituperados sencillamente porque son más educados que el equipo tertuliano habitual y no se ponen a su altura. Eso no se puede consentir.

 Debió Iñaki López, el presunto moderador de ese vergonzoso patio de vecinos en el que se convirtió
anoche el plató de la Sexta, continuar recibiendo instrucciones por el pinganillo porque, cuando eran
ya prácticamente las dos de la madrugada, mientras se despedía y más bien con la boca pequeña, dijo
lamentar lo que había sucedido y pidió perdón.

No tengo el gusto de conocer a Ada Colau, pero aplaudo la dignidad que mantuvo anoche a pesar de las provocaciones a las que fue sometida. Y me descubro ante los dos tuits que colgó en la Red al finalizar el programa

1. “Hacía un año que no me invitaban a la Sexta Noche, pero si es para llamarme demagoga, gorda y
etarra, creo que prefiero no volver”
2. “Una última cosa por hoy: que vivan las gorditas de la PAH. Esta primavera más gorditas,
desobedientes y guapas que nunca”


  1. J.T

jueves, 3 de abril de 2014

Los astronómicos recortes en el Observatorio de El Calar Alto


¿Sabrá Mariano Rajoy qué es y dónde está el Calar Alto? La verdad es que cuando alguien se pasea por el mundo con el Marca en la mano, no sería extraño que desconociera que el Calar Alto es un observatorio astronómico hispano alemán que, ya a mediados de los años setenta del siglo pasado, puso a Almería y a España en el mapa de la astronomía europea y planetaria.

Contar entre los activos de tu país con un observatorio como el Calar Alto es, francamente, para sacar pecho sin ningún recato. Su prestigio, sus observaciones, sus descubrimientos y el reconocimiento internacional del centro, algo que se puede verificar pinchando en enlaces como éste, permitirían  a cualquier gobernante con mínimas inquietudes intelectuales presumir de ello en los foros internacionales con incontestable autoridad moral.

Tampoco se puede decir que los predecesores de Rajoy le hicieran nunca demasiado caso al observatorio astronómico de El Calar Alto, situado a 2.168 metros de altitud en la sierra de los Filabres, y donde las excepcionales condiciones meteorológicas garantizan más de 200 noches de observación al año. Un centro de investigación cuyos telescopios e instrumentos asociados han alimentado con datos, durante los últimos cuarenta años, miles de publicaciones científicas y centenares de tesis doctorales. Hay pocos así en el mundo.

Pero esta caterva de depredadores (Guindos, Montoro, Báñez, Soria, Mato,Wert...) que capitanea Rajoy parece que ha decidido, no sólo no hacerle ni puñetero caso al observatorio astronómico almeriense, sino que son capaces hasta de cargárselo directamente. Cerrojazo y punto. En el proceso de acoso y derribo al que este gobierno pp está sometiendo todo aquello que huele a cultura, investigación, ciencia o desarrollo, parece obvio que enclaves como El Calar Alto no les hacen ninguna falta a estos avariciosos indocumentados. Se trata de una verdadera joya, pero a estos acólitos de los dictámenes neoliberales les importa un verdadero pimiento.

¿Cuánto cuesta el mantenimiento anual del observatorio más puntero de Europa? Hace varios años, eran cuatro millones de euros, cinco mil veces menos que el dinero inyectado a Bankia; el ocho por ciento del dinero descubierto a Bárcenas en Suiza; una cantidad inferior incluso al precio del ahora embargado palacete de los Urdangarín en Pedralbes...


Hace algo más de un año se dispararon las alarmas: Los ocho astrónomos del observatorio almeriense y el personal que les ayuda a que su trabajo sea posible, unas cincuenta personas en total, empezaron a intuir que sus patronos podrían acabar, más pronto que tarde, dejándolos tirados. Los alemanes (Max Plank) y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), socios propietarios del centro a través de la empresa Centro Astronómico Hispano Alemán (CAHA) firmaron un convenio en el que se comprometían a mantener operativas las instalaciones hasta 2018 -lagarto, lagarto, ¿y después qué?- pero eso sí, a cambio de tijeretazos en el presupuesto verdaderamente astronómicos, nunca mejor dicho.

