jueves, 31 de enero de 2013

10 motivos para no abandonar el periodismo, y mucho menos en estos momentos


En un día como hoy, a mi juicio importantísimo para el periodismo en nuestro país, me permito rescatar de este mismo blog el siguiente decálogo que publiqué hará un año y medio:

Razones para no abandonar el periodismo:

1. Es lo que quieren, luego no

2. Lo complicado es más interesante

3. Es el mejor oficio del mundo sí o sí

4. En ningún otro trabajo pagan de manera más miserable ¡pero pagan por lo que te gusta hacer!

5. Ser testigo de lo que ocurre es un privilegio

6. Actúa como freno a la impunidad de los poderosos, a pesar de todo

7. Porque, dado que peor ya no nos puede ir, esto tendrá que mejorar algún día

8. Para no darle el gusto a quienes esperan que nos rindamos más pronto que tarde

9. Porque sólo permaneciendo se puede pelear para que las cosas cambien alguna vez

10. Porque huir es de cobardes

Aquí dejo el link con la información que este jueves publica "El País" sobre la cuentas manuscritas de los tesoreros del Partido Popular entre 1990 y 2008 en la que se reflejan pagos periódicos, trimestrales o semestrales, a toda la cúpula del partido (secretarios generales y vicesecretarios generales).

Gracías, compañeros que habéis trabajado esta información (J.M. Romero, Francisco Mercado, Miguel Jiménez, Carlos E. Cué, con Javier Casqueiro al frente). Gracias por reafirmar mi idea de que no hay que ceder a la tentación de abandonar el periodismo por mal que estén las cosas. Y ahora, menos que nunca.

J.T.

martes, 29 de enero de 2013

Comprarán nuestro trabajo según interesen nuestras historias


¿Qué les pasa a los periódicos? 

 Pues les pasa que no espabilan. 

El mundo está cambiando y los periódicos parece que no se enteran. Las fotos más interesantes, las noticias más destacadas del periódico de esta mañana ya las vi anoche en Internet. Las vi igual o mejor tratadas. Y a tiro de click, enfocadas de diez maneras distintas según el digital consultado. 

¿Qué se puede hacer frente a esto? ¿Y las teles? ¿Cómo será la manera de ver la tele dentro de cinco-diez años? Nos están faltando reflejos. Ha pasado con la música, con el cine... y le ha llegado la hora a los periódicos y a la tele... Pues nada, a pesar de todo aquí seguimos, mirándonos el ombligo... 

Yo no sé si los periódicos morirán o no. Yo no sé si la tele seguirá siendo lo que es. Pero desde luego lo que no se podrá continuar haciendo es rellenar espacios con historias que no interesan. 

Comprarán nuestro trabajo por lo que interesen nuestras historias. Eso es lo único seguro. Eso es lo único que no cambiará. Ahora bien ¿las contaremos en un periódico, en la radio, la tele, en el móvil o en una pantalla gigante mientras esperas que llegue el autobús? 

Lo sabremos... después de la publicidad.

J.T.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Los medios de comunicación se han perdido el respeto a si mismos


Que un periodista se quede sin trabajo es grave

Que un medio de comunicación desaparezca es terrible

Pero tras esa hecatombe hay algo mucho más grave: las circunstancias que propician que eso sea así, que no interesen los medios, que no nos importen los profesionales del periodismo que andan por ahí como almas en pena a ver quién les da una oportunidad, como los maletillas de antaño a las puertas de las plazas de toros.

Ni internet ni puñetas. Los medios desaparecen porque se han perdido el respeto a sí mismos. Los medios desaparecen porque al frente de ellos ya no hay empresarios con vocación de comunicar. No hay empresarios que nombren a directores con mando en plazo y que organicen los presupuestos con criterios periodísticos, la única inversión rentable a largo plazo si de lo que estamos hablando es de informar, de comunicar, de contar historias.

Los presupuestos hace tiempo que pasaron a manos de los gerentes, que son quienes dictaminan si un viaje se hace o no, si hay coche para una cobertura o si se puede pagar una noche de hotel para que un redactor se quede en un determinado lugar hasta que verifique, compruebe y contraste lo que tiene entre manos, tal y como dictaminan las reglas del oficio periodístico.

Perdiéndose el respeto a sí mismos, los medios le han perdido el respeto a los lectores, a los oyentes, a los espectadores....

