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jueves, 10 de julio de 2014

Los del PP mienten, pero saben que el cielo les está esperando



Son católicos, apostólicos y romanos pero mienten como bellacos, además de robar -presuntamente, claro, hasta que el año 2525 o así termine la instrucción del caso Gürtel y algunos siglos después tengamos sentencia- a manos llenas. Pecan gravemente contra dos de sus principales mandamientos divinos pero no hay problema: luego se confiesan, rezan tres padrenuestros y a otra cosa, mariposa.
Mienten, mienten mucho, y tantos años de soltarlas tan gordas les han dotado de tal práctica que son capaces de proferir los mayores despropósitos sin inmutarse. Igual es cierto que acaban creyéndose sus propias mentiras.
Durante mi vida profesional he tratado con bastantes delincuentes comunes cuando me ha tocado realizar reportajes de sucesos. Nunca encontré ni un solo malhechor que no se mintiera a sí mismo: si alguien murió cuando él tenía una pistola en la mano, la culpa es de quien se puso en medio sin necesidad; si una anciana acaba en el hospital tras ser arrastrada durante metros por el asfalto porque desde la moto no consiguen quitarle el bolso, la culpa es de la anciana que se empeña en no soltarlo…
Están convencidos de que no mienten, por eso lo hacen con tanta desfachatez, con ese envidiable desahogo ¿Se puede explicar acaso de otro modo que vayaRajoy, se presente en la fundación FAES y suelte que estamos que nos salimos de lo bien que vamos y hable hasta de “vibrante optimismo“? ¿Se puede tolerar que, en el mismísimo parlamento presuma de políticas sociales y hasta frivolice replicando que a ver si es que solo van a hacer políticas sociales en Cuba o en la Unión Soviética?
Por mucha caradura que se tenga no se puede ser tan descarado ni tan mentiroso. Ni él ni su selecto sanedrín:
Para Cristóbal Montoro, “cuando el español se levanta, asombra al mundo” y eso sucede porque “estamos en el círculo virtuoso de la economía española”. Cada día que pasa se supera a sí mismo el responsable de Hacienda. Yo creo que ensaya y prepara las burradas ante el espejo cada mañana, mientras se imagina las caras de espanto en su gabinete de imagen.
Y de Fátima Báñez, ¿qué me dicen? Para ella, “la verdadera revolución de la reforma laboral” es crear empleo “poco a poco y paso a paso como lo estamos haciendo”. Solo le ha faltado decir “partido a partido” para bordarlo.
Al opusdeísta Fernández Díaz, tras condecorar vírgenes y relacionar el aborto con Eta, sólo le falta afirmar que cuando reprime manifestaciones con esa desenvoltura que sólo pueden tener quienes se saben portadores de valores eternos, lo hace por nuestro bien ¿o ya lo ha dicho?
Seguimos: José Manuel Soria nos quiere convencer de que vamos a salir ganando con la nueva manera de facturar el consumo eléctrico; Ana Mato no sabe de dónde salen los coches aparcados en su propio garaje; de Guindoslleva meses viendo los brotes tan verdes verdísimos, que ríete tú de Elena Salgado en su día; Gallardón, tras violar sin piedad la ley del aborto vigente, manifiesta que lo hace para beneficiar a las mujeres… Por no hablar de los “diferidos” de Cospedal o los 4.000 empleos diarios ” al peso de Floriano.
Les han “pillao con el carrito del helao” de los sobresueldos de Bárcenas, de las connivencias con los negocios de Urdangarín, Gürtel y demás Blesas, así que no les queda más remedio que negar las evidencias, intentar desviar la atención hacia asuntos como Gibraltar o Podemos y fumigar cuanta mosca cojonera se interponga en sus caminos. Garzón y Pedrojota ya son historia, a Elpidio Silva lo están literalmente linchando… y continuamos para bingo.
Mienten, roban, prevarican, extorsionan… no dejan -presuntamente- ningún mandamiento católico sin transgredir, pero no hay problema. Después se confiesan, quedan limpios y… a empezar de nuevo. Convierten nuestras vidas en un infierno pero están convencidos que el cielo les está esperando.
J.T.

sábado, 20 de julio de 2013

La justicia se empeña en no hacerse respetar


¿Cómo es posible que personas que tienen en sus manos la capacidad de meternos en la cárcel o de firmar una sentencia obligándonos a pagar un multón del carajo, estén dedicando parte de su ya de por sí ocupadísimo tiempo a montar la que están montando?

¿Cómo es posible que ni siquiera la institución judicial se haya podido quedar al margen de los pestilentes líos en los que nos venimos moviendo desde hace un tiempo y que han acabado cargando el aire de nuestro país hasta el punto de hacerlo prácticamente irrespirable? Estamos perdiendo hasta la fe en la justicia porque los mismos jueces parecen empeñados en ello.

Hace mucho que vivimos instalados en la desconfianza. Nadie se cree ya nada de lo que dice el gobierno; los políticos y los partidos a los que estos pertenecen atraviesan una etapa de desprestigio ganada a pulso con méritos más que sobrados; quien tiene cuatro duros teme dejarlos en el banco y prefiere gastárselos o esconderlos en el colchón como en tiempos... 

Acabaremos por no fiarnos ni de los bomberos, ni del médico que nos va a operar o el piloto del avión en el que viajamos. Todo es inseguridad ¿Con qué ánimo pones tú ahora una querella en el juzgado de lo civil o de lo mercantil de tu barrio cuando ves todos los días en los telediarios a los jefes de los que te van a juzgar tirándose los trastos a la cabeza los unos a los otros, ajustándose cuentas entre ellos y entreteniéndose en feroces diatribas en lugar de espabilar y meterle el turbo a casos que se eternizan y pasan años sin que se resuelvan?

