lunes, 15 de abril de 2013

La Tercera República está un poco más cerca


Nada de mayor sentido común que reivindicar la República.

Más que un sentimiento estrictamente reivindicativo, lo que yo he experimentado en la manifestación en la que he participado este 14 de abril ha sido un estado de ánimo gozoso y optimista -acorde con los aires primaverales que por fin se han podido disfrutar este domingo- con el que empieza a celebrarse ya la proximidad de nuevos tiempos.

Los argumentos para defender que algo tan obvio como el advenimiento de la República sobrevenga más pronto que tarde casi que sobran. Empieza a dar pereza repetirlos una y otra vez. Todo lo que ha ocurrido en torno a la corona durante el último año, desde el elefante de Bostwana hasta la imputación de la modosita Cristina pasando por los culebrones Urdangarín y Corina, la verdad es que ha ayudado. Pero no creo que la cuestión sea cómo acabar con una institución cuyos miembros ya se están encargando de cargársela ellos solitos, sino de empezar a apostar, con hechos, por algo nuevo.

No veo yo ganas de cortar cabezas, sino de pasar página. Los ánimos no son revanchistas, ni siquiera de agraviados con ánimo de ajustar cuentas. De lo que se trata es de dar carpetazo ya a una etapa terminada y empezar a escribir de una vez una historia distinta.

En la manifestación de este domingo yo he percibido ganas de tirar hacia adelante, tercera república ya, de empezar a construir, de decir gracias por los servicios prestados, señores, gracias por hacer sus deberes y traernos hasta aquí pero ustedes, si son tan amables, se bajan en la próxima. Ya está bien de apelar una y otra vez a la manida Transición, de ponderar el mérito de quienes hicieron aquellos pactos, de llamar al rey motor del cambio... pero todo eso ha prescrito. Va siendo hora de cambiar el discurso.  

Buena parte de las gentes que yo he visto este domingo en las calles gritando viva la república no habían nacido cuando volvió la monarquía, ni cuando se votó la  Constitución, ni siquiera cuando el golpe de Estado del 23F.  No les podemos seguir contando batallitas por más tiempo. No se puede continuar viviendo de las rentas de lo que se hizo, que por mucho mérito que tuviera entonces, empieza a ser ya pura y simplemente Historia.

La bandera republicana en manos de gente de menos de 30 años significa que se está incubando sin remedio un país diferente que más pronto que tarde saldrá del cascarón. Yo creo que la apuesta ciudadana mayoritaria es abrirse camino como sea. A codazos si es necesario, pero que esto cambie de una vez. 

J.T.

sábado, 13 de abril de 2013

El escrache y los niños



Usar a los niños como argumento para defender tesis políticas debería estar tan prohibido como la explotación infantil.

El sesudo prócer Felipe González (a quien a pesar de tantas cosas no puedo dejar de admirar) disparó el pasado miércoles la salva inicial usando a los niños para descalificar los escraches.

La escrachada Sáenz de Santamaría se tiró en plancha a recoger tan oportuno salvavidas y rápidamente dijo que su casa era su terreno personal y el de su familia.

Me tienen harto. El PP intentando criminalizar una expresión pública de legítima defensa que es lo que son los escraches, la gente de izquierdas cogiéndosela con papel de fumar a la hora de pronunciarse sobre  ellos y algunos de los escracheadores, como el activista consorte Jorge Verstrynge, entrando al trapo y diciendo que hay más niños desahuciados que escrachados

Meter a los niños en medio de este tipo de trifulcas tendría que ser directamente denunciable. 

O los dejamos en paz o se lo contamos todo.

J.T.

viernes, 12 de abril de 2013

Expulsados del templo... por los mercaderes


La expulsión este jueves de la tribuna de invitados del Congreso de los Diputados, de los afectados por "el gran timo" de las preferentes viene a sumarse al episodio de hace unos días cuando echaron del mismo modo a representantes de la plataforma "afectados por la hipoteca". En ambos  casos me ha llamado la atención la contundencia y la irascibilidad del presidente de la Cámara a la hora de ordenar el desalojo de la tribuna

- Expúlsenlos

Y ujieres y esbirros varios se apresuraron a ejecutar la orden.

