martes, 30 de abril de 2013

Por qué no faltaré a la manifestación este Primero de Mayo

Estoy en la gasolinera pagando en caja. ¿Me abre para cinco euros? escucho. Será una moto, pienso. No, es un opel corsa, compruebo. Cada vez son más los que vienen con el dinero contado para la gasolina que calculan gastar en el recado que tienen que hacer, me cuenta la persona que cobra.

Me paro en el quiosco a por el periódico. ¿Me da dos cigarros? escucho a mi lado. ¿Te compran tabaco suelto? le pregunto al quiosquero. Vendo más suelto que en paquetes, me dice.

Me paso por el puesto de la carne, en el mercado. En la cola, las cuatro personas que estaban antes que yo compran pollo, cerdo, croquetas... Voy a dejar de traer filetes, chuletones y entrecots, me comenta el carnicero.

Quedo con unos amigos el viernes por la noche. Antes decíamos quedamos para cenar. Ahora decimos nos vemos y tomamos una tapitas. 7-8 euros por cabeza, diez como máximo. Y punto.

Copas nocturnas en el pub habitual. Antes cada fin de semana, ahora... de vez en cuando: cervezas, tintos de verano y riojas. O directamente coca cola light. Cubatas, gintonics o güisquis? Menos, pero que muchos menos, nos confirma la chica de la barra.

Llamamos a una pareja de amigos, estamos aquí debajo de vuestra casa. Os esperamos en el bar de otras veces y tomamos un café. No, mejor subid vosotros. Llevan tiempo sin salir porque lo están pasando mal económicamente, me dice la persona que me acompaña.

Voy al cine, película de estreno, sábado tarde. Los cuento: 23 espectadores.

Salgo a mi hora de caminata diaria, llego hasta la playa, veo un restaurante: menú del día, cinco euros. ¿La mitad que el año pasado?, les pregunto. Es que ni así entra mucha gente, me contestan. Y no queremos cerrar.

Paso por una oenegé que se dedica a vender ropa de segunda mano. Llena.

Rastro benéfico de mi barrio. Tenéis menos muebles que antes, comento. La gente se desprende cada vez de menos cosas, me dice el encargado.

Hablo con unos amigos cuyo hijo empieza la universidad el año que viene, ¿vacaciones? este año ese dinero va a ser para la matrícula en la facultad.

Me tomo una caña en el bar de la esquina. Yo antes tenía un bar, me dice el camarero, con dos personas más en una zona de oficinas. Cuando empezaron a cerrar los negocios me quedé solo en el bar. Luego tuve que cerrar, menos mal que he encontrado esto después de casi un año sin trabajo.

Llamo a unos amigos jubilados para visitarlos en su casa de la ciudad. No vengas, nos hemos ido a la casa de la playa. Ni la vendemos ni podemos con la hipoteca, ahora vale la tercera parte, así que hemos puesto en venta la casa de la ciudad, también por la mitad de lo que nos costó a ver si por lo menos podemos pagar lo que debemos aquí. Tampoco está mal vivir todo el año en la playa.

Pregunto por sus hijos a una pareja que llevaba algún tiempo sin ver. El mayor está en Copenhague, sobreviviendo, y la pequeña acabó arquitectura, sigue en casa y se está pagando un máster con lo que saca trabajando en el mcdonalds.

Me encuentro con un amigo, padre de dos niños pequeños, que llevaba unos tres años separado. He vuelto, a casa, tío. Mi mujer y yo hemos aplicado mentalidad práctica. Tampoco nos llevábamos tan mal...

Hablo con una antigua compañera de trabajo. ¿Tu madre qué tal? La hemos sacado de la residencia y la tenemos de nuevo en casa. Desde que mi  marido se quedó también en paro, los novecientos euros que tiene ella de paga nos vienen fenomenal para aguantar.

Decididamente, este primero de mayo no puedo faltar a la manifestación. ¿Y tú?

J.T.
Publicado también en la sección de "Opinión" de publico.es

lunes, 29 de abril de 2013

Historias tristes de la valla de Melilla


Sus ojos eran verdes y su sangre muy rojo chillón. Maneras de mirar como la suya, educadamente desafiantes, no se olvidan fácilmente. Hamed tenía 24 años, venía de Costa de Marfil y en el CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) de Melilla estaban curándole las muchas heridas que trufaban su cuerpo color chocolate. Se las había ganado mientras conseguía superar los obstáculos de la doble valla que separa Marruecos de la ciudad autónoma. Un compañero murió en el intento y a los que capturaron los metieron en autobuses y los dejaron en la frontera argelina, en pleno desierto. 

