viernes, 9 de enero de 2026

El micrófono callejero no es periodismo

Las entrevistas que radios y televisiones realizan a pie de calle a la primera persona que pasa no son periodismo. En directo son ridículas y por lo general fallidas, por eso primero las hacen, luego se editan y después se emiten. Ahí es donde el periodismo sale por la ventana porque, cuando tú editas de esta manera, seleccionas. Al seleccionar escoges, sea mejor o peor la intención con la que lo haces, solo una parte del material reunido. Eso significa que lo que se acaba emitiendo responde a la voluntad inicial de lo que buscabas. En realidad es relleno barato, respuestas que no tiene valor no ya periodístico, sino tampoco estadístico. 

Ponerle el micrófono a un transeúnte (vox pop le suelen llamar) no es periodismo porque escoges un tema, preguntas por él y, depende hasta del barrio que escojas para hacerlo, estarás ya segmentando la información final. Si buscas voces críticas con el gobierno, eliges un distrito conservador; si quieres mayor complacencia, vas a un feudo progresista. Durante las elecciones de 2019, por ejemplo, televisiones como TVE emitieron vox pops sobre la crisis catalana donde predominaban voces españolistas en barrios madrileños, editadas para reforzar narrativas polarizadas.


A las entrevistas callejeras no les preocupa la información ni el análisis, lo que buscan es una frase, un gesto o una ocurrencia que encaje con la idea previa del editor. En directo suelen ser incómodas, confusas y, a menudo, ridículas. Editar es necesario y legítimo, claro que sí, pero cuando realizas un determinado número de entrevistas callejeras y las seleccionas estás eligiendo, y cuando eliges descartas. Es muy posible, además, que la persona que realiza la “encuesta” se dé por satisfecha cuando tiene la frase que quiere, el sujeto, verbo y predicado que se buscaban. El resultado final suele responder menos a lo que dijeron los ciudadanos y más a lo que el medio quería confirmar desde el principio. Si se busca indignación, aparecerá indignación. Si se busca frivolidad, se encontrará frivolidad. La calle siempre acaba diciendo lo que se le pide… si se edita de manera adecuada.


El sociólogo francés Pierre Bourdieu, en su libro Sobre la televisión (Sur la télévision, 1996), ya advertía de este mecanismo cuando hablaba de la televisión como un medio que simplifica y deforma para encajar en formatos breves y espectaculares. Los periodistas estadounidenses Bill Kovach y Tom Rosenstiel, en Los elementos del periodismo (Aguilar, 2012), recuerdan que la primera obligación del periodista es con la verdad, no con el impacto ni con la rapidez. El micrófono al azar incumple ambas cosas.


Preguntar por una reforma laboral, una guerra o una ley educativa a cuatro personas en una calle concreta de un barrio concreto es, de entrada, modificar la realidad. No nos cansaremos de insistir. El periodismo no consiste en poner un micrófono y concederle entidad a lo primero que te suelten, se trata de contextualizar, contrastar y explicar.


J.T.

jueves, 8 de enero de 2026

Ocho millones de pobres energéticos


En millones de hogares españoles se pasa frío durante el invierno. Padecen pobreza energética y se trata de personas que viven en nuestros mismos barrios, en nuestros pueblos y hasta en el portal de al lado. El ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico define pobreza energética como la incapacidad de un hogar para satisfacer sus necesidades básicas de suministros a un precio asequible. Es decir, tener dificultades para mantener la vivienda a una temperatura adecuada, al menos 18-21 grados en invierno, refrigerarla en verano, o simplemente pagar las facturas de luz y gas sin verse obligados a sacrificar comidas o medicinas.


Según el IX Informe FOESSA de Cáritas, presentado en noviembre de 2025, la pobreza energética afecta a más del 18 por ciento de los hogares españoles, lo que significa un incremento del 138 por ciento desde el año 2008. Son más de ocho millones de personas las que tienen dificultades para poder calentarse en lugares de nuestro país donde el frío invernal se ceba con los más vulnerables, familias que no pueden mantener sus hogares a una temperatura adecuada, según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. 


