sábado, 19 de diciembre de 2020

Normalizar las contradicciones


He repasado estos días algún que otro capítulo de Borgen, he vuelto a disfrutar con los cotidianos tiras y aflojas entre Birgitte Nyborg y los ministros de otros partidos con los que gobierna y me ha dado mucha envidia. Aunque ficción, la serie es un fiel retrato del proceder habitual en los gobiernos de coalición. 

Aquí, en cambio, parece que no haya manera de normalizar las lógicas contradicciones entre los miembros de un gobierno formado por dos partidos distintos. Esperan unos, y hasta exigen otros, que el funcionamiento sea el mismo que el de los gobiernos monocolor en tiempos del bipartidismo, cuando Felipe o Aznar gestionaban los Consejos de Ministros a golpe de silbato y quien se movía no salía en la foto. 

Que en el Gobierno haya dos almas no parece mala cosa. El Psoe también tiene, o tuvo, dos almas, pero una de ellas pasea por el mundo con más desahogo y conciencia de impunidad que la otra. Me consta que hay muchos socialistas a los que la fiesta de los toros les parece una barbaridad, pero va Carmen Calvo, prologa un libro de Eneko Andueza, portavoz socialista en el parlamento vasco, defendiendo la tauromaquia (“Los toros, desde la izquierda”, Servisistem) y nadie osa llevarle la contraria. “Hubo aficionados y toreros antes de que existieran la izquierda y la derecha”, escribe la vicepresidenta socialista en ese prólogo, y todo son reverencias en su partido y en los medios de derechas. En cambio a Sergio García Torres, director general de Derechos de los Animales, cuando muestra en redes su desacuerdo con esa postura y aprovecha para recordar que hace más de cien años ya había socialistas que mantenían posiciones antitaurinas, los cañones mediáticos se apresuran a disparar a discreción con entusiasmo y diligencia. Se conoce que aspiran a que, por el hecho de estar gobernando juntos, Podemos aplauda hasta los desatinos más infumables. El alma republicana del Psoe, como la antitaurina, andan desaparecidas en combate.  

A lo mejor hay algún ingenuo por la Moncloa que cree que el destino natural de los ministros de Unidas Podemos es ser fagocitados. Y como puede que lo crean de verdad, no soportan que se pongan sobre la mesa de trabajo asuntos donde existen diferencias de calado. Temas que, recordemos, figuran todos en el programa de investidura. A plantear las cosas de agenda, ellos y sus palmeros lo llaman exigencias, a las discrepancias, broncas, a tener puntos de vista distintos, desleatad, a las reclamaciones para que se cumpla lo pactado, batallas, a las discusiones, conflictos, a debatir, combatir… y así sucesivamente. Jerga bélica, como en el peor periodismo deportivo. Siete veces empleaba El País el término “batalla” en la información del pasado miércoles dedicada a la agenda social del Ejecutivo. 

¿Por qué nos resistimos a normalizar las contradicciones dentro del Gobierno? Que, a pesar de ser del mismo partido, Guerra y Solchaga no se pudieran ver, o Soraya y Cospedal se llevaran como el perro y el gato, eso no parecía rechinar. Me consta que más de un miembro socialista del gobierno actual las ha tenido serias con María Jesús Montero, pero se paran las rotativas cuando ella y Pablo Iglesias discrepan. 

Lo normal es que las cosas sean como están siendo, debate, negociación y finalmente acuerdo. Algo que, en el caso de los Presupuestos, se ha demostrado eficaz para frenar a la derecha y dotar así de estabilidad al equipo de gobierno. Lo normal es que si hay sobre la mesa una agenda social en la que cada partido defiende sus postulados, eso se refleje en las conversaciones donde se busca llegar a acuerdos. Es normal que Nadia Calviño y Yolanda Díaz
discrepen sobre la cuestión del salario mínimo, lo extraño sería lo contrario; es lógico que Ione Belarra y Teresa Ribera mantengan posiciones distintas sobre la prohibición de los cortes de suministros, o que Nacho Álvarez y José Luis Escrivá no enfoquen del mismo modo el espinoso asunto de las pensiones. Por no hablar de la reforma laboral y la resistencia numantina de Calviño. Todo esto es normal, repito: N-o-r-m-a-l

Los resultados, que es lo que importa, están a la vista, rematados estos días con la aprobación de los Presupuestos y la ley de eutanasia. Como escribía el jueves Enric Juliana en La Vanguardia, “una vez afianzada la legislatura, los debates dentro de la coalición gubernamental se convierten en la única fábrica de política tangible”. 

El diálogo sereno entre fuerzas radicalmente diferentes, la negociación y la firma de pactos estables suele ser lo habitual en los gobiernos de coalición de otros estados europeos. En Dinamarca, el país inspiración de la serie Borgen, hace ya más de un siglo que no gobierna un solo partido por mayoría absoluta. Sería deseable que aquí no hubiera que esperar tanto para que nos relajáramos un poquito. 

J.T.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Contra la lluvia fina del odio

Llevan desde enero intentándolo todo: crispación en el parlamento, tensión en las calles, insultos en los medios, acusaciones de asesinos, de incompetentes, de enemigos de la unidad de España… Desde el mismo día de la toma de posesión abrieron hostilidades: las televisiones públicas y privadas dando pábulo a soflamas fascistas y pronunciamientos bananeros; Aznar, Felipe, los viejos barones socialistas y los todavía en ejercicio disparando sin parar antes, durante y después del confinamiento; el PP atacando al Gobierno de coalición por llegar a acuerdos con EH Bildu y ERC, o actuando en Europa contra los intereses de España...

De nada les ha valido: los Presupuestos han sido aprobados con 188 votos a favor. Y como han fracasado se sacan de la manga el más patético de los comodines, los militares nostálgicos, por si no nos quedaba algún ridículo más que hacer en el resto de Europa.

Me cuesta trabajo tomarme a broma las amenazas de ser fusilado, la lluvia fina de los radiopredicadores, la preocupante deriva de las teles, la falta de respeto de los periódicos a sí mismos, porque a los lectores hace ya tiempo que se lo perdieron…. No es justo que cada vez que la derecha pierde el poder tengamos que aguantar tanto ruido, el de sables incluido, aunque en esta ocasión estén oxidados.

