domingo, 3 de octubre de 2021

El volcán y los periodistas


Menos mal que no ha habido víctimas mortales. No es casualidad. El mérito tiene nombres y apellidos, los de todos aquellos profesionales que se dedican a calcular, prever y adelantarse a este tipo de acontecimientos. Son técnicos, expertos, funcionarios de los servicios públicos… A todos ellos se debe que los desalojos se pudieran realizar en tiempo y forma, que no existieran falsas alarmas, que no cundiera el pánico. Parece fácil pero no lo es, por mucho que sea su trabajo. No todos los días nos visita un volcán como el de La Palma.

Lo que ocurre en Cumbre Vieja desde el domingo 19 de septiembre movilizó inmediatamente a los medios de comunicación, que mandaron allí primeros espadas como Susana Griso o Pedro Piqueras dispuestos a hablarle de tú a la lengua de lava y acercarse a trozos de roca hirviendo como si fueran el balón en el patio del recreo. Un “aguerrido” reportero llegó incluso a quemarse, levemente, menos mal, por pasarse de intrépido jugando con fuego, nunca mejor dicho; una desahogada tertuliana metida a reportera se paseaba por las calles buscando gente que “lo estuviera pasando muy mal”…

Fueron muchos los que perdieron los papeles los primeros días. Algunos incluso puede que hasta se decepcionaran: ¿cómo, un fenómeno de esta magnitud y no hay ni un muerto? ¡Menuda contrariedad! Tardaron unos días en serenarse los ánimos hasta que por fin parecieron darse cuenta de la enorme trascendencia que tenía lo que estaba sucediendo. Tardaron en acercarse con respeto a lo que de verdad importaba: los afectados y sus perspectivas de futuro, sus cosechas, sus casas, sus hipotecas, su ropa, sus recuerdos, sus historias personales…

Estuve en La Palma a comienzos de este año, en la Caldera de Taburiente, en el observatorio astronómico, también en el centro de visitantes del volcán de San Antonio, que realizó su gran erupción en el año 1677. Recorrí el borde de su enorme cráter, completamente redondo, desde donde puede contemplarse cómo crecen los árboles en su interior y desde donde se observan también los efectos que en 1971 produjo la erupción del cercano Teneguía. El vértigo me pudo y no conseguí terminar el recorrido. Me puse a imaginar los momentos en que aquello fue furia y fuego sin sospechar, ni por lo más remoto, que apenas ocho meses después iba a ocurrir algo similar solo unos kilómetros más al norte de donde me encontraba de excursión aquel 18 de enero.

Me hospedé en Tazacorte y más tarde en Los Llanos de Aridane. El autobús que me llevó de excursión desde allí hasta Fuencaliente, última parada antes del volcán de San Antonio, efectuó el trayecto en apenas un cuarto de hora. Hoy ya no existe esa carretera, ni la que conectaba con Puerto Naos o La Bombilla, zona esta última nacida tras la erupción en 1949 del volcán San Juan. Pisas por esas zonas e intentas imaginarte cómo debió ser aquel proceso, y mira por dónde estos días la lava, con esa capacidad hipnótica que transmite mientras arrasa y sepulta construcciones hasta desembocar en el mar creando tierra donde no la había, se está encargando de contestar todas las preguntas que me hice por aquellos días.

Me acuerdo de los lugares donde desayunaba, las personas que me atendían en el supermercado, mi casera de Tazacorte, tan contenta ella porque el índice de afectados por Covid en la isla era mínimo, ¿qué será de sus vidas ahora? Me los imagino con las ventanas cerradas, confinados como no lo estuvieron durante la pandemia, saliendo solo de vez en cuando para limpiar de cenizas el patio y la azotea…

¡Un volcán! ¡Madre mía! Por mucha importancia que nuestra propensión al escepticismo le quiera quitar, se trata de algo excepcional que certifica lo poca cosa que somos. Por eso me produce tanto rechazo la tendencia a trivializar que según qué medios de comunicación exhiben cuando informan de lo que está ocurriendo en La Palma.

La noche en que la lava llegó al mar fue un momento en cambio, esa noche sí, de periodismo en estado puro. Envidio a colegas como Lucía Sanagustín (Tve) o Juanjo Cuéllar (La Sexta) por estar allí en ese momento encadenando un directo con otro y saludo el buen hacer de ambos, brindándonos unas crónicas de alcance tan impecables informativamente como respetuosas desde el punto de vista humano.

La preciosa isla de la Palma y sus entrañables habitantes no merecen que los compadezcamos. Lo que precisan es respeto, porque lo que les ha pasado es muy gordo. Qué menos que contarlo con consideración y de la manera que más pueda contribuir a ayudarles. Tenemos que serles útiles. El periodismo cumple una función de servicio público y este es uno de esos momentos en que hay que demostrarlo. En lugar de informativos kilométricos estos primeros días quizás baste con menos minutos en la escaleta como hace Tve, pero cuando el morbo, y en consecuencia las audiencias, empiecen a disminuir, también habrá que estar ahí. Porque en ese momento, cuando desaparezca la magia y la fascinación, la información seguirá siendo necesaria. Y útil.

A las imágenes hipnóticas de los drones, espectaculares, les sucederán en breve muchas historias que contar a pie de calle. Historias llenas de interés humano cuya relevancia irá creciendo a medida que los buitres del periodismo vayan abandonando la isla. Como decía al principio, menos mal que no ha habido víctimas mortales.

J.T.

Publicado en Confidencial Andaluz

¿Tendremos garantizadas las pensiones?


Con esto de las pensiones no puedo evitar continuar con la mosca detrás de la oreja. A ver si yo lo entiendo: el ministro que este jueves en el Congreso, frente a una enmienda a la totalidad del PP, defendió el anteproyecto de ley de garantía del poder adquisitivo de las pensiones, ese ministro llamado José Luis Escrivá ¿es el mismo que pocos días antes, en el diario Ara, había disertado sobre la posibilidad de extender la edad de la jubilación hasta los 75 años, por mucho que intentara matizarlo después sin demasiado éxito? 

Si de verdad se va dejar garantizado el poder adquisitivo de las pensiones, y dado que la inflación interanual anda ya este ejercicio por el cuatro por ciento, ¿significa esto que en enero del 2022 subirán las pensiones ese cuatro por ciento? Hasta que no lo vea no me lo creeré. 

