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miércoles, 6 de abril de 2016

Golpismo mediático de medio pelo

Hace ya bastante tiempo que paso por los kioskos de prensa tapándome la nariz. Las primeras páginas me producen, literalmente, asco. Unas veces parecen revistas de humor; otras, pasquines propagandísticos  de la peor especie… No hay en ellas ni una puñetera verdad y todo suena a cachondeo. Ni siquiera se les puede llamar periodismo amarillo, porque el periodismo amarillo tradicional tiene a gala serlo y presenta sus productos con mucha más dignidad de la que lo hacen muchos periódicos en España desde la primavera de 2014.

Es todo tan excesivo, tan desmesurado, tan grosero… que imposibilita trabajar una recesión en condiciones. Cada día que transcurre supera al anterior en zafiedad, manipulación y mala leche. Nadie informa ya aquí; en la radio apenas hay ya periodistas, pero abundan los telepredicadores faltones y desvergonzados; y en la tele no hay informativo que se salve. Deberían cambiarles el nombre y llamarles directamente “Opinativos” en lugar de “Informativos” para orientar mejor a los despistados de buena fe, si es que aún queda alguno.

En estos días de cuenta atrás en los que aumenta la histeria, en estas pocas semanas que faltan para el dos de mayo, fecha tope en la que se puede formar gobierno antes que el parlamento vuelva a disolverse; en estos momentos donde los vértigos y los temblores de piernas son más frecuentes cada hora que pasa, los promotores de la Gran Coalición  queman sus últimos cartuchos orientando los cañones contra Podemos, con toda su munición disponible: hay que dinamitar como sea cualquier posibilidad de acuerdo de izquierdas que pudiera atisbarse en el horizonte. Y mira que la cosa está difícil.

El juego sucio de los medios estos días es un episodio más de la grosería que se traen entre manos desde que se percataron que ningunear o despreciar a Podemos no surtía el efecto deseado y decidieron apostar por el ataque directo y sin anestesia. Nunca interesaron tanto los plenos de según qué ayuntamientos como ahora. Nunca hubo tanta presencia de cámaras en los consistorios de Cádiz, Zaragoza o Barcelona. Una ciudadana le monta un pollo a Kichi y a todos les falta tiempo para abrir los informativos con el incidente. No ya Antena3, o tve, no… también Canal Sur, que a Susana y su gente les vienen de fábula estas cosas para endilgar leña al mono…  Nunca fue tan retransmitida una detención como el “prendimiento”ralentizado del jornalero Bódalo hace unos días en Jaén. Carnaza que no se puede desaprovechar, ya que por mucho que buscan no salen de Venezuela, Irán y las encuestas apocalípticas a la hora de intentar el descrédito. Por cierto, sin demasiado éxito hasta ahora. Tan escaso, que las portadas del ABC de los últimos días ya no dan ni asco. Más bien pena y vergüenza ajena.

Ese ministro de justicia vinculando a Eta con Podemos en unas desesperadas declaraciones de pasillo, y esos informativos haciéndose eco de la sandez; esos debates con tertulianos que nunca se preparan sus intervenciones y que, en lo que concierne a Podemos, tocan de oído sin documentarse en absoluto y se quedan tan panchos, conscientes de la impunidad de sus patrañas y satisfechos por cumplir con su papel de acólitos bienmandados de quienes le sueltan la mosca… Esas columnas de opinión escritas con el único objetivo de echar mierda diaria sobre los proyectos de cambio, exista o no base argumental para ello, cogiendo el rábano por las hojas, soltando chorrada tras chorrada…

En roman paladino, lo que hace buena parte de la prensa de este país es golpismo. Golpismo de medio pelo, porque  cuando ves según qué primeras páginas de periódico o escuchas según qué argumentos en las radios y en las teles no puedes evitar la carcajada.  Claro que, mientras te ríes a mandíbula partida, al mismo tiempo haces votos para que la impotencia y el poco éxito de sus ataques no les lleve nunca a intentar helarnos la sonrisa de otra manera.

Me da mucha vergüenza, mucha, buena parte del periodismo que se hace en España en estos momentos. Y mucho asco. Espero que no llegue el día en que acabe dándome miedo.

J.T.





martes, 1 de marzo de 2016

El PSOE y sus consignas en las redes sociales


Parten y reparten consignas los socialistas estos días sin reparo alguno a la hora de insultar la inteligencia más elemental. Han resucitado los argumentarios y los razonamientos con trampa.

Falso silogismo número uno:

"Nosotros hemos hecho consulta
Podemos no ha hecho consulta
Ergo... nosotros somos mucho más demócratas que Podemos"

No creo que los de Podemos cometan la torpeza de responder a ver quién la tiene más grande, pero hace falta tener muy poca memoria y mucha cara dura para que el PSOE ose, a estas alturas, presumir de democracia interna.

Consigna y falso silogismo número dos:

"El PP vota no a la investidura de Pedro Sánchez
Podemos tampoco vota sí al candidato socialista
Ergo... Podemos y PP la misma cosa son"

Así a bote pronto, si seguimos esa línea, se me ocurren mil silogismos mucho más razonables que ese. Postulados que tampoco es cuestión de estar echando en cara cada día y que, de manidos, hasta me avergüenza tener que repetir. A saber:

"El PP vota a favor del TTIP
El PSOE vota al TTIP
Ergo... PSOE y PP la misma.... son"

"El PSOE cambia el artículo 135 de la Constitución con agostidad y alevosía
El PP los apoya encantado
Ergo... PSOE y PP la misma... son"

El partido que más ha traicionado a los trabajadores y a los débiles tomando, de manera conjunta con el PP, decisiones en contra de sus intereses, juega ahora a intoxicar intentando situar en la misma trinchera a Podemos y el PP porque, cada uno por razones muy distintas como nadie ignora, anuncian que votarán NO a la investidura de Pedro Sánchez.

Luego está esa oferta en clave de "no van a poder rechazarla", según ellos, y que los altavoces mediáticos, con El País a la cabeza, se encargan de airear:

"No es un mero cortapega, hombre -le dicen a Pablo. Son 68 propuestas que van desde el Ingreso Mínimo Vital a la garantía de la cobertura universal de la sanidad pública, pasando por el endurecimiento de las medidas contra la corrupción, la recuperación de la justicia universal o un impulso a la política de acogida de refugiados. Le vas a decir a todo esto que no?"

Están desatados los hooligans del PSOE. Intimidan, presionan, asustan y, cuando esa táctica no les da resultado, terminan recurriendo al victimismo. Me da verdadera pena la deriva que ha tomado un partido en el que muchos pusimos nuestras complacencias en su día. Me da pena también que se dediquen a repartir etiquetas a quienes no estamos de acuerdo con su manera de enfocar las cosas.

Se empeñan, por ejemplo, en que quienes somos críticos con su política tenemos forzosamente que pertenecer a un pensamiento alineado. No entienden que estar en contra de sus postulados no significa automáticamente ser de Podemos, ni de Comamos, ni de Cantemos o de Soñemos. No entienden que pueda existir la libertad de pensamiento y la posibilidad de coincidir con según qué postulados sin por ello tener, necesariamente, que ser transmisor de consignas de nadie.

Me apena ese enfoque sectario a la hora de analizar la opinión ajena, me entristece ese poco respeto a la libertad de expresión. Y me asusta que en muchos casos provenga de hooligans incondicionales que, cada mañana, cuando empiezan a disparar diatribas a diestro y siniestro en facebook y twitter, o a redactar comentarios interactivos en las columnas de opinión, lo hacen tirando de argumentario y repitiendo hasta la saciedad las consignas del día.

J.T.





viernes, 9 de octubre de 2015

El TTIP es la OTAN de la economía

Están decidiendo nuestro futuro en Bruselas desde hace dos años y aquí en España, la prensa de papel, las radios y por supuesto las televisiones, permanecen callados. Alguna cosa en la Sexta, Gabilondo, ciertas referencias indirectas en otros medios cuando no queda más remedio... y pare usted de contar.

Por eso tienen tanta importancia, a mi juicio, dos iniciativas puestas en marcha este mes de octubre que ayudan a conocer qué demonios es el Tratado Trasatlántico de Libre Comercio ó TTIP a toda aquella persona interesada en entenderlo.

