sábado, 14 de noviembre de 2020

Page, esa pesadilla

De bolo en bolo, anda Emiliano García Page paseándose estos días por los medios para proclamar “Presupuestos, caca”, “Podemos, culo”, “Bildu, pedo”, “catalanes, pis”. Y se lo rifan. Se pelean por proporcionarle toda la cancha posible. Los panfletos de la derecha lo adoran, en Atresmedia lo veneran, en 13TV le hacen la ola como en la Cope, Onda Cero o Radio Nacional, que manda narices también el vergonzante papel que lleva meses haciendo la radio pública.

Page, con Vara y Lambán, son los tres tenores de la discordia que, a pesar de participar activamente en el golpe contra Pedro Sánchez el 1-O de 2016, salieron vivos y ahí siguen, poniendo todos los palos que pueden en las ruedas al Gobierno de coalición ya que, al recuperar el poder, el reelegido secretario general del PSOE no los mandó al infierno como ellos hicieron con él.

En la gira por los medios con la que el presidente de Castilla-La Mancha nos deleita estos días, TVE y la Ser tenían que estar ahí, faltaría más. Así que esta misma semana Page ha toreado en ambas plazas, el pasado miércoles en “La noche en 24 horas” que presenta Xavier Fortes, y este viernes en el Hoy por hoy" de la Cadena Ser con Ángels Barceló.

“No puede ser que Podemos nos marque la agenda”, “a este paso nos van a comer el terreno”, “nos están arrastrando a una esquina del tablero político que está muy fuera del sitio habitual de las grandes”, Pablo Iglesias, “nos hace comulgar con ruedas de molino constantemente”, grita desesperado Page, que se encarga también de dejar bien clarito lo poco que le gusta “que sea Podemos quien salga ganando con los acuerdos presupuestarios”.

“Esto nos pasa por no haber llegado a un acuerdo con Ciudadanos en el verano del 19”. Y ahí sigue enrocado el hombre, con su patético lamento: “No salió (el acuerdo), se repitieron las elecciones y al final se fue a un gobierno en el que se tiene que estar permanentemente en vilo, esa es la realidad”.

"En vilo" porque se depende de “independentistas y filoterroristas”. Es Page quien habla, no Casado ni Abascal, quede claro: “El acuerdo con Bildu no tiene un pase, no han hecho un proceso de reconciliación y están exigiendo a cambio de seguir aportando votos”. ¿Habrá argumento más pobre para intentar desautorizar los Presupuestos? Parece claro que no han encontrado flecos por dónde meter mano y hay que recurrir al comodín de siempre: demonizar a una formación política cuyos representantes en el Congreso de los Diputados tienen la misma legitimidad que ellos, algo que no parece entrarles en la cabeza.

La verdad es que Page se lía un poco cuando pasea sus temores de radio en radio o de tele en tele: por un lado admite que “todo el mundo sabe que los presupuestos son la clave de bóveda de la legislatura” y por otro lamenta que "la derecha, que lo sabe, no dé tregua al Gobierno”. Así que, como la derecha no le proporciona esa tregua, va él junto a los barones díscolos, y tampoco se la conceden, ¿no es maravilloso?

Seguí escuchando, atónito, con los oídos bien abiertos pero con la nariz tapada, y no daba crédito. Atención a esta perla: “Al coste que están saliendo, estos presupuestos acabarán prorrogándose indefinidamente” ¿Y eso es bueno o malo?, señor Page, prefiere acaso los de Montoro?, me escuché a mí mismo preguntar en voz alta mientras el todavía socialista –al menos, de carnet- continuaba con sus lamentos: “los que están para sacarle los pelos de la gatera al Gobierno lo están aprovechando”.

“Aprovechando”, ahí queda eso, el verbo “aprovechar” en boca de un político que sabe que se dice “pactar”, y que los pactos son la esencia de la política, como él bien ha practicado. En 2015 recurrió a Podemos para conseguir la investidura. “Es verdad”, reconoció en el 24 horas de TVE, pero acto seguido añadió: ”Claro que entonces eran puros y no quisieron gobernar en coalición para no mancharse. Ahora parece que han abandonado ya ese tipo de prejuicios”. ¡Ea!

La verdad es que por donde pasa lo va bordando, el tío. Con correligionarios así, ¿para qué necesita Sánchez adversarios de derechas? Quienes desde la izquierda continúan aún justificando las astracanadas de Page lo hacen argumentando que su electorado es muy de derechas, y si él no habla así, el PSOE pierde los votos que tiene en Castilla-La Mancha. ¿Seguro? ¿Seguro que el socialismo tiene que vender un mensaje fascista para no perder votos? Pues mal negocio, ¿no?

Cuando escucho los desafueros de cualquiera de los tres tenores, con Page de estrella estos días, no puedo evitar acordarme de Paco Martínez Soria en “Don Erre que erre”. Enrocados en una postura añeja que los aleja de lo que piensan hoy los jóvenes de este país y gran parte de la ciudadanía, que quiere un futuro mejor y en el que quepamos todos. Un país en el que ningún partido cuestione el derecho de cualquier otro a estar en el gobierno. El fondo de los presupuestos es bueno, reconocen, pero insisten: “el peaje es doloroso”. Vamos a dejarnos de gaitas de una vez: Doloroso, ¿para quién?

J.T.

 

martes, 10 de noviembre de 2020

Tras la derrota del Gran Mentiroso

La derrota electoral del Gran Mentiroso nos va a obligar a respirar hondo hasta asumir que la pesadilla empieza a diluirse. Él sigue mintiendo sin parar en twitter, pero quienes en todo el mundo se dedicaron a copiar sus modos y maneras, a tenor del éxito que a su ídolo parecían proporcionarle tanto los “fakes” como la desvergüenza y el insulto, empiezan ya a recular.

“Gobierno ilegítimo ¿recuerdan?, Sánchez dictador y asesino, Iglesias imputado, la tarjeta de Dina, el informe Pisa, ministros y ministras amigos de terroristas y de independentistas peligrosos”. Esto solo es una muestra de las mentiras aireadas a los cuatro vientos en nuestro país durante el último año, porque con el raca-raca llevan desde que Podemos obtuvo cinco diputados para el Parlamento Europeo, hace ya seis años y medio. ¡Cansinos!

Mentiras, mentiras, mentiras en el hemiciclo del Congreso cada semana, mentiras a sabiendas en primera página de los periódicos dirigidos, es un decir, por Rosell, Marhuenda o Rubido-Quirós. Mentiras del siniestro Inda en su panfleto desestabilizador y en las múltiples tertulias donde continúan otorgándole cancha. Mentiras en boca de radiopredicadores mañaneros, en las aperturas de los informativos de las privadas y de las públicas, mentiras en la TVE de la “provisional” Rosa María Mateo, a quien va costar más trabajo echar que a Donald Trump.

