domingo, 11 de febrero de 2024

Desbandá 2024. Crónica de la 1ª etapa



07/02/2024

¡¡VIVA PALESTINA!! ¡¡VIVA LA REPÚBLICA!! *


"El título de entrada de esta crónica no es un buen deseo, ha sido el grito de una persona al paso de nuestra marcha, la octava que hacemos desde 2017, cuando decidimos repetir andando, la huida de más de 200.000 personas, que primero llegaron a la capital malagueña, desde las provincias limítrofes de Cádiz, Sevilla, Córdoba, Granada, y todo el norte y oeste de la provincia de Málaga, para seguir huyendo nuevamente desde Málaga hasta Almería. Huían del fascismo y del terror que las tropas franquistas, sobre todo las tropas coloniales marroquíes, iban sembrando a su paso. La aviación italiana, la alemana y los cruceros franquistas desde el mar, intentaron matar a todos los civiles que podían, en la columna de, mayoritariamente mujeres, ancianos y niños, que se extendían por decenas de kilómetros, por la carretera que el doctor Norman Bethune, llamó la carretera de la muerte. 


Fue un genocidio, porque se trataba de eliminar de manera despiadada a un sector de la población por considerar sus ideas contrarias a lo que defendía las clases reaccionarias dominantes en España de toda la vida, y que abrazaron el fascismo como el modo de imponer por la fuerza nuevamente el poder que habían perdido democráticamente en las urnas. Justamente, por haber denominado a esta edición de La Desbandá “El genocidio silenciado” es por lo que, en la cabeza de la marcha, además de la habitual bandera republicana, hemos incorporado la bandera palestina. Igual hemos hecho en el cartel de difusión de la marcha. 


Es nuestra forma de solidarizarnos con un pueblo que está sufriendo un genocidio que vemos en vivo y en directo todos los días a través de los medios de comunicación. Matan a civiles palestinos, la mayoría niños y niñas, para expulsarlos de la tierra donde llevan miles de años viviendo, y con el simple objetivo de robárselas.


Por eso la gente ha identificado perfectamente nuestra lucha por sacar a la luz el genocidio que sufrió el pueblo andaluz a manos del fascismo con el genocidio que está sufriendo el pueblo de Palestina. En esta marcha de hoy, en la que hemos participado 92 mujeres y 91 hombres, nos hemos sentidos arropados por el grito de la calle, donde constantemente han estado saludando y animándonos en la marcha. 


Ayer, 6 de febrero, por la tarde, se organizaron dos actos en Málaga capital, aprovechando la pernocta de muchas personas que participaban hoy en la marcha. El primer acto fue una visita a la antigua prisión provincial, hoy en ruinas. En la puerta de la cárcel dos compañeras, Pepita y Marisol, nos hablaron de su paso por esa cárcel, cuando en los últimos años del franquismo seguían encarcelándote y apalizándote, por defender la democracia y el libre pensamiento. Otro compañero, Manuel, nos contó la historia, también desconocida, de la fuga, el 1 de mayo de 1.946, de 26 presos políticos liderados por el comunista Ramón Vías Fernández. En ella participaron anarquistas, socialistas, comunistas, republicanos… y fue un éxito. La fuga se hizo a través de un túnel que se construyó desde el suelo de la enfermería hasta el exterior.


Sin embargo, varios días después, Ramón y dos de sus compañeros, que estaban escondidos en una vivienda del extrarradio de Málaga, y por culpa de una delación, fueron acorralados en la casa, y a pesar de que decidieron entregarse, fueron acribillados en cuanto salieron a la calle. La cárcel de Málaga albergó una de las mayores concentraciones de represaliados tras la guerra, castigando así a una ciudad que fue considerada como la roja. Entre sus presos estuvo el novelista Arthur Koelster, detenido al entrar las tropas franquistas en Málaga; fue después trasladado a la cárcel de Sevilla y allí pensó su libro, “Diálogo con la Muerte. Testamento español (1937)”, pensando que, o sería fusilado, o se suicidaría, aunque finalmente le salvó un canje de prisioneros efectuado por la República.


El segundo acto fue una visita a las fosas comunes del cementerio San Rafael, convertido ahora en parque, con una gran pirámide con los nombres de las personas allí ejecutadas. La investigación documental, publicada “San Rafael (Málaga). Las fosas. Febrero 1937-Noviembre 1955” por Andrés Fernández Martín y Francisco Espinosa Jiménez, certifica que la administración franquista ejecutó a 4.288 personas que fueron enterradas en diversas tumbas colectivas e ilegales. Los trabajos arqueológicos, realizados desde 2006, rescataron un total de 2.840 cuerpos, el conjunto de fosas con mayor número de exhumados en Europa occidental.


En la marcha de hoy hemos andado 26 km, primero en el trayecto realizado desde el comienzo del Rincón de la Victoria hasta Torre del Mar. Hemos arrancado la marcha en la zona donde el impacto de obús de un destructor abrió un boquete en el túnel por donde pasaba el tren de cercanías y que la gente usaba para protegerse de los bombardeos.