¿Qué ha pasado con el PP? ¿Era mentira que se trataba de una derecha civilizada? ¿Eran solo el huevo de la serpiente de Vox? Si quedan demócratas en el Partido Popular, ¿qué hacen callados mientras Casado y Ayuso sitúan al partido cada vez más lejos del marco democrático?

Las mejoras sociales que nos traerán los Presupuestos son buenas para todos. Muchos de quienes hoy los demonizan, mañana los disfrutarán, como ocurre con cada progreso social que consigue la izquierda. Aquellos trabajadores que se encandilan con el discurso de la ultraderecha han de saber que para ellos son mera carne de cañón, tontos útiles a los que dejarán tirados apenas consigan sus objetivos. Eso si tienen suerte y no los fusilan.

Y a todo esto, la izquierda… a por uvas en aspectos fundamentales como lo es vender los logros, que son muchos, pero para eso hace falta una buena política de comunicación y no la tienen. Este momento tiene que servir para que la izquierda olvide para siempre las peleas al estilo de la célebre secuencia de los Monty Python en La vida de Brian.

¿Acabaremos alguna vez con la vieja maldición de las dos Españas? ¿Conseguiremos entendernos aunque tengamos maneras diferentes de pensar? ¿A qué esperamos para ponernos a trabajar y conseguir que la ultraderecha vuelva a ser insignificante? ¿A qué esperamos para hacerles entender de una vez que España no es suya, como no lo son tampoco ni el himno ni la bandera? Lo de los militares nostálgicos incordiando no se puede tomar a broma. Lo del silencio del rey, tampoco.

Tener un gobierno de coalición es una buena noticia. Que estén pasando cosas en materia de avances sociales, es una buena nueva que necesitábamos desde hace tiempo. Modernizarnos significa seguir el camino abierto tras la aprobación de los Presupuestos, que permiten buscar la manera de construir un país mejor. Y hay que divulgarlo todo lo que se pueda, explicarlo en un lenguaje que puedan entender los jóvenes, esa generación que ya no oye la radio, ni ve la tele, ni lee periódicos porque los tenemos aburridos.

Esta España será más fuerte en la medida en que desaparezcan los bloques y la intolerancia quede arrinconada. Una buena derecha tiene que alejarse de las políticas de odio y volver a apostar por las maneras civilizadas. Es la única manera de ser europeos y no podemos, ni queremos ni debemos, ser otra cosa.

J.T.

domingo, 6 de diciembre de 2020

Tras la vuelta a la cárcel de Forcadell y Bassa

Se sabía que el Supremo haría lo que ha hecho, revocar las medidas de semilibertad concedidas a los líderes independentistas catalanes. Hay quien sostiene que no podían hacer otra cosa, pero eso es entrar en tecnicismos en los que me pierdo, como creo que le sucede a la mayoría de los mortales. Me desespera la verborrea jurídica y la lentitud de su funcionamiento, no entiendo ni sé del leyes, como decía la canción, pero no creo que haya que saber de leyes para entender que volver a meter en la cárcel a Carme Forcadell y Dolors Bassa e impedir a sus compañeros de condena que salgan a trabajar no presagia nada bueno.

Será legal pero es injusto, como tantas leyes que están pidiendo a gritos ser cambiadas. Si me pregunto a quién beneficia tampoco lo tengo claro, considerando que la resolución se hizo pública un día después de la aprobación de los Presupuestos generales del Estado y a dos meses de las elecciones catalanas.

¿Estamos condenados a que las decisiones judiciales condicionen una y otra vez el discurrir político de un país con tantas complejidades, con tantos frentes abiertos? La sentencia del Tribunal Constitucional contra el Estatut en 2010 contribuyó al auge del independentismo y al crecimiento del respaldo ciudadano a los partidos que defendían sus postulados. Ahora el Supremo anula la semilibertad de la que disfrutaban los presos del 1-O por “prematura”. “El Tribunal Supremo, sostiene Ester Capella, consellera de Justícia, se vuelve a equivocar, no actúa por razones de derecho sino por razones de Estado y cuando hace eso, está haciendo política”.

¿De verdad hay alguien que crea que este castigo ayuda a mejorar la convivencia? Siempre fue un asunto político, pero cada día que pasa lo es más, por mucho que la vertiente jurídica mantenga vivo el galimatías. Verdaderos delincuentes hay, ladrones, agresores y hasta homicidas cuyas condenas han sido menores que las de los políticos del procès. Tres años en la cárcel ya! La mejora del régimen penitenciario, “debe vincularse a una clara voluntad de sus beneficiarios de no reincidir en el futuro en sus conductas ilegales” viene a decir el TS en una resolución que más bien parece un jeroglífico. Tanto el presidente en funciones de la Generalitat como el president del Parlament lo traducen a roman paladino: "El Tribunal Supremo persiste en la sed de venganza, la vía judicial es una vía muerta”, proclama Pere Aragonés; “El Gobierno que se dice más progresista de la historia es incapaz de parar los pies a los enemigos del diálogo”, declara Roger Torrent.

De cara a la campaña electoral de las elecciones catalanas, no parece que este ambiente sea el mejor preámbulo de los deseables. No es buen escenario el de una sociedad enconada, el indulto tendrá que acabar llegando, o la reforma del delito de sedición, o la amnistía, y sin que transcurra demasiado tiempo amparándose en papeleos, trámites o plazos, esos tediosos procedimientos que tanto nos desesperan a los ciudadanos de a pie cuando nos vemos inmersos en un pleito por nimio que sea. Cualquier decisión sobre este tema por parte del Gobierno de la nación sería deseable que se adelantara a la del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ante quien en su día se presentó recurso porque, según recuerda Blanca Bragulat, pareja de Jordi Turull, la esperanza, desde el minuto cero, siempre ha estado en Estrasburgo”.

Se saldrá de esto dialogando y votando, no hay otro camino. Y para eso es necesario buscar una salida política cuanto antes.

J.T.

 

La derecha y su “recorrido ético” pendiente

 

¿Usted no cree que a un sector importante de EH Bildu le falta, como diría Ramón Jáuregui, una especie de recorrido ético más profundo, más auténtico a la hora de decir nos equivocamos?