Una de ellas es el debate actualmente abierto en la web de Espacio Público, un foro que me honro en coordinar y cuya ponencia inicial, publicada a primeros de septiembre, corrió a cargo de la reconocida activista internacional Susan George, presidenta del Transnational Institute de Ámsterdam. Si os tomáis la molestia de consultar la página, comprobaréis que desde entonces hemos tenido el honor de contar en el debate con firmas de distintas sensibilidades que nos ayudan a entender la envergadura de unas negociaciones entre EEUU y la UE que, en el mayor de los secretismos, se proponen acabar con el actual concepto de soberanía de los Estados y cambiar las reglas de juego del comercio mundial. Con el consiguiente perjuicio para el futuro medioambiental y para la salud y los derechos, tanto laborales como sociales, de la mayor parte de la ciudadanía europea.

La otra iniciativa periodística es una publicación extraordinaria de Le Monde diplomatique, dedicada íntegramente al TTIP, en la que aparecen recogidos algunos de los artículos difundidos a su vez en la página de debate de Espacio Público. Desde Ignacio Ramonet a Susan George, pasando por europarlamentarios españoles de todos los partidos que luchan a diario en Bruselas para romper el secretismo de las negociaciones. Esta publicación extra, que Le Monde diplomatique ha titulado "Una OTAN de la economía", acaba de llegar a los quioscos coincidiendo con las jornadas de movilización internacional contra el TTIP que tienen lugar entre el 10 y el 17 de este mes octubre.

Hace seis meses escribía yo esto en mi blog sobre el dichoso Tratado: "Una gran conspiración contra nuestros derechos y libertades, que más pronto que tarde afectará sin remedio a nuestras vidas, se está fraguando a nuestras espaldas con la connivencia de los gobiernos europeos y el silencio cómplice y canalla, una vez más, de los medios de comunicación. Lo que nos ha ocurrido hasta ahora no es nada para lo que nos puede llegar a pasar. ¿Por qué? Porque para las empresas que gobiernan el mundo, las leyes que todavía protegen en Europa al ciudadano medio son un maldito estorbo. ¿Y qué se hace con los estorbos cuando se tiene poder? Eliminarlos. En ello están. No hacemos más que retroceder, pero no tienen suficiente. A quien piense que esto del neoliberalismo nos está hundiendo en la miseria solo le diré una cosa: esto no ha hecho más que empezar."

Todo lo que se hable sobre el TTIP siempre será poco. Por eso os invito a ilustraros con las interesantes intervenciones en el debate que Espacio Público va publicando en la web, y también en el número especial que Le Monde diplomatique le dedica al tratado.

Es algo que nos concierne muy directamente; algo de lo que, me temo, hablaremos mucho en breve para vergüenza y oprobio de la profesión periodística y de los medios de comunicación de nuestro país quienes, siempre fieles a sus amos, han practicado hasta ahora el más elocuente de los silencios.

J.T.




miércoles, 7 de octubre de 2015

¡Sacad vuestras manos de los medios públicos!

Conozco muy pocos casos de jefes que, tras ocho años de gestión, el día en que dejan el cargo sus subordinados le dediquen un largo y prolongado aplauso de despedida.

Uno de esos extraños casos es el de Fran Llorente, director de los Servicios Informativos de TVE durante la época de Zapatero. Aquel día de junio de 2012 en que abandonó su sillón en Torrespaña, Llorente hizo mutis por el foro y se retiró a desconocidos cuarteles... hasta este martes cuando, en la sección que Mariola Cubells tiene en "La Ventana" de Francino, escucho la siguiente reflexión por parte del invitado del día:

"Si cuando los políticos hablan de regeneración lo hacen en serio, solo será verdad si sacan sus manos de los medios públicos".

Era él, era Fran Llorente, cuarenta meses después resumiendo en veintidós palabras una idea que muchos no solo compartimos, sino que nos esforzamos en propagar lo máximo posible. Parece mentira que cueste tantísimo trabajo inocular en la mente de quienes se dedican a la política que la esencia de la información es trabajar para las personas a quienes ésta va dirigida y no para quienes están en el poder.

La información atraviesa momentos de grave crisis por muchos factores (económicos, tecnológicos, laborales...) pero entre ellos está la cobardía de una buena parte de los profesionales que jamás se cuestionan escribir para el común de los mortales, que solo piensan en sus jefes y en sus amos cuando se ponen delante del ordenador. Olvidan que su único patrimonio es su firma y que, si defraudan al lector o al espectador, están dilapidando el único capital que tienen, y más en los tiempos que corren.

"Hay dos premisas a mi juicio imprescindibles para que la cosa funcione: -les decía Llorente a Cubells y Francino- La primera, que los periodistas nos esforcemos en conectar con la sociedad y ganemos su confianza. Y en segundo lugar, que el ciudadano exija una información decente".

El comportamiento de los políticos con los medios de comunicación en general es una verdadera vergüenza, pero con los públicos es ya de juzgado de guardia. Por eso, cuando un periodista de un medio público se pliega a los intereses del poder, la cosa acaba como el rosario de la aurora (Canal Nou, Telemadrid, Tve...)

Si el periodismo no es molesto con el poder, no es periodismo. El periodismo es la garantía del ciudadano de que el político lo tendrá difícil si pretende actuar con impunidad. El lenguaje del periodista ha de ser el de la gente de la calle, no el de los cenáculos, ni el de los comités federales o las comisiones ejecutivas, ni siquiera el del parlamento o el senado.

Yo no sé dónde ha estado metido Fran Llorente estos años (dijo en la Ser que continuaba en Tve) pero se agradece mucho volver a escucharlo. Saber que alguien que nos ayudó a reconciliarnos con el periodismo sigue estando en la brecha, y nos vuelve  a recordar que otra manera de hacer información pública fue posible.

Creo que este país necesita muchos "Fran Llorentes" que devuelvan la dignidad a la información. Cuarenta meses de mezquindad han devastado lo que fue una Tve que, como el resto de los medios públicos, están pidiendo a voces una regeneración moral, un drástico cambio que nos devuelva la fe en la importancia de contar historias con competencia profesional y con decencia. Basta con eso.

El cambio en este país pasa sin duda por el vuelco político. Pero el vuelto político no será completo ni creíble si no se produce un contundente viraje en la manera de entender la información en general. Y en particular, la manera de gestionar los medios públicos. Basta con que consigamos recuperar el carácter de servicio público que nunca debieron perder. Políticos de todo color y condición: sacad vuestras manos de los medios públicos. Y echadle valor de una vez para crear las condiciones legales que impidan a quien esté en el poder, sea quien sea, ceder a la tentación de volver a meterlas.

J.T.

viernes, 10 de julio de 2015

Público y "Espacio Público"

– Puede que contemos con Ada Colau para el programa de estreno, Marià.
Pablo Iglesias estaba exultante cuando, allá por los primeros días de diciembre de 2013, le hacía este comentario a Marià de Delàs, director general de Público. Por fin “La Tuerka”, tras varios meses en barbecho, iba a volver a emitirse. Y lo iba a hacer desde los platós de Público TV, en directo y por streaming a través de la página web del periódico.
Antes producían un programa cada siete días. Esa temporada 2013-2014 habían decidido apostar por cuatro entregas semanales. De lunes a jueves. Los lunes y los miércoles presentaría Pablo; los martes y los jueves, su profesor y amigo de tantos años: Juan Carlos Monedero.
Finalmente, Ada Colau no pudo estar en aquel primer programa de La Tuerka emitido desde la redacción de Público. Pero desde entonces, la redacción del periódico se convirtió en una especie de pasarela por donde iban desfilando buena parte de los nombres propios que, poco tiempo después, irían adquiriendo protagonismo en la vida pública española.
Lo mismo te cruzabas en el baño con Francisco Granados, hoy en chirona, que en la máquina del café te encontrabas con Manuela Carmena, hoy alcaldesa de Madrid. O con Gregorio Morán, Baltasar Garzón, Tania Sánchez Melero, Casimiro García Abadillo, Josep Borrell, Julián García Vargas…
La historia de lo que lleva pasando en España durante los últimos dos años se ha escrito en buena parte, con Delàs, Chema Crespo y Carlos Enrique Bayo al frente, desde la redacción de Público.
Y de “Espacio Público”
Espacio Público es el “papel couché” de Público. Un foro de debate con temas que han ido poniendo sobre la mesa las preocupaciones sociales, políticas y económicas más urgentes que tenemos en nuestro país y en el que han intervenido primeros espadas de todas las disciplinas.
Cerramos ahora en “Espacio Público” nuestra segunda temporada de debates. Y digo “cerramos” porque durante todo ese tiempo me ha correspondido el honor, junto a Boni R. Cañibano, de vivir de cerca lo que ha ido ocurriendo en ese foro. Debates que permanecían vivos en la web  varias semanas y que luego se remataban en El Ateneo madrileño, en la sede de ECOoo, o en Público TV. Con temas que deberían estar tratando, si tuvieran una mínima decencia, las televisiones públicas: asuntos como la pobreza energética, la conveniencia de reinventar la justicia, el municipalismo, la violencia de género, los sindicatos en tiempos neoliberales, Catalunya y el derecho a decidir, el debate sobre si apostar por una Renta Mínima Garantizada o por  una Renta Básica…
En nuestro foro han escrito Gerardo Pisarello, Ernest Urtasun, Oriol Junqueras, José Manuel López, Xulio Ferreiro, Nacho Murgui, Martiño Noriega, Jaume Asens… la  mayor parte de ellos antes de convertirse en los que hoy son: alcaldes, concejales o jefes de grupo parlamentario en ilusionantes proyectos de cambio.
Repito: es un privilegio estar viviendo un momento como éste desde la redacción de Público, donde también se ha puesto en marcha un programa quincenal de Economía a través de EKOTV. En “Espacio Público”, miembros del grupo promotor como José Luis de Zárraga, Orencio Osuna o Emilio Arrojo expresaron siempre su convicción de que éste era un buen camino. Creo que llevaban razón. Tras el paréntesis veraniego ahí están, esperándonos, las elecciones catalanas y las generales.
Y en cuanto a debates, queremos empezar fuerte la  temporada, y para ello hemos elegido un tema de apertura de enorme calado: el Tratado Trasatlántico de Libre Comercio, el dichoso TTIP. Así que… ¡átense los machos!
J.T.