Después en la plaza del pueblo, concejalas de la oposición, una de PSOE, otra de PODEMOS y otra  IU, han denunciado que el alcalde del PP del Rincón de la Victoria es negacionista de La Desbandá a pesar de todos los datos, testimonios y grabaciones de radio de la masacre.


Pero otros km los hemos sumado con las actividades realizadas por la tarde ya en Torre del Mar. La visita al antiguo faro, hoy ya en desuso, pero que era el que funcionaba el 7 de febrero de 1937, rememorando la historia del farero Anselmo Vilar, que fue fusilado por las tropas franquistas al día siguiente de ocupar Torre del Mar porque no encendió el faro aquella noche, lo que dificultó el asedio de la aviación a las personas que huían y que pudieron descansar en los amplios cañaverales que rodeaban el faro. 


En el acto de recuerdo del farero, ha intervenido Amparo Monroy, una persona de 86 años, sobreviviente de La Desbandá y que ha hablado de tres genocidios, el de La Desbandá, el de la retirada de la población civil de Cataluña hacia Francia y el genocidio actual de Gaza. Amparo ha señalado que, los que no tenemos poder, podemos usar nuestras voces, y que millones de voces pueden convertirse en un océano impetuoso que obligue a Israel a parar el genocidio. Lo que no podemos hacer es callarnos, porque el silencio es complicidad. También otro compañero de La Desbandá, Juan Delgado, ha leído una poesía dedicada al farero Anselmo Vilar.


Además de la poesía, Juan ha hablado de lo difícil que fue la resistencia de Málaga ante las tropas fascistas y de que no comparte la idea de que el gobierno republicano abandonó Málaga a su suerte, sino que no tenía otras opciones. Hay que recordar que el gobierno de la República estaba huido en Valencia, y que Madrid no se creía que pudiera resistir el ataque de las tropas fascistas.


Después de la visita al faro hemos ido al Parque de la Memoria, donde en distintos bancos del parque están grabados nombre de personas del pueblo, asesinadas por el fascismo y se ha recordado a dos personas fallecidas recientemente, a Fali, un militante comunista del pueblo de Arenas, cercano a Vélez, que llevaba muchísimos años trabajando en la Memoria Histórica y colaborando con la Desbandá y a Pita, miembro de los fundadores de la marcha de La Desbandá que ha fallecido también recientemente. 


Durante la marcha, en la pedanía de Benajarafe, un hombre nos paró para contarnos, muy emocionado, que su madre salió huyendo con 8 años en La Desbandá junto a toda su familia. Pero la historia más detallada, nos la ha contado Lu, una chica francesa, de 34 años, que nos acompaña en la marcha en recuerdo y homenaje a su bisabuelo, Antonio Gutiérrez Jurado y su bisabuela, Carmen Romero Ruiz, que huyeron desde Vélez, con La Desbandá, llevando a sus seis hijos e hijas. El bisabuelo escribió mal unas memorias de más de 100 páginas contando lo que habían pasado en la huida. Ella sabe de la tragedia que supuso atravesar el río Guadalfeo, con mucha gente ahogada que no pudo pasar. También, que cuando llegaron a Almería, todas las calles estaban llenas de excrementos de las personas que habían llegado refugiadas y que tenían que dormir en las calles hasta que le asignaran un destino. A su familia la enviaron a Valls, un pueblo de Tarragona. Estuvieron allí hasta enero de 1939, cuando cayó Cataluña y más de 500.000 personas huyeron en La Retirada, para muchas de ellas su segundo éxodo del fascismo. Al pasar a Francia, el bisabuelo fue separado de la familia y enviado al campo de concentración de la playa de Argelès-sur-Mer donde hacinaron, sin ningún tipo de protección que no fuera hacer un agujero en la arena, a decenas de miles de personas. 


Ocho meses tardó el bisabuelo en encontrar a su familia, con la ayuda del Comité de Refugiados. Se instalaron en la zona de Normandía, donde vivieron la ocupación alemana. En la ciudad de Le Havre echaron raíces y allí sigue casi toda la familia con su descendencia. Lu dice que Le Havre está llena de Gutiérrez. Su abuelo, que enseñó a todos sus nietos y nietas, a hablar castellano, era uno de los 6 hijos que marcharon en La Desbandá, contando con 13 años de edad. De los 6, aún sobrevive su tía abuela, María Gutiérrez, que se casó con otro español en Francia y ambos se fueron a Argentina. Una prima suya, nieta de María Gutiérrez y ella son las únicas dos miembros de la familia que decidieron venirse a España. Las dos viven en Torre de Benagalbón, un distrito del Rincón de la Victoria. 


Mañana segunda etapa, desde Torre del Mar hasta Nerja."


*Escribe: Manuel García Morales, cronista oficial de La Desbandá.

Transcripción y edición:  J.T.

martes, 6 de febrero de 2024

Desbandá 2024. Texto de Presentación.

"Desde 2005 se comenzó a caminar. 

Desde 2017 caminamos toda la Carretera de la Muerte (Málaga – Almería 1937).

"Caminamos para recuperar VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN. 