Con Jesús Posada me ocurre como con Gallardón: parecían otra cosa hasta que se han soltado el pelo y han decidido salir del armario. Admito que Posada me tenía bien engañado. En los tiempos en que fue  ministro de Agricultura con Aznar yo le recuerdo un talante mucho más mesurado. Pero como baranda del Parlamento de la nación, al paso que va, acabará superando con creces las gestas de sus predecesores, que al menos algunos de ellos, de vez en cuando, nos hacían reír.

Este jueves Posada se ha puesto las botas echando gente. Se ve que le ha cogido el gusto y por el mismo precio ha añadido a su currículum la expulsión de tres diputados de ERC: Tardá, Bosch y Jordà, por expresarse en su lengua materna desde la tribuna de oradores.

- Le llamo al orden, no tiene usted la palabra, dijo por tres veces antes que cantara el gallo

Al Congreso de los Diputados le hace falta un buen meneo pero ya. Sentarse allí en un escaño y tirarse cuatro años votando lo que te mandan, vituperando al contrario cuando toca e invocando el reglamento para justificar desesperantes lentitudes y palmarias ineficacias no creo que pueda ser el plan por mucho tiempo más.

¿Nos representan o nos representan? Esa es la cuestión. Legalmente nos representan, de eso no hay duda. Pero me temo que somos muchos los que estamos ya bastante hartos de que, amparados en la legalidad, se perpetren tantas tropelías, tantas injusticias en el "templo de la democracia".

Cuentan que allá por Galilea hubo hace dos mil años un tal Jesús que un buen día en Jerusalén se cabreó con los mercaderes que, según él, estaban profanando el templo con sus trapicheos y la emprendió a latigazos con ellos.

Dos siglos después en España un tocayo suyo, de apellido Posada, emparentado con provectas y espabiladas familias de mercaderes españolas que se lo han llevado crudo durante años, invierte la tendencia  y  se dedica a expulsar del templo a quienes son capaces de ponerles un espejo delante y les enseñan sus miserias, sus miserias de representantes de los intereses de los mercaderes antes que de los del pueblo llano a quienes estos roban y estafan con la mayor de las impunidades.

Armados de legislación y policía sus señorías, con su señorito Posada al frente, cada vez están menos cargados de razón. Les molesta que los importunen, les contraría que les digan las verdades a la cara, adoran las declaraciones enlatadas, que les ponderen lo guapos que son y, cuando eso no sucede, evitan las ruedas de prensa, hablan de que hay que poner límites a la información y establecen perímetros de seguridad a gritos públicos de socorro, que es lo que son los escraches y no acoso como la derecha se empeña machaconamente en llamarlos.

Los mercaderes en Jerusalén funcionaban como okupas y ahí estuvo su fallo. Así que sus descendientes aprendieron bien la lección  y ahora se han convertido en los amos de todos los chiringuitos donde se gestiona poder. Son los amos de las iglesias, los bancos, las grandes industrias, las empresas influentes, lobbies varios... y mangonean a sus anchas en los parlamentos, desde donde protegen a los desalmados que esquilman bancos y desahucian desheredados. En esta legislatura en España esgrimen como coartada que cuentan con una mayoría que les permite, por ejemplo, ordenar sin pudor alguno que les quiten de la vista a los indignados que les vituperan desde la tribuna de invitados

- Expúlsenlos

Mira que Trillo y Bono eran estomagantes. Pero de vez en cuando, por lo menos, nos hacían reír.

J.T.

miércoles, 10 de abril de 2013

El escrache escuece pero bien, luego es un acierto


Sin ninguna duda, los promotores del escrache han acertado.

Resulta patético ver a los políticos, y a la portadas y editoriales de los periódicos de toda condición y color, buscando la manera de ponerle puertas al campo.

Trescientos, cien, quinientos metros... los que sean, pero muchos metros de lo que llaman "perímetro de seguridad" quieren fijar para aquellos que intenten acercarse al domicilio de un político. Más argumentos buscan para justificar la represión del escrache, más en ridículo quedan, más desnudos aparecen ante una evidencia incontestable: los bancos se han pasado mil pueblos y el gobierno les ha inyectado pasta a mansalva mientras miles de familias sin recursos van perdiendo sus viviendas sin que a nadie parezca importarle mucho su drama y el de sus hijos.

