Mostrando entradas con la etiqueta Sevilla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sevilla. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de marzo de 2017

Susana, Pedro y La Semana Santa (Artículo en clave sevillana)


Resuenan los penúltimos martillazos en la plaza de San Francisco, cobran forma por fin los palcos que agitan y aceleran, como cada año por estas fechas, la vida de la ciudad. Hemos pagado nuestra papeleta de sitio y ya tenemos el traje preparado, y los guantes, y el calzado, y el capirote nuevo... hemos visto el viacrucis de Montesión, vivido los triduos en San Buenaventura, los quinarios en Santa Cruz y en Los Servitas, hemos desfilado por el besapies de Los Panaderos y el besamanos de El Valle... El palio de la Candelaria ya está listo, como la túnica del nazareno de la O, o Caifás en el misterio de San Gonzalo... o el Cachorro, el crucificado entre los crucificados.

Los deberes están hechos, pero este año hay novedades. En 2017 las hermandades sevillanas tienen dura competencia a la hora de acaparar todo el protagonismo de estas singulares fechas. De San Telmo no sale ninguna cofradía, de momento, pero en la de los Estudiantes, que es la más cercana a la sede de la presidencia de la Junta de Andalucía, andan pelín mosqueados. Cuando el domingo de Ramos, camino de la carrera oficial, llegue a la Universidad la comitiva de la Paz, seguro que respirarán más tranquilos una vez que hayan conseguido rebasar sin problemas el lugar desde donde la temida Susana Díaz irradia todo su poder.

¿Estáis ya en carrera oficial?, le preguntarán por el manos libres a los de La Borriquita Ningún problema en la Magdalena, ¿no?, le comentarán a los cofrades de Jesús Despojado mientras sus costaleros se lucen en magistral chicotá al son de “Caridad del Guadalquivir” interpretada por la Agrupación Virgen de los Reyes. Y resoplarán aliviados.

No tienen nada claro las cofradías que se resigne Susana Díaz, una semana entera, con primarias y congreso en su partido a la vuelta de la esquina, a dejar de acaparar primeras páginas de periódico y aperturas de informativos. Menudo dilema el miércoles santo para Canal Sur. Si ese día, a la misma hora, coinciden el Psoe reunido en San Vicente y los franciscanos del Buen Fin, que tienen el templo en la misma calle, saliendo de procesión, ¿qué darán en directo? Ni en San Telmo ni en San Vicente van a descansar, por muy cofrades que sean, a poco más de un mes de la subida de Susana Díaz a los cielos.

Si yo fuera Pedro Sánchez, me tiraba la semana santa entera en Sevilla. De cofradía en cofradía, contraprogramando. El lunes, en El Beso de Judas; el martes, La Bofetá; el miércoles, La Lanzada... La tarde del jueves santo, desfilando junto a los armaos y luciendo palmito por toda la ciudad, y la Madrugá en la Macarena, con la Sentencia. Echándole un pulso a la Esperanza de Triana y a su vecina la presidenta. ¡A ver quién acaparaba más primeras páginas de periódico! ¿Se imaginan a ese Pedro Sánchez, con su fiel escudero Alfonso de Celis, por las cofradías de barrio, haciéndose fotos a las doce de la mañana en el Tiro de Línea, en el Cerro, en la Sed... y por las tardes sentado en un palco de San Francisco frente a la tribuna oficial, mientras la Amargura o Las Penas le piden la venia al alcalde Juan Espadas con Susana Díaz al lado...

El Congreso del Psoe podría jugarse en la Semana Santa de Sevilla si Sánchez contara con asesores que le ayudaran a jugar esa baza. Y las cofradías, encantadas. Quizás perderían algo de protagonismo, pero al menos se divertirían. Que no todo va a ser estación de penitencia.

J.T.

jueves, 4 de agosto de 2016

Queipo de Llano continuará en la Macarena


¿Saldrán alguna vez los restos de Queipo de Llano de la Basílica de la Macarena? Ochenta años después del comienzo de la Guerra Civil, el ayuntamiento de Sevilla se ha puesto de acuerdo, por fin, para condenar el golpe de Estado que lo propició y para repudiar la figura del sangriento general que sembró el terror en la ciudad aquel trágico verano, el golpista y asesino que, durante los primeros meses de la guerra civil, liquidó sin contemplaciones a todo el que había tenido algún tipo de predicamento en el mundo político y social sevillano durante la república. Abogados, médicos, arquitectos, filósofos, profesores, notarios –entre ellos Blas Infante- fueron fusilados por las tropas rebeldes que mandaba Gonzalo Queipo de Llano.

