jueves, 18 de diciembre de 2014

Desde la cárcel, tres postales navideñas para Rajoy

1. Desde Soto del Real
Querido Mariano, estoy hasta las narices de ser fuerte. Mientras tú estos días te pones ciego de turrón, yo llevo ya año y medio comiéndome un marrón que sabes que no es mío. ¿Te piensas que te vas a ir de rositas? Pues lo tienes crudo. Moriré matando y lo sabes. Esa María Dolores, sí, la manchega del diferido que, como tantos de vosotros, me niega cada mañana tres veces antes que cante el gallo, hace mal en ponerme a parir por los platós. Veremos quién ríe el último.
Mariano, antiguo amigo, ¡qué peligroso eres, mosquita muerta de los cojones! Ni Josemari, ni Javier, ni Paco me hubieran dejado nunca tan tirado como tú. Solo te deseo que cuando te llegue tu sanmartín, que te llegará, las pases tan canutas como yo, desconfiando de todo el que se acerca por si lleva un cuchillo escondido y no apartando la vista cuando me sirven la sopa para cerciorarme de que a nadie le da tiempo a envenenarla.
Que 2015 te trate como te mereces.
Saludos
Luis

2. Desde Segovia
Mariano, ¿Así que tú eras el que querías parecerte a mí cuando gobernaba en mi querida ínsula? Yo sabía que eras un hipócrita y que me defendías con la boca chica, pero lo que no me imaginaba es que ibas a ser capaz de dejar tirados a quienes apostamos por ti, te apoyamos en tus horas bajas y te defendimos tantas veces. Hasta al duque de marras, cuando le soltaba yo aquellas suculentas “morterás”, le hablaba bien de ti para que te trataran bien en palacio.
Me has dejado tirado, Mariano y no has sido capaz ni de mantenerme fuera de la cárcel. Aquí estoy encerrado otra vez porque te has puesto de perfil olvidando que formaste parte del mismo gobierno en el que Josemari abrió la veda para que pudiéramos llevárnoslo crudo mucho mejor.
Felices pascuas, olvidadizo colega. Aprovecha ahora, que me parece que cuando salgas de Moncloa te va a caer la del pulpo. Yo me habré pasado tres pueblos pero a tu lado creo que soy un ingenuo aprendiz. Saludos a Rato, Blesa y tantos otros a los que estamos ya esperando por aquí. Yo no sé si saldré, pero tú puedes acabar entrando. Las nuevas puertas giratorias, que dicen algunos cachondos.
Saludos
Jaume

3. Desde Aranjuez
Oye, Mariano
¿Pero tú no le dijiste a todo el que te quiso oír que yo era un tío ejemplar? Hazme un favor, cómprame lotería en el bar del Congreso, que a los diputados valencianos les da vergüenza pedir algo para mí y a mi hija Andreíta, ya sabes, no le gusta mezclarse con los pobres.
¿Qué te ha pasado, Mariano? Tú, que no serías quien eres si en Valencia no te hubiéramos apoyado en tus horas más bajas, no puedes haberte olvidado de lo que nos debes. Estoy seguro que se trata de un malentendido, que enseguida vas a arreglar mi situación y yo, que voy a estar poco tiempo aquí, ¿verdad? sabré recompensarte debidamente. Cuando te echen del gobierno, no te preocupes. Los míos y yo estaremos esperándote para tratarte como mereces.
No quiero creerme que estás pasando de mí, pero si es así solo te deseo que la vida te trate como tú nos estás tratando a nosotros.
Hasta la vista
Carlos

Por la transcripción
J.T.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Las amenazas navideñas de Mariano


"Primeras navidades de la recuperación", dice que van a ser el muy jeta. Tres años mintiendo sin parar le han proporcionado tal soltura y desparpajo para las burradas que ni se inmuta ya, por muy gordas que las suelte. Esto es como el rascar, una vez que empiezas...

Que "la crisis ya es historia del pasado", remata este hosco y desabrido zombie que, por muy en su mundo feliz que viva y por poco caso que haga a los datos, tiene sobre la mesa las cifras de la verdad, las que le recuerdan que esto es un desastre y que estas navidades habrá en nuestro país mucho Carpanta soñando que come un pavo que no podrá comprar.

Tú y los tuyos sí podréis, Mariano. Podréis comprar pavo, langosta, bogavante, percebes, langostinos... Tus chicos del gobierno y tus compadres de la CEOE no tendréis reparo en poneros púas como siempre, porque vosotros no tenéis ni puta idea de lo que es pasar necesidad. Descorcharéis botellas de cava a tutiplén para celebrar el "éxito" de esas medidas que han sido nuestra ruina, que han aumentado la pobreza, la inseguridad, la ansiedad y el miedo al futuro de cientos de miles de jóvenes, ancianos, padres de familia, trabajadores precarios e indefensos...

"Primeras navidades de la recuperación", afirmas que serán. Anda, Mariano, márcate un detalle, deja de decir tonterías y date el piro ya. Qué bonito regalo navideño sería! Haz como los del anuncio del turrón "El Almendro" y vuélvete a la Pontevedra de tus amores. No nos estropees más el chiringuito, que nos va a costar un huevo recomponer el desaguisado que estás dejando.

En los tres años que lleváis gobernando para Lehman Brothers, la troika y para Angela, esa testaruda alemana que te tiene comido el coco, os habéis cagado y meado en nuestros derechos, en nuestro sentido común y en nuestra inteligencia. Estáis protagonizando la legislatura más triste y abominable que ha habido en España desde 1978. Y mira que, para ser el peor, te habían colocado el listón bien alto algunos de tus predecesores.