Mentiras, mentiras, mentiras. Son tantas que no hace falta citar ninguna. Basta con elegir al azar cualquier ABC, Razón o Mundo, cualquier podcast de la mayoría de emisoras, cualquier sumario de Televisión Española desde que el actual gobierno de coalición tomó posesión. O de Canal Sur, o de Antena Tres… da igual. Aunque se trataba de una práctica frecuente ya bastante antes de que Trump consiguiera el poder, tras la llegada a la Casa Blanca del Gran Mentiroso los fascistas e intolerantes del mundo entero se pusieron a copiarlo sin freno, y durante cuatro años hemos vivido con una sensación de ahogo que costará tiempo quitarnos de encima.

En el resto de Europa han empezado a hacerlo desde la misma noche del sábado pasado, pero aquí en nuestro querido país mucho me temo que nos va a costar algo más. Ha sido demasiado tiempo dándole cancha a los facinerosos que cada vez que encuentran una ventana abierta, y a fe que encuentran muchas, aprovechan la tribuna de turno para mentir sin pudor, que si las trece rosas eran unas asesinas, que si falta de libertad, que si las mascarillas son inútiles, que si el país no funciona como un Estado de derecho, que si Cuba, que si Venezuela…

Lo peor no es que los fascistas mentirosos utilicen los altavoces que se les brindan, sino que quienes se los ofrecen no atajen sus mentiras ni les contradigan dejándolos en evidencia y poniendo las cosas en su sitio cada vez que difunden un despropósito: al contrario, se les han servido infinitos balones en bandeja para que remataran a placer auténticas monstruosidades que parecían verdad, bulos infames que acababan siendo reproducidos en las conversaciones de los bares y en la reuniones familiares. Falsedades a veces tan bien trabadas que incluso expertos en según qué temas se veían obligados a consultar documentación para salir de dudas.

La caída de Trump quiero creer que puede ayudar a que estas prácticas disminuyan, prácticas que tienen distintas caras, porque hay muchas maneras de mentir, de desinformar, de confundir. Además de la mentira descarada, soltada sin pudor alguno confiando en la mala memoria de quien escucha, está además la mentira por omisión, o la mentira por cambio de enfoque buscando un ángulo que forme parte del todo pero que lo distorsione. También la mentira en clave de halago, que seduce y hace bajar la guardia a la víctima, o esa otra basada en el miedo y la amenaza, esa que no te crees, pero que más te vale que parezca que la crees, sobre todo si te encuentras en una posición de debilidad…

En ocasiones me ha tocado debatir con mentirosos profesionales que traían preparadas cuatro consignas a soltar se hablara del tema que se hablara. Lanzaban la mentira y sabían que no solo les saldría gratis, sino que el bulo puesto en circulación tenía serias posibilidades de acabar calando en la ciudadanía, mentiras corales repetidas en tantos foros que al final te obligan a buscar argumentos para rebatir la invención cuando alguien de tu entorno acaba de caer en la trampa y te la repite con el argumento de que "lo acaba de oír en la tele". Pero entonces, te preguntan, si se impide que digan lo que quieran, aunque sea un bulo, ¿no se está atentando contra la libertad de expresión? Y ahí te ves tú, obligado a remarcar lo obvio, a recalcar, como Jesús Maraña tuvo que hacer el otro día en Al rojo vivo, que “mentir a sabiendas no está protegido por la Constitución sino que es un ataque directo al derecho de la información, un derecho que es de los ciudadanos, no de los periodistas, ni de los tuiteros, ni de los políticos, un derecho básico en democracia”.

Medio mundo lleva varios días suspirando aliviado, con la esperanza de que la caída del Gran Mentiroso americano conlleve un cierto efecto dominó. Lo necesitamos. El populismo ultraderechista y la mentira, su principal seña de identidad, tienen que empezar a desinflarse. Puede que este sea un buen momento para ello.

J.T.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Los periodistas y las tertulias

Hay muchos factores que en los últimos tiempos han contribuido al descrédito de la profesión periodística pero entre ellos, sin duda alguna, ocupa un lugar importante la proliferación de tertulias radiofónicas y televisivas.

Una tertulia no puede ser una trifulca de taberna. Se supone que en ella deberían verterse opiniones que contribuyeran a formar el criterio de quienes las ve o las escucha. Enfoques o sugerencias que ayudaran al oyente o al telespectador a formarse luego su propia opinión.

¿Es esa la razón por la que existen las tertulias en los medios? Ya nos gustaría, pero la explicación es mucho más prosaica: se trata de la manera más barata de rellenar horas y horas de programación por lo que, desde que los gerentes de los medios las descubrieron, con ellas llegó la ruina.

Al menos podrían buscar especialistas, expertos en los temas que se abordan pero no, buscan “todólogos” dispuestos a discutir de lo que haga falta, tengan o no idea de lo que se va a hablar. El caso es estar a favor o en contra del tema en cuestión y, si es posible, que la discusión suba de tono. Si acaban chillándose, ¡bingo! Si alguno se propasa y llega el insulto ahí está el fariseo del moderador llamando al orden mientras se frota las manos porque sabe que en esos momentos su programa ha conseguido lo que se conoce como “un pico de audiencia”.

De ahí la reproducción por esporas de los debates de todo tipo (deportivos, del corazón, de sucesos…) en los que el tertuliano de turno se juega que lo vuelvan a llamar si no provoca, pelea o discute como se espera de él, es decir, justo lo contrario de lo que debería ser una tertulia.

Por fortuna a mí me llaman poco para acudir a tertulias, por lo que me veo en escasos compromisos, pero cuando lo hago me doy cuenta que no gusta que no siga el carril, que no entre en el juego ni diga exactamente lo que se espera que diga. No entro en enfrentamientos personales y le doy la razón al adversario (dialéctico) si creo que la tiene.

No, no valgo para ser el tertuliano que se espera de mí, pero tampoco demonizo las tertulias, porque creo que es bueno que existan aunque se empeñen en prostituirlas. Me parece nefasto que en buena parte de ellas, sobre todo las políticas, el criterio para seleccionar a los intervinientes sea tener contentos a todos los partidos y a la mayoría de medios de comunicación, como me parece de juzgado de guardia que personajes como Cayetano Martínez de Irujo o Fran Rivera anden por los platós pontificando sobre lo divino y lo humano.