Muchos de los asesinados eran miembros de la cofradía de la Macarena. En Sevilla pertenecer a una cofradía -más de sesenta salen a la calle en semana santa- es un hecho social. Una costumbre. Una pasión si queréis pero en muchos casos al margen de las cuestiones de religión.Y la Macarena, como todo el mundo sabe, es una de las cofradías punteras. Doce años después de finalizar la guerra civil, en 1951, muere Queipo y lo entierran… ¿dónde? Sí, señor, en la Macarena. Nada más entrar a la izquierda, ahí lleva sesenta y cinco años. En 2008 decidieron maquillar la lápida, y donde ponía “excelentísimo teniente general” puede leerse desde entonces “hermano mayor honorífico”. La fecha
de la rebelión, que también figuraba, fue hábilmente cubierta con el escudo de la cofradía. Cincuenta y ocho años tuvieron que pasar para que alguien se atreviera a retocar la inscripción. Un timidísimo parche producto de muchos años de debate que dejaba pendiente el asunto fundamental al que nadie parece querer meterle mano: ¿por qué los restos de Gonzalo Queipo de Llano continúan en la Macarena?

Los restos de alguien cuyas aterradoras soflamas radiofónicas a través de los micrófonos de Radio Sevilla sembraron el pánico entre una población literalmente ultrajada: "Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombre de verdad"- bramaba Queipo. Y continuaba: "...también a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen. Vayan las mujeres de los "rojos" preparando sus mantones de luto. Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros; que si lo hiciereis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad".

Este es el sátrapa cuyos restos reposan, junto a los de su mujer Genoveva Martí, en la basílica de la Macarena, entrando a la izquierda. Y allí van a continuar, a pesar de la moción de IU que el ayuntamiento sevillano aprobó por unanimidad el pasado día 29 repudiando su figura y condenando el golpe del 18 de julio. Allí continuará porque los concejales del PP votaron en contra el punto de la propuesta en el que se proponía su traslado. Los de Ciudadanos se abstuvieron. “Como Ayuntamiento no somos nadie para mostrar nuestro rechazo a lo que diga su hermandad y su familia, que quieren que esté allí”, argumentan los populares. Y la verdad es que, pensándolo bien, se trata de un asunto entre los católicos y la familia del asesino. Así que quizás lo lógico sea desentenderse y que lo arreglen entre ellos. O no.

J.T.

viernes, 8 de enero de 2016

El PP, la cabalgata de Madrid y la caspa


Cualquier piedra de una iglesia sevillana tiene tres veces más años que el edificio más antiguo de Nueva York. En el casco histórico de la ciudad escasean los sótanos con garaje porque pocos se atreven a meter la pala demasiado profunda cuando construyen, dado el alto índice de probabilidad que existe de encontrarse con algún vestigio milenario que acabe parando la obra. No he conocido nunca mayor reticencia a cualquier tipo de innovación que en Sevilla.

No soy nada sospechoso de no tenerle a los sevillanos y a Sevilla, donde pasé más de catorce estupendos años de mi vida, todo el cariño del mundo. Pero reticentes a los cambios son tela marinera. ¿Que van a tirar el muro de Torneo? Gran pollo mediático y ciudadano. Las fuerzas vivas en pie de guerra con la mosca detrás de la oreja. ¿Más puentes sobre el Guadalquivir, pa qué? ¿Que Moneo y Calatrava quieren meterle mano a la arquitectura de la ciudad? ¡Lagarto, lagarto! ¿Unas setas vanguardistas en plena plaza de la Encarnación? Columnas y columnas de airados plumillas poniendo el grito en el cielo por lo que consideran directamente un sacrilegio. ¿Que pretenden construir una torre más alta que la Giralda? ¡Anatema!

Yo nunca había experimentado este tipo de resistencia a los cambios en ninguna otra ciudad de las que he vivido... hasta este cinco de Enero en Madrid. Confieso que cuando comenzó el lío no lo entendí muy bien: primero fue un extraño revuelo en internet; más tarde supe que una aznarista de pro había escrito un indignado tuit jurándole a Manuela Carmena odio eterno como en su día hiciera Aníbal con Roma ¿La razón? Pues que el traje de Gaspar en la cabalgata de los reyes magos no era, al parecer, políticamente correcto y la hija de la susodicha pepera de Faes le había insinuado a su madre que no se tragaba la bola.

