lunes, 16 de febrero de 2026

“La Desbandá” continúa esperando verdad, justicia y reparación



La décima edición del homenaje a La Desbandá” ha terminado. Diez años ya. A juzgar por lo desconocida que aún resulta la historia para el común de la ciudadanía, estos diez años son todavía muy pocos. Así que voy a contar una vez más a qué rendimos homenaje y qué sucedió exactamente en febrero de 1937. Lo haré reproduciendo aquí lo que se explica en el folleto que el equipo que se encarga de organizar la marcha a pie entre Málaga y Almería, va repartiendo por los lugares por donde caminamos:


“En Andalucía, tras la sublevación militar de un grupo de generales africanistas contra el Gobierno de la Segunda República en julio de 1936, gran parte de las provincias de Cádiz y Sevilla quedaron rápidamente en manos de los golpistas.


Desde el primer momento, las personas vinculadas a simpatizantes del Frente Popular, coalición que había ganado las elecciones en febrero de ese año, sufrieron una durísima represión.


El clima de terror, violencia y persecución ejercido por las tropas sublevadas provocó que miles de personas huyeran de sus hogares hacia zonas que aún permanecían bajo control republicano como Ronda, Antequera o Estepona.


A medida que los sublevados avanzaban e iban ocupando territorio republicano, se producían nuevos desplazamientos hasta recalar en la ciudad de Málaga. Este primer éxodo de población es conocido como “La Huía”. Se calcula en 90.000 las personas que llegaron huyendo hasta Málaga, a comienzos de febrero de 1937, en busca de refugio.


Ante la inminente entrada de las tropas sublevadas en la ciudad, malagueños y refugiados emprendieron la huida por la única salida posible: la carretera de la costa en dirección a Almería. Comenzaba así una marcha masiva conocida como “La Desbandá”, considerada una de las mayores evacuaciones civiles en la historia contemporánea de Europa.


Las causas de esa desesperada y caótica huida hay que buscarlas en:

- la estrategia de pánico utilizada por las tropas golpistas, 

- las aterradoras amenazas de Queipo de Llano por la radio, 

- los desmanes de las tropas marroquíes, 

- la falta de organización en la defensa de la ciudad, 

- la ausencia de liderazgo militar y 

- el escaso apoyo efectivo del Gobierno republicano. 


Estas circunstancias causaron entre la población civil una sensación de desprotección que aumentó cuando dirigentes políticos y militares abandonaron la ciudad de Málaga, lo que generó una sicosis colectiva que empujó hacia la huida masiva. Se estima que alrededor de 300.000 personas participaron en aquella marcha forzada en pleno invierno, sin alimentos ni agua, con frío, cansancio y sin lugares donde refugiarse. 


Las condiciones fueron extremadamente duras, pero aún fue peor por la violencia sufrida. Los huidos fueron 

- bombardeados desde el mar por la escuadra franquista, 

- atacados desde el aire por la aviación italiana y alemana y 

- perseguidos por tierra por tropas motorizadas. 


Se ejecutaba así el primer gran ataque de un ejército moderno contra población civil indefensa, un hecho inédito que desgraciadamente se repetiría meses después sobre Gernika (Vizcaya) y unos años más tarde en toda Europa. Un mínimo de 5.000 personas murieron o desaparecieron en la carretera y otras muchas fueron capturadas al intentar regresar a sus lugares de origen. Quienes fueron detenidos sufrieron cárcel, torturas, fusilamientos o la pérdida de sus bienes y todos padecieron el menosprecio y la desconsideración de parte de sus vecinos. 


Alrededor de 150.000 refugiados lograron llegar a Almería, donde la autoridades republicanas organizaron su acogida y posterior evacuación a otros puntos del litoral mediterráneo. Pese a la magnitud del crimen, “La Desbandá” ha permanecido largamente silenciada, escondida tan solo en la memoria de quienes la padecieron. 


Desde el año 2005, asociaciones memorialistas realizan durante los meses de enero y febrero diferentes actos para la difusión y el conocimiento de estos hechos, y desde 2017 se realiza una marcha integral a pie que recorre durante diez días las costas de Málaga, Granada y Almería. 


La propaganda franquista trató y consiguió que aquellos refugiados fueran percibidos por la opinión pública con sentimiento de repulsa y como portadores de un espíritu destructivo, cuando en realidad fueron víctimas de uno de los episodios más crueles y despiadados de una guerra que nunca debió haber sucedido. 


