lunes, 1 de mayo de 2023

Doñana. Moreno Bonilla se mete en un buen charco


Mucho me temo que a Moreno Bonilla, el “moderado” presidente andaluz, se le ha subido la mayoría absoluta a la cabeza. En lo de los regadíos de Doñana vio una oportunidad de tocarle las narices al gobierno central y conseguir los asientos que le faltan para que el Partido Popular mande en la Diputación de Huelva. Decidió pues remover el patio a las madrileñas maneras y parece que le está saliendo el tiro por la culata.

Cuando el pasado 13 de abril su partido, con el innecesario apoyo de Vox, aprobó en el Parlamento andaluz cambiar las reglas del juego en los regadíos de las tierras que rodean al Parque Nacional, Bonilla quizás no sabía aún (o puede que sí) que acababa de abrir la caja de los truenos al proponer la amnistía para agricultores que llevan diez años cultivando cientos de hectáreas de frutos rojos (fresas, arándanos y frambuesas) extrayendo de pozos ilegales el agua necesaria para regarlas.

Si no se imaginó la tormenta que iba a desencadenar, malo; y si contaba con ello… peor. La verdad es que hace falta mucho arte para situar a tanta gente en contra al mismo tiempo: los conservacionistas han puesto el grito en el cielo, también un considerable número de juristas especializados en el tema; el Gobierno de la nación ha dicho hasta aquí hemos llegado y los órganos europeos que en Bruselas se ocupan de los temas ambientales han desautorizado la propuesta de manera contundente.

El PP andaluz se ha quedado solo (con Vox de la manita), entre otras cosas, porque nadie entiende que haya que tramitar por el procedimiento de urgencia la ley que permitiría tamaño desmán. Aunque parece que empiezan a recular, en principio querían tenerla aprobada, y publicada en el Boletín Oficial andaluz, antes de las vacaciones de verano.

Resumen de este embrollo: O la muerte de los acuíferos que alimentan al Parque Nacional por culpa de las extracciones ilegales que PP y Vox pretenden amnistiar, o la reducción de casi dos mil hectáreas de cultivo entre los cinco municipios del entorno de Doñana (Almonte, Bonares, Lucena del Puerto, Moguer y Rociana del Condado) que chupan agua del llamado “acuífero 27”, cuyo cada vez más precario caudal es imprescindible para la supervivencia del espacio natural protegido.

Yo estaba en la tribuna del Parlamento andaluz el día que se aprobó la tramitación urgente de la ley. Durante el debate previo, cuando la portavoz de Adelante Andalucía vertió arena en el escaño de Moreno Bonilla (“así, como un desierto quedará pronto todo Doñana”, dijo mientras extendía el contenido de un frasco por todo el asiento del presidente ausente), una veintena de presuntos agricultores sentados muy cerca de donde me encontraba, encorbatados y bien alimentados todos ellos, se levantaron indignados de sus asientos y comenzaron a insultar a Maribel Mora mientras el presidente de la cámara regional intentaba poner orden sin éxito pidiendo “¡un poquito de por favor!. Las banderitas españolas que lucían en pulseras y relojes dejaban bien a las claras a quién acabará beneficiando la ley si finalmente sale adelante.

Que Bonilla empezó pronto a percatarse de que se ha metido en un buen charco lo demuestra que envió a Bruselas a su consejero de Sostenibilidad (así no se quema él) con la complicada misión de defender lo indefendible. Han querido emular en la capital europea las astracanadas de Feijoó y Casado cuando se presentan en Bruselas para atacar al Gobierno de su país, y han salido trasquilados. Bueno, ha salido trasquilado el consejero Ramón Fernández Pacheco, cuyo equipo de comunicación no sabe cómo hacer para que su jefe salga de este entuerto lo menos chamuscado posible.

El comunicado del comisario europeo de Medio Ambiente (el lituano Virginijus Sinkevicius) no pudo ser más claro: lo que quiere Moreno Bonilla con el apoyo de Voxdegradaría el humedal protegido. Un mayor deterioro del estado de las masas de agua subterránea, añadía, tendría efectos desastrosos para la conservación de los frágiles ecosistemas de los humedales de Doñana, uno de los puntos críticos de biodiversidad de la UE”.

Es lo mismo que sostiene el Gobierno de coalición, que ya ha anunciado que llevará la norma andaluza al Tribunal Constitucional si Moreno Bonilla se empeña en continuar con la tramitación urgente. Según los especialistas, la ley de PP y Vox daría el visto bueno a la ampliación de los regadíos de la zona en un 20 por ciento, exactamente 1.903 hectáreas, como pormenorizaba Raúl Bocanegra el pasado miércoles en este diario.

En una cosa tiene razón el PP: El PSOE también responsable del desastre actual: tanto Chaves como Griñán y Susana Díaz tiraron la piedra y escondieron la mano durante años promulgando leyes confusas en torno a los pozos ilegales y dejando pasar el tiempo con sanciones ambiguas. El miedo a perder votos los hizo indolentes y ahora el PP intenta ganarse el favor de los paisanos haciéndoles la pelota y de paso conseguir así los cuatro escaños que hay en juego de cara a contar con mayoría en la Diputación provincial.

El agua es competencia del Estado, de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, no de la Diputación, pero igual deben creer que así pueden ejercer más presión. Saben que el asunto se les ha ido de las manos, que han jugado con fuego y se han quemado, pero de momento continúan con el raca-raca.

Y con una especie de primo de Zumosol que de súbito ha aparecido en Bruselas, el presidente del PP europeo (Manfred Weber), que acusa al Comisario de Medio Ambiente de hacer, con su comunicado contra el proyecto de ley andaluz, ni más ni menos que campaña a favor… ¡de Pedro Sánchez! Me parece que nos estamos volviendo todos un poco locos.

J.T.

lunes, 24 de abril de 2023

El Rocío y los ofendiditos


“Esto no se puede explicar. Esto hay que vivirlo”
. Estas dos frases siempre las escuché en el Rocío cuando hacía coberturas informativas y nunca las entendí. Como lo viví, lo puedo explicar perfectamente: una frikada. Lo siento, amigos rocieros, pero alguien tenía que decirlo.”

Recupero este tuit que publiqué hace casi un año, y que me costó algún que otro disgusto, porque me sirve para introducir las reflexiones a las que me han llevado estos días pasados las reacciones de tanto ofendidito como ha salido por ahí rasgándose las vestiduras porque en TV3 “osaron” emitir un sketch humorístico con “la reina de las marismas” como protagonista.

A estas alturas no podemos estar aún así, amigas y amigos, lo siento mucho. No puede ser que en pleno 2023 andemos todavía con estos tiquismiquis cada vez que se toca un tema como el Rocío ¿Qué demonios nos pasa que no logramos sacudirnos esa caspa?¿Aún hay que andar tentándose la ropa no vaya a ser que unos intolerantes nos monten el pollo cada vez que hablamos de sus creencias y no ponemos el foco donde ellos quieren?

