viernes, 8 de mayo de 2026

La valentía de Francesca Albanese

 


Como Relatora Especial de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos Ocupados, la jurista italiana Francesca Albanese denuncia de manera contundente el horror que Israel lleva cometiendo en Gaza desde octubre de 2023. Un genocidio en toda regla, con decenas de miles de muertos, destrucción sistemática de infraestructuras civiles, el hambre como arma de guerra y un desprecio absoluto por el derecho internacional.


En sus informes y declaraciones recientes, Albanese ha documentado cómo, desde hace treinta y dos meses ya, se han confirmado más de 65.000 palestinos muertos, más de 75 por ciento de ellos niños y mujeres. Si se incluyen las muertes indirectas por hambre, enfermedades y colapso del sistema sanitario, las cifras se incrementaran escandalosamente. Afirma la Relatora de la ONU que Israel ha aniquilado familias enteras, documenta que el 81 por ciento de las estructuras en Gaza ha sido destruido o dañado gravemente y que más de un millón de personas no tienen hogar en estos momentos. Hospitales, escuelas, mezquitas y bibliotecas han sido sistemáticamente arrasados.


Más de 1.580 trabajadores sanitarios, 252 periodistas y cerca de 390 colaboradores de UNRWA, la agencia de la ONU que proporciona asistencia, protección y defensa de los derechos a los refugiados palestinos, han sido asesinados. Albanese describe un sistema de tortura institucionalizado en las cárceles y un “terror cartográfico” que desplaza a la población una y otra vez, combinado con hambruna deliberada y bombardeos sobre zonas de ayuda humanitaria. 


Esta semana, Albanese ha estado en España. Ante el Gernika de Picasso en el Museo Reina Sofía, remarcó que la destrucción de Gaza evoca los peores bombardeos de la historia contemporánea. Ha exigido el fin inmediato del comercio de armas con Israel y denunciado la complicidad europea. 


Las distinciones que ha recibido en nuestro país, el Premio Mario Benedetti, el René Cassin del Gobierno Vasco o la Orden del Mérito Civil concedida por el presidente Pedro Sánchez son el reconocimiento a una persona que ha convertido su cargo en trinchera de la conciencia humana. Paga un alto precio por ello, por supuesto. Las amenazas de muerte son constantes, Estados Unidos le ha impuesto sanciones que la han convertido en una especie de apátrida financiera y su vida es una montaña rusa de protección y presiones. Israel y sus aliados no perdonan que una funcionaria de la ONU documente los crímenes que cometen e intentan silenciarla a toda costa.


España ha hecho bien en arroparla, pero mientras Netanyahu y sus socios sigan recibiendo armas y cobertura política, la barbarie continuará. Albanese obliga al gobierno de nuestro país a mirar esto de frente y dejarse de ambigüedades. Se necesita impulsar acciones más concretas, un embargo total de armas, el reconocimiento pleno del Estado palestino y una campaña de presión real en los foros internacionales. La historia no perdonará a los cómplices silenciosos. 


Personas como Francesca Albanese son más necesarias que nunca. Son el aire puro en una atmósfera contaminada por la propaganda y el cinismo. Si dejamos que la silencien, si permitimos que las amenazas de las que es objeto surtan efecto, estaremos aceptando que la ley de la selva ha ganado definitivamente la partida.



J.T.


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