Tengo para mí que el valor del escrache no es la acción en sí misma, que me gusta y mucho, sino la capacidad que este tipo de iniciativas poseen de no pasar desapercibidas, de  remover conciencias, de "provocar" a propios y extraños para que no tengan más remedio que posicionarse a favor o en contra. Amigos míos nada sospechosos de ser progubernamentales me han reconvenido estos días en la misma línea de pensamiento que este miércoles 10 de abril defiende el  diario "El País" en su editorial. 

Me han sacado cariñosa tarjeta amarilla por el post que escribí hace una semana valorando positivamente estas actuaciones ciudadanas a las puertas de los domicilios de los políticos para pedirles que, ellos que pueden, voten a favor de la llamada "dación de pago" cuando no se puede afrontar una hipoteca y no dejen a los pies de los caballos a tantas familias que después de perder el piso aún tienen que pagarle al banco una deuda que les está rompiendo la vida, el alma, los sueños que alguna vez tuvieron y las pocas ganas de luchar que les quedan.

- Pero hombre, Juan, ten en cuenta que el escrache tiene un componente intimidatorio que no es de recibo, me dicen algunos de mis amigos, amigos de los "rojos de toda la vida".

Son muchos los presuntos progres que no encuentran oportuno el escrache y lo consideran escasamente defendible, entre ellos el mismísimo Felipe González. Pues yo lo siento mucho, pero como decía el otro día, me parece que el escrache es un verdadero hallazgo. Toca los huevos, luego funciona.


Yo les diría a mis amigos los que me reprenden que sus reticencias son munición gratis para los desaprensivos que aprietan las tuercas a los más indefensos Una munición que no dudarán en utilizar descaradamente a favor de sus objetivos. Y sus objetivos no son otros que frenar una respuesta popular que les hace pupa y para cuya represión, por mucho que busquen, no disponen de argumentos lógicos. Para la represión nunca hay hay argumentos lógicos, pero en este caso yo creo que para la crítica tampoco.

¿Que es una minoría violentando la voluntad de la  mayoría? Pero hombre, por dios, ¿no encuentra usted ninguna justificación mejor? Da mucha pereza entrar a ese ridículo trapo por burdo. Como si ellos no llevaran violentando la voluntad de la mayoría desde el mismo instante en que se cerraron las urnas va ya para año y medio.

Algunos de los argumentos que voy a exponer a continuación ya los he escrito con anterioridad, pero con vuestro permiso los voy a repetir. Os invito a repetir conmigo:

1. El escrache es higiénico
2. El escrache es como poner sobre la mesa la materialización visual de nuestras fantasías 
3. El escrache es decirle al malo que en esta película va a ganar el bueno
4. El escrache tiene un punto justiciero que enamora. Ese punto que hace que el humilde, el impotente, el puteado, se sienta vengado en cierta manera. 
5. El escrache es la punta del iceberg del sentimiento popular. Se están incubando diferentes maneras de hacer patente  lo hasta los huevos que estamos todos y esta es una de las primeras puestas en escena de ese hartazgo: una manera elocuente, directa y, si se me apura, demasiado light para lo que a muchos se nos pasa cada día por la cabeza cuando leemos, vemos o escuchamos cómo se lo llevan crudo en todos los escalones, instituciones y estamentos públicos, privados y "mediopensionistas". 
6. El escrache es totalmente legítimo y necesario
7. El escrache es pagarle a los facinerosos con la misma moneda, pero de manera muy suave y educada, algo que ellos no son, ni lo han sido, ni lo serán nunca
8. El escrache es motivador
9. El escrache ha dado en la tecla
10. Y en caso de duda, una iniciativa que pone de acuerdo para criticarla a "El País" y "ABC", a Felipe González y a Alberto Ruiz Gallardón, a izquierdistas de toda la vida y a opusdeístas como ministro del Interior, tiene forzosamente que estar bien planteada

Lo dicho: si el escrache no existiera, habría que inventarlo

¡VIVA EL ESCRACHE!
¡ABAJO LOS DESAHUCIOS!

J.T,


martes, 9 de abril de 2013

Qatar, puente de plata para el "infanto" consorte


Pues ya está. Listo. A tomar por Qatar, que para eso está la agenda del suegro. Los exilios dorados de antes eran otra cosa... ¿o no?. Pero hay que reconocer que la salida que le han buscado al ex duque (¿o todavía es duque?) tiene su punto creativo, el justo toque "in" para mandarlo "out" de manera fulminante.