Al novelista Alfonso Grosso se le ocurrió radiografiar algunas interioridades de la fiesta del Rocío en su novela “Con flores a María” y durante años sufrió los efectos de la censura. La escribió en los sesenta y no consiguió publicarla hasta 1981, por la misma época en que el cineasta Fernando Ruiz Vergara filmó un documental sobre el tema y la película acabó censurada y denostada: familiares que consideraron vulnerado el honor de sus antepasados, a quienes en el guión se atribuían ciertas tropelías cometidas en Almonte durante la guerra civil lo denunciaron, y el director fue condenado a varios meses de cárcel que afortunadamente no cumplió, aunque sí tuvo que pagar diez millones de pesetas de multa.

El asunto tiene miga, y Nieves Concostrina nos lo recordaba hace unos días en La Ventana de la Ser: al llegar la República, aunque en ningún momento se puso en cuestión la celebración de la romería, algunos almonteños retiraron del ayuntamiento un azulejo con la imagen del Rocío en cumplimiento de la legislación laica vigente. Los poderosos y los rancios del lugar lo consideraron una ofensa intolerable y cuando llegó el golpe de estado del 36 promovieron una revancha ejecutada por falangistas, miembros a su vez de la hermandad matriz de Almonte. Con la medalla del Rocío al cuello algunos, y a la luz de los faros de un camión, fusilaron en la noche a un centenar de paisanos algunos de cuyos cadáveres todavía andan buscando a día de hoy.

Detallar esto en el documental fue lo que le costó a Ruiz Vergara la condena, ratificada por el Supremo. Abrumado y sin apoyos, decidió dejar de rodar películas para siempre y se marchó a vivir a Portugal, donde en 2011 murió con 69 años en el Hospital Casa de Misericordia de Lisboa. Aquella película maldita, que a día de hoy se puede ver en youtube, contiene algunos de los mejores planos que jamás se han rodado de la fiesta del Rocío. El guión de Ana Vila, impecable, muy trabajado, se limita a contar hechos, contextualizarlos, aportar datos y dejar respiros que permiten al espectador escuchar con claridad el sonido ambiente de unas tomas rebosantes de elocuencia.

“Esto no se puede explicar, esto hay que vivirlo”, continúan exclamando a día de hoy quienes cada año se reúnen en la aldea. Traducción: o lo explicas como yo quiero o puede que tengas problemas. Que se lo cuenten si no a Alfonso Grosso, autor de una veintena de libros brillantes, pero que siempre tuvo a su alrededor gente empeñada en afearle haber descrito con su magnífica prosa en “Con flores a María” la impunidad, usos y abusos con que se desenvuelven los señoritos en el Rocío. En los últimos años de su vida, la miseria económica y la enfermedad se apoderaron del cuerpo y la mente de Grosso, quien sobrevivió un tiempo gracias a una ayuda del ministerio de Cultura hasta que en 1995 murió en Valencina de la Concepción a los 67 años.

El Rocío ofrece ángulos muy distintos y permite múltiples miradas. Lo que cuentan Grosso y Ruiz Vergara no solo es completamente cierto sino que se quedan cortos. El Rocío es una exhibición de poder de la iglesia y de los señoritos a caballo, por mucha gente corriente que se implique en la romería. Cada ¡viva la Blanca Paloma! es un disimulado muera la República”, le contó en su día algún parroquiano al periodista y escritor Manuel Chaves Nogales. Ni imaginarme quiero lo que deben estar pensando cada vez que lo gritan a día de hoy.

“Esto no se puede explicar, esto hay que vivirlo”, insisten. Claro que se puede explicar, rocieras y rocieros de nuestras entretelas, lo que pasa es que no os gusta cómo lo explican quienes no acaban abducidos por tanta parafernalia ni hipnotizados por una puesta en escena que la iglesia diseñó con indiscutible pericia hace ya unos cuantos siglos.

No es agua pasada lo de Grosso y Ruiz Vergara: a día de hoy, si no explicas el Rocío como ellos quieren ni te callas lo que no les conviene que se sepa, aún te estigmatizan y si pueden te persiguen hasta que lamentes el atrevimiento. Ahí tenemos sin ir más lejos el episodio de TV3, con Moreno Bonilla rasgándose las vestiduras escandalizado, ejerciendo así de palmero de los fundamentalistas y olvidando que es presidente de millones de andaluces que no quieren saber nada de estas historias.

Continúa existiendo un cierto efluvio tabú en el ambiente rociero que se puede respirar y oler entre el polvo del camino y la histeria del salto a la reja. El tabú y la intolerancia son primos hermanos y aquí llega la eterna pregunta: ¿cómo ser tolerante con los intolerantes? ¿Cómo sentirse libre para hacer humor con quienes están dispuestos a ofenderse a las primeras de cambio y poner en marcha toda la maquinaria mediática con la que cuentan para conseguir intimidarte?

No puede ser que a estas alturas estemos en esas, a ver qué ocurre en las próxima romería del Rocío, que coincide con la fecha de las elecciones municipales. Pronostican que en las marismas se reunirán un millón de personas el domingo 28 de mayo ¿Un millón de abstenciones? No caerá esa breva.

J.T.

lunes, 17 de abril de 2023

La APM y el corporativismo periodístico


La Asociación de la Prensa de Madrid (APM) ha vuelto a hacerlo. El pasado miércoles 12 de abril difundió una nota cuyo contenido me avergüenza reproducir pero no me queda más remedio que hacerlo:

Exigimos a Podemos rezaba el comunicado- que cese en sus señalamientos e insultos a periodistas que se muestras críticos con la actividad de esa formación política. La libertad de expresión –continuaba el texto- no puede convertirse en un instrumento para tratar de intimidar a los profesionales de la información.

- Y como creo que me estás intimidando, pues te intimido yo, ¿no es eso? ¡Ea!

Mucho estaban tardando en volver a las andadas. Esta vez les ha tocado enfadarse porque Podemos “ha osado” criticar en un video promocional de esta formación política a personajes de tan “impecable” trayectoria periodística como Ana Rosa Quintana o Antonio García Ferreras. Yo no sé si estas dos personas tienen carnet de la Asociación o no; yo sí lo tengo y si algo tengo también claro es que por mí nunca saldrían públicamente a dar la cara.

Como no han salido tampoco a denunciar, por ejemplo, las injusticias laborales que tantos periodistas han sufrido durante los últimos años en radios, televisiones y empresas editoriales varias, o como tampoco han levantado la voz con la contundencia exigible contra la precariedad laboral de la mayor parte de profesionales que a día de hoy se dedican a la información. Y de la situación de compañeros de oficio como Pablo González, encarcelado en Polonia desde hace más de un año, ¿qué me dicen?

Como se recordaba en este periódico el mismo día en que se hizo público el comunicado de marras, lo cierto es que en Público no se tuvieron noticias de la Asociación de la Prensa de Madrid cuando en junio de 2016 la Policía se presentó sin orden judicial en la redacción para pedir las conversaciones destapadas en exclusiva por este diario en las que el ministro del Interior de entonces, Jorge Fernández Díaz, conspiraba contra líderes de formaciones independentistas catalanas.

