lunes, 20 de octubre de 2014

El homenaje de Podemos a Lluís Llach y "L'estaca"


Desde que, allá por 1968, Lluis Llach la compusiera con solo veinte años de edad, "L'Estaca" se convirtió inmediatamente en el símbolo de la lucha contra la opresión, la intolerancia, los abusos del poder y la ausencia de libertad.

"Siset, que no veus l'estaca on estem tots lligats? 
 Si no podem desfer-nos-en mai no podrem caminar!"

Siset, ¿no ves la estaca a la que estamos todos atados?
Si no conseguimos deshacernos de ella nunca podremos andar!

Siete años antes de la muerte del gran sátrapa, estos versos eran cantados y coreados ya en todo el país. En pocos meses la canción había conseguido sortear la censura pero no del todo: poco después se prohibiría al autor cantarla en sus actuaciones. Pero ya era tarde: todo el mundo se sabía el estribillo de memoria y lo coreaba a voz en grito en manifestaciones y protestas antifranquistas:

Si estirem tots, ella caurà i molt de temps no pot durar, 
segur que tomba, tomba, tomba ben corcada deu ser ja. 

Si tiramos fuerte, la haremos caer. Ya no puede durar mucho tiempo.
Seguro que cae, cae, cae, pues debe estar ya bien podrida

Todo el mundo conocía el estribillo, sí, pero su autor... no podía cantarla. El absurdo llegó a tal extremo que, en un recital el año 69 en el Palau de la Música, en Barcelona, con Llach en silencio en el escenario por orden gubernativa, la canción se interpretó... porque fue el público quien la cantó:

Si jo l'estiro fort per aquí i tu l'estires fort per allà, 
segur que tomba, tomba, tomba, i ens podrem alliberar.

Si yo tiro fuerte por aquí y tú tiras fuerte por allí,
seguro que cae, cae, cae, y nos podremos liberar

Lluís Llach siempre mantuvo su nivel de compromiso. Su música y su poesía forman parte de la memoria política, cultural y sentimental de este país: de Catalunya y de España entera. Pagó un alto precio por ello: prohibiciones, exilios, multas y detenciones. En 1975, pocos meses antes de morir Franco, Llach fue detenido y multado con 100.000 pesetas por Rodolfo Martín Villa, entonces gobernador civil de Barcelona, más tarde ministro durante toda la Transición y hasta no hace mucho presidente de empresas como Endesa o Sogecable.

En marzo de 1976, con Juan Carlos cinco meses ya en la jefatura del Estado, Llach fue literalmente expulsado de Tenerife, donde tenía dos recitales programados, por orden de Manuel Fraga. Quien años más tarde se convertiría preclaro líder de los populares, era por aquel entonces ministro de Gobernación en el gobierno de Arias Navarro.

El autor de "L'Estaca", y de tantas otras creaciones memorables, fue de los pocos "artistas" que no pastelearon con los socialistas cuando estos llegaron al poder. En 1986 tuvo las santas narices de interponer una demanda contra Felipe González por transgresión de compromiso electoral: el PSOE había ganado prometiendo que haría un referéndum para sacarnos de la OTAN... y acabó haciendo el referéndum, sí, pero para dejarnos metidos dentro para siempre.

Entre las composiciones más conmovedoras de Llach está "Campanades a mort", su particular denuncia de los sucesos de Vitoria en mayo de 1976: cinco muertos y más de ciento cincuenta heridos a manos de las fuerzas de Seguridad del Estado que dispararon contra los huelguistas encerrados en una iglesia tras hacerles salir de ella con gases lacrimógenos. Una matanza por la que el Estado nunca pidió perdón ni reconoció los hechos, como solía recordar el cantante antes de interpretar "Campanades..." y recitar a voz en grito:

Assassins de raons, de vides,
que mai no tingueu repòs en cap dels vostres dies
i que en la mort us persegueixin les nostres memòries

Asesinos de razones, de vidas
que nunca tengáis reposo en ninguno de vuestros días
y que hasta la muerte os persigan nuestras memorias

Por todas estas cosas, y por muchas más, cuando Juan Carlos Monedero anunció la tarde de este domingo en Vistalegre que el cierre musical de la Asamblea Ciudadana de Podemos iba a ser "L'Estaca", la fibra de muchos de los más veteranos presentes en el acto quedó literalmente tocada. Pude ver cómo algunos de ellos se secaban disimuladamente lágrimas inevitables apenas sonaron los primeros compases, mientras que otros se dedicaban a contarle a la gente más joven lo que Llach y "L'Estaca" llegaron a significar y significan aún en la pelea que tenemos pendiente. Cuarenta y tantos años después seguimos en las mismas: en lucha contra la opresión, la intolerancia y los abusos del poder que Llach denunciaba en "L'estaca"

Por eso me he decidido a escribir este post, porque como dice también la canción...

I mentre passen els nous vailets estiro el coll per cantar 
el darrer cant d'en Siset, el darrer que em va ensenyar:

Si jo l'estiro fort per aquí i tu l'estires fort per allà, 
segur que tomba, tomba, tomba, i ens podrem alliberar.

Y cuando pasan los nuevos muchachos, alzo la voz para cantar 
el último canto de Siset, el último que él me enseñó:

Si yo tiro fuerte por aquí y tú tiras fuerte por allí,
seguro que cae, cae, cae, y nos podremos liberar.