sábado, 21 de febrero de 2015

Monedero no debe sentirse solo


Hubo una frase en la comparecencia este viernes de Juan Carlos Monedero que no he visto recogida en ningún sitio y que a mí me parece clave:

- ¿Qué necesidad tengo -se preguntó- de pasar por todo esto?  ¿Merece la pena?

Es el precio de acertar en el diagnóstico, le contestaría yo, el peaje a pagar por haberse atrevido a decirle al rey que está desnudo, por denunciar sin pelos en la lengua los intolerables abusos del gobierno y de todos los demás poderes. El castigo por nutrir de argumentario a un grupo de jóvenes osados y ponerle nombre y cara a una posibilidad de cambiar las cosas, el desquite de quienes los ningunearon y hasta se rieron de su atrevimiento y ahora le tienen miedo al éxito de sus postulados. Es el temor de quienes empiezan a entender que la gente ha encontrado en el proyecto político que Monedero ha contribuido a poner en marcha esa etiqueta a la que agarrarse como quien lo hace a un clavo ardiendo.

Bien, pero... ¿merece la pena? ¿Merece la pena que, día tras día, mientan llamándote delincuente fiscal, falsificador de currículum, financiador ilegal...? ¿Que una mañana abras la puerta de tu casa y no sea el lechero, sino un par de agentes de aduanas, de los que se dedican a detener traficantes en alta mar, enviados por tu ministro de Hacienda para meterte un puro y acojonarte a ver si te callas de una puta vez y dejas de tocar las narices?

 ¿Merece la pena que la vicepresidenta del gobierno de tu país te señale con el dedo en sus comparencias tras el consejo de ministros? ¿De verdad, como también él mismo se preguntó durante la rueda de prensa, Juan Carlos Monedero es tan importante?

Creo que él sabe ya de sobra que lo que ha hecho es muy importante. Otra cosa es el coste personal. La política es una balsa de pirañas y él es básicamente un intelectual. El profesor Tierno Galván solía decir que en todo intelectual comprometido hay siempre un hombre de acción. En el arte de saber combinar las dos cosas, el pensamiento y la acción, es probablmente donde esté el quid de la cuestión. Y en que te dejen.

Lo que ha pasado en torno a Monedero creo que permite deducir que ha dado en la tecla, que ha acertado el pleno al quince.  Tanto él como la formación política que ha nacido de sus reflexiones y postulados han de atinar ahora al administrar el enorme caudal político del que disponen en el ánimo ciudadano, que es lo que reflejan las encuestas y lo que realmente asusta al poder. Como le ocurre a los nuevos ricos, se enfrentan por un lado al complicado problema de la digestión del éxito y por otro a las envidias de los demás.

Yo creo que sí merece la pena el trabajo de Juan Carlos Monedero. Quizás de lo que se trate ahora es de convertir ese capital político y moral en un punto de partida para trabajar por un país en el que los periódicos vuelvan a hacer periodismo, el poder entienda que la decencia es el único camino y los políticos gestionen sus rivalidades con educación y argumentos, y no con cuchillos ni patadas en los huevos.

Lo que le está pasando a Juan Carlos Monedero no le está pasando solo a él. Nos a está pasando a todos los que, como él, queremos que las cosas en este país cambien de una puñetera vez. ¿Merece la pena entonces? Sin ninguna duda, la respuesta sí. Por eso creo que es bueno no dejarle solo en ningún momento.

J.T.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

¿Estamos perdiendo el miedo?


Nos recordaba Gregorio Morán este martes en la sala Mirador de Madrid que lo que caracterizó a la Transición fue el miedo. No hubo ruptura democrática porque hubo miedo. ¿Champán el día que murió Franco? Mentira. Lo que se acabó fue la tila. ¿Posibilidades de huelga general como tímidamente habían contemplado los partidos? Para nada: las colas para entrar en el palacio de Oriente llegaban hasta mucho más allá del Campo del Moro.

La Transición fue un gran fraude que cocinaron entre cuatro o cinco personas y que todo el mundo compró porque  había mucho miedo. Había que conseguir la paz a cualquier precio. Y quienes estaban en la cocina supieron preparar bien los platos: legalización del PCE, primeras elecciones, pactos de la Moncloa... era un juego de trileros, una colección de falsedades donde Carrillo embaucó a Suárez haciéndole creer que podía neutralizar los movimientos de masas y hasta consiguió que Fraga lo presentara en el Club Siglo XXI llamándole "comunista peligroso de mucho cuidado" entre señoras enjoyadas cubiertas con abrigos de pieles.

El miedo había convertido España en una especie de sainete colectivo en donde se estaba dispuesto a pactar a cualquier precio aunque los franquistas quedaran impunes. Por eso hasta Comisiones Obreras firmó los pactos de la Moncloa poniendo así fin a buena parte de la conflictividad laboral y desactivando en un gran porcentaje su poder de convocatoria para las reivindicaciones políticas en la calle.

Esto último lo recordaba Juan Carlos Monedero, compañero de coloquio de Morán en la Sala Mirador, quien señaló los tres sectores que a su juicio no funcionaron en nuestro país a la hora de construir la esfera pública democrática. El primero de ellos, los medios de comunicación, con "ese gran fraude que fue El País", a la cabeza.

-¿Cuándo los periódicos fueron independientes en este país? se preguntaba Morán, quien acto seguido se contestaba a sí mismo: hasta julio del 36. No hay ningún medio en España que hoy no dependa de subvenciones o créditos. ¿Por qué además de pedir la dimisión de los políticos, no pedimos también la dimisión de los directores de los periódicos que han hundido sus propios medios de expresión? -añadía. Solo nos dejan algún nicho que otro -remataba- pero todo nicho tiene algo de cementerio.

El segundo sector que, durante los últimos treinta y cinco años, no funcionó en nuestro país a la hora de construir la esfera pública democrática fue, según Monedero, la Universidad.

- El felipismo banalizó el pensamiento de este país y lo metió en "la bodeguilla". Ahora buena parte de los intelectuales que han impartido doctrina en los últimos años andan con el pie cambiado. Y así algunos de ellos -recordaba Monedero, profesores míos en su día, como Antonio Elorza o José Luis García Delgado andan por ahí pidiendo una gran coalición.

- Muchos de ellos -tercia Morán- fueron unos pendejos toda la vida. Cuando fueron profesores de Monedero, antes y después. El problema de la Universidad en España es que los primeros que no creen en ella son los catedráticos y los profesores que imparten clases, pero no hacen nada para que las cosas cambien.

Monedero seguía nombrando a intelectuales: Enrique Gil Calvo, Vallespín, Álvarez Junco, Savater, Santos Juliá... - No dejan ninguna herencia intelectual, no han conseguido "hacer escuela" en la Universidad. ¿Qué cinco obras fundamentales nos han dejado los intelectuales españoles en los últimos años?

- ¿Por que extraña razón, se preguntaba a su vez Morán, buena parte de los intelectuales de este país que en su día estaban alineados con el PCE, entre los que había incluso quien defendía la lucha armada, luego se pasaron al PSOE, más tarde algunos al PP y después a UPyD y hasta a la extrema derecha incluso? ¿Cómo se explica esto?