El verdadero patrimonio de un medio será siempre lo potentes que sean las historias que cuente, la capacidad de conectar con el interés del lector. Una empresa periodística solo se garantiza el futuro si reinvierte en lo que en su día la hizo fuerte: la información. Un empresario periodístico tiene que conseguir que la gente busque sus productos con ganas y quede contenta tras haberle dedicado su tiempo, su atención, su dinero... Una empresa periodística ha de ser generosa, tener contenta a su gente. 

Cuando los beneficios no los inviertes en consolidar eso y te dispersas en otras aventuras acaba pasándote lo que le ha pasado, por ejemplo, al Grupo Prisa, que desde que nos cerraron CNN+, parece ir cuesta abajo y sin frenos camino del desastre, camino de derrumbarse sin remisión.

La fuerza de un medio es la fuerza de las historias que cuenta, y la fuerza de las historias que cuenta es la energía y el tiempo que un periodista pueda dedicarle a esa historia.

Esto nunca desaparecerá. Estoy seguro
A ver si acaba de pasar este sarampión, ¡qué pesadilla!

J.T.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

El adiós del "Financial Times" alemán y del "Newsweek" en papel

Te quedan pocas dudas de la cuesta abajo que vive el periodismo tal como lo conocíamos hasta ahora cuando dos monstruos de la comunicación como la edición alemana del Financial Times o la de papel de Newsweek se ven obligadas a decir adiós. 2012 tiene para mí muchas maneras de ser resumido, pero hacerme eco de estas dos desapariciones me parece una de las más elocuentes.

Yo creo que cuanto antes entendamos todos (empresarios, editores, reporteros, maquetistas, fotógrafos, distribuidores y hasta quiosqueros) que esto de la comunicación es ya otra cosa, mejor nos irá. Reinventémonos. Cuanto antes. Encontraremos el camino, seguro, porque allá donde haya una buena historia que contar, habrá siempre alguien dispuesto a pagar por conocerla. Pero tenemos que dar con la tecla. Está claro que lo que está pasando no tiene marcha atrás. Asumámoslo. Y lo dicho: REINVENTÉMONOS


Así fue como se despidieron los trabajadores de la edición alemana del FT en su último número el pasado 6 de diciembre. Con la foto de arriba y con el siguiente pie de foto que os invito a leer porque creo que no tiene desperdicio

 "Perdón, queridos accionistas, por haber fundido tantos millones. Perdonadnos los anunciantes, por haber informado de manera crítica sobre vuestro negocio. Perdonadnos, portavoces de empresa, por no haber seguido vuestras sugerencias. Perdón, queridos políticos, por haberos creído tan poco. Perdón, queridos colegas, por haberos tenido trabajando tantas noches y fines de semana. Perdón, queridos lectores, que estas son las últimas líneas de FTD. Lo sentimos. Nos disculpamos sin reservas. Pero si tuviéramos que empezar otra vez, lo haríamos de nuevo igual. Stefan Weigel, Klusmann Steffen, Sven Clausen (en la foto, primera fila, de izquierda a derecha)

Y ésta es  la portada del último ejemplar de Newsweek en papel impreso
Continuamos para bingo. ¡Uf!

J.T.

viernes, 21 de diciembre de 2012

"Pocas redacciones mantienen hoy el espíritu libre por el que en su día fueron admiradas"

Esto que transcribo a continuación es un desahogo en toda regla de mi compañero y amigo Miguel Ángel del Hoyo. Se trata de un texto que hizo verdadero furor en facebook el pasado 28 de noviembre, que fue el día en que lo publicó. Como él no tiene blog, y me parece que de momento tampoco muchas ganas de tenerlo, me permito trasladar aquí su feroz invectiva, todo un directo a la mandíbula de muchos que se tienen por periodistas, todo un aldabonazo a las conciencias de quienes presenciamos a diario el incesante goteo de vejaciones a la profesión periodística y tenemos muy claro que algo hay que hacer, contundente y urgente, pero no acabamos de ponernos nunca a la faena. Ahí va. Sin anestesia:

"Mira compañero: 

Los periodistas españoles -¿queda alguno?- somos unos cobardes y no honramos esta maravillosa profesión. 

“Sin periodismo no hay democracia” chillamos a los cuatro vientos en las concentraciones. ¿y ahora nos damos cuenta? 