Llegaron a proponer hasta el  setenta y cinco por ciento de recortes. Luego se quedó en el sesenta, y este año 2014 el Calar Alto está resistiendo, mal, con poco más de dos millones de euros. Es decir, casi la mitad del presupuesto de antes. Ya han dimitido dos directores y entre los trabajadores los primeros en caer han sido el personal de limpieza y cocina, ocho personas que ya han dicho adiós y cuyo trabajo ahora lo realizan empleados de una empresa externa. Por menos de la mitad del medio millón de euros que los propietarios aseguran que costaba antes. Pésimo síntoma. Una vez cortadas las primeras ocho barbas, el resto de trabajadores ha puesto las suyas a remojar. Este jueves han finalizado una primera semana de huelga, durante la que han protestado en Madrid frente a la sede del CSIC, en Granada ante el Instituto Astronómico de Andalucía y en Almería ante las oficinas de la empresa CAHA.

He seguido con interés esas manifestaciones; he constatado, contrariado, la escasa repercusión que han tenido en los medios, incluidos los locales y autonómicos; he percibido desánimo e impotencia entre los profesionales que, a fecha de hoy, continúan siendo el soporte de un enclave científico puntero en todo el mundo. Pero lo que más me ha llamado la atención, lo que realmente me ha abierto las carnes, es que en su protesta había carteles y eslóganes pidiendo que "solo se les recorte el 25 por ciento". Me he tenido que frotar los ojos varias veces para verificar que estaba leyendo bien.

Pero vamos a ver, compañeros, que vuestros sueldos, yo lo sé, son más bien normalitos ¿cómo es que admitís entonces una rebaja del 25 por ciento? ¿cómo que aceptaríais de buen grado un tijeretazo que fuera "sólo" de la cuarta parte de vuestros actuales ingresos? ¿Significa eso que asumís la machacona y tendenciosa propaganda del gobierno que sostiene que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades? ¿tanto ha calado la mentira de que la culpa de la crisis es nuestra? ¿tan inevitable veis el cierre? ¿tanto miedo tenemos ya en el cuerpo? ¿tan negro lo vemos todo que ya no salimos a la calle para exigir mejoras, para mantener nuestras conquistas, para reclamar el derecho a prosperar, sino que lo hacemos para que, dado que -con perdón- nos la van a meter hasta el fondo, al menos acabe siendo solo "la puntita nada más"?


Como avisa Juan Carlos Monedero en su libro Curso urgente de política para gente decente,  "el capitalismo necesita una sociedad de individuos que no tengan más remedio que vender su mano de obra en el mercado de trabajo al precio que éste le ofrezca". Así que, lo que modestamente creo que nos toca, es no permitir que esa humillación acabe siendo inevitable. Como sucede tantas veces en la vida, toda renuncia a derechos, toda capitulación frente a quienes aprietan las tuercas solo sirve para que se abra la veda. Para que, más tarde o más temprano, vuelvan a apretárnoslas hasta que reventemos. Nunca estarán satisfechos. Siempre querrán más. Veremos qué ocurre con los observatorios de Canarias. O con el que los aragoneses están ultimando en Teruel.

No podemos tolerar que se carguen el Calar Alto. No podemos dejar que un proyecto científico pionero, con más de cuarenta años de éxitos, pase a dormir el sueño de los justos. ¿Serán capaces Rajoy y su cohorte de liquidarse este observatorio, a pesar del valor añadido que tiene, del prestigio que aporta a nuestro país? Por favor, que alguien le esconda el Marca aunque sea un ratito, imprima unos pocos folios con alguno de los links de este post y se los ponga en la mano a Mariano aunque sea resumiditos y bien señalados con marcadores de colores. Para que no le cueste mucho al muchacho enterarse de la película. Claro que tendrán que aprovechar un hueco en el que no estén poniendo algún partido en la tele.

J.T.


sábado, 23 de noviembre de 2013

Responsables de prensa, ¿periodistas o guardaespaldas?

