lunes, 9 de marzo de 2026

La crueldad de Albiol y el silencio cómplice de la prensa



Xavier García Albiol, el alcalde del PP que huele a Vox, ha convertido Badalona en un matadero social. El pasado diciembre, a una semana de Nochebuena, desalojó el antiguo instituto B9, dejando a más de 400 migrantes en la calle, la mayoría subsaharianos, sin alternativa alguna. La ONU lo calificó de "grave violación" de los derechos humanos y la Fiscalía lo investiga por posible delito de odio y prevaricación. Pero Albiol siguió adelante: desmontó tiendas de campaña bajo la carretera C-31, fomentó el odio vecinal con discursos estigmatizantes y alentó el racismo institucional. Desde el cierre del único albergue municipal, Can Bofí Vell en 2024, cuatro personas sin techo han muerto en las calles de Badalona en lo que va de 2026. Cuatro vidas apagadas por el frío, la miseria y la crueldad deliberada de un alcalde cuya indiscutible xenofobia quedó más que patente cuando en una de sus antiguas campañas electorales apostó por el lema “Limpiando Badalona” para que no quedaran dudas (por cierto que en aquellos momentos su asesor era el ínclito Iván Redondo).


Albiol, erre que erre, criminaliza la pobreza migrante para blanquear su racismo. Habla de "mafias", "tuberculosis" y "delincuencia" mientras ignora que muchas de esas personas a las que vitupera sin rubor sobreviven como pueden , y parece claro que hay casos en los que ni pueden. El partido político al que pertenece adopta las banderas de la ultraderecha –expulsiones masivas, visados restrictivos– y la prensa conservadora lo trata con guantes de seda. ABC y La Razón lo pintan como "mano dura" contra "okupas ilegales", minimizando las muertes como "rechazo de ayudas" o accidentes inevitables. El Mundo publica sus victimismos sin confrontarlos con la realidad, desahucios masivos que los presentan disfrazados de orden público.


Al PP se le perdona todo aquello que, si lo hiciera el independentismo o a la izquierda supondría un enconado linchamiento mediático. No toda la prensa se arrodilla. eldiario.es o el diario Público, por ejemplo, denuncian el racismo institucional, dan voz a los afectados –como Mamadou Seydi o colectivos subsaharianos– y exigen regularizaciones e integración. El Plural critica la estigmatización directa, El País, quién lo ha visto y quién lo ve, se pone de perfil hablando de  la deshumanización y la retórica de Albiol como ensayo de lo que viene. Muy pocos medios amplifican las injusticias y reclaman la reducción de la burocracia, el fin de la criminalización y políticas de vivienda eficaces. La mayoría, como es el caso de Antena 3 o La Sexta, se quedan en debates superficiales o mantienen silencios cómplices.


¿Y la sociedad civil? Pues unas veces mejor que otras, la verdad. CCOO cedió su sede como centro logístico tras el desalojo del B9, alimentos, ropa, coordinación solidaria. Entidades como Creu Roja, Cáritas, Sant Joan de Déu y Llegat Roca i Pi buscaron soluciones para decenas de desalojados. Badalona Acull y Justícia i Pau claman por un albergue y comedor social: "No esperemos al quinto muerto", es su grito de guerra. SOS Racisme denuncia el racismo institucional; sindicatos como UGT exigen (sin exagerar) inserción laboral sin trabas. Vecinos y parroquias habilitan espacios, presionan al Govern y al Ayuntamiento. La oposición –PSC, ERC, Comuns, Guanyem– fuerza plenos extraordinarios para exigir la reapertura de Can Bofí Vell...


La inmigración es la fuerza laboral que limpia nuestras calles mientras Albiol las ensucia con odio. Criminalizarla es el verdadero delito, porque mata por omisión. Albiol y su PP-Vox confunden gestionar con ejecutar. La prensa mima al verdugo y quienes constatamos tamaña felonía no acabamos de plantar cara con la contundencia que habría que hacerlo. La Badalona de Albiol es a día de hoy el modelo de la España fría y fascista que nos espera si no nos ponemos a la faena de una puñetera vez. 


J.T.

No hay comentarios:

Publicar un comentario