Como tantas otras instituciones españolas que llevan décadas necesitando con urgencia un profundo reseteado que nunca llega, la APM pasó de las ubres del franquismo a las del Psoe sin solución de continuidad aunque el progresismo en sus juntas directivas, si alguna vez existió, ha sido por lo general breve y casi siempre minoritario. Con jamones en navidad y descuentos en los teatros y en los trenes, todos contentos. A estas alturas ese tipo de prebendas han desaparecido prácticamente, pero quedan las inercias y, por supuesto, hay aún demasiado alcanfor tanto en sus dependencias como en los trajes de un buen porcentaje de quienes componen las juntas directivas.

Esas inercias desfasadas, antediluvianas, son las que les llevan de vez en cuando a darse por ofendiditos cuando, por ejemplo, un partido político difunde un video que no les gusta. Se ofenden y, además exigen el cese de lo que consideran “señalamientos e insultos. Exigen. Pero vamos a ver, ¿cómo que exigir, ¿cuál va a ser el próximo paso, llamar a los Abogados Cristianos para que interpongan una demanda si no “se comportan”?

El corporativismo es el cáncer de cualquier profesión, una puerta abierta a la corrupción en muchos casos, y en el periodismo un gran peligro cuando se aspira a desarrollar el trabajo en libertad. La frase más desafortunada durante años en el oficio periodístico fue “perro no come carne de perro” y, aunque esa manera de proceder hace tiempo que ya pasó prácticamente a la historia, aún hay quien la reivindica. Se supone que si eres periodista no debes criticar a otro periodista aunque haga mal su trabajo, ¿y eso por qué?, me pregunto. Si Televisión Española emite unos informativos infames y las tertulias te parecen parciales, ¿te tienes que callar porque “eres del gremio”, como alguien me apuntó la semana pasada cuando se me ocurrió criticar en redes la factura del programa “La noche en 24 horas”? Xabier Fortes tiene demostrado que sabe hacerlo mucho mejor, ¿qué pasa pues ahora?

Pero hombre Juan, ¿cómo se te ocurre meterte con tus compañeros?, me preguntaron el otro día. Pues mira, contesté, pues porque estoy hasta las narices de sentir vergüenza ajena, porque me gusta mi oficio, me parece un cometido imprescindible y noble, y creo que los medios están contribuyendo muy poco últimamente a que se nos tenga la consideración que merecemos. Tal y como anda el panorama de la comunicación en España en los últimos años, ni con insultos, intimidaciones o apelaciones a la contención vamos a conseguir ganarnos el respeto de nadie, si es que aún nos queda el de alguien.

Y por si era poco el follón que ya hay liado, viene ahora la Asociación de la Prensa de Madrid y remata la faena una vez más con un comunicado infecto poniendo el grito en el cielo por un par de adjetivos a su juicio inapropiados en el video promocional de un partido políticos. Matizaré: del único partido político con el que se atreven a ofenderse. La protesta, faltaría más, ha sido respaldada por la Federación de Asociaciones de la Prensa de toda España (FAPE).

Soy miembro de la APM y de la FAPE, y muchos compañeros que se han ido dando de baja desanimados, cabreados y aburridos por la deriva de la institución me conminan a hacer lo mismo que ellos, bórrate, me insisten, que eso no tiene solución. Pues mirad amigos, lamento contrariaros. Entre las asociaciones de Barcelona y Madrid, he pagado puntualmente mi cuota durante 46 años y si alguien se tiene que ir es en todo caso quien denigra el oficio difundiendo comunicados intimidatorios, no yo.

No vamos por buen camino, lo sé y créanme que lamento muy seriamente tener que hablar de estas miserias. O acabamos con los corporativismos en el mundo de la información, o será el corporativismo el que acabe con el escaso porcentaje de buen nombre que aún puede que le quede al periodismo. Los silencios son propios de quienes aman sobrevivir poniéndose de perfil. Lo siento, no es mi caso.

J.T.

lunes, 10 de abril de 2023

La larga sombra del Magariños


Oigo y leo a los crispadores de guardia, que no han parado ni en Semana Santa, y la evidencia parece bien clara: el domingo de Ramos metimos la pata, podría ser el resumen de sus intervenciones. Pensamos que apoyando a Yolanda Díaz nos comeríamos con patatas a Podemos a las primeras de cambio y nos equivocamos, admiten ahora compungidos en ciertos cenáculos mediáticos progresistas, también en el seno de ese batiburrillo impreciso llamado Sumar… y hasta en el PSOE, instigador clave de la proclamación del Magariños.

Magariños, el lugar donde Yolanda admitió por fin que quiere ser presidenta del Gobierno de la nación, fue la nada envuelta en celofán, solo faltaba Paulo Coelho predicando ese buen rollo falso que le hizo millonario. Todo muy guay, muy fashion, muy tierno y muy blanco pureza, pero ya durante la misma celebración de tan distópico show empezaron a darse cuenta que ese pastiche organizado al margen de Podemos iba a ser muy difícil que funcionara.

Cuando te empeñas en que alguien se asocie contigo por lo civil o por lo militar ninguneando su peso especifico, cuando lo haces intentando que agachen el lomo sin prever del todo cuáles pueden ser las consecuencias si no tragan, las posibilidades de que, si insistes en seguir adelante, te quedes con el culo al aire son muy altas. Y así parece que está siendo.

Tras la subida de Yolanda Díaz a los altares se ha producido durante esta Semana Santa un llamativo giro de guión en el que “las personas que no querían que Podemos acabara confluyendo con Sumar se han puesto nerviosas ante la posibilidad cierta de que Podemos no acabe confluyendo con Sumar, según resumía un reconocido tuitero. Lo único que pareció quedar claro hace ocho días es que Yolanda Díaz no quiere tutelas a pesar de que el empleo de tal expresión inquieta y siembra dudas: “ni tutelas ni tutías”, tenía que haber rematado, pero no se atrevió.

Se conoce que prefiere directamente abrazos de oso como el que le prodigó el presidente del Gobierno cediéndole un buen porcentaje de protagonismo durante la moción de censura de la ultraderecha. Es el momento de las mujeres, repitió una y otra vez en el sermón del Magariños, a pesar de llevar meses evitando a Ione Belarra e Irene Montero, sus dos principales compañeras en el grupo minoritario del Gobierno de coalición.

Sostiene un amigo mío que Pedro Sánchez y Yolanda Díaz están tomando decisiones dando por hecho que la izquierda perderá el poder en las elecciones generales de final de año. La tesis de mi amigo puede ser descabellada, pero a lo mejor no lo es tanto: según él, el presidente solo piensa ya en un cargo europeo, Yolanda se ha creído que el PSOE no tendrá relevo después de Sánchez y en consecuencia será ella quien se quede con el voto de izquierdas. Como se ve heredera del electorado del PSOE, pone todo el empeño que puede en agradar a esa parroquia y la verdad es que, repasando con detenimiento el sermón de Magariños, parecía más una candidata del PSOE que muchos del propio PSOE.