Fernando Llorente y Marc Bartra durante la "accidentada" rueda de prensa en Guinea el 14.11.13

- Señor Rajoy, en mi aula somos 38 alumnos y estamos un poco apretados, ¿usted cree que con esto de la reforma en la educación corremos el riesgo de ser todavía más?
- Cuando yo estudiaba en Pontevedra éramos 40, le contesta el presidente, pero cuando tengamos dinero seréis menos.

La escena tiene lugar en palacio de la Moncloa durante una conversación de escolares con el principal inquilino del edificio. El chaval, dado el buen rollo que parece haber en el ambiente, pretende hacer otra pregunta, esta vez sobre la privatización de la sanidad.

- Pero la periodista no me dejó, le contaba el chico el pasado miércoles a Javier Casal durante la desconexión madrileña de "La Ventana", en la Cadena Ser. Me dijo que esas cosas no me interesaban,
- ¿Y tú estabas interesado?, le pregunta Casal
- Claro, yo estoy muy preocupado por lo que me pueda pasar si me pongo enfermo.

Escena dos: Guinea Ecuatorial. Rueda de prensa de dos veinteañeros, un vasco y un catalán, jugadores de la selección española de fútbol. Se les pregunta qué les parece jugar en un país sin libertades donde gobierna un dictador. Interviene la "periodista" del departamento de Comunicación de la Federación:

- Ellos no están aquí para hablar de esas cosas

Se arma el guirigay en la sala de prensa. Ante la insistencia de quien preguntó, los jóvenes Bartra y Llorente acaban soltando una atropellada respuesta intentando salirse por la tangente, lo que les cuesta que haya incluso quien los ponga a parir.

En las dos escenas, presuntos/as periodistas hacen lo contrario de lo que se supone que tendrían que hacer si realmente son periodistas. En Moncloa cortan a un chaval de instituto que le pregunta al presidente por la sanidad y en Guinea cortan a profesionales que preguntan a jugadores de fútbol sobre el país donde van a jugar. ¿Periodistas? Más bien cancerberos. El problema es que esto no sucede solamente en la Moncloa o en la Federación Española de Fútbol: periodistas que le cortan el rollo a periodistas los hay a miles. Ahora que se ha lesionado Víctor Valdés, seguro que hay algún "periodista-cancerbero" que podría competir con el bueno de Pinto para defender la portería del Barça con similar solvencia. Presuntos/as periodistas de muchos gabinetes de prensa y departamentos de comunicación harían bien en dedicarse al fútbol, al parapente o al aeromodelismo.

Yo no discuto la necesidad de ese cometido, pero para eso están los guardaespaldas, no los periodistas. Cuando un chaval, tras visitar la Moncloa, sale diciendo que una "periodista" no le ha dejado preguntarle a Rajoy por la privatización de la sanidad, vamos mal. Muy mal. Cuando, como en el caso de Bartra y Llorente, quien impide sus contestaciones a un periodista es otro periodista, algo falla.

Los periodistas que trabajan como asesores en los gabinetes de comunicación, si quieren ser llamados periodistas, tienen que comportarse como tales. Tienen que apostar por la transparencia y no por el oscurantismo. A ningún asesorado le ayuda que sus gentes de comunicación actúen de guardaespaldas. Un periodista de gabinete administra la información y, por supuesto, nadie puede esperar de él que actúe en contra de los intereses de quien le paga. Pero si se va a dedicar a entorpecer el trabajo de sus compañeros de oficio, más vale que se quite de en medio. Esa labor no la puede desempeñar alguien que se llame periodista. Que se llamen relaciones públicas, jefes de protocolo, responsables de marketing o comunity manager, pero periodistas no.

Un periodista no puede hacer lo mismo que aquel calvo alto y fornido que, como nos recuerda en su post de este domingo mi compañero Aníbal Malvar, apareció en un documental del Canal Plus francés echando el aliento y empujando a una periodista francesa para impedir que le preguntara a Felipe de Borbón por su cuñado Iñaki Urdangarín.

