sábado, 19 de diciembre de 2020
Normalizar las contradicciones
miércoles, 9 de diciembre de 2020
Contra la lluvia fina del odio
Llevan desde enero intentándolo todo: crispación en el parlamento, tensión en las calles, insultos en los medios, acusaciones de asesinos, de incompetentes, de enemigos de la unidad de España… Desde el mismo día de la toma de posesión abrieron hostilidades: las televisiones públicas y privadas dando pábulo a soflamas fascistas y pronunciamientos bananeros; Aznar, Felipe, los viejos barones socialistas y los todavía en ejercicio disparando sin parar antes, durante y después del confinamiento; el PP atacando al Gobierno de coalición por llegar a acuerdos con EH Bildu y ERC, o actuando en Europa contra los intereses de España...
De nada les ha valido: los Presupuestos han sido aprobados con 188 votos a favor. Y como han fracasado se sacan de la manga el más patético de los comodines, los militares nostálgicos, por si no nos quedaba algún ridículo más que hacer en el resto de Europa.
Me cuesta trabajo tomarme a broma las amenazas de ser fusilado, la lluvia fina de los radiopredicadores, la preocupante deriva de las teles, la falta de respeto de los periódicos a sí mismos, porque a los lectores hace ya tiempo que se lo perdieron…. No es justo que cada vez que la derecha pierde el poder tengamos que aguantar tanto ruido, el de sables incluido, aunque en esta ocasión estén oxidados.
¿Qué ha pasado con el PP? ¿Era mentira que se trataba de una derecha civilizada? ¿Eran solo el huevo de la serpiente de Vox? Si quedan demócratas en el Partido Popular, ¿qué hacen callados mientras Casado y Ayuso sitúan al partido cada vez más lejos del marco democrático?
Las mejoras sociales que nos traerán los Presupuestos son buenas para todos. Muchos de quienes hoy los demonizan, mañana los disfrutarán, como ocurre con cada progreso social que consigue la izquierda. Aquellos trabajadores que se encandilan con el discurso de la ultraderecha han de saber que para ellos son mera carne de cañón, tontos útiles a los que dejarán tirados apenas consigan sus objetivos. Eso si tienen suerte y no los fusilan.
Y a todo esto, la izquierda… a por uvas en aspectos fundamentales como lo es vender los logros, que son muchos, pero para eso hace falta una buena política de comunicación y no la tienen. Este momento tiene que servir para que la izquierda olvide para siempre las peleas al estilo de la célebre secuencia de los Monty Python en La vida de Brian.
¿Acabaremos alguna vez con la vieja maldición de las dos Españas? ¿Conseguiremos entendernos aunque tengamos maneras diferentes de pensar? ¿A qué esperamos para ponernos a trabajar y conseguir que la ultraderecha vuelva a ser insignificante? ¿A qué esperamos para hacerles entender de una vez que España no es suya, como no lo son tampoco ni el himno ni la bandera? Lo de los militares nostálgicos incordiando no se puede tomar a broma. Lo del silencio del rey, tampoco.
Tener un gobierno de coalición es una buena noticia. Que estén pasando cosas en materia de avances sociales, es una buena nueva que necesitábamos desde hace tiempo. Modernizarnos significa seguir el camino abierto tras la aprobación de los Presupuestos, que permiten buscar la manera de construir un país mejor. Y hay que divulgarlo todo lo que se pueda, explicarlo en un lenguaje que puedan entender los jóvenes, esa generación que ya no oye la radio, ni ve la tele, ni lee periódicos porque los tenemos aburridos.
Esta España será más fuerte en la medida en que desaparezcan los bloques y la intolerancia quede arrinconada. Una buena derecha tiene que alejarse de las políticas de odio y volver a apostar por las maneras civilizadas. Es la única manera de ser europeos y no podemos, ni queremos ni debemos, ser otra cosa.
J.T.
domingo, 6 de diciembre de 2020
Tras la vuelta a la cárcel de Forcadell y Bassa
Será legal pero es injusto, como tantas leyes que están pidiendo a gritos ser cambiadas. Si me pregunto a quién beneficia tampoco lo tengo claro, considerando que la resolución se hizo pública un día después de la aprobación de los Presupuestos generales del Estado y a dos meses de las elecciones catalanas.