Como le sucedía a todos los que habían conseguido entrar ese día en Melilla y que ahora estaban siendo atendidos en el CETI, el anonimato de Hamed era su salvoconducto. Sin documentación ni identidad, no podían deportarlo, pero aún así me hizo creer que confiaba en mí. Me contó que había llegado desde su país unos siete meses antes, a comienzos del año 2005, hasta el  Gurugú y desde aquel monte marroquí, con cientos de esperanzados seres humanos que tenían los mismos objetivos que él, oteaba Melilla cada atardecer igual que Moisés, miles de años antes desde el monte Nebot, dirigía su mirada hacia aquella Tierra Prometida que nunca conseguiría pisar. Pero Hamed sí. A costa de su sangre muy rojo chillón, pero lo consiguió.

Apenas un año antes había concluido en Abidjan sus estudios de perito mercantil, condición previa e indispensable para que su padre le permitiera después hacer lo que quisiera con su vida. Y lo que quiso hacer fue coger el hatillo, su determinación y su vehemencia y poner toda su energía al servicio de la búsqueda de su particular tierra prometida. Porque Hamed era musculoso, fibroso, proporcionado... superviviente.

- Hasta aquí llegamos solo los más fuertes, me dijo. Muchos deciden abandonar a mitad del camino porque enferman o porque no resisten los contratiempos del día a día, que son muchos. 

Esa vez, incluso habiendo llegado uno de ellos encontró la muerte a diez  metros escasos de su sueño. 
Durante aquellos días del verano de 2005 en los que estuve en Melilla cubriendo la información para CNN+, fui a ver a Hamed al CETI varias veces, a pesar del empeño que los responsables del centro ponían en evitarlo. Hablé bastante con él mientras se iba recuperando, y también con otros compañeros suyos de esa aventura que unos habían comenzado en Guinea Ecuatorial y otros en Malí, Camerún o Senegal.

Siete años y medio después de aquello, con las leyes mucho más endurecidas que entonces y la economía española prácticamente en bancarrrota, compatriotas suyos siguen jugándose la vida para pasar a este lado de África convencidos de que, puestos a elegir incertidumbres, continúan prefiriendo las nuestras. Les da igual que en las oficinas del paro de Melilla haya inscritas 10.500 personas, el 31, 76% de la población activa. O que en Andalucía, el trozo de tierra de presunta promisión que tienen más cerca cuando cruzan el charco, ese porcentaje llegue hasta el 36,87%, lo que significa 1.473.700 personas viendo a ver qué puñetas hacen con su vida.

Pude seguirle la pista a Hamed hasta que en El Ejido consiguió una bicicleta, un chaleco reflectante y un jornal de 50 escasos euros el día que encontraba trabajo en algún invernadero. Ahí, muy a mi pesar, dejé de saber de él. Deseo sinceramente que haya prosperado y que no se encuentre entre los más de doscientos mil extranjeros que, según las estadísticas y visto lo visto, han recogido sus bártulos y se han marchado de nuestro país con la música a otra parte.

Tanto si ha prosperado como si no, me atrevo a pensar que lo que ahora le diría Hamed a quienes saltaron la valla el pasado jueves y descansan en el CETI tras haber sido protegidos por Mustafa Aberchan, el médico musulmán líder del partido Coalición por Melilla que el verano de 1999 fue efímero y polémico presidente de la Ciudad... lo que Hamed diría a sus compatriotas, con su educada pero desafiante mirada verde y sus cicatrices ya endurecidas, yo creo que sería esto:

- Amigos, nos vendieron una moto infumable. Aquí no solo no atan los perros con longaniza sino que, de seguir las cosas como van, igual pronto lo que no quedan son ni perros.

J.T.

viernes, 26 de abril de 2013

No saben cómo salir del atolladero


Aquellos crueles viernes de los primeros meses de este gobierno, aquellos en los que nos fueron propinando despiadados zarpazos a los derechos, al bolsillo y a las esperanzas de futuro, recuerdo que me dejaban un estado de cabreo que me duraba mínimo todo el fin de semana. No me gusta la penitencia. Mucho menos los viernes de penitencia, y aquellas primerizas y agresivas ruedas de prensa de este peculiar trío de la bencina que conforma Soraya S. de S. flanqueada por Montoro y de Guindos eran penitencia pura. Este viernes, después de un breve tiempo sin machacarnos, han vuelto a la carga. 

- Dividirse el trabajo es bueno, ha dicho Soraya cuando les ha pasado a sus alopécicos colegas el marrón de explicar lo decidido en el Consejo de Ministros. 

A las dos menos cuarto, lo reconozco, yo me enfrenté a la temida retransmisión con la guardia bien levantada. Pero a medida que avanzaba la encriptada comparecencia ya no sabía si cabrearme como siempre o apostar directamente por la pena, por la condescendencia con quienes ya no son capaces de disimular que no se creen nada de lo que dicen. Nunca se han creído sus propias milongas pero es que ahora ya, además, se les nota y mucho. 