Caminamos en recuerdo y homenaje a las miles de víctimas del mayor genocidio perpetrado durante la Guerra de España 1936-1939. 

Caminamos porque fue también uno de los testimonios más grandes de épica civil de “los tres años de la España heroica” (Vicente Rojo). 

Y caminamos porque La Desbandá es un testimonio nítido de que aquello no fue una Guerra Civil, ni fueron neutrales las democracias burguesas. Aquello fue una intervención nazifascista contra la República Española. La mayoría del Ejército Español, junto al ejército italiano y alemán contra los pueblos de España, mal armados y bloqueados por la falsa neutralidad de los gobiernos de Francia e Inglaterra. Intervención cuyo carburante fue financiado por Texaco (USA).

Caminamos porque La Desbandá es testimonio de la verdadera lucha contra el nazifascismo, la de los pueblos. Junto a un pueblo mal armado, contra los dos ejércitos más fuertes de Europa, decenas de miles de voluntarios internacionales llegaron bajo el lema “Por vuestra libertad, por la nuestra”. En la Guerra de España y en la Segunda Guerra Mundial, el primer frente fue el de las resistencias populares. Y muchos de aquellos republicanos españoles que sufrieron el bloqueo de las democracias burguesas, que fueron internados en miserables campos de concentración en Francia y Argelia, supieron mirar más allá y continuaron la lucha contra el nazifascismo en el Ejercito de la Francia Libre y en la resistencia francesa. Es falso que las democracias burguesas permitieran la intervención nazifascista en España por el miedo a la guerra. No menos miedo tenían al poder popular de la República Española. Su miedo era el que relataba Beltolt Brecht: “No hay nada más parecido a un fascista que un burgués asustado”.

Caminamos, en resumen, en recuerdo a las víctimas, en homenaje a la épica civil de cientos de miles de andaluces que caminaron cientos de kms para continuar en territorio republicano y para reescribir la verdad.

Y seguiremos caminando mientras en este país no se reconozca el genocidio y puedan, impunemente, dirigentes políticos y cargos públicos, decir que igual fueron los unos que los otros y que hay que hacer una Ley de Concordia. La concordia se construye sobre la verdad.  Y no igualando las alpargatas de cientos de miles de andaluces/as con tres cruceros pesados disparando a pocos cientos de metros y con aviones y tanquetas bombardeando civiles.

Seguiremos caminando contra el fascismo, el de ayer y el de hoy."

Por la transcripción: J.T.


lunes, 5 de febrero de 2024

87 años de “La Desbandá” entre Málaga y Almería


Este miércoles día 7 comienza la octava marcha Málaga-Almería en memoria de “La Desbandá”. En esta ocasión me propongo formar parte de la expedición que, desde 2017, cubre durante diez días la distancia que separa a estas dos ciudades andaluzas para honrar así la memoria de las miles de personas que en 1937 fueron asesinadas en esa carretera. Mujeres, ancianos y niños en su mayoría, murieron ametrallados desde el mar y desde el aire cuando intentaban ponerse a salvo tras la toma de Málaga por las tropas golpistas durante la guerra civil. Se cumplen ahora 87 años de aquella carnicería mucho más grave que la de Gernika, pero también mucho más desconocida.


Tras la caminata del primer día llegaremos a Torre del Mar, donde está previsto homenajear a Anselmo Vilar, el farero que fue fusilado por apagar la luces para intentar así impedir la visibilidad a los barcos asesinos (el Baleares, el Canarias o el Almirante Cervera). Allí, desde hace ya un tiempo, familiares de supervivientes y algunos de los pocos que aún quedan vivos, se reúnen cada año en el parque que recuerda los hechos, hoy día declarado por fin Lugar de Memoria. 


La segunda etapa finaliza en Nerja donde, desde hace dos años, hay un hito conmemorativo colocado en uno de los puntos por donde pasó la “caravana de la muerte”, las miles de personas malagueñas que huían despavoridos de la toma de su ciudad por las tropas del general golpista Gonzalo Queipo de Llano y cuyo objetivo era conseguir llegar vivos hasta Almería, todavía zona republicana. El tercer día, la marcha de este año en recuerdo de aquella tragedia finalizará en Cerro Gordo tras caminar por senderos y restos de la carretera antigua en la que los aviones italianos se cebaron contra la multitud sin que hasta la fecha se haya podido documentar qué demonios ocurrió con todos aquellos cadáveres. En los registros civiles y los libros de enterramiento apenas existen referencias. Los escasos supervivientes, entonces niños de corta edad, recuerdan cómo tenían que saltar sobre los muertos para poder continuar huyendo. 


Pasaremos después por Almuñécar y llegaremos hasta Salobreña donde, como en años anteriores, está previsto llevar a cabo encuentros escolares entre supervivientes, docentes, voluntariado universitario y estudiantes de varios institutos de Málaga, Granada y Almería. Así continuaremos caminando durante once días durmiendo en pabellones municipales o polideportivos de Castell de Ferro, La Rábita o Adra hasta llegar a Almería realizando actos de homenaje en estas localidades como reconocimiento a quienes vivieron aquel infierno. 