Después llegó el revuelo en las radios: locutores afectos a Moncloa y nostálgicos de Botella poniendo a parir a la alcaldesa por haber osado permitir tamaño tuneado en la puesta en escena de la cabalgata. Editoriales en periódicos, declaraiones de consejeros y concejales del pp madrileño: que si los trajes eran como cortinas de ducha, que si Locomía, que si Ikea, que si las coronas parecían del Burger King... Total, un escándalo.

Así que finalmente no tuve más remedio que interesarme por la dichosa cabalgata y buscar algún video en internet ¿Mi impresión? Que los del pp deben estar o muy aburridos, o muy de los nervios, o las dos cosas: no se puede proporcionar mejor propaganda a una iniciativa municipal por menos precio. No es fácil obtener tanta repercusión ni sacar tanto partido de un modesto guiño a la inteligencia del ciudadano medio. La ciudadanía siempre sabe estar por encima de polémicas artificiales, pierde poco tiempo en provocaciones casposas y suele valorar la imaginación y las ganas de innovar.

El éxito de la Cabalgata 2016 en Madrid ha sido indiscutible y rotundo y quienes se han dedicado a denostarla al final, lo que han hecho, ha sido situar el foco sobre un trabajo atrevido y distinto, y en consecuencia ponerlo en valor. Algo que, estoy seguro, halagará a sus promotores. Ocurrirá como ocurre siempre en Sevilla: al final acabará gustándoles la innovación y querrán apropiarse de su autoría apenas tengan oportunidad. Cuando el socialista Alfredo Sánchez Monteseirín puso en marcha el proyecto vanguardista de las Setas de la Encarnación, le llovieron descalificaciones y hasta insultos durante meses, yo diría que años. Una vez terminadas las obras Juan Ignacio Zoido, su sucesor en la alcaldía por el pp, no perdía oportunidad de presumir de la iniciativa cada vez que se presentaba la ocasión.

Así son: primero ladran y luego reclaman el aplauso para lo que se puso en marcha a pesar de ellos. En Sevilla, esta manera de funcionar supone en sí misma toda una tradición que, si se me apura, hasta tiene su punto. Pero en la cosmopolita Madrid no es de recibo tanta caspa, y menos por tal nimiedad. No sé qué ocurrirá el año que viene, pero me malicio que si Carmena y su equipo continúan en esa línea, apenas la derecha tenga oportunidad de capitalizar el invento (esperemos que pasen muchos años), lo hará. Y cuando eso suceda, lo que eran horrorosas cortinas de Ikea y cutres coronas del burger king se convertirán en reconocidas apuestas de modernidad cuyo mérito no tendrán ningún pudor en adjudicarse.

J.T.

