viernes, 9 de enero de 2026

El micrófono callejero no es periodismo

Las entrevistas que radios y televisiones realizan a pie de calle a la primera persona que pasa no son periodismo. En directo son ridículas y por lo general fallidas, por eso primero las hacen, luego se editan y después se emiten. Ahí es donde el periodismo sale por la ventana porque, cuando tú editas de esta manera, seleccionas. Al seleccionar escoges, sea mejor o peor la intención con la que lo haces, solo una parte del material reunido. Eso significa que lo que se acaba emitiendo responde a la voluntad inicial de lo que buscabas. En realidad es relleno barato, respuestas que no tiene valor no ya periodístico, sino tampoco estadístico. 

Ponerle el micrófono a un transeúnte (vox pop le suelen llamar) no es periodismo porque escoges un tema, preguntas por él y, depende hasta del barrio que escojas para hacerlo, estarás ya segmentando la información final. Si buscas voces críticas con el gobierno, eliges un distrito conservador; si quieres mayor complacencia, vas a un feudo progresista. Durante las elecciones de 2019, por ejemplo, televisiones como TVE emitieron vox pops sobre la crisis catalana donde predominaban voces españolistas en barrios madrileños, editadas para reforzar narrativas polarizadas.


A las entrevistas callejeras no les preocupa la información ni el análisis, lo que buscan es una frase, un gesto o una ocurrencia que encaje con la idea previa del editor. En directo suelen ser incómodas, confusas y, a menudo, ridículas. Editar es necesario y legítimo, claro que sí, pero cuando realizas un determinado número de entrevistas callejeras y las seleccionas estás eligiendo, y cuando eliges descartas. Es muy posible, además, que la persona que realiza la “encuesta” se dé por satisfecha cuando tiene la frase que quiere, el sujeto, verbo y predicado que se buscaban. El resultado final suele responder menos a lo que dijeron los ciudadanos y más a lo que el medio quería confirmar desde el principio. Si se busca indignación, aparecerá indignación. Si se busca frivolidad, se encontrará frivolidad. La calle siempre acaba diciendo lo que se le pide… si se edita de manera adecuada.


El sociólogo francés Pierre Bourdieu, en su libro Sobre la televisión (Sur la télévision, 1996), ya advertía de este mecanismo cuando hablaba de la televisión como un medio que simplifica y deforma para encajar en formatos breves y espectaculares. Los periodistas estadounidenses Bill Kovach y Tom Rosenstiel, en Los elementos del periodismo (Aguilar, 2012), recuerdan que la primera obligación del periodista es con la verdad, no con el impacto ni con la rapidez. El micrófono al azar incumple ambas cosas.


Preguntar por una reforma laboral, una guerra o una ley educativa a cuatro personas en una calle concreta de un barrio concreto es, de entrada, modificar la realidad. No nos cansaremos de insistir. El periodismo no consiste en poner un micrófono y concederle entidad a lo primero que te suelten, se trata de contextualizar, contrastar y explicar.


J.T.

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