Entre los escasos testimonios que existen de todo aquello se encuentran las fotografías que tomó Norman Bethune, un médico canadiense que partiendo desde Almería y haciendo el camino inverso, realizaba transfusiones de sangre en su propia ambulancia y recogía heridos que trasladaba hasta los hospitales almerienses. Aquel exterminio se mantuvo durante mucho tiempo cubierto por un espeso manto de silencio. Los demócratas continuamos teniendo aquí una enorme deuda pendiente. Durante décadas nadie nos habló nunca de aquella violencia gratuita, de aquel genocidio que acabó con la vida de entre cinco y diez mil seres humanos y del que en muchas localidades por donde pasa la marcha y gobiernan partidos de derechas, continúan sin querer saber nada.


Cuando en Motril las Brigadas Internacionales consiguieron parar en la Sierra de Lújar el acoso de los rebeldes a los huidos, muchos de los que consiguieron llegar hasta tierras almerienses continuaron hasta Valencia y otras zonas de Levante. Eran decenas de miles de seres humanos heridos, hambrientos y envueltos en harapos que desde el 7 al 12 de febrero de 1937 habían sobrevivido a los ataques de barcos y aviones corriendo y comiendo únicamente caña de azúcar o cáscaras de habas.


Durante esos mismos días, ochenta y siete años después, quiero ser uno de los centenares de personas que recorran ese mismo camino reivindicando la memoria de aquellas víctimas durante tanto tiempo olvidadas. Como el resto de componentes de la expedición, quiero ponerme en el lugar de quienes durante días miraron al mar pudiendo distinguir con nitidez las cubiertas de los barcos y los soldados que desde allí disparaban contra ellos. O temiendo que tras rebasar una curva los recibieran las ráfagas de un avión alemán o italiano. Como decía antes, son muchas las razones por las que estamos en deuda con todas aquellas víctimas. Es una vergüenza el escaso conocimiento que tenemos de todo aquello. Por mucho que hablemos de ello, a mí al menos siempre me parecerá poco. 


J.T.

lunes, 29 de enero de 2024

Árbitros, jueces. Prohibido criticarlos


García Castellón
es el Vinicius del lawfare. Mete goles con el brazo y a los árbitros les falta tiempo para dar por buena la jugada. Gol. Gol al decoro por toda la escuadra; gol que, quienes deciden validarlo, celebran en la intimidad de esos micrófonos con los que se intercomunican y no quieren que nadie escuche. Gol que defienden a cal y canto los beneficiados por la decisión, por muy polémica que esta sea; gol que alivia a quienes pugnan por recuperar cuanto antes su papel hegemónico cuando lo pierden. Viven convencidos de que el poder y el liderazgo solo les pertenece a ellos. 


Nacieron, o al menos así lo creen, para estar arriba. Para ser líderes, primeros de la tabla en el caso del Real Madrid y para mandar en el gobierno en el caso de las derechas. Los únicos amos del cotarro. Así que el Almería no podía ir ganando por dos a cero en el minuto sesenta en el Bernabéu. El colista, ¡qué vergüenza! Había que remediarlo por lo civil o por lo militar. Y se remedió. Sólo les faltó proclamar que el conjunto andaluz es un equipo ilegítimo, un combinado Frankestein, un adversario okupa al que hay que echar cuanto antes… 


El Real Madrid en el fútbol, con el controvertido personaje que lo preside, guarda un asombroso parecido con el Partido Popular. Ni uno ni otro soportan que el espejo les diga que no están solos y que deben aprender a perder, a comportarse con elegancia en las derrotas. El Girona, equipo revelación de la temporada, ya ha empezado a ser víctima de las conspiraciones. Los poderosos ni siquiera disimulan para que parezca un accidente. Hace una semana el equipo catalán se habría escapado, líder con cuatro puntos de diferencia a mitad de temporada, si al Almería no le hubieran anulado el tercer gol en el Bernabéu, si el árbitro no hubiera dado por bueno el gol con la mano de Vinicius que empataba el partido y si el encuentro no se hubiera alargado indefinidamente hasta que en el minuto 99 llegó el 3-2. 


García Castellón, Llarena, Escalonilla, Marchena, Alba Rico y compañía alargan el juego y usan el VAR con el mismo desparpajo que el colectivo arbitral lo hace en el fútbol. Como las derechas que nos ha tocado sufrir, el Real Madrid no está dispuesto a que las cosas no sean como a “la entidad” le interesa que sean. Le sobra el Barça como a Abascal le sobra Puigdemont o a González Pons el Tribunal Constitucional cuando el presidente de este organismo no es de su equipo, o a Feijóo la Constitución misma; se inventan penalties inexistentes como en según qué juzgados se tramitan expedientes falsos. 


