miércoles, 11 de agosto de 2010

La mirada del recién llegado


Están cargados de vida, de esperanza, de incredulidad, de miedo...


Esos ojos han visto mi micrófono y la cámara de mi compañero nada más llegar al mundo con el que tanto tiempo soñaron.


Esos ojos se han tropezado con los míos entre uniformes de la guardia civil y mantas de la cruz roja y sólo con mirarme han contestado de golpe cuatrocientas preguntas juntas. Sí. No sabían lo que verían, pero querían ver lo que estaban viendo.


Para conseguirlo, el propietario de esa mirada decidió un buen día jugar al póker con su propia vida. Esta vez ha ganado y por eso su mirada lo absorbe todo. La película empieza ahora, pero el trailer lo acaba de protagonizar él mismo en primera persona.

¿Cuántas miradas como éstas he visto con Alberto, con Jose, Pepe, Ana, Jupe, Manolo... compañeros de tantas batallas?

En las playas de Bolonia, Barbate, Motril, Almería o Algeciras, en el polideportivo de Tarifa... en la frontera de Ceuta y Melilla... en los CETI (Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes).

He hablado con ellos mil veces, me han contado todo tipo de vicisitudes atroces... he escuchado y grabado sus aventuras, sus recuerdos y sus sueños...

Puede que con el tiempo todo se me olvide. Pero sus miradas no. Esos ojos contaban demasiadas cosas.

J.T.

Un poco de luz para quienes padecen enfermedades raras

Quizás no sea una noticia de primera página... de momento. Pero lo que Andalucía puso en marcha hace unos meses tiene un recorrido tan prometedor como envidiable.

Se trata, ni más ni menos que de un estudio cuyo objetivo es tener descifrados, en unos tres años, aquellos genes que son responsables de la mayor parte de las enfermedades raras de base genética que se conocen.

Me alegra comprobar cómo en el campo de la genética, Andalucía puede presumir de ir muy por delante. Desde que se facilitó a Bernat Soria investigar aquí en la época en que éste se tuvo que marchar a Singapur porque Aznar no le dejaba trabajar en España hasta hoy, el recorrido de los científicos andaluces en el campo de la genética es interesantísimo.

Bernat Soria

En los últimos cinco años Andalucía ha visto nacer el banco de células madre de Granada o el Cabimer (Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa) en Sevilla. Y doctores como Antiñolo, López Barneo o Joaquín Dopazo han promovido iniciativas que han acabado teniendo repercusión internacional y reseñadas en las más prestigiosas revistas mundiales de investigación médica.

Guillermo Antiñolo

José López Barneo

La iniciativa más reciente fue presentada este jueves en el parlamento andaluz: Veinticuatro millones de personas que, tan sólo en Europa sufren alguna enfermedad rara, pueden salir beneficiadas.


En una segunda fase, también será útil para diabéticos, hipertensos, enfermos de cáncer, Alzheimer, Parkinson...

Como creo en las posibilidades de este camino y de quienes trabajan en él, me alegro mucho. Y espero poder celebrarlo cuando acabe siendo, que lo será, noticia de primera página.


J.T.

martes, 10 de agosto de 2010

Periodismo en provincias

Hacer periodismo en provincias es contar lo que Madrid quiere que cuentes.

Las cosas no son como tú las ves. Las cosas son como Madrid se imagina que son.

Las distancias no son las que son. Las distancias son las que Madrid desea que sean.


Las agencias, las radios, las televisiones, los periódicos madrileños tienen gente en provincias porque no les queda más remedio. Pero en su ajedrez particular nunca pasas de peón. Ellos son los alfiles, los caballos, las torres y por supuesto, el rey y la reina.

Manejan el presupuesto y en consecuencia detentan el poder, mientras tú en provincias sólo tienes la información de primera mano. ¡Total, minucias!.
Esto es una descripción, no una queja. Entre otras cosas porque quienes saben gestionar bien esta situación en provincias acaban viviendo mucho mejor que quienes les mandan desde Madrid.

En provincias no hay corresponsalías, esto no es el extranjero. En provincias hay órdenes que cumplir.

En mi caso puedo llorar con un ojo, pero conozco muchos compañeros que a diario tropiezan con jefes que aplican a rajatabla el viejo adagio: "Lo que tú me cuentas, querido pringao de provincias, no puede acabar estropeando lo que yo ya tengo pensado".

J.T.

lunes, 9 de agosto de 2010

Guiris tiesos en los aledaños del hotel Villapadierna

- Hola, ¿habláis inglés?