El Escrivá que discrepa abiertamente con Yolanda Díaz, el Escrivá que se molesta cuando su compañera de gabinete le pide cautela, ¿es el mismo que ha defendido en sede parlamentaria poner en marcha los trámites para aprobar, antes de que acabe el año, una ley que le quite el miedo a los pensionistas? ¡Pues vaya! 

Veremos. En principio parece que se ha superado el primer escollo; la enmienda del PP fue derrotada porque 194 diputados votaron a favor de tramitar la ley y 11 se abstuvieron. Las derecha y la ultraderecha fueron derrotadas. De momento. Ahora llega el tedioso capítulo de las enmiendas parciales y ahí se me vuelven a abrir las carnes ¿qué quedará al final del texto inicial? Según Escrivá, será “debatido y mejorado”, pero ¿qué querrá decir exactamente “debatido y mejorado” en boca de un ministro que cada vez que habla acaba poniéndonos de los nervios? 

Miedo me da. Si de verdad va a ser mejorado, ¿a qué viene tanto globo sonda? Cuando la ley salga aprobada definitivamente, si es que ese momento llega, insisto: ¿qué quedará del texto pactado con los sindicatos y la patronal el pasado uno de julio y aprobado el 24 de agosto en consejo de ministros? La insinuación de apostar por “un cambio cultural en España para conseguir que se trabaje más entre los 55 y los 75 años” precedió en pocas horas a la intervención de un renacido Mariano Rajoy el lunes día 27, durante la primera jornada de una convención itinerante que el PP ha paseado por España toda la semana. 

Dirigiéndose a Pablo Casado, Rajoy no se anduvo por las ramas durante su intervención en Santiago de Compostela: “Creo que liquidar el factor de sostenibilidad (0,25% de aumento anual) y volver otra vez a la indexación (garantía de mantener el poder adquisitivo) de las pensiones al IPC es una equivocación –afirmó el ex presidente del PP y del Gobierno- y eso ahora para lo único que va a servir es para que dentro de poco haya que cambiar otra vez la ley. Supongo que la tendrás que cambiar tú, igual te hacen otra huelga pero es que no te va a quedar otra”. Y añadió: “Sinceramente creo que es un error y sobre todo viniendo de quien sabe positivamente que es un error”.  

¿Quién, según Rajoy, sabe “positivamente” que es un error? ¿se refiere a Escrivá? Pues estamos apañados, porque no creo que al expresar esto estuviera pensando en Pedro Sánchez. Lo dicho, los pelos de punta. Me gustaría que los entendidos en la materia me explicaran qué es lo que no se nos está escapando a los profanos. 

Cuando el Gobierno dio luz verde a la tramitación de esta ley en el primer Consejo de Ministros tras las vacaciones de verano la portavoz, Isabel Rodríguez, aseguró que se trata de una reforma que "recupera el diálogo social" y proporcionará "tranquilidad a los pensionistas de hoy y de mañana"; que además de garantizar el poder adquisitivo, contiene también medidas de refuerzo de la sostenibilidad financiera y social del sistema público de pensiones. Si eso es así de verdad, ¿a qué vienen tantas reticencias? ¿por qué hay alguien empeñado en “decir Diego donde antes se dijo digo”?  

El proyecto parece que garantiza que el importe de las pensiones se revalorizará cada primero de enero según el IPC de los doce meses anteriores. La edad de jubilación quedará fijada (de momento) en los 67 años, pero ya se va a proponer ofrecer “propinas” de hasta 12.000 euros anuales a quienes opten por continuar trabajando después de esa edad. En fin… 

Hay que tener en cuenta además que quedan aún flecos pendientes de pactar antes del 15 de noviembre con los agentes sociales, y que los apoyos políticos necesarios para sumar mayoría absoluta cuando llegue la votación definitiva tampoco están asegurados. O sea, que todo pende de hilos demasiado finos, sobre todo si tenemos en cuenta que aún queda pendiente un segundo paquete de reformas. Sabiendo eso, se entienden mejor los globos sonda de Escrivá. No olvidemos que ya antes del verano nos puso en alerta cuando advirtió de que los nacidos entre 1960 y 1975 (los llamados “babyboomers”) tendrían que asumir "un pequeño ajuste en su pensión". Otro “teórico” desliz que le obligó a recular a la vista de la enorme polvareda que originó. 

A esos “lapsus” hay que añadir también el lío con el llamado “período de cómputo”. Quizás recuerden cuando a Escrivá se le ocurrió insinuar la posibilidad de ampliar hasta los últimos 35 años de vida laboral (ahora son 25) el tiempo de cotización con el que se calcula la cifra que el trabajador cobra una vez jubilado. Si no salió adelante (de momento, claro) fue por la oposición frontal que encontró tanto en Unidas Podemos como en los sindicatos. 

En una palabra, que están empeñados en meterle mano a las pensiones y, si por ahora se les consigue parar los pies un poquito, puede considerarse casi un milagro. Ahí quedan, flotando en el aire, las palabras de Rajoy el lunes y las amenazas de tantos otros “popes” como Christine Lagarde, quien en su día respaldó un estudio del FMI, la institución que preside, en el que al hecho de vivir más de la cuenta se le denomina “riesgo financiero”. En resumen, que si somos ciudadanos considerados, deberíamos aceptar la rebaja de las pensiones y morirnos pronto para que el show y la orgía económica liberal puedan continuar.  

J.T.

Publicado en LUH Noticias

Publicado en LUH Noticias

sábado, 2 de octubre de 2021

Las peligrosas amistades de Pablo Casado

Cada vez que monta un circo le crecen los enanos, aunque tanta salida de tono junta no puede ser una casualidad. Más que para reforzar su posición, las “estrellas” que a lo largo de la semana que ahora acaba han ido interviniendo en la convención itinerante del Partido Popular parecen haber sido elegidas para dinamitarla.

El primer tiro en el pie de Pablo Casado lo disparó un resucitado Mariano Rajoy el lunes en Santiago de Compostela cuando vino a reconocer que la corrupción (algo con lo que, como es bien sabido, él no tuvo nada que ver) está en el origen del crecimiento de lo que llamó “partidos populistas y partidos contagiados por los populistas”.

El martes 28 en Valladolid Vidal Quadras, fundador de Vox tras abandonar el PP en 2014, reapareció en la convención de su antigua casa para insistir en las tesis que en su día le hicieron marcharse: “Cuando todavía escucho a destacados dirigentes del PP afirmar que el Estado de las autonomías es la historia de un éxito –dijo-cuesta sobreponerse al estupor, a estas alturas de la historia, de semejante ceguera”.