¿Estamos condenados a que las decisiones judiciales condicionen una y otra vez el discurrir político de un país con tantas complejidades, con tantos frentes abiertos? La sentencia del Tribunal Constitucional contra el Estatut en 2010 contribuyó al auge del independentismo y al crecimiento del respaldo ciudadano a los partidos que defendían sus postulados. Ahora el Supremo anula la semilibertad de la que disfrutaban los presos del 1-O por “prematura”. “El Tribunal Supremo, sostiene Ester Capella, consellera de Justícia, se vuelve a equivocar, no actúa por razones de derecho sino por razones de Estado y cuando hace eso, está haciendo política”.
¿De verdad hay alguien que crea que este castigo ayuda a mejorar la convivencia? Siempre fue un asunto político, pero cada día que pasa lo es más, por mucho que la vertiente jurídica mantenga vivo el galimatías. Verdaderos delincuentes hay, ladrones, agresores y hasta homicidas cuyas condenas han sido menores que las de los políticos del procès. Tres años en la cárcel ya! La mejora del régimen penitenciario, “debe vincularse a una clara voluntad de sus beneficiarios de no reincidir en el futuro en sus conductas ilegales” viene a decir el TS en una resolución que más bien parece un jeroglífico. Tanto el presidente en funciones de la Generalitat como el president del Parlament lo traducen a roman paladino: "El Tribunal Supremo persiste en la sed de venganza, la vía judicial es una vía muerta”, proclama Pere Aragonés; “El Gobierno que se dice más progresista de la historia es incapaz de parar los pies a los enemigos del diálogo”, declara Roger Torrent.
De cara a la campaña electoral de las elecciones catalanas, no parece que este ambiente sea el mejor preámbulo de los deseables. No es buen escenario el de una sociedad enconada, el indulto tendrá que acabar llegando, o la reforma del delito de sedición, o la amnistía, y sin que transcurra demasiado tiempo amparándose en papeleos, trámites o plazos, esos tediosos procedimientos que tanto nos desesperan a los ciudadanos de a pie cuando nos vemos inmersos en un pleito por nimio que sea. Cualquier decisión sobre este tema por parte del Gobierno de la nación sería deseable que se adelantara a la del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ante quien en su día se presentó recurso porque, según recuerda Blanca Bragulat, pareja de Jordi Turull, “la esperanza, desde el minuto cero, siempre ha estado en Estrasburgo”.
Se saldrá de esto dialogando y votando, no hay otro camino. Y para eso es necesario buscar una salida política cuanto antes.
J.T.
La derecha y su “recorrido ético” pendiente
“¿Usted no cree que a un sector importante de EH Bildu le falta, como diría Ramón Jáuregui, una especie de recorrido ético más profundo, más auténtico a la hora de decir nos equivocamos?”
Ni proyecto, ni pudor, ni vergüenza, ni ética. Pero se dedican a exigir un mayor recorrido ético a los diputados de EH Bildu. No parece bastarles tampoco, ni al PP, ni a Ferreras, ni a socialistas como Ramón Jáuregui, que Mertxe Aizpurua estuviera presente en el homenaje del Congreso a la memoria de Ernest Lluch en el vigésimo aniversario de su asesinato.
Nadie parece querer recordar que el PP fue fundado por ministros franquistas, algunos de los cuales habían firmado penas de muerte contra demócratas. Nadie nunca les exigió ese recorrido ético, nunca pidieron perdón y nadie se lo reprochó porque lo importante tras la muerte del dictador, y es cierto, era que fueran capaces de apostar por la democracia. Pero no es esa vara de medir la que utilizan ahora quienes se rasgan las vestiduras porque el Gobierno de coalición ha “osado” contar con EH Bildu para acordar los Presupuestos.
Ya desde el Pacto de Ajuria Enea (1988), todas las fuerzas políticas incluida Alianza Popular, el antiguo PP, instaban a Herri Batasuna a dejar la violencia y defender sus ideas por canales democráticos. Pero a día de hoy, con ETA desaparecida y EH Bildu convertida en la segunda fuerza política de Euskadi, todo continúa siendo demonización e intentos de deslegitimación. Siguen negándose a admitir que, “es un éxito de nuestra democracia, como le dijo Iglesias a Ferreras el pasado lunes, que los que en el pasado defendieron la violencia estén haciendo política en las instituciones”.