Aún así este viernes, lo reconozco, no he acabado tan cabreado como otros. Y creo que tengo la respuesta: estoy acojonado. Estos insensatos nos tienen tan en sus manos y eso parece tan inevitable que, por mero instinto de supervivencia tiendo a desear que acierten, que sea verdad algo de lo que nos dicen, eso de que en el fondo vamos a levantar cabeza o que por lo menos no nos vamos a hundir en la más irremisible de las miserias. Tiendo a "resignarme" con aquello del virgencita que me quede como estoy en lugar de concluir, como me aconseja la experiencia, que cuando ellos dicen 25 por ciento de paro en 2015, eso significa que igual es el 35. O el 40. 

Veo sus caras, observo sus muecas, me desespero con sus circunloquios pero los aguanto. Y deduzco: ni tienen la solución, ni la atisban, ni saben cómo demonios explicar lo que nos está pasando. Y claro, en vez de cabrearme con ellos como una mona voy y opto por la pena. Me da por imaginar que igual tienen ganas de salir corriendo y ni siquiera eso pueden hacer, los pobres. Hasta para dimitir puede que tengan que contar con la Merkel quien, para un gobierno títere que le queda con mayoría absoluta, no va a permitir encima que huyan. 

- Si sois buenos y apretáis las tuercas a vuestra gente un poquito más yo os doy dos años de respiro con lo del déficit, ¿vale? Al recorte de las pensiones le vais a llamar "sostenibilidad"; al aumento de impuestos, "novedad tributaria"... y cuando os pidan datos concretos dais largas, apeláis a los mercados y a otra cosa mariposa. 

En el BOE de este sábado se puede comprobar hasta dónde alcanza la dimensión de la tragedia que han perpetrado esta vez y que no han tenido narices de explicarnos en la rueda de prensa. Me los quiero imaginar poco antes, aún en el Consejo de Ministros, y no puedo evitar recordar al desaparecido Joaquín Garrigues Walker cuando, hace nada menos que 35 años, siendo ministro de Obras Públicas en el gobierno de Adolfo Suárez, soltó aquella frase que nos puso entonces los pelos de punta: "Si los españoles supieran lo que se habla en los consejos de ministros, habría colapso inmediato en los aeropuertos para salir huyendo del país". 

Como dice Manuel Alcántara, "Andan confusamente atareados en retrasar el horario para el derrumbamiento total... todos saben que esto va a explotar y que no hay artificieros que lo eviten, pero mientras suena el estruendo, que será la traca final , hacen oídos sordos".

J.T.
Publicado también en la sección de "Opinión" de publico.es

martes, 23 de abril de 2013

La policía ya no podrá reprimir "escraches". Ahora reprimirá "acosos"


Parecía que ir al grano estaba pasado de moda. Sobre todo entre los políticos del pp. Los archivos escritos y audiovisuales del último año en España están repletos de hermosas pruebas que documentan el encendido amor de ministros como Montoro, Mato, Báñez o de Guindos por el empleo del eufemismo, la perífrasis o el circunloquio. Yo lo entendía, porque por mucha cara que uno tenga, salir cada día a la palestra a contar putadas no deja de ser un engorroso marrón. 

Pero mire usted por dónde, con el término "escrache" han decidido hacer una drástica excepción. Sin anestesia, han pasado del uso del eufemismo al del sinónimo para, esta vez sí, ir al grano. De frente y por derecho: 

- El escrache no existe, chicos. Se dice acoso, ¿entendido?

Así que acoso dicen los políticos del pp para referirse al escrache, y acoso repiten también, con incondicional mimetismo, los medios afines cada vez que hablan de las acciones de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). 

Salvo excepciones no he oído ni en Radio Nacional, ni en la Cope ni en Onda Cero, no digamos ya en Intereconomía y demás tedetés, pronunciar en todo abril la palabra "escrache".  Se conoce que al mañanero email de consignas, con el que el partido del gobierno dicen que adoctrina a sus tertulianos y demás paniaguados sobre los temas a tocar cada día, han debido añadirle una postdata determinante:

- Queridos niños, la palabra "escrache" es caca. Se dice "acoso", A-C-O-S-O. ¿Queda claro?

En primer tiempo de saludo, la disciplinada mesnada ha ido sembrando las ondas, las redes y lo que queda de papel impreso del término "acoso" como sinónimo de "escrache". Quedaba por meter en cintura a la policía. Sí, has leído bien, amigo: a la policía, que por lo visto había algunos maderos que de tanto reprimir escraches no sabían que lo que estaban reprimiendo se llamaba acoso.

Así que el ministerio del Interior, arrogándose competencias lingüísticas sin ningún rubor, ha remitido a todas las comisarías una instrucción urgente: "se hace saber a todo el personal que queda prohibido utilizar el término "escrache". Cuando hablen de acciones contra representantes políticos han de referirse a ellas como "acosos, amenazas y coacciones". 