Yolanda ha reconocido en círculos privados, y a veces no tan privados, que tiene un proyecto para diez años; que se ve como presidenta, sí, pero no en estas próximas elecciones. Si Sánchez pierde el Gobierno y ella conserva el apoyo de los mismos aliados mediáticos que tiene ahora, durante la próxima legislatura podría convertirse en la única diputada del Congreso con peso suficiente para hacer oposición, porque el nuevo secretario general que deberían elegir los socialistas es posible que tuviera un perfil más bien soso, tipo Juan Lobato o Juan Espadas, actuales líderes del partido en Madrid y Andalucía, o incluso fuera alguien que ni siquiera contara con escaño parlamentario.

Esto permitiría entender por qué a Sumar puede que no le preocupe tanto el número de diputados que la “plataforma” consiga en las próximas elecciones generales, aunque en lugar de cincuenta sean solo veinte. Lo único que necesita Yolanda Díaz es que nadie le haga sombra en el Congreso, ni Ione Belarra, ni Irene Montero, de cuyos linchamientos ya se encarga el equipo mediático habitual; ni tampoco Ada Colau o Mónica García, a quienes apoya para ayudarles a ganar en Barcelona y Madrid. Mejor lejos que sentadas a su lado con actas de diputadas, que la competencia es “mu mala”.

Si otorgamos aunque sea una mínima credibilidad a estas hipótesis, ¿verdad que no resulta descabellado deducir que a los “sagaces estrategas” de Sumar puede que no les importe tanto concurrir a las elecciones generales de diciembre sin contar con nadie más?

Magariños no ha sido precisamente un buen comienzo para acabar con Podemos, quizás habían pasado por alto que el partido morado cuenta con más fuerza, empuje y respaldo del que pensaban; en el PSOE y en Sumar se dieron cuenta de su error nada más finalizar el acto del polideportivo y ahora andan de los nervios buscando cómo deshacer el entuerto cuanto antes.

Para que el resultado de las generales de diciembre no les importe a Sumar y compañía, estos han de conseguir primero que se cumpla la premisa de partida: acabar con Podemos, ese gran sueño húmedo de tantas y tantos. Saben que lo tienen muy difícil y que si no lo logran el chiringuito, la plataforma o como demonios quieran llamar a ese invento con tanta fachada como tan poca sustancia, se les irá al traste.

En resumen, que a Podemos le toca ahora resistir con más empeño que nunca para que Pedro Sánchez y Yolanda Díaz no se salgan con la suya. Es posible. Una vez más, sí se puede, pero como siempre toca pelea.

J.T.

domingo, 2 de abril de 2023

Tom y Jerry, o la desesperación del PP


No saben ya qué hacer para que los torpedos inmisericordes que a diario lanzan contra el Gobierno de coalición acaben surtiendo efecto. Están desesperados. Me recuerdan a Tom, el gato que salía trasquilado cada vez que intentaba atrapar a Jerry, el ratón: no había sabotaje que le saliera nunca bien al felino porque Jerry siempre se escurría y al final era a Tom a quien acababa explotándole el petardo en la cara. Tom y Jerry: un viejo guión que no pierde actualidad.

Me imagino a la plana mayor del Partido Popular gritando ¡malditos roedores! en la sala de máquinas de Génova, 13 cada vez que intentan una maniobra para desgastar al Gobierno de coalición y al final acaba saliéndoles el tiro por la culata. No paran de pegar escobazos sin conseguir atizarle nunca a unos adversarios que siempre se las arreglan para salir relativamente indemnes de la agresión de turno.

Pero ¿cómo es posible?, se preguntan desconcertados. Nosotros que tenemos de nuestro lado a todos los primos de Zumosol posibles, nosotros que contamos con el apoyo de bancos y grandes empresarios, es decir, con todo el dinero del mundo, nosotros que disponemos de los mejores instrumentos de presión existentes, nosotros que somos los putos amos… ¿cómo es posible que no haya manera de endiñarle al Gobierno de coalición un buen escobazo que los deje temblando?

Les hemos llamado de todo, hemos mentido sobre todo, le hemos la dado la vuelta a cualquier buena noticia que pudiera favorecerles, hemos acojonado de lo lindo al personal, hemos logrado que muchos infelices piensen que los vamos a sacar de la miseria, hasta hemos hecho creer a los pensionistas que la subida de la jubilación era mala, pan para hoy y hambre para mañana; en fin, que nunca le hemos hecho asquitos a la más mínima oportunidad que se nos haya brindado para retorcer la realidad cuanto más mejor…

Hemos copiado las peores artes de Trump, plagiado a Berlusconi y perfeccionado el arte de divulgación de noticias falsas hasta tal extremo que ríase usted de la Fox estadounidense. Tenemos a Vox en horas bajas tras el sonoro ridículo brindado por ese bluff llamado Tamames, las radios no paran de arrearles estopa, las teles son nuestras, los periódicos comen en nuestras manos... y aún así los muy cabrones del gobierno logran salir a flote.

Conseguimos hasta quitarles la televisión pública y ni por esas, cinco años con el Poder Judicial sin renovar y nada, en los juzgados ya no saben cómo retrasar más tiempo los juicios de corrupción que aún quedan pendientes contra nosotros y nos instan a espabilar, es decir, a llegar al gobierno cuanto antes y como sea, porque ya no saben qué más hacer para favorecernos; las cloacas han practicado sin pudor alguno el mayor juego sucio posible intentando sobre todo buscar la ruina a los socios minoritarios del Gobierno de coalición… Y aun así, no hay manera de despegar con claridad en las encuestas. Ni siquiera en las que cocinan los nuestros. Pero ¿qué está pasando aquí?

Una pandemia del carajo de la vela, un volcán, una guerra en Ucrania que nos empobrece a todos… Pues nada, ni por esas hemos conseguido que la legislatura se acortara. Hacen pactos, llegan a acuerdos, sellan consensos, y ahora que nos las prometíamos tan felices soñando con un revés en el asunto de la reforma de las pensiones, va Europa y bendice los acuerdos entre Gobierno de coalición y sindicatos ¡Con lo bonito que hubiera sido un buen pollo en otoño por las calles de toda España llenas de contenedores ardiendo a pocos meses vista de las elecciones generales!

En resumen, desocupado lector, que los guionistas del negocio pepero andan desesperados. No dan con la tecla para que despeguen las expectativas del llamado principal partido de la oposición. Y algunos de los muñidores de las eternas conspiraciones internas hace ya un tiempo que se preguntan cómo fueron capaces de apostar por el inútil de Núñez Feijoó. Menudo chasco. Los periodistas y predicadores en nómina cada vez lo tienen más difícil para remendar o tapar sus antológicas meteduras de pata, los pobres.