Ahora llega el momento de la pregunta del millón: Mientras las tertulias existan y no hay otro medio de llegar a según qué segmentos de la población, ¿hay que participar en ellas o más vale renunciar a formar parte del juego? He ahí la cuestión, porque si tú no acudes siempre rellenarán el hueco y lo harán por lo civil o por lo militar, con lo que el riesgo de que solo queden los depositarios de un tipo de mensajes sin que nadie les replique como se merecen es cada vez más alto.

Hay otro asunto que me enerva aún más: buena parte de los tertulianos no se expresan como ellos piensan, sino como creen que se espera que piensen. No hay sorpresas, no hay contundencia, pocos se meten en charcos. Gritar si viene al caso, claro que sí, pero sustancia poca. Por lo general las cosas que se hablan suenan añejas, antiguas, nada que ver con las inquietudes de la gente joven, que son el futuro de este país, nada que ver con los intereses ni con las preocupaciones de una generación que busca abrirse camino a codazos y a quienes suena a chino la mayor parte de las cosas que se hablan en teles y radios.

Queda otra vertiente en este análisis de alcance: la pasta. ¿Es bueno que alguien se haga de profesión tertuliano y esté dispuesto a cualquier cosa porque depende de esos ingresos para vivir? Además, hace un tiempo, al menos, las tertulias estaban bien pagadas, pero cada día que pasa las tarifas son más esmirriadas y cutres.

No, no tiene mucho sentido ser tertuliano salvo para cubrir un espacio que si no lo cubres tú no lo cubre nadie. Pero, cuando se acude, hay que hacerlo para hablar de temas de los que realmente sepamos. Fuera la “todología”. Quien trate un tema ha de conocerlo bien, y no hablar un día de las elecciones en Bolivia, al siguiente del calentamiento global y al otro de la cuestión catalana o del discriminante de la ecuación de segundo grado.

No es malo nutrir de argumentos las conversaciones de los bares, pero las tertulias no pueden ser discusiones de bar.

J.T.

domingo, 1 de noviembre de 2020

Los primeros Presupuestos “de coalición”

Está costando mucho que nos acostumbremos a ser gobernados por un Ejecutivo de coalición. Casi diez meses ya, y seguimos como el primer día: quienes están contentos con que por fin pudiera conformarse un gobierno así desde que se restauró la democracia en España se asustan a las primeras de cambio por si dura poco, y quienes se mueren por acabar con él se frotan las manos cada vez que detectan discrepancias, desautorizaciones o malentendidos. 

Pero vamos a ver, ¿no piensan distinto, no se presentaron con programas distintos, no representan dos sensibilidades diferentes, dos maneras distintas de entender la vida? Entonces ¿qué queremos, que Pedro y Pablo se estén morreando todo el día?

¿Que cuesta mucho llegar a acuerdos, que tensan la cuerda hasta el último minuto? ¿Y dónde está el problema? A un Gobierno de coalición lo define la discrepancia, pero también la voluntad de entenderse que se le supone a las partes que lo conforman. En el caso de los Presupuestos, era clave para Podemos que al final llegara la fumata bianca. Las cosas cruciales cuesta trabajo sacarlas adelante. En otros países de Europa, donde conviven cuatro y hasta cinco sensibilidades políticas diferentes en un mismo ejecutivo, esto lo saben muy bien. Y nadie se rasga las vestiduras cuando un desencuentro se hace público o algo se atasca y la solución tarda en llegar más de lo deseable.

En los Presupuestos había dos asuntos que no eran menores: bajar el precio de los alquileres y conseguir que la burocracia no impida por más tiempo que un derecho social histórico como el Ingreso Mínimo Vital llegue de una vez a quienes lo están necesitando con urgencia.

Eso de que “las cosas de palacio van despacio” se tiene que acabar, y la presencia de Podemos en el Gobierno ha de ser garantía de que se va a pelear hasta conseguir acabar con viejas inercias. Y el PSOE es un partido heredero de demasiadas inercias. En sus filas hay algunos que tienen más interés en librarse de ellas que otros. Y por eso siguen torpedeando iniciativas, o renqueando a la hora de poner en práctica asuntos que nunca abordarían si no tuvieran a su lado el empuje del partido con el que cogobiernan.

A veces no se trata solo de renquear, sino que los intereses de uno y otro hacen que ese empuje vaya en direcciones diferentes. Tras las discusiones, cuando hay realmente voluntad de entenderse, los resultados al final son siempre mejores que si gobierna un partido en solitario y sabe que puede hacer de su capa un sayo cada vez que le venga en gana.

¿Acaso habrían salido adelante acuerdos como la prohibición de despedir por baja, o la subida del Salario Mínimo, que ya parece que lleva toda la vida en 950 euros, o las auditorías a empresas que explotan a sus trabajadores si los socialistas estuvieran gobernando en solitario?

¿Acaso una decisión como la regulación de los alquileres aparecería reflejada en los Presupuestos? ¿Cuánto tiempo llevamos hablando de evitar los abusos en las rentas, algo que ya se ha legislado en París, Viena o Berlín y que, para más inri, aparece en el artículo 47 de la Constitución?: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”.

Parece claro que llegar a acuerdos en un Gobierno de coalición es una buena manera de avanzar, y eso es algo a lo que en este país no estábamos acostumbrados. Como mucho, a ceder hasta conseguir votos en una investidura para luego, una vez en el poder, hacer lo que les daba la gana.

Tampoco es lo mismo una coalición en el Gobierno del Estado que en una autonomía o en un ayuntamiento, la trascendencia y la envergadura no tienen comparación. Por eso están de los nervios quienes celebrarían con cava que PSOE y Podemos dejaran de entenderse en el Gobierno y les costara trabajo colegiar decisiones, sobre todo quienes se oponen a subir los impuestos a los más ricos, aunque en asuntos de fiscalidad quede todavía mucha tela que cortar.

La gran reforma fiscal que necesita este país para situarse a la altura de los países europeos de nuestro entorno está aún pendiente, pero ya se ha dado el primer paso. ¿Insuficiente? Por supuesto, pero no tendríamos ni eso si no fuera porque existe un Gobierno de coalición cuyo funcionamiento parece que aún no acabamos de entender del todo.

J.T.

Publicado en "La Última Hora"

sábado, 31 de octubre de 2020

Monedero y el corporativismo periodístico

Pocas cosas hay más nocivas que los corporativismos. Y si es en periodismo, para qué les voy a contar. No hace mucho que tropecé con el tuit de un colega, indignado él porque alguien criticaba el empleo del verbo “tumbar” para referirse a rechazar o derogar (los Presupuestos, una propuesta de ley, un acuerdo que se creía cerrado…) “¿Me va usted a decir cómo tengo que titular”? –preguntaba el periodista, ofendidísimo por la precisión que alguien se había “atrevido” a hacerle, alguien que por cierto era lingüista.