Con vuestra incompetencia habéis puesto en bandeja la convulsión que ha caracterizado este 2014 y que se ha llevado por delante a Rubalcaba, al rey, a Cayo Lara, ha destapado la verdadera cara de Pujol y ha propiciado en Catalunya un pifostio de dos pares de narices. Y ahora, cuando surge una formación nueva que os saca los colores y le ves las orejas al lobo, no dudas en extorsionar a empresarios y banqueros para que no se les ocurra darles cancha. "Hay algunas fuerzas -has dicho-que están contando con apoyos tan sorprendentes como inexplicables", Lo que faltaba, ¿te vas a meter a mafioso también ahora? ¿O ya viniste mafioso de casa?

Sabéis que pilotáis un barco a la deriva, un desastre descomunal y os rasgáis las vestiduras en la intimidad ante tanto contratiempo producto de vuestros desatinos. Pero eso sí, mantenéis el tipo en público entre mentiras y amenazas. "La crisis ya es historia del pasado", dices, cuando sabes perfectamente que ni es verdad ni es plausible. Ni a propósito se puede destrozar tanto un país ni tener más cabreados a sus ciudadanos. Sois profesionales de la supervivencia, vividores, indecentes, pero lo peor de todo es que sois unos puñeteros torpes. Tenéis que iros ya.

Disfruta de estas "primeras navidades de la recuperación", anda, Mariano. Muchos querrán que te atragantes con las uvas o con los mantecados, pero yo solo quiero que te vayas. Tú y los tuyos. Con viento fresco. Ya. Que ni coméis ni dejáis comer. Feliz "Navidad de la recuperación", cómete el turrón y vuelve a casa vuelve, a tu Pontevedra querida, para nunca más volver. Largaos ya todos y todas con vuestras corrupciones, vuestras mentiras y vuestras miserias, pero no os vayáis muy lejos que más pronto que tarde tendréis que empezar a desfilar por los juzgados.

Estáis dejando el país siniestro total  y nos va a costar tela reconstruirlo, Mariano. Así que hazte a un lado ya y deja sitio, anda, que hay pendiente mucha tarea. Urgente.

J.T.


viernes, 12 de diciembre de 2014

Mis amigos de "La Tuerka News"


Tengo la fortuna de seguir bastante de cerca, y casi a diario, el proceso de gestación, elaboración y grabación de "La Tuerka News", el programa satírico que Público TV emite por streaming los miércoles a las diez de la noche. La verdad es que sí, que me parece un verdadero privilegio tenerlos cerca, sobre todo porque mi relación con esta desquiciada y entrañable tropa tiene lugar más bien en los bares del barrio donde trabajamos que en la redacción misma, donde ellos suelen ir a su bola y yo a la mía. 

Facu Díaz, Héctor Juanatey y Miguel Maldonado, caras visibles de "La Tuerka News", son tres tipos insultantemente jóvenes que encaran la vida con inteligente desenfado y se lo pasan pipa pariendo un producto trasgresor, satírico y poco previsible que está llamado a marcar época. Once semanas llevan ahí dándole, y ya han conseguido que "La Razón" los saque en portada, "El País" los tenga enfilaos y que hasta el diario francés "Libération" hable de ellos a toda página con foto en color incluída. 

El humor de "La Tuerka News" está trufado de sabrosas cargas de profundidad elaboradas con exquisitos guantes de seda y dos duros de presupuesto. Empezando por su propia sombra parodian, satirizan, critican y se burlan de todo bicho viviente. Y claro, no todo aludido, sobre todo si pertenece a la casta política, es propietario de la suficiente materia gris para tomárselo con la deportividad que sería de desear. Así que muchos van, se cabrean y juran que no pararán quietos hasta conseguir meterle un puro histórico al bueno de Facu Díaz quien, a sus veintiún años dirige, guioniza y presenta el espacio humorístico audiovisual a la vez más in y más off-off de nuestro país.


Con los dos duros de presupuesto que manejan, lo que demuestran estos vocacionales de la tocadura de huevos es que, como ocurre desde que el mundo es mundo en esto de la comunicación, lo que importa es lo que se cuenta, la chicha, el contenido. Por mucho que el atrezzo pueda ser manifiestamente mejorable. Los programas de "La Tuerka News" no cesan de recibir visitas en las redes desde el mismo instante en que finaliza su emisión por streaming en Público TV, donde sus seguidores se cuentan ya por decenas de miles. Tanto quienes ven el programa en directo como quienes pinchan los vídeos saben que tienen garantizado ingenio, frescura y mala leche. Como no defraudan, sobre todo en lo de la mala leche, incondicionales y curiosos varios acaban disfrutando como enanos del trabajado hieratismo de Juanatey, las habilidades interpretativas de Maldonado y el destilado sarcasmo de un Facu que cada semana que pasa está más sembrao.


Con ellos suelo compartir barra y pedal alguna que otra noche después del trabajo. Si en el programa se salen, en la distancia corta no os quiero contar ya. Os prometo que es mucho lo que aprendo estando al lado de estos zumbaos encantadores que se lo curran sin descanso. No se les escapa nada de cuanto ocurre a su alrededor y a todo saben sacarle punta. Unos máquinas.

Cuando peguen el gran pelotazo, que lo pegarán más pronto que tarde, no digáis que no os he avisado con tiempo. ¡Ah! Y para los suspicaces y mal pensados, que quede clara una cosa: las copas cuando salimos las pagamos a escote. Cada uno lo suyo. A ver si con este jaboneo que me he marcado hoy, al menos por una vez, van y se estiran los cabrones.