J.T.

domingo, 19 de octubre de 2014

Asaltar el cielo


Crees que vas a una antigua plaza de toros, o a un polideportivo... pero con lo primero que te topas es con El Corte Inglés. Son las nueve y media de la mañana de un espléndido sábado de octubre en Madrid. Has caminado por calles desiertas hasta llegar aquí, pero nada más doblar la esquina de General Ricardos que desemboca en el Palacio de Vistalegre te topas con las enormes colas, el animoso bullicio de quienes se te han adelantado.

No, no es el primer día de rebajas. Aunque no hay ni un solo cartel en el exterior que lo indique, es el primer día de la Asamblea Ciudadana de Podemos. La cita es a las diez y, por haber llegado media hora antes, pensabas que apenas habría gente. Error. Descubres que la entrada es por la puerta sur, pero para colocarte en la fila has de caminar... hasta la puerta norte. Ciento ochenta grados. Tardarán aún un tiempo en dejar entrar. Como en El Corte Inglés. Pero esto es un rollo tan distinto... Los compas de "Diagonal" pasan repartiendo la revista, que esta quincena abre en portada con la caída de la ley del aborto: "El feminismo vence a Gallardón". 

Aparece Echenique. Mientras avanza en su silla de ruedas en busca de una entrada accesible para él, la concurrencia, o sea quienes esperamos en fila desde hace casi una hora, aplaude mientras los guardias municipales miran embobados. Tras ellos están los tenderetes con la bibliografía completa de Marx, Engels, Trotski... "La revolución permanente", "El Manifiesto Comunista". Pasan otros compañeros repartiendo hojas informativas sobre la huelga general estudiantil del 21, 22 y 23 de octubre... ¿Qué está pasando aquí?

Huele a comienzo de curso, a inicio de aventura, a primeros pasos de un viaje largamente soñado. Familias enteras, gentes de toda edad, sexo y condición, carritos de bebé... Todo va retrasado pero nadie se inquieta. Parecemos dispuestos a aguantar carros y carretas. Quienes esperamos hemos tenido que tramitar previamente nuestra entrada por internet e imprimirla. Al entrar nos visan el código y vamos rellenando el aforo.

Son ya las once, la hora prevista para el comienzo del acto, y se nota el punto novato en la organización. Tardará en empezar, así que en la grada se entretienen haciendo la ola, coreando "Sí se puede" y cantándole a Pablo Iglesias "Cumpleaños Feliz". Treinta y seis.

A las doce menos cuarto, el revuelo de los reporteros gráficos en torno a la entrada al recinto entre los tendidos catorce y quince permite deducir que algo va a pasar. Iglesias, Monedero, Errejón, Bescansa y Alegre irrumpen en el ruedo y nada más entrar se detienen para aplaudir durante varios minutos a quienes les aplauden a ellos. 

No hay música, desconozco si por voluntad política o es cosa de los comienzos, pero eso no les despoja del aire de estrellas emergentes, que avanzan ahora hacia el escenario "protegidos" por otros compañeros que les ayudan a ganar metros, aunque el culo de Pablo no consigue librarse de las caricias de una desinhibida incondicional. Gajes del oficio, de un oficio cuya relevancia en febrero nadie podía imaginarse.

Hasta tve, cautiva y desarmada, da cuenta del acto en los titulares del telediario; la Ser pasa en horas veinticuatro del ninguneo más sonoro al peloteo más descarado; El Mundo le publica un artículo a Errejón; "El País" anuncia el acto en primera... Hay quienes hablan de división, de enfrentamiento, de discrepancias serias en el seno de la organización...

- Dediquémosle un aplauso irónico a todos esos que dicen que llegamos divididos, pide Iglesias al poco de iniciar su discurso.

Se saben observados, saben que tras reírse de ellos, ignorarlos, insultarlos, hurgar en sus pasados e intentar amedrentarlos, ahora todo el mundo los está mirando con lupa

- Nos miran porque saben que podemos ganar, porque desde el primer momento dijimos que no nos quedaríamos en una esquina, que queremos ocupar la centralidad del tablero. 

Recurre Pablo al baloncesto para ilustrar su manera de entender la tarea que tienen por delante y explica que no se puede fallar ni un triple ni tampoco cargarse de  personales. Introduce el término "patria" en su discurso diciendo que hablar de patria hoy es hablar de dignidad ciudadana al margen de la lengua que se hable, es hablar de buena sanidad, de mejor educación... Y se guarda para el final la frase que dará paso a dos días de Asamblea Ciudadana: "El cielo no se alcanza por consenso. Se toma por asalto"

A la salida, la gente comprará libros de Engels y de Trotski en los tenderetes instalados frente a la sede del congreso. Un congreso cuya entrada no está custodiada por dos leones, sino por dos toros. No estaría mal que, si ganan, trasladaran aquí el Congreso de los Diputados. 

J.T.

viernes, 17 de octubre de 2014

Cuando la corrupción nos parecía tan normal

Para ser un eficaz corrupto en el poder, la mejor manera de conseguirlo es rodearte de estómagos agradecidos. El asunto consiste en ir haciendo favores a tus subordinados sin parar desde que te sientas en el sillón. Apenas alguien te debe algo, ya lo tienes pillado. Y a partir de ese momento estarás en condiciones de hacerle "ofertas" que no podrá rechazar.

Esta peliculera y mafiosa táctica ha sido la utilizada por buena parte de los mangantes que han ocupado sillones desde donde se ha gestionado poder en nuestro país durante los últimos treinta y cinco años Si yo te doy una tarjeta negra para que te pegues la vidorra, no tendrás más remedio que mirar para otro lado cuando descubras lo sinvergüenza que soy y la descomunal dimensión de lo que trinco.