viernes, 11 de julio de 2014

4 apuntes al natural de la España real, no la del PP

Me llama mi amigo Carlos, de La Línea de la Concepción. Su mujer trabaja en una tienda de ropa de Gibraltar y su hija mayor en una gasolinera también del Peñón. Él perdió su trabajo hace cinco años, tiene ahora 49, y no encuentra curro ni a este lado de la verja ni al otro. Parado, desesperado y criminalizado por los voceros del pp.
Main-Street-Gibraltar
- Desde que gobiernan estos peperos, querido Juan, me dice, temblamos cada vez que llega el verano. Con tal de tocarle los cojones a los gibraltareños, al final nos acaban acojonando a nosotros. Leemos a sus portavoces, el ABC o La Razón, y se nos abren las carnes con sus clarines de guerra. ¿Por qué no se dan una vuelta por aquí, en lugar de escribir desde Madrid, y hablan con nosotros y ven cómo sobrevivimos? ¿Tan difícil es darse cuenta que si no fuera por Gibraltar, miles de españoles de la Bahía de Algeciras estaríamos muertos de hambre, porque no hay manera de encontrar trabajo en ninguna parte? Al menos así a mi hija la tengo cerca, porque si no tendría que haberse ido ya al extranjero. Ella o todos con ella, como le pasó a tanta gente cuando Franco cerró la verja, ¿te acuerdas? De tener casi cien mil habitantes, La Línea pasó a quedarse con sesenta mil. Otra vuelta de tuerca y aquí solo quedarán los que se dedican a la droga o al contrabando de tabaco. Toda la vida llevamos así, amigo, y lo peor es que sabemos que seguirán ladrándose y pegándose patadas en nuestros culos por los siglos de los siglos.
Hablo con Rafa, amigo de Ceuta desde los tiempos de Perejil:
unnamed ce
- Esto está mucho peor que cuando tú andabas por aquí, Juan. ¿Has visto la última EPA? Treinta y dos por ciento de paro en Ceuta, que se duplica en el caso de los menores de 25 años, ¡sesenta y tres coma cuatro por ciento de jóvenes sin trabajo! El CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) siempre lleno, el paso fronterizo cada vez más conflictivo y para remate lo de los sirios, ¿no te has enterado? Como unos cien ciudadanos de aquel país, familias enteras, que llegaron hace meses huyendo de la guerra de Siria y que reclaman ser tratados como refugiados. En el CETI no quieren estar y no les dejan pasar a la península. Se han instalado en la plaza de los Reyes, delante de la Delegación del Gobierno y ahí están, formando parte del paisaje desde hace más de dos meses y sobreviviendo gracias a la ayuda de la gente de Ceuta. No tienen trabajo, pero les prestan las tiendas de campaña y hasta comparten con sirios la comida de la que disponen. Pero las autoridades ni puto caso. Ni para echarlos, ni para solucionarles el problema.
Mi colega Ángel, de Sevilla, tiene muchos motivos para estar indignado, pero el que le ocupa últimamente es el de la corrala Utopía y la suerte de aquellas familias que fueron desalojadas por la policía un domingo por la mañana de hace tres meses.
policia-corrala2--644x362
- ¿Te acuerdas, Juan, de la que se montó aquel día tras el desalojo y de la solución que se le dio al asunto? Los rifirrafes entre unos partidos y otros, la criminalización de algunos de los okupas, las críticas al realojo provisional a las familias que estaban en riesgo de exclusión? Un pollo del carajo que casi estuvo a punto de hacer saltar por los aires hasta la coalición de gobierno… Pues bien, ahora, tres meses después, resulta que todo estaba bien hecho, el TSJA(Tribunal Superior de Justicia de Andalucía) avala el realojo y descarta rotundamente que tuviera significación penal, pero nadie se hace eco de esta resolución. Como si no hubiera pasado nada. No existían ni motivos para el follón que se montó, ni razones para criticar la solución, ni argumentos para estigmatizar a algunos de los vecinos como se hizo. Pues bien, ahora silencio. La cagaron y nadie pide perdón, ni dice “lo siento, me he equivocao”, algo…” A quién se le ocurre, con la que está cayendo, reivindicar –y hasta intentar practicar- una política social decente, le contesto.
Mi querido Jesús, en Almería, me cuenta que está contento con el Economato Solidario que han montado entre cuatro pueblos de su comarca, el bajo Andarax.
- Parece un buen invento, me dice. Las familias que no tienen un trabajo y que cobran un subsidio, tienen la opción de llenar el carro de la compra con alimentos básicos por unos doce o quince euros, la cuarta parte del precio de lo que adquieren. No es el gratis total de otros proyectos de Cáritas, pero se pueden proveer cuando lo necesitan y no solo cuando hay reparto. Además, les permite sentirse mejor, con su dignidad quizás algo menos tocada. Acuden, por ejemplo, familias que pidieron préstamos para que su negocio no se fuera a pique, esperando remontar con el paso de los meses, y que al final lo perdieron todo. O familiares de dependientes que vivían del dinero que les adjudicaban para cuidar al enfermo y que, cuando éste finalmente muere, se quedan sin recurso alguno para comer salvo el subsidio cuando existe…
Estas cuatro conversaciones las mantuve entre el miércoles y el jueves de esta misma semana. Es mi particular y modesta radiografía del país, realizada a través de las cosas que me cuenta gente cercana. Me he limitado a transcribirlas tal cual. Resumidas, claro. He omitido, entre otras cosas, los insultos a Montoro, quien por los mismos días en que yo conversaba con mis colegas, el todavía ministro de Hacienda se permitía hablar de “círculos virtuosos”, “asombro al mundo” y hasta proclamaba ufano el advenimiento de los días en que manará leche y miel porque, según él, la crisis ya ha terminado.
J.T.

domingo, 17 de abril de 2011

Domingo de Ramos

Me gusta “vivir” los aires del domingo de Ramos en Sevilla. Eterno forastero en esta ciudad a la que llegué de paso para un breve paréntesis que se fue prorrogando, creo que soy un afortunado por vivir aquí esta semana grande que empieza hoy. Trece años ya. Trece años que, cuando llegan estos días y salgo a la calle, soy feliz. Feliz porque veo a la gente feliz; feliz porque estos días en Sevilla son, sin ninguna duda, toda una fiesta para los sentidos. 