- Hemos acabado siendo rehenes de un pensamiento de famoseo, añadía Monedero, donde los libros que más se venden son los de Belén Estebam y donde Norma Duval o Bertín Osborne pueden acabar orientando el voto.

Continuaba este peculiar y exquisito coloquio moderado por Juan Diego Botto, para desembocar en el tercer sector al que se atribuyó el mal funcionamiento de la esfera pública democrática desde la Transición hasta nuestro días: la oposición política.

- Ha tenido que llegar la época en que surgen casos de corrupción a diario, casos que afectan a todos los partidos, hacía notar Monedero, para que se entienda por qué hemos decidido utilizar el término "casta" a la hora de definirlos. La oposición lleva muchos años haciendo muy mal sus deberes. Desaparecidos en combate en muchos casos.

- Ahora las posibilidades de ruptura, según Morán, son mayores porque ya no hay miedo en las nuevas generaciones. El 23F no hubo nadie que saliera a defender la democracia, todo el mundo se metió debajo de la cama. Pero eso se acabó. Esta generación no tiene el miedo que nosotros sí tuvimos y que hizo imposible la ruptura. Y la ausencia de miedo, en estos momentos, abre grandes posibilidades.

- No hay que tener miedo, pero hay que tener memoria, remata Monedero. La juventud de hoy, la que busca a sus abuelos desaparecidos, a quienes la generación anterior no se atrevió a buscar, la que lucha porque las cosas cambien, ha bebido de la memoria de quienes anticiparon su rabia.

Bien por miedo, bien por interés en ningunear o por falta de olfato, el caso es que en pocos medios encontraremos hoy reseñas de este coloquio. Por eso he pensado que igual podía interesar a alguien contar con un resumen de lo que allí se dijo. Esa es la razón por la que me permito ofrecéroslo aquí. Buen provecho.

J.T.

martes, 30 de septiembre de 2014

Ni un día de descanso a los corruptos


¿Qué será de la vida de Cristina de Borbón? Tiempo sin saber de ella. ¿Dónde andará metido el taimado de Iñaki Urdangarín? ¿Cómo le irán las cosas en Soto del Real al denostado Bárcenas? Y el culebrón de los eres andaluces, ¿qué pasa con él? Tengo mono de vídeos de la jueza Alaya con su carrito, de las gafas negras de Fabra, de las fotos de "El Bigotes", de las andanzas de Correa mientras llega el juicio... Pero la sacrosanta actualidad manda. Y manda tanto que consigue que la corrupción y sus "presuntos" protagonistas desaparezcan, casi sin dejar rastro, de la primera línea informativa. 

Hasta Jordi Pujol lo lleva crudo para chupar cámara, el pobre, a pesar del pollo que ha tenido que montar para volver a estar en la pomada y pegar gritos con la impunidad de siempre. Pero esta maldita actualidad se empeña en ir tan de bólido que se lo come todo en horas. Se muere Miguel Boyer, con lo que él fue, nada menos que superministro de Economía en el primer gobierno de Felipe González, y las portadas apenas le hacen hueco porque los pulsos entre Mas y Rajoy acaparan el grueso de los titulares. Emilio Botín e Isidoro Álvarez tuvieron algo más de suerte, pero aquel baboseo que le prodigaron los medios a los presidentes del Santander y de El Corte Inglés tras su muerte apenas duró un par de días. Son muchas las cosas que pasan a la vez, y demasiado rápido.

En menos de una semana han dimitido el ministro de Justicia y el director general de RTVE, el presidente catalán firma la convocatoria de consulta para el 9-N, el gobierno del PP la recurre, el Tribunal Constitucional la suspende, los presupuestos de 2015 llegan al Congreso... Todo tan intenso y de tal enjundia que no es solo que no haya sitio para alabar como se merecen a los prohombres que se van muriendo sino que temas que, sin discusión alguna, deberían estar presentes en planillos y escaletas, desaparecen "providencialmente", mira tú por dónde, de las primeras páginas y de las aperturas de los informativos.

La actualidad manda, es la explicación de los redactores jefes. Pero eso no cuela. Hasta que haya desenlace, yo quiero saber qué está pasando con los escandalosos casos de corrupción que a día de hoy permanecen abiertos en tantos juzgados españoles. No quiero que la actualidad mande tanto que acabe tapándome la corrupción ni olvidándose de sus protagonistas. 

No hay excusa para no dotar a los escándalos de corrupción de toda la cancha informativa que precisan. Los medios tenemos que ocuparnos de los chorizos y sus desmanes mucho más de lo que lo hacemos. Hemos de satisfacer esa demanda y no bajar la guardia ante la corrupción ni un solo segundo. Ayuntamientos, comunidades autónomas, diputaciones, partidos políticos, sindicatos... demasiadas instituciones y demasiada gente pringada. El hedor a corrupción es tal que no se puede admitir que haya medios que anden silbando y mirando al tendido. Ya sé que el pulso Mas-Rajoy o los presupuestos generales del Estado son asuntos de primera línea, pero la corrupción no puede desaparecer de los periódicos, las radios y las teles ni un solo día.

Me parece inadmisible lo poco que estamos hablando del expolio al que la familia Pujol ha sometido durante tantos años a Cataluña. Me parece impresentable la escasa repercusión de la comparecencia de antiguo "honorable" contando un cuento chino en el Parlament que no se lo cree ni él, me escandaliza la aparente resignación con que aceptamos que los presuntos ladrones campen por sus respetos y me perturba que pase casi desapercibida una elocuente frase que Artur Mas pronunció durante la entrevista que TV3 le realizó el mismo día en que firmó la convocatoria para la consulta del 9 de noviembre.

"¿Que si estoy limpio de corrupción? Yo creo que sí. Puede ser que haya tenido algún fallo alguna vez, como todo el mundo", dijo Mas textualmente.

"Fallo". Le llamó fallo a la corrupción y añadió: "...como todo el mundo". Se trataba de una inquietante reflexión que vino a rematar la amenaza de su padre político el día anterior en sede parlamentaria: "...Si removéis las ramas del árbol, no sólo caerá aquella rama de allí. Caerán todas". No se puede levantar pedal ante la corrupción. Ni un solo día. Por muy lenta que vaya la justicia y por muy remisa que se muestre la Fiscalía a la hora de empurar a sus protagonistas. 

Yo no sé vosotros, pero a mí me interesa estar al tanto de las andanzas de Cristina de Borbón y su marido, de Bárcenas, de Gürtel, de la corrupción valenciana, de la andaluza, la madrileña, la gallega... Que no pase un solo día sin que sientan nuestros alientos sobre sus nucas. Que no tengan descanso hasta que sean juzgados ni hasta que, si son condenados, acaben pagando por ello y devuelvan todo lo que robaron..

J.T.