- Sí, se apresuró a contestar mi compañero Peter, cámara de la CNN estadounidense


- Soy propietario de varias casas ahí arriba, nos cuenta, y una de ellas tiene un balcón estupendo. Se ve muy bien el hotel Villa Padierna y podéis sacar buenas imágenes de las entradas y salidas de la familia Obama y sus acompañantes… por una módica cantidad.


Quien nos hacía la oferta mientras estábamos de guardia a la entrada del complejo hotelero donde se hospedaba la primera dama norteamericana en el primer día de sus vacaciones en España era un inglés que decía llevar instalado en la Costa del Sol dieciocho meses.

Tenía pinta el susodicho ciudadano británico de satisfecho de la vida y vestía ropa acorde con la expresión de su cara. Pero nos quería alquilar su balcón… A nosotros y a todo el que se pusiera a tiro. Así que… o se trataba de un comerciante despistado, carente de información sobre lo tiesas que están las teles, o a pesar de su aspecto él estaba más tieso todavía que nosotros.

Por supuesto no consiguió su propósito y además su oferta se fue devaluando a medida que el paso de las horas demostraba que la señora Obama no pensaba parar quieta: que iba a pasearse por Marbella, Granada, Ronda, la playa de Estepona…, que con más o menos facilidades iba a haber imágenes de ella en todos esos lugares y que el Villa Padierna, tan asediado en un principio, iba a convertirse en seguida en mera parada y fonda de las Obama y su séquito.

- What are you doing there?

- Pues somos de la Sexta y en menos de tres minutos entramos en directo para el informativo

Ahora el turno le tocaba a otro inglés que preguntaba, no lejos de donde nos había abordado minutos antes su compatriota, qué estaban haciendo mis compañeros Juanjo y David. También dijo ser propietario de terrenos cercanos al hotel Villa Padierna. Pero éste especímen no ofrecía nada: éste, directamente, reclamaba pasta en inglés entre gritos y aspavientos porque mis compañeros habían tenido la “osadía” de situarse en un descampado de la urbanización, desde donde se veía de lejos el hotel, para hacer allí su directo de las dos de la tarde con el Villa Padierna de fondo.

- Este terreno es mío y yo pago mis impuestos. O me pagan o se van



Se fueron, por supuesto, pero después de cinco interminables y estresantes minutos en los que David consiguió entretener al indignado e insolente guiri mientras Juanjo solventaba el trámite de su directo sin acabar de tenerlas todas consigo.

Ni que decir tiene que el vociferante anglosajón no enseñó ningún documento que le autorizara a reclamar nada. Además el terreno en cuestión era un triste solar sin vallar de apenas doscientos metros cuadrados, un trozo de tierra al aire libre como tantos otros desde los que trabajamos tantas veces y que el inglés decía tener a la venta por millón y medio de euros.

Admito que los dos casos que cuento pueden no ser representativos, pero sí sugieren que quizás se les ha acabado el chollo a esos miles de británicos que en su día tomaron al asalto la Costa del Sol para vivirla pero, sobre todo, para exprimirla. Para especular y sacarse aquí su plan de pensiones. Su objetivo: vivir como dios, especular sin piedad y no pegar ni puto golpe.

El otro día pincharon en hueso: acosar a raquíticos equipos de televisión que nos las vemos y nos las deseamos para sacar petróleo en el día a día denota, además de un flagrante desconocimiento por parte de estos cutres gentlemen sobre cómo anda el percal en este triste negocio nuestro, denota, digo, una desesperada necesidad por su parte de sacar pasta como sea apenas huelen una mínima oportunidad.

Vamos, que están tiesos. ¡Pena!

Creo que Peter y Alan, mis compañeros de la CNN americana, se marcharon con la idea de que la crisis en la Costa del Sol no la arregla ni la visita de su carismática primera dama.

J.T.

domingo, 8 de agosto de 2010

Por qué nos dedicamos a esto


Cuando llevamos quince horas de guardia a la puerta de un juzgado para ver si podemos fotografiar al presunto delincuente a la entrada o a la salida, o para ver si algún abogado se digna contarnos qué está pasando...