Desde hoy me siento espectador privilegiado por lo que veo, por lo que oigo, por lo que saboreo, por lo que toco, por lo que huelo... El carácter religioso de la jornada la verdad es que me la repampinfla. Pero lo que ocurre en las calles de Sevilla cada año en estas fechas a mí no me deja indiferente.


Huele a azahar y a ganas, muchas, de vivir;  las tardes son más largas desde que cambiaron la hora y la gente, mucha gente, para muchos demasiada gente, se lanza a la calle con ganas de sentir y de estrenar. Me gusta el trasiego de gentes de toda edad y condición con esa reconocible expresión en la cara de quien ha llegado hasta el teatro y espera ya que pronto comience la función.

Me gustan los grupos de chicas jóvenes y la alegría que transmiten. Esa alegría con la que adornan su ropa recién comprada, sus zapatos que cuando llegue media tarde llevarán en las manos porque ya no aguantan más en los pies tras osar estrenarlos en esta jornada de tanto vaivén.

Pasear por Sevilla los domingos de ramos es un ritual al que me confieso adicto desde que llegué aquí. Creo que para todo el mundo existe una fecha, una jornada, o un momento que se repite cada cierto tiempo y que le sirve para hacer cálculos mentales sobre cuántas jornadas como esa podrá disfrutar en lo que le queda de vida. Por muchas que calculemos siempre serán pocas. ¿Sesenta, setenta, para los más jóvenes? ¿Veinte, treinta para los ya talluditos? Hay que bebérselas hasta la última gota. 

Para unos estas fechas clave suelen ser los cumpleaños, para otros la feria del pueblo, o la nochevieja. Para mí el Día con mayúscula es el domingo de ramos, el día en el que explotan las flores y revientan las adolescentes enfundadas en su ropa nueva; el día que simboliza el regreso de las jornadas luminosas y se le da carpetazo a las frías y oscuras tardes de invierno; el día en el que vuelve uno a sentir cómo calienta el sol en la cara y cómo los besos de los niños son más frescos que nunca anunciando playa, verano y alegría.

Todo huele tan bien en esta semana de fiesta que ahora empieza… Estamos vivos, hemos superado un invierno más y ahora toca celebrarlo, disfrutarlo, exprimirlo hasta que los zapatos nuevos de la ilusión nos desuellen los pies de la vida y, con ellos en la mano, como las jovencitas sevillanas que estrenan calzado este domingo de ramos, caminemos descalzos pero exultantes por el empedrado de una realidad a la que hoy me apetece, más que nunca, verle la mejor cara posible.

J.T.

La foto es del compañero José Manuel Vidal

viernes, 8 de abril de 2011

Elogio del todavía alcalde de Sevilla

 Alfredo Sánchez Monteseirín

No es una persona precisamente simpática
Tampoco alguien demasiado tocado con la gracia del "carisma"
Como alcalde no ha sabido vender ni su imagen ni sus logros
No ha sido mediático
No es un político con imagen 

Pero ha sido el alcalde que más "meneo" le ha metido a la ciudad de Sevilla en mucho tiempo. 

Sus doce años de gobierno se reparten entre dos complicados matrimonios de conveniencia: los cuatro primeros con el partido andalucista y los ocho últimos con izquierda unida.

Carros y carretas ha tenido que tragar Alfredo Sánchez Monteseirín con unos y con otros pero aún así, a toro pasado, compruebas que algún proyecto de ciudad debía tener en la cabeza este hombre porque la Sevilla de hoy poco tiene que ver, y eso nadie se lo discute, con la que recibió en herencia de Soledad Becerril en 1999.

Paola Vivancos, cabeza de lista del partido andalucista, formación política bisagra que en 1999 otorgó la mayoría para gobernar a Monteseirín a costa de la popular Soledad Becerril

Paula Garvín, la cara visible de izquierda unida en el ayuntamiento de Sevilla entre 2003 y 2007 y apoyo imprescindible para el gobierno de Monteseirín durante su segunda legislatura

Antonio Rodrigo Torrijos (derecha, barba blanca). Teniente de alcalde por izquierda unida entre 2007 y 2011. Inevitable en la tercera legislatura de Monteseirín, aquí lo vemos en un momento de "sufrimiento" antes de ser imputado por su presunta participación en una venta fraudulenta de terrenos municipales



Lo que Monteseirín ha sacado adelante estos años en Sevilla ha sido a costa de aguantar lo que no está escrito a sus coyunturales socios de gobierno. Pero los quebraderos de cabeza que le proporcionaron los andalucistas en su día y en época más reciente los concejales de izquierda unida se quedan pequeños al lado de las puñalás traperas que ha recibido procedentes del seno de su propio partido.