Nueve años faltan aún para el Mundial de Fútbol 2022 en Qatar, sobre el que existe la sospecha de que este país árabe compró los votos necesarios para conseguir su designación. Para entonces, igual han señalado ya la fecha del juicio por el caso Nóos. Parece que no existe tratado de extradición entre España y Qatar. Así que el flamante segundo entrenador de balonmano de ese país y su pareja la infanta de naranja (¿o ésta era la de limón?) pueden quedarse no nueve, sino noventa y nueve años allí si las cosas se ponen lo feas que deberían ponerse.

Sus hijos podrán volver, como en su día toda la prole de Juan de Borbón volvió de Estoril, la ciudad portuguesa donde el padre de Juan Carlos "fue tirando" con la herencia suiza de su madre, la reina Victoria Eugenia de Batenberg. Con el dinero que no llegó a gastarse don Juan, ya hemos sabido estos días lo que pasó.

En resumen, todo muy fashion. Y como Qatar por promocionarse, MA-TA, no le van a faltar a la egregia familia española eventos deportivos de relumbrón a los que asistir en los próximos años en ese país: el año que viene el Mundial de Natación, en 2015 el de Balonmano y en 2016 el de Ciclismo. Así es como piensan ir haciendo boca para el Mundial de Fútbol en 2022. ¿Será por dinero?

Pregunta del millón: ¿Pagará la fianza el augusto prócer con el salario que cobre en Qatar? La verdad es que los qataríes bien pueden soltarle una pasta porque, tan obsesionado por la promoción como está el jeque-jefe de aquel país, la deuda de Iñaki es calderilla comparada, por ejemplo, con lo que pagan al Barça por pasear el nombre de Qatar en las camisetas de sus jugadores... o lo que le sueltan a Beckham, o a Ibrahimovic, o a todo el París Sant Germain, equipo de fútbol francés cuyo setenta por ciento de acciones figuran a nombre del hijo del emir qatarí. Fichar a Urdangarín, habida cuenta de las portadas que su mujer y él han copado durante los últimos días en todo el mundo, es sin duda una operación rentable para este país tan ávido de notoriedad. 

Por dinero, desde luego, en Qatar no será. A Fernando Hierro le pagaron 80.000 euros por cada partido que jugó allí, hace ya algunos añitos; el mismísimo Guardiola colgó las botas en aquel país tras cobrar dos millones limpios por temporada en el Al-Ahli (2003-2005). Allí estuvieron también Romario o Frank de Boer, y la exiliada familia coincidirá ahora por aquellos lares con el ex madridista Raúl González quien, cuando regrese a España, lo hará con diez millones más en su cuenta corriente tras las dos temporadas que tiene firmadas allí.

Con el puente de plata que le han puesto en bandeja, capaz es el "infanto" consorte de montar un Nóos 2 y volver a llevárselo bien calentito de nuevo. Claro que sí yo fuera él me andaría con cuidado. Allí a quien mete la mano y lo pillan, se la cortan. La mano.

J.T.

lunes, 8 de abril de 2013

Españoles por el mundo, ¿se van o los echan?

- Papá, me voy a Alemania

Corría el verano de 2008 cuando mi hija mayor me dijo esta frase que tantos españoles de mi generación hemos escuchado de boca de nuestros hijos en algún momento de los últimos cinco años. Le gustaba Berlín, había decidido hacer allí su máster y luego ya vería. Ese "luego ya vería" se convirtió en que comenzó a trabajar allí cuando terminó los estudios y ya va camino del quinto año fuera de nuestro país.

Desde entonces su majestad el skype nos ha mantenido en contacto, yo he ido a verla cuando he podido y ella ha venido también (más veces que yo allí) con la frecuencia que le ha sido posible. Sobre su estado de ánimo no voy a contar nada aquí porque corresponde a su esfera personal. Hablaré de mí, de cómo vivo yo la historia y de lo que me parece que le está pasando a la gente joven de nuestro país.

A mí me satisface que mi hija se esté abriendo camino en la vida, y me da igual donde sea. Pero no puedo evitar que me asalte una terrible asociación de ideas: el recuerdo de las lágrimas que, cuando yo era niño, presenciaba cada vez que desde mi pueblo de la Alpujarra almeriense veía partir un autobús repleto de lugareños para ganarse en Alemania el jornal que en España no podían. Porque la situación actual, salvando las distancias, empieza a tener demasiadas similitudes con aquella.