Ciego no sabemos pero sordo desde luego sí que pareció Casado ante “semejante cuestionamiento” de la Constitución. Permaneció tan impasible y se quedó igual de callado que este verano en Ávila, en otro cónclave pepero, cuando Ignacio Camuñas, también fundador de Vox, proclamó que “lo que ocurrió en el 36 no fue un golpe de Estrado” y a continuación se despachó a gusto proponiendo la desaparición de los partidos autonómicos del Congreso de los Diputados e instando a Casado a conseguirlo cambiando la ley de Régimen Electoral apenas el PP vuelva al gobierno: Es muy fácil, Pablo, solo tienes que añadir un parrafito en la ley de Régimen Electoral, artículo 5-6 creo que es, luego te lo digo. Para hacerlo basta con 176 votos”.

Suma y sigue: el miércoles en Madrid el as en la manga del día fue Nicolas Sarkozy, a quien Pablo Casado presentó así: “Lo que queremos hacer es tomar los buenos ejemplos de gestión –dijo sin pestañear mientras miraba arrobado al ex presidente francés-, los buenos ejemplos siempre basados en los principios y valores compartidos…” Veinticuatro horas después, un tribunal francés hacía pública la condena de un año de cárcel contra semejante adalid de “los buenos ejemplos” por financiación ilegal de la campaña electoral del 2012. A partir de ahora tendrá que llevar durante ese tiempo un brazalete electrónico que monitorice sus movimientos. Aunque se libre de la cárcel, con esa medida queda señalado como un delincuente. Se trata de la segunda sentencia de cárcel en los últimos siete meses contra Sarkozy, que ya fue condenado a tres años de prisión –uno de ellos, firme– por haber intentado corromper a un juez en otro asunto judicial. “Principios y valores compartidos”, ¡qué estupenda ocasión para permanecer callado desperdició una vez más el líder del PP! 

Por si no era suficiente el jueves, en Sevilla, José María Aznar y Mario Vargas Llosa elevarían un poquito más el listón de los desafueros. El primero mofándose del presidente de México: “dice usted que España tiene que pedir perdón… y usted cómo se llama? Andrés Manuel López Obrador, ¿Andrés por parte de los aztecas, Manuel por parte de los mayas? ¿y López qué es, una mezcla de ambos?, ¿y Obrador? Y remató: ¡Hombre, es que es que si no hubiesen pasado algunas cosas, perdone, usted no estaría ahí!”.

El festival de despropósitos sevillano lo cerró un Vargas Llosa cada vez más desmelenado y con menos filtros, si es que alguna vez los tuvo: “Lo importante de unas elecciones –se despachó el insigne Nobel- no es que haya libertad en esas elecciones, sino votar bien y votar bien es algo muy importante porque los países que votan mal como ha ocurrido con algunos países latinoamericanos lo pagan caro; entonces no hay que engañarse, las elecciones libres son muy importantes pero también es muy importante que quienes votan voten bien. Votar bien no es fácil.

Según aseguran en el partido, el objetivo de Casado con esta convención era "ensanchar al PP a su izquierda y derecha". Menos mal. No quiero  imaginarme quiénes habrían sido los invitados ni qué cosas hubiéramos llegado a oír si solo se hubiera propuesto ensanchar por la derecha.

Vas a ser un buen presidente, le dijo Aznar, vas a gobernar bien, le aseguró Sarkozy, te votaré, le prometió el novelista peruano, dentro de poco habrá que cambiar otra vez la ley de pensiones, supongo que la tendrás que cambiar tú, le advirtió Rajoy. Igual te hacen otra huelga, añadió este, pero es que no te va a quedar más remedio.

También se han deshecho en halagos Donald Tusk, ex primer ministro de Polonia y del Consejo Europeo, o Anders F. Rasmussen, ex secretario general de la OTAN y ex primer ministro danés. Este domingo cierra en Valencia Sebastian Kurz, que consiguió ser canciller de Austria gracias al apoyo de la ultraderecha.

Menos mal que el volcán de La Palma le ha robado protagonismo mediático en las escaletas de radio y televisión y en las primeras páginas de los periódicos porque con amigos así, ¿para qué quiere Casado enemigos, no te parece, Isabel D. Ayuso?

J.T.

sábado, 25 de septiembre de 2021

La atracción fatal del discurso ultra


Lo proclaman en sus avatares, en sus cuentas de twiter o de instagram, en los grupos de guasaps: Sí, soy facha, ¿y qué? Sacan pecho, está de moda ser ultra, se sienten fuertes y respaldados. Queda “cool” en las redes la exaltación de la chulería, la propagación de bulos y fakes, la actitud pendenciera…

Cuando Abascal deja dicho en la radio de Losantos que lo que hay que hacer es abofetear al presidente de la Generalitat de Catalunya, ¿qué podemos esperar del común de los descerebrados que lo siguen?

No hay un solo día sin que alguien de Vox no consiga exposición mediática merced a salidas de tono cada vez más frentistas, agresivas y generadoras de odio. Y lo hacen sin que, ni desde la política ni desde el periodismo, se les conteste con la rotundidad que merecen, sin que se les replique con los argumentos y la contundencia con la que hay que dirigirse a quienes se proponen “romper la convivencia como estrategia de asalto”, que diría un apreciado compañero.

Han tardado, pero por fin parece que algunos periodistas han empezado a entender que a los de Vox hay que plantarles cara en las entrevistas. “No reconozco el colectivo LGTBI, eso es un mantra que ha impuesto la izquierda. No hay que colectivizar a las personas, hay que defenderlas independientemente de lo que piensen”, proclamaba el miércoles en TVE Catalunya Ignacio Garriga, diputado por Vox en el Parlament. Entonces, ¿por qué no hace lo mismo con los inmigrantes? ¿Por qué no los personaliza? ¿Por qué los trata como colectivo?”, le replicó Gemma Nierga, la entrevistadora. En La noche en 24 horas de TVE , también ese mismo miércoles, Xabier Fortes se las vió y se las deseó, pero hay que reconocer que al menos lo intentó, puntualizar a un Espinosa de los Monteros tan desaforado como suele ser habitual en él.

Ojalá haya suerte y consigamos que se acabe aquello de aquí tiene usted el micrófono y diga lo que quiera, que para eso es representante parlamentario. Ser diputado autonómico o en el Congreso no significa tener patente de corso para difundir odio durante el tiempo reglamentario del que disponen para aparecer en los medios públicos.

