Los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, lanzados el 28 de febrero de 2026, han sido un terremoto geopolítico. Bajo los nombres operativos de "Furia Épica" (EEUU) y "Rugido del León" (Israel), aviones y drones arrasan instalaciones nucleares, militares y hasta la residencia del líder supremo Alí Jamenei, que murió en el bombardeo. Irán respondió con misiles contra bases estadounidenses en el Golfo e Israel, escalando un conflicto cuyo objetivo es un cambio de régimen orquestado desde Washington y Tel Aviv.
Pero aquí, en España, los medios de comunicación, tanto periódicos como radios y televisiones–.parecen ceñirse al mismo guion: "ataque preventivo". ¡Preventivo! Europa Press, por ejemplo, tituló: "Israel lanza un 'ataque preventivo' contra Irán y declara un estado de emergencia". Eso es blanquear una agresión unilateral, violación del derecho internacional, un atropello a la legalidad. Esta última valoración fue la que utilizó el presidente del Gobierno cuando condenó los bombardeos, advirtiendo de un "orden internacional más incierto".
¿Cuántos medios profundizaron en eso? RTVE, en su especial informativo, dedicó horas a los detalles operativos, pero ¿analizó el contexto? ¿Mencionó las negociaciones nucleares en curso que Trump y Netanyahu pisotearon? En su edición del 1 de marzo, El País describía la "nueva ola de bombardeos" iraníes contra Israel y bases del Golfo, pero la enfocaba en la "respuesta" de Teherán como si fuera el agresor principal. La Razón justificó la "agresión" como fin del "terrorismo de Estado" iraní.
En demasiadas portadas españolas el verbo elegido no es “atacar”, sino “responder”, “neutralizar”, “contener”. El lenguaje nunca es inocente. “Operación quirúrgica”, dicen algunos; “objetivos estratégicos”, añaden otros. Rara vez “agresión”. Rara vez “violación del derecho internacional", que es lo que es.
En las ondas, el fenómeno se amplifica. En la Cadena SER se apela a la “desescalada” mientras se normaliza que la agresión la inician siempre los mismos. En COPE o Onda Cero abundan los análisis estratégicos que parecen sacados de un briefing de la OTAN: mapas, misiles, equilibrios de poder. Mucho experto en geopolítica; poca mención a las víctimas civiles. Mucho cálculo militar; escasa empatía humana. Y no dejan de repetir el mismo falso mantra: "escalada por el programa nuclear iraní".
En cuanto a las televisiones, en Antena 3 o Telecinco, el conflicto se convierte en espectáculo: imágenes nocturnas de explosiones, rótulos impactantes, música de tensión. Pero el marco narrativo suele ser el mismo: Israel “se defiende”, Estados Unidos “protege la estabilidad”, Irán “desafía”. El agresor habla primero y más alto. El agredido aparece filtrado por la sospecha permanente. Para los análisis prefieren la opinión de expertos pro-israelíes ignorando por lo general las voces de los iraníes.
El periodismo no puede convertirse en altavoz automático del discurso de las potencias que bombardean. No podemos asumir como axioma que si Washington o Tel Aviv aprietan el gatillo es por el bien común. Un análisis de cobertura en X antes Twitter revela que términos como "ataque preventivo" aparecen en el 70 por ciento de los posts de medios españoles, que bailan sin escrúpulos al son que tocan la OTAN y EEUU, lo que significa apostar por una información sesgada, cuando no por la desinformación más vergonzosa.
J.T.

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