J.T.

martes, 9 de diciembre de 2014

Sergio Martín o lo que nunca tiene que hacer un periodista

La noche del viernes fue un momento triste para el oficio periodístico en nuestro país. Fue el día en que, en la cadena de información de 24 horas en Rtve, se entrevistó por primera vez a Pablo Iglesias como líder de la fuerza política "emergente" que tiene de los nervios a medio país y parece que esperanzado al otro medio. La noche del viernes 5 de diciembre confirmé mis sospechas: en materia de periodismo, el presentador de la Noche en 24 horas es un verdadero impresentable.

¿Dónde está la fábrica de especímenes de este calado? ¿Para esto nos han valido a algunos tantos años de lucha reivindicando y defendiendo la dignidad del oficio periodístico? ¿Para que acabe apareciendo un niñato pendenciero que, en tan solo una hora, tire por la borda tanto esfuerzo de tantos durante tantos años por conseguir ser decentes y creíbles?

Lo de la Noche en 24 horas del pasado viernes no fue una entrevista. Fue el pésimo y procaz interrogatorio que solo un advenedizo inseguro puede hacer, que solo un trepa dispuesto a abrirse paso a codazos puede perpetrar con tal de no dejar pasar la oportunidad de demostrar a sus peperos jefes que pueden confiar en él para cualquier trabajo sucio.

La factura de aquella entrevista fue impropia de una televisión pública. Al presunto periodista conductor de aquel bochornoso espectáculo le acompañaban cuatro incondicionales palmeros dispuestos todos a merendarse al entrevistado: eran un antiguo reportero condenado por mentir, un melifluo decano de facultad que sueña con hacerse un nombrecito, un anciano llamado Papell que se dedicó a llamar anciano al economista Vicenç Navarro y el nunca suficientemente bien ponderado Graciano Palomo. Ni una sola mujer. Todos hombres y entregados a la causa, ¡viva la televisión pública! Y de propina, el otrora competente Pepe Hervás haciendo el papelón de su vida.

La actuación del tal Sergio Martín quedará para la historia como una de las mayores vergüenzas ocurridas en el periodismo español de los últimos tiempos. Si no fuera porque se trata de algo muy serio, podríamos sencillamente tomárnoslo a broma y punto. Como hace gran parte de la audiencia de 13TV, que la sintoniza para reírse un rato y relajarse viendo esos programas de humor que su empresa propietaria, la católica iglesia española, ofrece en forma de tertulias.

Ni con Mariló Montero. Nunca la televisión pública cayó tan bajo ni la actuación de un entrevistador alcanzó tales niveles de patetismo como en el caso del 24 horas del pasado viernes con Iglesias de invitado. Como internet está lleno de fragmentos que certifican este punto de vista, me limito aquí a citar algunos de los pasajes: "yo soy trabajador de tve", "estará usted de enhorabuena porque han excarcelado etarras", "le voy a hacer preguntas que no sean previsibles", Venezuela, el contrato de Errejón...

No fue una entrevista, sino un interrogatorio con tintes policiales y plagado de lugares comunes que sin duda sirvió para que el espectador, siempre mucho más inteligente de lo que los manipuladores se creen, sacara sus propias conclusiones. 

Queridos estudiantes de periodismo que me hacéis el honor de leer estas líneas: revisad el comportamiento de Sergio Martín durante la entrevista a Pablo Iglesias del pasado viernes, haced justo lo contrario cuando llegue el día en que os encontréis en una situación similar y... acertaréis de pleno.

J.T.

jueves, 4 de diciembre de 2014

¿Por qué los televisivos se resisten tanto a las redes sociales?


- Algo tendrá twitter cuando no hay charla entre periodistas en la que no salga el tema y acabe incluso convirtiéndose en el asunto central del debate.

Asistíamos a una mesa redonda dedicada al futuro de los informativos de televisión, era ya el turno de ruegos y preguntas y así acababa de expresarse una de las asistentes. Dio en el clavo. No podía resumirse de una manera más certera lo que estaba pasando esa tarde en el Fnac de Callao, en Madrid.

Era un debate moderado por Esther Cervera, en el que cinco nombres propios con acreditado caché en el mundo de la comunicación se habían reunido para hablar sobre periodismo televisivo, pero hete aquí que gran parte de la discusión había estado girando en torno a la conveniencia o no del uso de las redes sociales por parte de los profesionales, sobre todo twitter.

- Yo no me he abierto cuenta en twitter porque tengo setenta y un años, vivir es elegir y no puedo abarcarlo todo, decía Iñaki Gabilondo.

- Yo no sé cómo hay gente que puede seguir a cientos, a miles de personas, contaba Vicente Vallés, que sí tiene cuenta en twitter, le siguen más de 126.000, pero él solo sigue a 70. Es imposible estar al tanto de lo que dice tanta gente. ¿Para qué seguirlos entonces?, se preguntaba el conductor del informativo de mediodía en A3TV.

- Yo no estoy en twitter por pudor, añadía Hilario Pino. Tiendo a preguntarme que a quién puede interesar lo que yo diga.

O sea, que tres reconocidos "monstruos" de la comunicación de nuestro país estaban manifestando abiertamente, a dos de diciembre de 2014, sus reticencias hacia el uso de las redes sociales. Y lo hacían además ante un público cuya edad media estaba por debajo de los treinta años, gentes para quienes el guasap, el tuenti, el facebook o el twitter son como el agua que mana de la fuente.

Por si no estábamos entendiendo bien, Vallés se encargó de rematar la faena:

- Es que yo, cuando preparo mi informativo, tengo que pensar que la mayor parte de mis espectadores no saben ni lo que es el twitter.

