Mostrando entradas con la etiqueta Kichi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kichi. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de agosto de 2015

Kichi en la tele


- Podemos es un estado de ánimo

José María González Santos, alcalde de Cádiz, se encargó el sábado en la Sexta de poner algunas cosas en su sitio. Es bueno recordar qué ha pasado en este país para que la gente haya votado por opciones recién nacidas dejando de lado en muchos casos las ofertas políticas de los últimos treinta y cinco años. Es bueno no perder la perspectiva, es bueno no perderse en bosques de encuestas manipuladas ni seguir el juego a análisis artificiales encaminados a propagar un desconcierto y un desánimo que tampoco existen según él.

- Nacimos dando la vuelta a las encuestas, dijo Kichi, y lo vamos a volver a hacer. El CIS es benévolo con el Partido Popular.

Podemos es un estado de ánimo, recordó en la tele el "señor alcalde", legítimo y protocolario tratamiento que le dispensó en directo mi compañera Ana Pardo de Vera. Apuntó que el nacimiento de la formación a la que él pertenece le puso nombre y apellidos a una indignación ciudadana de muchos años. Al sufrimiento y a la sensación de impotencia frente a decisiones de gobierno que nos empobrecieron y humillaron. Ahora él gobierna la ciudad en que nació y quiere estar a la altura de las expectativas que sus votantes pusieron en él.

- ¿Qué hace un alcalde como usted yendo a un desahucio que no puede parar?  ¿Acaso, vinieron a decirle, se ha olvidado que ya no es un activista?

- No, yo soy persona además de alcalde, y aquella mañana en Cádiz no había nadie que estuviera sufriendo más que aquella familia.

Le preguntaban por los problemas internos de Podemos, por el descenso en las encuestas...

- Cuando te enfrentas a los problemas del día a día en tu ciudad, y yo me he encontrado muchos, no te queda tiempo para según qué cosas, que además tienen mucha menos importancia de la que algunos se empeñan en darle. Cada gaditano nuevo que viene al mundo debe ya más de mil setecientos euros. Nada más nacer. Eso es lo que me preocupa.

- Díganos al menos alguna cosa buena que haya hecho Teófila (su antecesora del PP en la alcaldía) en Cádiz, le preguntaban

Kichi sonríe al escuchar la pregunta y se ve que se esfuerza por ser cortés, pero le cuesta. Finalmente arranca:

- Quizás la limpieza. Hace veinte años Cádiz era una ciudad mucho más sucia que ahora.

Pero no puede evitar la apostilla

- Claro, que hay quien limpia escondiendo la suciedad debajo de las alfombras... Cuando yo llegué al Ayuntamiento, el equipo de Gobierno saliente se estaba dando a la fuga y por no dejar no había dejado ni batería en el teléfono del despacho.

Y cuenta cómo le está resultando muy complicado gobernar en minoría con la política de acoso y derribo de un pp que, cuando gobernaba, compró unas pantallas LED que decían lo bien que iba la ciudad mientras las neveras estaban vacías.

Sesenta días en la alcaldía y por fin se ha comprado un traje

- Me escribió una pareja diciendo que les gustaría que los casara yo y que para ellos era el día más importante de su vida, que iban con sus mejores galas.... hablé con mis compañeros y les dije tienen razón, así que nos hemos comprado un traje todos y desde entonces oficiamos las bodas a la altura de las circunstancias.

Le obsesiona el escandaloso índice de paro que hay en su ciudad, es consciente del "marrón" que tiene por delante pero eso le motiva, asegura.  Quizás piensa, aunque se lo calla, que todo lo que hace o dice es analizado con lupa. Que los modos y los frutos de su trabajo, como los de Carmena, Colau, Ferreiro o Santisteve son fundamentales para el futuro de su opción política.

Podemos es un estado de ánimo, repite,  y ese estado de ánimo es el que va a hacer que la gente  le dé su merecido en las urnas a quienes todavía gobiernan de espaldas a los ciudadanos.

El "señor alcalde" José María González "Kichi" contando estas cosas en la tele es todo un paso adelante. Un importante síntoma, una esperanza, algo poco imaginable hace solo unos meses. Que no decaiga.

J.T.

viernes, 24 de julio de 2015

La monarquía, el ejército, la iglesia y los nuevos alcaldes


Colau retira el busto del rey emérito de la sala de plenos del ayuntamiento de Barcelona y anuncia que no irá a los actos religiosos de las fiestas de la Merced.

Kichi sustituye en Cádiz un retrato de Juan Carlos de Borbón por otro que rehabilita la figura del anarquista Fermín Salvochea, alcalde de la ciudad seis meses durante la Primera República, activista ilustrado que vivió dedicado en cuerpo y alma -murió en el empeño- a la lucha por la igualdad.

Carmena anuncia que cambiará el nombre a más de doscientas calles madrileñas con efluvios franquistas y, según el ABC, no acude a las recepciones del Palacio Real.