Y mucho cuidado con protestar, mucho cuidado con indicar en voz alta que el rey está desnudo como el niño del cuento; mucho cuidado con decir, como el famoso capitán Renault de la Casablanca, qué escándalo, aquí se juega: si eres entrenador y se te ocurre denunciar la injusticia, el que acaba empurado es el míster de turno. García Castellón se llena la boca de críticas al Gobierno de coalición, pero si a la vicepresidenta Teresa Ribera se le ocurre valorar alguna de sus actuaciones se monta la mundial en cuatro minutos, qué escándalo, una ministra cuestionando la independencia judicial… 


En resumen, haces lo que te da la gana, empuras a quien te sale de las narices, le buscas la ruina a políticos inocentes (de izquierdas, por supuesto) durante cinco o seis años de sus vidas, los periódicos rematan la faena machacándolos sin piedad, y luego, con el tiempo, el caso acaba sobreseído por falta de pruebas. Eso lo haces una y otra vez durante años, siempre con los del Almería, los del Cádiz o el Celta de Vigo pero ¡ay de aquel a quien se le ocurra denunciarlo! Les buscaste la ruina, nadie pidió perdón y encima te dicen que más te vale quedarte calladito. De lo contrario, ya sabes.


Ese es el juego nuestro de cada día, tanto en la política como en el fútbol; ese es el espectáculo que nos brindan a diario merced a esa imbatible confluencia de jueces, políticos y mercenarios mediáticos a sueldo. Meten los goles con el brazo, pitan penalties injustos y se ríen de nosotros en nuestra cara. Además, se permiten el lujo de negar las evidencias con actitud desafiante y sin el menor atisbo de vergüenza: ¿Pero a quién va a creer usted, a nosotros o a sus propios ojos? Groucho Marx, siempre vigente.


J.T. 



lunes, 22 de enero de 2024

Arabia Saudí, Nadal y el futuro que nos espera


Allá Rafael Nadal con lo que ha hecho al aceptar ser nombrado embajador de la Federación Saudí de Tenis. Cada cual es dueño de convertirse en juguete roto de la manera que más le guste. Los juguetes rotos no son solo aquellos a quienes abandona la fortuna, sino también aquellos que deciden tirar voluntariamente su prestigio a la papelera. Les compensará, seguro; si no, no lo harían. Aún así, cuesta trabajo entender esa predisposición a doblegarse ante el dinero de tanto deportista de élite con suficientes ahorros ya en sus cuentas corrientes antes de los cuarenta años como para poder vivir varias vidas y hacerlo de manera regalada. Quieren más, ellos sabrán por qué y para qué. A mí me preocupa la luna, no el dedo que la señala.


Y la luna es la intolerante Arabia Saudí y sus tentáculos acaparando poder en medio mundo y comprando voluntades sin parar. La Arabia a la que rinde pleitesía Nadal es la misma que ha intentado entrar en Telefónica por las bravas, la misma que ha comprometido inversiones por 45.000 millones de dólares en el mayor fondo de inversión en tecnología del mundo, llamado SoftBank Vision Fund; también la misma que está colocando 20.000 millones de dólares en Blackstone, el segundo fondo buitre que más compras de vivienda hizo en Europa. Sus largos brazos llegan también, cómo no, hasta los dominios de Putin, donde el fondo soberano Rusia Direct Investment Fund, creado por Moscú en 2011 para invertir en sectores en crecimiento, cuenta ya con varios miles de millones saudíes. El que pueda entender, que entienda.


Aunque lo de Rafael Nadal nos haya tocado la fibra un poco más, no hay que olvidar que Arabia Saudí, país donde no existe la libertad de expresión y la discriminación de la mujer continúa siendo escandalosa ha conseguido que, a pesar de ello, se rindan a sus encantos financieros muchos deportistas de distintas disciplinas y con la vida sobradamente resuelta: Neymar, Cristiano Ronaldo, Messi, Benzema… hace poco el golfista Jon Rham por más de 500 millones de dólares, lo más granado de cada deporte, en definitiva. Se rinden las figuras y agachan el lomo instituciones de distinto calado que trasladan allí sin escrúpulo alguno las más importantes competiciones: el Dakar, la Fórmula Uno, el boxeo… Por no hablar de nuestra Supercopa de España, ¿qué demonios hacemos jugando allí dos semifinales y una final metidas con calzador en un recargado calendario y en pleno mes de enero? ¿qué es eso de una final Madrid-Barça en Riad? pero nos hemos vuelto todos definitivamente locos? Parece que sí.


Sucumbir a la seducción petrolífera de los países del Golfo no puede acabar trayendo nada bueno en un mundo que lleva siglos peleando por la conquista de derechos sociales, por la igualdad entre la mujer y el hombre, por la desaparición de los juicios arbitrarios e injustos, por libertad de expresión, por la abolición de la pena de muerte. Sabemos que nada de esto se respeta allí, pero nos dedicamos a mirar para otro lado. Arabia es ahora el caso más flagrante, pero sin ir mucho más lejos ahí está también Qatar, que ya ha sido sede de un campeonato mundial de fútbol tras años fichando para sus equipos durante un tiempo a jugadores como Pep Guardiola, Xavi Hernández o Raúl González. O comprando clubes europeos como el Paris Saint Germain o el Manchester City. 