Entre los más afectados destacan las familias monoparentales, los jubilados y los jóvenes. Dos millones y medio de menores de 30 años sufren exclusión severa, lo que se traduce en que la pobreza energética se entrelaza con la alimentaria y la habitacional. Cáritas resalta casos estremecedores, como por ejemplo hogares que acumulan deudas de hasta 1.500 euros en facturas obligados a elegir entre luz o cena. El impacto en la salud es brutal: resfriados crónicos, problemas respiratorios y un aumento del dos por ciento en mortalidad invernal entre los pobres, como advierten estudios de la OMS. 


Más de tres millones de hogares españoles dedican más de lo que se pueden permitir a pagar sus suministros, y hay casi un diez por ciento en una situación grave de “pobreza energética escondida”, que ni siquiera aparece en las estadísticas tradicionales porque reducen su consumo hasta niveles peligrosamente bajos.


¿Qué hacen las instituciones para combatir esta vergüenza? El Gobierno ha prorrogado el Bono Social Eléctrico hasta diciembre de 2026 con descuentos del 42,5 por ciento para personas vulnerables, aquellas cuyos ingresos anuales no llegan a los 11.278 euros anuales. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia asegura que esto beneficia a unos 1,65 millones de hogares, 


La nueva Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética 2025-2030 promete mejoras: automatización del bono para evitar trámites engorrosos, prohibición de cortes de suministro en hogares vulnerables y fondos para rehabilitación energética, con 6.000 millones de euros de los Next Generation EU destinados a aislar viviendas. Comunidades autónomas como Cataluña y Madrid ofrecen también bonos térmicos adicionales. 


Cáritas, en su informe, aplaude estos pasos, pero los califica de insuficientes porque solo el 30 por ciento accede al bono por falta de información o complejidad administrativa. Además, no cubre el gas natural, que calienta a la tercera parte de los hogares ni aborda la raíz, tantos y tantos edificios como tenemos obsoletos, lo que inevitablemente conlleva despilfarro de energía. Todo esto, recordemos, mientras las eléctricas obtienen beneficios récord. 


J.T.

miércoles, 7 de enero de 2026

El PP de Feijóo, entre el desconcierto y el ridículo

Núñez Feijóo y el PP andan estos días como pollo sin cabeza a la hora de adoptar posiciones sobre lo que ocurre en Venezuela. Intentan equilibrar un discurso nacional que ya no da más de sí con una realidad internacional que les viene grande. Resulta tragicómico observar las contorsiones de Génova tras años utilizando el drama venezolano como arma arrojadiza doméstica. Ahora, tras el secuestro de Nicolás Maduro por parte de Donald Trump, parece claro que no saben hacia dónde tirar. Reclaman una "transición democrática", pero sin dejar de mirar de reojo hacia la Casa Blanca. 


No saben los populares a quién criticar, no saben a quién rendir pleitesía, no saben cómo no molestar al emperador del pelo naranja, ¿acabarán humillándose ante él como Corina Machado? Harían más el ridículo de lo que ya lo están haciendo, porque el hombre de Trump en España es Santiago Abascal, en quien tiene puestas todas sus complacencias porque Feijóo para él ni existe. Me extraña que en el PP, aunque su todavía líder no se entere, no tengan eso claro a estas alturas de la película. Trump no quiere ni en pintura a Pedro Sánchez, pero a Feijóo menos. Y tanto en nuestro país como en el resto de Europa, desde el despacho oval se está trabajando para que la ultraderecha crezca en nuestro continente hasta acabar siendo hegemónica.


Por eso había que estar ayer en París, que fue lo que hizo el presidente español, en la Coalición de Voluntarios por Ucrania, fijando garantías de seguridad cruciales y cerrando filas contra las ambiciones de Trump sobre Groenlandia, pero el PP prefirió una vez más mirar el dedo y no la luna. Para Feijóo y sus portavoces, lo relevante no era que España estuviera formando parte de la mesa donde se diseña la seguridad del continente, sino que Sánchez no hiciera acto de presencia en la Pascua Militar con el Rey. 