El ex juez Elpidio Silva, que no estaba invitado a la fiesta, apareció un buen día en escena y osó ponerse a investigar y a preguntar: Blesa, Miami, sobreprecio, Aznar, Faes... No le dio tiempo a preguntar mucho más: fumigado por entrometido.

Lo de las tarjetas, parece obvio, es solo la punta del iceberg, la engañifa para distraer de los desfalcos importantes, esos de los que algún día tendremos cumplida cuenta. ¿Hemos estado ciegos? ¿Hemos estado tontos? ¿De pronto se ha hecho la luz como por arte de magia? Me contaba una buena amiga periodista en Navarra hace años, cómo estando con Gabriel Urralburu, entonces presidente de la Comunidad, en una  tradicional comida navideña, éste les comentó con toda naturalidad:

- Bueno, en unos días no nos vamos a ver porque mañana me voy con mi mujer a París y de ahí en el Concorde a Nueva York en el viaje anual de Caja Navarra.

- Escuchábamos aquello, me cuenta mi amiga, y nos parecía tan normal.

Ahí puede que resida parte del problema. Nos "parecía tan normal". Incluso envidiábamos el privilegio y hasta soñábamos con que algún día nos cayera la breva. No existía conciencia de transgresión o estábamos todos anestesiados. El caso es que el trinque, la prebenda y la coyunda han planeado durante muchos años sobre una manera de funcionar que no ha dejado títere con cabeza: todos comprados, todos trincados, todos pillados por los "güebos" ¿Alguien que haya tenido poder, libre de culpa, estaría en condiciones de tirar la primera piedra?. Encontremos aunque sea una sola perona "justa", limpia de polvo y paja, para que no nos pase como en Sodoma y Gomorra. La solución no puede ser que todo acabe ardiendo.

Nadie pensó que esto tendría un tope. La vaca daba leche y punto. Para qué preocuparse. Con el edificio ya derrumbándose, las cajas rescatándose y los juzgados atestados de casos de corrupción, algunos han seguido moviendo pasta gansa en paraísos fiscales y otros han aprovechado también hasta el último minuto posible para ir sacando del cajero el máximo "permitido" de mil euros diarios. Alehop! Como quien, en un incendio, es capaz de jugarse la vida para recuperar un billete de cincuenta euros. ¡Cuánta miseria!

La codicia, como la vanidad, son nuestra ruina. Desde Esquilo y Sófocles lo sabemos. Shakespeare nos lo recordó para siempre de manera brillante en muchas de sus piezas teatrales. Pero no parece que queramos aprender. Supieron tentar para comprar silencios y fueron muchos, demasiados, los que decidieron tragar y vender su primogenitura por un plato de lentejas. Parecía todo tan normal...

J.T.

sábado, 11 de octubre de 2014

Soraya agarra el timón


Han tocado a rebato en el PP porque la frivolidad y el desahogo con el que llevan afrontando desde hace tres años la gestión de nuestras vidas no les impide intuir que esta vez con lo del ébola la han, literalmente, cagado; que su manera de enfrentarse al contagio de Teresa Romero no tiene nombre y que tanto desatino va a acabar pasándoles factura pero ya, y enviándolos al infierno de una puñetera vez. 

Durante la semana que ahora acaba, los presuntos gestores de nuestra sanidad se han pasado tantos pueblos y han coleccionado tantos despropósitos que buena parte de sus paniaguados no han tardado en salir en tromba, despojados de todo recato, y se han aplicado a conciencia a practicar la contrapropaganda volviendo a tomar por estúpido al personal y demonizando el eslabón más débil: la enferma contagiada. 

Mejorando los panfletos más abyectos, el ABC acusaba de sus males ¡en portada y con foto! a la propia enfermera infectada, el amoral Jiménez Losantos llegó a culpabilizarla hasta el extremo de decir que en el pecado llevaba la penitencia, en la tele de Castilla la Mancha se burlaron de ella y en Telemadrid les faltó poco para responsabilizarla hasta de la muerte de Manolete: llegaron a colocar gráficos y dibujos a toda pantalla con un mamporrero, al estilo del hombre del tiempo, explicando que Teresa Romero no avisó del posible contagio, no se identificó, hizo vida normal y no comunicó fiebre alta. ¡Miserables!

Para redondear la faena, la COPE llegó incluso a matarla directamente -luego retiró de la página web la información donde afirmaba que había muerto- y el ABC entraba en detalles afirmando que habría incineración directa sin autopsia previa (aquí una pausa, me vais a tener que disculpar porque necesito vomitar antes de continuar).

Toda esta tétrica parafernalia tenía como objetivo intentar cubrir y defender lo que no tenía defensa posible: una ministra más inútil que un cero a la izquierda, un consejero madrileño de sanidad zafio y grosero y un presunto presidente del gobierno desaparecido, como siempre, esperando a que pase el temporal y que no se inmuta ni cuando el personal sanitario le lanza guantes de látex en su tardía visita propagandística al hospital.

Pero esta vez no. Esta vez el asunto se les ha ido de las manos y lo ha hecho por el ángulo menos previsible: el marido de la afectada difunde por las redes que las "autoridades" sanitarias han decidido acabar con el perro familiar y el can se convierte en la imagen mundial del despropósito. La CNN lo cuenta al mundo entero y nuestros hijos, que están en el extranjero buscándose esa vida que aquí no encontraron, se empiezan a acojonar más que nosotros mismos:

- ¿Qué es lo que está pasando e Madrid, papá?, me pregunta mi hija desde Berlín, preocupada por mi salud y por la de su madre porque, visto desde fuera, vivir en estos momentos en Madrid es vivir en uno de los enclaves más peligrosos del universo. Los hoteles se vacían, la bolsa baja... ruina absoluta. ¡Viva el vino y la marca España!