Sin duda llegará el momento en que esto se normalizará, pero los pataleos y las salidas de tono, con ETA siempre en la boca, seguirán mientras alguien en la derecha continúe pensando que les vale como munición electoral. Ese sector socialista que lleva semanas cargando contra sus propios compañeros en el Gobierno de coalición, ¿habría exigido algún tipo de recorrido ético a los partidos de la derecha si alguno de ellos hubiera llegado a acuerdos? ¿Cuándo ha pedido el PP perdón por la Gürtel, cuándo se ha disculpado porque tantos antiguos dirigentes, algunos de ellos primeros espadas en el partido, en el gobierno, en las autonomías, hayan sido condenados y encarcelados por ladrones? ¿Se arrepentirán alguna vez de haber utilizado a la policía para el espionaje y la invención de pruebas falsas? ¿Acaso han reconocido los crímenes que se cometieron en el franquismo contra luchadores demócratas cuyo único delito fue pensar diferente?
Hace ya ocho años Pernando Barrena, entonces portavoz de Sortu, pidió perdón por la “insensibilidad” y por el “daño añadido o sentimientos de humillación” a las víctimas de ETA en un acto en el que, por cierto, también estaba Mertxe Aizpurua. No les basta. Quieren más porque sin ETA no son nada. Les da igual que cada vez sean más las víctimas que reclaman que no se utilice su dolor para hacer política, les da igual que exista ya una generación que haya crecido sin violencia y a quien ese raca-raca pelmazo les suene a chino.
Ningún dinosaurio del PSOE ha salido, al menos que yo sepa, a condenar públicamente las maneras antidemocráticas de según qué diputados de la ultraderecha. Al PP tampoco le conminaron nunca a condenar el franquismo de manera contundente como sí hacen con la izquierda abertzale sobre la violencia de ETA ¿Por qué no se le exige a la derecha, ni se le ha exigido jamás, ningún tipo de recorrido ético?
J.T.
miércoles, 25 de noviembre de 2020
Echenique, Bertín y los bulos sobre la ley Celáa
“Gracias también a ti por tus palabras, Bertín. De corazón. En estos tiempos que vivimos, creo que a mucha gente le alegra ver que personas que pensamos diferente en muchos puntos podamos estar de acuerdo en cosas tan importantes como la educación especial”.
¿Cómo, Echenique dándole las gracias a Bertín? Pero si yo me había quedado en que el cantante-presentador había arremetido duramente contra el gobierno pocos días antes haciéndose eco del bulo que aseguraba que la ley Celáa iba a liquidar los centros de educación especial. ¿Qué había pasado?
“Hay un porcentaje de niños como el mío que van a ver perjudicado su desarrollo y su vida, así que ojalá haya alguien con dos dedos de frente que pare esta barbaridad” había proclamado Osborne en un video que no tardó en reproducirse a la velocidad de la luz. Daba igual que lo que estaba diciendo fuera verdad o no, que no lo era, pero todo el mundo empezó a hacerse eco del bulo y algunos a jalearlo entregados:
"Bertín Osborne destroza la ley Celáa en dos minutos", pregonaban en Libertad Digital”; “Totalmente de acuerdo contigo, Bertín, es indignante” se apresuró a escribir Pitingo, que últimamente anda sembrado el hombre; “Todo mi apoyo, #stopleyceláa”, tuiteaba José Manuel Soto, otro presunto cantante que no pierde comba…
Daba igual que el ministerio de Educación en pleno, con su titular a la cabeza, se emplearan a fondo para desmentir el “fake”, y precisar que
se mantendrán los centros "especializados en el tratamiento de niños con discapacidad". Nadie parecía hacerles caso cuando insistían una y otra vez en lo que dice la ley, que las personas con discapacidad tienen derecho a “acceder a una educación primaria y secundaria inclusiva, de calidad y gratuita, en igualdad de condiciones con las demás". Derecho, pero no obligación, por lo que en absoluto se puede concluir de ahí que la ley quiere acabar con los centros de educación especial.