La pregunta se la hacía Antonio García Ferreras a Pablo Iglesias apenas una semana después de que Jon Iñarritu, diputado de EH Bildu, se hubiera dirigido a Antonio Salvá, parlamentario de Vox y padre de un guardia civil asesinado por ETA en 2009 en los siguientes términos: “Cuando ocurrió ese terrible asesinato, esa injusticia, que el señor Salvá sufrió en su familia y que nunca tendría que haber sufrido, expresé mi condena, mi rechazo, y lo que sostenía hace once años lo sigo sosteniendo igual: todo mi respeto y solidaridad. Usted tiene mi respeto como persona y, como víctima, tiene también mi solidaridad personal y profunda”.

No les basta, ni a Jáuregui (vieja guardia del PSOE) ni a esa derecha que no puede soportar que ETA ya no exista y la formación política que heredó sus postulados haya decidido apostar por el diálogo y los pactos. La derecha se queda sin coartada, sin mantra, como reconocía Margallo contando algo que le ocurrió en San Sebastián en 2015, cuando preguntó a sus compañeros por qué la gente no acudía allí a los mítines del PP: “Desde que no nos matan, no tenemos proyecto”, le contestaron.

Ni proyecto, ni pudor, ni vergüenza, ni ética. Pero se dedican a exigir un mayor recorrido ético a los diputados de EH Bildu. No parece bastarles tampoco, ni al PP, ni a Ferreras, ni a socialistas como Ramón Jáuregui, que Mertxe Aizpurua estuviera presente en el homenaje del Congreso a la memoria de Ernest Lluch en el vigésimo aniversario de su asesinato.

Nadie parece querer recordar que el PP fue fundado por ministros franquistas, algunos de los cuales habían firmado penas de muerte contra demócratas. Nadie nunca les exigió ese recorrido ético, nunca pidieron perdón y nadie se lo reprochó porque lo importante tras la muerte del dictador, y es cierto, era que fueran capaces de apostar por la democracia. Pero no es esa vara de medir la que utilizan ahora quienes se rasgan las vestiduras porque el Gobierno de coalición ha “osado” contar con EH Bildu para acordar los Presupuestos.

Ya desde el Pacto de Ajuria Enea (1988), todas las fuerzas políticas incluida Alianza Popular, el antiguo PP, instaban a Herri Batasuna a dejar la violencia y defender sus ideas por canales democráticos. Pero a día de hoy, con ETA desaparecida y EH Bildu convertida en la segunda fuerza política de Euskadi, todo continúa siendo demonización e intentos de deslegitimación. Siguen negándose a admitir que, es un éxito de nuestra democracia, como le dijo Iglesias a Ferreras el pasado lunes, que los que en el pasado defendieron la violencia estén haciendo política en las instituciones”.

Sin duda llegará el momento en que esto se normalizará, pero los pataleos y las salidas de tono, con ETA siempre en la boca, seguirán mientras alguien en la derecha continúe pensando que les vale como munición electoral. Ese sector socialista que lleva semanas cargando contra sus propios compañeros en el Gobierno de coalición, ¿habría exigido algún tipo de recorrido ético a los partidos de la derecha si alguno de ellos hubiera llegado a acuerdos? ¿Cuándo ha pedido el PP perdón por la Gürtel, cuándo se ha disculpado porque tantos antiguos dirigentes, algunos de ellos primeros espadas en el partido, en el gobierno, en las autonomías, hayan sido condenados y encarcelados por ladrones? ¿Se arrepentirán alguna vez de haber utilizado a la policía para el espionaje y la invención de pruebas falsas? ¿Acaso han reconocido los crímenes que se cometieron en el franquismo contra luchadores demócratas cuyo único delito fue pensar diferente?

Hace ya ocho años Pernando Barrena, entonces portavoz de Sortu, pidió perdón por la “insensibilidad” y por el “daño añadido o sentimientos de humillación” a las víctimas de ETA en un acto en el que, por cierto, también estaba Mertxe Aizpurua. No les basta. Quieren más porque sin ETA no son nada. Les da igual que cada vez sean más las víctimas que reclaman que no se utilice su dolor para hacer política, les da igual que exista ya una generación que haya crecido sin violencia y a quien ese raca-raca pelmazo les suene a chino.

Ningún dinosaurio del PSOE ha salido, al menos que yo sepa, a condenar públicamente las maneras antidemocráticas de según qué diputados de la ultraderecha. Al PP tampoco le conminaron nunca a condenar el franquismo de manera contundente como sí hacen con la izquierda abertzale sobre la violencia de ETA ¿Por qué no se le exige a la derecha, ni se le ha exigido jamás, ningún tipo de recorrido ético?

J.T.

Publicado en "La Última Hora"

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Echenique, Bertín y los bulos sobre la ley Celáa

Este martes por la tarde me llevé una pequeña alegría. Parece que twitter, de vez cuando, sirve para algo más que para encanallar el ambiente. Confieso que tuve que leer dos veces el tuit que acababa de publicar Pablo Echenique, porque no daba crédito: era un mensaje dirigido a Bertín Osborne y decía textualmente lo siguiente:

“Gracias también a ti por tus palabras, Bertín. De corazón. En estos tiempos que vivimos, creo que a mucha gente le alegra ver que personas que pensamos diferente en muchos puntos podamos estar de acuerdo en cosas tan importantes como la educación especial”.

¿Cómo, Echenique dándole las gracias a Bertín? Pero si yo me había quedado en que el cantante-presentador había arremetido duramente contra el gobierno pocos días antes haciéndose eco del bulo que aseguraba que la ley Celáa iba a liquidar los centros de educación especial. ¿Qué había pasado?