Cuando en esas quince horas no puede uno despistarse ni un momento porque es entonces en ese preciso instante cuando ocurre todo…

Cuando para beber o comer dependemos de que uno de nosotros se digne buscar bebida y bocadillos en el chiringuito más cercano, cuando ya no sentimos las piernas, cuando miro las caras de mis colegas exhaustos, sudorosos, alerta…

Cuando estamos en esas… siempre acabo preguntándome por qué nos dedicamos a esto.
Cuando para hacer una triste foto oficial de la visita de un ministro, de un miembro de la casa real, o de un mandatario extranjero nos citan dos horas antes para instarnos a dejar nuestro material de trabajo en un rincón para que lo inspeccionen los perros…

Cuando entre los integrantes del grupo que nos conmina a dejar el material hay siempre un grosero de turno (porque siempre hay mínimo un grosero entre los maderos) que nos trata con la punta del pie…

Cuando después de mil horas de faena sólo hemos tirado tres planos y en la redacción central comienzan a ladrarte exigiéndote que envíes ya el material… siempre acabo preguntándome por qué nos dedicamos a esto.
Cuando en una guardia interminable nos contamos unos a otros nuestras penas, cuando esas penas consisten fundamentalmente en la miseria que nos pagan a la mayoría: mileuristas escasamente con horarios infinitos…

Cuando en un batalleo de los buenos descubrimos que falta alguien porque en su empresa ha habido reducción de plantilla…

Cuando haces cuentas y memoria y concluyes que las cosas cada año van a peor (hoy un cámara de televisión viene a ganar prácticamente lo mismo que hace quince años e incluso menos)...

Cuando me percato de todo esto… siempre acabo preguntándome por qué nos dedicamos a esto.
Cuando te tiras horas en una inundación, en un incendio, entre bomberos, policías, guardias civiles…

Cuando te dejas el pellejo en coberturas que exigen largos y pesados esfuerzos físicos…

Cuando llegas a tu casa hecho una piltrafa después de tres días sin pisarla y sin haber tomado la precaución de llevarte mudas (hasta última hora nunca sabes si te quedas o volverás del lugar de la cobertura)…

Cuando en casa te dicen que a ver cuándo podéis hacer planes en familia y pasan las semanas y los meses sin que esto sea posible… siempre me pregunto por qué nos dedicamos a esto.
Cuando llegas a la conclusión de que esto no va a cambiar, que el puteo, las horas, las guardias y el poco dinero será siempre así… entonces me vuelvo a preguntar por qué nos dedicamos a esto.

Cuando después de desahogarnos, de quejarnos, de contarnos nuestras mil penas bañadas en agua o cocacola (somos tan capullos que seguimos a rajatabla la norma no escrita de no beber mientras trabajamos), llega el momento de salir corriendo porque aparece la persona a la que estábamos esperando o porque por fin se puede entrar a donde la poli no nos dejaba… cuando llega ese momento y todos a una nos ponemos a currar como posesos, cuando ves que no hay ninguno que se escaquee, cuando observas el entusiasmo, las ganas con que lo hacemos y en el grupo puedes casi oler la descarga masiva de adrenalina, cuando te ves en esas… entonces quizás empiezas a entender un poco por qué nos dedicamos a esto.

J.T.

viernes, 6 de agosto de 2010

Criticas en Estados Unidos a Michelle Obama por su viaje a España: En todos sitios cuecen habas


“Mientras la mayoría del país mira con lupa hasta el último céntimo que se gasta y reduce el número de días que pasan fuera de casa durante estas vacaciones de verano –o renuncian a ellas por completo- los Obama no parecen estar prestando demasiada atención a sus propios consejos de austeridad.

Lo que los Obama hacen con su dinero es una cosa, lo que hacen con el nuestro es otra. El transporte y alojamiento de los setenta agentes del servicio secreto que acompañan a la señora Obama a España costará un dineral a los contribuyentes estadounidenses.

Michelle Obama parece más una moderna Maria Antonieta –la extravagante reina francesa que despilfarraba en joyas y vestidos sin acordarse en absoluto de las penurias de sus ciudadanos- que una madre de familia que tiene que educar a dos hijas.

Viajar hasta Europa para reunirse con la realeza española puede que no sea precisamente la imagen que la Casa Blanca quiere proyectar de la familia del presidente. Quizás se han olvidado de John Kerry y el perjuicio que le causaron aquellas fotos a bordo de un yate en vísperas de las elecciones de 2004.

Todo el mundo tiene derecho al descanso y a relajarse cuando se trabaja duro. Lo que pasa es que la extravagancia del viaje de Michelle Obama y el destino deslumbrante contrasta con la demonización de los ricos que suele hacer el presidente Obama: esa demonización, tras la escapada de su mujer a España, huele a hipocresía y perpetúa la abismal distancia que suele existir entre el país y sus líderes.