Por ello, reconocimiento y gratitud a aquellos huidos por defender los valores democráticos de libertad, igualdad y equidad. El año que viene se cumplirán 90 años de esta tragedia pendiente aún de verdad, justicia y reparación. Seguiremos caminando.


J.T.

domingo, 15 de febrero de 2026

Sin Podemos no hay partido



“Hay que hacer algo, hay que hacer algo ya, que vienen los fachas. Unámonos, o si no esto será el apocalipsis. Unidad, unidad, unidad”, braman por las esquinas rufianes, yolandas, maíllos y compañía. Pero les preguntas unidad para qué y empiezan a silbar. Quieren la unidad, pero no saben cómo demonios sustanciarla ni tampoco explican en qué va a consistir. Y claro, andan tan nerviosos que a quienes no están por la labor los demonizan, los amenazan y les advierten que serán los responsables de la catástrofe que se avecina. Tenemos que estar todos unidos, proclaman sin descanso. Vascos, catalanes, gallegos, compañeros todos, venid con nosotros, inquieren Rufián y Delgado, el  miércoles 18 vamos a hablar de cosas. Y vascos, catalanes y gallegos les dan calabazas a las primeras de cambio. Os queremos mucho, amigos, pero ese no es nuestro campo de juego, les precisan para que se dejen de monsergas.


Voy a ser muy clara, esto va de la gente, repite cansina una Yolanda Díaz que no sabe salir de ahí y que se propone este fin de semana contraprogramar junto a Izquierda Unida y algún que otro desesperado, todos más perdidos que un pulpo en un garaje. Por supuesto que en todo este baile de palos de ciego, nadie cuenta con Podemos. Para qué, dicen, si son Galapagar y cuatro gatos más. ¡Qué error, qué inmenso error! Marginan justo a quienes fueron el motor del terremoto que hace once años consiguió poner de los nervios a la institucionalidad de este país. Al motor de la verdadera izquierda posible, sí, porque fueron ellas y ellos quienes aportaron las ideas, quienes acertaron, quienes pusieron el dedo en la llaga hasta el punto que el sistema se conjuró para laminarlos. No lo han conseguido, a pesar de que muchos de los que hicieron carrera bajo su cobijo los traicionaron después, y ahora se empeñan en continuar ninguneándolos.


Enric Juliana, colega nada sospechoso de ser de izquierdas, lo advirtió entonces y lo vuelve a hacer ahora. Dejar fuera a Podemos es la peor de las ocurrencias. Pues bien, continúan empeñados en ello. Las izquierdas rufianescas, las mismas que lo intentaron con Yolanda y antes con Errejón vuelven erre que erre envueltos en la misma equivocación. Hablan de “alianza común, compartida y abierta, de momento de apertura, generosidad, pluralidad…” Parole, parole, parole.


El sistema no quiere una izquierda que tenga razón, pretende una izquierda asustada, acongojada, que apuntale a los socialistas y deje al margen a quienes ponen en cuestión la dinámica en la que todos se encuentran cómodos. No quieren a nadie que les marque el terreno con personalidad propia, con determinación y contundencia, señas de identidad de un partido como Podemos, propietario del poso intelectual y político que les falta a los componentes de una izquierda malmenorista cuya prioridad es mantener su chiringuito, sus exiguos sillones y la posibilidad de ir pagando las muchas deudas que mantienen con los mismos bancos que los machacan.


Cuando les dices estas cosas, te vienen enseguida con la petulancia, cuando no con las amenaza o el miedo a los ultras:  “Quien no vea que hay que hacer algo, o no ve bien o ya le va bien que no lo haya, ¿de qué sirve que te vaya mejor si te van a ilegalizar?”, ha escrito Rufián en “X”. Pero vamos a ver ¿queréis dejaros de amenazas, de chantajes, de apelar al miedo como siempre y empezar a poner propuestas sobre la mesa? ¿dónde están las ideas, qué sistema vais a seguir para ofrecer a la ciudadanía un proyecto común concreto y claro, cómo vais a organizaros a la hora de repartiros los puestos? Porque eso sí que os interesa, ¿verdad? 


