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viernes, 28 de octubre de 2016

Ese árbitro casero llamado Ana Pastor




No hacía falta tener muchas luces para intuir que Ana Pastor, la amiga de Mariano Rajoy de toda la vida, no iba a ser una juez imparcial como presidenta del Parlamento. Podía haber esperado un poquito para empezar a sacar tarjetas amarillas, pero de eso nada, ha presentado sus credenciales desde el minuto uno. No dejen que una foto valga más que una palabra, les dijo a los diputados de Podemos el otro día cuando reivindicaron el cumplimiento de los Derechos Humanos en los Centros de Internamiento para Inmigrantes (CÍES) y escenificaron la entrega del texto de la Declaración Universal en la bancada ministerial. Acto seguido le negó a Pablo Iglesias la palabra.

En la sesión de investidura de Rajoy ha ido más lejos. El portavoz del Partido Popular, ese ciudadano con permanente cara de asco que atiende al nombre de Rafael Hernando, volvió a tirar de argumentario pepero y, a sabiendas de que es falso, le acusó de "usar el nombre de España para ponerse a la venta de dictadores y regímenes como el de Venezuela e Irán". Mejorando la versión del peor Eduardo Inda y basándose en acusaciones que el Supremo no admitió a trámite, Hernando decidió replicar así a a la afirmación de Iglesias de que hay más delincuentes potenciales en la Cámara que "ahí fuera". Resucitó Hernando el ya célebre informe PISA, un documento "fantasma" hecho a medida por encargo de Interior para desprestigiar a Podemos e Iglesias decidió pedir la palabra por alusiones.

- Entrecomílleme la alusión, le requirió la presidenta con tono de profesora de instituto
- "Usted, señor Iglesias, ha utilizado el nombre de España para ponerse al servicio de dictadores", recitó de memoria el líder de Podemos cual alumno empollón que se ha estudiado bien la lección antes de ir a clase
- Muchas gracias, puede sentarse, le replicó Pastor ante la estupefacción y las risas incrédulas de buena parte de la Cámara, y la insistencia de Iglesias en hacer uso de la palabra
- Señor Iglesias, la interpretación del reglamento le corresponde a la presidencia. No tiene la palabra y le llamo al orden, continuó Pastor mientras Iglesias se sentaba y todo su grupo optaba por protestar aplaudiendo. Acto seguido se dirigió a Rafael Hernando en tono mucho menos conminatorio
- Señor Hernando, para preguntarle si retira usted o no retira del diario de sesiones la alusión.
- Señora presidenta, cuatro millones de dólares. Muchas gracias -fue la respuesta de Hernando.

Y sin más le dio la palabra a Mariano Rajoy para continuar con la sesión de investidura, ante lo que el grupo parlamentario de Podemos decidió ausentarse de la Cámara. No dejen que una foto valga más que una palabra, le faltó volver a decir para redondear el recochineo. El vídeo con el episodio completo dura unos cinco minutos.

Parece que nos espera una legislatura divertida con Ana Pastor como presidenta del Congreso. Tristemente divertida. Sin duda, quien en su día fue ministra de Sanidad, y también de Fomento años más tarde, debe ser una persona competente, pero Emilio Carlos Guruceta también fue un excelente árbitro, y aún se le recuerda por un penalti que pitó contra el Barça en 1970 durante un partido de Copa, un derribo de Rifé a Velázquez a casi dos metros del área que favoreció injustamente los intereses del Real Madrid.

Va a tener difícil Pastor convencernos de su imparcialidad. Mimará a su amigo de toda al vida, como también lo hará Ciudadanos, y lo que queda del PSOE aunque estos se empeñen en afirmar lo contrario. No podrá evitar que se le note hasta qué punto le incomoda la existencia de Podemos y su numerosa y palpable presencia en el Parlamento. Le va a costar tratarlos con la misma consideración que a los demás porque se le nota a la legua la alergia que les tiene. Ya se puede relajar Antonio Caño, director de El País quien, como Aníbal a Roma, juró hace más de dos años profesarle odio eterno a Podemos. Se pueden relajar también los golpistas de Ferraz, incluido Antonio Bruto Hernando, y se puede relajar Albert Rivera porque, con Ana Pastor en la presidencia, Iglesias va a hablar más bien poco, así que no va a tener muchas oportunidades de llamarlo capullo ni gilipollas por lo bajini.

En el congreso ha habido presidentes para todos los gustos: desde severos como Peces Barba y mesurados como Luisa Fernanda Rudi hasta redichos como José Bono; regañones como Manuel Marín y Patxi López en los pocos días que estuvo y sarcásticos como Federico Trillo, a quien su célebre "manda huevos" lo hizo famoso para siempre. Pero nunca pensé que aparecería alguien que recordaría el peligro que tenía Celia Villalobos, que llegó a vicepresidenta del parlamento y ya tuvimos bastante. No apunta maneras de neutralidad precisamente Ana Pastor. Demasiadas tarjetas amarillas sacadas ya al mismo equipo cuando apenas ha comenzado el partido. A este paso será más recordada que Guruceta.

Señor Iglesias, no tiene usted la palabra, señor Iglesias, le llamo al orden. ¿Para qué disimular? A Podemos ni agua. Desde el minuto uno, quede claro. La imparcialidad que se le supone, ya tal...

J.T.



domingo, 28 de agosto de 2016

¡Cómo nos hacen perder el tiempo!

Llevan los tertulianos de guardia repitiéndolo todo este mes de agosto y lo cuentan como si estuvieran descubriendo la pólvora: Perdimos el tiempo en primavera -dicen- cuando elucubrábamos sobre pactos y variantes posibles para una imposible investidura. Perdimos el tiempo pensando que una solución era factible. Pues sí, queridos, perdisteis el tiempo con tanta ecuación, tanto caldo de cerebro y tanta paja mental, y lo que es peor: continuáis perdiéndolo ahora. Igual o más. Estamos todos perdiendo miserablemente el tiempo desde el mes de enero mientras los políticos juegan ahora al escondite, ora al mus o al póker, nos vacilan sin pudor o se ríen a carcajadas en nuestra propia cara. Y, como en la canción, nosotros nos empeñamos en continuar preguntándonos cuándo, cómo y dónde para que ellos siempre respondan quizás, quizás, quizás. Y así pasan los días, nosotros desesperando y ellos contestando quizás, quizás, quizás.

Cuesta trabajo asistir impasible a esta mascarada, a esta ceremonia de la confusión, a este cuento chino. Nunca fue la política en España más mentira que en este 2016. Nueve meses ya mareando la perdiz, un año perdido para todo lo que soñábamos y un año ganado por los poderosos, que saben que hay momentos históricos en que perder el tiempo es la mejor manera de acabar ganándolo. Se trata de hacer perder la paciencia a quienes queremos que las cosas cambien hasta que, desanimados, exhaustos... cautivos y desarmados, los pocos que se animen a votar en la próxima convocatoria lo hagan para refrendar que las cosas sigan como están y el desastre continúe.

Desorientados, los ciudadanos nos hemos ido cociendo en agosto en el fuego lento de nuestra propia desesperación mientras ellos tan panchos de puente en puente y de playa en playa, haciendo como que se reunían e intentando que nos creyéramos que buscan un acuerdo que ni quieren ni desean. Como en el refrán, "ni se muere ni cenamos". Un año más de desigualdades intolerables, un año más de aumento de la pobreza, de overbooking en Cáritas, de empleos miserables, de contratos laborales de juzgado de guardia... Un año más de corrupción, de recortes, de pérdida de derechos, de deterioro en la sanidad y en la educación públicas...

Nos hemos instalado en un limbo tan desconcertante como sospechoso y de propina, como diría Enric Juliana, los de Podemos haciendo el muerto en la orilla, instalados en aquella indolencia que otrora tanto combatieron. No entiendo nada. A los únicos que entiendo es a los de Ciudadanos, los más cínicos y desvergonzados de todos, pero también los más consecuentes. Nacieron para hacer justo lo que están haciendo, y a fe que están cumpliendo con su papel.

Pero no entiendo a Pedro, ni a Pablo, ni a ningún otro apóstol de los que, ya en el otoño pasado, andaban predicando una buena nueva que ni está ni se le espera. Tampoco entiendo a Mariano, tan ladino y cauto él, presentándose finalmente a una investidura que solo se explica si cuenta con un conejo en la chistera para sacarlo en el último minuto. ¡Ay, cuánto me acuerdo estos días de Tamayo y Sáez, aquellos dos socialistas que, con su cinematográfica ausencia en 2003 del pleno de investidura de Rafael Simancas permitieron la irrupción, cual elefante en cacharrería, de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid. 


Hay quien sostiene que el as en la manga de Mariano es el anunciado fracaso del PSOE en las elecciones vascas y gallegas y la posible necesidad del PNV del apoyo del PP para gobernar en Euskadi. A mí la verdad es que tanto ajedrez ya me aburre y me da mucha pereza. ¿Alguien me puede explicar todo este quilombo? Y mientras tanto, como en la canción, "así pasan los días y yo, desesperando y tú, tú contestando quizás, quizás, quizás".

J.T. 

lunes, 14 de marzo de 2016

Ochenta y cinco días sin vender una escoba

Tal como está el patio, yo creo que lo mejor es escaparse unos días, o unos meses, y largarse bien lejos a tomar el aire. Con viento fresco. Esto está muy aburrido, muy repetitivo, el manido día de la marmota una y otra vez... Ochenta y cinco días ya desde aquel domingo de diciembre en que fuimos a votar y aquí no pasa nada. Ochenta y cinco días de gobierno en funciones, ochenta y cinco días de continuos mareos de perdiz, ochenta y cinco días vacilándonos. Como reza aquel célebre dicho, "ni se muere, ni cenamos", nadie come ni deja comer, cual perros de un hortelano fatuo, promiscuo y reticente a los compromisos.