Esta misma semana también, un mindundi necesitado de su cuarto de hora de gloria recurrió a insultar en sede parlamentaria a una diputada del PSOE llamándola bruja mientras esta se encontraba en el uso de la palabra. Cuando se le instó a retirar el exabrupto el diputado rebelde, juez para más inri, no solo se negó a hacerlo sino que se enrocó con sus jefes de grupo inoculando a la gamberrada un incremento de voltaje tan infantil como innecesario.

Cuando un juez de Vox llama bruja a una diputada socialista en la misma sede de la soberanía popular, cuando un grupo de provocadores gritan contra los homosexuales por las calles con la protección de la policía como sucedió en el madrileño barrio de Chueca el sábado 18 de septiembre, cuando el propio Abascal habla de abofetear a Aragonés ¿qué podemos esperar, cuál es el mensaje que recibe el muchachito o muchachita de a pie que, mientras anda buscándole sentido a su vida, los escucha y los ve comportarse así? Lo que percibe es que a los ultras nadie les tose y a los de izquierdas los tienen machacados y encima no se defienden ni parece que nadie los defienda.

Los numeritos de Vox en el Congreso, como por ejemplo también el de Macarena Olona encarándose a una periodista en los pasillos, son algo más que una pérdida puntual de las formas: pretenden servir de guía para sus acólitos, extender la agresividad por toda la sociedad. Saben que esto posee un efecto mimético entre sus simpatizantes e incondicionales, quienes acaban concluyendo que si sus líderes se comportan de ese modo, por qué no van a actuar ellos de la misma manera. Y así va subiendo la temperatura del enfrentamiento en las calles, las redes, las reuniones familiares, incluso en las tertulias de bar…

Funcionan con el desparpajo y el desahogo de quienes se sienten no solo en el lado correcto, sino en el lado "mejor protegido”. Mola apuntarse al bando de los fuertes en el patio del cole. Sueltas barbaridades en una mani facha y la poli te protege, en cambio a los de izquierdas los muelen a palos. El discurso fascista (“ser de izquierdas es de llaneros solitarios, de tener ganas de sufrir, de perdedores…”), ejerce en según que segmentos de la población  una especie de atracción fatal que ha conseguido hipnotizar no ya a las clases medias víctimas de la crisis sino también a los desheredados, a los estamentos más explotados de la sociedad.

Gabriel Rufián lo bordó el otro día describiéndolo: "Vox ha votado en contra de la subida del salario mínimo, contra las ayudas de los ERTE, contra las subidas de pensiones, en contra de preservar el planeta, de cualquier política LGTBI, o de medidas frente a la violencia de género. Vox, cada día, cada semana, votante de clase trabajadora, vota contra ti. Vox no son de los tuyos, no representa a la España que madruga, representa a los explotadores".

Perdón por repetirme, pero pienso seguir desgañitándome mientras el peligro esté ahí. Es complicado, por no decir imposible, meter dentro del sistema a un partido antisistema; no se puede ser tolerante con los intolerantes. Y sobre todo no se puede ser pobre y votar a quienes son los responsables de las injusticias de las que eres víctima.

Manda narices que estos indeseables hayan conseguido poner de moda ser facha.

J.T.

domingo, 19 de septiembre de 2021

Niñatos


Yo no lo hubiera dicho mejor. En algún momento les he llamado lechuguinos, pimpollos y cosas parecidas, pero admito que niñatos es mucho más rotundo y contundente. Y chiquilicuatres, ¡qué bueno! Gracias, Esperanza Aguirre. A saber lo que tú y los tuyos de siempre estáis urdiendo para conseguir arruinarnos la vida un poquito más de lo que lo lleváis haciendo durante los últimos treinta años. ¡Lo que muchos daríamos por poder ver por el ojo de la cerradura qué demonios se está cociendo en estos momentos en el seno del PP

Cada día que pasa Casado, que fue elegido por defecto, por exclusión, para cerrarle el paso a la “advenediza” Soraya Sáenz de Santamaría, anda por el mundo con más pinta de juguete roto. Se atrevió a defenestrar en su momento a voces discordantes como Cayetana Álvarez de Toledo, y ya anda esta sacando la patita de nuevo hasta en la Hora 25 de la Cadena Ser, donde el otro día le pusieron una mullida alfombra que le permitió dejar bien patente lo vivita y coleando que aún está.  

Luego está el “efecto Isabel”. El misterio del fenómeno Ayuso acabará estudiándose en las aulas de ciencia política porque resulta inaudito que a medida que aumenta el calibre de las barbaridades que suelta, más lo hace también su popularidad, ¿alguien entiende algo? 

El aparato de toda la vida del Partido Popular parece dispuesto a ponerse detrás de ella y dejar tirado a un Pablo Casado que zascandilea como un pato mareado, quizás por haber rebasado con creces su nivel de competencia. Lo mismo le arrea un día a Abascal un zasca inmisericorde que al siguiente va y le pone un piso. 

Llamándolos niñatos en primera página de El Mundo, Esperanza Aguirre los ha sentenciado. Porque como decía alguien, cuando Aguirre habla lo que suelta no son palabras sino granadas de mano. “En la sede de Génova, disparó también en la entrevista, no hay nadie de más de 55 años que se dedique a pensar”, “ponerle trabas a Ayuso es ayudar a Sánchez”, “Votaré a Ayuso en el congreso del PP de Madrid. El modelo actual no tiene sentido y ella pretende normalizar la situación”. 

Las fuerzas de siempre se le han sublevado a Pablo Casado y, con Esperanza de cabeza visible del pronunciamiento, proclaman su encendida admiración por Ayuso, a quien Aguirre parece ver como la mejor reencarnación posible de sí misma. Un mirlo blanco cuya osadía y desparpajo la tienen enamorada, como a Aznar, como a tantos otros históricos que se resisten a ser solo historia.  

Y mientras tanto Casado, empeñando en dotar de argumentos a sus adversarios externos e internos, continúa haciendo el ridículo por el mundo, hablando mal de España en Bruselas o en Berlín por ejemplo, mientras los responsables de las instituciones europeas alaban el papel de España en el desalojo de refugiados salidos de Afganistán o periódicos extranjeros como el New York Times ponen en valor la gestión del Gobierno de coalición.  

La generación a la que pertenecen los “niñatos” que encabezan el PP está llena de mente brillantes que triunfan en ámbitos como la ciencia, la investigación, la informática o las nuevas tecnologías. El mundo está lleno de cerebritos cuarentañeros. España también. ¿Por qué hay tan pocos que se dediquen a la política con mayúsculas, por qué los partidos retrógrados y reaccionarios cuentan en cambio con tanto iletrado entre sus dirigentes? 