El malmenorismo es un chantaje. El espíritu de Magariños es historia, intentar resucitar un muerto como aquel es la peor de las ideas. Como se puede leer en un reciente editorial de Diario Red, “cada minuto que la izquierda dedica a hablar de sí misma, de sus coaliciones, de sus marcas, de sus confluencias, de sus frentes amplios, de sus procesos de escucha, es un minuto que la izquierda no dedica a hablar de la vivienda, de la inflación, de la precariedad laboral, del deterioro de los servicios públicos o de la injusta distribución de la riqueza. El bloque de poder sabe perfectamente que no hay nada que desconecte más a la izquierda de sus potenciales votantes que estar todo el rato hablando de los políticos en vez de hablar de la política y, por eso, lo fomenta, lo celebra, lo propulsa y lo amplifica”.


Yo creo que en el PSOE saben que la única solución es tener a alguien a su izquierda con las ideas claras, no alguien sumiso dispuesto a olvidarse de cuestionar la OTAN, la monarquía o el gasto armamentístico, por poner solo tres ejemplos. Los socialistas desprecian a los manejables y saben que el apoyo de una izquierda light es pan para hoy y hambre para mañana. Les fue bien con unos socios como Unidas Podemos que aunque les tocaban las narices, sabían lo que tenían enfrente, discutían y se peleaban, pero los respetaban. 


Hasta que pensaron que no les eran necesarios. Los socialistas se equivocaron y ahora lo saben. Por eso me extraña que les interesen las aventuras que un Rufián cada vez más pagado de sí mismo y los restos de un Sumar descolocado y desesperado pretenden llevar a cabo estos días. Ellos saben que tarde o temprano necesitarán a PodemosY saben también que más les vale que eso se sustancie cuanto antes si de verdad se quiere evitar la irrupción del cataclismo fascista.


J.T.

Echan a Quiñonero del ABC por llamar extrema derecha a la extrema derecha




Juan Pedro Quiñonero, decano de la prensa europea en la capital francesa, donde llegó en otoño de 1983, ha escrito recientemente el libro "De la Europa de las libertades a la Europa de las extremas derechas". Cuando pidió al director de su diario que le presentase el volumen, nuestro hombre no tardó en percatarse de que acaba de cometer un error. Su jefe no solo rechazó la invitación sino que una semana después, según le contó el ex corresponsal este sábado a Javier del Pino en A vivir que son dos días, descubre que este había ordenado a la sección de Internacional evitar el uso del término extrema derecha a la hora de referirse a la extrema derecha, ¿No es maravilloso?


Quirós prefiere que se emplee la expresión "derecha dura" o expresiones parecidas, pero nunca “extrema derecha”. Ahí queda eso. Quiñonero le  contó a Pino que le contestó que con respecto a Meloni puede no ser un experto a la hora de calificarla pero que en Francia, que es donde vive y trabaja, a los Le Pen se les ha llamado extrema derecha toda la vida porque es lo que son y porque así es además como ellos mismos se definen.


No acabó ahí la cosa: cuando solo había transcurrido una semana más, el corresponsal en París de ABC recibe una llamada de la empresa y se le notifica que han acordado prescindir de sus servicios. Con un par. Esta decisión editorial interpela directamente al concepto mismo de periodismo. Si nombrar la realidad con precisión ideológica molesta más que la realidad en sí misma, el problema no es precisamente el adjetivo. Se podrá envolver la decisión en protocolos internos, pero lo que refleja este asunto supone una catástrofe en toda regla para la libertad de expresión del profesional del periodismo.


Estamos hablando además de uno de nuestros corresponsales más sólidos, con décadas explicando Europa desde dentro, con una firma reconocible y una trayectoria que ha aportado prestigio internacional al periódico. Prescindir de alguien como Quiñonero por una cuestión de enfoque político es una falta de respeto a su trayectoria y a los lectores que durante años confiaron en su criterio. Hoy es un término político pero mañana no les quepa duda, será un trabajo de una investigación y pasado será una opinión. En esas estamos.


Esta expulsión encaja en una cadena de señales inquietantes: precarización de redacciones, directores convertidos en gestores de equilibrios empresariales y opinadores sustituidos por perfiles dóciles en un oficio que pierde tanto músculo que hasta un periódico de largo recorrido es capaz de guillotinar sin compasión a uno de sus profesionales más veteranos y reconocidos sencillamente por discrepancias a la hora de utilizar un término cuyo uso correcto no admite discusión.


Caminamos de la ruina hacia la peor de las catástrofes.