A ver si yo me aclaro: ¿estábamos en un debate sobre el futuro del periodismo y tres de los invitados se mostraban abiertamente reticentes a la importancia de la información a través de la red? Vamos a ver, amigo Vallés, por muy importante que sea el minuto a minuto, ¿no crees que el futuro de la información es la calidad de lo que cuentes y el guiño que le hagas a la inteligencia de quien te ve, que sintonizar un informativo a la hora en que se emite está perdiendo parte de su fuerza y que lo que cuentas, si interesa, será visitado en las redes no importa a qué hora? Querido Hilario, no me puedo creer que nadie te haya explicado que una cuenta de twitter no es solo para soltar paridas, sino para establecer vínculos con seguidores con quienes compartir videos, fotos, o informaciones que a tú crees interesantes. Que se trata de crear opinión y satisfacer una demanda evidente y creciente. No estar en las redes no es pudor, perdona, sino falta de perspectiva. O pereza.

En cuanto al gran maestro Iñaki, lo siento querido ex jefe pero lo de la elección del tiempo no me lo creo. Me suena al esnobismo de Umbral o de quienes, como el admirado Manuel Alcántara, continúan escribiendo a máquina y mandan sus artículos por fax porque eso del ordenador... joder, qué complicación. O a la exquisitez de insignes laureados como Juan Goytisolo, que presumen de continuar escribiendo a mano, que ya me lo copiará la secretaria.

Las redes sociales son utensilios. Mal que nos pese, y aunque nos produzca rechazo, twitter es solo una herramienta, pero nada menos que una herramienta, cada día más imprescindible. Los periodistas americanos y los líderes de opinión lo entendieron hace ya tiempo, y saben que no pueden prescindir de ella. La gente recurre a twitter para saber qué piensan sus líderes de opinión. Es un hecho. Y ahí no pueden faltar quienes llevan toda la vida haciendo un uso excelente del oficio de comunicar. No me vale el argumento de perder el tiempo, porque siguiendo el razonamiento, también sería perder el tiempo hablar para la radio a una hora en que se sabe que mucha gente está trabajando o que solo te escucharán los de determinado sesgo ideológico. Pero no lo es, entre otras cosas porque al final alguien acaba colgando en las redes lo que has dicho.

Puede que, más pronto que tarde, aparezca otra herramienta que deje obsoleta a twitter. Pera a día de hoy ningún profesional de la comunicación debería abominar de esta herramienta: hay que usarla. Y no tiene por qué ocuparte demasiado tiempo. Se pueden trazar las directrices y contar con personas que se ocupen del día a día, pero hay que tenerla. Para volcar tus ideas, la información que te interesa, las imágenes que te parecen imprescindibles, los vídeos que crees que es útil que conozcan cuanta más gente mejor. Es una obligación. Por mucho que en la tele haya que tener también en cuenta, como reivindica Vallés, a los septuaginarios que nunca accederán a las redes.

En la tertulia del Fnac había dos cracks del periodismo más. Uno, Fran Llorente, el mejor director de informativos que una televisión pública haya tenido jamás en España. Su cuenta en twitter es muy joven, pero aún así dijo algo muy ilustrativo: Aunque aún no se comunica mucho por twitter, lo usa para leer los periódicos.

- Antes -contó Llorente- yo me compraba el mazo de periódicos y me los leía uno a uno. Ahora lo hago a través de twitter, selecciono los medios nacionales e internacionales que me interesan, pincho el link y los leo, como hago con los articulistas y líderes de opinión que antes leía en papel.

Ana Pastor, la quinta contertulia, la más joven de todos, dio señales de entender algo mejor de qué va esto de las redes

- Gracias a twitter y a su capacidad de interacción, puedo estar más en contacto con la calle, con lo que piensa todo el mundo. Las críticas, incluso los insultos, me ayudan a tener los pies en el suelo y, llegado el caso, incluso a rectificar sobre la marcha.

En el encuentro sobre "El futuro de los informativos" había un claro desequilibrio entre la edad y el punto de vista de los ponentes y el de los escuchantes. Se dijo allí que el futuro del periodismo será los que los jóvenes profesionales de la información quieran, sí, pero a mi juicio las reticencias y la falta de perspectiva que demostraron fue preocupante.. Como su escasa predisposición para predicar con el ejemplo y adaptarse a los tiempos.

Con todo el cariño y respeto del mundo: creo que al mundo de la comunicación le hace falta un importante reseteado. Si las "vacas sagradas" continúan tan reticentes, serán historia más pronto que tarde. Y es una pena. Porque tienen muchas cosas que enseñar, han marcado una época y han peleado a muerte por la dignidad de la profesión en España, pero les está costando dar esa última vuelta de tuerca que los conecte con el mundo en que viven los jóvenes.

Ampararse en la histérica mecánica de las audiencias no creo que tenga demasiado recorrido a medio plazo. El mundo está cambiando, y nos exige a todos cambiar también. Hablar menos de nuestro libro y abrir más los ojos y los oídos ante lo que está por venir. No basta a mi juicio con decir que no tenemos ni idea delo que va a pasar. Creo que quizás se trate de reconocer que, por mucho que queramos a nuestros tiempos y a nuestros medios, las herramientas nuevas han venido para quedarse y para ser usadas cuanto más mejor. Y cuanto antes. Por mucho que dentro de cinco años puedan aparecer instrumentos que dejen viejo lo que hoy es novedoso. O precisamente por eso.

Como dijo la persona del público con cuya cita he comenzado este post, si cinco profesionales de la televisión, convocados para hablar del futuro de los informativos, emplearon más de la mitad de la comparecencia en manifestar sus reticencias hacia las redes sociales, por algo será.

J.T.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Morbo y política


Hubo un tiempo en que algún que otro redactor jefe coñazo instaba a los encargados de las ediciones digitales de los periódicos a colar en los titulares vocablos como "sexo", "desnudo" y similares para garantizarse así un mayor número de pinchazos y aumentar la cifra de visitas a las webs. Ya no hace falta.