El ruido no paraba hasta que tuvo lugar una intervención de Pablo Echenique este lunes en un programa de televisión. Lo que dijo allí fue, por lo visto, lo que hizo recapacitar a la familia Osborne, impulsora de una fundación para ayudar a las familias con hijos con lesiones cerebrales como el suyo. Entre otras cosas, el portavoz parlamentario de Podemos dijo:
"El Gobierno no va a obligar a llevar a los niños que necesitan una educación especial a un centro ordinario, donde no tengan atendidas sus necesidades, eso sería propio de un Gobierno cruel y malvado".
Osborne vio claro que se había pasado unos cuantos pueblos con el video anterior y reaccionó grabando otro este martes a mediodía en el que se desdecía de los furibundos ataques difundidos en el primero.
“Ayer estuviste en el programa de Joaquín Prat –le decía Osborne a Echenique- y tuviste unas palabras que yo desde aquí te agradezco como padre de un niño con problemas de discapacidad intelectual. Asegurar en público que los colegios especiales este gobierno no los va a cerrar nos ha dado mucha tranquilidad a muchos”.
A continuación soltó la admonición que no podía faltar: “En otra comparecencia que tuvieras me gustaría nos aseguraras también que las ayudas económicas que se le dan hoy a este tipo de colegios con los gastos enormes que tienen las vais a mantener porque si no las mantenéis vosotros no cerraréis los colegios, tendrán que cerrar solos ellos. Mi hijo –concluyó- va a un colegio privado, pero eso no quita para que a través de nuestra Fundación nosotros conozcamos a miles de familias con hijos como el nuestro, que necesitan mucha atención, y lo que pensamos y lo que queremos es que esos niños también tengan un futuro esperanzador.”
Parece claro que Bertín vio que había metido la pata al hacerse eco de un bulo que no contrastó lo suficiente antes de tirarse a la piscina. Le honra haberse retractado tras su exabrupto inicial. El problema es el trabajo que cuesta contrarrestar el efecto que ese tipo de mentiras acaban teniendo en el imaginario colectivo. Sobre todo cuando hay siempre tanto voluntario dispuesto a echar leña al fuego. Como ocurrió con Miguel Bosé cuando llenó las redes de soflamas negacionistas, los bulos y fakes de los que se hacen eco los famosos acaban teniendo un vuelo tan formidable como preocupante.
No solo por el vuelo que ya tienen por sí mismos en la infernal dinámica de las redes, sino porque muchos programas de televisión ya se encargan de proporcionarle más altavoces todavía para que sea imposible que quede alguien sin enterarse.
Bienvenida sea la rectificación de Osborne, pero mucho me temo que la repercusión de su mea culpa será mucho menor que la del video donde se dedicó a poner verde la nueva Ley de Educación.
J.T.
domingo, 22 de noviembre de 2020
Los Presupuestos y la nostalgia del bipartidismo
“¿Nostalgia del bipartidismo? La nostalgia no resuelve el problema de los votos en el Congreso para sacar los Presupuestos ¿Problemas de entendimiento en el Gobierno de coalición? Parece lo normal, ¿no?”
Yo creo que hay alguien que olvida que el Gobierno de coalición existe porque se firmó un programa con acuerdos muy claros, acuerdos que algunos de los ministros y ministras de ese mismo gobierno parece que tienden a ignorar por sistema. Veamos algunos ejemplos:
sábado, 21 de noviembre de 2020
¡Con Alfonso Guerra, nooo!
No me gusta nada el Alfonso Guerra que vi en la tele el otro día. Me produjo vergüenza ajena oírlo gritar entres aspavientos “Con Bildu, noooo!”
Nunca me imaginé diciendo algo así, porque reconozco que hubo un tiempo en que me sentía representado por Guerra, me gustaba, como a buena parte de la gente de mi entorno, la sal y la mala leche que le ponía a sus intervenciones públicas, ya fueran en el Congreso, en un mitin o en una entrevista en televisión. Tenía gracia, el jodío, pero está claro que el tiempo no ha pasado en balde.
En los primeros años de oposición (1977-1982) y durante los ocho que fue vicepresidente del gobierno (1982-1991), sus intervenciones generaban expectativas porque siempre soltaba alguna ocurrencia con chispa, no defraudaba. Por eso ahora, cuando lo oigo pasados los años, no acabo de dar crédito a lo que escucho. ¿De verdad se trata de la misma persona?