Las radios no saben a quién entrevistar y a los invitados de turno solo les sacan lugares comunes y banalidades: todo el mundo despejando balones y hablando mucho pero sin decir nunca nada sustancioso ni proporcionar un maldito titular que llevarse a la boca. Las teles fracasan en sus intentos de intoxicación y se inventan titulares porque no tienen ni con qué manipular. Y los periódicos difunden informes vacíos e insulsos intentando en vano rellenar unas secciones de política que cada día ocupan menos páginas en el planillo.

Las encuestas son ya un verdadero coñazo y los artículos de opinión, puras pajas mentales y patéticas especulaciones que evidencian la escasez de chicha en estos tensos días de sequía. ¿Será la calma que precede a la tempestad? No caerá esa breva, me parece.

Tenemos un gobierno que se ha declarado en rebeldía y se niega a rendir cuentas de su actuación ante el parlamento. Y quienes no estén de acuerdo, que recurran, el caso es estirar el chicle, para desesperación de quienes exigimos, en nombre de nuestro voto, actuaciones concretas ya. La otra pata del bipartidismo ahí está, con sus patéticos palos de ciego a diestra y siniestra... Y las dos formaciones recién llegadas no consiguen sacudirse ese embarazoso tufillo de nuevos en esta plaza, de patosos novatos, por mucho estiren el cuello y jueguen a hacerse los gallitos en el patio del recreo.

Y así, el uno por el otro, van transcurriendo en balde los días sin que nadie parezca recordar que están donde están porque prometieron contribuir a que este país se gobernara de otra manera, que la gente puteada iba a dejar de estarlo y que esos desaprensivos culpables de la situación de la desigualdad y la injusticia que sufrimos iban a a recibir su merecido desde el minuto uno ¡y un mojón!

Se acaba el invierno (era otoño cuando votamos), llega la primavera, pasará la semana santa , se acabará el siempre estimulante mes de abril... y esto continuará siendo un vergonzoso cachondeo. Nadie dice nada, nadie cuenta nada sobre esta triste y deslavazada película de intriga que vivimos. ¿Elecciones el 26J? ¿Acuerdos a la catalana, en el último minuto? ¿Cuántas margaritas tendrán aún que deshojar para llegar a la conclusión de que ahí no parece existir amor alguno, por muchos besos y tiradas de tejos que "miembros y miembras" del parlamento protagonicen dentro o fuera del hemiciclo?

Vergüenza me dan las cábalas que leo cada día. Infumables caldos de cerebro que evidencian la desorientación de los plumillas. Entre los que me encuentro: por eso, como decía al principio, igual lo mejor es escaparse unos días, unos meses, a buscar aire fresco en otra parte.O a evitar, por lo menos, que continúen contaminándote.

J.T.









sábado, 5 de marzo de 2016

Sobre la "cal viva" y otros tabúes a dinamitar

Cada vez que se transgrede un tabú, alguien acaba siempre, al menos en un primer momento, rasgándose las vestiduras. A comienzos de 2012 era impensable entrar a saco en los asuntos de la Casa Real y miren por dónde va la linde cuatro años después: abdicación, aireo de los asuntos sentimentales del rey emérito, comentarios frívolos y desinhibidos sobre la vida y milagros de la familia Borbón... y su hija menor prestando declaración en un juicio por firmarle papeles a su marido sin leerlos. En nuestra querida España somos muy dados a cogérnosla con papel de fumar hasta que se abre la veda. El otro día, en el congreso de los diputados, parecía como si se estuvieran derrumbando los cimientos del edificio cuando Pablo Iglesias mencionó por segunda vez, ya en el turno de réplica, la "cal viva". Antes lo había hecho durante el discurso en la tribuna, pero debió pasar desapercibido.

La segunda, por lo visto fue más hiriente, porque se relacionó directamente la cal viva con Felipe González. Y se armó el escándalo, ¿pero cómo se atreve este niñato a pronunciar el nombre de Felipe en vano? No acaban de creerse los encorbatados de siempre que estos nuevos y jóvenes diputados, que han llegado a sus escaños prometiendo hacer y decir cosas distintas a las que hasta ahora se veían y oían en las instituciones, vayan los tíos y encima cumplan su promesa. Pero si ya han conseguido lo que querían, si ya los han votado y tienen cuatro años de sopa boba asegurados, ¿no les parece suficiente? ¿qué más quieren los muy capullos?

Pues miren ustedes, parece que al menos de momento no van a hacer lo mismo que hasta ahora venía siendo costumbre. Teresa Rodríguez lleva varios meses ya en Andalucía diciendo en el parlamento autonómico cosas que jamás se escucharon allí y, en consecuencia, sacando de sus casillas a Susana Díaz, poco acostumbrada a medirse con gente decente. Igual le ocurre a Pablo Echenique en Aragón, y ahora le ha tocado a Pablo Iglesias el turno de romper tabúes: Puig Antich, los asesinatos de Vitoria, la cal viva...

Ya era hora que alguien hablara de estas cosas en sede parlamentaria, ¿no? Ya era hora que los quince o veinte millones de españoles que no habían oído nunca hablar del caso de la "cal viva" se pregunten a qué se refería el líder de Podemos cuando utilizó esa expresión. Ya es hora que, quienes no lo sabían, conozcan que en octubre de 1983, dos jóvenes vascos apellidados Lasa y Zabala desaparecieron y, por una inmensa casualidad, sus restos fueron encontrados tiempo después enterrados en cal viva en una fosa de la provincia de Alicante. Aquello acabaría en condenas para algunas personalidades que, durante los años de gobierno socialista, fueron mandos políticos y policiales.

¡Escándalo!, gritan tertulianos otrora repartidores de carnés de progre (a los fachas ni los escucho, aunque igual ya no hay tanta diferencia) ¿cómo se atreve este perroflauta a hablar de cal viva a estas alturas? ¿a quién le interesa eso ya? ¿para qué remover la mierda? ¡Qué rabia y qué odio, no lo entiendo! exclama el interpelado Felipe González, otrora experto en zaherir a diestro y siniestro, pero muy poco acostumbrado a que alguien se atreva a hacerle probar su propia medicina y le saque desagradables recuerdos del armario. ¡Hasta Errejón puso cara de asombro cuando escuchó a Pablo decir lo de la cal viva! -se empeñan en remarcar en todas las tertulias del dial. Y yo miro cien veces el video de ese momento y no veo la cara rara de Errejón por ningún lado. Sencillamente es su cara. Pero tú pusiste cara rara, le insisten en la Ser a Íñigo. De nada sirve que el interpelado recuerde que la frase estaba en el discurso. De lo que se trata, para tanto egregio tertuliano pasado de rosca, es de que la verdad no acabe jodiéndoles sus argumentos cuando creen haber encontrado una buena llaga en la que meter el dedo.

Es muy de agradecer que, por fin, hayan aparecido personas como Teresa Rodríguez, Echenique o Iglesias dispuestas a quemarse por mantener su coherencia tras llegar a las instituciones. Que recuerden por qué y para qué fueron votados y que actúen en consecuencia.

Lo más saludable que nos ha pasado desde el 20D, a pesar del tiempo que sin duda estamos perdiendo, es poder estar oyendo y viendo cosas distintas en el Parlamento. Ya no están al otro lado de la valla. Están dentro. Llegaron para darle un vuelco a esto con los votos de quienes quieren que las cosas cambien en serio. Si se dedicaran, como ha hecho el bipartidismo desde hace cuarenta años, a "prometer hasta meter, y una vez metido nada de lo prometido" estarían muertos al día siguiente.

Las cosas han cambiado para disfrute de Labordeta, allá donde esté, y de tantos otros representantes de partidos minoritarios que durante cuarenta años fueron ninguneados, burlados, insultados y desconsiderados por la apisonadora inmisericorde de los dos partidos hegemónicos. ¡Qué bien que se vayan dinamitando tabúes: la corona, crímenes de Estado como los asesinatos de Vitoria en 1976, la ejecución de Puig Antich, la cal viva, las cloacas del CNI.... Queda la Iglesia. A ver.

J.T.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Patxi, Pablo y los gamberros del bipartidismo

Solo fueron necesarias dos horas y media este miércoles para que a la tercera autoridad del Estado se le viera el plumero. Eran las 11:35 de la mañana y con sus improperios, la bancada socialista impedía que se escuchara una de las réplicas de Pablo Iglesias, así que éste optó por recurrir al amparo del presidente de la Cámara.

- Tu tiempo ya había terminado, le espetó Patxi López mientras sus compañeros de partido continuaban abucheando al líder de Podemos. De tú y en tono conminatorio, olvidando que el interpelado tiene -¿o no es así?- la misma dignidad parlamentaria que él. A las primeras de cambio le ha traicionado el subconsciente al actual presidente del Congreso. Mal precedente.

- No sabía que íbamos a tratarnos de tú, Patxi, le contesta Iglesias.

López no le ha llamado piojoso, como hizo Celia Villalobos con los rastas de Podemos, ni los ha mandado al gallinero del hemiciclo, como se decidió con el voto de Micaela Navarro, la vicepresidenta socialista de la Cámara incluído, pero cada día que pasa se entiende mejor por qué la Mesa del Congreso se conformó al margen de Podemos y cómo relegarlos al gallinero no fue mera casualidad.

Acto seguido, quizás pelín desconcertado cuando Iglesias le trató a su vez de tú, el otrora lehendakari del gobierno vasco intentó salir como pudo del atolladero, pero lo hizo con lamentable torpeza.

