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martes, 9 de febrero de 2016

¿Y por qué tiene que pedir perdón Manuela Carmena?

Esperanza Aguirre, el PP y sus palmeros mediáticos, que son casi todo el espectro de periódicos, radios y televisiones conocidas, llevan desde el pasado mes de junio bombardeando por tierra, mar y aire a la alcaldesa Manuela Carmena y a su equipo de gobierno. Entre los episodios más notables, Zapata y sus tuits, Rita y la capilla, la cabalgata de Reyes, las placas de la memoria histórica, y ahora... los titiriteros ácratas de Tetuán. Mucho me temo que de tanto ser bombardeado, al final los ataques hayan hecho mella en un equipo de gobierno que, a mi juicio, se la coge con papel de fumar mucho más de lo que debería. Yo creo que, en el caso de los titiriteros, no hay nada por lo que el Ayuntamiento de Madrid tenga que pedir perdón, ni nada por lo que haya habido que romper contratos ni mucho menos que plantearse dimisiones.

Me preocupa que cedan, me preocupa que a Carmena le parezca inadecuado y deleznable -"Lamentosísismo" llegó a decir textualmente- el espectáculo de los titiriteros ahora enchironados, me preocupa que sea por la actuación municipal por lo que los dos titiriteros acabaran delante de un juez que decidió encarcelarlos incomunicados y sin fianza. Desde cualquier ángulo desde el que se analice, esto es una desmesura en toda regla, máxime si miramos el calendario y verificamos que estamos en el año 16 del siglo XXI, y en la Europa de las libertades y los derechos, no en Corea del Norte ni en los países del Golfo, por ejemplo.

Vamos para atrás como los cangrejos. Como dice Juan Carlos Monedero en su videoblog de este lunes, "el Valle Inclán que alumbró "Luces de Bohemia" en 1924, estaría hoy en la cárcel si ese mismo texto lo hubiera escrito y publicado este año 2016". No es de recibo que, en la España de hoy, unos humildes titiriteros estén siendo tratados como dos peligrosos delincuentes por satirizar la Propiedad, la Religión, la Fuerza del Estado y la Ley durante las fiestas de Carnaval. Se respiraba de manera mucho más libre en la España de 1977, 78, 79... Sí, en la España de la Transición y de la caduca Constitución del 78. ¡Qué ironía! Algo así era impensable en aquel tiempo y en cambio ahora, cuando sobre la mesa está la propuesta de mejorar aquella época, resulta que hay aspectos de entonces en los que hemos acabado retrocediendo vergonzosa y drásticamente.

Como dice Ada Colau, conviene recordar que "la sátira no es un delito. En una democracia sana, en un estado de derecho, hay que proteger toda libertad de expresión, hasta la que no nos guste, hasta la que nos moleste". Creo que el Ayuntamiento de Madrid está permitiendo que los ataques de esa sibilina jugadora de póker llamada Esperanza Aguire acaben haciéndole mella.

Recordaba este lunes Alberto Sanjuán que "son muchas las cosas que Carmena y su equipo están haciendo bien, pero que no se conocen porque la inquina de la derecha y sus voceros mediáticos acapara todo el protagonismo". Creo que no deben caer en la trampa de hacerles el juego. Hay, es verdad, cosas en las que no acaban de sacudirse la etiqueta de novatos, hay asuntos en la que son torpes, muy torpes si se me apura, y es verdad también que han cometido muchos errores de principiante. De acuerdo ¿y qué? ¿por eso tienen que flagelarse? ¿por eso hay que estar pidiendo perdón cada día y a todas horas? ¿por eso hay que dar cancha a la caverna y sentar precedente para que continúen machacando como lo hacen?

Para la derecha que aún se mantiene de okupa en la Moncloa, esa derecha altanera y desafiante que juega con la cartas marcadas por el apoyo de Ibex 35 y demás poderes fácticos, que el Ayuntamiento de Madrid esté en manos de una persona decente como Manuela Carmena es algo insoportable, algo que les tiene literalmente de los nervios. El Ayuntamiento de Madrid es todo un símbolo. Y tiene que ser de la derecha sí o sí. La joya de la corona solo puede ser de ellos. Así lo creen y con esa convicción actúan en consecuencia.