Monteseirín se va, casi por la puerta falsa, porque los que mandan en su partido  no quieren verlo ni en pintura: Lo que ha hecho de puertas para dentro para perder el favor de tirios y toyanos no lo sé. Lo que ha hecho con la ciudad, sí:

- Ha peatonalizado buena parte del centro histórico de la ciudad
- Ha recuperado el tranvía
- Ha posibilitado la primera línea de metro de la historia de Sevilla


- Ha devuelto la vida a zonas abandonadas y marginadas como la Alameda y sus alrededores


- Ha rodeado la ciudad con ciento veinte kilómetros de carril bici
- Ha creado un servicio de alquiler de bicicletas que, sumado a las de uso privado...
- ... ha conseguido reducir sensiblemente el índice de contaminación y el tráfico de vehículos a motor


- Ha sido capaz de promover osadas y polémicas iniciativas como el proyecto Metrosol Parasol de la plaza de la Encarnación también conocido como "Las Setas" o los "gofres"...


Cada vez que ponía algo en marcha todo el mundo se le echaba encima escandalizado y cabreado. Luego, con el paso del tiempo, aquellas histéricas diatribas se iban convirtiendo en satisfacciones por los resultados tangibles:

- más calidad de vida
- un centro más habitable
- más vida comercial
- menos ruido y menor contaminación
- mejores equipamientos en barrios otrora olvidados...

Tenía un proyecto de ciudad en la cabeza y eso, finalmente, ha acabado notándose.

Pero su partido no lo quiere. No le tienen el menor cariño a Alfredo Sánchez Monteseirín.

El que manda en la provincia, José Antonio Viera y él, se llevan como el perro y el gato. Al final el todavía alcalde ha perdido el pulso. Y el enfrentamiento, cuyas razones desconozco, es de tal calibre que su partido prefiere arriesgarse a perder la alcaldía antes que volverlo a situar al frente de la candidatura. Y eso que Sevilla es de las pocas ciudades, en Andalucía y en el resto de España, en las que aún no gobierna el partido popular.

José Antonio Viera, secretario general del Psoe en la provincia de Sevilla. 
Monteseirín y él no se pueden ni ver

Un episodio más en la retahíla de despropósitos que en los últimos tiempos colecciona el psoe de Andalucía y que nos lleva a preguntarnos a qué demonios está jugando el partido que durante treinta años ha sabido detentar y mantener los resortes del poder en esta comunidad autónoma.

Monteseirín, el hombre que a buen seguro cuando pase un tiempo será recordado como un buen alcalde, se marcha casi por la puerta de atrás más denostado por los suyos que por el pp, principal partido de la oposición y cuyo candidato, Juan Ignacio Zoido, quien ya fuera su contrincante en 2007, está teniendo el buen gusto de no hacer sangre con alguien que consume en "sonora" soledad sus últimas semanas en el poder.

Tras este panegírico habrá quien piense que algo le debo yo a Alfredo Sánchez Montesirín. Lamento contrariar a quien así lo crea. Mi trato con él ha sido siempre superficial y escaso. Las ocasiones en que nos hemos saludado me pareció una persona afable y educada, pero distante y yo diría también que algo sosa.

Sí es verdad que tengo razones para otorgarle crédito, y entre ellas se encuentra la opinión de una buena amiga mía quien, aunque su ideología nada tiene que ver con la del todavía alcalde de Sevilla, le profesa un afecto incondicional al tiempo que guarda un excelente recuerdo de los años universitarios que compartió con él en la sevillana facultad de medicina.

- Alfredo nunca deja tirado a un amigo

Si lo que asegura mi amiga es verdad está claro que Alfredo no es un buen político. 

Así le ha ido 

J.T.

lunes, 31 de enero de 2011

"Las Setas" de la Encarnación y la resistencia de los sevillanos a cualquier cambio en su ciudad

Así será la vista aérea de la plaza de la Encarnación de Sevilla
cuando el proyecto Metrosol-Parasol esté terminado 

Si hay un lugar en el mundo donde se palpa a diario hasta qué punto la naturaleza humana es reticente a los cambios, ese lugar es Sevilla.