“Hay un porcentaje de niños como el mío que van a ver perjudicado su desarrollo y su vida, así que ojalá haya alguien con dos dedos de frente que pare esta barbaridad” había proclamado Osborne en un video que no tardó en reproducirse a la velocidad de la luz. Daba igual que lo que estaba diciendo fuera verdad o no, que no lo era, pero todo el mundo empezó a hacerse eco del bulo y algunos a jalearlo entregados:

"Bertín Osborne destroza la ley Celáa en dos minutos", pregonaban en Libertad Digital”; “Totalmente de acuerdo contigo, Bertín, es indignante” se apresuró a escribir Pitingo, que últimamente anda sembrado el hombre; “Todo mi apoyo, #stopleyceláa”, tuiteaba José Manuel Soto, otro presunto cantante que no pierde comba…

Daba igual que el ministerio de Educación en pleno, con su titular a la cabeza, se emplearan a fondo para desmentir el “fake”, y precisar que
se mantendrán los centros "especializados en el tratamiento de niños con discapacidad". Nadie parecía hacerles caso cuando insistían una y otra vez en lo que dice la ley, que las personas con discapacidad tienen derecho a “acceder a una educación primaria y secundaria inclusiva, de calidad y gratuita, en igualdad de condiciones con las demás". Derecho, pero no obligación, por lo que en absoluto se puede concluir de ahí que la ley quiere acabar con los centros de educación especial.

El ruido no paraba hasta que tuvo lugar una intervención de Pablo Echenique este lunes en un programa de televisión. Lo que dijo allí fue, por lo visto, lo que hizo recapacitar a la familia Osborne, impulsora de  una fundación para ayudar a las familias con hijos con lesiones cerebrales como el suyo. Entre otras cosas, el portavoz parlamentario de Podemos dijo:

"El Gobierno no va a obligar a llevar a los niños que necesitan una educación especial a un centro ordinario, donde no tengan atendidas sus necesidades, eso sería propio de un Gobierno cruel y malvado".

Osborne vio claro que se había pasado unos cuantos pueblos con el video anterior y reaccionó grabando otro este martes a mediodía en el que se desdecía de los furibundos ataques difundidos en el primero.

“Ayer estuviste en el programa de Joaquín Prat –le decía Osborne a Echenique- y tuviste unas palabras que yo desde aquí te agradezco como padre de un niño con problemas de discapacidad intelectual. Asegurar en público que los colegios especiales este gobierno no los va a cerrar nos ha dado mucha tranquilidad a muchos”.

A continuación soltó la admonición que no podía faltar: “En otra comparecencia que tuvieras me gustaría nos aseguraras también que las ayudas económicas que se le dan hoy a este tipo de colegios con los gastos enormes que tienen las vais a mantener porque si no las mantenéis vosotros no cerraréis los colegios, tendrán que cerrar solos ellos. Mi hijo –concluyó- va a un colegio privado, pero eso no quita para que a través de nuestra Fundación nosotros conozcamos a miles de familias con hijos como el nuestro, que necesitan mucha atención, y lo que pensamos y lo que queremos es que esos niños también tengan un futuro esperanzador.”

Parece claro que Bertín vio que había metido la pata al hacerse eco de un bulo que no contrastó lo suficiente antes de tirarse a la piscina. Le honra haberse retractado tras su exabrupto inicial. El problema es el trabajo que cuesta contrarrestar el efecto que ese tipo de mentiras acaban teniendo en el imaginario colectivo. Sobre todo cuando hay siempre tanto voluntario dispuesto a echar leña al fuego. Como ocurrió con Miguel Bosé cuando llenó las redes de soflamas negacionistas, los bulos y fakes de los que se hacen eco los famosos acaban teniendo un vuelo tan formidable como preocupante.

No solo por el vuelo que ya tienen por sí mismos en la infernal dinámica de las redes, sino porque muchos programas de televisión ya se encargan de proporcionarle más altavoces todavía para que sea imposible que quede alguien sin enterarse.

Bienvenida sea la rectificación de Osborne, pero mucho me temo que la repercusión de su mea culpa será mucho menor que la del video donde se dedicó a poner verde la nueva Ley de Educación.

J.T.

domingo, 22 de noviembre de 2020

Los Presupuestos y la nostalgia del bipartidismo


¿Nostalgia del bipartidismo? La nostalgia no resuelve el problema de los votos en el Congreso para sacar los Presupuestos ¿Problemas de entendimiento en el Gobierno de coalición? Parece lo normal, ¿no?” 

El pasado miércoles, en el programa “La noche en 24” de TVE, mientras Pepe Blanco se expresaba así, el presentador y los contertulios parecían desconcertados. Como si lo hubieran llamado para otra cosa y les hubiera salido el tiro por la culata. Alguna tertuliana hasta llegó a picarse con él cuando quien fuera número dos del PSOE en la era Zapatero le dijo que hay que saber adaptarse a los nuevos tiempos. Parecía no dar crédito cuando este añadió:  

“Es muy positivo para el país que exista un Gobierno de coalición Lo que pasa es que no estamos acostumbrados. Nos parece novedoso, pero no podemos mirar con la misma mirada de antes. Si Unidas Podemos estuviera fuera, aunque apoyara, los problemas sociales serían mayores. ¿Que el Gobierno improvisa? Bendita sea la improvisación cuando hay que resolver problemas que no podían estar previstos como los derivados de la pandemia”. 

Blanco, lejos de los focos desde hace tiempo, se salió por completo del carril que llevaban días marcando viejos socialistas como Guerra, Ibarra, Page y compañía y se mostró más fresco incluso que algunos miembros del actual Gobierno, que se rasgaron las vestiduras cuando descubrieron que Unidas Podemos había registrado una enmienda a los Presupuestos para impedir los desahucios hasta 2.022, para frenar que te puedan cortar el agua o echarte de tu casa en pleno invierno de pandemia. 

¡Desleales!, gritaban por las esquinas ellos, ellas y sus múltiples palmeros, ¡registrar sin avisar una enmienda con ERC y Bildu, pero ¿cómo se atreven? “Si Podemos fuera un niño, ya estaría fuera de clase”, tuiteó Juan Cruz, “Otra vez una maniobra de una parte del gobierno que pilla por sorpresa a la otra parte”, clamaba Ángels Barceló en su homilía mañanera. “Podemos desafía al PSOE al sellar un nuevo pacto con Bildu”, tituló en primera El País a cuatro columnas, el mismo periódico que en su día llamó a Sánchez “insensato sin escrúpulos” y que ahora le hace la pelota descaradamente… 

Es curioso cómo puede cambiar un cuento según la manera como se enfoque: lo de Unidas Podemos con los desahucios es una deslealtad, una maniobra, un desafío pero cuando se prepara la fuga del emérito con agostidad y alevosía, o se empieza a urdir la absorción de Bankia por parte de la Caixa, y eso se gestiona de manera clandestina sin decirle ni mú a los socios de Gobierno, eso es “razón de Estado”. 


