La periodista del Washington Post Hannah Natanson, nacida en el estado de Virginia en 1997, ha sido galardonada este lunes con el Premio Pulitzer 2026 en la categoría de Servicio Público por un trabajo que documenta, con rigor y profusión de datos, las consecuencias humanas del desmantelamiento del Estado federal bajo la administración Trump, los efectos de los recortes contra instituciones públicas que se han ido llevando a cabo a través de un departamento, el de Eficiencia Gubernamental (DOGE), que en sus primeros tiempos fue liderado por Elon Musk.
El premio a este reportaje, titulado ("How DOGE and the White House carried out a once-unthinkable transformation of the nation's sprawling bureaucracy" ("Cómo DOGE y la Casa Blanca llevaron a cabo una transformación impensable de la extensa burocracia del país"), reconoce a una profesional que durante seis años se dedicó a publicar artículos sobre la educación en colegios de primaria y secundaria en los que denunciaba irregularidades producto de una desastrosa política educativa que, en la era Trump ha desembocado ya en desmanes como la prohibición de libros o la vulneración de derechos del colectivo LGTBI en el ámbito académico. Hannah estudió Historia y Literatura en la Universidad de Harvard, donde desempeñó funciones de editora en la revista del centro, The Harvard Crimson. Se graduó en 2019 y ese mismo año empezó a trabajar en The Washington Post.
Ya en 2020, Natanson había formado parte del equipo de su periódico que fue finalista del Pulitzer. Le tocó escribir sobre el impacto de la pandemia en el sistema educativo y abordó temas como el cierre de los colegios, los debates sobre la reapertura de las aulas, las brechas de aprendizaje y las disparidades raciales y socioeconómicas en la educación durante la crisis sanitaria. En enero de 2021 estuvo entre los periodistas del Post que informaron del asalto al Capitolio (trabajo por el que su periódico obtuvo también un Pulitzer) y en 2024 fue premiada por una serie de podcasts sobre violencia armada en las escuelas. Las crónicas que dibujan su perfil suelen destacar su habilidad para los informes y reportajes de formato largo y una capacidad poco común para obtener jugosos testimonios en entornos de extraordinaria presión política.
Para el último trabajo por el que acaba de ser distinguida consultó más de mil fuentes, entre ellas muchos empleados federales actuales y antiguos quienes, entre otras muchas cosas, le informaron de despidos masivos o recortes presupuestarios absurdos. El pasado mes de enero, el FBI allanó su casa en Virginia y le incautó teléfonos y ordenadores, lo que generó una batalla legal para recuperar lo incautado y preservar sus fuentes.
Natanson ha sido víctima de amenazas implícitas y de todo tipo de presiones para disuadirla de llevar a cabo algunas de sus investigaciones. El Pulitzer que acaban de concederle valida y respalda su obstinación y su esfuerzo. Un triunfo del periodismo que incomoda al poder y que desde aquí celebramos y aplaudimos.
J.T.


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