De súbito, quienes residimos en Madrid nos hemos convertido en apestados para el mundo, candidatos al contagio tras el primer caso de ébola fuera de África. ¿Dónde tenía que ocurrir? En Madrid, faltaría más, near from the Plaza Mayor. Entre los árboles que te matan mientras paseas por el Retiro, Esperanza Aguirre conduciendo suelta por la calle y el maldito ébola acojonando a medio Alcorcón y al hospital Carlos III, Madrid se ha convertido -para quienes nos ven desde fuera- en una ciudad de alto riesgo.

Pero el peor de todos los riesgos es este gobierno suelto por la calle. Tras la hecatombe, han puesto a la ambiciosa Soraya SS a gestionar el marrón, y lo primero que se le ha ocurrido ha sido soltar una denuncia afirmando que existe una conspiración para crear falsas alarmas sobre el ébola. Conspiración internacional, le ha faltado decir. Lo del ébola tendrá solución, estoy seguro. y más pronto que tarde, pero lo de este gobierno... ¡jamás!

Me malicio que si Soraya SS es lo inteligente que dicen que es, lo que debe estar buscando, para ella y para sus compañeros de gabinete, es el camino más corto para salir corriendo de aquí antes de que acabemos corriéndolos nosotros a gorrazos.

J.T.

miércoles, 8 de octubre de 2014

TVE, vuelve el "killer"


Necesitaban un militante. Un killer. Alguien sin piedad y con las ideas claras: al enemigo ni agua, adelgazar la empresa a cualquier precio y manipular, mentir, retorcer la realidad hasta que no la reconozca ni la madre que la parió.

Todo empezó aquel día de primeros de septiembre en que Pedro Arriola, el incontestable gurú demoscópico del pp, reunió a buena parte de los mandamases de su partido, se subió a la tarima y empezó a desplegar cifras en la pizarra como si fuera Gay de Liébana en La Sexta Noche. Primero enseñó los datos sobre el aborto:

- Mirad, al setenta por ciento de nuestra gente le toca profundamente las narices nuestro proyecto de reforma, así que haced el favor de meter el asunto en el cajón de una vez y que duerma para siempre el sueño de los justos.

Dicho y hecho. Arriola manda, el aparato obedece y Alberto Ruiz-Gallardón... a los leones.

Siguiente punto del orden del día: Televisión Española.

Si con el proyecto de ley del aborto no hubo misericordia, imagínense con la tele. ¿Qué datos enseñó Arriola a la cúpula pepera en aquellos primeros días de septiembre sobre la televisión pública? Pues que la posibilidad de evitar la debacle electoral está en gobernar la conciencia de entre medio millón y un millón de incondicionales cuyo voto no se puede escapar. Gentes entregadas a la causa que se inyectan en vena y sin discusión todo lo que les cuenta tve. Objetivo pues: no perder ni un solo sufragio de esta tropa leal y devota a la que hay que inocular en vena jarabe sectario pepero en primer grado. Ese millón escaso es el que el PP, según Arriola, no puede permitirse perder de ninguna manera. El núcleo duro del partido y el entorno de Mariano asentían complacidos:

- Si ya lo decíamos nosotros, que eso del perfil bajo por el que apostó Soraya en su día no iba a ningún lado. Nada de miramientos. Leña al mono de una puñetera vez. Nos acusan de manipular y ni siquiera manipulamos como está mandado. Ahora se van a enterar. Gracias, Pedro, por proporcionarnos la coartada.

Y, ni cortos ni perezosos, se pusieron manos a la obra: fuera Leopoldo González-Echenique de la dirección general, otra pieza que caía del tablero por los estudios demoscópicos de Arriola y, acto seguido, a buscar al killer dispuesto a obedecer las órdenes de la calle Génova y de los duros del gobierno en primer tiempo de saludo. Había que dar con un tonto útil, un bienmandado con experiencia acreditada, a quien le resbalaran las críticas y dispuesto a morir por la causa.

Introducidos todos los requisitos en la correspondiente coctelera, ¿quién acaba dando el perfil?. Sí, señor, bingo: Jose Antonio Sánchez, que ya en tiempos de Aznar había ocupado el sillón y había demostrado su capacidad para competir hasta con Terminator. Se marchó en 2004 tras dejar la casa como un erial, con los peores registros de prestigio y audiencia de la historia de tve hasta entonces, y tras hundir Telemadrid en la mayor de las miserias, regresa ahora a rematar la faena. Hasta el sillón y el despacho que volverá a ocupar diez años después andan estos días en estado de shock.

Lo siento mucho por la libertad de expresión, por los espectadores, lo siento muchos por los profesionales de tve que van a sufrir las consecuencias más directas y humillantes de esta decisión en un año que me malicio de pesadilla. Lo siento mucho. Pero así son las cosas y así os las he contado.

J.T.

martes, 7 de octubre de 2014

Las tarjetas de la vergüenza


-Tenemos que darnos prisa en solucionar lo de Cajamadrid, chicos, porque cada día que pase sin arreglarlo, son votos que le damos a Podemos.