Cada vez que viajan a Bruselas hacen el ridículo, visitan al Papa y este les ningunea en su cara. Y claro, se agobian y desesperan tanto viendo correr el reloj y las hojas del almanaque, que al final no se les ocurre nada mejor que recurrir a la distopía de los telepredicadores latinos de tinte bolsonarista, a sus bendiciones y sus aleluyas: ¡Almeida, aleluya, Ayuso, aleluya, Señor Feijoó, ruega por nosotros, aleluya! ¿Puede existir mayor reconocimiento de impotencia?

¡Malditos roedores, los miembros de este Gobierno de coalición. Pensábamos que con los insultos, la crispación en el Congreso de los Diputados, la tele pública a nuestro favor y esa manipulación mediática en la que nuestros turiferarios son verdaderos maestros, nos los íbamos a comer en pepitoria a las primeras de cambio y ahí andan todavía, vivitos y coleando tres años largos después. Corriendo y zafándose divertidos de nuestros escobazos, como el ratón Jerry mientras nosotros, como el gato Tom, acabamos estrellándonos contra la pared cada vez que intentamos acabar con ellos.

¡Malditos roedores!

J.T.

lunes, 27 de marzo de 2023

Esa incesante hostilidad contra Podemos


¿De verdad vais a tener las narices de culparles de todos los males? ¿De verdad vais a acabar certificando que las derechas, junto a los golpistas que colonizan la médula espinal de las instituciones, han hecho bien su trabajo con tanto bulo, tanto lawfare y tanta infamia? Los quieren enfrentar, y en buena parte han conseguido su objetivo, al tiempo que el común de los mortales ha acabado cayendo en la trampa: los malos de la película son los de Podemos. Pues mire usted, pues va a ser que no. Permítanme algunas preguntas:

¿Qué tiene Podemos para suscitar tanta animadversión por parte de segmentos políticos y periodísticos tan diversos? ¿Qué es lo que hace tanta pupa? ¿Qué es lo que les convierte en destinatarios eternos de arremetidas tan inmisericordes? ¿A qué viene tanta hostilidad?

Desde el día en que El País, años ha, 28 de enero de 2015, publicó a tres columnas en primera página una noticia falsa afirmando que Juan Carlos Monedero "falseó la mayor parte de su currículo académico"  hasta el pasado 19 de marzo, cuando este mismo diario publicó un largo informe titulado Podemos desafía la unidad de Sumar, la formación política no ha dejado ni un solo día de encontrarse en el punto de mira de todo el espectro periodístico, no solo de los recalcitrantes medios ultras cada vez más numerosos.

Más preguntas: ¿Cómo es posible que un proyecto político que removió los cimientos de un país dormido se encuentre pocos años después en el punto de mira incluso de una buena parte de quienes salieron beneficiados con su irrupción en escena? ¿Qué es lo que suscita tanta inquina? Si son tan malos, si son tan nocivos, ¿cómo es que han conseguido tantas cosas? Si en Podemos son ya tan pocos, ¿cómo es que se les sigue haciendo tanto caso?

¿Qué extraña conjunción astral ha tenido que darse para que ahora intenten comparar a Podemos con Cayo Lara? ¿Que extraños movimientos telúricos se me están escapando, que a medida que leo y escucho entiendo menos? Entre las muchas cosas que no entiendo está el buenismo de quienes predican “vamos a llevarnos bien” al tiempo que no dejan de meter el dedo en el ojo.

No entiendo a quienes, en nombre de la mentalidad práctica, invitan a pasar por alto humillaciones y vejaciones porque “lo importante es que los números den” ¿Y en nombre de que los números den vale todo? No entiendo a quienes asustan anunciando que viene el lobo de la ultraderecha y usan este argumento para desplazar y ningunear el proyecto, el programa y la decisión política que hizo posible el escenario que propició los avances sociales conseguidos en los últimos tres años.

¿A qué viene tanto miedo?¿Qué significa que Yolanda Díaz e Íñigo Errejón “gusten”, pero Podemos no? Pues solo una cosa: que la propaganda de derechas ha hecho pleno al 15 consiguiendo lo que siempre buscó: primero demonizarlos a todos y luego ir desactivándolos por partes como en la fábula del cuervo y el zorro: Qué bonitas plumas, seguro que cantas igual de bien, y el cuervo, cegado por la vanidad, abrió el pico para cantar y dejó caer el queso mientras el zorro lo cogía rápidamente y, antes de salir corriendo, le recordó al incauto que el adulador vive siempre a costa del que lo escucha.

Lo hicieron con Errejón, lo intentan ahora con Yolanda; lo hicieron y continúan haciéndolo incluso con Mónica García, líder de la oposición por Más País en la Comunidad de Madrid, pero de quien no podemos olvidar que hace cuatro años fue la principal responsable de que Díaz Ayuso esté gobernando a día de hoy: se negó a elaborar una lista conjunta con Pablo Iglesias cuando este abandonó la vicepresidencia del Gobierno de la nación, y si no lo hubiera hecho, hoy la autonomía estaría gobernada por la izquierda.

Estoy rodeado de gente que nada tiene que ver con la derecha, que nunca los votó ni los votará, pero que a estas alturas lo que dicen y piensan se resume en que Yolanda Díaz les cae bien pero Pablo Iglesias no. Pero vamos a ver, les digo, que Pablo no tiene ya ningún cargo, que no está en ninguna lista. Solo se explica esta disgresión cuando asistes al bombardeo diario de medios de todos los colores que consiguen confundir no solo a quienes se informan de oído sino a gentes que siguen la actualidad con interés pero que quizás hayan olvidado, por ejemplo, que cuando Iglesias le ofreció a Yolanda ser ministra de Trabajo Alberto Garzón y Enrique Santiago, responsables de Izquierda Unida y del PCE respectivamente, se opusieron. Los mismos que hoy beben los vientos a su lado.

La izquierda fragmentada es el mejor negocio de la derecha. Demostrado ha quedado en Andalucía y en Castilla y León, demostrado ha quedado en Francia, donde que se presentaran cinco izquierdas a las elecciones yuguló las muchas posibilidades con las que contaba Mélenchon para convertirse en presidente de la República francesa. Es la eterna historia de siempre. Y continuamos cayendo en las mismas trampas de siempre.

J.T.

lunes, 20 de marzo de 2023

Esta televisión pública es una ruina


Uno de los misterios más insondables de esta legislatura es intentar adivinar cómo es posible que la televisión del Estado esté tomada militarmente por el Partido Popular. En cualquier círculo donde escucho hablar del asunto, los comentarios suelen ir casi siempre en la misma dirección: no la veo ya, cada vez que la sintonizo me cabreo, cómo es posible que no refrende las intervenciones del presidente y sus ministros ni siquiera en los ámbitos internacionales… No se trata de ensalzar los logros del Gobierno de coalición, no estamos hablando de propaganda, faltaría más, pero sí de informar a la ciudadanía de cómo le repercuten en su día a día, por ejemplo, las leyes de progreso y de lucha contra la desigualdad que desde hace tres años se vienen aprobando, ¿por qué esto no se hace?

