Mostrando entradas con la etiqueta rey. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta rey. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de enero de 2016

El moribundo Mariano está más vivo de lo que creemos

Si la cara es, como dicen, el espejo del alma, la de Mariano Rajoy desde el pasado viernes es un verdadero poema. Fíjense bien, por ejemplo, en las fotos de su visita al jefe del Estado: se le ve como más avejentado, prominente papada, galopante tonsura y un tinte del pelo sin su proverbial empaque. Es más, en alguna de las fotos de perfil, tanto en Zarzuela como en su posterior rueda de prensa en Moncloa, podría decirse que hasta usa peluquín, de lo desarreglada que lleva la media melena. El sábado en Córdoba, en la reunión que tuvo con la directiva de su partido, parecía tener la voz algo quebrada y no era capaz de enhebrar ni las frases más sencillas sin mirar los papeles del atril…

En una misma jornada, había recibido tres palos gordos seguidos: la oferta de Podemos al Psoe, la imputación a su partido por la destrucción de los discos duros de Bárcenas y la dimisión del número tres del entorno de Soraya por su presunta implicación en el oscuro caso de comisiones de la empresa Acuamed. Estaba abatido y le costaba disimularlo, pero como es un superviviente profesional, al negarse a la investidura encontró la manera de prolongar la incertidumbre, devolver la bofetada y de paso asegurarse las primeras páginas de los periódicos del sábado.

En otro día cualquiera los periódicos hubieran abierto a toda pastilla con la primera imputación a un partido político en la historia de nuestra democracia reciente. Incluso la dimisión de Ramos de Armas, tiempo trabajando codo a codo con Soraya, hubiera aparecido muy destacada en una de esas jornadas escasas de noticias. No fue el caso del viernes 22. Unos días tanto y otros tampoco. "Iglesias ofrece...": trending topic; "Sánchez contesta que gracias, pero que no hay atajos...": trending topic. Así que Mariano decidió no ser menos y terminar de redondear, con su golpe de efecto, una "jornada histórica" más en los pocos días que van de año. Menudo ritmo de jornadas históricas llevamos, pardiez!

La decisión de Mariano de no presentarse a la investidura fue un golpe de efecto a la gallega, quizás para complacer a su afición. O para desconcertarla, vaya usted a saber: no me presento, pero de momento, y cuando llegue el momento ya veremos si me presento. Cuando se le preguntó si contemplaba la posibilidad de que fuera otra persona del pp, y no él, quien acabara presentándose, el candidato intermitente pareció salir de su estado de postración y se revolvió: los votos el 20-D se habían conseguido con él como cabeza de lista, luego no era contemplable la posibilidad de ser sustituido. Tendría el alma atormentada, pero se defendía bien. La experiencia acumulada de tantos años le había resultado útil para competir el viernes en audacia con la osadía de Podemos.

Él también sabe sacar conejos de la chistera, jugar al póker... y esperar, sobre todo esperar. Además, está convencido que juega con las cartas marcadas a su favor. Que Merkel, el Ibex-35, Felipe González y Antonio Caño le harán el trabajo sucio hasta que Sánchez o quien haya de sustituirlo caiga rendido a sus pies. Este moribundo ya ha resucitado varias veces. Desde 2004, nadie daba un duro por él. Le pegaron otro revolcón en 2008, pero en 2011 se desquitó y miren ustedes por dónde va ya el hilo de la cometa.

Más vale pues que no nos dejemos engañar por la cara de derrotado que tenía Mariano el viernes. De este desconcertante personaje (tan torpe unas veces, tan flamígero otras) podemos -y debemos- temer siempre lo peor.

J.T.

jueves, 21 de enero de 2016

Las visitas a Felipe, una semana perdida

¡Menuda moral! ¿Con qué ánimo vamos a afrontar las semanas venideras, me pregunto, si el novato monarca va soltando por ahí, a las primeras de cambio, que tendrá que verse varias veces con los portavoces de cada partido político antes de que el Congreso consiga nombrar un presidente de gobierno? Le faltó tiempo a Felipe de Borbón el lunes para hacerle este comentario a Pedro Quevedo, representante de Nueva Canarias, el primer político que lo visitó en la ronda de consultas. Y a éste le faltó tiempo para contárnoslo a todos ¿Ingenuidad?