Ignacio González, todavía presidente de la Comunidad de Madrid, se mostraba así de inquieto la mañana de este lunes ante la demoledora bola de nieve en que se está convirtiendo el asunto de las tarjetas en negro de la entidad de ahorro madrileña. Tan nervioso está, que quiere que el equipo directivo explique cuanto antes el turbio asunto de las 86 tarjetas que consejeros y altos ejecutivos de Caja Madrid y Bankia, bajo la presidencia de Miguel Blesa y Rodrigo Rato, usaban a su antojo y al margen de cualquier control, incluido el fiscal, en joyerías y clubes de golf entre otras lindezas.

Pero no es Ignacio González, el del ático marbellí, el único que necesita tomar tranquilizantes para afrontar la vertiginosa marcha de los acontecimientos en estos últimos días. Cospedal huye como de la peste cuando le preguntan sobre el asunto y se abre paso entre los periodistas casi a codazos, Aguirre dice que la culpa es de quienes proporcionaban las tarjetas de la vergüenza y no de quienes las usaban...  El secretario de organización del PSOE, César Luena, que tiene pringados en el asunto a 16 de sus correligionarios, se ha ido corriendo a interponer una denuncia tributaria para que se investigue "a todas y cada una de las personas que utilizaron las tarjetas de la vergüenza"... Rajoy ya está preparando a los suyos para que se resignen a no volver a tener mayoría nunca más... "Cuando un compañero mete la mano, no es compañero, declara Cayo Lara mientras, lamiéndose la herida, admite que alguien de IU está pringao hasta las trancas... Dimiten por el asunto representantes de las principales centrales sindicales, se intenta justificar sin éxito el presidente de la patronal madrileña...

Un desastre. Parece claro que habrá un antes y un después de lo de las dichosas tarjetas. Hasta ahora existía la sensación de que un escándalo tapaba a otro escándalo. Pero esto de las tarjetas es la gota que colma el vaso. El hilo, quizás también, del que tirar para que salten escándalos similares en otras cajas más y en muchas instituciones públicas. Y para que nos apetezca recordar, uno por uno, a todos los ladrones y presuntos que llevan ya meses y meses ocupando las primeras páginas de los periódicos por haberse llevado el dinero público a manos llenas.

Este escandaloso episodio refuerza ante la ciudadanía la sensación de lo ladrones que son y la convicción de que es necesario echarlos cuanto antes. Lo de Cajamadrid y los 86 beneficiarios de sus tarjetas es la mejor manera de reunir todo lo que abarca el término casta, tan cansino para unos como oportuno para otros. Están todos, no falta nadie. Y en un solo caso. Hay prisa por actuar, como también ha confirmado el Fiscal General del Estado, que contaba cómo el Fiscal Antocorrupción se ha puesto a trabajar en el asunto sin perder un minuto.

Saben que el cabreo del personal crece al mismo ritmo que el miedo que la mayor parte de las fuerzas políticas le van teniendo a una debacle electoral. Como dice Enric Juliana, cada día que pasa son más los que esperan las elecciones "con la papeleta entre los dientes" para tomarse la revancha.  Todos. Están todos. Como si se hubieran puesto de acuerdo para llevar a los de Podemos en carroza hasta la Moncloa. O hasta donde decidan instalar la presidencia del gobierno.

J.T.

viernes, 3 de octubre de 2014

20 preguntas sobre los sindicatos


1. ¿Hay que reinventar el sindicalismo?

2. Si, como parece, el fin del bipartidismo anda cerca, ¿conseguiremos que ocurra lo mismo con el "bisindicalismo" en España?

3. ¿Es imaginable la posibilidad de que los trabajadores vuelvan a sentirse alguna vez protegidos por los sindicatos?

4. ¿Se pueden neutralizar los sindicatos "amarillos", como se denomina a aquellos que defienden más y mejor los intereses de las empresas que los derechos de quienes trabajan para ellas?

5. ¿Es hoy el sindicalismo un instrumento útil para la lucha social y para el objetivo de la igualdad? 

6. ¿Cómo se debe financiar un sindicato?

7. ¿Cómo conseguir que los trabajadores tengan representantes con tiempo libre ("liberados") sin que eso acabe convirtiendo a estos últimos en gestionadores de poder y trincadores de prebendas y mamandurrias?

8. ¿Se puede erradicar el enorme componente sectario en el que se mueven buena parte de las organizaciones sindicales?

9. ¿Cómo adelgazar esos enormes "aparatos" de los sindicatos, que tienen los pasillos de sus sedes llenos de "elefantes", gentes que en su día creyeron ser "alguien", liberados que siguen chupando del bote y se les permite que no vuelvan a sus puestos de trabajo en "agradecimiento a los servicios prestados"?

10. ¿Debe asumir el sindicalismo las funciones de representación política del conflicto social?

11. ¿Sabrán volver a ser útiles?

12. ¿Sabrán recuperar el espíritu de servicio al trabajador, que es lo que define su única razón de ser?

13. ¿Cómo es posible que tantos representantes sindicales, sobre todo quienes ocupan puestos de responsabilidad en las cúpulas de las organizaciones, hayan olvidado que están en sus sillones para servir y no para servirse de ellos? 

14. ¿Es posible generar conciencia y prácticas de cooperación entre las personas que trabajan cuando el modelo productivo en el que nos movemos tiende a la descentralización y a la competencia entre los propios trabajadores?

15. ¿Diseñarán los movimientos emergentes (mareas y tantas otras organizaciones sociales nacidas tras el 15M) el futuro del sindicalismo en España?

16. ¿Qué relación debe tener el sindicalismo con otras formas de organización social de los trabajadores fuera de su lugar de trabajo?

17. ¿Cómo pasar del activismo en la calle a la defensa de problemas concretos en el mundo laboral?