Al margen de si está mejor o peor emplear el verbo tumbar en lugar de sinónimos como anular o suprimir, lo que más me llamó la atención de aquella reacción fue su apestoso tufo a corporativismo rancio: “yo titulo y titularé como me dé la gana, faltaría más, qué se habrá creído este metiéndose en mi trabajo”. Seguro que el tal “ofendidito” traga carros y carretas mucho más graves, dentro y fuera de su trabajo pero… que le cuestionen el empleo de un verbo… ¡hasta ahí podíamos llegar!

Me acordé de esto el otro día cuando Joaquín Prat sermoneó a Juan Carlos Monedero a propósito de la cancha que se le dio en el programa televisivo Cuatro al día a una negacionista de 21 años que presumía de ir sin mascarilla por la vida porque a ella le daba la gana. A Monedero se le ocurrió decir que ″algo de culpa tienen los medios de comunicación cuando hacen algo tan poderoso como ponerle un altavoz a una persona que no está preparada para hacerlo”, y a Prat (que seguro que es periodista de carrera, no lo dudo) le faltó tiempo para indignarse y decirle a Monedero: “¡Qué narices tienes, Juan Carlos! Dándonos lecciones de cómo tenemos que hacer nosotros periodismo”.

Nunca me pareció que para saber informar hubiera que tener el título de periodista y así lo llevo defendiendo toda mi vida. De hecho hay muchos no periodistas ejerciendo el oficio, unos con más suerte que otros a la hora del reconocimiento de su trabajo, pero lo que me parece grave es que un presentador arremeta contra un contertulio porque este se permite opinar sobre la conveniencia o no de entrevistar a según qué descerebrados. O descerebradas.

Monedero tiene acreditado poseer conocimientos suficientes para expresarse como lo hizo, es un intelectual preocupado por el funcionamiento de los medios y ha leído mucho sobre ellos, presenta programas, interviene en tertulias, conoce el funcionamiento del oficio periodístico, la dinámica interna, incluso los trucos del día a día, porque no le falta preparación ni capacidad de observación. Pero aunque no tuviera ese bagaje, cualquier persona con un mínimo sentido común podría haber llevado a cabo la misma reflexión que hizo él cuando la joven toledana empezó a soltar barbaridades.

Estoy de acuerdo con lo que dijo Monedero y lo amplío: no puede ser que a una niñata desahogada, por el hecho de haber comentado algo en redes y declararse insumisa a las recomendaciones para luchar contra la pandemia se le busque, se le ponga un micrófono y se le pasee de tele en tele a pelo, argumentando que es lícito proporcionarle altavoz a sus barbaridades cuando en lo único que están pensando es en el incremento de audiencia que suele acompañar a la emisión de este tipo de desafueros.

A eso no podemos jugar. Eso no es periodismo ni nada que se le parezca. Ni espectáculo tampoco, porque ni siquiera tiene interés objetivo. Dos reglas que siempre le dije a los periodistas que trabajaron conmigo: una, el micrófono lo sostienes tú, nunca el entrevistado y dos, no puede ser usado al azar ni de manera irresponsable, a la ligera, y mucho menos en directo.

Porque si hacemos lo contrario y elevamos al absurdo esta demoníaca práctica que nada tiene que ver con el periodismo, ¿por qué no ponerse a buscar todos los días, por ejemplo, alegatos a favor de la pena de muerte, del maltrato a las mujeres o contra la presencia de vecinos de raza negra en nuestra vecindad? Hagámoslo así y démosle todo el altavoz posible, ¿no? Parte de esas siembras infectas son las que han acabado desembocando en los lodos fascistas que han llevado a Vox al parlamento.

Esa manera de hacer las cosas no puede traer nada bueno. Hay códigos éticos que no se pueden estar traspasando continuamente, mucho menos es de recibo ofenderse cuando viene alguien y nos dice que eso le parece mal y acto seguido espetarle que cómo se atreve, que a ver si va a ser el invitado quien le va a decir a él, presentador de rancio abolengo, cómo tiene que hacer las cosas.

Funcionar así en los platós televisivos es pornografía. No vamos bien por ahí, ni tampoco buscando canutazos en las calles comerciales del centro de las ciudades para conseguir las respuestas que queremos, otra práctica tan generalizada como deleznable.

Esto es lo que piensan: “Somos periodistas y a nosotros nadie nos dice lo que tenemos que hacer ni cómo hacerlo, ni a quién ponerle un micrófono”. Claro que no, faltaría más, como tampoco hay que opinar sobre si es correcto o no abusar del verbo tumbar en los titulares, ¿verdad?

J.T.

martes, 27 de octubre de 2020

Canal Sur se echa al monte

Lo de Canal Sur estaba cantado. Apenas los socialistas perdieran el poder en Andalucía, el PP se tomaría la revancha sin compasión alguna. A fe que lo está haciendo con creces. Claro que fueron tantas las tropelías cometidas durante casi treinta años que era impensable que, a las primeras de cambio, los adversarios políticos no se desquitaran pagándoles con la misma moneda. Hubiera sido elegante no hacerlo, claro, y me consta que entre los miembros del equipo de dirección hay quienes defienden criterios profesionales y no comparten el espíritu de revancha, pero… 

Otra cosa hubiera sido difícil, por no decir inimaginable. Esa es la triste historia de las televisiones públicas en nuestro país: yo tengo el poder, ergo yo manejo la tele. Y a los profesionales a quienes pilla en medio solo le quedan dos opciones: marcharse y buscarse la vida con el frío que hace fuera, o ponerse en primer tiempo de saludo y a tragar carros y carretas.

No son funcionarios propiamente dichos pero tienen plaza fija, y no es lo mismo ser ordenanza en un ministerio que periodista en una tele pública, claro que no. El ordenanza, el guardaespaldas o el arquitecto de una empresa pública no son lo mismo que un periodista, no pueden serlo.

Un periodista no puede ser tratado como un mercenario, ni este debe permitirlo. Esté quien esté en el poder, su trabajo ha de hacerse con los mismos criterios profesionales, así como un ingeniero técnico no puede pervertir las matemáticas según quien gobierne ¿O sí?

El periodista no debe ser maltratado por los gobernantes de turno, que es lo que ocurre en la mayoría de las televisiones públicas; la información en libertad es garantía de salud democrática y cuando esta práctica se prostituye todo se desarma.

Habría que crear mecanismos que impidieran esta dinámica. De lo contrario, ocurrirá siempre lo que en estos momentos sucede en Canal Sur, donde ahora andan arrinconados quienes durante años partieron el bacalao y campan por sus respetos quienes por entonces eran ninguneados. O ninguneadas.