Entiendo el estrés añadido que esta presión diaria debe suponer para quienes intentan hacer su trabajo en el equipo de gobierno lo mejor que pueden. Pero ese estrés, esa presión a la que les intentan someter no puede acabar haciéndoles mella. No pueden darles pábulo ni entrar en su juego. Nunca lo de los titiriteros hubiera llegado a tener la dimensión que ha adquirido esta vez si la misma polémica representación hubiera tenido lugar en cualquier otro sitio que no fuera Madrid. De hecho era un espectáculo que ya se conocía. Que está en la línea del tratamiento que muchos teatrillos de títeres hacen del poder y las instituciones. Unas veces con niños -evitable- y otras sin ellos. Pero esta vez, ¡oh fatalidad!, se representó en Madrid, la cuna del esperpento valleinclanesco. Ya puestos, ¿por qué no condenamos a la hoguera los cuentos de Perrault y de los hermanos Grimm, historias crueles y sádicas con lobos feroces y madrastras maltratadoras que aterran desde hace trescientos años a millones de niños cada noche?

Insisto: no entiendo por qué hay que pedir perdón, ni por qué hay que flagelarse. Los que han de disculparse por las fechorías perpetradas durante los últimos veinte años son esos sepulcros blanqueados del PP, siempre olfateando con la escopeta cargada para disparar sin piedad al menor desliz de Carmena y su equipo. Un equipo joven, novato y probablemente torpe a veces pero que, hasta que alguien demuestre lo contrario, está constituido por personas decentes. Pelín acojonados, pero decentes.


J.T.

viernes, 1 de mayo de 2015

¿Quién se ha cargado a Juan Carlos Monedero?


Aproximadamente a las seis de la tarde de este jueves 30 de abril, cuando apenas faltaba una hora para que Juan Carlos Monedero comenzara la grabación del programa que cada semana modera en La Tuerka, Noelia Vera y yo nos fuimos con él al plató, enchufamos un ordenador portátil y nos dispusimos a seguir por streaming el momento quizás más importante en la corta historia de Podemos. Éramos pocos los que en ese instante sabíamos ya lo que Pablo Iglesias iba a comunicar en rueda de prensa.

- He tenido  hace unos minutos una conversación con Juan Carlos Monedero -arrancó Pablo. Ha presentado su dimisión de los órganos directivos de Podemos y he aceptado su dimisión.

Juan Carlos no apartaba la mirada de la pequeña pantalla, pero no movía ni un solo músculo.

Juan Carlos dimite -continuó Pablo- después de cumplir con sus obligaciones como responsable de programa. Ha presentado el programa marco que será hecho público en pocos días. Es, como podréis imaginar, algo enormemente doloroso para mi.

Decidí respetar el silencio entre nosotros tres y la emoción contenida de Noelia, pero no pude evitar que mi mente se disparara camino del 17 de enero del año pasado en el Teatro del Barrio, el día en que nació Podemos. Y se me agolparon las frases de aquella esperanzadora jornada: "Podemos somos todos, repetían, haremos las cosas de una manera distinta, empoderaremos a la gente, si no haces política te la hacen, somos más, tenemos memoria, no tenemos miedo, hay que echarlos y podemos echarlos...

Supieron recoger los promotores de Podemos el malestar, la indignación y esa necesidad de contar con algo nuevo y distinto que cientos de miles de personas transmitíamos ya en aquel momento. Había que acabar con las tropelías del pp y necesitábamos un istrumento, una etiqueta. Y allí estaba Podemos, con Pablo y Juan Carlos al frente, dando el paso al frente.

- Que no, que no, que no nos representan, que no, coreábamos… Y poníamos "todas nuestras complacencias" en del liderazgo de dos profesores de universidad que cuatro meses más tarde darian el campanazo consiguiendo un millón doscientos mil votos y cinco escaños en el Parlamento Europeo

- Juan Carlos no solamente es un compañero de años sino que además es uno de mis mejores amigos, y ha sido y es una figura determinante para nuestra biografía política, por supuesto para Podemos.