Tiempos de rey novato, tiempos de parlamentarios novatos, tiempos donde los profesionales del colmillo retorcido no acaban de asumir que se les ha pasado el arroz. Hay dos maneras de cambiar las cosas. Tomándose todas las molestias del mundo o por la vía de los hechos consumados. Mola la segunda, y está cuajando. En el congreso de los diputados tienen ya escaño quienes, hasta hace muy poquito tiempo, se encontraban al otro lado de la valla. Y ha empezado el conflicto. El conflicto con los usos y costumbres de muchos años, con los ritmos, lentos donde los haya; con el papeleo, los trámites eternos, casi infinitos; con la pesada y castrante burocracia…

Lo decía el otro día Xavier Domènech, líder de En Comú Podem. “Nos han votado para que las cosas dejen de ser como eran y aquí se empeñan en que hagamos las cosas como siempre se han hecho”. He ahí la madre del cordero. Hay que acatar aquello que se quiere cambiar, hay que seguir unos protocolos con los que no se está de acuerdo, hay que cumplir el caduco y extinto reglamento, hay que… Y al mínimo que te despistes te la meten doblá: reglamento, legislación vigente, ritmos tediosos, tediosísimos… Esta semana tocaba ir a ver al rey. Y a ello se pusieron. Salvo EH Bildu y Esquerra, todos los demás han tragado y han ido pasando, uno detrás de otro, a agachar el lomo ante un señor que nadie ha elegido porque las leyes en vigor así lo estipulan: el jefe del Estado propondrá un candidato a la presidencia del gobierno tras consultar a los representantes de los grupos parlamentarios. ¿Qué pasaría si ninguno de ellos hubiera acudido a la cita? ¿Por qué han ido?

En tiempos del ahora rey emérito, dado que siempre había habido un candidato mayoritariamente votado con escasa dificultad para obtener el respaldo, las cosas iban como la seda. Unas veces más seda que otras. Pero los resultados electorales del 20-D han cambiado el panorama y dejado en evidencia lo absurdo del procedimiento ¿Tiene sentido que se designe a un seguro perdedor? ¿Tiene sentido jugársela a ver qué pasa? ¿No sería suficiente con someterse directamente a la voluntad de la cámara y ahorrarse el trámite de la visita y las consultas? Aún así, como son unos pesaos, se eternizarían igualmente, pero al menos evitábamos un paso, ¿no?

En fin, que para que los visitantes salgan diciendo (dentro de la discreción que suele rodear este tipo de encuentros, otra cosa que no entiendo) que el rey les ha dado a entender que habrá que verse otra vez porque la cosa va para largo, para ese viaje… tampoco hacían falta tantas alforjas, ¿no? Desde luego, quienes aún calientan sillones en sus despachos están disponiendo de tiempo más que suficiente para no dejar ni rastro, para hacer desaparecer cualquier papel o documento comprometido. No se quejará el gobierno en funciones y sus adláteres. Ideal: eliminan todas las pruebas, borran los discos duros, algo en lo que ya han demostrado sobrada capacidad y reconocida competencia, y de paso cobran el sueldo tres o cuatro meses más. Con sus cotizaciones correspondientes completas, que la vida está mu mala.

J.T.

sábado, 16 de enero de 2016

¿De verdad esto de la investidura tiene que ser tan lento?

¿No os parece que el ritmo al que van las cosas para llegar hasta la primera sesión de investidura es terriblemente lento? ¿De verdad es necesario emplear toda una semana entera para recibir a los representantes de los grupos parlamentarios? ¿Sólo tres cada día? ¿qué pasa, que hay que evitarle el riesgo de estrés al pobre monarca?