Con un director de informativos, Álvaro Zancajo, de acreditadas tropelías en los medios por donde había pasado anteriormente, un señor a quien literalmente le importa un pimiento la información, todos sabíamos desde el día en el que lo nombraron que la tragedia estaba servida. Lo suyo es la sumisión a sus señores del Partido Popular, práctica contra la que, lamentablemente, poco pueden objetar quienes le precedieron e hicieron lo mismo durante lustros, al servicio de los gobiernos socialistas.


He ahí la maldición ¿Cómo se sale de ese bucle? ¿Cómo conseguir que ni los Zarrías ni los Bendodos de turno metan sus sucias manos en la información de servicio público? Desde los puestos máximos de responsabilidad debe ser muy difícil. Conozco el solvente trabajo que en otros tiempos acreditó como buenos profesionales a Juande Mellado, Isabel Cabrera o Desirée García Escribano… No me puedo creer que se encuentren cómodos con el producto que están haciendo,
no me puedo creer que les parezca bien el aterrizaje de Zancajo, no me puedo creer que hayan tenido algo que ver con la designación del triunvirato Montero-Fatou-Casal para el informativo de las ocho y
media de la tarde…

No, no me lo creo, porque ellos saben perfectamente que los espectadores, no solo no son tontos, sino que la ciudadanía andaluza no merece ser tratada con tal desconsideración. A este paso Canal Sur terminará haciendo buena la Telemadrid de la época de Esperanza Aguirre, aquella que acabó como el rosario de la aurora. No puede ser que suceda lo mismo con la televisión pública andaluza. Por mucho que San Telmo y los incondicionales acólitos con los que cuenta dentro de la tele autonómica parezcan empeñados en ir directos al precipicio.                                                                                                 
                  
J.T.

Publicado en "Confidencial Andaluz"

lunes, 26 de octubre de 2020

¡Váyase de una vez, señora Mateo!

He estado a punto de titular “¡Hasta aquí hemos llegado!”, pero me ha dado miedo que Pablo Casado me cobrara derechos de autor. De todas maneras, eso es lo que quiero decirle.

Señora Mateo, ¡qué decepción más grande! ¡qué tristeza, qué desaliento, qué ingenuidad la de quienes en algún momento creímos en usted e incluso llegamos a admirar públicamente su valentía! ¿Cómo pude/pudimos estar tan ciegos? Puesto provisional era el suyo, ¿verdad? “Yo estoy de paso, señorías”, llegó a decir en una de sus primeras comparecencias parlamentarias. ¡Ja!

En aquellos momentos estuve también entre quienes pensaron que usted se rodeaba de un buen equipo, lo escribí en un artículo de septiembre del 18 que titulé “Gracias, señora Mateo” ¡Madre mía, qué puntería la mía! La verdad es que era un buen equipo, el de los primeros meses sobre todo… hasta que usted se los fue fumigando uno a uno y sustituyéndolos por pelotas no sé si más cobardes que incompetentes o más incompetentes que cobardes.

Por aquel entonces preferí obviar sus conocidas carencias sobre el oficio periodístico porque creí en su buena voluntad y en su capacidad para delegar en gente competente. ¡Menudo chasco! Algún día se hará el estudio, con números y datos concretos, del a mi juicio enorme grado de responsabilidad que, con su gestión al frente de RTVE, tiene usted en el crecimiento del fascismo en nuestro país, en la preeminencia que Vox ha llegado a adquirir en la sociedad española.

Permitiendo la emisión de los infectos telediarios con los que nos castigan dos veces cada jornada, manteniendo el espíritu casposo en la cadena 24 horas, poniendo al frente de las mañanas a una presentadora sin capacidad de repreguntar, usted está destrozando la poca competencia que le quedaba a la televisión pública.

Hasta la espantosa televisión andaluza, que por culpa de Zancajo y sus tropelías apenas ven cuatro gatos mal contados, un Canal Sur que ha conseguido hacer buena la Telemadrid de los tiempos de Aguirre, hasta esa televisión se atreve a sacar pecho proclamando que sus datos de audiencia, ridículos y menguantes, son mejores en su territorio que los de Televisión Española.

¿Qué fue de aquella musa de la transición que leyó al pie del congreso de los diputados el documento conjunto de todos los partidos tras la manifestación para protestar contra el golpe de estado del 23F? ¿De verdad es usted aquella misma persona? ¿De verdad es aquella Rosa María Mateo la que está ahora permitiendo el crecimiento de los nazis en nuestro país merced a una programación vomitiva y unos informativos deleznables?

Podría preguntarle qué demonios le ha pasado, pero prefiero directamente pedirle que tenga el valor de marcharse mañana mismo.

Creo que algo de la Mateo de antes debe quedar todavía en usted y, si así es, lo más sensato sería dejar en evidencia a quienes la nombraron dimitiendo de verdad, no con la boca chica, convirtiendo su marcha en un hecho consumado, lo que obligaría a tomar decisiones para acelerar la formación de un nuevo Consejo de Administración. Si mientras tanto la tiene que sustituir otra persona al frente de la Administración Única, pues que espabilen, no pasa nada, ¡adelante, que así sea!

Que la nombraran Administradora Única dejó atónitos a muchos, sorpréndalos ahora de nuevo marchándose a su casa mañana mismo, aunque solo sea por respeto al trabajo de todos los directores –y directoras- generales que le precedieron. Nadie lo hizo peor de lo que usted lo está haciendo, y mire que hubo algunos que le pusieron bastante empeño.

Márchese también por respeto a los muchos profesionales decentes que quedan en tve y que sufren a diario viendo lo que se hace con su trabajo y con el patrimonio de tantos años. Algunos de los que perpetraban la manipulación en tiempos de Rajoy ahí siguen con mando en plaza, y quienes serían capaces de hacer una tele decente... si se les espera… nadie parece saber dónde están.

¡Qué pena me da tener que tragarme las palabras con las que ponderé su trabajo aquel día en que me parecía que usted podría ayudar, en su etapa de transición, a dejar una buena tele para el equipo que le sucediera. ¡Menuda herencia les espera!

¡Váyase antes de pasar a la historia como lo peor que le pudo pasar a rtve! Aunque me temo que ya es demasiado tarde.

J.T.

sábado, 24 de octubre de 2020

Lola Maldonado, víctima de su exceso de lucidez

Palabras de despedida

Lola Maldonado
, a quien desde hace casi cincuenta años me unía un cariño de hermanos, era una mujer VÍCTIMA DE SU EXCESO DE LUCIDEZ. Demasiado brillante para llevar una vida normal. 