Si nos hemos convertido en noticia algo hemos hecho mal. ¿Algo?.... Tomemos nota: No haber defendido la verdad. Habernos sometido al dictado de las empresas, de los políticos y de lo políticamente correcto y, por lo tanto, hemos informado desde la dependencia, el interés, y la mediocridad, en numerosos casos “con el carné en la boca”. 

Hemos admitido en el seno de esta profesión individuos que la utilizaban en servicio propio. Pero sí nos manifestamos para conservar nuestros puestos de trabajo después de consentir becarios gratuitos, fondo de reptiles, ayudas públicas, semipúblicas y ocultas, intrusismo mercenario, consignas, favores, indicaciones y presiones. 

Somos los únicos culpables del drama que aplasta hoy esta profesión, y cuya causa se resume en haber abandonado la independencia y la veracidad, que es lo que nos demanda la ciudadanía. Muchos de los que se manifiestan, no hace mucho que servían de rodillas, manipulando la realidad y retorciendo la verdad, inyectando en el público la mentira y la desconfianza, 

Todo ello ha generado un periodismo inculto, mediocre, subyugado, corto, insípido, incapaz de ejercer el poder de fiscalización de los poderes públicos en defensa de la ciudadanía, hurtándole de una visión crítica fundamental . Nos adormecieron con las ayudas públicas y la publicidad diferida. 

La Democracia demanda un Periodismo valiente, libre e independiente, y no sometido. Rigor profesional, y no incapacidad de defender y mantener la verdad. Crítica y no aplauso. Pocas profesiones están hoy tan desprestigiadas como la de periodista. Mandan .los gerentes, no los periodistas. Se impone el publicista, no el redactor jefe. 

La obsesión por la rentabilidad extrema ha orillado el digno trabajo periodístico de investigación No se conoce un tiempo en el Periodismo como el actual donde la basura informativa apeste y atranque los canales de la comunicación Por eso estamos en crisis: porque no somos fiables

La apertura de internet ha provocado en líneas generales un periodismo aficionado que ha llenado los campos donde antes pastaba el buen trabajo, y cuya consecuencia es que la formación profesional y humanística del periodista brille por su ausencia. 

No es baladí la culpa de las facultades de Periodismo, creadas a imagen y semejanza del poder con docentes que, en la mayoría de los casos, no han pisado una redacción y cuyo mérito más importante es el sometimiento al poder dominante. Hoy un licenciado en Periodismo está impregnado de un tufillo de charlatán del medio Oeste, de vendedor de crecepelos, de “aprendiz de todo y maestro en nada” cuyo mérito más alabado sea un trabajo de campo sobre la imagen icónica, la escatología del espíritu informativo, o la descripción de la etapa comunicativa entre las fuentes informantes de género, en claro desprecio al aprendizaje de un oficio, que sólo se puede realizar por los depositarios de unas técnicas pulidas y transmitidas por los años. 

Y así nos va. Y viva el Rayo Vallecano"

Por la transcripción

J.T.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Más sangre en las venas, por favor


Decididamente, hay falta de sangre en las venas porque si no, no entiendo nada

¿Hasta cuándo vamos a aguantar tropelías como las de Wert en el mundo de la educación?

¿Hasta cuándo vamos a seguir sin reaccionar cada vez que aparece un ladrón nuevo en los periódicos, un corrupto más en los informativos, un chulo tomándonos por tontos en la radio, un sobrao mintiendo de manera descarada en las redes, en los vídeos, en las ruedas de prensa soltando cuentos chinos que no se cree ni él?

¿Hasta cuándo vamos a seguir escuchando esa manida frase de que "hay que hacer lo que hay que hacer"?

¿Hasta cuándo las mentiras de  Montoro, de Guindos, las frases para enmarcar de Soria, Báñez, Mato, Gallardón...?

¿Cuánto tiempo más vamos a aguantar esperando a que escampe? ¿No tenemos ya suficientes putadas encima para no soportar ni una más?

¿Cómo se puede tolerar que el mismo día que los pensionistas conocen que se van a quedar sin subida trinquen en su casa con lingotes de oro y dinero negro al que fuera presidente de los empresarios?

¿Cómo es posible que sigamos pagando los plazos de hipoteca sin rechistar, de hipotecas cuya cuantía es mucho mayor que el valor de nuestras casas a día de hoy?

¿Cómo es posible que delante de nuestras narices nos estén dejando con lo puesto y aún parezca que estamos confiando en que amaine el temporal?