Yo creo que hay alguien que olvida que el Gobierno de coalición existe porque se firmó un programa con acuerdos muy claros, acuerdos que algunos de los ministros y ministras de ese mismo gobierno parece que tienden a ignorar por sistema. Veamos algunos ejemplos: 

Nadia Calviño va por ahí poniendo todas las trabas que puede a la derogación de la reforma laboral, Escrivá no acaba de propiciar los mecanismos imprescindibles para que quienes tienen derecho al Ingreso Mínimo Vital lo cobren de una vez, Carmen Calvo no parece tener demasiado interés en que salga adelante la ley Trans…  

Insisto, son acuerdos firmados en el programa de Gobierno, como lo es el que estipula que las grandes empresas tienen que tributar mínimo al 15% y la banca y empresas contaminantes al 18. Pues bien, María Jesús Montero se niega a incluir esto en los Presupuestos, y lo que Podemos ha conseguido finalmente encajar (muy por debajo de lo firmado en el programa) ha sido a costa de muchos sudores.  

Más: el respeto de los Derechos Humanos en la política migratoria de Grande-Marlaska, aparte de dejar mucho que desear, está muy lejos de las propuestas de sus socios de Gobierno. Y del malestar en Exteriores porque Iglesias firmara con Zapatero y mandatarios latinoamericanos un manifiesto internacional en defensa de la democracia frente al golpismo, ¿qué me dicen? 

Convendría recordar otra cosa que se ha dicho poco y que quizás desconozcan, o hayan olvidado Barceló, Cruz o el director de El País: El primer estado de alarma, el confinamiento del 14 de marzo, se declaró (como se puede comprobar repasando la prensa de aquellos días) gracias a la presión de los ministros de Podemos en el Gobierno, porque el PSOE estaba más por una gestión en la línea Boris Johnson. Al final se hizo lo que se tenía que hacer, pero tarde y obligados. Conviene no olvidar que sin Unidas Podemos en el Gobierno igual las cosas hubieran ido de otra manera. 

Proclamaba Barceló en La Ser que “ejercer la oposición desde dentro del propio gobierno es hacerlo desde el lugar equivocado”. Vamos a ver si nos aclaramos: ¿Quiénes son los que ejercen la oposición dentro del Gobierno, quienes intentan conseguir que se desarrolle el programa acordado y firmado o, por el contrario, quienes se dedican a colocar palos en las ruedas para evitar que ese programa se cumpla? 

Nos falta experiencia para amoldarnos a los nuevos tiempos, falta todavía cultura de Gobierno de coalición, pero les falta hasta a los mismos ministros del PSOE, que no han acabado aún de asumir que el programa de gobierno ha de estar por encima del Gobierno.  

No se puede “prometer hasta meter, y una vez metido nada de lo prometido”. No se puede firmar unos pactos, conseguir formar Gobierno y luego si te vi no me acuerdo. Actuar de este modo, eso sí que es “hacer oposición dentro del Gobierno” ¡Ay, esa nostalgia del bipartidismo! ¡Ay! esa añoranza de los gobiernos monocolor, esos tiempos en que podías hacer de tu capa un sayo sin que nadie te rechistara! 

La nostalgia del bipartidismo, como decía Pepe Blanco, no resuelve el problema de los votos en el Congreso para sacar los Presupuestos. Tampoco ningún otro. 

J.T.

Publicado en "La Última Hora"

sábado, 21 de noviembre de 2020

¡Con Alfonso Guerra, nooo!


No me gusta nada el Alfonso Guerra que vi en la tele el otro día. Me produjo vergüenza ajena oírlo gritar entres aspavientos “Con Bildu, noooo!” 

Nunca me imaginé diciendo algo así, porque reconozco que hubo un tiempo en que me sentía representado por Guerra, me gustaba, como a buena parte de la gente de mi entorno, la sal y la mala leche que le ponía a sus intervenciones públicas, ya fueran en el Congreso, en un mitin o en una entrevista en televisión. Tenía gracia, el jodío, pero está claro que el tiempo no ha pasado en balde. 

En los primeros años de oposición (1977-1982) y durante los ocho que fue vicepresidente del gobierno (1982-1991), sus intervenciones generaban expectativas porque siempre soltaba alguna ocurrencia con chispa, no defraudaba. Por eso ahora, cuando lo oigo pasados los años, no acabo de dar crédito a lo que escucho. ¿De verdad se trata de la misma persona?  

He tenido que dejar pasar unos días para digerir bien su intervención del lunes pasado en Televisión Española en la que puso a parir al Gobierno de coalición por aceptar el apoyo de EH Bildu para la tramitación de los Presupuestos: 

- “Hay muchos españoles y muchos socialistas –aseguró- con un nudo en la garganta, un grito que no sale, pero que están deseando gritarlo: '¡Con Bildu no, con Bildu no!'. 

Con Bildu, no, qué, señor Guerra? ¿A qué viene eso? ¿No quedamos en que se trataba de convencerlos de que hicieran política y dejaran las armas? ¿Acaso no sabe, lo sabe de sobra, que EH Bildu es una coalición de cuatro formaciones políticas (Sortu, Eusko Alkartasuna, Aralar y Alternatiba) que tres de ellas nunca tuvieron nada que ver con el terrorismo y que en sus estatutos actuales, esta formación condena expresamente la violencia de ETA? ¿A qué viene pues, a estas alturas, esa sobreactuación?  