- Lo que no se puede admitir es el insulto, ni la descalificación, ni el grito por el grito, cada uno sabrá cuándo sobrepasa... le contestó López al cabeza de lista de la formación parlamentaria que, junto a Ciudadanos, mejor comportamiento habían tenido en la Cámara desde que este martes a las cuatro y media de la tarde comenzara la sesión de investidura de Pedro Sánchez.

Y añadió:

- Los aplausos y abucheos están al mismo nivel de manifestaciones espontáneas...

Y para rematar, acabó liándose citando el libro de sesiones. Todo esto se atrevió López a decírselo a Iglesias tras la petición de amparo de éste último, pero el día anterior calló ante esa actitud gamberra desabrida a la que los paniaguados del bipartidismo parecen estar tan costumbrados y que llevan tanto tiempo practicando en las sesiones parlamantarias. Ya Juan Carlos Girauta, portavoz de Ciudadanos, había manifestado el martes en rueda de prensa su extrañeza por el comportamiento "de señores con corbata, ministros, secretarios de Estado..." haciendo aspavientos e  impidiendo escuchar a Sánchez en su discurso de investidura:

- Igual tiene que ser así, comentó el representante de Ciudadanos, pero nosotros también estamos y hemos estado en otras instituciones como la Eurocámara o el Parlament de Catalunya, y este comportamiento es la primera vez que lo vemos.

Además, durante toda la comparecencia de Pedro Sánchez, "sus señorías" hablaban entre ellos, usaban sus móviles, apenas hacían caso al orador... Este miércoles, Iglesias le reprochaba al candidato del psoe que mientras, en su caso, él lo escuchaba con atención y lo miraba a la cara cuando se dirigía directamente a su persona, en cambio el socialista se dedicaba a cuchichear con Antonio Hernando. y nunca lo miraba cuando Iglesias se dirigía a él directamente.

Continúan sin entender, socialistas y populares, que ya no están solos ni pueden hacer de su capa un sayo, que se acabó ningunear y hasta despreciar a sus oponentes, como en tiempos hicieron, Iglesias lo ha recordado, con Gerardo Iglesias, Julio Anguita o José Antonio Labordeta. Continúan sin asumir que la ciudadanía ha colocado a 69 representantes en el Parlamento para que hagan y digan cosas que hasta ahora solo se escuchaban en la calle.

No hay nada más vergonzoso que señores con corbata haciendo el gamberro en el lugar donde nos representan a todos, como si se estuvieran en una pelea de matones de barrio. Rajoy ha llamado tontos a los socialistas media docena de veces, Rafael Hernando ha practicado el filibusterismo, Margallo, Fernández Díaz y Rajoy intervinieron al margen del debate de investidura por "haberse sentido aludidos" pero en cambio Xavier Domènech no pudo hacerlo...

El comportamiento de Patxi López, otrora tan comedido y sensible, capaz de mantener un blog entrañable, no casa bien con el exabrupto dirigido a Iglesias durante la sesión de investidura de Sánchez..

- Tu tiempo ya había pasado.

Igual, como decíamos más arriba, le ha traicionado el subconsciente y lo que en realidad estaba pensando, quizás asumiendo, es que "el tiempo que ha pasado" ya es el suyo porque, tal como van las cosas, el tres de mayo tendrá que disolver el parlamento.

J.T.











martes, 26 de enero de 2016

La mesa del Congreso copia a tve

Esto promete. El entretenimiento parece garantizado, sobre todo si los partidos de la probable gran coalición se dedican en el Congreso, como principal cometido y al estilo de tve, a estudiar la manera de tocarle las narices a Podemos lo más posible. Nada es igual desde el 20-D, pero a fe que donde menos igual va a ser es en el Parlamento, por mucho que se resistan quienes llevan en él toda la vida. Castigar a sentarse en el gallinero al grupo parlamentario de Podemos, tercero en número de votos, suena a travesura de patio de colegio cuyas consecuencias parecen poco meditadas. Porque si están muy pensadas... peor.

¡Invisibilicémoslos! ¡Pongámosles fuera del tiro de cámara! Que si montan un pollo con pancartas y esas cosas que hacen los rojos, que apenas se les vea y así el servicio de orden tenga fácil desalojarlos sin que las cámaras enfoquen los métodos de persuasión utilizados. Que apenas se les oiga, que parezca que no están, que estos bolivarianos amigos de Irán y de Eta ya sabemos el peligro que tienen.

Me imagino a los miembros de la Mesa, con los planos y el rotulador: más arriba, tú, que todavía se les ve mucho. Arrincónalos, y si es posible, que no les dé la luz. ¿No vísteis la infografía de Televisión Española el domingo electoral? Pongámoslos más o menos así.


¿No es maravillosa la coincidencia? Recordemos que la mesa del Congreso tiene nueve miembros, tres del PP, dos de Ciudadanos, dos del PSOE y dos de Podemos. Y que, a excepción de los miembros de Podemos, como es lógico, el vergonzoso dibujo final lo han aprobado todos los demás excepto el presidente de la Cámara, que ha admitido que el reparto es "mejorable".

¿Cuál será la próxima jugada, el próximo puteo, el próximo intento de humillación? ¿El cuarto oscuro?¿Cómo se lo pueden poner tan fácil a Podemos? En el fondo son celos. Pero como todos los aquejados de esta enfermedad, tardarán en darse cuenta que los celos funcionan básicamente en contra de quien los padece. A menos visibilidad en el parlamento, más los perseguirán las cámaras y los micrófonos por los pasillos y por el patio. Y ellos más se detendrán para atender encantados a todo aquel que le acerque una alcachofa.

Son torpes y muy miopes los miembros de la mesa del congreso que han decido mandar al ostracismo al grupo parlamentario de Podemos. ¿No se han dado cuenta que muchos de los miembros de la formación morada llevan bastante mal que los asalten a cada minuto? ¿Que apenas soportan que los plumillas y los foteros no los dejen dar un solo paso tranquilos?¿Por qué propician que exista más interés del que existiría si no se les criminalizara y provocara tanto? Luego dirán que la culpa es de las teles, que les hacen demasiado caso.

Relegar a los miembros del tercer grupo del congreso en número de diputados a los confines más recónditos del hemiciclo, a los lugares con peor tiro de cámara, solamente redunda en beneficio de los agraviados. Los dota de argumentos y de autoridad moral, y refuerzan su discurso cuando les llaman búnker o súbditos de la troika.

De ninguna manera podrán evitar la expectación que suscitará cada intervención en la cámara de un miembro de Podemos. De ningún modo podrán frenar a estos nuevos diputados que, no solo son gente bien preparada, sino que entre ellos hay buenos oradores, que iremos descubriendo a medida que intervengan en las sesiones, con una capacidad y un bagaje muy por encima de la media que hasta ahora conocíamos.

¿Cuál será el próximo paso? ¿pincharle las ruedas de la bicicleta a Juantxo López de Uralde para que llegue tarde a votar? ¿establecer un control de piojos y hurgar en sus melenas cada vez que entren y salgan? ¿poner duchas a la entrada y obligarlos a pasar por ellas antes de pasar al hemiciclo? Y si para perpetrar tamaño agravio no había suficientes votos, que los había con los cinco de nueve que suman PP y Ciudadanos, ahí estaba Micaela Navarro para poner la guinda, vicepresidenta del Congreso y presidenta del Partido Socialista Obrero Español. Sí, sí, presidenta del PSOE. Ya sé que lo sabéis, pero por si hay algún despistado por ahí, insisto para que por mí no quede.

¿Gratuito el gesto de Micaela? ¿O precursora señal de esa gran coalición que se dibuja en el horizonte, y que cada día que pasa parece más cantada? Por mucho que intenten esconder a los diputados de Podemos, como hace tve, no van a dejar de estar ahí. Ya no pueden evitarlo. Han saltado a este lado de las vallas y son sesenta y muchos. Entre todos representan a cinco millones ciento ochenta y nueve mil trescientos treinta y tres votantes. Son el altavoz de la indignación y la puesta en escena de las ineludible necesidad de cambiar las cosas. Y los van a tener al lado, por muy atrás que los desplacen. Más los escondan, más voz de la conciencia serán. Y a más gente acabarán representando.

J.T.

viernes, 22 de enero de 2016

El día en que a Pedro Sánchez le "sonrió" el destino

Pocos días ha debido tener en su vida Pedro Sánchez más movidos que este viernes 22 de enero. El destino y sus sonrisas. Eran las doce y veinte del mediodía cuando Pablo Iglesias soltó la bomba en la sala de prensa del Congreso de los Diputados. Sin anestesia:

- Le he comunicado al jefe del Estado nuestra voluntad de formar parte de un gobierno del cambio con PSOE e Izquierda Unida, un gobierno plural y proporcional a los resultados del pasado 20-D. Tanto IU como Podemos -añadió- deberían contar con carteras ministeriales. Acto seguido, remataría postulándose como vicepresidente de un gobierno presidido por Pedro Sánchez.

Yo no sé si habrá gobierno del cambio, si iremos a nuevas elecciones o si al final se impondrá la gran coalición que patrocinan Cebrián y Felipe González. Pero, pase lo que pase, lo que no podemos negar es que Iglesias y sus adláteres le han puesto a esto de la política un punto de sal y pimienta que hasta ahora le faltaba a la ensalada.

Ya no le pueden echar la culpa a las tertulias de las teles de la proyección mediática de Podemos y de la expectación que despiertan allá donde van. La sala de prensa del Congreso había puesto el cartel de no hay billetes mucho antes de la hora prevista para la comparecencia de Pablo Iglesias tras su mañanero paseo por el monte de El Pardo disfrutando de los ciervos camino de la Zarzuela..