Ahora basta con recurrir a términos como "Podemos" o a nombres propios como "Pablo Iglesias" para que el número de pinchazos en las noticias donde titules con ellos se dispare automáticamente. Las teles descubrieron pronto que hablar de Podemos, bien para darles cancha, bien para ponerlos a parir, aumentaba inmediatamente el share de los programas donde aparecían. Para "La Sexta Noche" y "Las Mañanas de Cuatro" han sido providenciales. Cuentan que algún ejecutivo de Mediaset llegó a comentar, antes incluso del espectacular número de votos que la formación obtuvo en mayo, que habían descubierto a su nueva Belén Esteban: Pablo Iglesias.

Tras los resultados de las europeas todo se removió. El mundo político tardó en asimilar -todavía creo que no acaba de entenderlo del todo- lo que había pasado y, torpeza tras torpeza, cada día que pasaba se lo iban poniendo más a huevo a los muñidores de la "fuerza emergente" con ataques sin piedad por todos los flancos y desde todos los colores . Fue entonces cuando apareció en escena el factor definitivo: el "morbo". El morbo iba convirtiendo, sin discusión, en líder de audiencia a todo aquel programa en el que intervinieran no solo Pablo Iglesias, sino también Monedero, Errejón, Bescansa, o Alegre.

De ninguneado hasta el 25 de mayo, el fenómeno Podemos empezó, a partir de entonces y hasta hoy, a llenar portadas, nutrir tertulias, ser foco de atención nacional e internacional y pasto incluso de furibundas diatribas y desaforados editoriales. Seis meses llevamos así. El vocablo "Podemos" en el titular y... garantizado el incremento inmediato de los shares en las teles y de los pinchazos en internet. El morbo vende.

Es verdad que interesa lo que dicen, que hay mucha gente desesperada que quiere creer que Podemos puede ser la solución a sus problemas, que existe un enorme porcentaje de cabreados que busca nutrirse de argumentos para consolidar su decisión de votarlos. Pero el motor no es ese interés, el motor es el morbo. Morbo por escuchar cómo responden a los ataques o por divertirse viendo cómo atacan ellos. Morbo porque, con tan enorme sobreexposición mediática, son muchos los que esperan que llegue el día en que metan la pata hasta el corvejón. Unos lo esperan para comprobar hasta qué punto son capaces de levantarse, otros para frotarse los manos y buscar la manera de hacer toda la sangre posible, otros para soltar aquello de "ya lo decía yo"... Dado el escaso acceso que existe en la actualidad a espectáculos de boxeo o a corridas de toros en los medios de comunicación, no está mal esto de Podemos para meterle un poco de vidilla a nuestro por siempre valleinclanesco ruedo ibérico.

Ellos, que parecen aspirar a salir por la puerta grande, saben que si quieren conseguirlo han de vestirse de luces y aparecer en la plaza dispuestos a que el toro les pegue unos buenos revolcones durante la lidia. Incluso a acabar en la enfermería con cornadas de varias trayectorias. Son las reglas, las aceptan y se entregan a la causa. Eso es lo que percibe el público y por eso los sigue de manera abrumadora. Quieren verlos triunfar o darse la hostia, pero no quieren perderse el espectáculo. ¿El mensaje? ¿El programa? Eso, al menos por ahora, es lo de menos.

Los toreros de siempre, los de toda la vida, los que repartían sobres a los críticos especializados, observan ahora con estupor cómo estos recién llegados llenan las plazas y no acaban de entenderlo. No entienden que generen tanta expectación, que vendan periódicos que ya no se vendían, que aumenten audiencias, ni que haya redactores jefe que se olviden hasta de incluir vocablos como "sexo" o "desnudo" en los titulares para incrementar el número de pinchazos...

Por cierto, ¿habéis visto que en el título de este post no he empleado ni el término Podemos ni el nombre de Pablo Iglesias? Desprendido que es uno porque, si lo hubiera hecho, seguro que el número de visitas habría sido mucho mayor.

J.T.

viernes, 21 de noviembre de 2014

La duquesa, la tonadillera y los curas pederastas


A este 2014 tan plagado de guiños le faltaba una duquesa muerta y una folclórica en la cárcel. Se conoce que Noviembre, celoso quizás de la fertilidad de los meses que le precedieron en el calendario, no quería marcharse sin aportar a este alborotado año algún que otro sonoro campanazo. Así que con menos de veinticuatro horas de diferencia, fallece la duquesa de Alba y la Pantoja entra en la cárcel. Zafarrancho de combate para los paparazzi, para el papel couché, para la telebasura, para las unidades móviles: todos a Sevilla. Al palacio de Dueñas, al ayuntamiento, la catedral, la cofradía de los Gitanos; a Cantora, a la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaíra... ¡qué estrés, por dios!

Gota a gota, tacita a tacita, va creciendo la nómina de personajes conocidos que duermen ya entre rejas. Entre los más recientes, solo en Andalucía, están los casos de Ortega Cano, José María del Nido, Pedro Pacheco, ahora Isabel Pantoja... Gentes del fútbol, alcaldes "campechanos", toreros, tonadilleras. Que no farte de ná, lindo muestrario de la ejemplar España cañí. Teloneros de un desfile que no ha hecho más que empezar, porque lo gordo está por llegar.

Ocho largos años hace ya que se abrió la caja de los truenos con el caso Malaya, que devino en la disolución del ayuntamiento de Marbella y en el encargo de su gobierno a una comisión gestora. Siete y medio han pasado desde la primera detención de Isabel Pantoja, ese tedioso culebrón cuyo desenlace ha tenido lugar este viernes con la entrada en la cárcel de la cantante para cumplir una pena de dos años por blanqueo de capitales.