¿Por qué no deja trabajar, hacer política tranquilos, como le pide Adriana Lastra, a los que están ahora al frente del PSOE? Decía Pepe Blanco la otra noche: “Quienes hemos tenido responsabilidad en el PSOE, probablemente tengamos perspectiva, pero lo que no tenemos es la varita de la verdad". Otro gallo nos cantaría si tanto viejo rockero del partido que no pierde ocasión de incordiar adoptara la misma actitud que quien fuera el número dos en tiempos de Rodríguez Zapatero

¿Es la misma persona este Guerra que aquel Alfonso cañero que animaba todos los cotarros en los ochenta y, a las primeras de cambio, le soltaba cuatro frescas a la derecha que la dejaba temblando? ¿Cómo es posible que haya acabado pareciéndose a quienes tanto denostaba? ¿Cómo es posible que entre su mensaje y el de Felipe González, que siempre fueron diferentes, existan a estas alturas tantas similitudes? 

¿A qué se debe? ¿Nostalgia, necesidad de reivindicarse, o miedo a que acaben descubriéndose asuntos inconfesables? ¿Qué pasó que no quieren que se sepa? Y si no pasó nada, ¿a qué viene tan virulenta agresividad frente a quienes se proponen mejorar las cosas y rematar una faena que en asuntos como las cloacas o la justicia quedaron sin resolver y mantienen inercias de los tiempos del franquismo?  

Cuesta trabajo admitir que tanta unanimidad entre las viejas glorias sea inocente casualidad. La beligerancia de personajes como Bono o Ibarra y los múltiples altavoces mediáticos con los que cuentan es tediosa, pero también sospechosa ¿Por qué esa reticencia en dejar paso a los jóvenes? Primero martirizaron a Zapatero hasta la extenuación, le hicieron la cama todo lo que pudieron, tanto que en doce años como Secretario General no consiguió hacerse con las riendas del aparato, donde seguían y siguen estando muchos de lo que partían el bacalao en los tiempos de Guerra y compañía. En las primarias apoyaron a Susana Díaz  tras el golpe de estado contra Sánchez y les salió el tiro por la culata. Pero ahí siguen, erre que erre, metiendo cizaña e influyendo en las agrupaciones provinciales, en los pueblos, en las diputaciones…  

Dicho todo esto, no nos engañemos: Pedro Sánchez no es precisamente de izquierdas. A pesar de que la militancia lo respaldó para que acabara con los vestigios del pasado, se moría de ganas por pactar con Ciudadanos en el verano del 19. Solo lo impidió la soberbia de Albert Rivera, porque Sánchez estaba coladito por él y no dormía cuando pensaba que a lo mejor tenía que acabar entendiéndose con Pablo Iglesias.  

Ahora, con un rotundo cambio de escenario, gobernando en coalición con Unidas Podemos, los viejos rockeros socialistas siguen de feria en feria poniendo el pan barato y rasgándose las vestiduras cada vez que Sánchez hace algo que a su entender significa manifestar debilidad ante sus socios en el Gobierno de coalición.. 

Aún así, en esa vieja guardia no hay nadie tonto, por lo que saben perfectamente que este país necesita un buen repaso para que no vuelva a conocerla ni la madre que la parió: repensar la territorialidad, aceptar la diversidad de las fuerzas parlamentarias representadas en el congreso, terminar muchas cosas que quedaron a medias en su día y que la derecha destrozó y dejó para el arrastre cuando le tocó gobernar, etc. 

Saben también Guerra, Bono, Ibarra y compañía, y los susanistas andaluces de pro, que este es el momento, ahora o nunca. Porque el PP anda como zombie dando bandazos tras haber caído en manos de la ultraderecha. Están noqueados y este Gobierno de coalición, al que Pedro Sánchez recurrió porque no le quedaba otra, tiene en sus manos una oportunidad histórica para cambiar las cosas, una oportunidad que sería de juzgado de guardia dejar pasar. 

Oír a Guerra clamar “¡Con Bildu, noooo!” produce vergüenza ajena y me lleva a pensar que los medios (empezando por la televisión pública, que manda narices) no saben ya a quien sacar en procesión con tal de erosionar las tareas del actual Gobierno. Menos mal que si por fin se aprueban los nuevos Presupuestos Generales del Estado, puede que empiece a sonar otra música. 

J.T.

Publicado en "Confidencial Andaluz"


jueves, 19 de noviembre de 2020

"El Mundo". Radiografía de una desesperación

A partir de ahora, tras la patética primera página que El Mundo llevó a los quioscos este miércoles, todo lo que aparezca en ese mal-llamado periódico únicamente puede dar pena. Solo desde la desesperación se puede llegar a alumbrar algo tan grotesco. Nada menos que cinco de los siete titulares de portada están dedicados a poner a parir a Podemos. Comprueben ustedes mismos:

Como en la fusión del Sabadell con el BBVA y en la paliza de la selección española de fútbol a Alemania no parecía fácil encajar a Podemos como culpable de algo (al menos de momento) pues las dos noticias aparecen en chiquitito.

Atención, pregunta: 

¿No hay nadie en esa redacción que se atreva a decirle al director que sacar una portada como la de ayer es hacer el ridículo más espantoso, que tanta mentira junta degrada el oficio periodístico y ofende a quienes amamos una profesión cuya dignidad no estamos dispuestos a que desaparezca? Pues parece que no, y se explica apenas abrimos el periódico:

Página 2.
Primera frase de la columna de opinión que firma Emilia Landaluce: “Sánchez e Iglesias tienen suerte de que no vaya a haber elecciones en tres años”.

Página 3.
Editorial 1. “El sectarismo se instala en TVE, la televisión pública se degrada a diario bajo el control de Podemos”.
Editorial 2. “El Gobierno abusa de la opacidad, …la coalición Psoe y Podemos ha disparado hasta el 22,8% el incumplimiento de las resoluciones del Consejo de Transparencia en 2020”.
Editorial 3. “Pablo Echenique o la política tóxica".
Viñeta de Gallego & Rey. Hela aquí:

Página 4. “Iglesias desafía a la moderación”, “UP refuerza su frente con Bildu y ERC al presentar una enmienda a los Presupuestos…”

Página 5. En el artículo de Santiago González: “Recordarán la foto de la presentación de los presupuestos or esa yunta de inútiles que forman Pedro y Pablo".

Página 6. “Caos en Canarias por la masiva llegada de pateras”, “PP y Ciudadanos exigen que Iglesias deje de marcar la orientación de la política exterior”.

Página 7. Publicidad.