He tenido que dejar pasar unos días para digerir bien su intervención del lunes pasado en Televisión Española en la que puso a parir al Gobierno de coalición por aceptar el apoyo de EH Bildu para la tramitación de los Presupuestos:
- “Hay muchos españoles y muchos socialistas –aseguró- con un nudo en la garganta, un grito que no sale, pero que están deseando gritarlo: '¡Con Bildu no, con Bildu no!'.
Con Bildu, no, qué, señor Guerra? ¿A qué viene eso? ¿No quedamos en que se trataba de convencerlos de que hicieran política y dejaran las armas? ¿Acaso no sabe, lo sabe de sobra, que EH Bildu es una coalición de cuatro formaciones políticas (Sortu, Eusko Alkartasuna, Aralar y Alternatiba) que tres de ellas nunca tuvieron nada que ver con el terrorismo y que en sus estatutos actuales, esta formación condena expresamente la violencia de ETA? ¿A qué viene pues, a estas alturas, esa sobreactuación?
¿Por qué no deja trabajar, hacer política tranquilos, como le pide Adriana Lastra, a los que están ahora al frente del PSOE? Decía Pepe Blanco la otra noche: “Quienes hemos tenido responsabilidad en el PSOE, probablemente tengamos perspectiva, pero lo que no tenemos es la varita de la verdad". Otro gallo nos cantaría si tanto viejo rockero del partido que no pierde ocasión de incordiar adoptara la misma actitud que quien fuera el número dos en tiempos de Rodríguez Zapatero.
¿Es la misma persona este Guerra que aquel Alfonso cañero que animaba todos los cotarros en los ochenta y, a las primeras de cambio, le soltaba cuatro frescas a la derecha que la dejaba temblando? ¿Cómo es posible que haya acabado pareciéndose a quienes tanto denostaba? ¿Cómo es posible que entre su mensaje y el de Felipe González, que siempre fueron diferentes, existan a estas alturas tantas similitudes?
¿A qué se debe? ¿Nostalgia, necesidad de reivindicarse, o miedo a que acaben descubriéndose asuntos inconfesables? ¿Qué pasó que no quieren que se sepa? Y si no pasó nada, ¿a qué viene tan virulenta agresividad frente a quienes se proponen mejorar las cosas y rematar una faena que en asuntos como las cloacas o la justicia quedaron sin resolver y mantienen inercias de los tiempos del franquismo?
Cuesta trabajo admitir que tanta unanimidad entre las viejas glorias sea inocente casualidad. La beligerancia de personajes como Bono o Ibarra y los múltiples altavoces mediáticos con los que cuentan es tediosa, pero también sospechosa ¿Por qué esa reticencia en dejar paso a los jóvenes? Primero martirizaron a Zapatero hasta la extenuación, le hicieron la cama todo lo que pudieron, tanto que en doce años como Secretario General no consiguió hacerse con las riendas del aparato, donde seguían y siguen estando muchos de lo que partían el bacalao en los tiempos de Guerra y compañía. En las primarias apoyaron a Susana Díaz tras el golpe de estado contra Sánchez y les salió el tiro por la culata. Pero ahí siguen, erre que erre, metiendo cizaña e influyendo en las agrupaciones provinciales, en los pueblos, en las diputaciones…
Dicho todo esto, no nos engañemos: Pedro Sánchez no es precisamente de izquierdas. A pesar de que la militancia lo respaldó para que acabara con los vestigios del pasado, se moría de ganas por pactar con Ciudadanos en el verano del 19. Solo lo impidió la soberbia de Albert Rivera, porque Sánchez estaba coladito por él y no dormía cuando pensaba que a lo mejor tenía que acabar entendiéndose con Pablo Iglesias.
Ahora, con un rotundo cambio de escenario, gobernando en coalición con Unidas Podemos, los viejos rockeros socialistas siguen de feria en feria poniendo el pan barato y rasgándose las vestiduras cada vez que Sánchez hace algo que a su entender significa manifestar debilidad ante sus socios en el Gobierno de coalición..
Aún así, en esa vieja guardia no hay nadie tonto, por lo que saben perfectamente que este país necesita un buen repaso para que no vuelva a conocerla ni la madre que la parió: repensar la territorialidad, aceptar la diversidad de las fuerzas parlamentarias representadas en el congreso, terminar muchas cosas que quedaron a medias en su día y que la derecha destrozó y dejó para el arrastre cuando le tocó gobernar, etc.
