domingo, 22 de febrero de 2026

Rufián y Sumar buscan el norte



Visto y oído lo sucedido el sábado en el Bellas Artes de Madrid, entiendo la dificultad que han debido tener en las redacciones para encontrar un titular que resumiera lo que se habló en el llamado acto de refundación de la extinta Sumar. Me sitúo en el lugar de cualquier redactor jefe y habría sudado tinta. Maíllo, Urtasun, García y Hernández no lo pusieron nada fácil. Así acabaron contándolo los principales periódicos:  “Sumar se resetea para volver a empezar y plantar cara a la ultraderecha” (La Vanguardia); “La nueva confluencia llama a integrarse al resto de izquierdas y colectivos sociales” (Público); “Las izquierdas de Sumar llaman a no resignarse y defienden la unidad en el lanzamiento de su nueva alianza” (El País); “La nueva alianza de la izquierda se reinventa sin líder y contra la resignación y abre la puerta de par en par a Podemos” (El Mundo); “Los partidos de Sumar escenifican un lavado de cara 'fake' sin Yolanda Díaz ni Podemos” (ABC); “IU, Más Madrid, Sumar y los Comunes ponen la primera piedra de una coalición para las generales” (El Correo)…


Era complicado dar con un titular poderoso porque faltaba punch en las intervenciones, faltaba sangre en las venas, faltaba convicción, es verdad que hay ganas de que pase algo, cierto que se necesita que las izquierdas planten cara a la ultraderecha unidas y fuertes, pero quienes salieron a la palestra la semana pasada (también Gabriel Rufián y Emilio Delgado el miércoles en la sala Galileo) necesitan currárselo bastante más de lo que lo han hecho hasta ahora si quieren llegar a algún sitio. Se quedan muy cortos. Escasos en contundencia y en beligerancia. Apelando al miedo y recurriendo a frases comunes les costará avanzar. De momento la cosa está verde y más bien sosa.

“Un paso al frente”, era el lema en el Bellas Artes el sábado. De acuerdo, pero un paso al frente ¿quién? Un paso al frente ¿con quiénes, liderándolo quién? Un paso al frente, ¿cómo? “Disputar el presente para ganar el futuro”, fue la frase que presidió el acto de Rufián y Delgado tres días antes. Pues muy bien, pero ¿por dónde y cuándo empezamos? El balón al suelo, por favor. Y a dejar de ser muletas del Psoe.


En comunicación política, o eres claro y centras el mensaje o no te comes un colín. Y si después de celebrados unos actos a los que no faltó promoción a bombo y platillo, a los periodistas nos cuesta encontrar un titular, es que algo falla. No hay una idea fuerza, ni un lema contundente, ni una frase que haga pensar. Ni contenido potente. Rufián y Delgado no estuvieron muy finos a la hora de exponer la idea de que solo se presente la formación política con más posibilidades en cada provincia. Para empezar, quienes tuvieron mejores resultados en Barcelona fueron los Comunes, lo que según la propuesta significaría que Esquerra no se presente en esta provincia para facilitarle las cosas a los de Ada Colau. Esa misma noche Oriol Junqueras se partía de risa en Hora Veinticinco con la propuesta y Gabriel se apresuraba al día siguiente a matizar lo dicho. Sin demasiado éxito, por cierto.


En el Bellas Artes no hubo propuestas, sino brindis al sol. Muchas frases grandilocuentes, mucho aplauso pero poca chicha: “Vamos a construir una izquierda que vuelva a conectar con la calle, porque hemos perdido pulso y comunicación con la gente; en los barrios, en los centro de trabajo, en las campus universitarios, en los institutos…” admitía Lara Hernández, coordinadora de Sumar y avatar de Yolanda; “Necesitamos un proyecto que conecte con la mayoría social”, concedía un comedido Ernest Urtasun; Vamos a mezclarnos, queridos militantes de todas las organizaciones. Tocarnos y abrazarnos, que nos hace falta, imploraba Antonio Maíllo; Necesitamos cada átomo progresista de todos los espacios. Damos el primer paso al frente. Somos muchas, esperamos a más”, proclamaba Mónica García.


Aquí cabemos todos, repetían una y otra vez. Pues claro, queridas y queridos, ¿pero esta vez también será para ningunear a Podemos a las primeras de cambio? No, ¿verdad? Entre otras cosas porque habrá que ver si ellos están por la labor. Me llamó especialmente la atención el interés que pusieron los intervinientes en dejar claro que se trataba de un proyecto que se estaba trabajando con discreción. Lo que por lo visto no quita para que cuente de antemano con las bendiciones de los mismos medios que en su día le doraron la píldora al proyecto Sumar de Yolanda Díaz en Magariños. Hasta el 24 horas de tve retransmitió en directo el acto de la presunta refundación.


En resumen, que en la semana donde todo iba a cambiar en la izquierda, terminamos con la cabeza caliente y los pies fríos. No digo que la intención no haya sido buena, pero igual estas cosas habría que hacerlas con mayor claridad y convicción, ¿no les parece? Una vez que han tenido lugar los actos… ¿ahora qué? ¿Para cuándo los nuevos encuentros, las próximas iniciativas, las propuestas “ilusionantes” para que la ciudadanía, sobre todo los jóvenes, decidan ponerse en marcha y actuar?


J.T.





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