Este lunes 18, cuando esté a punto de cumplirse un mes desde que fuimos a votar, Felipe recibirá por la mañana en Zarzuela a los representantes de Nueva Canarias y Foro Asturias. Luego a comer, la siesta y a las cinco de la tarde una cita más, pero una. Con Ana Oramas, de Coalición Canaria. Luego, ¡apa!, a conciliar con las nenas y a decidir con Letizia la indumentaria del día siguiente. Corbata morada no, Leti, que luego va Pablo Iglesias y me felicita por twitter!

El martes 19 será el turno de UPN, EH Bildu y PNV. Le tocaba a Alberto Garzón (Unidad Popular), pero ha intercambiado su cita con el nacionalista vasco Aitor Esteban porque éste tenía problemas de agenda para acudir el miércoles, que es cuando la cosa parece que empezará a ponerse pelín interesante. Tras el despacho con Garzón, está prevista la conversación con... el primer grupo de los cuatro de Podemos (Podemos-En Marea-Anova-EU). Sí, sí, lo que les estoy diciendo. La Mesa del mismo Congreso que no les permite constituirse en Grupos Parlamentarios diferentes es la que ha remitido a la Casa Real sus nombres para que sean recibidos por separado en el período de consultas. ¿Cómo se come eso? Así que allí estarán "los de las Mareas" en el primer día de interés para las coberturas mediáticas. Después de los gallegos, los catalanes: los de Esquerra no acudirán pero los de Artur Mas, sí.

Pero hasta el jueves no empieza la traca: dos grupos de Podemos más (Compromís y En Comú Podem) abrirán una jornada cuyo remate será la aparición en Zarzuela de Albert Rivera. Y el viernes, señoras y señores, Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Mariano Rajoy. Por este orden.

Se dará por cerrada así toda una semana con los periódicos exprimiendo especulaciones, difundiendo presuntas filtraciones, días de buscar como locos titulares reventones... Una semana más de suspense, conversaciones en los despachos y declaraciones sobre las que más vale (visto lo visto en Catalunya) que no nos creamos nada. Habrá transcurrido una semana más mareando la perdiz, a la que luego habrá que sumar el tiempo que Felipe tarde en proponer un nombre para la investidura: se convoca la sesión, si no hay acuerdo se produce una segunda votación y si tampoco hay éxito.... entonces comienza a correr el reloj: dos meses para buscar un presidente. Con otra nueva ronda de consultas en Zarzuela, -tranquilos, chicos, que las prisas son mu malas-  ya estaremos en Semana Santa. Y si no hay manera de conseguir un acuerdo, nueva convocatoria de elecciones, que se celebrarían dos meses más tarde (o sea, a finales de mayo).

¿De verdad no hay más remedio que aguantar todo este rollo? ¡Qué pereza! ¿no? A los tres meses y medio de suspense en Catalunya (y eso sin haber tenido que repetir elecciones) se suman ahora tres más en el resto del Estado que pueden acabar siendo cinco... para unas nuevas elecciones. Unas nuevas elecciones en mayo donde podría volver a repetirse la historia: de nuevo un mes para la constitución del congreso, y a continuación la ronda de consultas de Felipe (estaríamos ya en junio), otro mes para la primera votación de investidura... y llega Agosto, que capaces son de declararlo inhábil... Y si a los dos meses no hay acuerdo, ¡nueva convocatoria de elecciones! Estaríamos así ya en otoño y llegaríamos a Navidad de desatino en desatino.

¿Me equivoco mucho? No soy jurista ni tengo especial interés en meterme en ese jardín, pero el escaso sentido común del que soy propietario me dice (igual es una tontería) que seguro que hay otra manera de hacer las cosas, que tanto impasse no puede ser bueno salvo que alguien esté interesado en que la incertidumbre se perpetúe hasta el día del juicio final, que también puede ser. Si la única manera que encuentran de que todo continúe como está es ésa, la tragicomedia podría alargarse hasta el infinito.