J.T.

sábado, 14 de febrero de 2026

Del lanzallamas han pasado ya a la bomba atómica



Un sobrino de Rodrigo Rato anda por el mundo compitiendo con otros miembros del partido fascista al que pertenece a ver quién suelta la burrada más gorda sobre el futuro de RTVE. Dado que a su compañero Manuel Mariscal ya le pareció poco hace unos meses entrar con motosierra en la televisión pública el día que ganen (si ganan) y pronosticó hacerlo con lanzallamas, el diputado José María Figaredo, que así se llama el familiar del delincuente Rato, subió el listón hace unos días y decidió apostar por la bomba atómica directamente.


A algunos este tipo de cosas pueden parecerle un exabrupto sin más, una figura literaria, un desahogo, pero no lo es. Este joven diputado puede parecerle tonto a alguien, pero tampoco lo es. Lo que tanto él como su compañero Mariscal están manifestando con sus admoniciones saca a la luz lo que se cuece en el seno del partido al que pertenecen. Lo piensan en serio, antes se lo callaban, pero de un tiempo a esta parte se ha instalado la barra libre en el proceder de estos desalmados y, cada vez con mayor impunidad, sueltan exactamente lo que tienen en la cabeza mientras el común de los mortales no acaba de dar crédito a lo que escuchan.


Más vale dárselo. Y más vale tomar medidas. En democracia tenemos que ser capaces de hacer frente a estos desalmados con los instrumentos democráticos de los que disponemos. Yo creo que eso es denunciable en los juzgados, ¿por qué no se hace? También pienso que las asociaciones profesionales deberían pronunciarse y actuar cada vez que estos ultraderechistas se expresan de este modo. Las Asociaciones de la Prensa están o deben estar para eso, ¿o no?


El presidente de la Corporación, con el mismo estilo que practica en sus intervenciones en el Congreso y el Senado cada vez que comparece, sale al paso de estas barbaridades apostando por difundir datos. “Entiendo que el diputado Figaredo quiera entrar con una 'bomba atómica' en RTVE, ha escrito en su cuenta de X, No es para menos, añade, porque los datos son un bombazo que no se esperaba: Superávit de 45 millones de euros en 2025. Las mejores audiencias en TVE en 13 años. Líderes en públicos de 13 a 64 años. Lo único que hemos robado son espectadores. Lo público funciona justo cuando más lo quieren destruir.”


Valoro y si ustedes me apuran hasta admiro la manera de contestar de José Pablo López, pero pienso que tanto él como su equipo tendrían que estar más apoyados. Están haciendo un gran esfuerzo por ofrecer una programación digna a la altura de lo que se espera de una televisión pública. Lo que emiten interesa, y la mejor prueba de ello es el crecimiento sostenido de los índices de audiencia. ¿Qué significa eso? Pues que, por ejemplo, no es necesario recurrir a la basura para tener audiencia, que el espectador agradece la calidad y que el perfil conservador de las televisiones privadas queda en evidencia ante la oferta de una televisión plural.


Esto significa también para las televisiones privadas no solo pérdida de audiencia, sino de capacidad de influencia y de ingresos económicos. Aquí está la verdadera explicación a los exabruptos proferidos por los políticos que abanderan la intolerancia, mimados ellos a diario tanto en Atresmedia (Antena Tres y la Sexta) como en Mediaset (Telecinco y Cuatro), empresas audiovisuales que han vivido muchos años encantados con el éxito de su juguetito, preeminencia que desde hace un año les está disputando la televisión pública del Estado intentando emitir programas que interesan cada vez a más gente. Los fascistas lo saben y por eso su único objetivo es cargársela cuanto antes. Asociaciones de la Prensa, instituciones varias cuya función es salir al paso y denunciar este tipo de intolerables ataques, ¿hay alguien ahí?


J.T.

viernes, 13 de febrero de 2026

Sobre la repugnante ofensa de Rosa Belmonte a Sarah Santaolalla



Cuando una mujer es capaz de decir de otra públicamente que es "mitad tonta y mitad tetas", ya no queda sitio para el análisis.


Cuando esa mujer profiere una burrada así en un programa de televisión por la noche, en horario familiar, ahí se estrellan todos los talentos.


Cuando quienes acompañan a quien profiere tamaña barbaridad se callan o deciden reírle la gracia, ya no quedan muchos más límites por traspasar.


Cuando al día siguiente, tras percatarse de la dimensión de lo sucedido, los autores de la ignominia (autora de la frase y presentador del programa) deciden arreglarlo pidiendo disculpas con la boca pequeña, lo que hacen es redondear la infamia.