El Gobierno de la nación no debe, como tantas veces ha sucedido, colonizar la televisión pública, claro que no, ni en broma, pero sí que tiene la obligación de garantizar que se cumpla el objetivo para el que nació, la razón por la que existe: el servicio público ¿Por qué esto no sucede, están ciegos, desinteresados, se sienten impotentes o directamente han decidido que se trata de un marrón muy complicado y que no hay nada que hacer? Me refiero a la parte socialista del ejecutivo, claro, porque al sector de Unidas Podemos apenas si le proporcionan oportunidad de aparecer en pantalla, salvo cuando los informativos se encargan de otorgarle altavoz a cuanto bulo contra ellos circula por los mundos canallas del lawfare.

El programa de Julia Otero, en el que había puestas tantas complacencias, un fracaso; Jesús Cintora iba a volver, estaba todo prácticamente cerrado y en el último minuto se volvieron a acojonar en Moncloa, donde en un principio parecían dispuestos a revisar el patinazo que supuso echar al periodista con cajas destempladas y fulminar así “Las cosas claras”, a pesar del excelente índice de audiencia con el que contaba el programa. Los telediarios y los actuales programas de tertulia son mezquinos, insustanciales, parciales, torticeros…

El PSOE gobierna con miedo al PP, y a Vox, y la tele pública es el mejor reflejo de esto. Los avances de izquierdas de los que ahora se ufanan han salido adelante gracias a la presión de Unidas Podemos, pero que la rtve sea plural no lo han conseguido, o no les ha interesado. Todo ha sido un sonoro fracaso que empezó cuando tumbaron el primer Consejo de Administración, que lo tumbaron los socialistas, y decidieron optar por la Administración Única de la pobre incompetente Rosa María Mateo. Continuó después con una vergüenza de concurso amañado hasta los tuétanos de donde surgió una presidencia bluff que duró año y medio y ahí seguimos, con una presidencia ahora interina y un Consejo de Administración cuyos miembros se dedican a pelearse entre ellos.

La desazón de la gente de izquierdas con la que intercambio pareceres ya sea en reuniones, charlas de sobremesa o encuentros fortuitos tiene siempre un denominador común: manda narices que la televisión pública, hostil con el Gobierno, vaya a ser la que acabe decantando la balanza a favor de las derechas y propiciando el primer gobierno con la ultraderecha en tiempos de democracia. Casi todo el mundo lo ve venir, lo teme, anda asustado, pero nadie hace nada. Y que no me digan que el papel de la televisión pública del Estado no tiene mayor importancia porque la tiene, y más de lo que nos pensamos quienes puede que vivamos en otros mundos más “exquisitos”.

La desazón es general allá por donde vayas, porque estamos viendo llegar los nubarrones que anuncian una tormenta del carajo y nadie parece interesado en buscar la manera de evitar la catástrofe. Nos va a caer la del pulpo y ahí andamos de paella en paella, de cubata en cubata, dándonos la razón mutuamente, desencantados y desesperanzados, pero sin que nadie ponga en marcha ningún mecanismo para parar esto y evitar el desastre que parece avecinarse. Ni cuando les llaman “autocracia absorbente” reaccionan. 

Para unos, la clave podría ser conseguir que la izquierda vaya unida; para otros, que la presidencia europea otorgue tal relevancia al gobierno y su presidente que eso permita darle un vuelco a las encuestas... Hay incluso quienes comparan el asunto con un partido de baloncesto y proclaman optimistas que todavía queda mucho partido, que lo importante es el último cuarto de hora...

¿De verdad me queréis decir que el machaque permanente de los medios privados y la imposibilidad de utilizar con una mínima neutralidad un medio público como Televisión Española no influye en el ánimo de la mayoría acojonada? Porque esa es la cuestión, la mayoría acojonada, esa que piensa que por haber ahorrado en toda su vida cincuenta mil euros o contar con una segunda vivienda en la playa, esos pringaos que se creen ricos porque tienen resueltos los próximo seis meses de su vida, esos no acaban de ver que desde la derecha les van a dejar temblando apenas puedan, sin medios, sin colegios públicos, sin ayudas sociales, con las pensiones devaluadas…

Cuando ya no haya remedio y se den cuenta que sus intereses solo los defienden y los defenderán las izquierdas, por mucho que las teles les digan lo contrario, cuando se vean estafados y empiecen a llorar por las esquinas, los más inclementes les contestarán que disfruten lo votado y los más malvados, que serán además los beneficiados, les dirán directamente: “El PP y Vox no tenemos la culpa de que hayáis caído en la trampa, so pardillos”.

Desde luego, el juego que se trae el inquilino de la Moncloa con los medios públicos, a menos que su intención sea irse a hacer gárgaras en las próximas elecciones, resulta difícil de adivinar. A ver mañana qué tal, a ver a qué tipo de "expertos" recurre este martes tve para comentar las sesiones de la moción de censura. Me temo lo peor.

J.T.

 

 

 

 

 

 

  

lunes, 13 de marzo de 2023

Los abuelos sí queremos las pensiones para nosotros


Con la mitad de mis amistades, o más, no puedo quedar casi nunca porque tienen mayor número de obligaciones, ahora que andan jubilados, que cuando trabajaban: recoger y/o llevar los nietos al colegio, por la tarde a clases de idiomas, o de ballet, o de piano o de la madre que los parió. Los hijos que cargan a mis amigos y amigas con este tipo de cometidos nunca tuvieron unos abuelos dispuestos a hacer lo mismo por quienes ahora son sus padres. En aquellos entonces, los padres de los abuelos de ahora solían estar o muy cansados, o muy malitos, o vivían lejos. O sencillamente no les daba la gana hacerlo y sabían escaquearse mejor que nosotros. Sí, que nosotros, porque yo también pertenezco a esa generación de puteados que, como hijos de familias numerosas en pleno franquismo, sólo teníamos obligaciones cuando éramos jóvenes, nunca derechos. Y más tarde, cuando fuimos padres, resulta que volvimos a tener solo obligaciones.

Los pensionistas de hoy menores de 75 años somos la generación sándwich perfecta, la generación que mientras trabajaba sabía que solo podría llegar a sentirse mínimamente dueña de su tiempo cuando le llegara el momento de la jubilación. “Cuando me jubile voy a viajar como loco, cuando me jubile me apunto inmediatamente a un gimnasio para ponerme en forma, cuando me jubile me voy a leer toda la literatura rusa y francesa del siglo XIX que tengo pendiente. Y hasta las obras completas de Galdós” ¡Pobres infelices!

Cuando llegó ese momento, la realidad se encargaría de mantenerles los pies en el suelo y quitarles toda esperanza. Sin darse cuenta, empezaron a pasarse los días entre hospitales y tanatorios viendo cómo gente con la que tenían planes juntos, gente con la que habían diseñado una vida llena de experiencias, iban diciendo adiós por un cáncer asesino o por un problema cardíaco sin solución. Otros/as descubrían entonces que convivir las 24 horas del día con la pareja era un verdadero infierno. Y quienes optaban por la bicicleta estática y los paseos diarios, una alimentación sana, pocos excesos nocturnos, nada de juergas y escasos gin tonics, se encontraron de pronto pillados en una trampa que no habían previsto: los nietos.