viernes, 12 de septiembre de 2014

El robo debe continuar

Me van ustedes a tener que perdonar el desahogo, pero llego al fin de semana literalmente hasta las narices de tanto turiferario, tanto pelotas y tanta plañidera impresentable como he tenido que tragarme en los periódicos, las radios y las televisiones tras la muerte de Emilio Botín.
Era claramente previsible, pero la cansina elevación a los altares del fallecido presidente del Banco de Santander ha conseguido superar todas las expectativas. Las portadas de este jueves en, prácticamente, toda la prensa del país, quedarán para la historia del periodismo como una de las mayores vergüenzas del oficio y como el mejor ejemplo para que cualquier profesor de esta materia pueda explicar gráficamente a sus alumnos el clima de desinformación, baboseo y obscenos lametones en el que se movía buena parte del mundo de la información en España durante el año 2014. Para que catedráticos y conferenciantes puedan aclarar con suma facilidad qué es lo que no hay que hacer cuando queremos hacer periodismo.
Si a algún ingenuo le quedaba alguna duda sobre en manos de quién está la propiedad de un sustancioso porcentaje de los medios de este país, no tiene más que buscar las portadas de este jueves 11 de septiembre, donde se daba cuenta de la muerte de Emilio Botín.Tras estudiar y analizar esas primeras páginas, “Público” difundió ese mismo día un informe titulado “Botín o la hagiografía nacional”, un pormenorizado repaso en el que, a medida que avanzas en su lectura, mayor es la vergüenza que sientes ante el sonrojante y granado florilegio de halagos que llegaron a prodigarle a quien, hasta el día anterior, había sido el verdadero “masca” de los medios en España.
“Emperador de la banca”
“Un gran innovador”
“Banquero prudente y empresario audaz”
“Un hombre comprometido”
Estos cuatro titulares y otros muchos igual de vergonzosos aparecieron en el diario “El País” a las pocas horas de la muerte de su egregio benefactor. Pero“El Mundo” no se quedó atrás en tan rastrero pulso y decidió darle voz a un escogido manojo de estómagos agradecidos que, por supuesto, no escatimaron ditirambos:
“Motor de expansión”
“Un empresario irrepetible”
“Figura clave”
“Hombre de visión y gran banquero”
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De “ABC” y “La Razón”…. ya ni hablamos. Por supuesto, en ninguno de ellos, ni una palabra sobre losvalores Santander, un producto tan canalla como las preferentes y con cuya adquisición se arruinaron miles de ahorradores, la mayoría de ellos jubilados; tampoco una sola insinuación sobre los millones en Suiza… Con la coartada de que ese día no tocaba y que lo importante era el dolor de la familia Botín y la dimensión histórica del personaje, acabaron con las existencias de las fábricas de jabón.
¿Hace falta recordar, como se hacía en el informe de “Público“, que “el banco de Santander es accionista de Vocento -editora de ABC y de los principales medios regionales como El Correo- así como de El País?? ¿Hace falta añadir que la empresa editora de El Mundo -Unidad Editorial, propiedad de los italianos de RCS- está en conversaciones con Vocento en aras a una hipotética integración”? Pues dicho y añadido queda.
Sí, señores. Emilio Botín era el puto amo. Como desde el miércoles por la tarde lo es, su hija Ana Patricia. El robo debe continuar. Los desahucios, por supuesto, también. Y los periódicos, a menos que hagamos algo para evitarlo, seguirán mintiendo, halagando al poderoso -ahora poderosa- y contando, abajo y en página par como mucho, algunos de los numerosos dramas humanos que causa a diario la implacable y depredadora actuación de estos vocacionales del beneficio.

lunes, 7 de julio de 2014

Los términos "regulación" o "control" no deben usarse ni en broma


Si me pongo a ello seguro que encuentro mil razones, pero voy a tratar aquí de exponer solo diez. Diez argumentos por los que, a mi juicio nunca, bajo ningún concepto, los términos "regulación" o "control" deben relacionarse ni en broma con el ejercicio de la libertad de información.

1. La información no es como el algodón, el trigo o la leche.

2. Cuando nos referimos a información, nunca -y cuando digo nunca, quiero decir NUNCA- deben emplearse los términos regulación ni control. Esa película jamás acaba bien, por muy buenas intenciones que tengan los guionistas. Como periodista no quiero que nadie me proteja para tener libertad. No hay protección sin precio.

3. Si el precio de la libertad es que existan los oligopolios, habrá que inventar fórmulas para contrapesar su influencia. Y hasta ahí. Ese es el límite.

4. Regular y controlar la información no es estar con la gente, no es sentido común, no es aplicar la declaración de Derechos Humanos. Se vista como se vista.

5. ¿Que los medios de comunicación están en manos de la manida "casta"? Creemos otros, abramos el abanico, motivemos y propiciemos iniciativas que contrarresten y cuestionen esa hegemonía, creemos las condiciones para que, los profesionales de la información que trabajan para los medios, sepan que no van a perder su puesto de trabajo por desarrollar su tarea con rigor y profesionalidad ni por mucho que sus reportajes puedan incomodar a quienes les pagan.

6. Las libertades que tenemos son imperfectas, incompletas, escasas... Pero ni una sola medida, con la coartada de favorecer una mayor libertad en el desarrollo de la labor periodística, puede ni debe tomarse en nombre de esa imperfección ni de esa escasez. ¿Que los del oligopolio propician una programación impresentable? ¿que fabrican televisión basura? ¿que son unos fachas? Mala suerte. Una putada, pero es el precio ¿que eso tendría que cambiar? De acuerdo, pero lo tiene que cambiar "la gente", no el poder.

7. ¿Cómo era aquello? "No estoy de acuerdo con usted, pero daría mi vida porque jamás dejara de tener la oportunidad de decir lo que dice por mucho que me disguste". Pues eso.

8. Lo de controlar y regular es como estar embarazada. Cuando se controla y se regula, se controla y se regula. Que nadie me venga con aquello de la puntita nada más, que no cuela.

9. El funcionamiento de las televisiones públicas es la mejor prueba de que el control es directamente pornográfico. Canal Sur mantiene listas negras, Canal Nou murió de indignidad, Telemadrid y tve son una verdadera vergüenza, no hay tele autonómica que se salve... Que alguien me diga dónde pone el  límite de la censura, el control y la manipulación cuando deja un medio en manos de un comisario político. Porque para regular, aunque sea con el argumento de defender la libertad de los currantes, tendrá que haber alguien que lo gestione. Y ese comisario, sí, comisario, que me diga su jefe político qué criterios va a seguir para nombrarlo. ¿Independencia? ¡Amos, anda! 

10. ¿Que el 80 por ciento de los medios está en manos de dos oligopolios? Pues nos jodemos y buscamos la manera de abrir otros caminos. Es lo que hay. Mediante un debate amplio y riguroso, habrá que inventar algo, por supuesto, pero ese algo no puede estar basado en el control ni en la regulación. Fuera esas dos palabras, por favor. Ya.

Llevo cuarenta días ponderando la bocanada de aire fresco que para este país ha significado la aparición de Podemos en el escenario, pero mantengo aquí y ahora que insinuar cualquier tipo de control de los medios es pegarse directamente un tiro en el pie. Ha sido el primero, por mucho que Pascual Serrano o Antonio Orejudo jaleen la iniciativa. Estoy en la línea de lo que han escrito Ramón Lobo o Enric González. Como digo, espero que más pronto que tarde se plantee un debate amplio y profundo sobre todo esto. Hagámoslo cuanto antes, no dejemos pasar ni un solo día  más manteniendo en la ambigüedad un asunto tan sumamente grave.

J.T.

sábado, 21 de junio de 2014

¡Basta ya de información a lo "Corín Tellado"!


Al amigo con el que hablo lo aprecio mucho y creo que él a mí también. De hecho me telefonea porque le dije que volvería en unos días a Andalucía y continúo en Madrid desde hace dos semanas.
- ¿Es verdad, me pregunta, que no dejaban exhibir banderas republicanas en el trayecto que hizo Felipe después de la toma de posesión?
- Sí, es verdad. Controlaron los accesos, intimidaron, coaccionaron… Y aún así repartieron leña y detuvieron gente, no me digas que no lo sabías.
- Pues la verdad es que poco. Algo vi en Público… y en el programa del Wyoming, creo. Pero ya está.
- Tampoco pienses que, salvo en las redes, se ha contado en muchos más sitios, le contesto.
Mi amigo andaluz, Paco se llama, sigue Público y de vez en cuando dice que me lee. No es periodista, consume por lo general información de carril y continúa, aún, votando al psoe.
- ¿Cuándo vuelves? -me pregunta. Claro que estos días tendrás mucho trabajo con lo del nuevo rey ¿no?
- Con lo del nuevo rey no exactamente, le explico. Más bien tengo trabajo intentando explicar modestamente, y con los medios de que dispongo, el fraude que ha supuesto el relevo, la connivencia impresentable del psoe en el episodio, lo difícil que tienen mantener esta farsa por mucho tiempo y la vergüenza que me ha dado esta semana constatar el comportamiento de la mayoría de los medios de comunicación, más rastreros y sumisos que nunca.
- Es que los periodistas sois unos pelotas.
- Es una putada pero llevas razón, no sé si tanto los periodistas como los medios que les pagan. Pero 
es verdad, buena parte de mis colegas andaban estos días encantados de haberse conocido. Y ver juntas en los quioscos todas las primeras páginas de los periódicos daba verdadera vergüenza.
- ¿Y en las tertulias de las teles, qué me dices? Todo el mundo dando jabón que te cagas.
- Y lo que es peor, le contesto, no ya en las tertulias sino hasta en la información propiamente dicha: haciendo suyos en las crónicas el lenguaje más añejo y la jerga más reaccionaria.
- A mí, me comenta Paco, lo que me gusta es leer o escuchar opiniones de analistas que me aporten datos y argumentos para formarme mi propia opinión. Pero con lo del relevo real, hasta en las radios que yo creía progres, todo ha sido pensamiento único. No había manera de contrastar.
- Entregados de pies y manos a la causa, compañero. Una pena. Ya sabes, dame pan y dime tonto.
- Entonces ¿no sirve de nada el relevo? ¿Tú crees que el cambio en la monarquía no va a contribuir a que las cosas mejoren?