Como me ocurre a mí, los hijos de muchos de mis amigos inundan en estos momentos no ya el mapa de Europa sino del mundo entero. Bangkok, Durban, Doha, Seatle o Wellington acogen ahora mismo en sus calles y plazas a hijos de amigos míos que se ganan la vida con mejor o peor fortuna. El denominador común de nuestras vidas es la cuenta de skype y el rastreo de billetes de avión comprados con antelación para poder ir a visitarlos a precios asequibles.

Así estamos, según los datos, aproximadamente unas 400.000 familias en toda España. Con nuestros hijos desparramados por  Ámsterdam,  Bruselas, Buenos Aires, Copenhague, Dublín, Lisboa, Londres, Munich, Nueva York, París, Roma, Santiago de Chile, Berlín o Viena. Muchos de ellos salieron este domingo siete de abril a la calle con una pancarta cuyo rotundo lema "no nos vamos, nos echan" unos podemos compartir más que otros, pero es cierto que la frase define un estado de ánimo que afecta a un buen porcentaje de los jóvenes españoles que viven y trabajan fuera de nuestro país.

Salieron a la calle en 33 ciudades de todo el mundo para secundar la iniciativa puesta en marcha por la plataforma "Juventud sin futuro". 33 ciudades donde jóvenes españoles denunciaron la falta de expectativas profesionales que España les ofrece. Y que si están fuera no es precisamente porque les vaya bien sino porque entienden que al menos serán capaces de sobrevivir mejor que aquí. 

Es cierto que ha cambiado la actitud de quien se marcha fuera. Hasta hace cinco-seis años podían hacerlo, como ha ocurrido toda la vida, porque era una posibilidad  que estaba ahí y que si se querían se aprovechaba. Pero ahora se marchan fundamentalmente por exclusión, porque no tienen más remedio, porque aquí en España tienen muy poco, o nada, que hacer. Entre los menores de 25 años hay un 57,6 por ciento de paro.


Por eso no se puede tolerar que a Marina del Corral, secretaria general de Inmigración y Emigración, no se le cayera la cara de vergüenza cuando hace unos días atribuyó la marcha de jóvenes españoles al extranjero "al impulso aventurero de la juventud". La señora del Corral  considera "desvirtuados los discursos que sostienen que la salida de trabajadores cualificados españoles está estricta y únicamente vinculada a la situación de crisis". Es decir, que el barco se hunde y los pasajeros no tienen más remedio que tirarse al agua, pero hay muchos a los que le gusta nadar. Y se queda tan pancha.

A pesar del brillante dictamen de la eminente secretaria general de Inmigracion y Emigración, para un joven español marcharse al extranjero ha dejado de ser una opción y se ha convertido prácticamente en una obligación. Ahí está el quid. O te mueres de asco o te vas.

Claro que marcharse no significa que no te vayas a morir de asco igualmente. Como nos recuerda en alguno de sus editoriales la página web de Juventud sin Futuro, "la precariedad es un mal endémico en toda Europa, y se sufre igual en inglés, alemán o francés que en español. Muchos de los jóvenes que se han marchado fuera pasarán un largo periodo encadenando trabajos temporales, poco relacionados con su cualificación, carentes de derechos y con salarios ínfimos".  Y luego ya veremos porque eso de que se trata de una situación pasajera, y que en breve quien quiera podrá regresar porque volverá a haber trabajo aquí, eso... está por ver.

Mientras tanto muchos de mis amigos y yo, que aún recordamos aquellas maletas de cartón con las que tantos de la generación que nos precedió se marcharon a Alemania, nos seguiremos apuntando al skype y a la búsqueda de vuelos baratos al tiempo que terminamos de ver crecer a los hijos más pequeños que aún tenemos en casa. Haciendo votos porque si también deciden marcharse, que sea porque lo eligen libremente. No porque no les quede otro remedio.