En los doce años que llevo disfrutando de la vida en este estupendo lugar del mundo hay algo a lo que jamás he conseguido, ni creo que conseguiré, acostumbrarme: se trata de la capacidad que tienen mis queridos convecinos para escandalizarse ante la amenaza de la más mínima perspectiva de cambio en su entorno de siempre.

Las cosas son como son porque llevan siglos siendo así  y así deben continuar estando per secula seculorum, parecen decir: la estética de la queja, de la prevención, de la oposición por sistema frente a cualquier propuesta estética que signifique modificar algo.

¿Que alguien quiere modificar algo? Pues se monta una campaña para que la idea se encuentre con mil obstáculos antes de prosperar.

He vivido en estos doce años campañas, por ejemplo, contra la peatonalización del centro, contra el carril bici, contra el tranvía. Feroces y machaconas diatribas recogidas y avivadas por cierta prensa local con el objetivo de machacar la iniciativa, de cargársela a cualquier precio.

Quieren hacer una torre más alta que la Giralda en la isla de la Cartuja -la torre Pelli, cuyos cimientos comienzan ya a tomar cuerpo- y ya se están rasgando las vestiduras los sevillanos de pro entre copita y copita en la bodega Morales, en el Becerra o el Capitol.

El lugar donde se construye la torre Pelli junto a una recreación 
de cómo quedará cuando esté terminada

Luego ocurre que, cuando aquello contra lo que despotricaban se termina y se inaugura, pasa inmediatamente a usarse, a disfrutarse y se presume ante las visitas con el mismo desparpajo con el que antes se abominaba de ello; como si la idea hubiera sido de los mismos que la criticaban: lo he visto, ha pasado con las nuevas calles peatonales, con el carril bici, con el servicio de bicicletas, con el tranvía... Ahora todo está de puta madre para los mismos que durante las obras salían con pancartas a la calle para intentar pararlas.

 Bicicletas y carril bici junto al puente de la Barqueta
La peatonalizada Avenida de la Constitución, junto a la sevillana Catedral

No sé si sucederá lo mismo con la construcción del Metrosol-Parasol de la plaza de la Encarnación, a trescientos metros escasos de la conocida "Campana", el enclave en torno al que gira la vida de la ciudad.

Metrosol-Parasol es un proyecto vanguardista e innovador que apura ya su última fase de construcción después de cinco años y que revitalizará de una manera revolucionaria uno de los enclaves más clásicos y tradicionales del centro de Sevilla. Una zona que ha permanecido abandonada treinta años largos y a la que este proyecto, sin duda, dotará de una vida extraordinaria: moderno mercado de abastos, cafeterías, restaurantes, museo, centro comercial, zonas de paseo y esparcimiento...

Estas dos fotos de las obras de Metrosol-Parasol las tomé el pasado 25 de enero

Bien es cierto que el ayuntamiento, promotor e impulsor del proyecto Metrosol-Parasol, conocido popularmente como "Las Setas", ha ofrecido suficientes argumentos a los detractores por la lentitud en la ejecución de las obras y la manera como se ha disparado el presupuesto inicial. Eso es verdad.

Pero tengo para mi que cuando "Las Setas" estén acabadas, quienes han proferido los mayores vituperios contra ellas serán los primeros en ufanarse de contar con una obra que dotará a la ciudad de un emblema más con el que ser reconocida en el mundo.

J.T.

martes, 31 de agosto de 2010

El hotel y el cuartel de Queipo de Llano en Sevilla

Lo tenemos a escasos metros de la delegación. La puerta trasera del hotel Simón en Sevilla da a nuestra misma calle. Cada mañana, cuando cargamos en nuestro coche la cámara, el trípode y demás trastos útiles para la cobertura de la jornada, lo hacemos frente a la misma puerta por la que, el 18 de julio de 1936, salió Queipo de Llano camino del cuartel de la plaza de la Gavidia.


El golpista Queipo protagonizó en el cuartel de la Gavidia uno de los primeros aldabonazos de la sublevación franquista: detuvo a los militares que permanecieron fieles al orden constitucional, sembró el pánico en toda Sevilla y redondeó la faena pronunciando aterradoras soflamas radiofónicas a través de los micrófonos que Radio Sevilla puso a su servicio.


"Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombre de verdad"- bramaba Queipo. Y continuaba: "...también a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen. Mañana vamos a tomar Peñaflor. Vayan las mujeres de los "rojos" preparando sus mantones de luto. Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros; que si lo hiciereis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad"

Cada noche de aquel verano, mientras Mola arruinaba Pamplona, Saliquet acababa con la esperanzas de los vallisoletanos y un tal Franco cruzaba el charco camino de su "investidura" en Burgos, Queipo convertía Sevilla en un reguero de cadáveres. Cuando terminaba de aterrar por la radio a los que quedaban vivos, regresaba al hotel Simón donde tomaba fuerzas para continuar con la masacre el día siguiente.


El hotel Simón acoge ahora turistas de perfil medio que, mapa en mano por los alrededores de la catedral de Sevilla, nos preguntan a menudo cómo llegar hasta él sin poder imaginarse ni por lo más remoto que entre sus huéspedes más conocidos figura uno de los principales protagonistas del golpe de Estado de 1936.


El cuartel de la Gavidia es hoy sede provisional de la consejería andaluza de Justicia. Quienes trabajan allí se mueven a diario por los mismos pasillos y despachos por los que lo hizo Queipo de Llano con su implacable pandilla de sublevados aquel verano de sudores de muerte. Consejería de Justicia: justo el departamento del que depende el desarrollo y gestión de la ley de Memoria Histórica. ¡Ea!


J. T.

domingo, 4 de julio de 2010

La Sevilla de Antonio Guerra

(Primera publicación: 27 de marzo de 2010)


Según mi admirado Antonio Guerra que Cernuda, Machado o Blanco White se tuvieran que marchar de Sevilla define lo complicada que es la supervivencia en esta ciudad. Me he "bebido" la entrevista con el maestro Guerra que Carlos Mármol ha publicado este sábado en el Diario de Sevilla. Me la he bebido con muchas ganas y mayor interés. Tanto que admito que me ha hecho reflexionar mucho.

Y discrepo. Veamos:

Sevilla es un excelente lugar para perderse, refugiarse, incluso para pasar desapercibido si así lo deseas. Cargadísima de historia como está, es muy complejo reducirla a una sola manera de verla o de intentar comprenderla.


Antonio Guerra. Foto de J.C. Muñoz

Ahora que estamos en los días grandes de la ciudad es quizás un buen momento para proponerse entenderla. Yo me limito a salir a la calle y a que me llegue hasta lo más adentro todo lo que pasa en ella. Lo hago perdiéndome entre sus gentes en las esquinas más insólitas, en los barrios más alejados, en los callejones más solitarios o en las bullas más apretadas.

No voy a los palcos, ni a los lugares donde hay que saludar: son a mi juicio días para vivir Sevilla a pie de obra.

Lo que me llega de Sevilla visto así, como forastero que vive desde hace doce años aquí y no quiere irse, es una manera de entender la vida que me interesa. Te dejan vivir si tú dejas vivir y es verdad, como dice Antonio, que puede que se interesen más por tu procedencia que por tus perspectivas. Pero para que eso ocurra tienes que ponerte a tiro. Y creo que no es imprescindible ponerse a tiro.

Cuando te enamoras de alguien no echas de menos lo que no te da, sino que te preguntas qué puedes hacer tú por esa persona. Y disfrutas de lo que te encuentras. Me parece legítimo echar de menos cosas. Pero entonces, creo, será que falta amor. Santa Teresa sería muy santa, pero se fue de Sevilla resentida porque no le dejaron fundar un convento: quiso imponer su manera de entender el amor, pero sólo estaba dispuesta a darlo si recibía a cambio lo que quería. Y la ciudad se le cerró. Al marcharse se sacudió, cuentan, hasta el polvo de sus zapatillas.

Es verdad que eso hace pensar a los que ya en la madurez nos instalamos aquí. Como también le he dado vueltas muchas veces a lo de Machado o Cernuda, y ahora o lo del propio Antonio Guerra que, como cuenta en la entrevista, con su manera de hacer las cosas chocó frontalmente en su día con los usos y costumbres de la ciudad.

Quizás lleve razón Antonio Guerra cuando defiende que para disfrutar plenamente de todo lo que ocurre en Sevilla hay que estar muy adentro. No lo discuto, pero a mí se me ocurre que quizás haya otra manera: limitarse a sentirse un visitante privilegiado, un forastero en permanente estado de provisionalidad. Así me siento yo desde hace casi doce años y me gusta mucho la manera en que me dejan vivir.

J.T.