En las filas de la derecha saben que están representados por un líder que cada vez que habla la pifia, pero no ponen remedio a su ridícula estrategia, basada en que no importa mentir ni soltar tonterías, dado que de lo que se trata es de llevar la iniciativa en la comunicación, como le dijo a Mazón la trágica noche de la Dana. Todo lo basan en que si eres tú quien hablas primero, el adversario se verá obligado a contestar a lo que le digas antes que a acusarte de incompetencia. Feijóo y sus acólitos parecen preferir el ridículo ante el mundo antes que reconocer algún logro ajeno. Mientras tanto en Vox, calladitos, se frotan las manos. 


Cuesta entender que el PP prefiera embarrar el terreno con polémicas menores antes que fijar una posición clara sobre Venezuela, Trump o el nuevo equilibrio europeo. Claro que fijar posición implica riesgos, y asumir riesgos exige convicciones. Y esas convicciones, hoy por hoy, brillan por su ausencia. El PP no sabe si quiere ser un partido que aspire a gobernar España en un mundo convulso o una fuerza que se limite a sobrevivir electoralmente entre el miedo a Vox o la tentación de copiarlo.


Mientras Trump avanza, aquí los populares, atrapados en su distópico laberinto, corren el riesgo de quedarse en tierra de nadie. Demasiado moderados para entusiasmar al trumpismo, demasiado inconsistentes para resultar creíbles como alternativa de gobierno. Quizá ese sea el mayor peligro para Feijóo, no que Trump lo desprecie, sino que ni siquiera lo tenga en cuenta.


J.T.



martes, 6 de enero de 2026

El digital ultra The Objective, "pelín" desorientado desde el secuestro de Maduro



The Objective es un diario digital con sede en Madrid, un centro de operaciones mediáticas afín a intereses ultraderechistas y desestabilizadores que cuenta entre sus firmas con nombres como Alfonso Guerra, Esperanza Aguirre, Joaquín Leguina, Manuel Pimentel, Gloria Lomana, Rosa Díez o Fernando Savater, para espanto de quienes alguna vez confiamos en alguno de ellos. 


The Objective Media S.L., la empresa editora, acumula pérdidas pero sigue publicándose gracias a inyecciones de capitales externos. Como propietaria del medio figura Paula Quinteros, quien posee conexiones claras con ambientes empresariales del exilio venezolano. Según contó hace ya tiempo Manu Levin en Público, esa red es parte de lo que han dado en llamar la “internacional mediática de la ultraderecha”, medios digitales levantados por la diáspora venezolana conservadora en España.  


Más allá del dinero, lo que llama la atención es que The Objective acoge en sus páginas a opinadores como los que hemos citado más arriba, además de otras firmas “insignes” como Juan Luis Cebrián o Felipe González. Intentan establecer una alianza en principio impensable, pero que encaja bastante cuando vemos los caminos por lo que últimamente se mueve el diario El País, deriva que recuerda la nefasta época en la que al frente del periódico estuvo Antonio Caño. Un Caño, por cierto, que estos días se ha despachado en The Objective con una columna de opinión titulada “Bienvenidos al nuevo orden mundial” y en la que, entre otras lindezas, escribe lo siguiente: 


“Hay múltiples razones de carácter emocional y humanitario para comprender la satisfacción con la que millones de venezolanos celebraron la caída del hombre que destruyó sus vidas. De hecho, habría que tener el corazón de piedra o ser un fanático antiamericano para no sumarse a ese regocijo. Pero, fuera de esa explicación emocional, no encontrarán una sola razón para justificar este acto de acuerdo a las normas que deben imperar en una sociedad civilizada”. Nadando y guardando la ropa, dado que los políticos venezolanos de los que él es partidario se han quedado, al menos de momento, colgados de la brocha y sin escalera.


The Objective es un artefacto bien lubricado por la oligarquía venezolana, una plataforma involucionista que intenta buscar legitimidad intelectual con sus fichajes, políticos y periodistas cabreados con el momento que vive nuestro país y no encuentran mejor sitio donde vomitar su odio. Cada uno tendrá sin duda sus razones personales, pero existe un denominador común entre ellos: todos odian a Pedro Sánchez, quieren hacer luz de gas a Podemos, maldicen a los nacionalistas y piensan que son más listos que nadie.