18. ¿Cómo organizar a tanta gente que cada vez tiene menos vínculos permanentes con una empresa para que no los exploten, no abusen de ellos y consigan salarios dignos? 

19. ¿Se merecen los sindicatos mayoritarios, como le ocurre a buena parte de los partidos políticos de nuestro país, que en la calle se les grite "No nos representan"? 

20. ¿Es viable un sindicalismo propio del Estado Nación en el marco de una economía globalizada? 



Me surgen todas estas cuestiones, y bastantes más, tras el seguimiento durante casi tres meses, de "Los sindicatos en tiempos neoliberales", el debate más reciente que el diario Público ha organizado en su foro "Espacio Público" para tratar del presente y el futuro del sindicalismo en nuestro país. 

Una sólida ponencia de Joan Coscubiela, diputado en el Congreso por Iniciativa per Catalunya-Verds (ICV), dejó paso a un debate que se puede consultar aquí y en el que han intervenido representantes de todas las organizaciones sociales y políticas de nuestro país, así como expertos profesores de universidad y miembros de foros sindicales internacionales.

Con esos mimbres, Orencio Osuna y Bonifacio R. Cañibano, moderadores del debate en la página web "Espacio Público", han preparado para el próximo miércoles 8 de octubre una versión televisiva, cuya moderación han tenido a bien encargarme, que Público TV retransmitirá en directo por streaming.

Veremos cómo sale. Desde luego, material para no aburrirnos, sobra. Y más si tenemos en cuenta los últimos "acontecimientos" (Cajamadrid y otras entidades de ahorro nacionalizadas, uso fraudulento de tarjetas, irregularidades varias, dimisiones...) ¡Uf!

J.T.

martes, 30 de septiembre de 2014

Ni un día de descanso a los corruptos


¿Qué será de la vida de Cristina de Borbón? Tiempo sin saber de ella. ¿Dónde andará metido el taimado de Iñaki Urdangarín? ¿Cómo le irán las cosas en Soto del Real al denostado Bárcenas? Y el culebrón de los eres andaluces, ¿qué pasa con él? Tengo mono de vídeos de la jueza Alaya con su carrito, de las gafas negras de Fabra, de las fotos de "El Bigotes", de las andanzas de Correa mientras llega el juicio... Pero la sacrosanta actualidad manda. Y manda tanto que consigue que la corrupción y sus "presuntos" protagonistas desaparezcan, casi sin dejar rastro, de la primera línea informativa. 

Hasta Jordi Pujol lo lleva crudo para chupar cámara, el pobre, a pesar del pollo que ha tenido que montar para volver a estar en la pomada y pegar gritos con la impunidad de siempre. Pero esta maldita actualidad se empeña en ir tan de bólido que se lo come todo en horas. Se muere Miguel Boyer, con lo que él fue, nada menos que superministro de Economía en el primer gobierno de Felipe González, y las portadas apenas le hacen hueco porque los pulsos entre Mas y Rajoy acaparan el grueso de los titulares. Emilio Botín e Isidoro Álvarez tuvieron algo más de suerte, pero aquel baboseo que le prodigaron los medios a los presidentes del Santander y de El Corte Inglés tras su muerte apenas duró un par de días. Son muchas las cosas que pasan a la vez, y demasiado rápido.

En menos de una semana han dimitido el ministro de Justicia y el director general de RTVE, el presidente catalán firma la convocatoria de consulta para el 9-N, el gobierno del PP la recurre, el Tribunal Constitucional la suspende, los presupuestos de 2015 llegan al Congreso... Todo tan intenso y de tal enjundia que no es solo que no haya sitio para alabar como se merecen a los prohombres que se van muriendo sino que temas que, sin discusión alguna, deberían estar presentes en planillos y escaletas, desaparecen "providencialmente", mira tú por dónde, de las primeras páginas y de las aperturas de los informativos.

La actualidad manda, es la explicación de los redactores jefes. Pero eso no cuela. Hasta que haya desenlace, yo quiero saber qué está pasando con los escandalosos casos de corrupción que a día de hoy permanecen abiertos en tantos juzgados españoles. No quiero que la actualidad mande tanto que acabe tapándome la corrupción ni olvidándose de sus protagonistas. 

No hay excusa para no dotar a los escándalos de corrupción de toda la cancha informativa que precisan. Los medios tenemos que ocuparnos de los chorizos y sus desmanes mucho más de lo que lo hacemos. Hemos de satisfacer esa demanda y no bajar la guardia ante la corrupción ni un solo segundo. Ayuntamientos, comunidades autónomas, diputaciones, partidos políticos, sindicatos... demasiadas instituciones y demasiada gente pringada. El hedor a corrupción es tal que no se puede admitir que haya medios que anden silbando y mirando al tendido. Ya sé que el pulso Mas-Rajoy o los presupuestos generales del Estado son asuntos de primera línea, pero la corrupción no puede desaparecer de los periódicos, las radios y las teles ni un solo día.

Me parece inadmisible lo poco que estamos hablando del expolio al que la familia Pujol ha sometido durante tantos años a Cataluña. Me parece impresentable la escasa repercusión de la comparecencia de antiguo "honorable" contando un cuento chino en el Parlament que no se lo cree ni él, me escandaliza la aparente resignación con que aceptamos que los presuntos ladrones campen por sus respetos y me perturba que pase casi desapercibida una elocuente frase que Artur Mas pronunció durante la entrevista que TV3 le realizó el mismo día en que firmó la convocatoria para la consulta del 9 de noviembre.

"¿Que si estoy limpio de corrupción? Yo creo que sí. Puede ser que haya tenido algún fallo alguna vez, como todo el mundo", dijo Mas textualmente.