-¿Sabe algo de esto Pedro Sánchez?

- Solo lo sabe el jefe del Estado y ahora ustedes. Lo llamaré apenas pueda.

Poco antes, en la Zarzuela, mientras Pablo salía por una puerta, Pedro había entrado por la otra.

- Oye, Pedro, que me ha dicho Pablo que quiere gobernar contigo, le contó Felipe al líder del Psoe tras los saludos protocolarios de rigor.

Si a Sánchez, en ese momento, se le atragantó el desayuno, nunca lo sabremos

- ¿Descolocado yo? ¿Estupor? Ni mucho menos, nos contó el secretario general del Psoe en la rueda de prensa posterior a su encuentro con el monarca, pasadas ya las dos de la tarde. Aunque he de reconocer -continuó- que sí es verdad que ha sido el rey quien me ha informado de la propuesta de Pablo Iglesias. Entré sin gobierno y ya tengo hasta los ministros nombrados, remató buscando desesperadamente un punto de humor que no parecía acabar de encontrar con facilidad.

- Entonces, ¿contempla usted estudiar la oferta de Podemos?

- Respetemos los plazos, contestó Sánchez. No hay atajos. Hoy es el turno de Mariano Rajoy. Si no logra los apoyos necesarios el Psoe responderá a su obligación de lograr un gobierno estable, de progreso y que lidere el cambio.

"¿Que me queme yo en un debate de investidura? ¡Ni loco!", debió pensar Rajoy apenas tomó conciencia del terremoto que había originado la oferta de Podemos. Así que cuando se plantó por la tarde en Zarzuela, no tardó en declinar amablemente la oferta real de intentar formar gobierno. Caramelos envenenados, ninguno.

- Majestad, me parece que no me voy a presentar... de momento

- Hoy por hoy - explicaría poco más tarde en su comparecencia ante la prensa- no tengo la mayoría, luego no tiene sentido que me presente a la investidura. Es evidente, continuó, que lo que hemos conocido esta mañana afecta a mi decisión.

Sin ningún rubor admitió que lo que quiere es que no corran los plazos para unas nuevas elecciones. Y según el reglamento, hasta que no se celebre el pleno de investidura, no comenzará a correr el reloj que establezca un plazo de dos meses para que se disuelvan las Cortes si nadie consigue formar gobierno.
- Yo no renuncio a nada. Debemos dar tiempo al tiempo y margen al diálogo. Muy en su línea: dispuesto a acabar con la paciencia de todos y a ganar por agotamiento. Experiencia en el asunto, desde luego, no le falta.

- El psoe ha tenido el peor resultado electoral de su historia, pero aún así Pedro Sánchez puede ser presidente si quiere, había dicho Pablo Iglesias. Y añadió: "Que sea presidente es una sonrisa del destino que siempre tendrá que agradecer"

Fue el único instante en que los miembros de Podemos que lo arropaban en su comparecencia esbozaron una amplia sonrisa. Hasta entonces Bescansa había permanecido todo el tiempo hierática, con el ceño fruncido y la mirada perdida; Errejón, cara de póker y gestos de asentimiento a lo que Pablo iba explicando; la jueza Rosell, sí, la más sonriente; Montero, la que más familiarizada parecía con los focos; Domènech, encantado de haberse conocido y el general Rodríguez, con la experiencia que le da la mili que tiene a sus espaldas, impasible y hermético. Estaba claro que eran conscientes de su "travesura", pero aguantaron el tipo.

La han liado bien y lo saben. A Sánchez le llueven las presiones por todos los flancos. Por la izquierda, por la derecha y por su Comité Federal, donde muchos de sus correligionarios lo esperan con el cuchillo entre los dientes en la reunión que tienen prevista para el próximo día 30 en Ferraz. Por la mañana, según Pedro Sánchez, era el turno de Mariano Rajoy, hasta que éste fracasara y sin atajos. Pero parece que algún atajo era posible, porque por la tarde la pelota volvía a estar en su tejado.

El miércoles 27 comenzará una nueva ronda de consultas. El tiempo pasa, los problemas no se resuelven y Rajoy, de momento, se fuma un puro. Como si tuviera todo el tiempo del mundo. O al menos esa impresión transmite,si nos atenemos a las últimas palabras que pronunció antes de dar por finalizada su comparecencia de este viernes por la tarde.

- No voy a entrar en las ofertas de Pablo Iglesias... ni en las sonrisas del destino.



miércoles, 20 de enero de 2016

Cuando los periodistas se quedan sin fuentes


A los escaños del hemiciclo ha llegado la gente de la calle. A la sala de prensa del Congreso, no. Los políticos van asumiendo que tienen que entenderse todos con todos. Los periodistas continúan moviéndose en las mismas claves de siempre. Los políticos de antes van asimilando que no les vale con aplicar las plantillas de funcionamiento de los últimos cuarenta años. La prensa, en cambio, continúa con el mismo chip. No hay nada más aburrido que los titulares de los periódicos de los últimos días. Nada más añejo que esos análisis de los agudos comentaristas de siempre sobre el comportamiento de los políticos novatos.

Los mejores aliados de los políticos que no quieren que nada cambie son los periodistas. Se pasean por el hemiciclo y la cafetería del congreso, dan un par de vueltas y acto seguido se marchan a las radios y a las teles a despotricar en las tertulias: huelen mal, dicen, no proponen nada, se pelean por los sillones como toda la vida. Eso los tertulianos, porque luego están los plumillas que van de sobraos, esos que tantas páginas y páginas de periódico rellenaron en su vida conspirando y escribiendo en los bares de alrededor del Congreso.

Periodismo de convocatoria, periodismo de correveidile, ruedas de prensa sin preguntas, filtraciones interesadas, canutazos multitudinarios, periodismo de carril en definitiva que, en un gran porcentaje, es pilotado a distancia por redactores jefes que ya tienen pensado el titular, el enfoque y los ladillos mucho antes de recibir la crónica o la pieza para el informativo. Luego el director rematará la faena apostando en primera página por titulares tendenciosos y manipuladores, en los quioscos nos venderán cosas que maldito el interés que la gente tiene en conocer, pero con las que la propiedad quedará contenta porque, entre otras cosas, los dueños son los bancos y esas grandes empresas que no están dispuestas a que se les acabe el chollo. Lo de menos es vender periódicos.

Los medios no piensan en la gente cuando informan: piensan en los intereses de la propiedad. Conclusión: en fechas como éstas, cuando hay tantas cosas interesantes que saber, no nos enteramos de nada. Hacen el más espantoso de los ridículos durante semanas especulando y jugando a futurólogos, y luego pasa como en Catalunya: después de tres meses de historias para no dormir, el enjuague definitivo se hace en las últimas cuarenta y ocho horas, en sábado al mediodía y convocando un pleno a todo correr para el domingo por la tarde. Deprisa, deprisa, que nos pilla el toro. Después de tres meses largos de mamoneo.

- No sé la fecha. Lo que quiero es que haya pronto gobierno- decía este miércoles Patxi López al preguntarle cuándo cree que le propondrá el rey un candidato y cuándo piensa que podrá celebrarse el primer pleno de investidura. Ansiedad, impaciencia, incertidumbre, presiones, amenazas, todo se alarga mientras los periódicos ven pasar los días sin nada sabroso que vender. Así que a especular, a hacer encuestas, a jugar a las predicciones, a efectuar todo tipo de cábalas y de gráficos... Todo rancio, todo antiguo, todo innecesariamente cansino . Porque aún está vigente una ley que obliga a "evacuar" consultas con un jefe de Estado cuyas atribuciones sostiene una Constitución que lleva años pidiendo el cambio a gritos. Y claro, todos (o casi todos) acaban yendo a rendir pleitesía, faltaría más.

Los periodistas de siempre se han quedado sin muchas de sus fuentes. Sería bueno que, en esta nueva etapa, aprovecháramos para cambiar también la manera en que se relacionan los políticos y los periodistas: menos compadreo, menos filtraciones interesadas, menos intoxicaciones...y más información de la de verdad. Sobre las cosas que realmente interesan a los lectores que, mire usted por dónde, en principio son las mismas que los nuevos políticos dicen haber venido a resolver. Pues a ver.

Los diputados de antes trabajaban poco. y los periodistas que cubrían sus andanzas funcionaban en clave de sota, caballo y rey, nunca mejor dicho. Ellos y sus redactores jefes, y sus directores, y los propietarios de los medios para los que trabajan. Esto se tiene que acabar. La política tiene que cambiar, pero la información política también. Otra manera de hacer periodismo es posible. E imprescindible.

J.T.

sábado, 16 de enero de 2016

¿De verdad esto de la investidura tiene que ser tan lento?

¿No os parece que el ritmo al que van las cosas para llegar hasta la primera sesión de investidura es terriblemente lento? ¿De verdad es necesario emplear toda una semana entera para recibir a los representantes de los grupos parlamentarios? ¿Sólo tres cada día? ¿qué pasa, que hay que evitarle el riesgo de estrés al pobre monarca?

Este lunes 18, cuando esté a punto de cumplirse un mes desde que fuimos a votar, Felipe recibirá por la mañana en Zarzuela a los representantes de Nueva Canarias y Foro Asturias. Luego a comer, la siesta y a las cinco de la tarde una cita más, pero una. Con Ana Oramas, de Coalición Canaria. Luego, ¡apa!, a conciliar con las nenas y a decidir con Letizia la indumentaria del día siguiente. Corbata morada no, Leti, que luego va Pablo Iglesias y me felicita por twitter!