Conviene no olvidar además que este medio ha normalizado la manipulación y la intoxicación en sus “informaciones” del día a día. Financiado con capital extranjero pues, funciona con sus mensajes afines a la derecha radical como herramienta de desestabilización. Desde que Trump secuestró a Maduro, respaldó a Delcy Rodríguez y ridiculizó ante el mundo a Corina Machado parece que andan un poco despistadillos. A ver ahora por dónde acaban saliendo. Una cosa parece clara: caña a Sánchez le seguirán dando igual. Y de paso, a Zapatero.


J.T.

lunes, 5 de enero de 2026

Baltasar Moreno Bonilla, una provocación


Si hay algo en Sevilla que trasciende el folclore y se eleva a símbolo social colectivo, eso es la Cabalgata de Reyes Magos. Aquí, esta celebración es cultura popular en estado puro, un rito laico en el que niños y mayores depositan toda su ilusión y muchas de sus expectativas para el año que empieza. Encarnar a uno de los magos en este desfile es un honor que, históricamente, suelen ostentar figuras que despiertan cariño o respeto ciudadano. No es el caso precisamente de quien este año ha representado la figura del rey Baltasar, Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía.

 

Que un presidente autonómico utilice una celebración de este tipo como  palanca de propaganda a pocos meses de las elecciones autonómicas es caricaturesco, antiestético y hasta pornográfico, si me apuran. Desde fuera de la ciudad podría parecer una anécdota, pero Sevilla no funciona así. En Sevilla la cabalgata es símbolo, magia y termómetro. Y el contexto importa. Sobre todo si tenemos en cuenta que el malagueño Moreno Bonilla no atraviesa precisamente su mejor momento de popularidad como presidente autonómico desde su lamentable gestión de los cribados de mama, un asunto grave que ha dejado a miles de mujeres andaluzas afectadas y marcadas para siempre. Mujeres que, indignadas, se han manifestado y alzado la voz porque se sienten engañadas y abandonadas. "Sanidad Pública" se escuchaba corear por calle Feria cuando  la carroza de Baltasar circulaba por ella cerrando el cortejo.


En este contexto, la imagen del presidente andaluz convertido en Baltasar adquiere una dimensión ofensiva, de profanación. El rey mago que trae regalos, protección y esperanza representado por un gestor cuya apuesta, priorizar la sanidad privada, ha  generado mucho dolor. Quienes llevan meses esperando explicaciones a su indefensión, lo que han visto este cinco de enero ha sido al responsable de sus males subido a una carroza lanzando caramelos encantado de haberse conocido.


En lugar de asumir responsabilidades políticas, Moreno Bonilla parece decidido a minimizar la percepción pública de sus fracasos apostando por la foto. Este triste episodio, intolerable para unos y burdo para otros, ha provocado reacciones tanto por parte de los partidos políticos que se han preguntado qué ilusión puede transmitir a los niños quien no garantiza hospitales ni escuelas dignas, como de una buena parte de la ciudadanía sevillana que, indignada, considera una burla la presencia en la cabalgata del responsable de sus desgracias. 


La designación, por otra parte, de un hombre blanco para encarnar al rey Baltasar ha encendido también la chispa de un debate más profundo, la práctica del "blackface". Colectivos antirracistas lo han calificado de “profunda vergüenza”, un gesto insensible en pleno siglo XXI que perpetúa estereotipos dañinos y excluyentes, algo especialmente llamativo cuando quien protagoniza la escena es nada menos que el presidente de la Junta de Andalucía. 


En Sevilla, donde la Cabalgata es todo un patrimonio colectivo, hay quienes consideran que el presidente de la Junta ha empañado la magia de un día para soñar, no para apuntalar carreras políticas. Que Moreno Bonilla se vea más cómodo tirando caramelos desde una carroza que enfrentando sus propios fiascos de gestión es todo un síntoma. Yo diría aún más: ha sido toda una provocación. 


J.T.