Saben también Guerra, Bono, Ibarra y compañía, y los susanistas andaluces de pro, que este es el momento, ahora o nunca. Porque el PP anda como zombie dando bandazos tras haber caído en manos de la ultraderecha. Están noqueados y este Gobierno de coalición, al que Pedro Sánchez recurrió porque no le quedaba otra, tiene en sus manos una oportunidad histórica para cambiar las cosas, una oportunidad que sería de juzgado de guardia dejar pasar.
Oír a Guerra clamar “¡Con Bildu, noooo!” produce vergüenza ajena y me lleva a pensar que los medios (empezando por la televisión pública, que manda narices) no saben ya a quien sacar en procesión con tal de erosionar las tareas del actual Gobierno. Menos mal que si por fin se aprueban los nuevos Presupuestos Generales del Estado, puede que empiece a sonar otra música.
J.T.
Publicado en "Confidencial Andaluz"
jueves, 19 de noviembre de 2020
"El Mundo". Radiografía de una desesperación
A partir de ahora, tras la patética primera página que El Mundo llevó a los quioscos este miércoles, todo lo que aparezca en ese mal-llamado periódico únicamente puede dar pena. Solo desde la desesperación se puede llegar a alumbrar algo tan grotesco. Nada menos que cinco de los siete titulares de portada están dedicados a poner a parir a Podemos. Comprueben ustedes mismos:
Como en la fusión del Sabadell con el BBVA y en la paliza de la selección española de fútbol a Alemania no parecía fácil encajar a Podemos como culpable de algo (al menos de momento) pues las dos noticias aparecen en chiquitito.
Atención, pregunta:
¿No hay nadie en esa redacción que se atreva a decirle al director que sacar una portada como la de ayer es hacer el ridículo más espantoso, que tanta mentira junta degrada el oficio periodístico y ofende a quienes amamos una profesión cuya dignidad no estamos dispuestos a que desaparezca? Pues parece que no, y se explica apenas abrimos el periódico:
Página 2.
Primera frase de la columna de opinión que firma Emilia Landaluce: “Sánchez e Iglesias tienen suerte de que no vaya a haber elecciones en tres años”.
Página 3.
Editorial 1. “El sectarismo se instala en TVE, la televisión pública se degrada a diario bajo el control de Podemos”.
Editorial 2. “El Gobierno abusa de la opacidad, …la coalición Psoe y Podemos ha disparado hasta el 22,8% el incumplimiento de las resoluciones del Consejo de Transparencia en 2020”.
Editorial 3. “Pablo Echenique o la política tóxica".
Viñeta de Gallego & Rey. Hela aquí:
Página 4. “Iglesias desafía a la moderación”, “UP refuerza su frente con Bildu y ERC al presentar una enmienda a los Presupuestos…”
Página 5. En el artículo de Santiago González: “Recordarán la foto de la presentación de los presupuestos or esa yunta de inútiles que forman Pedro y Pablo".
Página 6. “Caos en Canarias por la masiva llegada de pateras”, “PP y Ciudadanos exigen que Iglesias deje de marcar la orientación de la política exterior”.
Página 7. Publicidad.
Página 8. “El administrador de Neurona confiesa el desvío de fondos”, “Admite al juez que la consultora chavista hizo pagos ajenos a la campaña de Podemos”.
Página 9. “Segunda condena a Echenique”, “También del Olmo ha sido condenado por la injuriosa condena de la candidata de Ávila”.
Página 10. “Sánchez e Iglesias firmaron un acuerdo que tenía como banderas la regeneración y la transparencia. Sin embargo, a la hora de proporcionar información a los ciudadanos, optan por arriar bandera”.
Página 11. Publicidad.
Página 12. “…El Ministerio de Educación no oculta que sus servicios jurídicos han revisado la norma (la nueva ley) una y otra vez para que nada pueda ser impugnado. Y también para burlar las imposiciones de Unidas Podemos".
De las 48 páginas del periódico, caña inmisericorde a Podemos en las 12 primeras, a mayoría a toda página ilustradas con fotos de Jaume Asens, Juanma del Olmo, Iglesias, Echenique…
Pero el raca-raca no queda ahí. Ahora viene la traca final.