El martes 19 será el turno de UPN, EH Bildu y PNV. Le tocaba a Alberto Garzón (Unidad Popular), pero ha intercambiado su cita con el nacionalista vasco Aitor Esteban porque éste tenía problemas de agenda para acudir el miércoles, que es cuando la cosa parece que empezará a ponerse pelín interesante. Tras el despacho con Garzón, está prevista la conversación con... el primer grupo de los cuatro de Podemos (Podemos-En Marea-Anova-EU). Sí, sí, lo que les estoy diciendo. La Mesa del mismo Congreso que no les permite constituirse en Grupos Parlamentarios diferentes es la que ha remitido a la Casa Real sus nombres para que sean recibidos por separado en el período de consultas. ¿Cómo se come eso? Así que allí estarán "los de las Mareas" en el primer día de interés para las coberturas mediáticas. Después de los gallegos, los catalanes: los de Esquerra no acudirán pero los de Artur Mas, sí.

Pero hasta el jueves no empieza la traca: dos grupos de Podemos más (Compromís y En Comú Podem) abrirán una jornada cuyo remate será la aparición en Zarzuela de Albert Rivera. Y el viernes, señoras y señores, Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Mariano Rajoy. Por este orden.

Se dará por cerrada así toda una semana con los periódicos exprimiendo especulaciones, difundiendo presuntas filtraciones, días de buscar como locos titulares reventones... Una semana más de suspense, conversaciones en los despachos y declaraciones sobre las que más vale (visto lo visto en Catalunya) que no nos creamos nada. Habrá transcurrido una semana más mareando la perdiz, a la que luego habrá que sumar el tiempo que Felipe tarde en proponer un nombre para la investidura: se convoca la sesión, si no hay acuerdo se produce una segunda votación y si tampoco hay éxito.... entonces comienza a correr el reloj: dos meses para buscar un presidente. Con otra nueva ronda de consultas en Zarzuela, -tranquilos, chicos, que las prisas son mu malas-  ya estaremos en Semana Santa. Y si no hay manera de conseguir un acuerdo, nueva convocatoria de elecciones, que se celebrarían dos meses más tarde (o sea, a finales de mayo).

¿De verdad no hay más remedio que aguantar todo este rollo? ¡Qué pereza! ¿no? A los tres meses y medio de suspense en Catalunya (y eso sin haber tenido que repetir elecciones) se suman ahora tres más en el resto del Estado que pueden acabar siendo cinco... para unas nuevas elecciones. Unas nuevas elecciones en mayo donde podría volver a repetirse la historia: de nuevo un mes para la constitución del congreso, y a continuación la ronda de consultas de Felipe (estaríamos ya en junio), otro mes para la primera votación de investidura... y llega Agosto, que capaces son de declararlo inhábil... Y si a los dos meses no hay acuerdo, ¡nueva convocatoria de elecciones! Estaríamos así ya en otoño y llegaríamos a Navidad de desatino en desatino.

¿Me equivoco mucho? No soy jurista ni tengo especial interés en meterme en ese jardín, pero el escaso sentido común del que soy propietario me dice (igual es una tontería) que seguro que hay otra manera de hacer las cosas, que tanto impasse no puede ser bueno salvo que alguien esté interesado en que la incertidumbre se perpetúe hasta el día del juicio final, que también puede ser. Si la única manera que encuentran de que todo continúe como está es ésa, la tragicomedia podría alargarse hasta el infinito.

Intentarán acabar con la paciencia de la gente a base de aplicar la legislación de manera literal. Hablarán de ingobernabilidad, de lo malo que es que no haya un gobierno estable y firme (es decir, la gran coalición) que aporte respetabilidad ante Europa y seguridad a los ciudadanos. Importará poco que se sigan olvidando los derechos sociales, que continúe aumentando la desigualdad. Lo que sea con tal de que quienes votaron a los perroflautas que llenaron de piojos el Congreso acaben arrepintiéndose de tamaña fechoría.

De verdad no se pueden hacer las cosas más rápido? "Agilizar el proceso", como se dice en finolis. En otros países es posible, ¿por qué aquí no? ¿Qué es lo que hay que cambiar? ¿Por qué no se ha hecho hasta ahora? ¿Por qué no se hace ya?

J.T.




viernes, 15 de enero de 2016

Los diez diputados andaluces de Podemos en Madrid

Yo lo que creo es que los de siempre no acaban de creerse lo que está pasando. Si Arriola no los hubiera llamado “frikies” el día después de las elecciones europeas, si Pedro y su padrino Felipe no los hubieran vituperado hasta el infinito durante los primeros meses de vida de Podemos, si hubieran tardado menos en darse cuenta de que no se trataba simplemente de cuatro indocumentados perroflautas, sino que eran un grupo de jóvenes estudiosos con experiencia política y los pies en el suelo…

Si Cayo Lara no los hubiera literalmente despreciado, si la “casta” no hubiera sacado todos sus cañones mediáticos y fiscales para intentar acabar con ellos por tierra, mar y aire, si todo eso no hubiera pasado… hoy no estarían frotándose los ojos incrédulos cuando ven cómo aquellos a los que llamaban bolivarianos, defraudadores, tuiteros sueltos de lengua y profanadores de capillas, además de gestionar ya buena parte de las ciudades más importantes del país y de haber sido determinantes en media docena de comunidades autónomas, rematan la faena ahora irrumpiendo en el Congreso con sesenta y nueve diputados.

"Prometo acatar esta Constitución y trabajar para cambiarla. Por la soberanía del pueblo, la justicia social y una España nueva, por la fraternidad entre los pueblos. Porque fueron somos, porque somos serán. Nunca más un país sin su gente”. Con ligeras variantes, estas fueron las palabras con las que prometieron su cargo los diputados de Podemos. La reacción de los atildados peperos, maleducados donde los haya a pesar de lo bien que huelen, fue abuchearlos mientras desgranaban sus promesas. Y por cierto, no funcionaban los micrófonos.

Avanzan y avanzan, pero no acaban de tomárselos en serio. Los únicos que sí lo hacen quizás sean los bancos, atónitos al ver pasar los meses y no recibir la visita de nadie de Podemos para pedirles pasta y poderlos así tener, al menos, pelín enganchados por la entrepierna. Pero en los cuarteles generales del pp y del psoe todavía siguen pensando que será flor de un día. Incluso en los de Izquierda Unida. En el caso de Susana Díaz, como de tonta no tiene un pelo, se ha dado cuenta ya que el esquema mental con el que afrontaba hasta ahora los cálculos, los pactos y las intrigas no le van a valer si no cambia el "chip".

Los diez diputados andaluces de Podemos en el Congreso vienen a sumarse a los quince del parlamento andaluz. Y a la alcaldía de Cádiz. Poquito a poco. Son diez personas competentes y comprometidas. El abogado David Bravo, diputado por Almería, tan solvente en su oficio como en el arte del monólogo. Mi amiga Noelia Vera, número uno por Cádiz, curranta como he visto pocas y tela de competente, como Isabel Franco, la representante por Huelva. A los demás no los conozco personalmente, pero sus trayectorias son las de gente responsable y comprometida. La misma tarde de este miércoles Auxiliadora Honorato, diputada por Sevilla, ha dejado ya registrada la primera proposición de ley de Podemos, en la que se insta a los bancos a ceder temporalmente viviendas vacías o desahuciadas.

Y todavía los siguen ninguneando. En eso precisamente, en no calcular bien el potencial de los nuevos protagonistas que han subido al escenario, reside uno de los principales fallos de los periodistas y políticos de toda la vida, acostumbrados a que las cosas continúen siendo como ellos decidieron hace cuarenta años que fueran. Han hecho lo posible por tumbarlos y no han podido. A partir de ahora les resultará un poquito más difícil.

J.T.

jueves, 14 de enero de 2016

Celia Villalobos, la "bien lavá"

Ya apuntaba maneras de leona indomable cuando, allá por los noventa, enseñaba cacha en aquellas tertulias que moderaba Jesús Hermida en Antena Tres Televisión. En los años 1994-95 formó parte del ejército femenino con el que Aznar le ganó por la mano a Felipe, con un psoe infestado de cuadros masculinos. Parecía hasta simpática Celia Villalobos por aquellos entonces y así, con aire desahogado, un cierto gracejo y oliendo bien, por supuesto, ella y otras tertulianas hermiditas consiguieron arrebatarle a los socialistas algunos de los ayuntamientos más emblemáticos del país cuando llegaron las elecciones municipales.

Han pasado veinte años. Fue cuando Teófila Martínez llegó a la alcaldía de Cádiz, Luisa Fernanda Rudi a la de Zaragoza y Celia Villalobos a Málaga. Acompañando a Rita Barberá, que llevaba cuatro años reinando en Valencia. En 1996, ya en la Moncloa, Aznar nombraría ministras a Isabel Tocino y Esperanza Aguirre. Todas se habían curtido en las lides tertulianas de Antena Tres, ¿no es maravilloso? Ninguna tiene poder ya. Ni visibilidad salvo ella, la gran Celia que, como buena malagueña, sabe nadar desde chiquitita y eso le permite flotar como un corcho por muy revueltas que anden las aguas. Y siempre bien "lavá", faltaría más.

Ahora en la oposición, Teófila y Esperanza continúan ladrando su rencor por las esquinas, pero les cuesta vender titulares. A Celia no. En su partido le temen y la ponen a caldo, pero son pocos los que osan toserle. Dejó la alcaldía de Málaga para convertirse en la peor ministra de Sanidad de la historia española reciente y, cuando no sabían qué hacer con ella, le buscaron una canonjía en el congreso de los diputados donde, de indolencia en indolencia, consiguió llegar a las más altas cotas de la vicepresidencia.