Secuestro y humillación


No fue una captura, fue un secuestro. Estaría bien que nos decidiéramos a emplear los términos correctos de una vez. No es un gobierno títere el que a día de hoy preside Delcy Rodríguez en Venezuela, sino un gobierno amenazado y humillado. Ese es el dibujo con el que comienza este enloquecido año que no augura nada bueno. El fanfarrón invasor ni siquiera disimula diciendo que llueve: directamente se nos mea encima. Mientras tanto, Europa duerme la siesta.


Su capacidad de concebir desmanes va más rápida que la nuestra de imaginarlos. Tememos que lo siguiente sea Groenlandia y tendemos a pensar/desear que no, pero estamos equivocados porque en realidad nos quedamos cortos. No solo Groenlandia, amenaza este peligroso nazi de pelo naranja que nos ha tocado en suerte, que se preparen también los cubanos, y Colombia, y México… Hasta hace poco todavía queríamos creer que se trataba de incontinencia verbal, de chulería vocacional, pero no. El éxito entre comillas del secuestro de los Maduro le ha hecho venirse aún más arriba y sentirse más amo del mundo que nunca. Codicia. Vanidad. Asco.


Sesudos expertos aseguran que Trump se ha repartido el planeta con rusos y chinos y que pronto veremos a unos fagocitando Ucrania y a otros absorbiendo Taiwán. Lo que antes resultaba impensable ahora ya no nos lo parece tanto. Otros sostienen que la operación de Venezuela tiene similitudes con la invasión nazi de Polonia, que esto es el comienzo de un gran pollo mundial, el tercero y puede que hasta  el cuarto, vaya usted saber, porque se les amontona la faena a estos megalómanos en cuyas manos estamos. 


Entres tanta confusión y desconcierto como generan los dislates que andamos viviendo nos va quedando solo una certeza: que no sabemos qué va a ser de nosotros, que nadie está a salvo, que nada está lejos, que todo nos concierne. Así que si nos creemos que podemos ver los toros desde la barra estamos equivocados. La Unión Europea está demostrando su desasosegante impotencia, la OTAN su sinsentido.


La enorme dimensión de lo que sucede hace que nuestros problemas domésticos resulten un patético juego de niños al lado de lo que está pasando. El principal partido de la oposición, todavía encabezada por aquel que no es presidente porque no quiere, no deja de hacer el ridículo más espantoso cada vez que abre la boca para pronunciarse sobre lo que sucede. El ejecutivo presuntamente progresista que nos gobierna no puede estar comportándose de manera más tibia y ambigua. 


La humillación a la que pretende someter a Venezuela tiene toda la pinta de ser solo un ensayo de lo que podría llegar a hacer con todo occidente, con todos nosotros. Lo de Delcy Rodríguez no llega ni a gobierno títere, es un gobierno humillado y tan secuestrado o más que Nicolás Maduro y Cilia Flores.

Cuanto antes entendamos que los Estados Unidos y el matón que los preside están decididos a hacer con nosotros, sí con nosotros, no solo con Venezuela, Cuba o Colombia, lo que les de la gana, antes estaremos en condiciones de responder de alguna manera, porque algo habrá que hacer, ¿no? Estaría bien que los países europeos no perdiéramos la dignidad y rompiéramos relaciones pero ya con los Estados Unidos. Desde el patio del colegio sabemos que los chulos, hasta que no les plantas cara, siguen abusando y perdiéndote el respeto.


J.T.

domingo, 4 de enero de 2026

Ni podemos ni debemos bajar la guardia



Estos días en los que todo ha transcurrido de una manera algo más relajada que lo habitual, este lunes en el que de madrugada esperamos a los reyes magos tras dos semanas de relativa paz social, y hasta una cierta tranquilidad, no deberían hacernos perder la perspectiva. Los malos acechan. Una vez que pase la pascua militar volverán a las andadas. Con los mantecados apenas digeridos, volverán los políticos a insultarse y las tertulias a crisparse.


No podemos bajar la guardia porque, ni en sus peores sueños, las derechas podían imaginarse que llegaría 2026 y ellos estarían aún a verlas venir. Con el calendario que les espera se entienden los nervios porque cada día que pasa están más cerca las malas noticias para ellos. Francisco Granados, hombre de Esperanza Aguirre, ¿recuerdan? y varios alcaldes de la Comunidad de Madrid, serán juzgados este mes de enero por actividades relacionadas con la corrupción y el blanqueo de capitales, lo que se conoce como operación Púnica.  