Intentarán acabar con la paciencia de la gente a base de aplicar la legislación de manera literal. Hablarán de ingobernabilidad, de lo malo que es que no haya un gobierno estable y firme (es decir, la gran coalición) que aporte respetabilidad ante Europa y seguridad a los ciudadanos. Importará poco que se sigan olvidando los derechos sociales, que continúe aumentando la desigualdad. Lo que sea con tal de que quienes votaron a los perroflautas que llenaron de piojos el Congreso acaben arrepintiéndose de tamaña fechoría.

De verdad no se pueden hacer las cosas más rápido? "Agilizar el proceso", como se dice en finolis. En otros países es posible, ¿por qué aquí no? ¿Qué es lo que hay que cambiar? ¿Por qué no se ha hecho hasta ahora? ¿Por qué no se hace ya?

J.T.




viernes, 24 de julio de 2015

La monarquía, el ejército, la iglesia y los nuevos alcaldes


Colau retira el busto del rey emérito de la sala de plenos del ayuntamiento de Barcelona y anuncia que no irá a los actos religiosos de las fiestas de la Merced.

Kichi sustituye en Cádiz un retrato de Juan Carlos de Borbón por otro que rehabilita la figura del anarquista Fermín Salvochea, alcalde de la ciudad seis meses durante la Primera República, activista ilustrado que vivió dedicado en cuerpo y alma -murió en el empeño- a la lucha por la igualdad.

Carmena anuncia que cambiará el nombre a más de doscientas calles madrileñas con efluvios franquistas y, según el ABC, no acude a las recepciones del Palacio Real.

Ferreiro comunica que se ha acabado la historia esa de que el ayuntamiento de A Coruña financie la fiesta de los toros...

Estos rojos no están dejando títere con cabeza, proclaman escandalizados los meapilas y los celosos guardianes de las esencias patrias, esas que durante tantos años les hicieron a ellos tan felices, tan unos, tan grandes y tan libres.

Y no te digo nada ya abertzales como Uxue Barkos, que jura como presidenta de la Comunidad Foral de Navarra sin contar con el arzobispo, ni con el capitán general, ni con representantes de  la policía ni la guardia civil entre los invitados ¡qué escándalo!

O ese tal Martiño Noriega, que no es capaz de entender que está al frente del gobierno de algo mucho más importante que una ciudad: que Compostela es un emblema objeto de deseo de peregrinos de todo el mundo que llevan siglos caminando, sacrificándose y sufriendo para llegar hasta la catedral donde reposan, dicen, los restos del Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo. Y va el nuevo alcalde, el muy provocador, y anuncia que este 25 de julio no piensa acudir a la tradicional ofrenda que cada año se brinda ese día al legendario y carismático apóstol.

O Pedro Santisteve, en Zaragoza, que ha osado no estar presente en la solemne entrega de despachos de la Academia Militar dejando plantado al mismísimo ministro de Defensa, el pobre. ¡Menudo perroflauta el nuevo alcalde, por muy pijoprogre que vista! Capaz será de no estar presente tampoco, allá por el 12 de Octubre, día de la Hispanidad, en los solemnísimos actos de la virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil. Belloch nunca lo hubiera hecho. Tan formal, institucional y cumplido como era el buen hombre.

Pues en esas estamos, queridos amigos, a estas alturas de la película. Me vais a permitir una pregunta: ¿no clama al cielo que aún andemos en estas nada menos que... ¡cuarenta años después del comienzo de la manida Transición, treinta y siete años más tarde de la aprobación en referéndum de la Constitución todavía vigente?

El tiempo ha ido pasando y los tabués continuaban y continúan aquí. Como las tradiciones, colonizando nuestra vida diaria y, en muchos casos, haciéndola girar en torno a ellas. Y cuando por fin se empiezan a cuestionar, cuarenta años después la monarquía, los toros, la promiscuidad iglesia-Estado o la presencia militar en los actos institucionales, cuando se comienzan a promover tímidos gestos simbólicos para cambiar las cosas, la caverna se tira a la yugular inmediatamente y rellena a diario decenas de páginas de periódico, horas y horas de programación en radios y teles... y se rasgan las vestiduras por tan imperdonable osadía. 