Desde entonces no ha dejado de regalarnos momentos memorables cuando le ha tocado ejercer de presidenta suplente. A Rubalcaba lo llegó a llamar "señor Pérez" con el consiguiente cabreo del susodicho, a su chófer lo insultaba y le pegaba gritos, calificó de "tontitos" a los discapacitados, se metió en complicados e inoportunos charcos en materia territorial y, para rematar, no se cortaba un pelo cuando se aburría y, sin disimulo alguno, se ponía a jugar al Candy Crush en su ipad tan contenta.

Como en la conocida historia del escorpión y la rana, Celia Villalobos no puede dejar de actuar así: es su carácter. Hace una semanas, la primera vez que coincidió con Pablo Iglesias en los pasillos del Congreso, no dudó en encararse con él, llamarle demagogo y soltarle una encendida filípica, muy ofendida ella porque a su partido se le tilde de corrupto. Y este viernes, revalidado ya lo que parece su casi vitalicio cargo de vicepresidenta (¡viva el cambio propiciado por el psoe!) la ha vuelto a liar a propósito de los diputados rastas de Podemos:

"A mí me da igual que lleven rastas, ha dicho en Radio Ncional, pero que las lleven limpias para no pegarme los piojos".

Se suma así Villalobos a la ya larga lista de actitudes histéricas que suelen caracterizar a los peperos a medida que van siendo desalojados de las instituciones o se ven obligados a compartirlas, como ahora es el caso. Ahí están, por ejemplo, los ridículos intentos de acoso y derribo a Manuela Carmena y sus concejales desde que tomaron posesión, o los enervados tuits de la impoluta Cayetana Álvarez de Toledo. Faltaban los exabruptos de Villalobos quien, quizás con mono de visibilidad, tenía que liarda parda cuanto antes para volver a salir en los papeles y que las redes le hicieran un poquito de caso, que la teníamos muy abandonada. A la pobre.

Al bueno de Patxi López, flamante jefe suyo, habría quizás que sugerirle que, ya que parece contrariarle que en el Congreso tengan lugar según qué tipo de "espectáculos" a tenor de lo que ha declarado este jueves, empiece por llamar a la prudencia a su incontinente, visceral y "bien lavá" vicepresidenta. Y ya puestos que le quite el ipad, ¿no?

J.T.

miércoles, 13 de enero de 2016

El bebé de Carolina

Continúa la caverna tragando quina y revolviéndose en sus asientos, incapaz de digerir que el aire empieza a entrar por las ventanas del Congreso después de casi cuarenta años de mal entendida solemnidad, de abrigos y perfumes caros, de engolamientos trasnochados y liturgias alcanforadas. En una palabra, de pamplinas innecesarias que convertían a los inquilinos del palacio de San Jerónimo en personajes estratosféricos a años luz de sus representados.

- Antes nos veíamos desde el otro lado de las vallas, Juan, me comenta Iñigo Errejón cuando nos cruzamos por los pasillos una hora larga antes del comienzo de la sesión. Hace frío en el patio cuando llega Pablo, a quienes muchos policías y conserjes sonríen sin disimulo, Juancho López de Uralde aparece en bicicleta, como Juan Carlos Monedero, invitado ilustre. No vi que lo cachearan, pero a José Manuel López, portavoz de Podemos en la Asamblea de la Comunidad de Madrid, invitado ilustre también, sí que lo registraron a conciencia. "Me preguntaban por una camiseta reivindicativa", me contaría López después. Noelia Vera, número uno por Cádiz, salía a fumar a un patio revuelto, nunca mejor dicho, donde Alfonso Alonso o Margallo paseaban de un lado a otro sus distinguidos esqueletos sin que nadie les hiciera ni puñetero caso. Solo han quedado 137 diputados de los de antes. 218 son nuevos en esta plaza, y de esos 218, la tercera parte han llegado hasta aquí porque la gente que los ha votado quiere que las cosas dejen de ser como eran.

Mientras Rajoy se escondía rápidamente en el despacho del grupo parlamentario, Soraya lucía su palmito por los platós y los estudios de radio. Cuando Rivera, café de máquina en mano, llega al estudio de Onda Cero, improvisado en uno de los pasillos, casi se da de bruces con Iglesias y manifiesta su contrariedad a sus asesores. No quiere cruzarse con Pablo, pero en la Cope entrarán a la vez y protagonizarán en antena un divertido minicombate de boxeo dialéctico. Pedro Sánchez reclama su móvil a sus ayudantes cuando finaliza una de las entrevistas. Va de bolo en bolo: ahora Susana Griso, ahora Pepa Bueno...

Despiste, mucho despiste. Los nuevos porque no saben ni dónde dejar los abrigos (muchos acabarán colgándolos en sus propios asientos) y los de siempre porque empiezan a intuir que la vara de medir lo que ocurre en el Congreso de los Diputados va a ser muy distinta a la que venía utilizándose hasta ahora. Los políticos, acostumbrados a tragar sapos, disimulan mejor, pero entre los periodistas habituales del lugar se percibía un incómodo desconcierto. Solo les faltaba decir de vez en cuando "Oye, que las cosas no son así". Acostumbrados como están a sus parlamentarios de siempre, a sus rutinas a la hora de hacer canutazos y comentar la jugada, empiezan a percibir que los sesenta y nueve perroflautas recién llegados, dispuestos como parecen a visibilizar su presencia todo lo que puedan, les van a complicar su hasta ahora plácida existencia.

Los políticos son nuevos, pero los periodistas no. Y se nota. En las tertulias empiezan a rasgarse las vestiduras apenas ven a Carolina Bescansa con el carrito camino del hemiciclo. Votará con el bebé en brazos y la caverna ya tiene carnaza para ponerla a caldo. Repetición de la jugada de la cabalgata de reyes en Madrid. Solo falta un tuit diciéndole que no se lo perdonarán nunca. Claro que Villalobos, siempre solícita ella, se acerca a precisarle que hay guardería en el Congreso. En el parlamento europeo hemos visto en diversas ocasiones a europarlamentarias amamantando a sus bebés en los plenos, en Italia también... pero aquí ya hay un argumento para acusarla de explotadora de niños, de narcicista, de buscar el protagonismo a toda costa... A pocos metros de ella se parapeta un presunto delincuente que acaba de abandonar el grupo popular acusado de cobros de comisiones, pero nadie habla de ello. Lo importante es el bebé de Carolina.

Llega la hora de jurar o prometer el cargo. Gloria Elizo, vicepresidenta de la mesa, es la primera de Podemos en hacerlo: "Prometo acatar esta Constitución y trabajar para cambiarla, para que se parezca más al futuro que merecemos construir. Nunca más un país sin su gente y sin sus pueblos". Cuando empieza el orden alfabético, pronto se descubre que cada parlamentario de Podemos va a utilizar una fórmula similar a la de Elizo para prometer el cargo. La pepera catalana Sánchez Camacho, a quien los suyos han buscado un apaño en la mesa del Congreso para que no se quede en el paro, lee los nombres de prisa, en un vano intento de ningunear las promesas de los parlamentarios de Podemos. ¿Por qué no funcionó la megafonía para que las palabras de cada uno de ellos quedaran registradas con nitidez? ¡Ah!

Los cuatro grupos de Podemos y algunos otros se extienden en sus promesas del cargo, en la línea de Elizo. A los tertulianos de radios y teles les falta tiempo para sacar los cuchillos: "Van a hacer interminable la sesión", comentan, "¿será legal esa manera de prometer el cargo?", rematan. Están de los nervios, descolocados, incapaces de asumir, así de golpe, el cambio de paisaje. Sí, Íñigo, sí. Se acabó el tiempo de verse al otro lado de las vallas.

J.T.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Alfonso Guerra y sus cincuenta años cotizados


Me parece perfecto que Alfonso Guerra, en lugar de dedicarse al lucrativo deporte de las puertas giratorias, al que tan aficionados han sido y son muchos de sus antiguos compañeros, haya decidido permanecer en el Congreso como diputado hasta poco antes de cumplir ¡setenta y cinco años!, que será su edad cuando llegue el próximo 31 de mayo.

Me parecerá estupendo que al recibo de la presente se encuentre bien de salud, y celebro además que mantenga en forma tanto su ingenio como su viperina lengua, que tanto divirtió a tiros y troyanos antes, durante y después de esa Transición ahora tan cuestionada y vituperada por tanto perroflauta e incluso yayoflauta desagradecido.

Hubo un tiempo, un largo tiempo, en el que Alfonso Guerra y chascarrillo eran sinónimos. Dales caña Alfonso, le gritaban sus incondicionales apenas le veían aparecer en un atril o en una tarima. Ahora que anuncia su adiós definitivo (veremos), en su despedida no podía faltar alguna que otra perla cultivada como la que transcribo a continuación, soltada con su habitual desparpajo y no menor desahogo:

- Yo es que llevo ya cincuenta años cotizados

¿Y eso es malo o bueno, señor Guerra? ¿Cómo cree usted que le habrá sentado ese comentario a los 140.000 jóvenes que solo en los dos últimos años se tuvieron que marchar de este país, y que dan por perdida la posibilidad de jubilarse y cobrar pensión alguna vez en su vida? Y al camarero, al profesor o al operario contratado por horas, con altas y bajas a diario, con más hojas rellenas ya en sus informes de vida laboral que usted en toda su vida, ¿cómo cree que se le habrá quedado el cuerpo tras escucharle?

Me gustaría saber también cómo se han tomado su comentario tantos profesionales (médicos, catedráticos, militares, investigadores…) que fueron obligados a dejar la actividad en la flor de su vida, cuando todavía tenían mucho que aportar a la ciencia, a la medicina o a cualquier otra disciplina donde la experiencia suele ser un valor añadido. Ciudadanos que no pudieron llegar a los cincuenta años de vida laboral sencillamente porque se les impidió. A los sesenta y cinco, máximo setenta, quedaron fuera de juego.