Jorge Fernández Díaz, ex ministro del Interior, habrá de sentarse en el banquillo de los acusados a partir del 6 de abril por la operación Kitchen, cuyo objetivo era espiar al extesorero del PP, Luis Bárcenas, y robarle documentación sensible relacionada con el caso Gürtel (la trama de corrupción que afectaba al Partido Popular), para evitar que llegara a manos de la justicia y perjudicara al partido. Entre quienes tendrán que declarar en esta causa se encuentran Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal o Soraya Sáenz de Santamaría, además del ya célebre comisario Villarejo o Eugenio Pino, en su día director adjunto operativo de la Policía. Por no hablar de todo lo que aún coleará el asunto de la dana, o el 7291 de la novia de un defraudador confeso cuyo juicio también continúa pendiente. O del escándalo Montoro, que no tardaré en salir a la luz por mucho que se empeñen en taparlo.


Todo esto significa portadas de periódicos y aperturas de informativos en este 2026 que el PP pretendía evitar a toda costa. Por eso ladran como posesos por las esquinas, porque el perro sigue en la Moncloa y ellos cada vez más en evidencia. Hay que reconocer que se lo han currado para intentar acorralar al presidente con el infame asunto del fiscal general del Estado, además del de su mujer y el de su hermano. Esto sumado a que personajes como Cerdán o Ábalos, menudo entuerto, les han facilitado bastante a las derechas su incesante tarea de acoso e intento de derribo.


Bueno, pues ni así. Núñez Feijóo continúa tropezando consigo mismo cada vez que abre la boca y en el cuartel general de su partido hasta se ha llegado a manejar la hipótesis del sorpasso de la ultraderecha. Las elecciones autonómicas de Aragón en Febrero y de Castilla y León en Marzo pueden acabar pariendo un ratón, como ha sucedido en Extremadura. Por eso sorprende, con un panorama así, la dejación de funciones que el PSOE está haciendo en este tipo de convocatorias electorales. Están muy equivocados si minimizan lo que sucede a su izquierda y olvidan, como decíamos más arriba, que los malos acechan dispuestos a continuar desplegando sin parar su amplio catálogo de malas artes. 


Seguirán intentando machacar sin piedad a partir de este mismo miércoles a todo lo que huela a Pedro Sánchez. Algún periódico insinuaba este fin de semana que igual el presidente se saca pronto otro conejo de la chistera. Esperemos que no se trate de una huida hacia adelante reincidiendo en esas políticas de derechas con las que aspira a frenar los embates complaciendo a los grandes poderes. Alguien le tiene que explicar que si hace eso se equivoca. Claro que tendría que ser alguien que lo apreciara lo suficiente para decirle lo que no quiere oír, alguien que no se comportara con la complacencia con que lo hacen sus todavía socios de legislatura. La coartada para este asomo de tancredismo que se percibe en el gobierno no puede ser que lo tienen difícil para aprobar leyes. Sobre todo cuando el propio presidente no deja de insistir en que continuará buscando apoyos hasta debajo de las piedras, el sabrá dónde.


Quiero pensar que si ponen tanto empeño en resistir es porque no se quieren ir sin sentar las bases para que el problema de la vivienda tenga solución, o sin reformar el poder judicial, tampoco sin derogar la ley mordaza, ni sin blindar las pensiones... Ni entiendo ni quiero pensar que solo aspiren a permanecer en el poder sin hacer nada soñando con que las infinitas torpezas y corrupciones de los populares puedan dejar a estos de nuevo con la miel en la boca en unas próximas elecciones generales. 


Nunca el PSOE tuvo más obligación de hacer una verdadera política de izquierdas que ahora. Espero que lo entiendan antes de que sea demasiado tarde. Si además es verdad, como presumen, que en el aspecto económico vivimos un buen momento, ya están tardando. Las derechas están desesperadas, por eso no se puede bajar la guardia ni un momento.