Cuando la mujer de uno de los que acompañaban en plató a la autora del exabrupto decide colgar en redes un mensaje de seis minutos de video intentando justificar a su marido, algo se está saliendo definitivamente de madre.


Lo sucedido se explica solo: es la culminación de una serie de dislates, de faltas de respeto y de la práctica del aquí todo vale que los responsables de Antena Tres Televisión, y de quienes hacen El Hormiguero en este caso particular, llevan perpetrando con la mayor de las impunidades desde hace ya demasiado tiempo. Desde que el programa decidió cambiar el registro de entretenimiento familiar para entrar cada noche en la arena política, el listón de las barbaridades ha ido subiendo hasta llegar al extremo de la otra noche, donde la falta de pudor tocó techo y rebasó el límite de lo permisible. 


La cagaron con todas las de la ley y no van a tener manera de recomponerlo. Desde luego, los modos y el tono elegido para pedir disculpas no son en absoluto suficientes. Una profesional que trabaja en la tele fue vituperada por otra de la manera más zafia y machista posible, la repercusión de lo sucedido les desbordó, se pasaron veinte mil pueblos y ahora no saben cómo arreglarlo. Entre otras cosas porque no hay arreglo posible La apuesta por otorgar barra libre al “aquí todo vale” tiene un límite y ese límite ha llegado. 


El Hormiguero es basura y los contenidos basura sobran en los medios de comunicación. Pablo Motos ha demostrado con creces carecer de escrúpulos a la hora de defender su chiringuito, y ese celo le ha transportado a estos lodos. Como todo el que lleva tiempo subido a un pedestal, ha perdido perspectiva y todo lo humano empieza a resultarle ajeno. Por encima del bien y del mal como cree estar, actúa con patenta de corso, dado que el sistema le hace la ola y los reaccionarios están encantados de encontrar un huequecito entre sus hormiguitas. Motos es el mejor ejemplo de algo anda mal en el mundo de nuestra televisión. El camino no puede ser cabrearse con los que te hacen la competencia, con los invitados que no te prefieren, con quienes no te doran la píldora día y noche. Los tertulianos que le rodean captan el mensaje, se ponen a decir cosas con las que creen que le hacen la pelota y claro, llega el día en que desbarran. Insisto, la noche en que Rosa Belmonte humilló a Sarah Santaollala se traspasaron todos los límites. 


El mundo de la comunicación no puede continuar por este camino. En el mundo del periodismo es preciso hacer las cosas con decencia y no puede ser que exista la sensación de enfrentamiento entre colegas hasta el punto en que llega un día en que una de ellas entiende que tiene vía libre para soltar contra otra la barbaridad más grande que se le ocurra.


No es un buen momento para el mundo de la comunicación y alguien tiene que parar esto. Si Mauricio Casal en Atresmedia y Cristina Garmendia en Mediaset no lo hacen, alguien tendrá que hacerlo. El panorama, la verdad, está chungo porque con los tribunales no se puede contar, y con las asociaciones de la prensa, por lo general, tampoco. Es lo que hay ¿Alguien tiene alguna idea para parar esta deriva de una vez por todas? 


J.T.

jueves, 12 de febrero de 2026

Por una esfera pública libre del odio ultra

 



Un grupo de periodistas, juristas, profesores y gestores culturales han hecho público un llamamiento para denunciar el acoso, las mentiras y la violencia coordinada de las derechas ultras y las ultraderechas e invitar a la unión de la ciudadanía para que abandone el miedo a denunciar a los autores de esos ataques y extorsiones. Quiero contribuir a difundirlo reproduciéndolo aquí:


“El miedo es la antesala del silencio y muchas voces públicas tienen miedo en el estado español actual. No podemos tolerarlo. Llamamos a la ciudadanía y a las instituciones a defender el espacio público y con él a sus actores democráticos porque son un dique necesario frente al ascenso y la impunidad de la ultraderecha. 


La historia nos enseña que el fin último del autoritarismo es silenciar todo relato diferente al suyo. Y esa historia está aquí otra vez. Las fórmulas nos suenan desgraciadamente familiares. 

Mentiras, 

acoso, 

machismo, 

homofobia, 

amenazas y violencia coordinada… 

En redes sociales y en la calle, con el objetivo de amedrentar y silenciar a las voces democráticas incómodas para los ultras. 


Un día es una periodista señalada por un partido neofascista por su activismo contra la violencia machista. 