¿Pero no sabemos que el ladrón, el extorsionador, el explotador cuando aprieta, si no reaccionas lo que piensa es que aún puede apretarte algo más? Puede y lo hace

¿A qué esperamos?

¿Qué pasa aquí?

¿Cómo es posible que veamos cómo viene el tsunami y nos quedemos tan panchos a ver cómo nos atrapa sin hacer nada? 

Decididamente, hay falta de sangre en las venas porque si no, no entiendo nada

M.P.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Carta a Ana García, reportera gráfica a quien la policía le robó 24 horas de vida por hacer su trabajo


Una vez, Ana, te dediqué un texto en el que hablaba de ti. Un texto sobre ti para ti. Personal e intransferible. ¿Recuerdas? Lo tuviste pegado durante un tiempo en el interior de tu taquilla en el cuarto de cámaras. Como era para ti y estrictamente tuyo no guardé copia de aquel folio y medio en el que te contaba a ti cómo creo yo que eres tú.

Muchas de las cosas que allí dije tienen desde el pasado sábado 24, cuando te detuvieron y te obligaron a dormir en comisaría, más vigencia que nunca. Solo a una persona con esa sangre en las venas que tú tienes, Ana, solo a una persona con la determinación que tú le pones a tu trabajo, solo a una persona entregada en cuerpo y alma a lo que hace, solo a una persona que sabe como pocas a tu edad lo que es luchar a brazo partido con la vida para salir adelante... solo a una persona como tú podía pasarle lo que te ha pasado a ti y tomártelo como te lo has tomado.

No entienden que no se les tenga miedo, no soportan que alguien tenga tan claro como tú lo tienes que el trabajo está por encima de todo, incluida la posibilidad de que algún histérico con porra no soporte esa actitud y te acabe metiendo en el trullo como te ocurrió a ti cuando grababas para la Sexta la intervención policial contra los ocupantes de una casa en la sevillana calle Lumbreras.

Te imagino ante la policía como tú eres, resuelta y sin amilanarte en absoluto, negándote a entregar el resultado de tu trabajo, defendiendo tu cámara y tu dignidad como defiendes cada parcela de tu vida. Te imagino como gato panza arriba y, a pesar del disgusto que te has tenido que llevar, no puedo menos que sentirme orgulloso de ser tu amigo, de haber sido tu compañero y de que me hayas aguantado como jefe y como plumilla coñazo en tantas y tantas coberturas y viajes como hicimos juntos en aquellos tiempos, todavía no tan lejanos, de CNN+.

A la hora de detener a un profesional de la información durante una actuación policial, no han podido escoger peor ni el momento ni la persona. Cuando Salomé, Alberto, tú y yo abrimos la primera versión de este blog, no podíamos imaginar que "las carga el diablo" acabara convirtiéndose en un título tan premonitorio .

Escribiré sobre tu "aventura" del sábado más tranquilamente, querida Ana, cuando pase un tiempo y podamos analizarlo con perspectiva. Hoy solo quiero dejar constancia aquí de que, cuando decidieron robarte 24 horas de libertad, desempolvaron una manera de actuar que ya creíamos olvidada en nuestro país y que me hace temer lo peor de aquí en adelante a la hora de desarrollar nuestro trabajo.

Sé que a ti esto te da más fuerzas aún para dejarte, como siempre, la piel en tu próxima cobertura. A mí, además de para darte un montón de abrazos, también me sirve para ponerme las pilas, para seguir en la brecha con más ganas de pelea que nunca.

Si pasan cosas así yo tengo que continuar estando ahí. A tu lado y junto a todos los compis que, como tú, sabemos que dejar constancia testimonial de lo que ocurre es la esencia de nuestro oficio. Por eso nos sacrificamos, malvivimos y malcobramos. Pero nos volvemos siempre a casa con una satisfacción que solo entienden los que, como te escribí en aquel texto que tuviste pegado un tiempo en tu taquilla, son de la misma madera de la que tú estás hecha.

J.T.

domingo, 4 de noviembre de 2012

En menos de cinco años al panorama mediático no lo va a reconocer ni la madre que lo parió

Uno de los últimos ejemplares en papel impreso de la revista  
"Newsweek", 
tras 80 años de excelente periodismo. 

El demoledor tsunami bajo el que intentan sobrevivir en estos momentos los medios de comunicación es de tal calibre que me atrevo a pronosticar que en menos de cinco años al panorama mediático, no ya en nuestro país sino en el mundo entero, no lo va a reconocer ni la madre que lo parió.