J.T.

sábado, 3 de enero de 2026

Venezuela. Primera estación


Hay mucho que digerir sobre lo sucedido en Venezuela este endiablado primer sábado de 2026. Siguiendo los acontecimientos al minuto, desde el bombardeo de media noche al secuestro de Maduro, y escuchando los primeros palos de ciego de muchos analistas tras las comparecencias de Trump y Delcy Rodríguez, resulta difícil en estas primeras veinticuatro horas extraer una conclusión clara de lo que realmente está sucediendo. Más complicado aún aventurarse a pronosticar qué puede ocurrir. Si no he entendido mal, Trump anuncia que Estados Unidos tutelará una transición encabezada por la vicepresidenta de Maduro, y declara que no cuenta con Corina Machado. En estos momentos de confusión, selecciono aquí algunas de las reflexiones que a lo largo de este 3 de enero he podido leer en las redes sociales:


Olga Rodríguez: Los bombardeos y ataques de EEUU ilegales contra Venezuela, la injerencia militar y el secuestro de Maduro y su esposa constituyen un claro crimen de agresión, en  términos de derecho internacional. Es otra grave violación del derecho internacional en un contexto de consolidación del brutalismo militar, de la ley del más dispuesto a usar la fuerza bruta, sin reglas.


Carlos Bardem: El premio de la paz de la FIFA, jaleado por la Premio Nobel de la Paz, bombardea, secuestra y prepara el saqueo de otro país. Cualquier ficción de derecho internacional acaba aquí. Vuelve el Imperialismo del XIX. Lo que sigue está en los libros de historia.


Ernesto Ekaizer: Es el petroleo ¡estúpido! Las primeras reservas mundiales (300.000 millones de barriles) son de Venezuela, incluso más que Arabia Saudí (número 2) y Canadá (número 3).


Rosa María Artal: O sea que se van a quedar en Venezuela y van a dirigir la transición y cuando ya hayan robado todo lo que haga falta, van a tomar el mando de las petroleras para hacerlas más rentables y ya pensarás si se van. Vaya emplasto democrático verdad?


Juan Carlos Monedero: Ofreció a Trump privatizar el petróleo y dárselo barato. Trump le ha dicho en la rueda de prensa imperial: "barato no, lo quiero como yo lo quiera. Y tú, pobre diabla, no me puedes garantizar nada". Roma no paga traidoras.Y como Trump no quiere tampoco pagar con vidas de marines una invasión y faltar a su promesa electoral, sabe que no puede olvidar que el chavismo sigue mandando en Venezuela. En el mundo de Trump no hay leyes ni derecho: solo negocios.


Paloma del Río: Después de lo que ha ocurrido hoy, ando buscando el derecho internacional por algún lado pero no lo encuentro....


José Antonio Troyano: Si Putin secuestra a Zelenski el martes (cosa que ya intentó en 2022), dejando al vicepresidente ucraniano seguir en el poder, ¿cuánto creéis que tardaría Europa en reaccionar militarmente? Lo digo porque Trump hoy concedió el derecho de Pernada a Putin-Ucrania y a Xin-Taiwan.


Lourdes Lancho: Resumen. Van a gobernar Venezuela, se quedan el petróleo, no descartan entrar por tierra si hace falta. A Corina Machado no la quieren. Y que Cuba se vaya preparando. Ya lo dijeron en su documento estratégico y lo están haciendo, así de claro. Dominar el hemisferio occidental


Enric Juliana: Nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, documento emitido a finales de noviembre.

Controlar todo el hemisferio occidental.

Se está cumpliendo el programa. 

Siguiente objetivo: desmantelar la Unión Europea.


Laura Arroyo: A ver qué dicen ahora los “demócratas” que hacen equidistancia entre invasor y país invadido porque “se recupera la democracia en Venezuela” o porque la situación era “inasumible” cuando Trump anuncia que los EEUU van a gobernar un país que no es el suyo.


Pedro Blanco: Resumen no oficial de la rueda de prensa. Vamos a gobernar Venezuela hasta que nos hagamos más ricos. Vosotros creéis que vamos a llevaros la libertad pero en realidad vamos a llevarnos vuestro petróleo. Creo tanto en la democracia que ya os voy a decir yo quién puede gobernar.