J.T.


sábado, 6 de abril de 2013

El gran desfalco global. 130.000 políticos y empresarios de 170 países esconden entre 18 y 24 billones de euros en paraísos fiscales


Se lo oí por primera vez este jueves en "La Ventana" a mi querido José María Izquierdo:

"Millonarios particulares de todo el mundo tienen entre 16 y 24 billones de euros en territorios de fiscalidad reducida"

Luego lo leí en "Le Monde":


Y en "El País" Miguel Mora lo explicaba de manera muy gráfica:

"El dinero que mueven los evasores de todo el mundo en los paraísos fiscales equivale a la suma de los PIB de Estados Unidos y Japón"

En "El Confidencial" le ponían nombres y caras al asunto

Jean-Jacques Augier, viejo amigo de Hollande y tesorero de su campaña electoral; Imelda Marcos jr., el presidente de Azerbayaán, la ex mujer de Marc Rich, la baronesa Thyssen, la mujer del viceprimer ministro ruso...

Pero esto es solo la punta del iceberg. Se calcula que en este desfalco global están involucrados 130.000 políticos y empresarios de 170 países. Porque conviene repetir la cifra del fraude: entre 16 y 24 billones de euros.


Estos datos son producto de una investigación que ha realizado el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), una agencia de periodismo de datos que tiene su sede en Washington y en la que colaboran 160 profesionales de 60 países, entre ellos la española Mar Cabra.

Hace unos meses, esta agencia informativa estadounidense tuvo acceso a más de dos millones y medio de fichas robadas por dos empleados "arrepentidos" que trabajaban en bancos y empresas de la Islas Caimán, Samoa, Singapur o las Islas Cook entre otros paraísos fiscales. Entidades que ofrecen servicios offshore (de deslocalización) y que tienen organizado un sistema de evasión fiscal, tan escandaloso como gigantesco, que blanquea miles y miles de millones procedentes, como decíamos,  de 170 países diferentes en todo el planeta.

Todo ese dinero estaría camuflado nada menos que en 120.000 sociedades opacas. En "El Confidencial", el medio español que participa en el trabajo, explican el proceso así, transcribo textualmente:

"Para afrontar este trabajo, el grupo de periodistas aglutinados en torno a ICIJ ha colaborado con responsables de importantes medios internacionales como el periódico británico The Guardian y el consorcio público de medios BBC, el diario francés Le Monde, la cabecera y emisora alemanas Süddeutsche Zeitung y Norddeutscher Rundfunk, el estadounidense The Washington Post, la televisión pública canadiense CBC y otros 31 asociados más de todo el mundo, entre los que figura El Confidencial. Fruto de esta colaboración de 90 periodistas en casi 50 países se han descubierto secretos y negocios ocultos de políticos, estafadores y grandes fortunas de todo el mundo.

Los archivos filtrados han proporcionado datos y pruebas (transferencias de efectivo, fechas de incorporación, vínculos entre sociedades opacas y sus dueños) que ilustran perfectamente cómo el secreto financiero internacional se ha ido extendido progresivamente a lo largo de todo el mundo, permitiendo que ricos e influyentes puedan evadir impuestos, al tiempo que en ocasiones llegan incluso a generar o amparar situaciones de corrupción castigadas por la ley. En total, la investigación revela los intereses ocultados en paraísos fiscales de personas y compañías a lo largo de más de 170 países y territorios.

Este botín de documentos representa LA MAYOR CANTIDAD DE INFORMACIÓN PRIVILEGIADA  sobre el entramado offshore JAMÁS OBTENIDA. El tamaño total de los archivos, medido en gigabytes, es más de 160 veces mayor que la filtración de documentos del Departamento de Estado de Estados Unidos realizada por Wikileaks en 2010.

Pues bien, a pesar de las descomunales dimensiones de este escándalo, la mayoría de las portadas de los medios de todo el mundo lo están obviando.

¿Por qué?


J.T.


viernes, 5 de abril de 2013

Límites a la libertad de información. Ignacio González asoma la patita


Ignacio González, ese señor al que pillaron por Cartagena de Indias con bolsas de contenido desconocido y que figura como dueño de un imponente ático en la Costa del Sol, cree que no estaría mal poner límites a la libertad de información para que no salgan a la luz las cosas que le perjudican.

Como hubiera quedado fatal que lo hubiera dicho cuando se trataba de sus asuntos, ha aprovechado las fotos en yate de Núñez Feijóo confraternizando hace años con un narcotraficante para soltar el desahogo que debía llevar ya meses carcomiéndole las entrañas.

- Pobre Alberto, ha dicho su amigo Ignacio, lo que le hacéis a mi colega no tiene nombre, con lo bueno que es el el chico. Es que le estáis haciendo sufrir mucho, y eso no es justo.