Tenían que elegir y eligieron, dejando en la estacada a cuantos hubiéramos hecho planes con ellos, dejándonos tirados con mapas comprados, rutas de viaje diseñadas a conciencia y en ocasiones hasta con los hoteles y los billetes de avión prácticamente reservados. Y te ves solo, o con poca gente que tampoco tienes a mano, te ves así porque lo importante para la mayoría de tus amigos es la familia, no solo su tiempo, sino también parte de su pensión para compensar los sueldos de miseria que sus hijos e hijas ingresan en un buen porcentaje de casos.

-Jo, abuelo, es que tú ganas más sin trabajar que yo, que no paro quieto en todo el día y no me queda nada de tiempo libre, les espetan sus hijos y los nietos más creciditos. Con más o menos ganas, pocos son los que no acaban cediendo a la presión y así, cuando regresan por la noche a casa con su tiempo y su dinero gastados, sus sueños de libertad evaporados, se miran al espejo y comprueban cómo se les va poniendo más cara de tonto cada día que transcurre.

Pues bien, por si faltaba algún agravio que añadir, va e irrumpe en escena hace unos días María Jesús Montero y redondea la faena: “Yo siempre digo como ministra de Hacienda que las pensiones son el salario mejor repartido que puede tener la familia porque los abuelos, las abuelas, afirmó en Osuna (Sevilla) durante un mitin del PSOE, no quieren las pensiones para ellos.

“Los-abuelos-no-quieren-las-pensiones-para-ellos”, chúpate esa.

No han leído ustedes mal. Así lo dijo. Tal cual. Y no solo no se le cayó la cara de vergüenza, sino que remató: “Las pensiones son ayuda al pago de la luz del hijo que no puede pagarla, la pensión es ayuda para ir al supermercado y comprarle las cinco cosas que no puede comprar tu hija porque las considera un lujo; las pensiones son las ayudas que le dan a nuestros jóvenes para que puedan los fines de semana salir, o comprarse unas zapatillas de deporte; es el salario mejor repartido que puede haber en una economía familiar, además de ser justicia para todos aquellos que levantaron este país y que dignamente hay que reconocerle una vejez tranquila….

Una vejez tranquila… con lo que te quede después de subvencionar a tus hijos y a tus nietos, ¿verdad? Pero ¿nos hemos vuelto todos locos? ¿de verdad toda una ministra de Hacienda promueve que la vejez sea esto? Me niego a asumir que la mayor parte de abuelos y abuelas compartan sin rechistar esta reflexión.

Que un buen porcentaje de jóvenes con la edad de mis hijas tengan problemas para llegar a final de mes con lo que cobran por su trabajo es una anormalidad del sistema que pide a gritos ser corregida con la mayor urgencia y sin excusas, pero no disponiendo del tiempo y del dinero de las personas de la tercera edad.

Cuando éramos jóvenes tuvimos que combinar los estudios con pasar dinero a casa porque a tus padres no les llegaba, luego fuimos profesionales independientes atrapados por hipotecas infames para cuyo pago nunca nadie nos echó una mano, tampoco se nos ayudaba cuando nos separábamos, ahí nos las apañáramos y ahora, como abuelos, tenemos que convertirnos en las oenegés de nuestros hijos y nietos y postergar un implante o una semana de vacaciones. Pero vamos a ver, ¿cuándo demonios fue nuestro momento?

Que la derecha quiera acabar con el sistema público de pensiones no puede llevar a una ministra del PSOE a defenderlas argumentando que los abuelos las necesitan para dedicarlas a ayudar a sus hijos y a sus nietos. Resulta una propuesta insultante cuando no directamente pornográfica.

J.T.

lunes, 6 de marzo de 2023

¿Seremos capaces de votar a nuestros verdugos?


Ahora que comienza una semana política bien calentita, igual es bueno poner el oído, escuchar las cosas de las que la gente que nos rodea habla en el día a día, y poder así hacernos una idea lo más cabal posible de por dónde va la linde.

En mi círculo de amistades y conocimientos varios hay división de opiniones. Al margen de encuestas y demás intoxicaciones que difunden esos informativos que más vale no sintonizar si apreciamos en algo nuestra salud, en unos casos están quienes andan convencidos de que la derecha va a arrasar y en otros hay quienes se niegan a aceptar esa posibilidad.

“Me tienen harto tus amigos de la tele, me decía el otro día un taxista sevillano; cuando anuncian catástrofes cada día, me siento tratado como si fuera tonto porque yo lo que veo es que llevamos unos meses estupendos de trabajo, y eso a pesar de ser invierno. Hay faena, Juan, y esta primavera ya verás cómo la ciudad se va a llenar de turistas como si no hubiera un mañana. Es verdad que la inflación no baja, pero a mi padre le han subido la pensión, mi hijo tiene trabajo sin haberse visto obligado a irse al extranjero como le pasaba hasta hace poco a sus amigos porque aquí no había manera de encontrar un puto curro, eso es lo que yo vivo pero pongo Antena tres y me tropiezo con un economista, o lo que sea, empeñado en contarme que estamos en la puñetera ruina, ¿se cree que soy gilipollas, o qué?”.

En el otro lado de la balanza, una amiga pensionista con la casa pagada, los hijos trabajando y una jubilación que le permite un desahogo aceptable me dice en cambio que está preocupada porque a su alrededor todo el mundo le cuenta que va a votar al PP... o a Vox. “En el Centro de Salud donde trabajaba se han vuelto todos fachas, me comenta, y eso que quien los putea es Moreno Bonilla, no entiendo nada. Y cuando les pregunto por qué votan a la derecha, añade contrita mi querida amiga, lo que me contestan es que les cae mal Pedro Sánchez y peor todavía esos “niñatos” de Podemos.”

Un caso más: mi peluquero, votante del PP, se quejaba el otro día de su compañía de seguros privada porque se han negado a financiarle la máquina que necesita para remediar su apnea. Ha tenido que recurrir a la Seguridad Social y ya anda tan contento el hombre, durmiendo a pierna suelta tanto él como su señora, que estaba ella ya que se subía por las paredes. Encantados andan ahora con esa Sanidad pública que se quieren cargar aquellos a quienes ellos votan. Se lo hago ver y me dice que sí, que es verdad, pero que los políticos del Gobierno de coalición le caen muy mal, y que los de Podemos nos van a llevar a la ruina.

Es complicado que la gota malaya implacable de los medios no influya en el sentido común y en el ánimo ciudadano, por mucho que constaten a diario que su vida no tiene nada que ver con el apocalíptico mundo del que hablan sin parar en la tele, y en las radios, y en la mayoría de periódicos, aunque los periódicos la verdad es que solo los miran ya quienes se acercan al bar a tomar un café, o ni eso.