Critica la derecha cavernaria que las primeras cosas que estén haciendo algunos de los nuevos alcaldes sea preocuparse por lo que ellos consideran minucias. Saben, pero se lo callan, que no tardarán en saltar los escándalos, que muchas investigaciones están ya en marcha y que bastantes de las cosas que se están encontrando bajo las alfombras son, en palabras de alguno de los nuevos alcaldes, "verdaderas barbaridades".

Lo grande llegará pronto, y lo saben. Como saben también que la gran política suele comenzar por pequeños gestos. Helos aquí. Cuarenta años templando gaitas parece que por fin pueden tocar a su fin. Cuarenta años con la iglesia y los herederos de los vencedores de la guerra civil echándonos el aliento en la nuca y consintiéndolo... como que parece que son suficientes ¿no?

Aplaudo los gestos de los nuevos alcaldes y me congratulo. Aunque me sorprendo a mí mismo ponderando algo que, digo yo, tendría que haber sido considerado normal desde hace mucho tiempo ¿no? Me pregunto por qué no ha sido abordado hasta ahora en tantos ayuntamientos gobernados durante tantos años por el psoe, por qué nadie le ha plantado nunca cara a los prebostes de la calle Añastro, sede de la sombría Conferencia Episcopal, y les ha dicho miren ustedes, esto es un Estado aconfesional, según el artículo 16 de la Constitución, así que vamos a ver si empezamos a cumplir ya alguna ley, aunque sea alguna...

Me pregunto, una vez más, cómo es posible que nos hayamos colocado nada menos que en el año 2015 con tantas cosas pendientes que tenían que estar resueltas hace, como mínimo, veinticinco años. Una generación larga heredando indolencias.

He de confesar que temo que ahora también, una vez más, se echen atrás. Que acaben cediendo a la presión y los continuemos viendo entre obispos y generales, presidiendo actos religiosos, financiando corridas de toros, entregando diplomas militares y dejando el cambio de nombres de calles y plazas para mejor ocasión.

Queridos alcaldes y alcaldesas en quienes tenemos puestas tantas esperanzas: ¿no os achantaréis, verdad? Y menos ahora, cuando cada día que pasa están más cerca las elecciones generales y cualquier gesto vuestro cuenta. Mucho.

J.T.


miércoles, 25 de septiembre de 2013

Las flores en el culo también se marchitan


Al conocido chiste del anciano con la familia desestructurada (exiliado hasta los 27 años, mujer inmigrante, un yerno drogadicto y otro presunto corrupto, nuera divorciada..) le falta la condición de "pupas" de su protagonista. 

No hay rincón de su casa, ni fuera de ella, donde no haya acabado pegándose una hostia este venerable anciano de 75 años. Ha destrozado cristales de ventanas tras estrellarse estrepitosamente contra ellas, apadrinó a su hija mayor en su boda con el brazo en cabestrillo, se le han disparado pistolas sin querer, ha presidido decenas de actos con muletas o con el ojo a la virulé, se ha pegado tortazos históricos por tierra, mar y aire... Esquiando, navegando, cazando... Cazando. 

Yo creo que el ciudadano Juan Carlos ha tentado demasiado la suerte. Hay que reconocer que acredita una amplia, y en muchos casos bastante reconocida, hoja de servicios. Durante decenios supo moverse con la habilidad suficiente para conseguir superar una abultada y arriesgada carrera de obstáculos. Eso ha sido así hasta tal punto, que las hemerotecas están repletas de testimonios de insignes rojos, de reconocidísimos republicanos que le han comido en la mano durante años bajo la frase-coartada "yo no soy monárquico, pero soy juancarlista". 

Tenía Borbón y Borbón sin duda una flor en el culo. Pero todo tiene su principio y su fin, y hasta las flores en el culo acaban marchitándose. Su acreditada intuición para adelantarse a las adversidades parece que no le ha funcionado últimamente. Desde Botswana (abril de 2012) el viento cambió y le hubiera sido muy útil, a él y a todos nosotros, que su proverbial sexto sentido le hubiera funcionado para actuar en consecuencia y adelantarse a los acontecimientos diciendo señores ahí os quedáis. 