Página 8. “El administrador de Neurona confiesa el desvío de fondos”, “Admite al juez que la consultora chavista hizo pagos ajenos a la campaña de Podemos”.

Página 9. “Segunda condena a Echenique”, “También del Olmo ha sido condenado por la injuriosa condena de la candidata de Ávila”.

Página 10. “Sánchez e Iglesias firmaron un acuerdo que tenía como banderas la regeneración y la transparencia. Sin embargo, a la hora de proporcionar información a los ciudadanos, optan por arriar bandera”.

Página 11. Publicidad.

Página 12. “…El Ministerio de Educación no oculta que sus servicios jurídicos han revisado la norma (la nueva ley) una y otra vez para que nada pueda ser impugnado. Y también para burlar las imposiciones de Unidas Podemos".

De las 48 páginas del periódico, caña inmisericorde a Podemos en las 12 primeras, a mayoría a toda página ilustradas con fotos de Jaume Asens, Juanma del Olmo, Iglesias, Echenique…

Pero el raca-raca no queda ahí. Ahora viene la traca final.

Página 40.
““Las cosas claras” de Cintora: La agenda de Podemos en TVE”; El nuevo programa de tertulia de La 1 explota los asuntos preferidos por el partido de Pablo Iglesias y esconde las polémicas incómodas que afectan a los socios de Gobierno como el pacto de Presupuestos con Bildu". 

Esto a toda página, ilustrado con seis capturas de la emisión, entre ellas las entrevistas al juez Castro, Willy Toledo y Ernesto Ekaizer, este último desde el hospital donde se encuentra ingresado convaleciente del Covid: 

Insisto: En esa cohorte de tertulianos que “El Mundo” tiene instalada en tantos foros, tan sesudos ellos, no hay nadie capaz de decirle a Paco Rosell que “el rey está desnudo”?

Tanta inquina solo es explicable desde el despecho de un enamorado al que le han dado calabazas. Sin un amor frustrado es imposible que salga todo lo que sale y se escriba en ese periódico todo lo que se escribe contra una fuerza política que solo cuenta con 35 escaños en el Congreso y cuyos miembros en el Gobierno han de abrirse paso a codazos entre sus propios compañeros de coalición para sacar adelante las iniciativas del programa con el que se presentaron a a las elecciones.

En El Mundo quieren ganar en algo, y ya que no ganan en ventas, ni en audiencia, ni en respeto profesional, ni en reconocimiento por parte de los lectores, quieren ganarle a El País, ABC, Cope, Ser y esto del establishment al menos en beligerancia contra Podemos. Si tú abres a toda página metiéndote con Iglesias, yo lo hago por partida doble, triple y hasta quíntuple si hace falta. Si tú tienes dos columnistas antipodemos, yo tendré cuatro. 

Yo no sé qué desenlace piensan que puede tener todo esto. O ven muy claro que no se aprobarán los Presupuestos, que el Gobierno de coalición se deshará en breve y Podemos caerá en desgracia, o no entiendo tanto trabajo en balde, tanta inversión de tiempo, espacio, dinero, y hasta talento, que lo hay en el periódico, faltaría más, en la persecución de un objetivo, acabar con la formación morada, que no parece tan fácil que consigan. No tengo el gusto de conocer a Fernández Galiano, pero si es capaz de mantener a un señor como Paco Rosell al frente de su producto, tampoco hace falta que lo conozca, aunque con el libro de David Jiménez ya me pude hacer una idea de la catadura del personaje.

El problema es el efecto altavoz del que goza un discurso tan panfletario como el de El Mundo por el hecho de ser un “diario de difusión nacional”, algo a lo que contribuyen radios y teles, buena parte de ellas con indisimulable gozo, cuando propagan a los cuatro vientos las "portadas de la jornada".

Igual está llegando el momento de reconsiderar esa especie de perverso efecto dominó del que se benefician unos medios y otros no. Con la inercia actual ganan poco los lectores, la ciudadanía en general, y salen perdiendo muchos trabajos periodísticos serios que, aunque parezca mentira, se siguen haciendo en el periodismo de nuestro país. Hay muchos medios, digitales y también de papel en el que se cuentan a diario historias de verdadero calado, serias y bien trabajadas, que no gozan de ninguna repercusión frente al desmesurado altavoz del que disfrutan las portadas de media docena de periódicos. Solucionar esto es un trabajo que tenemos pendiente en el periodismo, como tantos otros, claro.

J.T.


J.T.

lunes, 16 de noviembre de 2020

La información decente que usted necesita


Reconozco que cada día que pasa soy menos de ver la tele, pero a lo tonto a lo tonto, si me lo paro a pensar seriamente, al final veo más tele de lo que yo mismo creo. Para cabrearme como una mona, lo reconozco, pero la veo. Como profesional de la información, al margen de mi relación personal con el aparato, lo que sí tengo claro es que a quien se toma la molestia de sintonizar la cadena que sea no se le debe defraudar, tendría que resultarle útil aquello que se le ofrece, servirle para algo. Esa es la esencia de la comunicación y eso, en estos momentos, no ocurre. Ni en la tele, ni en la radio ni en la prensa.

Usted tiene que lamentar perderse un informativo y hoy por hoy, sí, lo sé, le resulta un alivio no sintonizarlo. No digamos ya un programa de debate con enfurecidos tertulianos peleándose por cosas que no le interesan en absoluto, esas patéticas tanganas que tantas veces recuerdan a abogados y fiscales en una película de juicios mala malísima…

Usted tiene que sentir una relación cercana con lo que le cuentan.

Usted tiene que sentirse seducido/a. Ver la tele, escuchar la radio no puede ser una rutina, ni un inercia, sino un placer.

Tiene que notar que se piensa en usted cuando un reportero sale a la calle a buscar algo interesante que contar, cuando está preparando el trabajo en una cabina de edición, cuando escribe el guión, cuando lee el off…

Tiene que notar que quien le cuenta una historia ha preparado la información imaginando qué preguntas se va a hacer usted para no dejar así ninguna posible duda sin contestar.

Usted tiene que notar que se respeta su inteligencia. Tiene que comprobar que el importante es usted, no el político de turno vendiendo su moto.