Otro, una informadora sobre cuyo salario miente a sabiendas un diario de gran tirada. 

Poco después, un cómico al que se acusa falsamente de reírse de las víctimas de un accidente fatal. 


Tras las mentiras llegan las amenazas y el desgaste emocional que hace que nada merezca la pena. En las últimas semanas, más casos. 


El nombre de una analista de izquierdas aparece escrito en el centro de una diana dibujada junto a las tumbas vandalizadas de luchadoras antifascistas de otro tiempo. 


Y hace muy poco, la trabajadora de un pequeño medio digital tiene que darse de baja tras sufrir amenazas de muerte en redes. Su crimen es haber contado cómo se financian los acosadores disfrazados de periodistas. Son las voces atacadas de una democracia en riesgo. 


Exigimos al Gobierno y al Ministerio de Interior que tomen nota de esta grave situación, y que se multe a las plataformas tecnológicas que no cumplan las leyes o no acaten las sentencias judiciales contra los fabricantes de bulos y odio. 


Exigimos que la fiscalía y las fuerzas de seguridad protejan de oficio a quienes sufren acoso y delitos de odio en las redes y en las calles. 


Llamamos a la unión de la ciudadanía para abandonar el miedo a denunciar a los autores de esos ataques y extorsiones. 


Llamamos a proteger como un bien común a quienes usan sus altavoces para defender la convivencia y la verdad frente a los intolerantes y son perseguidos por ello. 


Llamamos a defender la democracia frente a una industria del odio sufragada con los impuestos de todos y decidida a desmontarla mediante el miedo, las mentiras y la intimidación. 


La violencia institucional que vemos estos días en las calles de Estados Unidos es el final de un camino que se pretende empezar a recorrer hoy en nuestro país. No podemos permitirlo. 


Llamamos a todas y todos los demócratas a levantarse contra el miedo porque, frente al autoritarismo, todos somos la misma cosa. También aquí, si atacan a una nos atacan a todas.” 


Entre los firmantes de este manifiesto se encuentran los periodistas Gerardo Tecé, Miguel Mora, Pilar del Río o Guillem Martínez; los juristas Pastora Filigrana o Joaquín Urías, el gestor cultural Paco Cano y entre los profesores figuran Yayo Herrero, Carmen de la Ossa o Ignacio Sánchez-Cuenca.


J.T.



miércoles, 11 de febrero de 2026

Felipe, ¿por qué no te retiras y nos dejas en paz?


Llevo años pensándolo, y creo que diciéndolo:

¿Cómo y cuánto de graves hubieron de ser las fechorías que Felipe González debió cometer durante los años en que ejerció el poder para que tenga tanto miedo a que gobierne alguien que pueda destapar lo que hizo? O lo que dejó de hacer.


Que Felipe diga lo que quiera, allá él, que continúe ladrando su rencor por las esquinas, pero me pregunto yo: ¿qué necesidad hay de servirle en bandeja un entorno como el Ateneo madrileño para que suelte su iniquidades? No sé qué dirían según qué  ilustres ateneístas si levantaran la cabeza, Galdós, Clarín, Concepción Arenal o Valle Inclán por ejemplo.


Este tipo de encuentros entre políticos y periodistas se celebran en una institución que en la actualidad preside Luis Arroyo, provecto socialista de toda la vida que, dicho sea de paso, nunca supe a qué juega exactamente. Sigo sin saberlo. Esther Palomera (diario.es), Lucía Méndez (El Mundo) Y Pedro G. Cuartango (ABC) dándole cuartelillo a Felipe en estos momentos y nada menos que en el Ateneo madrileño ¿Qué podía salir mal?


Todo bien cocinado para que el guiso tuviera el sabor justo, el de un anciano  desquiciado echando espumarajos por la boca, el de un resentido cuyas actuales soflamas nada tienen que ver con la ilusión por el cambio que nos vendió en 1982.


Se sabía lo que iba a decir, ergo,… por qué lo invitaron? Pues me parece que está claro: porque querían que dijera exactamente lo que dijo. Madrid no quiere dejar de marcar la agenda, el rumbo del cacao político nacional, así que sus periodistas caldean el ambiente y el Ateneo se suma a la fiesta.  


Saque el lector conclusiones, mientras hago mías la palabras de Rafael

Escuredo: 


- Felipe ¿por qué no te retiras y nos dejas en paz?


J.T.