Así que ya sabe usted, bienamado policía que tan celosa y teóricamente vela por nuestra seguridad. Cuando venga a detenernos a la puerta de la casa de un político al que le estamos dedicando un escrache no se le ocurra decirnos váyanse de aquí que el escrache no está permitido, porque como a su compañero de trinchera le pille de mala leche y le oiga pronunciar la palabra escrache se le puede caer el pelo.

Yo reconozco que la palabra escrache bonita no es. Es más bien fea. Pero desde que quieren prohibirla me parece hermosa. Además, van a por nosotros digamos lo que digamos. Como en "La vida de Brian", ya que te van a lapidar por pronunciar la palabra Jehová, habrá que morir repitiéndola una y otra vez hasta el último aliento, ¿no?

- Jehová, Jehová, Jehová, gritaba divertido el viejo condenado mientras lo apedreaban 

Así que ya sabéis

- Escrache, escrache, escrache


lunes, 22 de abril de 2013

Ese dinero que tanta falta nos hace está... en los paraísos fiscales


A comienzos del mes de abril, rotativos de todo el mundo como Le Monde, The Guardian o The Washington Post empezaron a tirar de una manta espectacular. Y de qué manera: 130.000 políticos y empresarios de 170 países tienen entre 16 y 24 billones de euros en territorios de fiscalidad reducida. Una bomba. Con el paso de los días, pensé yo, esta noticia se convertirá en una jugosa bola de nieve que abrirá informativos y copará primeras páginas. Pues no, transcurren los días, las semanas y… no pasa nada. 

 Los datos proceden de un exhaustivo trabajo realizado por una agencia de periodismo de datos con sede en Washington, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ). En este organismo trabajan alrededor de 160 “locos” de las pesquisas informáticas, de los archivos y de la documentación de toda la vida convencidos de que se mueven en uno de los caminos con más recorrido en el periodismo del futuro. Lo hacen desde unos 50 países diferentes. 

De momento parece que le han hincado el diente a un asunto de verdadera enjundia: el opaco mundo de los paraísos fiscales. Para ello cuentan con dos millones y medio de fichas robadas por dos empleados arrepentidos que trabajaban en dos empresas de servicios financieros en paraísos fiscales, (Portcullis Trustnet y Commonwealth Trust Limited-CTL). Un sistema de evasión fiscal tan escandaloso como gigantesco del que se benefician ricos y famosos de todo el mundo. Entre ellos, y solo para abrir boca, la baronesa Thyssen, la mujer de Juan Abelló, la hija mayor del exdictador filipino Ferdinand Marcos, familiares de mandatarios y ex mandatarios de un sinfín de países… 

Los bancos tampoco podían faltar: Deutsche Bank, según lo publicado por el diario alemán Süddeutsche Zeitung, ayudó a sus clientes a través de su oficina de Singapur a establecer más de 300 sociedades opacas. BNP Paribas y Credit Agricole, según Le Monde, habilitaron sociedades para clientes en paraísos como las Islas Vírgenes Británicas, Samoa y Singapur desde finales de los años 90.  

Y políticos. En Francia, Jean-Jacques Augier, viejo amigo de Hollande y tesorero de su campaña electoral, ha resultado salpicado, igual que su exministro de Finanzas, Jérôme Cahuzac, que reconoció haber tenido una cuenta en Suiza con cerca de 600.000 euros durante años… 

Podíamos imaginar dónde estaba ese dinero mágicamente evaporado y que nos hace falta para salir del hoyo. Los datos de estas investigaciones ratifican nuestras sospechas. Los BILLONES de euros que se mueven en los paraísos fiscales (entre 16 y 24, recordemos) en aproximadamente unas 120.000 sociedades opacas, suponen la tercera parte de la riqueza mundial, el Producto Interior Bruto de Japón y Estados Unidos juntos. 

Y ahí seguimos, mareando la perdiz mientras contamos el dinero suelto que nos queda para ir a la compra. 

El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación aseguran que están todavía desmenuzando, destripando, mirando con lupa todos los datos de los que disponen. Y que más pronto que tarde empezarán a soltar nombres. Afirman estar “a la espera de resolver aspectos legales, técnicos y periodísticos”, algo que empieza a sonar a chamusquina. Confío en que no se arredren y se animen a llegar hasta el final. 

En Francia, Hollande ha prometido que obligará a los bancos del país a comunicar la lista de todas sus filiales como medida para intentar erradicar los paraísos fiscales. En otros países, entre ellos España, ya existen interpelaciones parlamentarias que solicitan medidas similares… Pecata minuta. 

El caso es que, como decía al principio, pasan los días, las semanas y… no pasa nada. 