Lo triste es que estas convulsiones internas del PP acabarán desembocando en el triunfo de una derecha más ultramontana aún de lo que ya es. No olvidemos que en el entorno de la resucitada Aguirre fue donde creció la serpiente de ese huevo llamado Vox. ¿Conseguiremos alguna vez en este país contar con una derecha civilizada y europea?  

J.T.

sábado, 18 de septiembre de 2021

¡Un respeto a Unidas Podemos!


Seguro que ustedes en su momento les pasó como a mí: puede que al principio nos rechinara, pero con el tiempo nos fuimos acostumbrando a la mala educación que buena parte de la prensa esgrimía cuando entrevistaban a cualquier miembro de Unidas Podemos y, aunque nos indignábamos, llegó a ser tan repetitivo que acabó pareciendo algo normal. Dicho de otra manera, buena parte de la ciudadanía acabó/acabamos asumiendo que tratar mal a un político de Unidas Podemos formaba parte de las reglas del juego.

El tono con el que Ana Rosa, Griso, Motos, o la meteoróloga Mónica López entre otros muchos y muchas, se dirigían a Pablo Iglesias y continúan dirigiéndose ahora a otros miembros de Unidas Podemos cuando les entrevistan no tiene nada que ver con el que usan con los representantes de cualquier otra formación política. Ni el tono, ni tampoco las apostillas, ni por supuesto las preguntas.

- Dígame, ¿qué pasó con la tarjeta?
- ¡Qué tiene usted que decir ante las acusaciones de Calvente?
- Cuénteme, ¿qué pasa con “Neurona”?
- ¿Y con la “caja de solidaridad”?
- A ver señora Rosell, ¿qué tiene que decir de la querella por cohecho y prevaricación que le ha interpuesto el ex ministro Soria?

No eran entrevistas, eran interrogatorios. Y lo siguen siendo. Por decenas se cuentan ya las causas archivadas contra miembros de Unidas Podemos después de haberles hecho pasar durante años por un verdadero calvario judicial con modos inquisitoriales, algo que hubiera sido imposible sin la rendida complicidad de los innumerables palmeros con que las derechas cuentan en el mundo del periodismo.

Las acusaciones de un abogado sinvergüenza, o los dossieres falsos fabricados en las cloacas, denuncias y más denuncias pilladas todas por los pelos, se usaban y se usan para someter a interrogatorios de tercer grado a cualquier miembro de Unidas Podemos que aparezca por una emisora o un plató. La misma emisora y el mismo plató donde el presentador o presentadora que apostilla un “Ya, ya” perdonavidas ante cualquier contestación “podemita” que no le gusta, al día siguiente permite a un miembro de Vox soltar la mayor de las barbaridades sin cortarlo en seco inmediatamente y decirle, oiga usted eso que está diciendo es mentira. U oiga usted, eso que está diciendo es anticonstitucional. Y refutárselo con datos. La libertad de expresión no puede derivar en rendida genuflexión ni en barra libre para el insulto y la infamia, eso se tiene que acabar.

Tras escuchar el miércoles a Jorge Vestrynge en Hora 25 se me pusieron los pelos de punta: “Lo han intentado todo para llevárselo (a Pablo Iglesias) por delante” –dijo. Y continuó: “No lo han matado físicamente porque hubiera sido demasiado gordo, pero políticamente, me lo contaban amigos míos que venían de los servicios de Inteligencia: “Jorge, dile a Pablo que lo van a matar”. Miedo me da imaginarme en qué andarán ahora con los demás miembros de Unidas Podemos que aún “siguen vivos” en la política.

En su edición del miércoles día 15, el New York Times se refiere a Podemos como “un partido comprometido con la protección de los hogares más vulnerables” y recuerda que el PSOE lidera en España un Gobierno de coalición de izquierdas gracias al apoyo de la formación morada” El más reciente sondeo del CIS sitúa a la vicepresidenta Díaz como la líder política mejor valorada… ¡Un respeto a Unidas Podemos!

El tono camorrista de quienes todavía mandan en el PP, esos a los que Esperanza Aguirre llama niñatos, no se puede mantener indefinidamente. Oigo a Casado soltarle una grosería tras otras al presidente del gobierno, y a Teodoro García Egea hacer el ridículo cada miércoles frente a Yolanda Díaz como antes lo hacía frente a Iglesias y me pregunto cuándo decidirán bajar del monte y empezar a hacer una oposición civilizada ¿O no saben? De Abascal y su desaforada bancada con veleidades golpistas, mejor ni hablamos.

Luego, cuando acuden a los medios a ser entrevistados, los políticos de Vox y del PP son tratados con el guante de seda que le niegan a Yolanda Díaz, Ione Belarra, Irene Montero o Nacho Álvarez, que siempre tienen cosas interesantes que decir. No como Montesinos, García Egea, Cuca Gamarra o Macarena Olona.

Cuesta mucho escuchar a algún político de las derechas pronunciar una frase que no suene a “argumentario” preparado con antelación. Ni ideas propias, ni chispa, ni espíritu constructivo. Les falta la solvencia intelectual que en Podemos sobra. Y eso debe doler. No hay peor maldad que la del adversario que se siente inferior. Por eso los quieren "matar". Por eso necesitan a los mercenarios en los medios de comunicación haciéndoles el trabajo sucio.

J.T.

sábado, 11 de septiembre de 2021

El fascismo no puede seguir conquistando terreno

Llevan meses ganando posiciones porque están consiguiendo que lo antidemocrático no parezca tan grave y lo intolerable llegue a estar hasta bien visto. Pronto esos meses serán años si los demócratas no espabilamos y dejamos de ceder terreno. Un día es un mural feminista vandalizado, ¡bah!, tampoco es para tanto, llegan a comentar en tertulias e informativos; otro es un cartel electoral demonizando a los “menas”, ¡bah!, tampoco es para tanto, sentencian en este caso los jueces; otro es Vox condicionando la política de la Junta de Andalucía, de la Comunidad de Madrid, la de Murcia, la del ayuntamiento madrileño… ¡bah!, tampoco consiguen tanto, trivializan los peperos que ni por asomos están dispuestos a enfadar a los socios de quienes dependen.

Mientras tanto, y solo como ejemplo de lo que sucede en todo el país, la cantante Zahara es acosada porque a los ultras no les gustan los carteles con que promociona sus espectáculos… Ceder, ceder, y venga ceder olvidando que cada centímetro perdido puede costar años recuperarlo.