En noviembre de 2007 estalló el caso Gurtel; en abril de 2009 se empezó a tirar del hilo de esa madeja llamada Eres andaluces, en 2010 saltaron las alarmas en Baleares con Urdangarín en medio de turbias operaciones... Así que, si a pesar de su insoportable lentitud, la cadena continúa su ritmo, ya va quedando menos para ver en el banquillo un buen surtido de cráneos privilegiados y esqueletos distinguidos, gente fina y "aseada" como la que este viernes llenaba la catedral de Sevilla en el funeral por Cayetana de Alba.

Pero cuando hablaba yo al comienzo de los sonoros campanazos de noviembre no me refería solo al fallecimiento de la duquesa y al encarcelamiento de la tonadillera. Ha habido uno más gordo, mucho más. pero como casi siempre ocurre cuando anda la iglesia por medio, es el que más desapercibido está consiguiendo pasar: me refiero al caso de los curas pederastas -presuntos- de Granada, en el que hasta el mismísimo papa de Roma ha decidido terciar personalmente.

Pero se ha centrado tanto el foco en Sevilla con la duquesa y la tonadillera que la relevancia del escándalo en que se encuentran implicados una docena de protegidos del arzobispo granadino no ha tenido, ni de lejos, el eco que un asunto tan grave está pidiendo a gritos. ¡Ay, cuánto echo de menos mis tiempos de CNN+ en semanas como ésta!

Decían en twitter que las banderas ondeaban estos días en Sevilla "a media casta". A media "caspa" diría yo, o a caspa entera, si nos atenemos a la iconografía de la capilla ardiente de la duquesa, el protocolo del funeral, el tinte sepia y el olor a alcanfor del ambiente. Y no te digo ya si nos detenemos a reflexionar sobre el operativo desplegado en torno a la entrada en prisión de una joven cantante de Triana que se pasó de frenada. Efluvios de una época, de unos usos y costumbres a los que no parece que haya manera de dar carpetazo, por mucho que este 2014 esté despejando un poquito el camino. Fuera ya los tabúes, los intocables, los aforamientos y las impunidades. Que entiendan todos de una vez, curas pederastas incluídos, que va siendo hora de que se acabe tanto cachondeo.

J.T.

viernes, 14 de noviembre de 2014

"Antonia" o la importancia de la memoria... histórica



Cada año que transcurre, nos va quedando menos tiempo para contar con fuentes de primera mano que puedan explicar, sin tapujos, qué puñetas nos pasó durante aquellos tres años en que nos estuvimos matando sin parar los unos a los otros en este país. Qué ocurría en las calles, cómo eran las horas y los días en esas casas que sobrevolaban los aviones y en las que de vez en cuando caía alguna bomba, en esas corralas donde había tanto miedo y tan pocas cosas que comer. Salvo cuando algún vecino aparecía con un burro que inmediatamente era descuartizado, cocinado y engullido. Por eso me parece tan importante que existan testimonios como el de Antonia.

Cada mes que pasa, nos quedan menos dudas de la obligación que tenemos de conocer cuantos más detalles mejor de aquellos oscuros años de locura, miseria y sangre. Pero también es verdad que cada mes, cada semana que pasa, nos van quedando menos oportunidades para conseguirlo: decenas de testigos que durante la guerra civil eran niños se están muriendo porque hace tiempo ya que los más pequeños cumplieron ochenta años. Por eso me parece que es muy de agradecer que personas como Antonia, 84 años, madrileña de Lavapiés, se haya atrevido a contar su historia.

Cuando apenas tenían ocho o nueve años, niños y niñas de la edad de Antonia vieron muchas personas asesinadas en las cunetas o amontonadas en almacenes, otros vivieron toda su vida sin olvidar la cara de quien se llevó a su padre para fusilarlo y casi todos conocieron el terror que producía escuchar de noche el sonido del picaporte en la puerta de casa: podían venir buscando a alguien más de la familia para darle "el paseíllo".

Adolescentes ya en la posguerra, conocieron el hambre, sufrieron la injusticia del encarcelamiento de sus padres por meros rencores vecinales que derivaban en chivatazos asesinos, sobrevivieron con cartillas de racionamiento de tercera y se la jugaron en el mundo del estraperlo. Eso era lo que había: la lucha por la supervivencia a cualquier precio. Así que cuando crecieron, se casaron y les tocó educar a esos hijos que ahora somos nosotros, lo hicieron entre silencios y recelos que casi nunca transgredieron. Se cerraron en banda y nos criaron sin que apenas nos enteráramos de nada. Salvo Antonia, que se lo ha contado todo a Nieves Concostrina, quien lo ha convertido en una sobrecogedora novela. La importancia de la memoria.

A día de hoy, los coetáneos de Antonia son en su mayoría abuelos diseminados entre residencias de ancianos, hospitales y casas familiares donde su pensión sirve en muchos casos para que hijos y nietos no se mueran de hambre. No han tenido respiro en toda su vida. El franquismo intimidó su memoria y la transición remató la faena: lo mejor era olvidar. Una canallada.

De ahí la importancia que a mi juicio tiene conocer historias como la de Antonia, viva de milagro porque se levantó de la cama donde dormía minutos antes de que en ella cayera un obús que no llegó a explotar, analfabeta y maltratada por un padre vago y borracho y huérfana desde los once años de una madre que no sobrevivió a las torturas de la cárcel de mujeres.

Han pasado casi ocho décadas y apenas existen novelas o películas que cuenten historias de gentes como Antonia. Historias donde la guerra solo es el punto de arranque para explicar después los años oscuros y las enormes dificultades para levantar cabeza que esa generación hubo de soportar durante prácticamente toda su vida. Esos años cuarenta donde se continuaba fusilando sin piedad, esos cincuenta donde sin carnet de falange no eras nadie y donde tener cuarto de baño propio era casi impensable, esos sesenta donde el pluriempleo era la única manera de reunir un sueldo decente... Esos setenta en los que se privaban de cosas básicas para que sus hijos, nosotros, pudiéramos estudiar y tener una vida mejor que la de ellos...

