domingo, 1 de febrero de 2026

¿Es que no hay manera de acabar con las cloacas?



Como ha contado Chema Garrido en el diario El Plural, la semana pasada asistimos a una impagable clase práctica de cómo funcionan las cloacas del Estado en España, de cómo los mafiosos se siguen moviendo impunemente por estos lares. Gracias a Mañaneros 360, de TVE, hemos sabido que un supuesto think tank alemán elaboró un dossier en el que se detallan supuestas irregularidades del ex presidente Zapatero. Un documento que recuerda al falso Informe PISA con el que las cloacas del Estado iniciaron la implacable persecución contra Pablo Iglesias hace diez años, cuando las encuestas señalaban el imparable ascenso de Podemos y había que pararlos como fuera. Igual que ocurrió en aquella ocasión, ahora el presunto informe contra Zapatero está plagado de mentiras y exageraciones al estilo Villarejo. Una prueba más de que las cloacas no han dejado de funcionar en España.


Como afirma Garrido, “esos informes no tendrían sentido en nuestro país si no hubiera medios de comunicación dispuestos a publicar esta basura. El objetivo es claro: destrozar la vida a determinados dirigentes políticos” y alterar el normal funcionamiento democrático de nuestro país. Algo que no se podría conseguir, “si los medios no actuaran de manera cómplice a la hora de difundir material averiado”.


La mecánica a partir de ahí es la de siempre: una vez propagadas las mentiras por estos medios, aparecerá una asociación ultraderechista – llámese Hazte Oír o Manos Limpias – que estará dispuesta a elevar a un juzgado este tipo de informaciones falsas. Acto seguido, “el juez Peinado de turno abriría una instrucción contra José Luis Rodríguez Zapatero o contra quien haga falta.


Los aparatos más siniestros del estado tienen enfilado a Zapatero y detrás de él, si lo consideran necesario, puede que llegue el momento de hacer lo propio con Pedro Sánchez. Estoy de acuerdo con quienes han dado la voz de alarma y sostienen que en España siguen funcionando unas infectas cloacas del Estado que cuentan, además, con la complicidad y la anuencia de aquellos medios de comunicación que han apostado por instalarse en la amoralidad. Periódicos, radios y televisiones que hace tiempo olvidaron la esencia del oficio periodístico y no tienen el mas mínimo inconveniente en prostituirse a diario sin que se les caiga la cara de vergüenza.


Y mientras tanto, Grande Marlaska y Margarita Robles, sesteando.


J.T.