viernes, 30 de enero de 2026

Aquí cabemos todos o no cabe ni dios


Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo y

 José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante


La aprobación por parte del Gobierno de la regularización de más de medio millón de inmigrantes ha desenmascarado tensiones profundas dentro de la propia Iglesia Católica española. Menuda paradoja: el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, aplaude la medida y declara que la regularización “es una buena noticia para facilitar la aportación al bien común de muchos inmigrantes que ya estaban trabajando y participando en la sociedad”. Incluso obispos como el de Mondoñedo-Ferrol, Fernando García Cadiñanos, han remarcado que esta decisión puede “poner luz y esperanza a muchas personas que se situaban en vulnerabilidad y al borde de la exclusión social”. Hasta aquí bien, ¿verdad? Congruente con la doctrina que predican aunque si me apuran pelín sorprendente, dado que no hay oportunidad que la Conferencia Episcopal no aproveche para confrontar con el Gobierno. 


Esta vez parecía que iba bien la cosa… hasta que aparecieron las voces discordantes. Sobre todo dos, la del controvertido José Ignacio Munilla, titular de la diócesis de Orihuela-Alicante y la del franciscano Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo. Fiel a su estilo (famosas son sus declaraciones públicas contra el feminismo, el aborto o la homosexualidad) Munilla tampoco nos ha defraudado esta vez y ha calificado la regularización de “populista y demagógica” afirmando que lo que está haciendo el Gobierno de Pedro Sánchez es utilizar a los inmigrantes “como moneda de cambio” en una estrategia más política que humanitaria. Y como no quiero que sea política, se debió quedar con ganas de añadir, pues que se j0dan los inmigrantes.


El arzobispo de Oviedo, por su parte, empezó recurriendo al evangelio de Mateo: “Fui extranjero y me acogisteis…” Parecía que la cosa iba bien, pero no tardó en llegar el giro de guión: Pero ¿cuántos podemos asumir? Todos no caben… hay que establecer medidas sensatas, no populistas ni demagógicas…” Todo un señor arzobispo hablando de cupos. Vamos a tener que recordarle aquella célebre canción del asturiano Víctor Manuel: Aquí cabemos todos o no cabe ni dios”. ¿Acaso su dios, ciudadano Sanz Montes, administra el amor al prójimo con excel y una regla de tres? ¿Es la llamada caridad cristiana un bien divisible que se agota cuando cierta cifra es superada? 


Este tipo de discursos, tan alejados de la compasión que estos mismos señores predican, confirman la doble moral que caracteriza el comportamiento de quienes mandan en la institución católica. La división de opiniones entre ellos deja entrever por otra parte una crisis en el seno de la Conferencia Episcopal que ya se percibe en otras cuestiones, como que los obispos madrileños accedieran a celebrar un funeral por las víctimas de la tragedia de Adamuz en la catedral de la Almudena a instancias de Ayuso al mismo tiempo que estaba teniendo lugar en Huelva un funeral de Estado con la presencia de los Reyes, tres ministros, Feijóo, el presidente de los obispos y el de la Junta de Andalucía.


Para terminar, conviene recordar que buena parte del impulso original para la regularización de inmigrantes venía de actores sociales y eclesiales -incluidas organizaciones como Cáritas y la propia CEE- a través de una Iniciativa Legislativa Popular que reunió centenares de miles de firmas. Que se pongan de acuerdo entre ellos y nos dejen en paz. Claro que pedirle esto a los dueños de la COPE, cadena radiofónica que lo borda cuando se trata de difundir discursos de odio, igual puede que sea mucho pedir. 


J.T.

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