miércoles, 14 de enero de 2026

Previsible Julio Iglesias

¿Por qué será que tampoco me sorprende tanto? Si el ser humano es previsible por definición, en el caso de Julio Iglesias las cosas que sobre su vida suenan estos días parecen bastante verosímiles. El cantante español que más discos ha vendido en el mundo, el truhán, el señor, el que pregonaba de gala en gala lo mucho que le gustaban el vino y las mujeres está desde este martes en el ojo del huracán por la denuncia de dos mujeres que trabajaron en sus mansiones del Caribe hace unos cinco años y han denunciado abusos, miedo y explotación sexual. Al parecer, no todo era glamour en su vida, sino que existe una cara B bastante sombría. Presuntamente, por supuesto.


La investigación conjunta de elDiario.es y la cadena estadounidense Univisión, avalada por tres años de entrevistas y documentaciones cruzadas, describe un ambiente laboral de control absoluto, de jornadas deshumanizantes y violencia sexual sistemática en residencias privadas del cantante en Punta Cana y Lyford Cay (Bahamas). 


Una de las mujeres relata cómo era llamada a la habitación de Iglesias por la noche, repetidamente, para ser penetrada sin consentimiento, insultada y abofeteada, episodios que solo cesaban cuando la esposa del artista estaba en la casa o había invitados. La otra denunciante describe tocamientos no deseados, besos forzados y proposiciones sexuales explícitas, incluso en espacios públicos como la playa o la piscina. El informe de elDiario.es y Univisión afirma que se han contrastado los relatos con mensajes, fotos, registros de llamadas e informes médicos que dan coherencia y persistencia a las denuncias. Los testimonios describen un sistema opresivo donde las empleadas trabajaban en régimen interno, sin contrato escrito, bajo un control severo de sus movimientos y comunicaciones, con restricciones de salidas y vigilancia del cuerpo que recuerda más a una prisión que a un empleo doméstico.


Lo más preocupante es que estos abusos se inscriben en una estructura de poder y privilegio tan acostumbrada a la impunidad que, hasta ahora, nadie cuestionaba la imagen políticamente correcta que durante décadas vendió el cantante. Que estas denuncias lleguen a manos de la Fiscalía de la Audiencia Nacional y se investiguen penalmente es imprescindible. La justicia debe dilucidar la veracidad de las acusaciones sin miedo a posibles represalias mediáticas, económicas o institucionales que, habida cuenta de los recursos y contactos globales con los que cuenta Julio, alguien podría ejercer en su nombre. 

. 

Impresentable la reacción de ciertos sectores que, antes de escuchar a las posibles víctimas, han salido a blindar al artista. Intolerable la defensa cerrada de personajes como Ayuso o Almeida, quienes no tardaron en salir en defensa pública del señalado apenas se conoció la noticia. Esto no es una cruzada personal contra la persona de Julio Iglesias. Se trata de poner sobre la mesa la exigencia ética y jurídica que debería existir para que ninguna persona, por muy famosa que sea, se considere por encima de la ley ni del dolor de quienes reclaman justicia. La fama no puede ser una patente de corso para la impunidad. 


Que una persona con enorme repercusión mediática no pueda sentirse impune, por un asunto de presuntos abusos es sin duda una buena noticia para tantas mujeres víctimas de atropellos que nunca se atrevieron a denunciar. Es buena noticia por la ayuda que esto supone para esas personas por un lado, y por otro porque ya va siendo hora de que personajes con notoriedad pública como el autor de "La vida sigue igual" entiendan que no se puede ir por el mundo haciendo lo que te da la gana, abusando de mujeres que trabajan para ti, sin que te ocurra nada. 


Se defenderá como gato panza arriba, pero solo que se hable de este asunto, por mucho que algunos medios apuesten por quitarle importancia o silenciarlo descaradamente, es bueno como aviso a caminantes. Es bueno para que tanto “desahogado” como aún anda suelto empiece a pensárselo dos veces antes de perpetrar las mismas fechorías de las que ahora se acusa a este latin lover gallego con residencia en tierras caribeñas, para que tantas víctimas de abusos como hasta ahora han callado decidan por fin dar el paso de denunciar a sus agresores. 


J.T.

No hay comentarios:

Publicar un comentario