Las veces que he escrito sobre esto siempre he acabado haciéndome la misma pregunta: ¿Cómo es posible que un asunto de tales dimensiones esté teniendo, al menos hasta ahora, tan escasa repercusión en los medios de comunicación de todo el mundo?

J.T.
Este post se publicó en la sección de Opinión de publico.es

sábado, 20 de abril de 2013

Libertad de expresión. ¿Volveremos a leer la columna de Manolo Saco?


Cuarenta días ya sin columna de Manolo Saco son una pésima noticia

El silencio de Manolo Saco es un dramático síntoma de la falta de aire fresco en el mundo de la izquierda

El silencio de Manolo Saco es alarmantemente ruidoso

Cuarenta días sin Manolo Saco son cuarenta días con un poquito menos de libertad

Y en este caso la culpa no la tiene Rajoy, ni los bancos, ni la prima de riesgo, ni tampoco la Merkel ni el malvado Fondo Monetario Internacional. La culpa de que, desde hace cuarenta días, Manolo Saco no escriba su columna en eldiario.es, que titulaba "NI dios, NI patria, NI rey" la tiene la impresentable pamplina en la que se mueve mucha gente de la izquierda de este país. Personas que, apenas tienen oportunidad asoman de inmediato la patita dogmática y, cuando no les gusta lo que escribe alguien que es de su cuerda, y que por tanto tendría que pensar como ellas, se rasgan las vestiduras y, escandalizadas, piden de inmediato la cabeza del "sacrílego". ¡Al infierno con él!

Os cuento: El pasado 10 de marzo, en su columna de eldiario.es, Manolo Saco glosó lo que estaba sucediendo en Venezuela como él creyó que debía hacerlo. (Si pincháis aquí lo podéis leer) Hizo uso de la libertad que siempre ha dado a quienes hemos trabajado con él -y que él usaba cuando escribía- para no dejar títere con cabeza; echó mano de la ironía que tantos ratos divertidos nos ha hecho pasar a quienes admiramos su magistral estilo literario y disparó. Analizó la muerte y sucesión de Chávez como él creyó conveniente, con la misma afilada pluma con la que lleva escritos centenares, miles de artículos que durante muchos años han puesto de los nervios a los meapilas, totalitarios, ultramontanos e intransigentes varios de este país.

Pero como la intransigencia anida en todos los tejados a Manolo, que en los medios de la derecha le han llamado desde blasfemo hasta sectario, le ha tocado ahora ser víctima de un despiadado linchamiento digital en los comentarios a su columna por parte de sus propios lectores, que se supone son de izquierdas.

Hasta ahí, si se me apura, todo estupendo. La interactividad, que a mi me parece un hermoso hallazgo, permite pulsar la reacción que tu trabajo despierta, entre quienes te leen, prácticamente al instante. Lo que pasa es que entre los lectores de eldiario.es, muchos en este caso no se han limitado a expresar su discrepancia o su desacuerdo sino que, en nombre de su rol de socios (cinco euros al mes por ayudar a sostener el proyecto) deciden, además de opinar, darse por ofendidos y pedir la cabeza de Manolo por osar pensar, y escribirlo, como a ellos no les gusta.

Triste, fatal, horrible. Si eso ocurre poniendo cinco euros, imaginaos lo que no harán los socios capitalistas de cualquier medio de comunicación cuando aparece un díscolo entre sus huestes. 

El caso es que la inédita situación, que igual hasta puede marcar un punto de inflexión en esto de la comunicación digital, debió suponer un buen quebradero de cabeza para eldiario.es Sin duda era un marrón al que había que hacer frente y a fe que se pusieron a ello. A mi juicio, han toreado con bastante arte un episodio sin duda difícil. La defensora del lector salió al paso en una columna que tituló "Hasta dónde deben condicionar las críticas" y, entre otras cosas, cuenta:

"He hablado con Manolo Saco, quien no ha querido añadir nada más que lo ya expresado en su comentario -escribe Olga Rodríguez-.  Y continúa: También he preguntado por lo sucedido al director de eldiario.es, Ignacio Escolar, y esta es su respuesta: " Manuel Saco me llamó por teléfono el lunes por la mañana para decirme que quería dejar el blog por las razones que ya ha explicado en el comentario. Le insistí en que recapacitase y le intenté convencer de que siguiese. Hablamos un buen rato. Me dijo que se lo pensaría más adelante, pero que por ahora prefería tomarse al menos un tiempo." (la respuesta entera y la columna de O. Rodríguez puedes leerla pinchando aquí)

Tengo para mí, conociendo a Manolo Saco como lo conozco desde hace tantos años, que las conclusiones que él debió sacar de todo este revuelo le debieron dejar con la mosca detrás de la oreja. No sé si contó hasta cien o hasta mil porque no he podido hablar con él, pero el caso es que la decisión que tomó fue la siguiente: usó el apartado de los comentarios a su columna, como un lector más y a modo de despedida, escribió lo siguiente el día 11 de marzo a las 13:42:

"A TODOS. 
Como columnista vuestro que soy, os debo una explicación, y esa explicación que os debo, os la voy a pagar: 
Mi columna de hoy sobre la Venezuela de Chávez ha tenido un rechazo masivo y sin paliativos por parte de socios y lectores. Y lo que es peor, por parte de muchos de vosotros a los que aprecio intelectualmente. Me preocupa sobre todo el no estar en sintonía con los socios, entregados a un proyecto, para ellos ilusionante, de periodismo de izquierda y libre. Si siempre se ha dicho que los periódicos pertenecen a los lectores, pues son finalmente los que los sustentan y los mantienen con vida, en el caso de los socios lo es doblemente, pues lo han financiado con una aportación económica.
A muchos de ellos les he leído, entre líneas, que un periódico que me mantiene a mí como columnista “ya no es su periódico”, que se habían equivocado. Y es verdad. Se habían equivocado. Uno necesita el bálsamo de la prensa amiga, y mucho más si la financia con su esfuerzo, como un lugar refugio donde confirmar a diario sus ideas vitales, sin agresiones ideológicas. Como creo en la necesidad de preservar la existencia de diarios como este y, sobre todo, en el espléndido equipo de dirección que lo alienta, os comunico a todos que desde este momento dejo de publicar en diario.es. Los lectores tenéis derecho a no correr el riesgo de sobresaltaros cada mañana, pensando que un francotirador os podría estar atacando con fuego amigo. Gracias por vuestra paciencia, y disculpad las molestias."

El revuelo que ha levantado esto, a mi juicio excesivamente discreto para la importancia que le atribuyo al sonoro silencio de Manolo se ha traducido, en las redes sobre todo, en análisis y juicios de intenciones en los que yo no pienso entrar. Al menos por ahora.

Si transcurren otros cuarenta días y Manolo continúa en silencio, lo que ahora me parece grave, empezará a parecerme gravísimo.

Repito: Cuarenta días sin columna de Manolo Saco son... no una sino cuarenta pésimas noticias.

J.T.


viernes, 19 de abril de 2013

El PP, Urdangarín y la eterna manía de obstinarse en matar al mensajero


Uno de los efectos más salutíferos del periodismo es su capacidad de cabrear.

No es obligatorio que el buen periodismo cabree por sistema, pero lo que sí es cierto es que el buen periodista no debe perder ni un solo segundo en preocuparse por los cabreos que puede provocar el resultado de su buen trabajo. Si es un buen trabajo, es un buen trabajo y punto. Y por lo general un buen trabajo periodístico es raro que no acabe cabreando a alguien.

Esta semana vamos servidos de cabreos: El PP se ha dejado de rodeos y ya ha enviado una carta al director del El País de claro cariz intimidatorio, donde se le advierte de que se atenga a las consecuencias si continúa publicando papeles de Bárcenas.

El ejemplar miembro de la todavía familia real y brillante exjugador de balonmano Iñaki Urdangarín ha conseguido evitar la publicación de los correos filtrados por su exsocio Diego Torres recurriendo a la justicia que le enjuicia. Amenaza este intachable ciudadano con demandar por vulneración al derecho de la intimidad nada menos que a siete medios de comunicación: El Mundo, Telecinco, Semana, Pronto, El Economista, El Confidencial Digital y El Semanal Digital.

No hay que olvidar que precisamente la publicación de estos correos ha sido lo que ha permitido destapar detalles insólitos sobre el caso Nóos que incluso han servido para la imputación de la Infanta Cristina.

Sigo: Antes de ser reelegido presidente de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, últimamente tan aficionado a las reuniones secretas anunció una querella contra el diario El Mundo por haber publicado informaciones que le acusaban de corrupción y de desviar dinero a paraísos fiscales.

No te digo nada de la familia Pujol, en la que andan todos más cabreados que una mona y advierten a quienes les atacan que las cosas no se van a quedar así.

He puesto solamente algunos ejemplos recientes. Suficientes para evidenciar que el trabajo periodístico, cuando está bien hecho, tiene muy difícil no acabar cabreando a alguien.

Y ese alguien, que cuando hizo lo que hizo se creyó inexpugnable, cuando ve publicado lo que él manejó entre discreciones y confidencias no da crédito y, entre el desconcierto y la indignación, no sabe hacia dónde disparar: ¿hacia quien le ha sido desleal? ¿hacia su falta de precaución? Ni hablar. Mucho más fácil ir directo a por el mensajero y advertirle de que no sabe dónde ni con quién se está metiendo y que se le van caer los palos del sombrajo como insista en seguir dando por culo.

¿Que no se intimidan? Pues entonces querella al canto.