El periodista tiene que instruir y aleccionar a su asesorado, pero no puede ser su cancerbero. No puede hacer de guardaespaldas. Yo entiendo que el curro está muy difícil y que hay muchos periodistas que se ganan/nos ganamos la vida como podemos: a veces como agentes inmobiliarios, como camareros, o como dependientes de una carnicería. Pero cuando se dedican/nos dedicamos a estos menesteres los clientes no salen diciendo que el piso se lo ha vendido, o que la cerveza se la ha servido un "periodista" como sí contó el escolar de la Moncloa cuando salió dela visita.

Es verdad que al periodismo se dedican muchos piratas impresentables y que hay medios que denigran la dignidad de profesionales en programas y en informativos que producen vergüenza ajena. Pero eso... lo voy a dejar para otro día.

J.T.

sábado, 26 de octubre de 2013

La protesta siempre es útil



Más de ochenta consejos de ministros ya. Más de ochenta canalladas todavía impunes que a punto están de hacer rebosar el vaso de la paciencia. Los escépticos, los impacientes suelen lamentar que de momento no pase nada, que todo esté tan tranquilo, pero yo no creo que sea así. Está pasando. La conciencia y la memoria colectiva hacen su trabajo y van archivando. 

No es verdad que nos dé igual lo que hagan quienes mandan y su gobierno títere. No es verdad que tengan barra libre. No es verdad que nos dejemos engañar por estos papasfritas mercenarios de Bruselas y Berlín. La sabiduría del ciudadano de a pie, que aguarda pacientemente el momento de darles su merecido, siempre estará ahí.

Encaramados como andan en lo más alto de sus pedestales, el gallego registrador y su tropa han perdido la perspectiva despistados por unas encuestas que parecen bastante cuestionables. Si alguien en este país no tenía costumbre de mentir, con tales maestros en el arte de negar la evidencia y echarle tanto morro a la vida, hemos completado en estos dos años no ya un cursillo intensivo, sino un verdadero doctorado que nos permite, llegado el caso, soltarle a un encuestador lo contrario de lo que pensamos sin mover un solo músculo de la cara.

La calle no parece sentir ni pensar como dicen las encuestas. Los jóvenes que atestaron este jueves las calles de toda España pertenecen a una generación que empieza a tener conciencia de que hay que rebelarse para que no les pase como a sus hermanos mayores, que andan buscándose la vida en el extranjero con mejor o peor fortuna. Exigen igualdad de oportunidades, estudiar sin trabas y, cuando acaben la carrera, contar con posibilidades laborales sin verse forzados a hacer las maletas para ganarse la vida. Es su derecho y protestan porque no quieren perderlo.

Los profesionales de clase media, de 40, 45, 50 años... saben que, si no espabilan, el confortable estatus del que algunos todavía disfrutan puede irse a tomar viento cualquier día de estos. Esa clase media española de la que Franco solía presumir diciendo que había sido su mejor obra y que puede acabar ahorqa siendo dinamitada por los herederos del dictador que todavía nos gobiernan.

Jubilados, enfermos, desempleados y dependientes, para quienes la vida se ha vuelto mucho más difícil,  no salen de su asombro cuando oyen las cosas que los gobernantes del pp cuentan en la tele: les niegan en su cara las dificultades por las que están pasando. Muchos de ellos, que los votaron, hacen lo posible para que no se les note demasiado el aspecto de tontos que se les ha quedado tras sentirse engañados y estafados. A ver qué hacen cuando llegue su momento, el del papelito en el sobre y en la urna, para desquitarse de las decisiones de más de ochenta consejos de ministros ya, a cual de ellos más infame.

 Nos recordaba Juan Carlos Monedero la otra tarde en la presentación de su libro más reciente, "Curso urgente de política para gente decente" cómo, según Gramsci, los cambios hay que hacerlos en las conciencias para que sean verdaderos cambios. Hay que cambiar la manera de pensar de la gente.

 Y gotita a gotita, "tacita a tacita", cada vez son más quienes van entendiendo la trágica e inadmisible dimensión de lo que nos está pasando. Gentes a quienes no les gusta lo que ven ni lo que oyen ni lo que viven, consecuencia de más de ochenta vejatorios consejos de ministros, y que no se conforman. Como escribía más arriba, la conciencia y la memoria colectiva hacen su trabajo y van archivando.