Ferreiro comunica que se ha acabado la historia esa de que el ayuntamiento de A Coruña financie la fiesta de los toros...

Estos rojos no están dejando títere con cabeza, proclaman escandalizados los meapilas y los celosos guardianes de las esencias patrias, esas que durante tantos años les hicieron a ellos tan felices, tan unos, tan grandes y tan libres.

Y no te digo nada ya abertzales como Uxue Barkos, que jura como presidenta de la Comunidad Foral de Navarra sin contar con el arzobispo, ni con el capitán general, ni con representantes de  la policía ni la guardia civil entre los invitados ¡qué escándalo!

O ese tal Martiño Noriega, que no es capaz de entender que está al frente del gobierno de algo mucho más importante que una ciudad: que Compostela es un emblema objeto de deseo de peregrinos de todo el mundo que llevan siglos caminando, sacrificándose y sufriendo para llegar hasta la catedral donde reposan, dicen, los restos del Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo. Y va el nuevo alcalde, el muy provocador, y anuncia que este 25 de julio no piensa acudir a la tradicional ofrenda que cada año se brinda ese día al legendario y carismático apóstol.

O Pedro Santisteve, en Zaragoza, que ha osado no estar presente en la solemne entrega de despachos de la Academia Militar dejando plantado al mismísimo ministro de Defensa, el pobre. ¡Menudo perroflauta el nuevo alcalde, por muy pijoprogre que vista! Capaz será de no estar presente tampoco, allá por el 12 de Octubre, día de la Hispanidad, en los solemnísimos actos de la virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil. Belloch nunca lo hubiera hecho. Tan formal, institucional y cumplido como era el buen hombre.

Pues en esas estamos, queridos amigos, a estas alturas de la película. Me vais a permitir una pregunta: ¿no clama al cielo que aún andemos en estas nada menos que... ¡cuarenta años después del comienzo de la manida Transición, treinta y siete años más tarde de la aprobación en referéndum de la Constitución todavía vigente?

El tiempo ha ido pasando y los tabués continuaban y continúan aquí. Como las tradiciones, colonizando nuestra vida diaria y, en muchos casos, haciéndola girar en torno a ellas. Y cuando por fin se empiezan a cuestionar, cuarenta años después la monarquía, los toros, la promiscuidad iglesia-Estado o la presencia militar en los actos institucionales, cuando se comienzan a promover tímidos gestos simbólicos para cambiar las cosas, la caverna se tira a la yugular inmediatamente y rellena a diario decenas de páginas de periódico, horas y horas de programación en radios y teles... y se rasgan las vestiduras por tan imperdonable osadía. 

Critica la derecha cavernaria que las primeras cosas que estén haciendo algunos de los nuevos alcaldes sea preocuparse por lo que ellos consideran minucias. Saben, pero se lo callan, que no tardarán en saltar los escándalos, que muchas investigaciones están ya en marcha y que bastantes de las cosas que se están encontrando bajo las alfombras son, en palabras de alguno de los nuevos alcaldes, "verdaderas barbaridades".

Lo grande llegará pronto, y lo saben. Como saben también que la gran política suele comenzar por pequeños gestos. Helos aquí. Cuarenta años templando gaitas parece que por fin pueden tocar a su fin. Cuarenta años con la iglesia y los herederos de los vencedores de la guerra civil echándonos el aliento en la nuca y consintiéndolo... como que parece que son suficientes ¿no?

Aplaudo los gestos de los nuevos alcaldes y me congratulo. Aunque me sorprendo a mí mismo ponderando algo que, digo yo, tendría que haber sido considerado normal desde hace mucho tiempo ¿no? Me pregunto por qué no ha sido abordado hasta ahora en tantos ayuntamientos gobernados durante tantos años por el psoe, por qué nadie le ha plantado nunca cara a los prebostes de la calle Añastro, sede de la sombría Conferencia Episcopal, y les ha dicho miren ustedes, esto es un Estado aconfesional, según el artículo 16 de la Constitución, así que vamos a ver si empezamos a cumplir ya alguna ley, aunque sea alguna...

Me pregunto, una vez más, cómo es posible que nos hayamos colocado nada menos que en el año 2015 con tantas cosas pendientes que tenían que estar resueltas hace, como mínimo, veinticinco años. Una generación larga heredando indolencias.

He de confesar que temo que ahora también, una vez más, se echen atrás. Que acaben cediendo a la presión y los continuemos viendo entre obispos y generales, presidiendo actos religiosos, financiando corridas de toros, entregando diplomas militares y dejando el cambio de nombres de calles y plazas para mejor ocasión.

Queridos alcaldes y alcaldesas en quienes tenemos puestas tantas esperanzas: ¿no os achantaréis, verdad? Y menos ahora, cuando cada día que pasa están más cerca las elecciones generales y cualquier gesto vuestro cuenta. Mucho.

J.T.