Claro que hubo otros muchos, cientos de miles, a los que se les truncó mucho antessu trayectoria profesional. Reconversión, eres, o jubilación anticipada fueron conceptos que empezaron a ponerse de moda en este país cuando nos gobernaba el ejecutivo del que Guerra era vicepresidente. Las plazas de los pueblos empezaron a llenarse de cincuentones reestructurados cuya única ocupación para el resto de sus días iba a ser la petanca o el carajillo.

imageHubo quienes quisieron y pudieron reinventarse, sobre todo aquellos que contaban con más formación, pero hubo otros muchos que nunca consiguieron rehacer su vida laboral y que vegetaban y continúan vegetando por nuestras calles esperando la muerte mientras escuchan en la tele al otrora cañero mayor del reino presumir de sus cincuenta años cotizados.

Que se jubila, dice Alfonso Guerra. Veremos. Demomento se cura en salud anunciando que continuará al frente de la Fundación Pablo Iglesias. Pablo Iglesias el suyo, porque al
Pablo Iglesias que ahora ocupa portadas en los periódicos se
supone que Temas, la revista cuyo consejo de redacción preside Guerra, continuará poniéndolo de vuelta y media como acaba de hacer en su número de noviembre.

Con su anunciado adiós tras 37 años gastados por sus pasillos, el todavía diputado más antiguo del Congreso, incrementa así la nómina de insignes que este 2014 dicen adiós a la primera fila de la política nacional. Cincuenta años de vida laboral. Y sin haber recurrido, de momento, a ninguna puerta giratoria. La verdad es que tiene su mérito.

J.T.

jueves, 10 de octubre de 2013

Las tetas como arma


Me ha parecido genial

El golpe de efecto de las tres activistas de Femen este miércoles en el Congreso de los Diputados tiene un recorrido “icónico”, que dirían los cursis, espectacular.

Las tetas al aire desaletargan. Espabilan. Generan tensión, como bien argumentan las activistas de Femen. Y si en el pecho desnudo se puede leer con claridad que “El aborto es sagrado”, el mazazo acaba teniendo un efecto indiscutible.

Con acciones así es como hay que tratar a sus apoltronadas señorías. Hagan lo que hagan, digan lo que digan, lo que quedará para siempre en nuestras retinas es la imagen de esas tres admirables jóvenes encaramada una a la columna, aferrada otra a la barandilla y una tercera cabalgando sobre el pasamanos gritando con todas sus fuerzas y desembarazándose de unos ujieres cuyo exceso de celo para acabar con la protesta hizo temer al presidente de la Cámara por un accidentado desenlace.

Han dado en la tecla con este tipo de protesta las activistas de Femen. No pasará desapercibida. Ni sus protesta ni las anécdotas durante el desalojo: ese zapato que casi le cae en la cabeza a alguien del pp, esa cara de alelao jugando a impenetrable jugador de póker de Gallardón o la expresión de abuelete preocupado de Posada, “no fuera que le pasara algo a las niñas”.

O esa ujier que para desalojar a la más irreductible de las tres le estuvo metiendo mano en las tetas hasta la saciedad…

¡Chapeau por ellas! Estos son los mensajes que calan. Estas son las acciones que tienen repercusión. Hasta el lema de la protesta, “El aborto es sagrado”, es un verdadero hallazgo. No sé cómo no se le había ocurrido a alguien antes. Es un pedazo de frase que espero perdure en el tiempo. Como espero que perdure también la estupefacción de Gallardón, que a punto estuvo de rasgarse las vestiduras allí mismo en el escaño por lo que le parecia un sacrilegio y por los aplausos de Izquierda Plural.

Pero ni esa oportunidad saben aprovechar los Cayo Lara y compañía. Están tan instalados en lo políticamente correcto que no han sido capaces de decir que la protesta de Femen les parecía poco para lo que en realidad se merecen sus señorías. Se han limitado a los aplausos y a una escasamente agresiva réplica a Gallardón, a quien por cierto cada vez se le ve más cara de acabado: si antes de ser ministro le gustaba a poca gente, ahora ya no le gusta a nadie y él lo sabe. Y menos que a nadie a sus propios correligionarios.

Sí, Gallardón, sí: el aborto es tan sagrado como el derecho de los ciudadanos a exigiros que gestionéis para servir y no para putear. “Falta de respeto a la soberanía popular”, dices que ha sido la protesta en el Congreso de las tres jóvenes de Femen. Pero… ¿tendrás cara? Sabes de sobra que la primera falta de respeto es la vuestra, que tras conseguir esos votos soberanos, no habéis hecho más que faltar sistemáticamente a todas vuestras promesas, no parar de asustar, de mentir, de amenazar…

Bravo por Femen y por su contundente protesta llevada a cabo donde hay que hacerla: en el seno del Congreso de los Diputados.

No ha sido una protesta más. Ni una mera anécdota. Ha sido un verdadero acierto, una iniciativa genial en su concepción y en su desarrollo.

J.T.

domingo, 4 de agosto de 2013

¡Ojo con Alfonso Alonso!


La transmutación de Alfonso Alonso, portavoz del grupo parlamentario popular en el congreso de los diputados, tiene que tener alguna explicación.

El pasado día uno actuó de palmero mayor de Rajoy y, por segunda vez en su vida parlamentaria que yo recuerde, mostró un iracundo perfil tipo doberman del que hasta entonces no habíamos tenido noticia el común de los mortales. Creo que esta "salida del armario" del pasado jueves, así como el desarrollo de la comparecencia de su jefe, se diseñaron básicamente para aplacar inquietudes en el interior de sus filas. Para que los peperos "mosqueaos" pudieran marcharse de vacaciones tranquilos tras constatar que sus perros guardianes saben morder cuando hace falta.

Los  farisaicos golpes de pecho de su jefe y el rifirrafe con Rubalcaba dejaron muy en segundo plano la estridente intervención de Alonso. Hasta tal extremo fue así, que las crónicas parlamentarias de aquel día lo ningunearon prácticamente por completo a pesar de que puso a parir a todo el mundo, nombró a ETA, repartió estopa a todos los grupos y siguió la línea de Rajoy de buscar a menudo el cuerpo a cuerpo con el psoe. Estaba claro que se trataba de una actuación "en clave interna".

El "debut con picadores" en este su nuevo estilo agrio y casi soez lo había tenido Alonso el pasado once de julio en la reunión de la Diputación Permanente del Congreso, que fue donde el pp impidió la comparecencia del presidente del gobierno para hablar del caso Bárcenas (algo que Rajoy tuvo que hacer "a rastras" 20 días después). Ese once de julio Alonso sorprendió al personal cuando arremetió "a grito pelao" contra toda la oposición, con la venas del cuello a punto de estallarle y la cara enrojecida. 

Aquel once de julio Alonso estrenó en el Parlamento el argumentario merced al cual:

1. Bárcenas, extesorero del pp, quedaba calificado de delincuente para siempre y, por tanto, expulsado oficialmente a los infiernos.
2. Lo que estaba haciendo la oposición al pedir la comparecencia de Rajoy era "apadrinar" a un inquilino de la cárcel de Soto del Real, y "plegarse" al guión diseñado por este "personaje"

Acto seguido pasó a desplegar una pesada artillería hasta entonces impropia de sus modos y maneras: 
A IU la acusó de decir "luchar contra el fraude fiscal y no pagar a la Seguridad Social", de defender "a los desahuciados pero quedarse con pisos por un precio inferior al del mercado". A ERC le espetó que "solo se sienten españoles para cobrar"; al Psoe le sacó a pasear fantasmas varios, Eres andaluces incluídos, por supuesto; A UPyD lo calificó de partido oligárquico; a Amaiur les nombraba a ETA cada dos por tres... Ni Álvarez Cascos en sus mejores tiempos, vamos. 

Como en este tipo de asuntos nada suele ocurrir por casualidad creo que Alonso, tras sus dos recientes actuaciones "estelares", tiene jugoso futuro en su partido. Hombre de confianza de Soraya, podría ser una de las estrellas emergentes llegado el momento. Y tras los ridículos tan espantosos de González Pons, Floriano o Cospedal cada vez que cualquiera de ellos abre la boca, el hueco para una nueva cara, una nueva voz y un nuevo faltón estaba ahí.

Quién lo iba a decir de aquel discreto y contemporizador alcalde de Vitoria (1999-2007) aunque sobre su actuación en esa ciudad y su manera de comportarse en política siempre ha habido opiniones para todos los gustos. 

Igual ahora, a sus 46 años, edad ideal,  ha visto la posibilidad de "tocar pelo" en breve si hacía un cursillo intensivo de agresividad. Ojo con Alfonso Alonso. Como le dijo Cayo Lara el otro día, se está ganando muy bien el sueldo... y el sobresueldo.

J.T.

jueves, 1 de agosto de 2013

Rajoy se escapa vivo una vez más



Se les ha escapado vivo. Tanto entrenamiento en el arte de resistir tiene que servirle forzosamente de algo. Tras sobrevivir durante años -quinquenios ya- a noches de larguísimos cuchillos en el propio seno de su cainita organización, a Rajoy le ha bastado este jueves con tirar de rutina para merendarse a una oposición en inferioridad numérica, física y hasta química, a juzgar por la falta de punch.

No entiendo qué le ocurre a Rubalcaba. Este no es nuestro Alfredo, que nos lo han cambiado. ¿Qué ha sido de sus retorcidos colmillos, de aquella lengua viperina de tan acreditada eficacia en pretéritas batallas? ¿Es posible que no contara con la posibilidad de que Rajoy abordara las cosas como lo ha hecho? No creo. ¿Entonces?