"Fallo". Le llamó fallo a la corrupción y añadió: "...como todo el mundo". Se trataba de una inquietante reflexión que vino a rematar la amenaza de su padre político el día anterior en sede parlamentaria: "...Si removéis las ramas del árbol, no sólo caerá aquella rama de allí. Caerán todas". No se puede levantar pedal ante la corrupción. Ni un solo día. Por muy lenta que vaya la justicia y por muy remisa que se muestre la Fiscalía a la hora de empurar a sus protagonistas. 

Yo no sé vosotros, pero a mí me interesa estar al tanto de las andanzas de Cristina de Borbón y su marido, de Bárcenas, de Gürtel, de la corrupción valenciana, de la andaluza, la madrileña, la gallega... Que no pase un solo día sin que sientan nuestros alientos sobre sus nucas. Que no tengan descanso hasta que sean juzgados ni hasta que, si son condenados, acaben pagando por ello y devuelvan todo lo que robaron..

J.T.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Tve continúa cavando su propia fosa


Minutos antes de marcharse a China Rajoy decidió hablar con los periodistas, esta vez sin plasma por medio y, como solía hacer el teniente Colombo en su célebre serie televisiva, se guardó el asunto con más enjundia para el momento en que ya tenía puesto prácticamente un pie en el avión:
- Por cierto, chicos, una cosa más: esto… que eso de la ley del aborto, que he pensado que me voy a cargar el proyecto. Total, si hay que legislar se legisla, pero legislar pa ná es tontería.
No eran todavía las dos de la tarde cuando esto ocurría y en Televisión Española, para cuyo informativo faltaba aún bastante más de una hora, solo tuvieron tiempo los pobres de meter el total y unas colas, pero nada de pieza sobre el asunto ni tampoco pudieron, qué estrés, profundizar sobre la posición en que quedaba el todavía ministro de Justicia tras la sangrante y flagrante desautorización de su jefe.
¿Directo desde el ministerio de Justicia? ¡Anda ya! eso sería apostar por el periodismo, y en los telediarios hace mucho tiempo que a quien intenta hacer periodismo le ponen la cruz o lo mandan a galeras.
- Encima que tienen el privilegio de trabajar donde trabajan, que son nada menos que redactores de Televisión Española, con lo que eso mola, además de eso se empeñan en hacer periodismo, debió comentar Somoano con sus comisarios políticos, esa cohorte que le rodea y que, a medida que transcurren los meses, aumenta en número sin explicación plausible y sin vergüenza alguna.
Así que transgredieron sin pudor uno de los principios más elementales del oficio, acudir a donde se produce la noticia, y se tomaron su tiempo para mandar a alguien al ministerio de Justicia a ver qué pasaba por allí. ¿Consecuencia? Al canal24 horas acabó pillándole el toro cuando, a las cinco y media de la tarde bien pasadas, Alberto Ruiz Gallardón hacía pública su dimisión. Se comieron con patatas el inicio de la comparecencia e hicieron, una vez más, un espantoso ridículo.

¿Fue mala suerte? ¿Fue casualidad? No. Fueron fallos técnicos, es verdad, pero fallos producto de una decisión política: la de no enviar los medios adecuados con el tiempo suficiente porque, al igual que Rajoy lo había soltado así, como de pasada, había que dotar a la información sobre la despedida de Gallardón del perfil más bajo posible. Una vez neutralizada la comparecencia en el Congreso del todavía ministro obligándole a dimitir un día antes, ahora se trataba de escatimarle relevancia al asunto.
Una muesca más en la pistola de las fechorías de Somoano y sus chicos desde que el PP acabó con el modelo de consenso para elegir cargos pactado con el anterior gobierno socialista, un acuerdo que estuvo vigente hasta que Rajoy y los suyos se lo cargaron. Por la noche los informativos en general abrieron con los insultos de los cavernarios ante la sede pepera en la calle Génova, cabreados ellos porque su ansiada ley para restringir el aborto había pasado a mejor vida ¿Lo contó Televisión Española? Por supuesto que no.
Cualquiera en sus cabales se preguntará cómo es posible tanta torpeza. ¿Acaso los responsables de TVE no ven -se puede uno plantear- que la audiencia está ya en el ocho o el nueve por ciento y que continúa bajando camino del desastre absoluto? Claro que lo ven y que lo saben, pero les da exactamente igual. A ellos y a sus jefes de Génova. Lo único que les importa es insuflar su doctrina sectaria, triunfalista y manipuladora. ¿Que eso expulsa a los espectadores y que acaban quedando los incondicionales y cuatro escasos gatos más? No parece que importe mucho.
- Es que no puede ser, Mariano, le dicen en el partido -y se lo dicen, no me lo invento-. Es que parece como si la tele no fuera nuestra. Encima de que no la ve nadie, no nos podemos permitir siquiera el lujo de contar las cosas como a nosotros nos da la gana. Y van y te hablan de criterios periodísticos, de información equilibrada… Pero vamos a ver, a esos que gestionan la tele, ¿no los hemos puesto nosotros? Pues que se dejen de mariconadas.
Nunca tienen suficiente. Siempre les parece poco. Quieren más propaganda, más genuflexiones, más incienso, más caña a los catalanes, a los socialistas, a Rosa Díez y al mundo mundial. ¿Podemos? A esos ni agua. Ninguneo a tope y si no hay más remedio que sacar un total, colocamos a Floriano detrás poniéndolos a parir y punto. ¡Que es nuestro chiringuito, coño, tanto cachondeo ya!
- No queremos acabar como Telemadrid, gritan los currantes de TVE mientras preparan movilizaciones, reivindican la dignidad de su oficio y denuncian la manipulación de los comisarios políticos que les han colocado como jefes, muchos de ellos procedentes precisamente de la televisión autonómica madrileña.
Y así, de tropelía en tropelía, avanzan camino del desastre final. Ahora necesitan 150 millones para que el déficit no los empiece a devorar sin remedio. Pero parece que Montoro no está muy dispuesto a asumir el coste político que supone soltarle a Echenique esa pasta gansa para lo que considera un pozo sin fondo. Una ruina.
J.T.