Moreno Bonilla templa gaitas en Andalucía, Miras lo hace
en Murcia, y Almeida en Madrid llega a declarar que, hombre, homófobos lo que se dice homófobos, los de Vox tampoco lo son tanto… Por si faltaba algo, los jueces siguen echando leña al fuego y obligan a recolocar la placa del legionario Millán Astray retirando la dedicada a la maestra republicana Justa Freire

En resumen, están subvirtiendo los modos y maneras democráticas delante de nuestras mismísimas narices y nos estamos dejando hacer. Con los jueces de palmeros y los medios de comunicación de altavoces. Algún día, esperemos que sea pronto, los medios de comunicación de este país deberán pagar el daño que están haciendo a nuestra sociedad por ser los altavoces del odio unos y practicar otros la dejación de funciones olvidándose de la equidad y el contexto a la hora de contar las cosas.

Algún día, esperemos que sea pronto, los niñatos metidos a políticos que lideran el PP habrán de dar cuentas de las razones que les llevaron a encanallar gratuitamente el ambiente en tiempos de pandemia y a practicar durante esta legislatura una oposición miserable, desleal, regada de insultos y carente de propuestas. Algún día, esperemos que sea pronto, la justicia y sus lamentables controversias dejarán de protagonizar a diario la actualidad informativa y sus señorías se dedicarán solo a desempeñar su trabajo con la discreción y eficacia que se espera de ellas.

Ese día llegará porque nada es eterno, el problema es cómo estará el patio cuando pase la tormenta fascista porque los delitos de odio han aumentado de manera alarmante desde que la ultraderecha vomita su discurso y el blanqueamiento de ese odio no es solo político, sino también mediático. La ultraderecha no puede continuar soltando barbaridades en las calles, en los medios y hasta en el parlamento a diario impunemente, y mucho menos utilizar la televisión pública como altavoz, por mucho que esto último lo consigan con el pretexto del porcentaje de cancha al que tienen derecho por su representación parlamentaria.

La ley no puede ser la excusa para aumentar el encono y diseminar el rencor. Para dirimir las diferencias, los inteligentes suelen usar la palabra, en cambio los mediocres apelan a la tensión, las mentiras, el enfrentamiento… hasta que finalmente, cuando se quedan sin argumentos, algún descerebrado decide recurrir a las armas.

En estos momentos, tal asunto es impensable, o eso parece, pero no paran quietos y ahora están intentando la cuadratura del círculo, buscando que hasta quienes salen beneficiados de las políticas sociales del Gobierno de coalición acaben creyendo que eso les perjudica. Es tal el desafuero y el desahogo de los discursos que propagan los sicarios de las derechas que hasta están consiguiendo que calen los silogismos más bufos y ridículos:

El Gobierno de coalición es malo y no te conviene.
El Gobierno de coalición legisla para subirte el salario mínimo y las pensiones.
Ergo… que te suban el salario mínimo o la pensión es malo y no te conviene.

Surrealismo puro, pero este fue el mecanismo que le funcionó a Ayuso en mayo y que ahora Casado y sus chicos pelean por continuar reproduciendo sin vergüenza alguna, entre otras cosas porque saben que algunos de los ministros/as socialistas del Gobierno que legisla a favor de mejorar la vida de la gente no lo harían si no fuera por el pacto firmado con Unidas Podemos. Y aún así, no dejan de mirar de reojo a los poderes de siempre para que no se enfaden mucho con ellos por hacer la política progresista para la que, mire usted por dónde, los socialistas fueron votados.

Izquierda vergonzante la de Sánchez y sus chicas y chicas socialistas en el Gobierno. Izquierda vergonzante que no es siquiera capaz de impedir que la ultraderecha propague ideas anticonstitucionales en tve. El PP ha llevado al huerto a los socialistas haciéndoles creer que cambiaba el cromo de la tele pública por la renovación del poder judicial… Aunque la verdad es que cuesta creer que los hayan engañado con tanta facilidad, porque en el PSOE como partido no son precisamente unos pardillos ni unos novatos recién llegados a la hora de practicar el juego sucio en política.

J.T.

lunes, 6 de septiembre de 2021

Al ángel Marcelo rogando… pero con el mazo dando


Marcelo
no ha podido abandonar a Fernández Díaz. Un ángel como dios manda no hace eso, pero el exministro del Interior, que ha presumido de su ayuda hasta a la hora de encontrar aparcamiento, cuando le ha visto las orejas al lobo de verdad, se ve que ha preferido echar mano de la mentalidad práctica y aplicar el viejo refrán: “A Dios rogando, sí, pero con el mazo dando”.

Hay quien sostiene que es Marcelo quien ha dejado tirado a Fernández Díaz pero yo creo que, en el caso de que alguien haya abandonado a alguien, habría sido al revés. Tanto como dejarlo tirado quizás no, porque es verdad que quien fuera ministro del Interior en el gobierno de Mariano Rajoy estaba muy orgulloso de su ángel de la guarda y presumía de él cada vez que podía. Seguro que estuvo a su lado en el caso de las célebres grabaciones a Daniel de Alfonso, jefe de la Oficina Antifraude de Cataluña, cuando se investigaba a diversos políticos independentistas con la tranquilidad de que, si durante el procedimiento se cometía algún irregularidad, ya la Fiscalía se encargaría de “afinar” el asunto.

Si Marcelo estaba allí en aquellos instantes, insuflando los ánimos que su protegido necesitaba, si no le falló entonces… ¿por qué iba a fallarle ahora? Seguro que también andaba por medio cuando hubo que poner en marcha el operativo por el que anda procesado. Había que evitar que Luis Bárcenas, ese “traidor”, se fuera de la lengua y abriera la espita de las inmundicias en el Partido Popular. Y lo del falso cura asaltando la casa del ex tesorero del PP, ¿qué me dicen? Aquello pudo ser inspiración "angelical" perfectamente.

¿Qué tal son las cloacas, Marcelo, qué pinta tienen? Cuéntanos, por favor ¿Cómo son en la intimidad Pino, Villarejo, García Castaño y compañía? ¡Ay, si tú hablaras, Marcelo! Pero claro, eso no va a ocurrir porque entre las virtudes de los ángeles custodios está la discreción, la serenidad, la intangibilidad, nunca mejor dicho. La verdad es que tu protegido parece haber seguido tus consejos durante mucho tiempo, y quizás por eso cuesta un poco más entender este último giro de guión ¿Qué crees que le ha debido pasar? ¿qué le ha debido llevar a romper la baraja con el estrépito con que lo ha hecho?