Quiero rendir homenaje hoy aquí a su memoria y a su vida con estas palabras. Quiero rendir homenaje a quien tenía un actitud ante la vida que, en ocasiones, recordaba a memorables mujeres de la historia de la literatura. 

Mujeres como Emma Bovary, la heroína de Gustave Flaubert, que marcó a generaciones con su increíble vida y carácter. Insegura y sensible, luchó por ser feliz pese a flirtear a veces con el aburrimiento y la depresión. Tropezaba y caía, pero nunca se rindió. 

Mujeres como Elizabeth Bennet, una de las protagonistas de Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen, siempre reivindicando su independencia y negándose a aceptar lo establecido, que pensaba por sí misma y actuaba en consecuencia. 

Lola unas veces parecía Ana Karenina por su cabezonería, su tenacidad o su propensión a ponerse el mundo por montera, y otras recordaba a Miss Marple, el personaje de una docena de novelas de Agatha Christie, mujer astuta, perspicaz… y metomentodo. 

Si hubiera vivido en la Oviedo de Clarín, Lola podía perfectamente haberse convertido en inspiradora del personaje de Ana Ozores, la protagonista de La Regenta, de personalidad insegura pero con criterio, que acabó siendo víctima de una sociedad que no la entendía, la reprimía y no le dejaba ser lo libre que quería ni sentir de la manera en que ella lo necesitaba. 

En Sant Cugat, a primeros de los setenta, Lola era la más brillante de todos nosotros, la docena de almerienses que por aquel entonces nos fuimos a estudiar a la Universidad Autónoma de Bellaterra. Se leía en un día, y los asimilaba, tochos de 400 y 500 páginas. 

Hemos vivido casi siempre en la distancia, yo en Sevilla, Málaga o Madrid; ella en Almería, pero cuando venía aquí la veía antes y más veces que a parte de mi familia. A ella y a su hijo Francisco, mi ahijado. A pesar del perro. 

Los últimos dos años y medio, la enfermedad nos unió más aún. Mis hijas la adoraban y sus madres también. Por algo sería. Y Alicia, mi compañera de vida los últimos seis años, siempre estaba preocupada porque el cáncer de Lola, me decía, era más grave que el suyo. Hace ya más de nueve meses que murió. 

Menos acostarnos, Lola y yo hicimos centenares de cosas juntos en nuestra vida, pero lo que quedará fijado para siempre en mi recuerdo es la excursión a Segovia que el pasado 6 de septiembre, apenas dos semanas antes de que ingresara en el hospital de donde ya no saldría con vida, hicimos con ella mi hija Gádor y yo: Catedral, casa de Machado, Alcázar, Acueducto, el reglamentario cochinillo… Caminó todo el día y aguantó como una leona. 

Desde hacía años, solía leerle muchos de mis artículos antes de publicarlos. Ya en el hospital, todavía le dio tiempo a corregirme los de los días 8, 10 y 12 de octubre, este último dedicado a la historia de la Comunidad de Madrid, el himno y su bandera. Al que escribí para publicar el día 14, ya no pudo darle su visto bueno. 

Durante los últimos días en el hospital a veces repasábamos algún libro que en su día nos gustó a los dos y otras, gracias a internet, recordábamos películas y canciones que en su día nos dejaron buen sabor de boca. Era momento de cosas ligeras. “El golpe” la disfrutamos en mi ordenador portátil el día 9 de octubre; “Con faldas y a lo loco” llegamos a la mitad el día 10, y el 11… ya no tuvo ganas de ver el resto. Entre los últimos vídeos musicales que escuchamos juntos estuvo el Aleluya de Leonard Cohen:

“…la guerra pronto se acabará.
 
En el mundo al fin reinará la paz
 
y no habrá miseria alguna.
 

Aleluya Aleluya, 
aleluya
 Aleluya, aleluya 

Porque la norma sea el amor
 y no gobierne la corrupción, 
sino
 lo bueno y lo mejor del alma pura.
 
Seguro que Dios nos protegerá de un mal final”. 

---

(Almería, 24 de octubre de 2020, texto leído durante el acto de despedida final a mi "comadre" del alma.)
 

miércoles, 14 de octubre de 2020

Los informativos de Telemadrid son más decentes que los de TVE

Suena raro, ¿verdad? 
Pues así es. 
Si los comparamos con los Telediarios de la Uno y a día de hoy, los informativos de Telemadrid ganan por goleada. Hacen un periodismo más vivo, salen más a la calle y sus escaletas suelen estar equilibradas, aunque todo dentro de un orden, claro está, pero lo suficiente para tener de los nervios a Díaz Ayuso y a Miguel Ángel Rodríguez.

Si los informativos de Telemadrid presentan una cierta decencia, esto ocurre muy a pesar de la presidenta de la Comunidad y de su alter ego. ¿Cómo es posible que en “nuestra” televisión no se hagan las cosas como nosotros queremos?, braman por los pasillos, impotentes ante el blindaje legal con el que cuenta el actual equipo directivo de la televisión pública madrileña.

Lo repetimos, por si aún piensan que no han leído bien: La televisión de la autonomía que preside la popular Díaz Ayuso, en coalición con Ciudadanos y con el apoyo de Vox, es a día de hoy mucho más presentable que la del Estado, cuyo Gobierno de coalición está presidido por el socialista Pedro Sánchez y cuenta con cinco ministros de Unidas Podemos. El PP y Vox están mucho más felices con el trato que les prodigan en TVE que con el que reciben por parte de la televisión pública madrileña.

En Telemadrid las cosas son así entre otras razones porque al equipo directivo, elegido hace casi cuatro años, no se le puede destituir a menos que gaste más dinero del asignado y el déficit se dispare. En TVE, en cambio, las cosas están como están porque un equipo provisional elegido para pocos meses lleva dos años largos al frente de la Corporación a la espera de que, en el Congreso de los Diputados, los partidos se pongan de acuerdo para sacar adelante de una vez un Consejo de Administración independiente.

Esperanza Aguirre, la que más tiene por qué callar en materia de manipulación televisiva, manifestó el otro día con su desahogo habitual y sin que se le cayera la cara de vergüenza que “Telemadrid es de Podemos ¿Y dónde dijo esto? Pues sentada en un plató de Televisión Española, entrevistada en directo en un programa matinal, sin que ni la presentadora ni los contertulios le replicaran tamaña barbaridad. Cuando unos informativos no manipulan, como se hacía en sus tiempos de presidenta, para Aguirre y para el PP en general, esa televisión es de Podemos, por muchas carencias que tenga, que las tiene y por muchas críticas que merezca.