J.T.

La foto es de Nieves Pastor


miércoles, 28 de agosto de 2013

¿Cómo hemos podido degenerar tanto?


Pero ¿qué es lo que hemos hecho con aquella hermosa libertad que empezamos a gestionar en 1976 para que casi cuarenta años después parezca, no solo que no hemos avanzado nada, sino que vamos marcha atrás?

¿En qué nos hemos equivocado para que las cosas nos hayan salido tan mal?

¿Por qué las cárceles visitadas entonces por tantos políticos que luchaban por la democracia albergan ahora políticos y empresarios corruptos de toda calaña y condición (y lo que queda)?

¿Cómo es posible que no nos haya dado tiempo de poner nuestra casa, nuestro país, mucho más en orden de lo que está?

¿Qué es lo que hemos hecho tan mal? ¿tantas heridas cerramos en falso en su día? ¿tantos frentes quedaron abiertos?

¿Cómo es posible que sigamos tan polarizados, tan cainitas, tan crispados los unos con los otros?

¿Por qué tantos avances incuestionables nos han servido de tan poco?

¿Por qué, habiendo menos analfabetos, hay menos librerías, menos cines, menos eventos culturales que muevan y motiven a la gente?

¿Por qué a pesar de los avances sociales y económicos no hablas con nadie que no le tenga mucho más miedo al futuro que hace solo unos años?

¿Cómo es posible que cada día que pasa se batan récords históricos de solicitudes de ayuda a Cáritas y oenegés varias?

¿Por qué hay que volver a buscarse la vida (la supervivencia, no la prosperidad) en el extranjero?

¿Por qué jóvenes que crecieron viendo a sus padres ir a votar van ahora por las esquinas levantando la mano cara al sol y enarbolando símbolos fascistas?

¿Cómo es que no está enterrada y olvidada la liturgia franquista? ¿Quién, cómo se dedica a reavivarla? ¿Por qué?

¿A dónde vamos tan crispados? ¿Por qué nos enconamos tanto?

¿Por qué después de tantos años trabajando por el diálogo y el entendimiento tenemos a tanto energúmeno mediático vociferando en las ondas y redactando inflamables proclamas infames?

¿Qué nos ha pasado? ¿Cuándo empezó la cuesta abajo?

¿Cómo es posible que hayamos degenerado tanto?

J.T.


martes, 28 de febrero de 2012

El mundo horizontal


Esto no va a ser ya nunca más como fue

Los tiempos que vienen son tiempos para subvertir
Los tiempos que vienen no son tiempos de templar gaitas

Aunque nunca he tenido poder, tengo la edad de la generación que más tiempo lleva en el poder en la historia de nuestro país.

La generación que está en el poder es la generación "sandwich". Es la generación cuyos padres hicieron todo lo posible para que tuviéramos una educación y un futuro mejor que el de ellos. Es la generación que se abrió paso a codazos, entre agitadas manifestaciones, libros que devorábamos y que digeríamos unos mejor que otros, y unos sueños de libertad cocinados y aderezados entre sexo, drogas y  rock and roll.

Cuando empezamos a abrirnos camino y tuvimos hijos, nosotros también quisimos que tuvieran un futuro y una educación  mejor que la nuestra. Tenemos ahora, pues, jóvenes formados a los que hemos educado para que se coman el mundo pero nosotros no acabamos de asumir que ha llegado la hora en que hemos de dar un paso atrás.

Cada vez que hablo de esto, tengo a  gente de mi quinta que se me cabrea, pero quizás es que no me explico bien: No se trata de quitarnos nosotros de en medio de un día para otro, sino de dejarles a los jóvenes su espacio antes de que ellos nos lo quiten por lo militar, que es lo que acabarán haciendo si continuamos/continúan aferrados a los sillones.

En muchas organizaciones, en muchas empresas, en los partidos políticos... se suele ver a los jóvenes con recelo. Con la boca chica se admite su presencia pero en el fondo no se le abren las puertas con franqueza.