La emblemática revista "Newsweek" ha anunciado oficialmente que cierra la edición de papel el próximo 31 de diciembre; centenares de rotativas en todo el mundo funcionan cada día que pasa a menos rendimiento; las imprentas rebajan sus tarifas y algunas venden ya a precio de saldo buena parte de su maquinaria. El mismísimo "País" parece sentenciado a desaparecer en papel según alguien asegura haberle oído decir a J. L. Cebrián... Los periódicos de provincias cada vez tienen menos páginas, menos subvenciones y menos esperanzas. Las radios pelean por la publicidad como nunca en su vida... El "streaming" ha puesto a temblar a cientos de perfeccionistas de la realización televisiva... Algunas redes sociales cuestionan claramente la efectividad de las agencias de noticias...

Las regulaciones de empleo y de salarios en los medios de comunicacón no tienen el mismo cariz que en otras industrias. Presagian la desaparición del modelo sin que esté claro cuál lo va a sustituir. 

Una cosa parece clara: ese modelo, sea cual sea, se desarrollará a través de la Red. ¿Cómo se renovará pues el profesional de la información, el periodista? ¿Cómo se materializará el reciclaje? ¿Cómo nos reinventaremos? ¿Cómo afrontar el ejercicio del periodismo? ¿Cómo y donde contar las historias? El componente añadido de influencia política y social que actualmente tienen los medios de comunicación tal y como los conocemos, ¿qué pasará con él?

Me parece una tarea sumamente estimulante trabajar para buscar, y tratar de encontrar, respuestas a estas cuestiones.

De momento no sé vosotros, pero yo no sé muy bien por dónde hay que tirar. Eso sí, estoy seguro de una cosa: el periodista que se empeñe en oponer resistencia, quien se quiera aferrar a continuar haciendo las cosas como hasta ahora se han venido haciendo será un periodista -profesionalmente hablando y más pronto que tarde- irremisiblemente muerto.

J.T.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Por qué mi amigo Mariano, cámara de televisión, siempre tiene el móvil encendido


Mi amigo Mariano siempre tiene el móvil encendido. Cuando le llaman para una cobertura procura buscar un ángulo diferente al de los demás para sus imágenes. Sabe que de su mirada distinta, original y arriesgada depende que le vuelvan a llamar. La cámara de televisión es suya. Hace un par de meses se la robaron y el seguro también era suyo. Cobra a tanto la pieza mi amigo Mariano. Nunca le falta una sonrisa. Es gentil, detallista y siempre tiene una frase amable a mano. Por eso las chicas lo adoran. Aunque tampoco le falta carácter cuando tiene que pegar un puñetazo encima de la mesa y decir aquí estoy yo,.

En los años que lleva en esta guerra Mariano se ha convertido en un verdadero maestro en el arte de oír, ver y callar. Su prudencia es su supervivencia. Hace como que no oye cuando está de guardia en los juzgados esperando a que un imputado o un detenido termine de declarar y dan las tres. Hace como que no oye cuando el cámara de televisión española, o el de canal sur, o el de efe empieza a quejarse porque no le llega el relevo.

A Mariano nunca le llega el relevo. Dobla jornadas, come bocatas a salto de mata, conduce cientos de kilómetros... pasan los días, los meses y los años y ve prejubilarse a unos y darse de baja a otros. Mariano hace como que no ve cuando los cámaras a los que de vez en cuando sustituye porque tienen días de libranza acumulados se colocan a su lado en  un canutazo oliendo a colonia cara y con ropa de temporada recién comprada. Lo de Mariano es ropa de saldo pura, porque hay que pagar el seguro de autónomo, la letra del coche, la del trípode, la del ordenador para editar y mandar... Tiene que pagar esas letras mientras él espera a cobrar a 90, 120, 180 días facturas en muchos casos de 100 tristes euros.

Nunca le vi un gesto torcido hacia ninguno de sus compañeros "pata negra" y siempre le vi ayudar a quienes, en peores condiciones aún que él, aceptan un sábado o un domingo que telecinco o cuatro los contrate por 50 euros toda la jornada y poniendo ellos el coche y hasta la gasolina.