Un compañero de años al que yo miraba mientras escuchaba las palabras de su amigo y la verdad es que parecía experimentar un enorme alivio. Resultaba evidente que se estaba quitando un peso de encima. Pero se mire como se mire, pensaba yo, su marcha es una putada en toda regla. El alma máter del proyecto que ha removido los cimientos de la política de nuestro país en el último año... triturado por la implacable maquinaria de un sistema, de un régimen dispuesto a hacerle pagar lo más caro posible haberles sacado sus vergüenzas al aire. Su larga retahíla de víctimas: Rubalcaba, Chaves, Griñán, Pujol, Juan Carlos de Borbón, Cayo Lara, Rosa Díez, Francisco Granados, Ignacio González,Tomás Gómez, Rodrigo Rato... todos debían estar haciendo palmas con las orejas. Incluso Botín e Isidoro Álvarez, allá donde se encuentren, lo tenían que estar celebrando por todo lo alto, nunca mejor dicho. En apenas un año, Monedero había pisado demasiados callos como para que tanto pez gordo no pusiera toda la carne en el asador hasta conseguir hacerlo fosfatina. Y lo han conseguido. Ya está. Ya se han cobrado la pieza.

- El poder ha hecho muy bien los deberes contra mí -declararía hace un par de días.

- Nuestra organización se quedaba estrecha para Juan Carlos, continuó explicando Iglesias en la rueda de prensa. Juan Carlos no es hombre de partido, Juan Carlos es un intelectual que necesita volar.

- Coño, a ver si me van a poner una bomba, nos comenta relajado y desenvuelto.

¿Quién se ha cargado a Juan Carlos Monedero? ¿Montoro? ¿Soraya? ¿"El País" y su manera de orientar las informaciones sobre Podemos? ¿los periódicos amamantados por el PP? ¿el Ibex 35 que, acojonado, ha puesto todas sus cañones a funcionar? ¿las luchas internas del aparato de un partido recién nacido? Una cosa está clara: le ha tocado los cojones mucho... a muchos. Y además con fundamento. No se lo podían perdonar. Cuando una persona despierta tanta inquina en sectores tan distintos, esto significa sin duda alguna que hace pupa, que ha dado en el clavo con su discurso y con sus ideas y que el sistema ha intuído el peligro que esto acarrea como no aplique correctivos con urgencia. Así que, costara lo que costara, tenían que conseguir que su cabeza acabara rodando. Y rápido.

Dentro de tres años, o de treinta y tres, le devolverán el dinero que tuvo que adelantar a Hacienda, pero de nada servirá ya. Lo han conseguido quemar a fuego lento, al tiempo que acojonaban a sus compañeros de viaje hasta lograr que muchos de entre ellos compraran el mensaje de que Monedero les perjudicaba para crecer. Una vez más se repite la historia: los espíritus libres y los aparatos son difíciles de casar entre sí.

- Estábamos de acuerdo los dos, remató Pablo en la rueda de prensa, en que Juan Carlos puede ser una figura mucho más útil tanto para Podemos, como para el cambio político, como para las necesarias reflexiones críticas que siempre nos deben acompañar en todos nuestros caminos, trabajando sin la presión y sin la losa de las responsabilidades orgánicas.

Puede ser, pero igual que el comer y el rascar, que cuando empiezas no sabes el momento en que vas a poder acabar, cuando abres el melón y comienzas a servir cabezas en bandeja de plata, es difícil saber hasta dónde llegará el corte. Una cosa está clara. Los malos, de momento, van ganando por goleada. Se han cobrado la pieza que más les preocupaba porque saben que Monedero es mucho más Podemos que la mayor parte de Podemos. Como lo sabe la gente de a pie. Como lo intuyen quienes toman nota de todo lo que dice y lo ponen en valor:

- Hay que recuperar el frescor del 15M
- No podemos acabar pareciéndonos a quienes combatimos
- Nunca, como en política, conocí tanta gente tóxica por metro cuadrado
- No puede ser que el Ibex 35 mande más que 10 millones de trabajadores.

La gente de a pie sabe que buena parte del proyecto de Podemos está basado en el peso intelectual de Juan Carlos Monedero. Pero había un conflicto interno. Un conflicto que comenzó cuando, tras los furibundos ataques de febrero, ganó peso la tesis de que Monedero tenía que dar un paso atrás "por el bien del proyecto".

- Vaya la que se ha montado tras mis declaraciones en Radiocable esta mañana, me comenta cuando Pablo termina su comparecencia. Y pensar que anoche me acosté tarde y he estado a punto de quedarme dormido...

J.T.