Acudió Núñez Feijóo ayer miércoles a Onda Cero sin renunciar a su obstinada costumbre de soltar una mentira tras otra y le salió el tiro por la culata. Afirma que ningún agricultor afectado por la dana ha cobrado ayudas y Carlos Alsina le contesta que 6.000 lo han hecho. Añade a continuación que no piden los créditos ICO y Alsina tira de documentación para recordarle que hay 3.000 solicitudes. Intenta colar que las autonomías han pagado y Alsina lo frena en seco precisando que son ayudas del gobierno central.
Siempre la técnica “Gish Gallop” (ametralladora de falacias) con la que confundió a Pedro Sánchez en un ya célebre debate electoral. Consiste en abrumar al oponente con un caudaloso río de afirmaciones breves y de rápida sucesión sin necesidad de que estas sean ciertas, de tal modo que a su interlocutor le resulte complicado refutarlas. Con Alsina no coló, y eso que sobre el papel se trata del conductor de un programa en una emisora amiga. Nunca fue Alberto el lápiz más afilado del estuche, pero la impaciencia le lleva a cometer, cada vez más, una torpeza tras otra. Ya ni los profesionales que trabajan en medios afines parecen dispuestos a que les continúe tomando el pelo.
Cada se vez se pasa más de frenada. Como la insinuación pública que hizo el pasado domingo en Zaragoza advirtiendo que alguien "podría utilizar la figura del suplicatorio para que el presidente "esquive a la Justicia" ante posibles investigaciones. Recordemos que un suplicatorio es un permiso que el Tribunal Supremo debe solicitar al Congreso para poder procesar penalmente a un parlamentario debido a su condición de aforado.
No paró ahí la cosa, porque aún se le calentó más la boca a Feijóo. Proclamó que "la historia no amnistiará al sanchismo" y que su gobierno tampoco lo hará. ¿Qué estaba queriendo decir? ¿Que sabe cosas por las que Pedro Sánchez podría ser procesado? Si es así, ¿por qué no hace lo que tenga que hacer en lugar de que se le vaya la fuerza por la boca”. Y si no es así, ¿por qué no se calla?
Hasta en el ABC tuvieron que salir a poner según que puntos sobre la íes. Lo hizo Ignacio Camacho dedicándole el lunes su columna habitual. Aquí, algunas de sus admoniciones:
1. Fantasear con ese supuesto (el del “suplicatorio”) parece a día de hoy una especulación poco razonable… salvo que el líder la oposición sepa algo que desconocen los demás mortales. Mientras no haya al respecto información relevante, y por ahora no la hay, los populares deberían dejar de soñar con ver al presidente en el banquillo y concentrarse en la obligación de ganarle, un objetivo que tienen a su alcance sin necesidad de distraerse con espejismos fantasmales.
2. El principal error del anuncio de Feijóo consiste en presentar el asunto como una medida “ad hominenm” con un solo y concreto destinatario, lo que implica la conjetura de que Pedro será procesado de modo inmediato. Presunción... que refleja cierta desconfianza en el propio liderazgo y en su capacidad de lograr que el relevo de poder lo ejecuten los ciudadanos en uso de su libre albedrío democrático. Como si le atormentara el recuerdo de su primer gatillazo.
3. El sanchismo caerá cuando los votantes quieran, y la tarea del PP es convencerlos sin esperar soluciones externas, esa vieja y peligrosa tentación de la derecha cuando se deja arrastra por una mezcla de frustración y de impaciencia.
Traducción: Alberto, deja de llamar a las puertas del golpismo y cúrrate a diario los votos que necesitas para gobernar. Y si sabes algo grave que implique al presidente del Gobierno, déjate de insinuaciones maliciosas y cumple con tu obligación. Si no puedes, entonces no hables a menos que puedas mejorar el silencio.
J.T.


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