Con el boom de las redes sociales, todo se ha acelerado. El mundo está evolucionando a una velocidad vertiginosa y a muchos nos está pillando con el paso cambiado. Las redes sociales han traído la horizontalidad a nuestras vidas y están poniendo en cuestión las estructuras de poder tradicionales. Como antes pusieron en cuestión la fotografía o la correspondencia por correo  tal como se entendía hasta hace cuatro días. O la música. O el cine, los libros, la televisión, los periódicos...

Los jóvenes a los que nos resistimos a dar paso (que no significa quitarnos nosotros absolutamente de en medio, repito, sino aprender a coexistir) se mueven en una longitud de onda que, o la asumimos y la interiorizamos, o las costuras del tinglado político, económico y social que todavía mantenemos en pie a duras penas, acabará reventando por sus cada vez más débiles costuras.

El mundo se ha abierto tanto que en poco tiempo todo funcionará de otra manera.

Y las empresas, las organizaciones, los partidos tienen que aprender a adelantarse a los acontecimientos

Si insisten en ir a remolque de lo que ocurre, más tarde o más temprano desaparecerán tal como se conocen hoy día.

Ha llegado el momento, queridos carrozas de mi generación, de ponerse las pilas.

Ha llegado el momento de asumir que el control, la planificación y el diseño de estrategias habla hoy un lenguaje mucho más vertiginoso y urgente que aquel al que estábamos acostumbrados.


Esto no va a ser ya nunca más como fue

Los tiempos que vienen son tiempos para subvertir
Los tiempos que vienen no son tiempos de templar gaitas.

J.T.

domingo, 6 de febrero de 2011

El desánimo de mis amigos profesores


Entre quienes un día fueron mis compañeros de estudios, un buen porcentaje de ellos se dedica a la enseñanza. Imparten clases en institutos y universidades de distintas ciudades en este país. Son profesores de materias de ciencias, de letras, especialistas en comunicación, en literatura o en matemáticas.

Llevo más de treinta años escuchándolos -desde que mi vida derivó hacia el periodismo y las suyas maduraron en el mundo académico- y he compartido la evolución que han experimentado desde el entusiasmo de sus primeros años de docencia hasta el pasotismo en el que muchos de ellos sobreviven ahora. 

Unos tardaron más y otros menos en desilusionarse. ¿Por qué? Las razones quizás son complicadas de resumir, pero cuando converso con gente recién salida de la universidad cada vez entiendo mejor a mis amigos de siempre.

Cuando leo o escucho que esta generación de jóvenes españoles es la mejor preparada en mucho tiempo no acabo de entenderlo. Puede que sean, no lo discuto, los mejor preparados en el manejo de la p2p, la play station o los más habilidosos para piratear en un plis plas una filmoteca entera. Pero cuando deciden abrir la boca lo más probable es que te espantes. 

Al menos a mí me sucede: milagroso es que un adolescente emplee un adjetivo con cierta precisión, o que exprese una idea con la suficiente claridad. Y no te digo ya si de lo que se trata es de mantener una mínima conversación sobre geografía, historia o literatura. Momentos he vivido en los que, llegado el caso, no recordaban -o quizás no supieron nunca- ni cuál es la capital de Portugal.

Les importa un comino la actualidad, no compran un periódico ni locos, revientan durante horas el tuenti o el facebook pero, por muchas horas que malgasten frente al ordenador, no se les ocurre ni por casualidad mirar una página web que les ponga al día de por dónde va el mundo. Y cuando  se equivocan y se paran en un quiosco, como mucho compran el " Marca" o el "Mundo Deportivo".

Estos jovenzuelos, carne de botellona y maestros del victimismo, son los que tienen desalentados y desanimados a aquellos amigos míos que se dedican a la enseñanza. 

La coartada es la falta de expectativas, la dificultad para abrirse paso en la vida, la crisis... Puede ser, pero lo que yo creo es que nos encontramos en un infernal círculo vicioso donde las causas y los efectos se confunden y el resultado está siendo una generación desmotivada que refleja en las aulas su caótico y desinflado estado de ánimo.

En esas aulas donde mis amigos de siempre consumen los cursos comprobando cómo la "cosecha" de cada año acaba haciendo buena la anterior, que ya era para tirarse de los pelos.

J.T.