jueves, 18 de septiembre de 2014

El PSOE apuesta por la telebasura

La irrupción telefónica presuntamente espontánea que Pedro Sánchez protagonizó este miércoles en "Sálvame" ha servido entre otras cosas para proporcionar a este presunto programa televisivo una aureola de reconocimiento que no se merece en absoluto. Yo no pensaba terciar en este asunto, pero tras veinticuatro horas escuchando barbaridades he llegado a la conclusión de que también tengo derecho a expresar las mías.

La célebre, y a mi juicio desafortunada, llamadita no debería apartar el foco de lo sustancial, algo que casi todos los medios han dejado de lado a la hora de hacerse eco de la anécdota. Y lo sustancial es que ese espacio en el que Sánchez se puso a hablar contra los toros para rescatar el voto de su presentador es uno de los estandartes de la telebasura de este país. Telebasura, sí; no programa de entretenimiento como de pronto han empezado a llamar a este vergonzoso patio de vecinos y vecinas donde todo el mundo grita y se insulta a propósito de la nimiedad más anodina protagonizada por gentes cuya vida personal al parecer interesa, inexplicable y lamentablemente, a una numerosa audiencia. 

Dicen que la desesperación es enemiga de la prudencia y Sánchez, la verdad, da la impresión de estar bastante desesperado. Necesita darse a conocer sí o sí y... como si de un Jimmy Jump se tratase, 
parece decidido a aparecer allá donde encuentre un hueco que pueda proporcionarle una mínima notoriedad. Jump, aquel célebre intruso con barretina, ¿recuerdan?, solía escoger escenarios de tronío para sus irrupciones: los premios Goya, la Fórmula Uno, el festival de Eurovisión... pero Sánchez no parece dispuesto a hacerle asquitos a nada: la España de Belén Esteban y de Kiko Rivera está llena de presuntos votantes a los que no dejar escapar y si para eso hay que llamar a "Sálvame", se llama a "Sálvame". La guerra es la guerra.

- Yo te aseguro, Jorge Javier, que no me verás nunca en una corrida de toros. Y eso del toro de la Vega, apenas gobierne acabo con el asunto, te lo prometo.

- Vale, te devuelvo mi voto, Pedro. Pero vigilaré de cerca.

En el mundo del periodismo del corazón, a quien no entra en el juego se le suele dejar en paz. Hay muchos famosos para quienes su intimidad y su vida privada no son negociables y se mantienen de por vida fuera de ese circuito. Otros acceden amablemente de manera ocasional y marcan límites. Luego existe una tercera categoría: la de los que cobran por aparecer y contar sus cosas. Quienes entran en esa dinámica quedan atrapados y acaban siendo pasto de la telebasura más despiadada. Sánchez llamó a Telecinco para contar sus cosas, recuperar el voto de Vázquez y de paso intentar ganar algunos más. Una manera distinta de cobrar, pero un cobro al fin y al cabo.  

Imaginándome estoy el ataque de celos de Toñi Moreno, con su flamante programa en la Uno a la misma hora, suspirando ingenua por una llamada de Sánchez (ella igual ignora que sus jefes la censurarían). O a Juan y Medio con sus abuelitos casaderos en Canal Sur, preguntándose qué tendrá Jorge Javier que no tenga él. 
Como se ponga de moda, vamos a tener a todos los presentadores de la tele intentando buscarle las cosquillas a Pedro Sánchez a ver si acaba picándose, los llama por teléfono, les hace una promesa de esas que antes se hacían en los mítines e incluso en el parlamento, y de paso les sube la audiencia. Porque todos se sentirán con derecho. ¿Acaso ese tipo de llamadas sorpresa van a ser exclusivo patrimonio de Vasile y su berlusconiano equipo?

Para mí que esto de la llamada lo ha copiado Sánchez del papa Francisco, que de vez en cuando telefonea a conventos de monjas como el de Lucena o a curas de pueblo italiano que le quieren regalar su Renault Cuatro Latas. O igual a quien quiere emular es al anterior rey, entusiasta también en sus mejores tiempos de este tipo de "espontaneidades".

Porque esa es otra: ¿fue todo espontáneo o, por el contrario, pudo existir un guión minuciosamente preparado? En televisión, y más en un programa en directo donde los realizadores se ponen de los nervios si todo no está previsto en la escaleta, las casualidades son muy difíciles. Y que el resultado salga tan redondo, más difícil todavía. Para "Sálvame" fue un verdadero pelotazo. Para el PSOE, una apuesta a cara o cruz. Son pocas las apuestas que no contienen un importante componente de cálculo. Ellos sabrán. 

Creo que le estamos haciendo un favor dando por supuesto que aparecer en un programa de telebasura fue producto del azar. Ahora bien, tanto si fue casualidad como si estuvo diseñado al milímetro, imagino que a Sánchez y a su equipo no se les escapa que eligieron para condenar brutalidades el tipo de programa televisivo que más embrutece.

J.T.