La mayoría de paisanas y paisanos con los que hablo, voten a quien voten, parecen estar de acuerdo en que ha sido una suerte no tener a la derecha en el poder durante estos años de pandemia, volcán, guerra… Menos mal, piensan, pero se lo callan. ¿Por qué votáis al PP o a Vox entonces?, insisto. Y vuelve la respuesta de siempre: es que me cae mal Pedro Sánchez, y los de Podemos peor todavía. La gota malaya, no cabe duda, ha surtido su efecto. Gota malaya con la que riegan el día a día esos mal llamados comunicadores que saben perfectamente que Feijoó no pasa el corte, no da el nivel para el cargo que ocupa, y no hablemos ya del ultra Abascal y sus fantasmadas.

Quienes tienen por oficio denostar al Gobierno de coalición y cantar las excelencias de los líderes de la derecha y la ultraderecha se las ven y se las desean para retorcer una realidad que se empeña en no ser como a ellos les gustaría. Esa impotencia que la Brunete mediática experimenta al no tener más remedio que defender incompetentes como Feijoó o Abascal; ese desconsuelo es el que les lleva a arremeter, con más saña si cabe, contra un ejecutivo que está haciendo sus deberes medianamente bien y que presenta una aceptable cuenta de resultados de sus ya tres años largos de gestión, no solo de puertas adentro, sino también en el contexto internacional. Se suben por las paredes esos gurús fachas que pronosticaron que, con el Gobierno de coalición los inversores se irían de España y ahora comprueban cómo cada día que pasa contamos con mayor respaldo y reconocimiento internacional, a pesar de la extraña y sospechosa espantá protagonizada por Ferrovial la semana pasada.

Mis conocidos y conocidas no quieren que les cuenten milongas, lo que les importa es su bolsillo, su estómago y el bienestar de su familia. Cuesta creer que se dejen comer el coco por los profesionales de la desestabilización hasta el extremo de acabar votando a quienes han anunciado que acabarán con todo lo que ahora les está permitiendo salir adelante a pesar de los tres largos años de pesadilla que llevamos vividos. Cuesta creer que acaben votando a quienes, de llegar al poder, se convertirán en su peores verdugos al día siguiente de ocupar la poltrona.

J.T.

lunes, 27 de febrero de 2023

28 de febrero en Andalucía. Nada que celebrar


Nada que celebrar mañana en Andalucía. Cinco años ya sin nada que festejar. Se admiten ideas para tirar algún que otro cohete, porque… ¿qué podemos celebrar este 28-F? ¿Acaso que somos una de las autonomías más pobres, menos desarrolladas, con mayores índices de precariedad del país y aún así no se nos ocurre otra cosa que votar en tromba a la derecha?

¿De verdad hay quien cree que Moreno Bonilla va a mejorar alguna vez la vida de los más débiles? ¿De verdad hay quien se crea que la eterna brecha andaluza entre los que más y los que menos tienen va a disminuir con el PP en el poder? Si no es así, ¿me quieren decir por qué extraña conjunción astral hemos brindado mayoría absoluta a quienes más pronto que tarde dejarán la sanidad, la educación y la dependencia hechas unos zorros? Se me ocurren pocas respuestas que me dejen el cuerpo con ganas de celebrar nada este 28 de febrero.

¿Me pueden decir qué es lo que ha mejorado en los cinco años que lleva la derecha instalada en el palacio de San Telmo? Mayoría absoluta desde junio del año pasado, es verdad, así que nada que objetar desde el punto de vista democrático, pero eso es lo que refuerza mi necesidad de proclamar que no tenemos nada que celebrar, ¿de verdad quienes los votaron han mejorado su vida en algo, salvo las pocas familias que llevan decenios, incluso siglos, manejando el cotarro, los terratenientes de siempre, los señoritos a caballo y escopetas de caza de siempre?

¿Me pueden explicar qué demonios ha pasado con la izquierda en Andalucía para que este momento de festín neoliberal y de desmantelamiento de los servicios públicos que estamos viviendo haya sido posible? Lo único que se puede decir es que lo socialistas desaprovecharon nada menos que cuarenta años seguidos al frente de la Junta. Establecieron como prioridad básica permanecer en el poder cuanto más tiempo mejor y se dedicaron a potenciar ferias y fiestas, engrandecer la semana santa o promover romerías convencidos de que esa era la manera más fácil de retener el voto de los retrógrados. Antepusieron durante cuarenta años la búsqueda de clientelismo a la consolidación de las conquistas sociales o la promoción de la actividad industrial así que, cuando fueron desalojados de las poltronas, la derecha se encontró con prácticamente todo el trabajo sucio hecho.

Seguíamos siendo los más pobres, pero en el Rocío se reunían más de un millón de personas; teníamos los salarios más bajos, pero la semana santa es todo lujo y esplendor desde Ayamonte hasta Pulpí, teníamos uno de los índices de paro más ínfimos del país, pero en Canal Sur podías escuchar coplas y flamenqueo casi todo el día, o disfrutar de Juan y Medio intentando emparejar personas de la tercera edad todo el tiempo. ¿No es maravilloso?

Le dejaron el cortijo tan a huevo Susana Díaz y Manuel Chaves a Moreno Bonilla que este no ha tenido más que rematar la faena. Le faltó tiempo para envolverse en la bandera andaluza consiguiendo así confundir a tanto despistado como pulula por esos pueblos perdidos y, en el colmo de la desfachatez, hasta se atrevió a reivindicar la figura de García Caparrós, el joven malagueño asesinado durante la manifestación que reclamaba para Andalucía una autonomía que la derecha nunca quiso.

Hasta el legendario Alejandro Rojas Marcos le ha acabado siguiendo el juego (tampoco es que resulte tan de extrañar) y ahí tenemos a Moreno con el viento a favor despojándose ya de la piel de cordero y acometiendo sin escrúpulo alguno el neoliberalismo más salvaje: promoviendo universidades privadas completamente innecesarias, recurriendo ante el Tribunal Supremo el impuesto a las grandes fortunas, haciendo que se froten las manos especuladores de la peor ralea o anunciando que acabaremos pagando en sanidad hasta los servicios de atención primaria.

Con absoluta impunidad, quien consiguió hacer creer a la mayoría del electorado que era una especie de mosquita muerta, está sacando ya su verdadera cara. No, no hay nada que celebrar mañana 28 de febrero en Andalucía. No hay nada que celebrar porque quien preside la Junta no está interesado en mejorar la vida de quienes peor lo pasan, tampoco en combatir la desigualdad, ni la injusticia ¿A quién se le pudo ocurrir pensar que, con el PP en el palacio de San Telmo, esa Andalucía a la que la derecha mantuvo en la miseria durante siglos iba a hacerles salir de ella?

Mañana, tras otorgar las medallas de hijos predilectos a David Bisbal, y a título póstumo a Lola Flores, manda narices, sonará el himno de Andalucía en el lugar donde se celebre el acto. Tanto Moreno Bonilla como toda su cohorte no tendrán ningún reparo, ya lo verán, en cantar a voz en grito:

Andaluces, levantaos,
Pedid tierra y libertad.

¿No les parece una profanación, un descaro casi pornográfico? Pues eso, que mañana, al menos yo, no tengo nada que celebrar.

J.T.