Que Rafael Nadal acepte convertirse en embajador del tenis saudí parece haber sido la gota que ha colmado un vaso en el que este tipo de decisiones se han tratado de manera condescendiente durante demasiado tiempo. Pobres, se solía comentar, les quedan pocos años de vida deportiva, tienen derecho a aprovechar la oportunidad. De acuerdo, tienen derecho a hacer los que les de la gana, pero nosotros también a que nos parezca un escándalo infumable. Y a proclamar a los cuatro vientos que no se puede blanquear el desempeño político de países que se pasan por el forro el respeto a los derechos humanos. 


Sintonizar con los emiratos del Golfo hay que dejárselo a personajes como el rey emérito, pero que lo hagan deportistas con quienes hemos vivido inolvidables momentos de gloria es algo que, al menos a mí, me cuesta bastante asimilar. Me niego a asumir que el mundo que nos espera puede llegar a estar en manos de quienes ahora se dedican a comprar la voluntad de personajes famosos, sea en el campo que sea.


“A mí una vez me ofrecieron una cosa contundente y seria –contó en su día en una entrevista televisiva el actor argentino Ricardo Darín- a la que dije que no. Era una película, que después se hizo, que se llamó “Hombre en llamas”, con Denzel Washington. Me ofrecían hacer un narcotraficante mexicano, porque para los estadounidenses todos los narcotraficantes son latinoamericanos. ¿Pero sabes el dinero que podrías haber ganado ahí?, le preguntó el conductor del programa. ¿Y?, contestó Darín, ¿de qué sirve, para qué? Para vivir mejor, replicó el periodista. ¿Mejor de lo que yo vivo?, añadió el actor. Yo me pego dos duchas calientes por día, me estaba yendo bien en el teatro, estaba trabajando genial, la gente nos besaba y nos abrazaba en la calle. La ambición te puede llevar a un lugar muy oscuro, muy desolador además.”


Pues eso.


J.T.

lunes, 15 de enero de 2024

¿Está la legislatura cogida por los pelos?


“Cada votación tiene su singularidad. En la pasada legislatura también se dieron votaciones in extremis, como en la pandemia”, recordaba en redes el otro día José Luis Ábalos.  “Y si entonces fue complicado, -continuaba quien otrora fuera persona clave en el equipo de Pedro Sánchez- en esta legislatura debemos asumir una mayor complejidad por la existencia de unas mayorías muy heterogéneas.”


“El futuro político en España va a venir marcado por la capacidad de acordar”, explicaba hace pocos días Salvador Illa en La noche en 24 horas de TVE. Pesos pesados del entorno de Sánchez están brindándonos pistas, sentido común se le suele llamar, de por dónde van o tienen que ir las cosas. Hay quien dice que el actual gobierno de coalición no lo ha entendido todavía, yo no lo creo. Hasta ahora nunca careció el presidente de mentalidad práctica, aunque puede que el proceso de asimilación vaya lento, o le interese que lo parezca. 


Clamar “que viene el lobo” es un recurso al que ya no le queda apenas recorrido y lo saben, pero exprimirán el limón hasta que no quede ni una gota. La legislatura no puede asentarse, ni mantenerse, recurriendo por sistema al voto del miedo y también lo saben. Que la alternativa sea peor no puede funcionar como comodín permanente. Las inercias del bipartidismo, o las del anterior Gobierno de coalición está claro que ya no funcionan. Esas plantillas han caducado. Hay que remangarse, abandonar las cómodas inercias de décadas y disponerse a hacer política de otra manera. Ese creo que es el mensaje que están transmitiendo Illa o Ábalos, que no son precisamente versos sueltos.


Decía Xabier Lapitz en su programa “En Jake” de ETB que la legislatura está cogida por los pelos. Claro, pero desde el primer día. ¿Eso es malo? No tiene por qué. Nos sitúa frente a una pantalla inédita hasta ahora en la política española, pero que inyecta adrenalina en el ejercicio de la política e impide dormirse en los laureles. Es verdad que Sánchez manda en el gobierno y no en el parlamento, pero es quien reparte las cartas. ¿Que eso tenga que ser así de manera continuada supone un desgaste? Claro que sí pero, como todos sabemos, más desgasta no tener el poder, ¿verdad?


Que le pregunten si no a Núñez Feijóo, que continúa yendo de bandazo en bandazo sin acabar aún de asimilar, seis meses lleva ya así, que fueron los resultados los que le impidieron llegar a la Moncloa. “Si hubiese sabido que la política consistiría en lo que he vivido en los últimos tiempos, meses, en los últimos días y en las últimas horas, yo no me hubiese dedicado a la política”, proclamó tras comprobar cómo el Gobierno de coalición salvaba una vez más los muebles el miércoles pasado tras conseguir que el poder legislativo aprobara, merced a los pactos, dos de los tres decretos que presentó en la cámara.


“¿Cómo será cada semana de esta legislatura?”, se preguntó allí mismo el líder del PP sin poder disimular su impotencia y su frustración. Pues puede que sea como esta última, don Alberto, sobre todo mientras continúe usted enrocado en el no a todo y en el cuanto peor, mejor. Hay otras formas de hacer oposición, como está demostrando Salvador Illa en Catalunya. El objetivo no puede ser derribar el gobierno a cualquier precio, sino contribuir a mejorar la vida de los ciudadanos hasta que te llegue tu turno. Parece claro que, al menos de momento, los populares no andan en esas. Como dice mi compañero Chema Crespo, en Madrid se grita mucho. El futuro inmediato no puede construirse a base de perpetuar soflamas como las que suele perpetrar la presidenta madrileña. 