Les propongo un entretenimiento: ¿Qué les parece si en lugar de extendernos en más disquisiciones intentamos comparar, por ejemplo, el comienzo de los informativos que Telemadrid y TVE emitieron la tarde-noche del pasado lunes 12 de octubre? Bastará con la apertura y los primeros temas de ambos Sumarios para extraer conclusiones, ya verán:

Apertura de TVE
12-0: REENCUENTROS EN LA FIESTA NACIONAL
Imágenes de Pedro Sánchez saludando a Ayuso, corrillo con ella y tres personas más, saludos del rey a los miembros del gobierno y primer plano de Iglesias.
Presentadora: "El reencuentro de Pedro Sánchez y la presidenta madrileña después de que el gobierno decretara el estado de alarma en Madrid es una de las imágenes que nos deja este 12 de Octubre. Una fiesta nacional atípica marcada por la pandemia a la que por primera vez ha asistido Pablo Iglesias. El vicepresidente segundo ha coincidido con el rey tras sus últimas críticas a la monarquía y con el presidente del Poder Judicial y del Supremo. Este tribunal tendrá que decidir sobre su posible imputación en el caso Dina".

Tres dentelladas a Pablo Iglesias a portagayola, las tres seguidas, sin anestesia. Caña inmisericorde al líder de Podemos desde el minuto uno aunque todo lo demás pase a segundo plano. Es verdad que se trata de la primera vez que Iglesias asiste a este acto, pero también lo es que hasta este año no formaba parte del Gobierno y miren qué casualidad, como hay un plano en el que aparece en un corrillo con Lesmes, pues aprovechamos para meter cuña un día más con el llamado caso Dina. Sobran comentarios.

Apertura de Telemadrid
UN DOCE DE OCTUBRE DIFERENTE
Imágenes de aviones sobre el Palacio Real, salvas, el rey pasando revista, ofrenda, desfile en el patio, corrillos…
Off: "La patrulla Águila ha vuelto a surcar el cielo de Madrid pero este ha sido un desfile del 12 de Octubre diferente, recluido en el patio de la Armería del palacio Real. El rey ha presidido un acto en el que por primera vez en décadas no ha habido desfile de las unidades militares por las calles de la capital. Lo que sí ha habido, como cada año, han sido corrillos. Algunos muy significativos".

Abren informando de la celebración de la Fiesta Nacional, se ve la pifia del humo de los aviones aunque no la comentan, y rematan advirtiendo que algunos corrillos eran “muy significativos” mientras se ve a Iglesias en uno de ellos junto a Lesmes. Sutileza.

Segunda noticia de Televisión Española 
UNA FIESTA NACIONAL SIN DESFILE
En imágenes, fragmento del desfile con los soldados cantando “La muerte no es el final”, parada militar y repetición del saludo del rey a los miembros del gobierno con especial hincapié en el momento en que coincide con Iglesias.
Off: "Una fiesta nacional atípica que ha cambiado de escenario. Ha sido en el palacio real y también de formato. El tradicional desfile se ha sustituido por una parada militar en la que han participado poco más de quinientos efectivos frente a los cuatro mil de hace un año. Los reyes han presidido los actos, donde hemos visto al gobierno casi en pleno".

Segunda noticia en Telemadrid
EL CORRILLO DE SÁNCHEZ Y AYUSO/ UN ENCUENTRO “INCÓMODO” Imágenes de ambos que refuerzan el titular.
Presentadora: "Por primera vez desde la declaración del estado de alarma por parte del gobierno hemos visto juntos a Pedro Sánchez y a Isabel Díaz Ayuso".
Off: "Ambos han coincidido en el Palacio Real, se han saludo pero poco más. Ha sido un encuentro frío en el que también han estado el alcalde de Madrid, el jefe del Estado Mayor y la ministra de Defensa, en el que se ha hablado de todo menos del cierre perimetral de Madrid. El gobierno regional sigue reclamando que se levante el estado de alarma".

Mientras que a TVE le faltó tiempo para decir esto en la primera frase de la apertura, la televisión regional habla de su presidenta en segundo lugar. La apertura se le otorgó a los hechos, no a los cargos, justo al contrario que lo que hizo el Telediario.

Tercera noticia de TVE
PROTESTAS CONTRA EL GOBIERNO
Imágenes de la plaza Real con manifestantes envueltos en banderas de España chillándole a los coches de los miembros del gobierno mientras iban saliendo del Palacio Real. Sonido ambiente que permite escuchar pitos y gritos de “Gobierno, dimisión”. A continuación, imágenes de la manifestación de Vox por la Cibeles y otros lugares de Madrid.
Off: "Con pitos, abucheos y gritos de dimisión han recibido y despedido algunos ciudadanos al Gobierno. En paralelo a estos actos, Vox ha convocado en toda España marchas en contra del ejecutivo. La más numerosa, esta, que ha recorrido el paseo de la Castellana en Madrid".

Banderas de España enarboladas por quienes gritan contra el Gobierno al que representa esa misma bandera, y banderas también en los coches de la protesta convocada por Vox. Un collage cuando menos confuso donde la ausencia de matices y precisiones no ayuda demasiado a que el espectador extraiga  conclusiones claras de lo que le están contando.

Tercera noticia en Telemadrid
UN PUENTE DEL PILAR ATÍPICO / RETORNO, PERO MENOS
Imágenes de carreteras carreteras, estaciones, pasajeros con maletas…
Off: "Y a estas horas, tranquilidad en los accesos a la capital, nada que ver con lo que sería normal el un puente del Pilar. También hemos visto poco movimiento en estaciones de autobús o Renfe. Muchos optaron por quedarse y los que se fueron regresan poco a poco a Madrid".

Información de cercanía sin valoraciones.

Cuarto tema en TVE
DEBATE MOCIÓN DE CENSURA 21 y 22 de Octubre
Imagen: Un croma de Abascal y Pedro Sánchez frente  frente
Presentadora: "El congreso debatirá la próxima semana la moción de censura que Vox anunció en junio contra el presidente del gobierno Pedro Sánchez. Será en el pleno de los días 21 y 22 de octubre".

Más Vox arriba del todo, no vaya a ser que se enfaden y ya se sabe que hay que tenerlos contentos.

Cuarto tema en Telemadrid
LOS MADRILEÑOS HAN VISITADO MADRID / POR FIN… UNA BUENA CAJA
Dúplex reportero: "Los hosteleros están satisfechos con este puente, por ejemplo los del centro de Madrid, que han visto cómo tenían estos días las terrazas llenas. El confinamiento les ha venido bien para hacer buena caja estos días de puente".
Total hostelero 1: "Desde antes del confinamiento de marzo no habíamos tenido tanto trabajo. Ha sido un fin de semana fantástico".
Total hostelero 2: "Desde luego el comportamiento del madrileño de apoyo al sector está siendo increíble".