- Por supuesto que no. Las cosas habrán mejorado, le contesto, el día en que pongas la radio, o la la tele, y puedas escuchar o ver, honradamente valoradas, las cosas que en realidad te  interesan. Cambiarán cuando los titulares de primera página de los periódicos recuperen la honestidad y vuelvan a ofrecer información en lugar de adjetivos, valoraciones almibaradas o fotos como las que ilustraban las novelas de Corín Tellado. Y eso no lo van a hacer ellos. Lo tenemos que hacer nosotros,  para acabar de una vez por todas con este insolente apagón informativo.

viernes, 7 de marzo de 2014

Rajoy sabe ya que no volverá a ganar


Saben que van a perder y por eso actúan como los ejércitos derrotados cuando abandonan sus posiciones: destruyendo todo lo que dejan atrás. Quemando lo que encuentran a su paso durante la huida para que el enemigo se vea obligado a reconstruir el desastre partiendo de cero.

Rajoy nunca fue un ganador. Así que, como todo perdedor, cuando la diosa fortuna lo visitó en forma de victoria electoral no acabó de creérselo. Por eso va a destajo robándonos derechos y esperanzas mientras mantiene la sartén por el mango, porque es consciente de lo efímero del episodio que protagoniza y cuenta con poco tiempo para complacer a quienes para él son sus verdaderos amos. ¿Los ciudadanos? Que les den.

Le queda muy poca mili. Le quedan pocos meses, pero suficientes para acabar dejando esto como un verdadero erial. Él y sus secuaces han echado cuentas y, claro, les han entrado las prisas: si le quitas dos veranos, dos semanas santas y una navidad, queda poco más de un año para salir de Moncloa cagando leches. Porque saben que no repiten. Los demoscópicos peperos lo cocinan bien endulzado para no ser víctimas de la ira del estrábico César, pero ni por esas: los pronósticos son que les quedan tres telediarios y medio porque ni toda la manipulación que perpetran, a través de los muchos medios que ya controlan, ha surtido el efecto deseado.

Jenaro Castro, el "asesino" de Informe Semanal, va por los pasillos de Torrespaña diciendo que Echenique tiene que marcharse ya. Se pelean entre ellos porque intuyen que hay que empezar a repartirse despojos: en Génova, en Moncloa, en el grupo parlamentario, en rtve... De ahí la premura por manipular más descaradamente, por desmantelar lo poco que todavía queda en pie... De ahí el apremio por acelerar la reforma que limite la justicia universal, por destruir cuanto antes la todavía vigente ley del aborto, por liquidar iniciativas solidarias como el "crowdfunding" (mecenazgo por internet) o acabar con la tranquilidad ciudadana promoviendo una ley que solo les proporciona "Seguridad" a ellos...

Por mucho arte que le pongan a eso de "vender en positivo" tanto desastre, nadie traga ya y ellos lo saben. Mienten tanto y tan descaradamente que las encuestas no pueden minimizar el mosqueo que tiene el personal. Pero esperan que los resultados de las europeas y las municipales no les sean tan desfavorables como se temen porque, de lo contrario, se les acabaría el rollo y la legislatura antes de haber conseguido destrozar todo lo que tienen previsto. Han de cargárselo todo para que, cuando se vean obligados a salir pitando, sus verdaderos amos les recompensen con cargos y canonjías bien remuneradas en aquellas empresas a las que favorecieron a costa de destrozar los derechos de la mayoría. ¿El que venga detrás? Que arree. A ver si los sucesores tienen huevos de recomponer la cosa con la celeridad y la solvencia con que ellos se la están cargando.

Son unos malvados "bienmandaos". Dóciles con los poderosos y crueles con aquellos cuyos intereses tendrían que haber defendido, como todo gobierno que fuera de ley. Pero nunca se les pasó por la cabeza pensar en quienes les dieron los votos. Se pliegan a la troika, los bancos, la Merkel y la iglesia. Y a fe que están haciendo los deberes. Salvo que los de upeydé decidan mantenerlos, quienes sustituyan a este gobierno se van a encontrar con mucho trabajo pendiente. Con un marrón descomunal, porque... ¿cuánto costará arreglar tanto desaguisado como van a dejar?

Cual Sísifos eternos, tras plantar cara a las amenazas de la troika, la banca y los especuladores de toda calaña y condición, habrá que volver a cargar con la roca y emprender la ruta montaña arriba. Reiniciaremos el viaje a Ítaca e intentaremos llenar el camino, como recomienda Kavafis, de "aventuras, experiencias y puertos nunca vistos". Así ha de ser por muy quemado que dejen el paisaje estos entusiastas de la caspa, la vuelta atrás, el blanco y negro y el olor a naftalina.

J.T.

sábado, 30 de noviembre de 2013

La muerte de Canal 9… ¿será la única?


Canal 9 no es solo Canal 9. Todas las televisiones públicas de este país son Canal 9. Por las siguientes razones: 

1. La televisión pública es cara, está mal administrada y en términos económicos la relación calidad-precio es escandalosa, ruinosa y muy, pero que muy mejorable. Las televisiones públicas, empezando por la estatal, han administrado siempre el dinero de los contribuyentes con largueza, desahogo y alegría. Demasiada alegría. 

2. Las televisiones públicas nunca han estado al servicio de los ciudadanos, sino de los intereses políticos del gobierno del que dependen. 

3. Las televisiones públicas, salvo históricas excepciones, siempre han estado comandadas por comisarios políticos a quienes lo único que les ha importado es velar por los intereses del partido que gobernaba en cada momento. Para eso los colocan y a fe que cumplen y han cumplido su cometido con indiscutible eficacia y competencia. 

4. A las televisiones públicas nunca les interesó la información. Salvo que sus gestores hayan podido llegar a estar convencidos de que la propaganda es información, claro. 

5. Las televisiones públicas fueron la cuna de la telebasura. 

6. Las televisiones públicas han despilfarrado, despilfarran y despilfarrarán. 

7. Las televisiones públicas actúan y han actuado contra la esencia de su razón de ser: ni han fomentado la cultura, ni se han preocupado por ser útiles a los ciudadanos, ni han sido jamás un servicio público a menos que entendamos como tal, por ejemplo, suplantar el cometido de las agencias matrimoniales para ancianos o dedicarse a hacer caridad con las víctimas de los recortes. 

8. Las televisiones públicas han funcionado siempre con sectarismo, con listas negras, en clave de sumisión y jugando con el miedo de sus empleados a la pérdida de una prebenda, un plus o una mamandurria cualquiera. 

9. Las televisiones públicas han matado las ilusiones y las esperanzas de cientos de profesionales que, una vez constatada la imposibilidad de hacer una televisión digna, optaron por aplicar mentalidad práctica, echarse a dormir y vivir cómodamente amparados por la legislación vigente. 

10. Las televisiones públicas instalaron en el desencanto a todo aquel que en algún momento porfió por elaborar un producto digno, decente y en línea con el espíritu de la existencia de este tipo de presunto servicio público. 

Pero en las televisiones públicas también, y a pesar de tanta queja, de tanto desencanto, de tanto desamor y tanto desánimo, muy pocos entre sus empleados tomaron en su momento decisiones drásticas, muy pocos se marcharon y, por supuesto nadie denunció. 

Hasta que la condena a muerte de Canal 9 fue irreversible, nadie dentro de ese canal tiró de dignidad para denunciar manipulaciones ni censuras, nadie porfió para llevar entrevistados vetados, como por ejemplo la portavoz de los afectados por el accidente del metro de 2006, invitada estrella en la madrugada de la “rebelión”. 

Ahora sí, ok. Pero ahora ya… es demasiado tarde. La rebelión de la madrugada de este 29 de noviembre en Canal 9 tenía que haberse producido mucho antes. 

Espero que tomen nota quienes viven y soportan las mismas tropelías que los profesionales de Canal 9 en otras televisiones públicas a las que, nunca mejor dicho, también les pueden quedar tres telediarios de vida. O menos. 

J.T.

lunes, 11 de noviembre de 2013

No a la caridad televisada

Toñi Moreno, conductora del programa "Entre todos"

Cada viernes por la mañana, antes de irse a trabajar, mi padre preparaba unas cuantas monedas de perra gorda, alguna vez de dos reales, para los pobres que una vez a la semana tocaban el picaporte de la puerta de nuestra casa en busca de su preceptiva limosna.