Página 40.
““Las cosas claras” de Cintora: La agenda de Podemos en TVE”; “El nuevo programa de tertulia de La 1 explota los asuntos preferidos por el partido de Pablo Iglesias y esconde las polémicas incómodas que afectan a los socios de Gobierno como el pacto de Presupuestos con Bildu".
Esto a toda página, ilustrado con seis capturas de la emisión, entre ellas las entrevistas al juez Castro, Willy Toledo y Ernesto Ekaizer, este último desde el hospital donde se encuentra ingresado convaleciente del Covid:
Insisto: En esa cohorte de tertulianos que “El Mundo” tiene instalada en tantos foros, tan sesudos ellos, no hay nadie capaz de decirle a Paco Rosell que “el rey está desnudo”?
Tanta inquina solo es explicable desde el despecho de un enamorado al que le han dado calabazas. Sin un amor frustrado es imposible que salga todo lo que sale y se escriba en ese periódico todo lo que se escribe contra una fuerza política que solo cuenta con 35 escaños en el Congreso y cuyos miembros en el Gobierno han de abrirse paso a codazos entre sus propios compañeros de coalición para sacar adelante las iniciativas del programa con el que se presentaron a a las elecciones.
En El Mundo quieren ganar en algo, y ya que no ganan en ventas, ni en audiencia, ni en respeto profesional, ni en reconocimiento por parte de los lectores, quieren ganarle a El País, ABC, Cope, Ser y esto del establishment al menos en beligerancia contra Podemos. Si tú abres a toda página metiéndote con Iglesias, yo lo hago por partida doble, triple y hasta quíntuple si hace falta. Si tú tienes dos columnistas antipodemos, yo tendré cuatro.
Yo no sé qué desenlace piensan que puede tener todo esto. O ven muy claro que no se aprobarán los Presupuestos, que el Gobierno de coalición se deshará en breve y Podemos caerá en desgracia, o no entiendo tanto trabajo en balde, tanta inversión de tiempo, espacio, dinero, y hasta talento, que lo hay en el periódico, faltaría más, en la persecución de un objetivo, acabar con la formación morada, que no parece tan fácil que consigan. No tengo el gusto de conocer a Fernández Galiano, pero si es capaz de mantener a un señor como Paco Rosell al frente de su producto, tampoco hace falta que lo conozca, aunque con el libro de David Jiménez ya me pude hacer una idea de la catadura del personaje.
El problema es el efecto altavoz del que goza un discurso tan panfletario como el de El Mundo por el hecho de ser un “diario de difusión nacional”, algo a lo que contribuyen radios y teles, buena parte de ellas con indisimulable gozo, cuando propagan a los cuatro vientos las "portadas de la jornada".
Igual está llegando el momento de reconsiderar esa especie de perverso efecto dominó del que se benefician unos medios y otros no. Con la inercia actual ganan poco los lectores, la ciudadanía en general, y salen perdiendo muchos trabajos periodísticos serios que, aunque parezca mentira, se siguen haciendo en el periodismo de nuestro país. Hay muchos medios, digitales y también de papel en el que se cuentan a diario historias de verdadero calado, serias y bien trabajadas, que no gozan de ninguna repercusión frente al desmesurado altavoz del que disfrutan las portadas de media docena de periódicos. Solucionar esto es un trabajo que tenemos pendiente en el periodismo, como tantos otros, claro.
J.T.
J.T.
lunes, 16 de noviembre de 2020
La información decente que usted necesita
Reconozco que cada día que pasa soy menos de ver la tele, pero a lo tonto a lo tonto, si me lo paro a pensar seriamente, al final veo más tele de lo que yo mismo creo. Para cabrearme como una mona, lo reconozco, pero la veo. Como profesional de la información, al margen de mi relación personal con el aparato, lo que sí tengo claro es que a quien se toma la molestia de sintonizar la cadena que sea no se le debe defraudar, tendría que resultarle útil aquello que se le ofrece, servirle para algo. Esa es la esencia de la comunicación y eso, en estos momentos, no ocurre. Ni en la tele, ni en la radio ni en la prensa.