No se quieren enterar que el sentido que tiene la existencia de la prensa libre es precisamente que nadie pueda sentirse con la capacidad de mangonear a sus anchas sin que eso arrastre consecuencias.

Mira que es viejo lo de querer "matar al mensajero"

Pues nada, seguimos en las mismas.

Se cabrean, luego cabalgamos.

J.T.




jueves, 18 de abril de 2013

Hipotecas. La banca "Mari Carmen y sus muñecos" del pp


No están dispuestos a dejar de seguir llevándoselo crudo. No pueden evitarlo. Los barandas de los bancos no saben hacer otra cosa que no sea pisarnos el cuello al resto de los mortales.

Como en el chiste del escorpión, "es su carácter" y no pueden evitar clavar con saña el aguijón aunque eso pueda acabar algún día matándoles también a ellos. Se sienten inmunes, intocables, fuertes, que por algo son los amos del chiringuito. Que para eso tienen colocados a sus chicos donde pueden legislar con irrefutable mayoría absoluta.

Han vigilado muy de cerca la tramitación parlamentaria de la Ley de Medidas para la Protección a los Deudores Hipotecarios en riesgo de Exclusión Social y no le han quitado ojo hasta que ha salido adelante tal y como a ellos les interesaba.

-Esto sí, esto no, esto ni tocarlo...

Y sus chicos, en primer tiempo de saludo, han tumbado todas las enmiendas (bueno, menos una de UPN, qué casualidad) y se han limpiado... los mocos con una Iniciativa Legislativa Popular(ILP) que llevaba la firma de 1.402.854 ciudadanos.

- ¿Dación en pago retroactiva?
- Amos, anda

- ¿Paralización de los desahucios?
- No os lo creéis ni hartos de vino

- ¿Posibilidad de que las personas afectadas puedan permanecer en sus viviendas en régimen de alquiler social?
- Bueno, "nuestra intención es que el ciudadano conserve su vivienda y a partir de ahí (atención a la verborrea, que es textual) poner en marcha las otras medidas de reestructuración de la deuda, con quitas, aplazamientos para pagar la deuda, alquileres sociales y, en último extremo la dación en pago

Traducción al castellano que hace de esto la Plataforma de Afectados por la Hipoteca: lo que el PP ha aprobado de puntillas y en solitario no resuelve el problema social de la deuda hipotecaria, ni de los que ya han sido desahuciados ni de los que lo serán en el futuro. Es decir, que a aquellas familias que no estén en paro o cuyas rentas sumen más de 19.000 euros al año les seguirán quitando la casa si no pueden pagar. 

La ILP que el gobierno del PP ha ninguneado proponía liberar a las familias de la condena financiera, posibilitaba el acceso en régimen de alquiler social a las viviendas vacías que son propiedad de las entidades financieras. Eso sí que hubiera mitigado de manera decisiva los efectos sociales más trágicos de la crisis. Los que han llevado a muchos amenazados de desahicuio inxcluso a quitarse la vida.

Pero los bancos no están para bromas. No pueden ni quieren permitirlo. Como en la fábula del escorpión, no es su carácter. Así que el gobierno, disciplinada marioneta, ha movido la boca y los brazos al ritmo que le ha impuesto su particular "Mari Carmen" y, como si del pato Nicol o de doña Rogelia se tratara, han dicho y hecho exactamente lo que los banqueros han dispuesto. 

J.T.



miércoles, 17 de abril de 2013

La impresentable "regañina" de Martínez Pujalte a propósito de las hipotecas


Te vendían el piso por 300.000 euros aunque en realidad podían haberlo hecho perfectamente por la mitad. La tasación de la entonces solícita entidad bancaria te permitía meterte en un hipotecón de 280.000. Pero como podías ponerla a 40 años, al mes solo tenías que pagar la ridícula suma de 1.250 euros. Total, una nadería.

Ganabas 1.700 euros tú y tu pareja otro tanto. Vivir de alquiler, te insistía todo el mundo, era tirar el dinero. Además, mejor darse prisa porque los precios subían de un día para otro y el piso estaba muy bien, qué caramba. Y otra cosa: cuando quisieras venderlo seguro que te sacabas una pasta a la vista de a qué velocidad subían los precios.

El cuento de la lechera, el timo de la estampita y el del toco mocho juntos y todos caísteis como idiotas. Así que cuando estabais bien pillaos empezó a faltar el dinero para los créditos, y las empresas cerraban una detrás de otra, y despedían trabajadores a miles, a decenas de miles... y los pisos empezaron también a bajar. Debacle. Hecatombe. Ruina total. Y te quedaste sin trabajo. Tú. O tu pareja. Y al que tuvo la potra de conservar el curro le bajaron el sueldo. O eso o a la calle, te dijeron. Como las lentejas, ya sabes.