Éramos pobres como ratas, pero ellos eran más pobres todavía. Eran "nuestros pobres": La "Muda", cargada de hijos y de moratones cuyo autor, su marido, claro, tenía como única ocupación arrear los caballos del coche fúnebre cada vez que alguien del pueblo pasaba a mejor vida; el "Matamoros", un entrañable anciano, impedido, que debía su apodo a haber estado combatiendo en Marruecos...

Por la noche, década de los cincuenta, primeros sesenta, escuchábamos Radio Intercontinental, Pepe Iglesias "El Zorro", Matilde, Perico y Periquín... y en la Ser "Ustedes son formidables", un programa de incuestionable éxito cuya sintonía eran los primeros compases del cuarto movimiento de la Sinfonía del Nuevo Mundo, de Dvorak. Lo conducía un monstruo de la radio, Alberto Oliveras, tan eficaz en su trabajo como inconsecuente -al menos así me lo pareció a mi siempre- entre lo que predicaba y lo que practicaba.Oliveras vivía en París a todo lujo y cada semana se trasladaba a Madrid para conducir un programa de radio en el que ¡pedía limosna!

Primero se presentaba el caso: alguien que necesitaba unas simples muletas para caminar, o dinero para ser operado de un tumor, o muebles por haber sido víctimas de una inundación... Se abrían los teléfonos y gente a la que en muchos casos le faltaba para cubrir sus necesidades más primarias se desprendía de unas cuantas pesetas entre lágrimas, emoción y aplausos, y se comprometía a ingresarlas en la cuenta de "Ustedes son formidables".

Hace algún tiempo que hablé de este asunto en mi blog, antes de comenzar a escribir en "Público". Hoy me permito rescatarlo tras conocer la exigencia que el Consejo General del Trabajo Social ha hecho a tve: suspender inmediatamente la emisión del programa "Entre todos", que la cadena pública emite en la sobremesa de los días de diario, una réplica cutre del "Ustedes son formidables" de Alberto Oliveras perpetrada cuarenta años después.

Los trabajadores sociales exigen la retirada del programa porque consideran “inadmisible -palabras textuales- que la televisión pública estatal vulnere de una forma tan evidente la dignidad de las personas, mediante un periodismo de lo más amarillo y rancio que llama al llanto y potencia la lástima hacia la persona necesitada. Rechazamos esa actitud, en tanto en cuanto defendemos la igualdad y dignidad social”.

Caridad, beneficencia, compasión. Ese era el mundo que, desde hace ya un par de décadas largas, habíamos dejado felizmente atrás. Pero no, parece que volvemos: Caridad, no derechos. Limosnas, no posibilidades de tener trabajo. Favores, no conquistas sociales. Y si para dar más pena hay que utilizar a niños, pues se hace.

La Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, por su parte, ha denunciado el espacio al Defensor del Pueblo por utilizar menores para "despertar la solidaridad y generosidad de los telespectadores". El Psoe ya se ha subido también al carro y ha registrado en el Congreso una proposición no de ley en la que insta a RTVE a tomar medidas para "evitar la vulneración de la Ley de Protección Jurídica del Menor" en programas como "Entre todos".

Comparto plenamente el planteamiento de los trabajadores sociales: la ayuda nunca debe sustituir el sistema público de protección social, como está ocurriendo. Los recortes y eliminación de las partidas sociales en los presupuestos (como el plan concertado), el endurecimiento de los requisitos para obtener ayudas y los cambios legislativos aplicados (muy patentes en la Ley de Dependencia) y los que están en trámite parlamentario (la reforma de la Administración Local eliminará los servicios sociales municipales) son algunos ejemplos del inadmisible desmantelamiento del Estado del Bienestar y bajo ningún concepto estos derechos pueden ser sustituidos por pornográficos programas de televisión basados en la piedad, la lástima y la explotación sin pudor de las miserias más íntimas del ser humano.

El programa de Alberto Oliveras buscaba solucionar problemas que tenía que resolver el Estado en una época de carencia de libertades en la que la dictadura se dedicaba a blindar los privilegios de los poderosos y se despreocupaba de los problemas de los más desfavorecidos. Que eso vuelva a suceder cuarenta años después es para que se disparen todas las alarmas. No se puede tolerar una vuelta atrás en el tiempo tan escandalosa. 

Los banqueros y los políticos tendrían que explicar por qué su gestión está claramente encaminada a favorecer a los que más tienen, esa desprejuiciada casta de amorales que, para sentirse verdaderamente rica, ha de tener "sus pobres" a los que graciosamente socorrer y así poder garantizarse que los tienen pillados por los huevos, serviles y agradecidos.

Que el fantasma del programa de Alberto Oliveras vuelva a planear sobre nuestras cabezas mientras las políticas del gobierno del PP nos va desangrando es un trágico síntoma de que no sólo vamos para atrás como los cangrejos, sino que quienes están a cargo del chiringuito no tienen ningún interés en que mejoren las cosas. A este paso, no tardaremos en volver a ver a los mendigos pidiendo limosna de puerta en puerta.

J.T.

lunes, 4 de noviembre de 2013

El incierto futuro de "El Correo de Andalucía"


Que levante la mano el periodista que no haya trabajado alguna vez para algún desaprensivo. Que levante la mano quien, contando con una excelente información en su poder, no haya tenido que envainársela porque publicarla hubiera comprometido a quien le estaba pagando la nómina.

Que levante la mano quien haya conseguido permanecer en el oficio periodístico un tiempo razonable, pongamos cinco años, sin tener que renunciar a tratar algún tema peliagudo... "El Correo de Andalucía" un periódico con más de cien años de historia y cuyos periodistas saben mucho de estas cosas, vive una insoportable agonía desde hace ya varios años. Sus competentes, entregados y sufridos profesionales no se merecen el calvario que llevan vivido. De un tiempo a esta parte ven cómo año tras año, mes tras mes, día tras día el medio para el que trabajan, referente informativo en la comunidad andaluza durante decenios, se va apagando sin remisión.

El periodismo en Andalucía no sería lo que es si "El  Correo", semillero de periodistas que ahora enriquecen el panorama informativo de toda la Comunidad, no hubiera existido. Pero los últimos diez-quince años han sido muy tristes: de revés en revés hasta la ruina casi definitiva. Cambios de propiedad, despidos, eres que han ido adelgazando la plantilla, más despidos, rendición de quienes, como su penúltimo director, han intentado salvar los muebles hasta que, ya sin fuerzas, han acabado tirando la toalla y dimitiendo...

Un euro.

El propietario anterior lo vendió hace unos días por un euro y le ha endosado el marrón de la deuda y el incierto futuro del periódico y de quienes se han dejado la piel en él a un personaje cuando menos controvertido que ya sabe lo que es acudir esposado a los juzgados. El que se marcha por la puerta de atrás, un tal Gallardo, era un hombre de negocios que se hizo cargo del periódico porque esperaba a cambio prebendas de la Junta que nunca llegaron... 

Por los medios de comunicación, como por los equipos de fútbol, merodean muchos arribistas y vocacionales del pasteleo que usan el periodismo o el fútbol como medios para hacer prosperar sus empresas. El caso de "El Correo de Andalucía" no es más que uno de los muchos ejemplos tanto de eso como del traumático cambio de ciclo que viven los medios de comunicación no ya en España, sino en el mundo entero. 

A los propietarios de los medios de comunicación, a quienes controlan la mayoría de ellos, les importa un pimiento la información, el derecho del lector, el radioyente o el telespectador a estar bien informado o cualquier otra premisa que tenga que ver con la deontología periodística. El gestor de telecinco declaró hace poco sin cortarse un pelo que él no tiene periodistas en su cadena, sino "comunicadores"; otro gestor -¿o era el mismo?- presume de ser un vendedor de publicidad que rellena con entretenimiento los huecos que le quedan vacíos...

Como dice Aidan White, ex secretario general de la Federación Internacional de Periodistas, el ambiente en el que trabajan los periodistas no facilita que cumplan la función que tradicionalmente se les atribuye. Producir buenas historias, investigar, reunir información precisa, y trabajar con independencia resulta mucho más difícil cuando los empresarios de la comunicación no solo no invierten ya en periodismo, sino que ni siquiera creen en él. Hace ya un tiempo que a los empresarios les parece que el periodismo no es una buena inversión. Cientos de cabeceras han cerrado en Estados Unidos y en todo el mundo durante los últimos años...

Mis queridos amigos y compañeros de El Correo de Andalucía inician este lunes cinco días de huelga con la que luchan por la salvación de un entrañable producto periodístico al que han acabado haciendo trizas entre muchos. Me encanta que no se den por vencidos. Como ellos, yo reivindico la existencia de un periodismo vivo y libre: en los periódicos, en las revistas, la radio, la televisión, internet, por activa, pasiva o reflexiva... hasta que demos con la tecla.