¿Por qué, a pesar de todo lo que se ha escrito y filmado sobre la guerra civil, la posguerra y los negros años del franquismo, existen tan pocas novelas, tan pocas películas elaboradas desde el punto de vista escogido por Concostrina para contar una historia como la de Antonia?

¿Cuándo nos atreveremos a enfrentarnos de una vez, sin tapujos ni mariconadas, a todos nuestros fantasmas? ¿Cuándo dejaremos de cerrar en falso la historia de nuestras vidas? La Historia con mayúsculas solo se puede escribir a partir de la suma de muchas historias como la de Antonia. Y eso, los autores de tantos volúmenes sesudos como se han escrito sobre nuestra historia reciente tendrían que haberlo tenido mucho más en cuenta.

Los pactos de la Transición marcaron un camino que dejó muchas preguntas sin contestar, muchas dudas sin resolver y demasiadas canalladas impunes.Ahí están sin ir más lejos, esos ciento cincuenta mil cadáveres que, para nuestra vergüenza, permanecen aún en las cunetas. ¡Ay, ese bluff llamado ley de memoria histórica!

Celebro la valentía de Antonia al aceptar, no sin cierta desazón, que se perpetúen en letra impresa detalles personales de su vida que tanta gente de su edad se negaría en redondo a hacer públicas. La valentía de Antonia y la habilidad de Nieves Concostrina para construir con esa historia un relato que está pidiendo película ya. A ver si hay algún director que se atreva a homenajear la excelente memoria de Antonia con un largometraje dedicado a la mayor honra de nuestra memoria colectiva.

J.T.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

¿Estamos perdiendo el miedo?


Nos recordaba Gregorio Morán este martes en la sala Mirador de Madrid que lo que caracterizó a la Transición fue el miedo. No hubo ruptura democrática porque hubo miedo. ¿Champán el día que murió Franco? Mentira. Lo que se acabó fue la tila. ¿Posibilidades de huelga general como tímidamente habían contemplado los partidos? Para nada: las colas para entrar en el palacio de Oriente llegaban hasta mucho más allá del Campo del Moro.

La Transición fue un gran fraude que cocinaron entre cuatro o cinco personas y que todo el mundo compró porque  había mucho miedo. Había que conseguir la paz a cualquier precio. Y quienes estaban en la cocina supieron preparar bien los platos: legalización del PCE, primeras elecciones, pactos de la Moncloa... era un juego de trileros, una colección de falsedades donde Carrillo embaucó a Suárez haciéndole creer que podía neutralizar los movimientos de masas y hasta consiguió que Fraga lo presentara en el Club Siglo XXI llamándole "comunista peligroso de mucho cuidado" entre señoras enjoyadas cubiertas con abrigos de pieles.

El miedo había convertido España en una especie de sainete colectivo en donde se estaba dispuesto a pactar a cualquier precio aunque los franquistas quedaran impunes. Por eso hasta Comisiones Obreras firmó los pactos de la Moncloa poniendo así fin a buena parte de la conflictividad laboral y desactivando en un gran porcentaje su poder de convocatoria para las reivindicaciones políticas en la calle.

Esto último lo recordaba Juan Carlos Monedero, compañero de coloquio de Morán en la Sala Mirador, quien señaló los tres sectores que a su juicio no funcionaron en nuestro país a la hora de construir la esfera pública democrática. El primero de ellos, los medios de comunicación, con "ese gran fraude que fue El País", a la cabeza.

-¿Cuándo los periódicos fueron independientes en este país? se preguntaba Morán, quien acto seguido se contestaba a sí mismo: hasta julio del 36. No hay ningún medio en España que hoy no dependa de subvenciones o créditos. ¿Por qué además de pedir la dimisión de los políticos, no pedimos también la dimisión de los directores de los periódicos que han hundido sus propios medios de expresión? -añadía. Solo nos dejan algún nicho que otro -remataba- pero todo nicho tiene algo de cementerio.

El segundo sector que, durante los últimos treinta y cinco años, no funcionó en nuestro país a la hora de construir la esfera pública democrática fue, según Monedero, la Universidad.

- El felipismo banalizó el pensamiento de este país y lo metió en "la bodeguilla". Ahora buena parte de los intelectuales que han impartido doctrina en los últimos años andan con el pie cambiado. Y así algunos de ellos -recordaba Monedero, profesores míos en su día, como Antonio Elorza o José Luis García Delgado andan por ahí pidiendo una gran coalición.

- Muchos de ellos -tercia Morán- fueron unos pendejos toda la vida. Cuando fueron profesores de Monedero, antes y después. El problema de la Universidad en España es que los primeros que no creen en ella son los catedráticos y los profesores que imparten clases, pero no hacen nada para que las cosas cambien.

Monedero seguía nombrando a intelectuales: Enrique Gil Calvo, Vallespín, Álvarez Junco, Savater, Santos Juliá... - No dejan ninguna herencia intelectual, no han conseguido "hacer escuela" en la Universidad. ¿Qué cinco obras fundamentales nos han dejado los intelectuales españoles en los últimos años?

- ¿Por que extraña razón, se preguntaba a su vez Morán, buena parte de los intelectuales de este país que en su día estaban alineados con el PCE, entre los que había incluso quien defendía la lucha armada, luego se pasaron al PSOE, más tarde algunos al PP y después a UPyD y hasta a la extrema derecha incluso? ¿Cómo se explica esto?