Me sabe fatal ponerme doctrinal, y más con todo un presidente de comunidad autónoma, pero no tengo más remedio que recordarle aquí a Ignacio González que precisamente eso, que su amigo Alberto o él mismo se pongan de los nervios cuando unos profesionales de la información hacen su trabajo, es lo que dota de sentido al periodismo.

El periodismo se hace más grande en la medida en que mejor toca los huevos. Su objetivo no es tocar los huevos exactamente, pero mucho menos lo es arredrarse, achantarse o autocensurarse por miedo a que un poderoso se cabree con lo que publicamos.

Hay que recordarle al desenvuelto preboste de la comunidad de Madrid que en el ADN del trabajo periodístico está evitar la impunidad del poderoso, que éste no deje de sentir en el cogote nuestro aliento para que no olvide nunca que gestiona un poder delegado y que esa gestión no es una patente de corso como me consta que muchos tienen la tentación de pensar.

Los poderosos tienden a perder la perspectiva, a laminar de su entorno las voces críticas y a rodearse de turiferarios. Sobre todo si tienen "caca". Y por eso, cuando por la mañana se desayunan con una información que les incomoda estallan en cólera. No soportan que los pillen en bragas.

Por eso se esfuerzan en comprar medios, en "marionetear" directivos, en distribuir doctrinas y argumentarios entre sus tertulianos y comentaristas paniaguados. Pero no le pueden poner puertas al campo y lo saben.

Da cierta pereza constatar esto a diario en los despachos mañaneros de cualquier jerifalte, ya sea político, empresario, o cabeza visible de cualquier institución.

- Ese periodista es un hijo de puta, braman cuando una información no les favorece.

Puede que en alguna ocasión lleven razón, porque en todas las profesiones cuecen habas. Pero no me imagino a Obama imprecando de ese modo a un periodista cuando una información le incomoda. Ni a Clinton, ni siquiera a los Bush. Y no me los imagino porque, en los países democráticos serios, sus presidentes no retransmiten sus comparecencias por plasma, ni convocan ruedas de prensa sin preguntas, ni hacen lo imposible por eludir la justicia  -cuando no mangonearla-, ni huyen del Senado y de los hoteles por las puertas traseras, ni esconden la cabeza bajo el ala durante meses cuando las cosas no pintan bien.

El presidente madrileño, como su ínclito y sórdido jefe de filas, como tantos otros responsables de instituciones en nuestro país deben entender ya de una vez por todas que la mejor garantía para la supervivencia de un sistema democrático es la existencia de una prensa libre. Los límites a la información no los marcan los políticos. ¡Pesaos, que sois unos pesaos!

J.T.

miércoles, 3 de abril de 2013

¡Viva el "escrache"!


El término "escrache", cuyo uso está últimamente tan de moda, se emplea para referirse a manifestaciones pacíficas en las que un grupo de personas se dirige al domicilio o lugar de trabajo de alguien a quien se quiere denunciar por algo y expresa allí su protesta. 

En las últimas semanas en nuestro país este tipo de acciones las han llevado a cabo los afectados por las hipotecas a las puertas de las casas particulares de algunos políticos. Buscan el apoyo a una Iniciativa Legislativa Popular  (ILP) presentada el pasado mes de enero en el Congreso de los Diputados para que las deudas hipotecarias se salden con la dación en pago, se paralicen los desahucios y se promueva el alquiler social. Se trata de una ILP que cuenta con el apoyo de 1.402.854 firmas.

El escrache será todo lo políticamente incorrecto que se quiera, pero a mi me parece un verdadero hallazgo.

He visto por ahí tuits y entradas en facebook de avezados activistas denostando el escrache y, lo reconozco, me han hecho pensar. Si alguien como por ejemplo mi admirado Jaume d'Urgell, que en su día fue juzgado y condenado por izar la bandera republicana en el edificio de los Juzgados de lo Contencioso-Administrativo de la Gran Vía madrileña, y que hace ya siete años llegó presentar una petición parlamentaria instando la supresión de la monarquía... si alguien así tiene sus dudas sobre el escrache... uno, la verdad, lamenta llevarle la contraria, pero se la llevo. 

