miércoles, 18 de marzo de 2026

Carta a un/a joven que solo se informa por internet



Querido/a amigo/a,


No sé exactamente qué edad tienes, pero te imagino entre los veinte y los treinta y tantos. Lo suficiente joven como para creer que el mundo se conquista con un scroll infinito, y lo bastante adulto como para empezar a notar que algo no encaja del todo en ese flujo constante de imágenes, titulares y verdades que te llegan a golpe de pulgar.


Te escribo porque intuyo que tu visión del mundo llega casi entera por la pantalla: TikTok, Instagram, reels que duran lo que un suspiro, hilos que prometen explicarlo todo en tres líneas, opiniones que se disfrazan de hechos. Es rápido, es gratis, es adictivo. Y es, sobre todo, peligrosamente sesgado.


No es culpa tuya. Es el diseño. Los algoritmos no buscan informarte; buscan retenerte. Te sirven más de lo mismo: lo que te indigna, lo que te confirma, lo que te hace sentir parte de un bando. Te encierran en una burbuja donde el matiz se evapora y el contrario deja de ser alguien con quien hablar para convertirse en un enemigo al que aplastar. Así, sin darte cuenta, te van moldeando una realidad a medida, incompleta y, muchas veces, directamente falsa.


Por eso te propongo algo que hoy suena casi subversivo: lee libros. Libros de verdad, libros que no caben en un minuto, que te contradicen, que te obligan a volver páginas atrás y a dudar. Libros de historia, de política, de filosofía, de quienes ya pensaron lo que ahora te venden como novedad absoluta. Sal de la pantalla. Busca cafés, ateneos, charlas, debates donde la gente se mire a los ojos y escuche antes de soltar la réplica. Lugares donde el argumento pese más que el like.


Busca fuentes alternativas: periódicos que contrasten, radios que investiguen, webs que documenten sin prisa. Desconfía de lo que te aparece en el timeline solo porque es viral. Lo fácil casi nunca es lo cierto. La realidad es más lenta, más gris, más complicada que cualquier reel perfectamente editado.


Y sobre todo, recuerda esto: el futuro está en tus manos. Más pronto que tarde te/nos volverá a tocar ir a votar. Ese gesto tan sencillo decide qué sociedad vamos a sostener. Mira alrededor: en las autonómicas de Castilla y León de marzo de 2026, el PP ganó pero Vox se mantiene fuerte, rozando el 14-15 por ciento en muchos sondeos previos y confirmando su crecimiento sostenido. Capitalizan el cabreo, el miedo, y cuentan con que te vas a creer sus promesas de soluciones rápidas.


Te intentarán seducir con cantos de sirena, con discursos de odio disfrazados de valentía, con relatos de enfrentamiento que señalan culpables claros, con promesas de arreglarlo todo de un plumazo. Suenan potentes, a veces incluso liberadores. Pero son atajos peligrosos porque el odio busca destruir. La violencia envenena y nunca resuelve nada. Aprende a identificar quién defiende la igualdad y quién la socava, quién amplía derechos y quién los recorta en nombre de una supuesta pureza, quién construye puentes y quién necesita muros y chivos expiatorios para existir.


Mantén los ojos bien abiertos. Y confía más en tus tripas que en cualquier paquete perfecto que te intenten colar. Ese nudo incómodo en el estómago cuando algo no encaja, aunque no sepas nombrarlo del todo, suele ser más honesto que mil discursos por muy redondos que parezcan.


Vivimos tiempos muy convulsos, sí. Pero estamos a tiempo. A tiempo de no repetir errores viejos, de no dejar que el ruido ahogue la reflexión, de no entregar por apatía o por rabia lo que costó generaciones conquistar. Sería una pena inmensa que tu generación tuviera que volver a pelear por derechos que ya dabas por sentados: la libertad de amar sin miedo, la igualdad sin excusas, la innegociable justicia social… Los valorarías de verdad solo cuando empezaran a desaparecer.


No te pido que pienses como yo. Ni siquiera que estés de acuerdo conmigo. Solo que pienses más, mejor y con más herramientas. Que no dejes que te roben la capacidad de dudar y de elegir con cabeza y con corazón.

Lo demás, créeme, vendrá solo.

Un abrazo fuerte.


J.T.

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