En Enero el presidente Obama insistió en que todo el mundo en Estados Unidos iba a tener que sacrificar algo para superar estos tiempos de crisis. ¿Dónde está el ejemplo de la primera familia del país? “
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Estas lindezas las publicó este jueves el New York Daily News, firmadas por Andrea Tantaros. Está claro que en todas partes cuecen habas.

J.T.

jueves, 5 de agosto de 2010

Los medidores de audiencia y el paro de los periodistas



Conozco decenas por no decir cientos de compañeros cuya situación laboral depende de los índices de audiencia del programa informativo o de entretenimiento para el que trabajan.

Mal pagados y con contratos basura, su posibilidad de independizarse y plantearse si tener hijos o no, por ejemplo, se va prolongando indefinidamente en el tiempo. Son compañeros cuyo destino está en manos de un minúsculo aparatito instalado según dicen en unas cuantos cientos de hogares. Los datos de esos aparatitos se traducen luego a porcentajes que indican, también según dicen, cuánta gente ve qué programas. Probablemente lo de estos aparatitos sea hasta verdad -aunque yo no conozco a nadie que tenga uno instalado- pero de momento para anunciantes y
directivos de televisión es la biblia.
Los colegas cuya estabilidad en el empleo depende de estos aparatitos son por lo general gente preparada, muy currante y en bastantes casos con un gran componente vocacional. Trabajan, también por lo general, para una estrella mediática que en su día se forró gracias a un golpe de suerte y acto seguido montó una productora para continuar llevándoselo crudo el máximo tiempo posible.
Que el programa que la tal estrella acabe produciendo, dirigiendo o presentando vaya bien o mal sólo le repercute en el mayor o menor número de pisos que se pueda llegar a comprar. Pero para la gente a la que subcontrata, que el programa vaya mal es una verdadera tragedia porque cada vez que el share, es decir el índice de audiencia, no funciona los currantes acaban en las oficinas del Inem, uno de los organismos públicos que los periodistas más visitan en su vida.



Con la que está cayendo, con los bocados que pega internet, con la llegada de la tdt una vez consumado el apagón analógico, ¿qué será de quienes tienen su trabajo pendiente siempre de ese maldito hilo llamado índice de audiencia?


Quizás, como ya pasa en las públicas y sobre todo en las autonómicas, la audiencia que en breve les quede a las televisiones se reduzca a la tercera edad y en zonas rurales. Las películas buenas se descargan de la red, el fútbol es de pago... ¿cómo hacer programas de televisión que interesen a los jóvenes, a la gente de las ciudades, a una mayoría cualificada? ¿qué espacio acabará quedando para tanto y tanto compañero que, como yo en alguna época de mi vida, trabajan contratados por obra con el mes de vacaciones sin cobrar y en el paro, a la espera de que te vuelvan a llamar la temporada siguiente?

J.T.


martes, 3 de agosto de 2010

La pancarta ya no está


Esta pancarta estaba colocada en San Pedro de Alcántara, una pedanía de Marbella pero cercana a Benahavís, que es el municipio al que pertenece el hotel Villapadierna, elegido por Michelle Obama para pasar unos días con su hija esta semana.

Imposible que este remedo de Bienvenido míster Marshall pasara desapercibido por las dimensiones y el lugar donde la pusieron

¿Quién había sido el promotor de la iniciativa?

Junto a las frases de bienvenida, la firmaban en un cuerpo de letra más pequeño dos empresas de promoción y consulting: Copremsa Sur e Imagen Consulting

Durante varios días campeó a su aire sin que a la policía de Marbella le preocupara si se habían solicitado los correspondientes permisos para colocarla. Estuvo el tiempo suficiente para aparecer en periódicos y televisiones de medio mundo.

Este martes la pancarta ha desaparecido

- No lo entendemos, le cuentan a mi compañera Irene los portavoces de estas dos empresas. Estaba instalada en territorio privado y los costes de su instalación corrían a cargo de le empresa. Sólo queríamos promocionar la ciudad, añaden, pero hace unos días nos llamaron del ayuntamiento y nos dijeron que la desmontáramos.

En el gabinete de prensa del ayuntamiento de Marbella no están interesados en ahondar en el asunto. Imagino que la imagen que transmitía la pancarta no les ha parecido a los ayuntamientos de la zona la más acorde con el espíritu con el que quiere abordarse la presencia aquí de la familia Obama: una España moderna no debe parecerse a la España que hace casi sesenta años retrató Berlanga. Frikadas las justas, puede que hayan pensado.