A usted no le importa la milonga esa de los minutos o segundos que en un informativo le corresponde a cada partido, lo que quiere es que le cuenten historias, y si para eso en un momento dado ha de intervenir un político que lo haga, pero de lo contrario que deje de chupar cámara, que mientras las cámaras pierden el tiempo en esos asuntos, dejan de estar donde realmente pasan las cosas que interesan.

Usted no tiene que sentirse tratado como si fuera menor de edad. Nada de tutelas.

Las buenas noticias interesan cuando quien las cuenta se ha ganado la confianza de quienes le escuchan. Si no es así, una buena noticia suele ser sospechosa y es bueno preguntarse qué extraños intereses puede haber detrás de su difusión.

El buen periodismo no necesita

Ni leyes
Ni asociaciones
Ni lobbies
Ni estómagos agradecidos
Solo que el ciudadano se note respetado y querido, que sienta que no ha perdido el tiempo interesándose por lo que se le cuenta.

Plantearse así las cosas debería resultar una perogrullada pero la verdad es que, en estos momentos y en este país, supone un reto en toda regla, sobre todo si hablamos de los medios públicos. En materia informativa, en materia de prensa, radio y televisión, el servicio público ha de ser el mejor. Y eso exige una firmeza en quien lo gestiona, una capacidad de resistir presiones, que en este momento escasea, por no decir que no existe.

J.T.

Publicado en "Confidencial Andaluz"

sábado, 14 de noviembre de 2020

Margarita Robles y la derecha. Parecidos razonables


Muchas veces me pregunto si este es un Gobierno de coalición de dos partidos o, en realidad, como escribiera Benedetti, son “mucho más que dos”. En la cuota que corresponde al PSOE cohabitan varias sensibilidades (Escrivá, Calviño, Robles…) que no parecen estar muy de acuerdo entre ellas. O sí, vaya usted a saber. 

Veamos el caso de Margarita Robles, quien parece llevar unos días -¿o son ya meses?- algo desatada. Apenas ve un micrófono cerca, la ministra de Defensa se tira en plancha y empieza a soltar dardos envenenados contras sus compañeros de coalición como si no hubiera un mañana. Si eso ocurre en público, qué pena que las deliberaciones en el Consejo de ministras y ministros sean secretas porque han de resultar verdaderamente sabrosas.

Vamos a ver, ministra, ¿de verdad le parece mal el Manifiesto “En defensa de la democracia” que, junto al vicepresidente Iglesias han firmado en La Paz, entre otros, Rodríguez Zapatero, Dilma Rousseff, Evo Morales, Rafael Correa, Jean-Luc Mélenchon o Alexis Tsipras? ¿Qué objeciones tiene contra un documento donde se especifica que “la principal amenaza a la democracia y la paz social en el siglo XXI es el golpismo de la ultraderecha”?

¿De verdad le parece que hay que resaltar tanto como usted lo ha hecho que se trata de un documento que “no compromete al gobierno”? No tiene por qué comprometerlo, claro, pero tampoco tiene por qué mantenerlo al margen. A muchos se nos han encendido las alarmas ante su empeño en difundir esa “excusatio non petita”, un corte de audio y video, por cierto, con el que estos días se han puesto las botas repitiéndolo radios, televisiones, periódicos y magazines desestabilizadores varios. ¿No le rechina tanto cariño hacia usted por parte de los medios de derecha y ultraderecha?

Señora Robles, ¿de verdad necesitaba remarcar tanto como lo hizo que el motivo de la presencia de Iglesias en Bolivia era asistir a la toma de posesión de Luis Arce? ¿Quién dudaba de eso? O enfatizar tanto que “lo que haya hecho Iglesias le compromete solo a él” ¿Cómo es que tiene tanta necesidad de desmarcarse de un documento en el que se condena el “golpismo de la ultraderecha”?

Todavía resuenan los ecos de aquella insidiosa frase suya este verano pasado, tras la aparición de las enésimas informaciones falsas sobre la financiación de Podemos que desembocaron en una imputación más al partido que tiene cinco miembros en el mismo gobierno que usted: “la transparencia siempre es buena y el control parlamentario positivo”. Que yo recuerde nadie entre sus socios de gobierno dijo nunca lo contrario.

¿Qué es lo que de verdad le molesta? ¿que Iglesias ejerza de manera impecable su papel constitucional, y luego, como secretario general que es de un partido político, use el escaso tiempo libre disponible que tuvo en Bolivia para hacer política en lugar de irse de farra?

Estoy seguro que no le debió gustar nada cuando Pedrojota publicó aquella encuesta en la que quien mejor nota sacaba entre los miembros del gobierno era usted, sondeo, por cierto, publicitado a bombo y platillo en Televisión Española, que sirvió a según qué sectores desestabilizadores de este país para insinuar su nombre “por si en un momento dado hubiera sido necesario”. Estoy seguro que esto le molestó porque usted tiene sobradamente demostrada la lealtad a Sánchez, como cuando tras el golpe al entonces secretario general socialista en octubre del 2016, rompió la disciplina de su grupo parlamentario y votó NO a la investidura de Rajoy.

¿Qué fue lo que cambió cuando la nombraron ministra de Defensa en junio de 2018? Suele insistir, esta misma semana ha vuelto a hacerlo, que siempre la encontrarán "del lado de las instituciones, de la Constitución" ¿Conlleva eso acaso tener que aumentar el gasto militar por narices, no le parece que en tiempos de pandemia es necesario gastar más en médicos y medicinas, y menos en Defensa?

Para tanto dinosaurio del antiguo PSOE instalado ahora en los predios de la derecha pura y dura como Corcuera, Leguina, Guerra o Felipe, para otros que todavía siguen incordiando como Page, Lambán, Díaz o Fernández Vara, igual es un alivio que mantenga usted esa postura de beligerancia con sus socios en el gobierno de coalición. Pero me extraña que sea ese el camino que quieren seguir quienes en el PSOE apuestan porque llegue de una vez el aire fresco al partido, los vientos de la renovación.

Usted ha demostrado ser leal en ciertos momentos en que vinieron mal dadas, por eso cuesta más trabajo entender qué le lleva a dudar tanto de la lealtad de los demás.

J.T.
Publicado en "La Última Hora"