No ha sido así y él sabrá por qué. En el último año y medio todo lo que rodea a Juan Carlos y a su familia va cuesta abajo y sin frenos. Trapos sucios de su vida privada expuestos al sol, un violento levantamiento de veda que ha rellenado horas y horas de antena en programas televisivos sin escrúpulos, miembros de la familia haciendo el paseíllo en los juzgados por presunta corrupción, una hija huyendo a Suiza... 

Ni siquiera su precaria salud, que le vuelve a colocar en clara situación de minusvalía dependiente durante los próximos no sé cuantos meses, parece que sea suficiente para que ni él ni nadie de quien le rodea se plantee hasta aquí hemos llegado. 

La ocasión la pinta calva y los acontecimientos se lo están poniendo a huevo. Nunca una retirada a tiempo iba a ser mayor victoria. Le están creciendo todos los enanos y él lo sabe. Aunque ha perdido un año y medio precioso, aún está a tiempo de rematar la faena en condiciones no del todo desfavorables. 

Ha gastado cuarenta años de su vida rompiendo puentes con su predecesor, que fue jefe de Estado hasta el último día de su vida. Estoy seguro que no va a querer parecérsele ni en eso.

J.T.

lunes, 15 de abril de 2013

La Tercera República está un poco más cerca


Nada de mayor sentido común que reivindicar la República.

Más que un sentimiento estrictamente reivindicativo, lo que yo he experimentado en la manifestación en la que he participado este 14 de abril ha sido un estado de ánimo gozoso y optimista -acorde con los aires primaverales que por fin se han podido disfrutar este domingo- con el que empieza a celebrarse ya la proximidad de nuevos tiempos.

Los argumentos para defender que algo tan obvio como el advenimiento de la República sobrevenga más pronto que tarde casi que sobran. Empieza a dar pereza repetirlos una y otra vez. Todo lo que ha ocurrido en torno a la corona durante el último año, desde el elefante de Bostwana hasta la imputación de la modosita Cristina pasando por los culebrones Urdangarín y Corina, la verdad es que ha ayudado. Pero no creo que la cuestión sea cómo acabar con una institución cuyos miembros ya se están encargando de cargársela ellos solitos, sino de empezar a apostar, con hechos, por algo nuevo.

No veo yo ganas de cortar cabezas, sino de pasar página. Los ánimos no son revanchistas, ni siquiera de agraviados con ánimo de ajustar cuentas. De lo que se trata es de dar carpetazo ya a una etapa terminada y empezar a escribir de una vez una historia distinta.

En la manifestación de este domingo yo he percibido ganas de tirar hacia adelante, tercera república ya, de empezar a construir, de decir gracias por los servicios prestados, señores, gracias por hacer sus deberes y traernos hasta aquí pero ustedes, si son tan amables, se bajan en la próxima. Ya está bien de apelar una y otra vez a la manida Transición, de ponderar el mérito de quienes hicieron aquellos pactos, de llamar al rey motor del cambio... pero todo eso ha prescrito. Va siendo hora de cambiar el discurso.  

Buena parte de las gentes que yo he visto este domingo en las calles gritando viva la república no habían nacido cuando volvió la monarquía, ni cuando se votó la  Constitución, ni siquiera cuando el golpe de Estado del 23F.  No les podemos seguir contando batallitas por más tiempo. No se puede continuar viviendo de las rentas de lo que se hizo, que por mucho mérito que tuviera entonces, empieza a ser ya pura y simplemente Historia.

La bandera republicana en manos de gente de menos de 30 años significa que se está incubando sin remedio un país diferente que más pronto que tarde saldrá del cascarón. Yo creo que la apuesta ciudadana mayoritaria es abrirse camino como sea. A codazos si es necesario, pero que esto cambie de una vez. 

J.T.