- ¿Qué es eso de que el presidente del Tribunal Constitucional, tribunal de tribunales, el "masca" de todos los "mascas", se descubra que es militante del pp (tras haberlo ocultado en la comisión de nombramientos del Senado, previa a su designación) y se empeñen en hacernos comulgar con ruedas de molino minimizando la importancia de un hecho que ellos mismos saben que es de suma gravedad?

- ¿Por qué van a empurar al juez que metió en la cárcel a Miguel Blesa, ex presidente de Cajamadrid y amigo (¿o ex amigo?) de José María Aznar?

- ¿Qué significa eso de que el juez Ruz, el que ha metido en la cárcel a Bárcenas, no se sepa si va a seguir o no con el caso porque es juez sustituto y cuando llegue el titular ya veremos qué pasa?

- ¿Por qué tantas chinas en el zapato al juez que lleva el asunto Urdangarín y compañía?

- ¿Qué ocurre con el caso de los eres andaluces y el desesperante ritmo de Mercedes Alaya con la instrucción del sumario? ¿cuántos años de guardia le quedan a mis compañeros a las puertas de los juzgados de Sevilla cubriendo esta información y viendo cómo entran y salen testigos o imputados en el asunto?

- ¿Cómo es posible que el juez que consiguió acojonar a Pinochet, que encarceló a decenas de etarras y acabó con la impunidad de narcotraficantes de medio mundo, sus propios compañeros no hayan parado de buscarle las cosquillas hasta conseguir quitarlo de la circulación hasta el 2023?

Aunque solo fuera por una mera cuestión estética, digo yo que no estaría mal cortarse un poco. El mundo entero nos está mirando con lupa y la imagen que estamos dando, entre unas cosas y otras, es de verdadera vergüenza.


J.T.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Los jóvenes, la Constitución y la Transición



Tienen menos de 30 años. Uno es político y el otro periodista. Los escuché este martes hablar con autoridad, conocimiento de causa, convicción y firmeza.

Y me he llevado una enorme alegría

Me he llevado una enorme alegría porque hace mucho tiempo que ando buscando jóvenes así. Jóvenes que me hagan pensar, que se muestren decididos a tomar el testigo del trabajo político y social que otros, no tan jóvenes ya, han/hemos llevado a cabo a lo largo de los últimos treinta años. Que tomen todo ese trabajo   y  hagan con él lo que crean conveniente: mejorarlo, reformarlo o, directamente, cargárselo si es lo que toca. Y protagonizando ellos el proceso.

Jóvenes que, como Nino, me hagan caer en la cuenta de que todos los nacidos después de diciembre de 1960 no votaron la Constitución y que a lo mejor hay que ir dándole una vuelta, o dos, a eso.

Jóvenes que, como Juan Luis, pongan sobre la mesa teorías trabajadas en libros recientes en los que se analiza el final de la cultura de la "Transición". Pormenorizaba Juan Luis este martes en Torres (Jaén) que la Transición fue básicamente un pacto para alejar miedos a cambio de proteger bienes como los servicios públicos, la educación o la sanidad. Los bienes ya no están siendo protegidos. Los neoliberales se están cargando el Estado del Bienestar. Y en cuanto a los miedos... miedos a la involución, a los militares, a los fachas... parece que, afortunadamente, se han mitigado. En consecuencia, las razones que llevaron a aquel pacto ya no existen o cuando menos lo que lo inspiraba se está quedando vacío.

Moraleja:  Hace falta otra cosa. Ya.

Me encanta escuchar planteamientos de jóvenes que ponen el asunto patas arriba. Que lo hacen desde el trabajo, el compromiso y las ganas de darle a esto el meneo que está pidiendo a gritos.

Nino es Nino Torres Canto, tiene 27 años y es diputado autonómico en Asturias por el Partido Socialista. Juan Luis es Juan Luis Sánchez, acaba de cumplir los 29 y es periodista hasta las trancas. Reportero, excelente contador de historias y un gurú de las nuevas tecnologías en internet. Embarcado como subdirector, junto a Ignacio Escolar, director, en el proyecto eldiario.es , un periódico digital que arranca el próximo 4 de septiembre.

He escuchado a Juan Luis y a Nino explicar estas y otras muchas cosas más, todas ellas interesantes, en uno de los cursos de verano que la Universidad de Jaén organiza en Torres, el pueblo donde nació Baltasar Garzón. Se trataba de un curso dirigido por Rosa María Artal dedicado a analizar la crisis económica.

El título de la mesa redonda era "Refundar la refundación de la democracia" y los dos jóvenes flanqueaban a  Angels M. Castells, Fanny Rubio y Lourdes Lucía, tres luchadoras natas que nos ayudaron también a reflexionar sobre estos temas. Los cinco nos regalaron tres sabrosas horas de excelente debate.

Regreso de allí dándole vueltas a todo lo escuchado y haciendo votos porque sean cientos, miles los juanluises y los ninos que zarandeen a tanto nostálgico, a tanto vocacional de aparatos trasnochados y a tanto abuelo empeñado en seguir corriendo los cien metros lisos aunque sea en silla de ruedas.

Nino y Juan Luis, como tantos otros ponentes de los cursos de verano de Torres, han conseguido con sus exposiciones que los que hemos tenido la fortuna de escucharlos, además de sentirnos unos verdaderos privilegiados, nos animemos al constatar que la lucha va a continuar. Y que más pronto que tarde la ganaremos porque somos más.

Con gente así se puede asegurar sin miedo a equivocarse que "hay partido". Y de los buenos. 

J.T.