Imagino tu disgusto -¿o no?- el pasado día 2 de septiembre, cuando se hizo público que tu querido Jorge había decidido tirar de la manta autorizando a sus abogados a presentar un recurso en la Audiencia Nacional en el que rechaza que Kitchen se ideara y ejecutara en el marco institucional del ministerio del Interior. Bárcenas era tesorero del Partido Popular, precisó en el recurso, no del ministerio. En resumen, que de comerse el marrón él solo mientras otros y otras se van de rositas, nada de nada. No ha citado expresamente a Rajoy ni a Cospedal, pero tampoco parece que haga falta. Como escribió Miguel Ongiel en su cuenta de twitter, más que un recurso lo que ha hecho Fernández Díaz es una confesión en toda regla porque “valida que existió Kitchen, afirma que se organizó desde el PP, apunta a Rajoy (y Cospedal) y deja en evidencia la parcialidad del juez”.

A lo mejor estás algo mosqueado con Jorge por recurrir al mazo, Marcelo, pero entiéndelo, nadie es de piedra y menos los católicos apostólicos y romanos adscritos a la sagrada obra de san Josemaría Escrivá de Balaguer, que pueden pecar todo lo que quieran porque total luego se confiesan y ya está, limpios otra vez como si no hubiera pasado nada.

En este caso parece difícil aplicar aquello de que tu mano izquierda no se entere de lo que hace la derecha porque el ventilador en marcha ha hecho que hasta las uñas de cada dedo estén enteradas ya de todo. O de casi todo, porque algunos misterios sin resolver quedan aún por Génova, 13, donde se ha cocinado lo más obsceno y rastrero que durante años ha ocurrido en España en materia de corrupción.

Por mucho que los nuevos cachorros, esos pimpollos que últimamente parecen andar siempre noqueados, se empeñen en controlar el Poder Judicial dificultando su relevo, la suciedad de todas la componendas del Partido Popular acabará saliendo a la luz. Eso lo sabes tú, respetado Marcelo y lo sabe tu protegido Jorge. ¿Acaso la decisión de tirar de la manta la habéis tomado juntos tú y él? No me digas que ha podido tener algo que ver también alguna de las muchas vírgenes que lleva condecoradas a lo largo de su vida!

Como se encarga de recordarnos el director de este periódico digital, Pepe Fernández, “en política y negocios es muy raro que alguien se ofrezca a ser cabeza de turco y aparecer ante todos como un golfo. En mi vida solo conocí a un hombre -señala Pepe- que tuviera asumido el comerse todos los marrones de “otro”. Se llamó Manolo Prado y Colón de Carvajal”.

J.T.

Publicado en Confidencial Digital

sábado, 4 de septiembre de 2021

Al fascismo, ni agua


El blanqueamiento del racismo, el machismo, la homofobia o el odio que estamos percibiendo en muchos medios de comunicación supone un peligro inmenso para la democracia y esto hay que decirlo así. Lo más alto y más claro posible. Se está normalizando que un partido político proclame abiertamente que quiere deportar a españoles por ser negros y reivindique abiertamente la dictadura franquista. Esto no puede ser, disponga ese partido, o no, de escaños en las instituciones. 

Hacer chistes cuando un militar retirado escribe que hay que fusilar a veintiséis millones de españoles me parece una insensatez, se le está dando muy poca importancia a que en las teles de vez en cuando alguien aparezca sosteniendo que defender según qué postulados ultras supone estar en el lado bueno de la historia… A cosas como estas, igual que al hecho de volver a colocar nombres de fascistas en las calles, no se le puede quitar relevancia porque eso significa que, de manera para algunos casi imperceptible, la infamia y la impunidad acaban subiendo un peldañito más cada día que pasa.  

¿Cómo es posible que esté ocurriendo esto? No lo sería si no existiera lo que alguien ha definido como “indiferencia cómplice” de la ciudadanía. Aunque más que indiferencia, que implica adoptar una postura, yo creo que se trata de miedo a las consecuencias de pronunciarse, de temor a salir perjudicado o a poner en peligro sueldos que, en un buen número de casos para más inri, suelen ser miserables.  

A la hora de combatir el ideario ultraderechista no cabe matiz ni equidistancia alguna. No se nos puede olvidar algo que en Europa no admite discusión porque está en la base de la construcción de nuestras democracias: el fascismo no es una opción respetable, el racismo no es una opción respetable, la homofobia no es una opción respetable. Punto. 

No es lo mismo ser del ku klux klan que luchar contra el racismo. 

No es lo mismo abolir la pena de muerte que querer restaurarla. 

No es lo mismo socorrer a quienes llegan en patera que querer echarlos. 

No es lo mismo ayudar a los menores no acompañados que demonizarlos. 

No es lo mismo denunciar la violencia de género que negarla. 

Produce verdadera vergüenza tener que repetir una y otra vez este tipo de perogrulladas. ¿De verdad que a estas alturas tenemos que andar insistiendo en cosas así? El miedo no es una opción, porque por mucho que estés pillado por deudas y obligaciones no tienes que convertirte en un mercenario. Temer las represalias del intolerante es potenciar la intolerancia. 

En el mundo de la comunicación la anuencia con la ultraderecha en estos momentos es una verdadera vergüenza. Sobre todo el coqueteo de quienes, con tal de prosperar, son capaces de convertirse en cómplices y propagandistas de las mayores barbaridades verbales, insultos incluidos. Aunque llegaran a tener la rodilla en el cuello, nunca se quejarían por miedo a que los maten, los muy cobardes. Olvidan que llegado el momento, cuando ya no sean útiles, de nada les servirá haberse arrastrado como gusanos. Luego están los que se ponen de perfil, los que no quieren quedar mal con nadie, los que piensan que con el silencio todo son ventajas, los que solo se pronuncian si están seguros de cuál es la dirección del viento, los aprendices de aquel personaje de Casablanca, el capitán Renault, uno de los mayores cínicos de la historia del cine (“Aún no hemos decidido si se ha suicidado o ha muerto intentando escapar”). 