Queridos amigos de El Correo de Andalucía, vuestra lucha no solo no es en vano sino que supone todo un aldabonazo para que los demás espabilemos y hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para que nuestro trabajo deje de depender de desaprensivos, para que podamos contar sin miedos ni cortapisas todo lo que investiguemos y para que no le tengamos miedo a esos amos que son capaces de dejarnos tirados y vendernos por un euro al peor postor cuando descubren que poner dinero en un medio de comunicación no les ayuda a conseguir, por ejemplo, la licencia para un oleoducto.

J.T.

miércoles, 23 de octubre de 2013

El "patio" periodístico necesita un buen meneo


La connivencia entre los políticos y los periodistas en España es una de las distorsiones que más ha perjudicado a la tarea de comunicar en nuestro país. Las bibliotecas contienen decenas de volúmenes escritos por periodistas en los últimos decenios donde se demuestra cómo esa relación, tan jugosa para quienes la protagonizan como perjudicial para la esencia del trabajo informativo, se ha practicado desde los comienzos de la llamada Transición hasta nuestros días. 

No hubo entonces línea divisoria entre hacer pasillos en el Congreso, codearse con sus señorías en el baño o tomando un café… y el desenfadado compadreo que acababa derivando no en cuidar las fuentes, sino en publicar solo aquello que esas mismas fuentes consideraban apropiado. 

Se instaló en la práctica diaria del periodismo en nuestro país el nefasto “off the record”: tú, periodista, tienes el privilegio de contar con una información que yo te doy, pero sólo te la doy a cambio de que no la publiques. No a cambio de no citar la fuente, no, lo que sí sería legítimo, sino a cambio de que no la publiques, a cambio de que estafes al destinatario último de la razón de tu trabajo.  
Esto convirtió, y continúa convirtiendo, a muchos profesionales de la información en España en silenciosos cómplices de verdaderas bombas de relojería. Durante años algunos se dejaron utilizar, muchos abandonaron la crónica, la entrevista y el reportaje para transmutarse en opinadores “bien informados” y mejor pagados… y otros se convirtieron lisa y llanamente en comerciales de publicidad o empresarios de la comunicación. 

Todas las fronteras acabaron transgrediéndose con los directores de los medios a la cabeza y cuando llegaron los tiempos de la televisión privada, aquello fue ya “puro lejano oeste”. El sistema de concesión de canales fue, y continúa siendo, tan perverso como el resto de las relaciones entre políticos y periodistas. Uno de los episodios que más perjudicó a la libertad de expresión y que más propició el mamoneo entre periodistas y políticos. 

Quien quiera puede consultar en algunos de los libros escritos por Pedrojota, por ejemplo, cómo se jacta de haber sido mentor y tutor de Aznar antes que éste llegara al poder. Luis María Anson poseía ya un amplio currículum de “conspirador” cuando encabezó con Camilo José Cela en 1994 en Marbella el nacimiento de la AEPI (Asociación de Periodistas Independientes), un grupo de comunicadores beligerante con la situación política de aquellos momentos y que acabó siendo conocida como”el sindicato del crimen”. 

Cebrián, competente como director de periódico, hizo bueno el principio de Peter cuando abandonó esta tarea para empezar a meterse en todos los charcos, a no dejar de tocar palos diferentes hasta conseguir alcanzar su propio nivel de incompetencia, fumigarse el imperio Polanco y verse obligado a ponerlo en manos de fondos de inversión americanos y algún que otro desaprensivo buitre añadido. 

Son solo algunos ejemplos, dado que esto es un post y no una tesis doctoral. Nombro a algunos de los jerifaltes, pero la lista engorda, y mucho, a medida que repasas los escalafones y las nóminas de asesores y tertulianos. 

Esto en cuanto a los medios privados porque, como se sabe, los nombramientos de los responsables de los medios públicos son designaciones políticas que, cuando han recaído -escasas veces- en profesionales teóricamente neutrales han derivado en patéticos episodios con desenlaces traumáticos. Vamos, que han acabado como el rosario de la aurora. 

Parece evidente que todo este patio necesita un buen meneo. En plena prehistoria de la era digital (en el primer minuto del partido, como ha dejado dicho alguien) ya parece atisbarse que las connivencias entre políticos y periodistas lo tienen un poco más crudo para monopolizar y canalizar una información que ahora, desde mil frentes distintos, consigue llegar sin trabas al gran público, a todo bicho viviente esté donde esté. 

Esta novedosa y revolucionaria coyuntura podría propiciar la recuperación del auténtico sentido del periodismo, que viene obligado a reinventarse y replantearse todo: desde sus fuentes de financiación hasta lo que significa estar permanentemente expuesto a ser juzgado por tu trabajo, conocer lo que opina sobre su contenido quien se interesa por él y entender que la llamada “interactividad” ha llegado para quedarse. 

Las connivencias quizás no desaparezcan nunca, como lo demuestra la pugna por contar con webs y periódicos digitales que existe en estos momentos en todas las organizaciones, instituciones y demás entidades habituadas a mangonear en los medios. Pero esta nueva manera de llegar al gran público deja también abiertas las puertas, de par en par, al periodismo en estado puro para quien sepa y quiera practicarlo. Esa manera de trabajar tiene que encontrar su modo de sobrevivir, es verdad, pero en igual tesitura se encuentran quienes durante años impusieron y rentabilizaron la connivencia, el “off the record”, la conspiración y las informaciones privilegiadas.

J.T.

lunes, 14 de octubre de 2013

Esa perversión llamada periodismo "declarativo"


Los redactores jefes que permanecen de guardia los días festivos en los medios, sobre todo en los medios públicos y en las agencias, saben bastante de la tortura que puede llegar a suponer esa funesta modalidad periodística que en el oficio damos en llamar periodismo de declaraciones o periodismo “declarativo”.

Este insalubre subgénero se subdivide a su vez en múltiples modalidades de las que se usa y abusa a diario. Esta que describo a continuación es una de las más peligrosas: 

- Riiiing, oye soy el jefe de prensa de… Mira, que queremos hacer unas declaraciones. Se trata de… 

No es que tú los llames porque ha saltado un asunto de actualidad y a tu juicio estaría bien contar con su opinión. No: llaman ellos, o sus jefes de prensa 

a) porque saben que los días de fiesta cuesta rellenar planillos y escaletas 

b) porque los de algún otro partido han soltado una andanada y quieren replicar 

c) porque, y éste es el peor supuesto pero se da bastante sobre todo el los medios de titularidad pública, se creen con el derecho 

El periodismo declarativo, para empezar, ni siquiera es periodismo. Yo sostengo, contra el criterio de muchos de mis colegas, que no lo es en ningún caso pero muchísimo menos, por supuesto, cuando se trata de una declaración que no hemos ni pedido ni buscado. 

La cosa va así: alguien decide soltar cualquier burrada que, en la sequía informativa del día de fiesta, con un poco de suerte puede acabar siendo titular y garantiza cierta preeminencia en los diarios del día siguiente. Luego los matinales radiofónicos, que se alimentan en buena parte de lo que traen los diarios, le dan bola… y así, rodando-rodando, la susodicha burrada “declarativa” se acaba convirtiendo en carnaza para las cada vez más numerosas tertulias de mañana, tarde y noche en todo tipo de medios analógicos y digitales. 

Medios que han descubierto el chollo que supone para la cuenta de resultados rellenar parrilla de programación a costa de poner cuatro o cinco tertulianos a discutir por cuatro euros… o gratis. Tertulianos que se gritan y vituperan mutuamente a partir de unas declaraciones que un escasamente escrupuloso redactor jefe de fin de semana, necesitado también de carnaza, puso en circulación la víspera tras la llamada de un político avispado. 

El periodismo declarativo es perverso en sí mismo. Los gabinetes de algunos políticos se atreven a rizar aún más el rizo, y ya no hace falta ni que sea festivo: se graban ellos mismos por sus propios medios las dos o tres o frases que quieren difundir y las envían a las agencias, los periódicos y las televisiones: en betacam, dvcpro, dvd, pendrive o un simplemente un link por mail para que te las bajes tú mismo de la red. Acto seguido tiene lugar la llamada del jefe de prensa: 

- Oye, te he mandado unas declaraciones de fulano. Ya verás, están de puta madre, son una bomba. 

Y tanto que son una bomba, una bomba para el futuro del oficio periodístico y para el derecho ciudadano a recibir una información veraz, contrastada, imparcial, profesional y libre.

J.T.