Cerraré con esta frase de Eduardo Galeano: Cada vez que Estados Unidos “salva” a un pueblo, lo deja convertido en un manicomio o en un cementerio. 


J.T.

viernes, 2 de enero de 2026

Dinamarca retira los buzones y cierra Correos como servicio público


¿Cuándo fue la última vez, querido lector, querida lectora, que le escribió usted una carta a un ser querido? Una carta de aquellas largas en las que le contábamos lo que habíamos hecho en el día a nuestros padres, a nuestros hijos o a la persona con la que andábamos de novios. Cartas desde la mili, desde el internado, desde el lugar a donde habíamos emigrado para buscarnos la vida. Cartas que las abuelas besaban cuando las recibían y que los nietos más avispados les leían en voz alta: “Queridos padres, me alegraré que al recibo de la presente os encontréis bien. Yo bien A.D.G. (que quería decir gracias a dios)"


No hace tanto tiempo de esto, apenas algo más de una generación. Pero ya es historia. Ya no nos escribimos cartas, ya no escribimos direcciones en los sobres, ni pegamos en ellos el sello correspondiente antes de pasar la lengua por la solapa posterior, escribir el remite y cerrarla con el mayor de los amores. Ya hace mucho que no acudimos a depositarla en el buzón más cercano. Por cierto, ¿saben ustedes dónde está el buzón amarillo más cercano a su casa? 


En Dinamarca los buzones son rojos, pero en pocos días desaparecerán de sus calles porque las autoridades han decidido que, desde el pasado día uno de enero, ya no se recogen ni reparten más cartas. El Correos danés desaparece como servicio público. El que quiera mandar o recibir cartas que haga lo mismo que con los paquetes, que recurra al mundo comercial de la mensajería. Otra triste victoria más de los tiempos que corren. Cuatrocientos años de historia desaparecen así de un plumazo en este país escandinavo.


Las autoridades se amparan en los datos: de 1.500 millones de cartas enviadas en el año 2000, la cifra ha bajado hasta 122 millones en 2024, según cuenta hoy Josep Fita en La Vanguardia. Más de un 90 por ciento de caída. En España, los envíos postales han descendido un 64 por ciento en los últimos diez años, según cifras de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Los números, siempre tan poco sentimentales, certifican lo que llevamos tiempo percibiendo a diario, que ya no nos escribimos, que ya no se envían postales en los viajes, ni tarjetones por navidad, ni felicitaciones de cumpleaños. Se acabó. 


Aunque Dinamarca es el primer país en tomar la decisión de hacer desaparecer Correos como servicio público, otros como Australia, Alemania, Reino Unido o Canadá ya apostaron en su día por recortar servicios, reducir días de entrega o incluso liberalizar parte de la actividad, pero sin eliminar de momento el reparto nacional de cartas). Todo llegará. Demasiado costoso, dicen, demasiado lento para los tiempos que corren. Ahora todo es inmediato, se acabó esa magia de esperar la llegada del cartero, lo siento señora, hoy no tengo carta para usted, ya no hay huella en ningún papel que conserve lo que nos dijimos, no hay cajones llenos de sobres amarillentos que alguien encontrará dentro de treinta años. Tampoco caligrafía que delate el estado de ánimo, ni tachones, ni manchas de café. 


Igual que en su día debió dejar de ser rentable fabricar relojes de cuerda o mantener abiertos la mayoría de los cines de barrio, parece que ha llegado el momento de cuestionar la existencia de los carteros. Mal asunto reducir a términos de rentabilidad un servicio ciudadano. Enviarnos cartas era una opción que muchos llevamos desaprovechando desde hace bastante tiempo. Demasiado castigo que nos priven para siempre de la posibilidad de volver a utilizarla. Hoy ha sido Dinamarca, pero conocemos bien aquello de las barbas del vecino. Las cartas tenían vida propia y un indiscutible punto poético que ni los guasaps ni los avances que le sucedan podrán proporcionarnos nunca. No es una buena noticia que los buzones desaparezcan. 


J.T.