Televisión Española, por supuesto, no trató este tema. Igual pensaron que era muy local, pero no lo era porque entre los argumentos de Ayuso contra el Gobierno central, esta ha sostenido que el encierro y la falta de libertad iban a ser una ruina para los hosteleros. Constatar la alegría del sector no debió ser plato de buen gusto para la presidenta regional ni para su cohorte, pero Telemadrid dio esa información, como dio también, ya en el desarrollo de la escaleta, una batería de totales de representantes de todos los partidos de la Asamblea a propósito de la gestión de la pandemia.

Comparado con el trato que TVE dispensa al Gobierno de coalición, el ejecutivo de Ayuso y su vicepresidente Aguado no tiene argumentos para quejarse de Telemadrid por mucho que, insaciables como son, no les bailen el agua todo lo que a ellos les gustaría. Como le ocurre a Aguirre, Ayuso está firmemente convencida de que “su” televisión está colonizada por Podemos y tanto lo cree que, en los catorce meses que lleva de mandato, aún no ha pisado las instalaciones.

Cierto día, en sede parlamentaria, el PP recriminó al director general que fuera desleal con su gobierno, a lo que este respondió textualmente: “Yo no trabajo para ningún gobierno, yo trabajo para la Administración pública, que es muy distinto”. Desde entonces tanto Ayuso como Rodríguez le tienen puesta la cruz a José Pablo López y sueñan con el momento de echarlo, tanto a él como al equipo de Informativos que dirige Jon Ariztimuño, por mucho criterio profesional que apliquen en su trabajo y por muy respaldados que estén por los indices de audiencia, algo que ya les gustaría a los profesionales de TVE que ocurriera con su trabajo, tan digno y competente como el de sus compañeros de Telemadrid, pero mucho peor gobernado.

Al ritmo que van las cosas existe el riesgo de  que, en lugar de celebrar las mejoras en TVE, acabemos viendo a Telemadrid de nuevo en manos de los mismos desaprensivos que hace años hundieron su credibilidad y su prestigio. Solo hay una manera de evitar la catástrofe: que Ayuso se vaya, lo que puede que ayude a  para preservar los logros de Telemadrid, y que el concurso de TVE se resuelva de una puñetera vez.

J.T.

lunes, 12 de octubre de 2020

TVE, ¿hay alguien ahí?

Hasta hace unas semanas llevaba una especie de prontuario sobre los informativos de televisión y me tomaba la molestia de anotar observaciones sobre las cabeceras y el desarrollo de las escaletas. Lo hacía sobre todo con las televisiones generalistas, con todas, gracias a que los aparatos de televisión de ahora te permiten consultar la programación cuando a ti te resulta más factible. 

Hasta hace unas semanas tomaba notas sobre el orden de las informaciones, la falta de objetividad en muchas entradillas, la elaboración de las piezas, las intervenciones en directo, analizaba lo que a mi juicio faltaba y sobraba, me indignaba con los totales callejeros al azar colocados sin venir a cuento y que, como todos sabemos, son la máxima expresión del antiperiodismo… 

Lo hacía hasta hace una semanas, sí, pero lo he dejado. Me he rendido, He desistido por salud mental y hasta física, porque hay insultos al periodismo que perpetran las teles a diario que a mi pobre corazón le cuesta trabajo soportar. Lo he dejado por eso y también porque he llegado a la conclusión de que resulta inútil: todo es escandalosamente previsible. 

No voy a entrar aquí de nuevo en la amoralidad que rezuman buena parte de los comentarios de Vicente Vallés, tampoco voy a incidir en lo perverso que me parece asustar a la ciudadanía con el alarmismo que practica Telecinco, o la estridencia de la Sexta, otrora tan presuntamente progresista ella. Y él. Lo que verdaderamente me subleva es lo que hace Televisión Española. 

Conocer las tripas de esa casa como las conozco no sé si me beneficia, porque cuando veo el producto que ofrece teniendo en cuenta los medios de que disponen y la capacidad profesional del noventa por ciento largo de los periodistas, realizadores y técnicos que trabajan allí, me cuesta mucho trabajo entender cómo demonios puede pasar lo que está pasando. 

Es verdad que a veces, sabiendo lo que sé de las interioridades de la casa (me gustaría saber mucho menos, pero es que me llaman y me lo cuentan, qué le voy a hacer yo) me da por pensar que la situación de Televisión Española –y de Radio Nacional-, no lo olvidemos, que cada día ofrece enfoques informativos más infectos, es más difícil de arreglar que la de Oriente Medio o los problemas económicos de la República Argentina. 

¿Qué demonios pasa ahí? ¿Hay alguien en el puente de mando? ¿Hay alguien que quiera apostar por una información de servicio público en lugar de dejarse arrastrar por las inercias de las demás televisiones generalistas? ¿Hay alguien ahí que entienda que los miserables y regulares ataques a Unidas Podemos perjudican seriamente la estabilidad del Gobierno de coalición en su conjunto? ¿Hay alguien ahí que entienda que hacerle el juego a la derecha, por acción o por omisión, es contribuir a propagar el odio en lugar de contribuir a facilitar la convivencia? ¿Hay alguien ahí que esté dispuesto o dispuesta a plantar cara a quienes intimidan o amenazan desde la ultraderecha, hay alguien ahí que no tenga miedo de ser tachado de bolivariano si en los Informativos no le meten varios palos diarios al partido minoritario del Gobierno de coalición? 

Claro que los hay, el noventa por ciento mínimo, como decía más arriba, pero no son los que mandan. Amparados en la indefinición de un concurso público cuyo desenlace no llega (ahora parece que empiezan a moverse un poco las aguas pero hasta que no lo vea resuelto no me pienso creer nada), excusándose en que la redacción de informativos es una especie de castillo inexpugnable donde la vieja guardia de la época de Rajoy sigue campando por sus respetos, temblorosos ellos y ellas no vaya a ser que la derecha les tache de izquierdosos y progubernamentales, ahí les tenemos otorgando cancha a discreción a Cayetana, a Aguirre, a Olona; a periodistas de ABC, El Mundo, La Razón o El Español en tertulias donde propagan el mismo mal rollo que los medios a los que pertenecen. 

Se cumplen dos años y cien días desde que Rajoy y Soraya se marcharon a sus casas. 830 días con sus respectivas noches en las que el PP sigue marcando el paso en Televisión Española y Radio Nacional. El PP… y Vox! 

J.T.

Publicado en La Última Hora