Así las cosas, ¿va a ser una legislatura difícil? Pues claro. ¿Vamos a andar en un sinvivir? Puede, pero en eso consiste la política, ¿no? ¿O se trata de insultar y vituperar, de descalificar por sistema sin molestarse jamás en hacer ninguna propuesta constructiva? El dibujo es otro y desde las elecciones del 23 de julio cuentan todos: Junts, PNV, EH Bildu, ERC, Podemos, Sumar… incluso Coalición Canaria tiene en sus manos un llavín que en según qué votaciones acabará siendo oro puro, como hace meses ya predijo Enric Juliana. Esa es la aritmética que nos gobernará y con la que el ejecutivo de coalición tendrá que desarrollar su trabajo. Sin caer en la tentación del ninguneo y respetando a todos por igual. A todos.


Puede que les lleve un tiempo ponerse a ello porque entenderlo, lo entienden: acabará imponiéndose la mentalidad práctica. Que la ultraderecha pierda fuelle depende de eso, de que ninguno de quienes tienen en sus manos conseguirlo caigan en la tentación de imponer sus postulados chantajeando a quienes los pueden apoyar. 


J.T.

lunes, 8 de enero de 2024

Los caladeros en los que pesca el fascismo


Pescan en aguas revueltas. La desesperación, la ausencia de expectativas o el cabreo con la infame vida que les ha tocado en suerte son el caldo de cultivo ideal para que calen los mensajes ultras. Los desheredados votando ultraderecha conforman una de las paradojas más lacerantes del tiempo que nos está tocando vivir. Si a esto sumamos una generación de jóvenes con tantas ganas de emociones fuertes y aventura como escasez de cultura, nos encontramos entonces con el cóctel perfecto. Una bomba de relojería al servicio de la involución tanto en Europa como en América que anda produciendo estragos desde hace ya un par de décadas. Ahí tenemos fenómenos como los de Bolsonaro, Milei, Orban, Meloni... o Donald Trump, cuyo regreso parece cada vez más inevitable.


Las elecciones europeas no auguran nada bueno y aquí en nuestro país ahí andamos, preguntándonos qué demonios hemos podido hacer tan mal como para que exista tanto joven y tanto pobre abducido por los cantos de sirena de una ultraderecha heredera de los peores usos y costumbres del franquismo más siniestro.


Entre la variada tipología de pacientes a los que atienden algunos sicólogos amigos míos se encuentra, según me cuentan, un perfil que no para de crecer: el de los jóvenes que votan a Vox porque les incomoda el feminismo o andan convencidos de que los inmigrantes les quitan el trabajo. Quizás toda la vida ha sido igual, solo que antes no iban al sicólogo. Forman parte de la carne de cañón imprescindible para que los proyectos totalitarios acaben triunfando si antes no se percatan de la estafa de la que son víctimas. Ponen el cuerpo, su futuro y hasta su vida al servicio de intereses que no son los suyos y cuando se percatan ya es demasiado tarde. Que decidan ir al sicólogo puede que sea un buen síntoma, pero desde luego no suficiente.


La historia de la humanidad se ha construido siempre sobre la sangre de ingenuos que creen a pies juntillas las mentiras de quienes hacen con ellos lo que quieren. Políticos, intelectuales y dinero han necesitado siempre de una cuarta pata para conseguir sus objetivos: la de los desheredados dispuestos a demostrar su adhesión inquebrantable con aquellos que sepan tocarle la fibra, la de quienes gritan encantados desfasados himnos que se aprenden de memoria, la de quienes usan pulseritas, se envuelven en banderas o usan perfiles en redes clamando por una "España indivisible"... Carne de cañón, como decíamos, para la ultraderecha, porque la izquierda de nuestro país no parece encontrar la manera de explicarles que los están engañando, que andan apoyando a quienes los dejarán tirados a las primeras de cambio mientras los jueces siguen perdonando corruptos y empurando izquierdistas.


Las izquierdas, cuya razón de ser es aumentar los derechos sociales y mejorar a vida de la gente, se están dejando comer la tostada y no reaccionan. Los socialistas porque nunca estuvieron en eso, y ahora que andan luchando por resucitar el bipartidismo todavía menos. Y a la izquierda del PSOE porque, sobre todo en los últimos tiempos, la mayor parte de las energía se les va por las alcantarillas mientras no dejan de apedrearse entre ellos.


La ciudadanía se ha quedado sin periódicos, sin radios, sin teles que les cuenten las putadas que les gastan los poderosos. Les mienten con el mayor de los descaros, les repiten consignas torticeras que acaban interiorizando sin que nadie les brinde la oportunidad de contrastar lo que se les dice. Saben que la realidad que viven está muy lejos de lo que les cuentan, pero los mensajes de quienes tienen la sartén por el mango son demasiado reiterativos y acaban calando. 