- Hemos acabado siendo rehenes de un pensamiento de famoseo, añadía Monedero, donde los libros que más se venden son los de Belén Estebam y donde Norma Duval o Bertín Osborne pueden acabar orientando el voto.

Continuaba este peculiar y exquisito coloquio moderado por Juan Diego Botto, para desembocar en el tercer sector al que se atribuyó el mal funcionamiento de la esfera pública democrática desde la Transición hasta nuestro días: la oposición política.

- Ha tenido que llegar la época en que surgen casos de corrupción a diario, casos que afectan a todos los partidos, hacía notar Monedero, para que se entienda por qué hemos decidido utilizar el término "casta" a la hora de definirlos. La oposición lleva muchos años haciendo muy mal sus deberes. Desaparecidos en combate en muchos casos.

- Ahora las posibilidades de ruptura, según Morán, son mayores porque ya no hay miedo en las nuevas generaciones. El 23F no hubo nadie que saliera a defender la democracia, todo el mundo se metió debajo de la cama. Pero eso se acabó. Esta generación no tiene el miedo que nosotros sí tuvimos y que hizo imposible la ruptura. Y la ausencia de miedo, en estos momentos, abre grandes posibilidades.

- No hay que tener miedo, pero hay que tener memoria, remata Monedero. La juventud de hoy, la que busca a sus abuelos desaparecidos, a quienes la generación anterior no se atrevió a buscar, la que lucha porque las cosas cambien, ha bebido de la memoria de quienes anticiparon su rabia.

Bien por miedo, bien por interés en ningunear o por falta de olfato, el caso es que en pocos medios encontraremos hoy reseñas de este coloquio. Por eso he pensado que igual podía interesar a alguien contar con un resumen de lo que allí se dijo. Esa es la razón por la que me permito ofrecéroslo aquí. Buen provecho.

J.T.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Alfonso Guerra y sus cincuenta años cotizados


Me parece perfecto que Alfonso Guerra, en lugar de dedicarse al lucrativo deporte de las puertas giratorias, al que tan aficionados han sido y son muchos de sus antiguos compañeros, haya decidido permanecer en el Congreso como diputado hasta poco antes de cumplir ¡setenta y cinco años!, que será su edad cuando llegue el próximo 31 de mayo.

Me parecerá estupendo que al recibo de la presente se encuentre bien de salud, y celebro además que mantenga en forma tanto su ingenio como su viperina lengua, que tanto divirtió a tiros y troyanos antes, durante y después de esa Transición ahora tan cuestionada y vituperada por tanto perroflauta e incluso yayoflauta desagradecido.

Hubo un tiempo, un largo tiempo, en el que Alfonso Guerra y chascarrillo eran sinónimos. Dales caña Alfonso, le gritaban sus incondicionales apenas le veían aparecer en un atril o en una tarima. Ahora que anuncia su adiós definitivo (veremos), en su despedida no podía faltar alguna que otra perla cultivada como la que transcribo a continuación, soltada con su habitual desparpajo y no menor desahogo:

- Yo es que llevo ya cincuenta años cotizados

¿Y eso es malo o bueno, señor Guerra? ¿Cómo cree usted que le habrá sentado ese comentario a los 140.000 jóvenes que solo en los dos últimos años se tuvieron que marchar de este país, y que dan por perdida la posibilidad de jubilarse y cobrar pensión alguna vez en su vida? Y al camarero, al profesor o al operario contratado por horas, con altas y bajas a diario, con más hojas rellenas ya en sus informes de vida laboral que usted en toda su vida, ¿cómo cree que se le habrá quedado el cuerpo tras escucharle?

Me gustaría saber también cómo se han tomado su comentario tantos profesionales (médicos, catedráticos, militares, investigadores…) que fueron obligados a dejar la actividad en la flor de su vida, cuando todavía tenían mucho que aportar a la ciencia, a la medicina o a cualquier otra disciplina donde la experiencia suele ser un valor añadido. Ciudadanos que no pudieron llegar a los cincuenta años de vida laboral sencillamente porque se les impidió. A los sesenta y cinco, máximo setenta, quedaron fuera de juego.

Claro que hubo otros muchos, cientos de miles, a los que se les truncó mucho antessu trayectoria profesional. Reconversión, eres, o jubilación anticipada fueron conceptos que empezaron a ponerse de moda en este país cuando nos gobernaba el ejecutivo del que Guerra era vicepresidente. Las plazas de los pueblos empezaron a llenarse de cincuentones reestructurados cuya única ocupación para el resto de sus días iba a ser la petanca o el carajillo.

imageHubo quienes quisieron y pudieron reinventarse, sobre todo aquellos que contaban con más formación, pero hubo otros muchos que nunca consiguieron rehacer su vida laboral y que vegetaban y continúan vegetando por nuestras calles esperando la muerte mientras escuchan en la tele al otrora cañero mayor del reino presumir de sus cincuenta años cotizados.

Que se jubila, dice Alfonso Guerra. Veremos. Demomento se cura en salud anunciando que continuará al frente de la Fundación Pablo Iglesias. Pablo Iglesias el suyo, porque al
Pablo Iglesias que ahora ocupa portadas en los periódicos se
supone que Temas, la revista cuyo consejo de redacción preside Guerra, continuará poniéndolo de vuelta y media como acaba de hacer en su número de noviembre.

Con su anunciado adiós tras 37 años gastados por sus pasillos, el todavía diputado más antiguo del Congreso, incrementa así la nómina de insignes que este 2014 dicen adiós a la primera fila de la política nacional. Cincuenta años de vida laboral. Y sin haber recurrido, de momento, a ninguna puerta giratoria. La verdad es que tiene su mérito.

J.T.