Porque Rajoy se la ha jugado a cara o cruz: "No me voy a declarar culpable porque no lo soy" -ha dejado dicho para la historia en el diario de sesiones. Si miente, lo pagará caro, pero mientras tanto sale vivo comparecencia tras comparecencia. La autoflagelación a lo Juan Carlos -"me equivoqué con Bárcenas"- ha sido el primer golpe de efecto. Pero al punto victimista no ha tardado en sucederle  la actitud chulesca y pendenciera trufada de trucos de avezado trilero.

"¿Se han pagado remuneraciones complementarias por razón del cargo? Sí, como en todas partes", suelta tan ancho

Y en lugar de tirársele a la yugular al oír cosas como ésta la oposición, atocinada y apoltronada, lanzaba mandobles al aire como los boxeadores noqueados. "En cualquier país de Europa, solo por los eseemeeses a Bárcenas tendría usted que dimitir" -decía un casi indulgente Rubalcaba. "Les voy a contar la historia de una familia", declamaba un solemne Cayo Lara; "Respetamos la presunción de inocencia" -proclamaba un circunspecto Duran Lleida que aprovechó para reprochar el maltrato a sus amigos Mas y Pujol"... Por no hablar de la impetuosa Rosa Díez y su rechinante "veinteava", inadecuado término utilizado cuando anunciaba que iba a exponer su "vigésima" pregunta.

Rajoy se ha permitido afirmar que ya había hablado del caso Bárcenas cuando la única vez que rozó el larguero con el asunto lo hizo mediante comparecencia por plasma, no le importa decir digo donde dijo Diego, como cuando proclamó a los cuatro vientos que "no se iba a poder probar que el extesorero no era inocente". Ahora va, se desdice y punto pelota. Tampoco le ha importado contradecirse durante el mismo debate: anunciar que no iba a recurrir al "y tú más" y adornar su discurso desde el minuto uno con frases pronunciadas por Rubalcaba en el pasado: pasajes atinadamente seleccionados para darle en todo el bebe al jefe de la oposición y de paso a pedrojota.

La sensación que me ha quedado, tras tragarme la comparecencia íntegra, ha sido que ningún partido había hecho los deberes más allá de poner en orden todo lo que ya se conocía del caso tras las revelaciones periodísticas y las comparecencias judiciales. Rajoy, en cambio, se había preparado -o le habían preparado- los deberes a conciencia, con sus paréntesis y todo tras las citas textuales (memorable el histórico "fin de la cita", convertido en trending topic y que será finalmente el chascarrillo del debate que pasará a la historia)

Poca improvisación en las filas de la oposición, poca devolución de balones, demasiado guión... De vez en cuando me sorprendía a mi mismo increpando al televisor, como si de un trascendental partido de fútbol se tratara, cuando entendía yo que los replicantes se quedaban cortos, no pegaban nada duro ni muchos menos remataban ninguna faena.  Hasta han caído en la tentación del insulto (Coscubiela) cuando hubiera bastado con poner en valor el nerviosismo que el presidente evidenciaba en varios momentos (alusiones al caso Faisán y a Luis Roldán) en que ha estado a punto de perder los papeles. Con las contradicciones, las chulerías y las mentiras flagrantes de Rajoy lo han tenido a huevo para meterle mano pero han dejado que se les escape vivo ¿Por qué?

A todo esto, ¿qué hemos salido ganando los ciudadanos tras esta comparecencia? ¿Qué ha cambiado? Probablemente que Rajoy se ha mojado y de eso ha quedado constancia en el diario de sesiones. Muy claro lo tienen que tener para arriesgarse a que mañana Bárcenas aparezca con algún nuevo misil. Y hasta ha osado tocarle las narices a pedrojota, con el peligro que tiene, y que seguro se habrá cabreado como una mona con la cita de Rubalcaba desempolvada hábilmente por Rajoy en la que el jefe de la oposición decía hace años que "hay un círculo de la calumnia que funciona así: "El Mundo" manipula y tergiversa adecuadamente para generar una audiencia que al mediodía será ampliada por los informativos de televisión".

Se ha permitido Rajoy hasta citar a Bertrand Rusell: "La calumnia siempre es sencilla y verosímil". Y Rosa Díez va y le replica con una frase de Nietzsche "Lo que me entristece no es que me hayas mentido, sino que jamás podré confiar en ti"

Conclusión: agua de borrajas. Yo lo siento, pero no he podido quitarme la sensación de que ahí todos, gobierno y oposición, estaban limitándose a solventar un trámite. Una vez liquidado el marrón, cada uno a su respectiva playita, y ya veremos qué pasa en septiembre. Las muchas maletas que algunos han tenido el descaro de llevarse al Senado, para no tener ni que pasar por el hotel después, así lo evidencian.

Parece que tras el intenso paripé los mercados, al menos hoy, se han quedado tranquilitos. Yo, desde luego, no.

J.T.

domingo, 28 de julio de 2013

20 preguntas que Rajoy no contestará el jueves


Como buen opositor que es, no me extrañaría nada que Rajoy tuviera ya preparada la mayor parte de su intervención ante el congreso el próximo jueves y que hubiera aprovechado este fin de semana de ostracismo para ir memorizándola. 

Miedo me dan la estructura y el contenido de ese guión. 

Me dan miedo porque no creo que a ninguno de sus asesores, tan inclinados a hacerle siempre la pelota y tan escasamente propensos a decirle al emperador lo desnudo que está, se le ocurra sugerirle al compareciente a palos que base su alocución en explicar las cosas con claridad, de manera cortita y directa. 

Más bien al contrario: le recomendarán, para no perder la costumbre, que se vaya por los cerros de Úbeda cada vez que pueda y que se anime pensando por una parte en ese “suelo” de nueve millones de votos con cuya fidelidad siempre cuentan, y por otra en lo poco efectivas que hasta ahora han sido las protestas contra su política a pesar del puteo sistemático al que viene sometiendo a los ciudadanos. 

Aún así, a mi me gustaría contribuir humildemente con algunas “cosillas” antes que cierren definitivamente el borrador de la intervención por si el presidente o alguno de sus fieles asesores tuvieran a bien considerarlas. A ver si llego a tiempo. Sin la sapiencia de los especialistas y sin lo rebuscado de los planteamientos técnicos, me he limitado a recopilar interrogantes que escucho a diario en bares, conversaciones entre amigos, tertulias laborales y familiares y demás foros cotidianos. Las he convertido en “20 preguntas 20″ de las que, si Rajoy llegara a contestar tan solo a un par de ellas, confieso que me llevaría una buena sorpresa. 

Aquí van: 

1. ¿Está en condiciones de afirmar que todo lo que se dice sobre usted es mentira? 

2. ¿Es Bárcenas un friki o un colaborador-kleenex al que ha dejado caer cuando ya no le ha sido útil sin calcular los riesgos que podía tener eso? 

3. ¿Hay o ha habido, se mueve o se ha movido dinero negro en el pp, ¿sí o no? 

4. ¿Los sobres en los que (presuntamente) recibía usted el dinero negro, eran marrones como dice Bárcenas, o se equivoca de color? 

5. ¿Le han estado soltando pasta gansa los constructores al partido durante años ¿sí o no? 

6. ¿Esos que (presuntamente) soltaban pasta, resultaron casualmente agraciados con algún suculento pelotazo? 

7. ¿El dinero que Bárcenas ha llegado a tener en paraísos fiscales son 48 millones de euros o más? 

8. ¿Cuántos empurados por el caso Gürtel han tenido relaciones con usted? 

9. ¿Cómo es que se “guasapeaba” usted con “su amigo” Luis todavía semanas después de que estallara el escándalo? 

10. ¿Qué tiene que decir de las torpes, confusas, atropelladas y contradictorias explicaciones que los portavoces de su partido (Cospedal y Floriano fundamentalmente) han ido dando desde enero hasta aquí cada vez que aparecía un marrón en los periódicos? 

11. ¿Por qué tenía usted a sueldo a Sepúlveda? ¿Qué es eso del “diferido” de Bárcenas? 

12. ¿Cómo nos explica la transición desde el “no podrán probar que no es inocente” hasta llegar a la unanimidad con que ahora todo el pp, empezando por el portavoz del partido en el Congreso, lo trata de “delincuente”? 

13. ¿Qué se le ha escapado de las manos para que algo que usted creía tener controlado haya ido a caer en los dominios de Liaño y Pedrojota? 

14. ¿Qué tal si cuenta en el Congreso solo lo que sería capaz de decir si tuviera que hacerlo en la calle y a pecho descubierto ante los ciudadanos? Pues espabile y déjese de rollos patateros. 

15. La vida es resistir, suele proclamar usted. ¿Es así como gestiona la enorme indignación que lleva provocando en los ciudadanos desde hace 20 meses? 

16. Cuando usted emplea la palabra “importante” para contraponerla a todo lo que rodea al escándalo Bárcenas, ¿en qué está pensando exactamente? 

17. ¿Cuándo va a dejar de escaparse por los garajes y de dar esa impresión de cobardía permanente, que es la imagen que se tiene de usted tanto dentro como fuera de España? Es decir, ¿cuándo va a empezar a dar la cara, como es su obligación, cuando se le piden explicaciones? 

18. ¿Qué cree que ocurrirá con usted en su partido cuando los sueldos, prebendas y mamandurrias varias de sus correligionarios no dependan de su firma? 

19. ¿Duerme bien por las noches? 

20. ¿Pondría usted la mano en el fuego por usted mismo? 

Probablemente no estaría de más saber también si las gafas con las que va a leer su comparecencia en el congreso se las pagó Bárcenas con dinero negro o no. O si los trajes… “tal”, que diría él. Pero en fin…

J.T.