Son los cámaras que no tienen tiempo de indignarse ni posibilidades de reivindicar nada. Tampoco Mariano. Eligieron un trabajo que les gustaba y andan metidos en una vorágine en la que no sacan para vivir, pero sueñan con algún día poder hacerlo. De momento, se conforman con presumir en casa de haberle hecho un total a un ministro o la llegada del Barsa al hotel de concentración. Todo un honor... que no le pagan. Eso en el mejor de los casos porque por lo general lo que les toca es pringar cuando hay que cubrir una inundación o un incendio.

No tienen sindicatos que les defiendan, ni derechos consolidados, ni saben lo que es una libranza ni cobrar una hora extra. Mucho menos una paga extraordinaria. Por eso ahora, cuando a todas las puertas están empezando a llamar las vacas flacas, a Mariano y a muchos de sus compañeros nada les viene de nuevas porque llevan toda su vida instalados en la estricta lucha por la supervivencia.

Y tienen tanta clase que ahora, cuando aquellos que por hacer el mismo trabajo que ellos cobran el doble y libran por cada festivo trabajado ven llegar sobre sus cabezas la marabunta de los recortes, ni Mariano ni el resto de los que están en sus condiciones o peor les recuerdan a los "pata negra" nada de lo que yo estoy diciendo aquí. Cuando los privilegiados ven amenazados sus privilegios y piden ayuda a colegios y asociaciones varias Mariano, y tantos otros colegas como él miran, escuchan, sonríen, y esperan a que amaine el temporal. Han visto muchos. Este parece más grave. Pero no deja de ser uno más. Las guardias las seguirán haciendo ellos. Sin perder la sonrisa, seguirán atendiendo el móvil a todas horas, yendo a donde los de plantilla se nieguen a ir, trabajando a deshora, comiendo mal, robándole horas al sueño y conduciendo cansados. Facturando 50 ó 100 miserables euros a 90, 120, y hasta a 180 días.

J.T.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Leer periódicos con el mismo amor de siempre

Lunes por la mañana. Abro con mi librera, que es quien me proporciona también los periódicos del día, uno de los ejemplares que acabo de adquirir. Páginas 2 y 3: tema de nevera, intemporal, insustancial, de relleno; página 4: corta y pega de agencias; página 5: refrito; páginas 6-7: reportaje de sociedad con grandes fotos que alivian el texto que la sección ha dejado preparado para el fin de semana; página 8: media de publicidad y la otra media un suceso con redacción escasamente pulida de la nota remitida por la policía o la guardia civil; página 9: política regional, previsiones de la semana y columna de opinión... y así continúo en agonizante peregrinación hasta las páginas de deportes, la única parte del periódico con cierto aroma de mercancía fresca. Ayer hubo fútbol, y tenis, y fórmula uno...

He abierto un periódico local, no importa cuál porque todos presentan los mismos preocupantes síntomas, y le cuento que da igual en qué provincia nos encontremos porque en todos sitios cuecen las mismas habas. En los periódicos nacionales, similar disección no presenta aún evidencias tan alarmantes, le cuento a Esperanza, pero todo llegará.

Y ella me dice que la han visitado unos compañeros de El País y le han dejado unas cartas para entregar a los lectores explicando la versión de los trabajadores de lo que realmente sucede con el periódico.

Parece obvio que el cambio de ciclo en el mundo del periodismo está ya aquí. Acudir al quiosco, en mi caso a la librería, para adquirir la prensa del día, cada vez exige más fuerza de voluntad. Empieza a ser un acto más simbólico que necesario, más testimonial que eficaz.

Le cuento a Esperanza que en la redacción del periódico que acabamos de examinar probablemente la tarde anterior había trabajando como mucho dos redactores y algún que otro becario, cada uno de ellos con media docena de páginas del planillo a su cargo. Que las fotos cada vez importan menos, que la mayor parte de las cosas que se cuentan  están ya viejas cuando llegan al quioso...

Le cuento las reducciones de plantilla, los eres y los ertes que sufren en estos momentos casi todos los medios de comunicación, la reducción de salarios, la sensación de impotencia ante la inminencia de la catástrofe...

Y convenimos, mi querida librera y yo, que el periodismo nunca morirá mientras haya alguien dispuesto a continuar contando historias. Así lo creo, de verdad. Y mientras los gurús de las nuevas tecnologías dan con la tecla comercial para evitar que todo se vaya al carajo, ella me cobra esos periódicos que también ama y yo me voy al bar a desayunar dispuesto a devorármelos todos. Con el mismo amor de siempre. Como si no fueran a morir nunca.

J.T.