Y empezasteis a hacer cuentas: Ocho años pagando hipoteca y aún 245.000 euros pendientes. Los 1.250 euros de cuota mensual se convirtieron en una verdadera pesadilla. No quedaba "ni pa pipas". Os planteasteis llevarle las llaves al banco, y a tomar por saco el dichoso piso y la madre que lo parió. 

Y fue entonces cuando descubristeis, pedazo de ingenuos, que estabais pillados por los güebos pero bien. Sí, os dijeron, vale, pero es que el piso vale ahora 100.000 euros. Eso siendo optimistas. Así que quedarían pendientes 145.000 que tendríais que seguir pagando los próximos 32 años a unos 550 euros de cuota mensual euro arriba euro abajo. Y eso si no acaban subiendo los intereses, que más vale que contéis con ello.

Sí. No estabais oyendo mal. Si queríais devolver el piso de vuestros desvelos, además de quedaros sin tener donde caeros muertos, debíais continuar pagando 550 euros al mes durante 32 años y plantearos dónde meter los muebles, el ordenador, el desconcierto y la indignación.

Y entonces pensasteis, pero vamos a ver, si el piso de al lado mío vale ahora 100.000 euros y yo debo 145.000 después de haber estado pagando ya 1.250 euros mensuales durante ocho años, yo lo que soy es un gilipollas.

Pues no, amigo, lo que eres, te lo dice Martínez Pujalte, es un listo que te quieres ir del piso para comprarte otro y aprovecharte de la coyuntura. Eres un pillín, porque cuando firmaste sabías lo que firmabas y ahora te quieres hacer el tonto. Además eres un listo rojillo, porque si votaras al PP serías de los que te quedarías sin comer antes de incumplir tu compromiso de pagar la hipoteca, como sabiamente ha dictaminado nuestra querida secretaria general, la nunca suficientemente bien ponderada Maria Dolores de Cospedal y García

Así que a apechugar, querido. Haberlo pensado antes. El banco fue generoso contigo y si las cosas han cambiado, la culpa es del cha, cha, chá... o tuya, por querer vivir y soñar por encima de tus posibilidades, incauto, que eres un incauto.

¡Ah!, y no se te ocurra quejarte, ni mucho menos presionar, o acosar con esa argentinada llamada escrache, porque nos vamos a encargar pero bien de que se os caiga el pelo como os dé por continuar incordiando.

Habéis hecho dos cosas mal, pedazo de capullos: 
1. Meteros en la trampa hipotecaria en la que os habéis metido 
2. Habernos votado. 

Así que ahora no os quejéis. Porque de hasta qué punto podíamos acabar jodiéndoos la vida teníais suficientes indicios.

Por la transcripción
J.T.

martes, 16 de abril de 2013

El buen periodismo tiene asegurado su futuro

Hay dos maneras de afrontar el ejercicio del periodismo: desde la fe en lo que se hace, para lo que es necesario ser dueño de un enorme caudal de confianza y seguridad en uno mismo, o desde la mentalidad de un currante temeroso por la pérdida de su puesto de trabajo.

Los primeros tendrán una vida más complicada pero más digna.

Yo recomiendo la siguiente actitud, a pesar de todos los pesares:
1. Tengo tanta suerte que me pagan por lo que me gusta hacer
2. Lo que sucede a mi alrededor es una puesta en escena tan formidable que a un Almodóvar o a un Spielberg les costaría una pasta producirla.

Esa es la esencia. Imprescindible también, por supuesto, estar dispuesto a pagar el precio, no tenerle miedo a las consecuencias que puede llegar a tener aquello que cuentas. La grandeza del oficio periodístico es precisamente ESTAR en el sitio donde ocurren las cosas. Poder ser testigo privilegio y contarlo tal como lo ves.

Impuesto revolucionario: lidiar con toda una estructura empresarial que, cual monstruo de mil cabezas y con escasas excepciones, ha decidido crecer al abrigo del desarrollo de un objetivo único: vender carnaza. Si se trata de televisión ya se riza el rizo: carnaza con presencia de alguien en el sitio, a ser posible metiendo el dedo en el ojo, en la llaga o donde más duela. Lo demás, por lo general, suele importar bastante poco.

El buen periodista debe buscar siempre dotar a su trabajo del mayor valor añadido posible. Al margen del medio para el que trabaje, el profesional de la información crea valor para sí mismo, para su prestigio, para su credibilidad, para la confianza en su solvencia. Y ése es su patrimonio, su valor de cambio. Esa manera de hacer las cosas es la que no perderá mercado nunca. La información, la buena información, es un bien necesario que siempre será buscado.

Por eso, aunque no corran buenos tiempos para romanticismos ni utopías, los periodistas de verdad, los que insistan en contar historias bien contadas se salvarán de la quema. El buen periodismo tiene perfectamente asegurado su futuro.

J.T.