Si me equivoco haciéndoles el favor de pensar tan bien de ellos tendré la oportunidad de comporbarlo durante estos días.


J.T.

lunes, 2 de agosto de 2010

El periodismo consiste en contar historias

Cada vez somos más y el caso es que se nota poco en los resultados.

Cuando murió Franco faltaba un año para que saliéramos de las facultades los que pertenecíamos a la primera promoción de Periodismo como carrera universitaria.

Eso significa que durante la llamada transición nacimos para el oficio las seis primeras generaciones de periodistas universitarios. Pipiolos analfabetos a quienes los maestros de entonces nos daban sopas con ondas sin moverse del asiento.


Habíamos salido de Bellaterra en Barcelona y de Madrid que eran las dos únicas facultades de entonces (perdón, estaba también la del opus en Navarra) y tendíamos a creernos importantes por el momento que estábamos viviendo y la oportunidad que teníamos de contarlo. Pero aún así todavía resuenan en mis oidos las diatribas de aquellos entrañables veteranos del diario "Pueblo": esto de la política, chicos, -nos decían- está muy bien ahora, pero el periodismo consiste en contar historias. Que no se os olvide nunca.

Nos lo decían a los cuatro gatos universitarios pretenciosos de entonces. Treinta años después, tenemos docenas de facultades y miles de ingenuos y engañados licenciados al año que sueñan con ser Ben Bradley, pero a los que cada vez les cuesta más abrirse paso incluso de becarios.


Para abrirse camino creo que sigue vigente la receta de mis primeros maestros, que nos hablaban de contar una historia como fin último del periodismo en una época en la que apenas había jefes de prensa en ayuntamientos o autonomías (ni siquiera existían las autonomías) y en la que no todo el mundo sabía qué puñetas era un gabinete de imagen.


De aquel blanco y negro de linotipias y televisores únicos hemos pasado a la tdt, internet, móviles y satélites por un tubo. Y ¿qué historias contamos ahora por lo general los periodistas en nuestros medios? Pues gilipolleces: peleas de políticos, dimes y diretes varios sin sal alguna, ruedas de prensa, convocatorias, remitidos de agencias de prensa y agencias de comunicación...

¿Pero historias? ¡Uf! Eso cuesta tiempo, desplazamientos y dietas. Así que a tirar de teletipo, niño, que hay que ahorrar.

Todos los días una historia, por favor, ¡que somos miles!

Aunque sea sólo una entre los cientos de emisoras de radio, periódicos de pago y gratuitos, revistas semanales, televisiones digitales o por satélite, codificadas y sin codificar, generalistas, locales...

Una historia al día, por favor.


J.T.

domingo, 1 de agosto de 2010

Mariano Valladolid pasado por agua



Mi amigo Mariano Vallladolid no es fijo de ninguna empresa pública ni privada. Mariano es reportero gráfico autónomo y se gana la vida como free lance realizando coberturas para Canal Sur, Televisión Española o cualquier otra empresa audiovisual que solicite sus servicios.

Vive de lo que vende, así que Mariano entiende que tiene que arriesgarse para conseguir planos diferentes, enfoques originales, imágenes si es posible exclusivas que otros no tengan. No se lo suele pensar mucho para meterse en cualquier fregao y hacerlo además hasta el mismísimo cogollo del meollo.

Lo que le pasó el jueves 29 de julio en Castilblanco de los Arroyos, en la zona norte de la provincia de Sevilla, es la consecuencia de la manera que Mariano tiene de entender el oficio. En la foto que le hizo el compañero de Efe José Manuel Vidal y que he colocado al comienzo del post lo podemos ver literalmente inundado, como si se hubiera metido en una piscina con cámara y todo.

Completamente mojado, Mariano continuaba grabando sin inmutarse todo lo que ocurría durante la fiesta del agua que los lugareños organizan anualmente por estas fechas para celebrar la puesta en marcha en 1986 de un presa cercana que les cambió la vida.

Mariano podría haber tomado los planos desde un balcón y habría cubierto perfectamente el expediente. Pero prefirió organizarse para buscar los mejores ángulos: preparó el equipo a prueba de cubos y mangueras, lo impermeabilizó por completo con doble funda, se vació los bolsillos y se tiró al agua, nunca mejor dicho.

Mariano, compañero, difícilmente te va a faltar a ti el trabajo. Pero cuida la cámara todo lo que puedas, que ya sabes que... "las carga el diablo".


J.T.