De ahí el desconcierto y la desorientación de muchos de quienes acuden a las consultas de los sicólogos, sobre todo entre los jóvenes. A algunos políticos se les llena la boca hablando de salud mental, pero a la hora de la verdad el personal anda solo y descolocado intentando administrar como puede sus ansiedades y sus depresiones.


Aumenta el porcentaje de suicidios entre los menores de treinta años, aumenta la cifra de quienes solo ven incertidumbre en su futuro y de quienes, empeñados en buscar emociones fuertes, acaban seducidos por el mensaje y el comportamiento violento de los fascistas. Las consultas de sicólogos están llenas de gentes que buscan respuestas que no encuentran en su día a día mientras los políticos se dedican a debatir sobre el sexo de los ángeles y los medios de comunicación a manipular como si no hubiera un mañana. Eso es lo que hay.


J.T,

lunes, 1 de enero de 2024

El año en que tampoco se romperá España

Por mucho que se empeñen los agoreros del apocalipsis, no parece fácil que España se rompa este 2024. Se les ha ido tanto la fuerza por la boca a las derechas ultras y megaultras durante el año recién acabado, hasta tal punto han agotado el caudal de insultos y las sobreactuaciones… que cada día tienen más difícil superar el listón de las afrentas. Culpan al Gobierno de coalición de querer romper España y son ellos los que lo intentan a diario. Amenazas, acosos, manifestaciones, enfrentamientos, hasta violencia física en algunos plenos municipales… 

Jalean envidiosos a Milei o a Meloni al tiempo que disfrutan aquí de una democracia madura y consolidada donde los avances sociales conseguidos y los datos económicos benefician a una mayoría que no los quiere gobernando, por mucho que haya pobres que los voten. El cuanto peor, mejor, que por lo general suele ser siempre la hoja de ruta de las derechas histéricas e impacientes para llegar al poder -y entonces joderlo todo de verdad- no les está funcionando. 


2023 se ha marchado sin que Feijóo acabe de asimilar que no está en la Moncloa. No lo entiende, demasiado pesado ya con que ganó las elecciones y no es presidente porque no quiere y que Sánchez está dispuesto a lo que sea con tal del disfrutar del sillón que a él le pertenece… ¿Hasta cuándo la cantinela? ¿Se pondrá este 2024 por fin a trabajar como corresponde a un jefe de la oposición, o continuará llorando sin parar por la leche derramada?


Han regado España de pactos con Vox en media docena larga de autonomías que se empeñan en recortar avances y libertades y cobrarse los apoyos a precio de oro; niegan la violencia de género, restringen derechos a inmigrantes y al mundo LGTBI, prohíben libros y obras de teatro, quitan subvenciones a obras sociales… es decir, que son ellos los que realmente están rompiendo España y no paran de vociferar acusando al Gobierno y sus socios de ser ellos quienes quieren hacerlo.


Lo que se les ha roto a las derechas es el discurso catastrofista de tanto usarlo. Ya no cuela. Llamar a diario mentirosos o comunistas a unos, terroristas a otros; tachar de golpistas, sediciosos o delincuentes a quienes no piensan como ellos no tiene ya demasiados pases más. Este año 2024, la derecha tendrá que cambiar el disco y el discurso si no quiere continuar haciendo el ridículo de tanto dedicarse a ladrar su rencor por las esquinas. La democracia es el único camino y más vale que el PP lo entienda de una vez, y vaya soltando el lastre fascista que lo tiene atenazado. 


El próximo 18 de febrero tendremos la primera pista de por dónde va la linde. Galicia es la única autonomía con elecciones previstas en 2024 donde los populares pueden rascar bola. Porque es Euskadi y en Catalunya ya saben que no se van a comer una rosca. Se lo han ganado a pulso. Luego están las europeas, ¿qué pasará en las elecciones europeas de junio, qué radiografía obtendremos dentro de seis meses? Aunque los más sesudos analistas predicen un aumento del peso de las derechas en toda Europa, mucho me temo que ni así conseguirán que se rompa España. 


Porque no lo olvidemos: hay que darle la vuelta al discurso de los crispados y no caer en las trampas que intentan tendernos: a España nunca la va a romper la apuesta por el diálogo ni el reconocimiento de la diversidad territorial, tampoco su carácter plural ni la riqueza lingüística. Eso consolida la concordia y la democracia. Lo que rompe España es la manera de entender la convivencia del PP y sus socios principales, el uso del himno y la bandera como propiedad de una sola parte, los ataques, los insultos, el ensañamiento… 


Lo de España unida es una quimera, la quieren sumisa y acobardada. El raca raca con la amnistía y con el terrorismo son como el mcguffin de Hitchcock, algo que ayuda al discurrir de la trama, una excusa argumental para que la historia avance pero que, en el fondo, carece de importancia. Utilizan las derechas este recurso porque no encuentran ninguna otra cosa con la que continuar dando la matraca.


Pero que no se empeñen: este 2024 tampoco se va a romper España por muy bisiesto que sea. Tendrán que seguir rezando el rosario. Los pobres. 


J.T.