¿A qué estamos jugando dándole alas a una formación que nos quiere retrotraer al lado más oscuro de nuestra propia historia? La mayor parte de las ideas que defienden en Vox me recuerdan la tétrica atmósfera en la que crecí de niño: himnos militares, rezos a todas horas, pecados, penitencias, reproches y silencios ruidosísimos cada vez que algún mayor osaba referirse a algo de lo ocurrido durante la guerra civil, amenazas, malos tratos en el colegio, peleas en muchos hogares con gritos que escuchábamos aterrados mientras te decían que en esas cosas no había que meterse, sensación eterna de impotencia y… siempre ganas de salir corriendo.  

Nada que se le parezca a algo de esto puede volver ni en broma. Espero que nadie ni nada acabe poniendo en peligro hablar en libertad, escribir en libertad, conversar con la familia y los amigos de siempre sin miedo a tocar según qué temas no vaya a ser que a acabemos llegando a las manos…. Habrá quien me diga que plantear las cosas así es exagerar ¿Ustedes creen? Ojalá. 

J.T.

Publicado en LUH

En el “regreso” de Pablo Iglesias


Utilizaron durante años la munición más rastrera contra él y su familia y, nada más ha vuelto a asomar la cabeza, retoman el raca-raca. La misma noche de su despedida de la política institucional, el pasado 4 de mayo, no era difícil imaginar dos cosas. La primera, que Pablo Iglesias no iba a desaparecer de escena así como así, y la segunda que cuando regresara a la palestra pública, lo hiciera como lo hiciera y ocurriera donde ocurriera, la persecución iba a continuar.

Este lunes 6 de septiembre debuta en la renovada Hora 25 de Aimar Bretos, lo hará también en El Món a RAC1, el programa líder de la radio en Catalunya que Jordi Basté dirige y presenta de lunes a viernes desde las 6 de la mañana hasta las 12 del mediodía; trabajará además en la Universitat Pompeu Fabra y colaborará en Ctxt, la interesante y necesaria publicación digital dirigida por Miguel Mora y que el lector de Público tiene a su disposición también en esta misma web.

Pues bien, a la jauría le ha faltado tiempo para saltarle a la yugular a Pablo Iglesias con todo tipo de elucubraciones. La mayoría de ellas, provenientes de las hordas fascistas y los profesionales de la intolerancia, tan despreciables todos ellos como previsibles. No merece la pena tenerlas en cuenta ni mucho menos comentarlas, pero hay un argumento en particular que, como profesional de la comunicación, me siento en la obligación de no pasar por alto. Tiene que ver con ese componente sectario que no solo no acabamos de sacudirnos en la profesión periodística sino que hasta hay quienes parecen empeñados en potenciarlo. Veamos:

Están teniendo las santas narices de cuestionar la intervención en los medios de Pablo Iglesias argumentando que no es periodista. Pero vamos a ver, señores, ¿qué es ser periodista? ¿Tener un título o un carnet después de despilfarrar varios años en la facultad escuchando profesores que jamás han hecho un reportaje? ¿Convertirte al acabar la presunta carrera en un becario que trabaja gratis o pésimamente pagado y que no tarda en descubrir que, si quiere prosperar en el oficio, tendrá que ser a base de pisar a otros y transmutarse en artífice de la manipulación más rastrera?

¿Qué es ser periodista? ¿Que te reconozcan en unas asociaciones de la prensa que en la mayoría de los casos actúan como correas de transmisión de los peores usos y costumbres instalados desde hace décadas en la economía y la política de este país? He trabajado con excelentes periodistas que nunca estudiaron periodismo y con licenciados, y hasta doctorandos en periodismo que no sabían hacer la “O” como un canuto, que no tenían chispa ni reflejos, que carecían de ese olfato imprescindible para detectar la noticia, la información de interés, la historia indiscutible… Hasta directores de El País ha habido que no estudiaron Periodismo, uno de ellos era químico y le bastó con un máster al terminar la carrera. Un máster de Prisa, eso sí.

El equipo de profesionales que preparaba los programas de La Tuerka en los que tuve el honor de intervenir alguna vez como tertuliano se regía por un criterio periodístico impecable. Los dirigía Pablo Iglesias, el mismo a quien televisiones y radios se disputaban sin pudor para conseguir tenerlo en sus programas porque automáticamente las audiencias se disparaban. El exvicepresidente del actual Gobierno de coalición continúa teniendo mucho que decir y sus reflexiones no solo interesan sino que en este momento pueden resultar sumamente ilustrativas. A unos les ayudará a reflexionar, a nutrirse intelectualmente y a otros, como tantas veces, les proporcionará munición de primera mano para cebarse con él y de paso vender más periódicos. O tener más visitas en las webs.

Estos últimos andan ya estos días, al modo de los peores lobbies, cuestionando las reapariciones anunciadas de Iglesias, discutiendo su derecho a hacerlo, puntualizando que eso no es periodismo crítico y no sé cuántas milongas más. Hasta el día que se anunció que en la cadena Ser iba a compartir mesa de debate (Ágora creo que lo van a llamar) con Carmen Calvo (Psoe) y García Margallo (PP) todo era discutir su derecho a intervenir en tertulias. Ahora se han callado de golpe, como si de pronto hubieran descubierto que la lista de políticos y ex políticos que copan tertulias tanto televisivas como radiofónicas es casi interminable.

Los mismos que ahora cuestionan su derecho a intervenir andaban desde hace semanas criticándolo porque llevaba más de tres meses sin abrir la boca. No hay quien entienda a estos desaforados. Muchos de los que no quieren que vuelva a hablar han sido los primeros en hacerse eco a bombo y platillo de los escasos tuits publicados últimamente por Iglesias, entre ellos uno en el que aludía al editorial de Ctxt sobre la factura de luz, texto con el que otorgaba visibilidad a uno de los medios con los que va a colaborar.

El corporativismo más nefasto en el mundo de la comunicación suele levantarse en armas cada vez que funciona bien algo que no controlan. Pasó hace unos días en el mundo del deporte con un joven triunfador en twich llamado Ibai Llanos, a quienes pusieron a parir y llamaron intruso porque había conseguido hablar en exclusiva con el futbolista Lionel Messi recién incorporado este a su nuevo equipo en París ¿Qué pasa? Que hace pupa? Pues poneos las pilas y dejad de llorar, chicas y chicos del llamado periodismo deportivo. Y en cuanto al universo de la información política, queridos sepulcros blanqueados, ¿qué hacéis rasgándoos las vestiduras con lo de Iglesias los mismos que lleváis años prostituyendo el oficio de informar recurriendo al más rastrero de los activismos políticos?

El mundo de la comunicación no se entiende si se cuestiona la libertad con la que cualquiera que tenga algo que decir puede y debe moverse en él. Punto.

J.T.