Le llevo la contraria a Jaume porque basta con recordar las muchas muertes de personas desesperadas, (mujeres y hombres que en los últimos meses se han quitado la vida tras recibir la amenaza de desahucio por no poder pagar los plazos de hipoteca) para entender que hay que hacer algo. Basta con sentir de cerca tanta tragedia injusta, sobre todo porque son evitables y nadie las evita, para entender que los brazos cruzados no pueden ser la respuesta. Ni la tan manida resignación cristiana. Ni tampoco, parece claro, la confianza en la justicia o en la ley. La dación en pago (devolver el piso perdiendo lo pagado pero sin nada más que pagar) sería un camino. Se puede, pero no quieren.

Según datos del poder judicial, entre 2007 y el tercer trimestre de 2011 se iniciaron 349.438 ejecuciones hipotecarias en España. Desde 2011, cada día se iniciaron 212 procesos de media; es decir, 6.360 al mes. En 2012 se iniciaron en los órganos judiciales españoles 91.622 ejecuciones hipotecarias, un 17,7% más que en 2011. Es fácil pues hacer cuentas y deducir que a día de hoy hemos sobrepasado ya con creces las 450.000 "ejecuciones" (nunca un término fue tan gráfico) hipotecarias.

Por eso insisto: creo que el escrache es higiénico. Es como poner sobre la mesa la materialización visual de nuestras fantasías. Todos queremos, cuando vemos una película, que el malo pague sus culpas y que el bueno gane la partida aunque tenga que hacer algunas trampas, como Clint Eastwood en "El bueno, el feo y el malo". Y digo yo que ya era hora de que los malos, por los menos, se llevaran algún que otro sustito.

El escrache tiene ese punto justiciero que enamora. Ese punto que hace que el humilde, el impotente, el puteado, se sienta vengado en cierta manera.

El escrache es la punta del iceberg del sentimiento popular. Se están incubando diferentes maneras de hacer patente lo hasta los huevos que estamos todos y esta es una de las primeras puestas en escena de ese hartazgo: una manera elocuente, directa y, si se me apura, demasiado light para lo que a muchos se nos pasa cada día por la cabeza cuando leemos, vemos o escuchamos cómo se lo llevan crudo en todos los escalones, instituciones y estamentos públicos, privados y "mediopensionistas".

Como dice el economista Arcadi Oliveres, el escrache es "totalmente legítimo y necesario".

En la escaleta de tanto noticiario atestado de pornografía corrupta, el escrache es una modesta teta al aire reclamando el derecho de su propietaria a exhibirla con orgullo. El escrache es una teta bien puesta en medio del porno cutre que va de Botswana a Ginebra, de los eres a los urdangarines, de los bárcenas  a los bancos rescatados que han dejado en la puta calle a centenares de miles de familias mientras sus gestores engordaban su patrimonio con salarios e indemnizaciones indecentes, sucias, malolientes... directamente inasumibles.

Lo siento, querido Jaume d'Urgell. Pero mientras las cosas continúen así... ¡viva el escrache!

J.T.

jueves, 28 de marzo de 2013

Pilatos no quería problemas


El Nazareno era un tozudo y Pilatos un superviviente.

La historia lleva dos mil años vigente y la mayor parte de la humanidad se la sabe de memoria desde chiquitita. Pues bien, aún así, nos comportamos como si no hubiéramos aprendido nada.

 Pilatos ejercía un poder delegado, a miles de kilómetros de Roma, sobre unos ciudadanos que él debía pensar que estaban pirados pero con los que no quería tener problemas.

- Que dice que es hijo de Dios, el muy sacrílego. Danos tu permiso para cargárnoslo

- Serenidad, chicos, serenidad. Que tengo aquí un preso llamado Barrabás además de al vuestro. Venga. A ver. Elegid uno para librarse de la muerte.

- A Barrabás

Ahí fue cuando Pilatos se lavó las manos y la conciencia, decidió que había hecho lo que había podido para quitarse el marrón de encima y, sintiéndolo mucho, mandó al nazareno camino del monte Calvario para que lo crucificaran.

Cuando alguien ejerce el poder por delegación es mucho más peligroso que el que tiene el poder mismo. Hay muchos Pilatos repartidos por el mundo que lo único que quieren es que nada perturbe la comodidad de su sillón de provincias. Problemas, los imprescindibles, es decir, ninguno. Y si le traen alguien a quien aplicarle la ley porque es un cabezón que no se quiere bajar del burro, pues él se lo ha buscado. Que no se hubiera puesto tan chulo.

J.T.