viernes, 21 de noviembre de 2014

La duquesa, la tonadillera y los curas pederastas


A este 2014 tan plagado de guiños le faltaba una duquesa muerta y una folclórica en la cárcel. Se conoce que Noviembre, celoso quizás de la fertilidad de los meses que le precedieron en el calendario, no quería marcharse sin aportar a este alborotado año algún que otro sonoro campanazo. Así que con menos de veinticuatro horas de diferencia, fallece la duquesa de Alba y la Pantoja entra en la cárcel. Zafarrancho de combate para los paparazzi, para el papel couché, para la telebasura, para las unidades móviles: todos a Sevilla. Al palacio de Dueñas, al ayuntamiento, la catedral, la cofradía de los Gitanos; a Cantora, a la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaíra... ¡qué estrés, por dios!

Gota a gota, tacita a tacita, va creciendo la nómina de personajes conocidos que duermen ya entre rejas. Entre los más recientes, solo en Andalucía, están los casos de Ortega Cano, José María del Nido, Pedro Pacheco, ahora Isabel Pantoja... Gentes del fútbol, alcaldes "campechanos", toreros, tonadilleras. Que no farte de ná, lindo muestrario de la ejemplar España cañí. Teloneros de un desfile que no ha hecho más que empezar, porque lo gordo está por llegar.

Ocho largos años hace ya que se abrió la caja de los truenos con el caso Malaya, que devino en la disolución del ayuntamiento de Marbella y en el encargo de su gobierno a una comisión gestora. Siete y medio han pasado desde la primera detención de Isabel Pantoja, ese tedioso culebrón cuyo desenlace ha tenido lugar este viernes con la entrada en la cárcel de la cantante para cumplir una pena de dos años por blanqueo de capitales.

En noviembre de 2007 estalló el caso Gurtel; en abril de 2009 se empezó a tirar del hilo de esa madeja llamada Eres andaluces, en 2010 saltaron las alarmas en Baleares con Urdangarín en medio de turbias operaciones... Así que, si a pesar de su insoportable lentitud, la cadena continúa su ritmo, ya va quedando menos para ver en el banquillo un buen surtido de cráneos privilegiados y esqueletos distinguidos, gente fina y "aseada" como la que este viernes llenaba la catedral de Sevilla en el funeral por Cayetana de Alba.

Pero cuando hablaba yo al comienzo de los sonoros campanazos de noviembre no me refería solo al fallecimiento de la duquesa y al encarcelamiento de la tonadillera. Ha habido uno más gordo, mucho más. pero como casi siempre ocurre cuando anda la iglesia por medio, es el que más desapercibido está consiguiendo pasar: me refiero al caso de los curas pederastas -presuntos- de Granada, en el que hasta el mismísimo papa de Roma ha decidido terciar personalmente.

Pero se ha centrado tanto el foco en Sevilla con la duquesa y la tonadillera que la relevancia del escándalo en que se encuentran implicados una docena de protegidos del arzobispo granadino no ha tenido, ni de lejos, el eco que un asunto tan grave está pidiendo a gritos. ¡Ay, cuánto echo de menos mis tiempos de CNN+ en semanas como ésta!

Decían en twitter que las banderas ondeaban estos días en Sevilla "a media casta". A media "caspa" diría yo, o a caspa entera, si nos atenemos a la iconografía de la capilla ardiente de la duquesa, el protocolo del funeral, el tinte sepia y el olor a alcanfor del ambiente. Y no te digo ya si nos detenemos a reflexionar sobre el operativo desplegado en torno a la entrada en prisión de una joven cantante de Triana que se pasó de frenada. Efluvios de una época, de unos usos y costumbres a los que no parece que haya manera de dar carpetazo, por mucho que este 2014 esté despejando un poquito el camino. Fuera ya los tabúes, los intocables, los aforamientos y las impunidades. Que entiendan todos de una vez, curas pederastas incluídos, que va siendo hora de que se acabe tanto cachondeo.

J.T.

viernes, 14 de noviembre de 2014

"Antonia" o la importancia de la memoria... histórica



Cada año que transcurre, nos va quedando menos tiempo para contar con fuentes de primera mano que puedan explicar, sin tapujos, qué puñetas nos pasó durante aquellos tres años en que nos estuvimos matando sin parar los unos a los otros en este país. Qué ocurría en las calles, cómo eran las horas y los días en esas casas que sobrevolaban los aviones y en las que de vez en cuando caía alguna bomba, en esas corralas donde había tanto miedo y tan pocas cosas que comer. Salvo cuando algún vecino aparecía con un burro que inmediatamente era descuartizado, cocinado y engullido. Por eso me parece tan importante que existan testimonios como el de Antonia.

Cada mes que pasa, nos quedan menos dudas de la obligación que tenemos de conocer cuantos más detalles mejor de aquellos oscuros años de locura, miseria y sangre. Pero también es verdad que cada mes, cada semana que pasa, nos van quedando menos oportunidades para conseguirlo: decenas de testigos que durante la guerra civil eran niños se están muriendo porque hace tiempo ya que los más pequeños cumplieron ochenta años. Por eso me parece que es muy de agradecer que personas como Antonia, 84 años, madrileña de Lavapiés, se haya atrevido a contar su historia.

Cuando apenas tenían ocho o nueve años, niños y niñas de la edad de Antonia vieron muchas personas asesinadas en las cunetas o amontonadas en almacenes, otros vivieron toda su vida sin olvidar la cara de quien se llevó a su padre para fusilarlo y casi todos conocieron el terror que producía escuchar de noche el sonido del picaporte en la puerta de casa: podían venir buscando a alguien más de la familia para darle "el paseíllo".

Adolescentes ya en la posguerra, conocieron el hambre, sufrieron la injusticia del encarcelamiento de sus padres por meros rencores vecinales que derivaban en chivatazos asesinos, sobrevivieron con cartillas de racionamiento de tercera y se la jugaron en el mundo del estraperlo. Eso era lo que había: la lucha por la supervivencia a cualquier precio. Así que cuando crecieron, se casaron y les tocó educar a esos hijos que ahora somos nosotros, lo hicieron entre silencios y recelos que casi nunca transgredieron. Se cerraron en banda y nos criaron sin que apenas nos enteráramos de nada. Salvo Antonia, que se lo ha contado todo a Nieves Concostrina, quien lo ha convertido en una sobrecogedora novela. La importancia de la memoria.

A día de hoy, los coetáneos de Antonia son en su mayoría abuelos diseminados entre residencias de ancianos, hospitales y casas familiares donde su pensión sirve en muchos casos para que hijos y nietos no se mueran de hambre. No han tenido respiro en toda su vida. El franquismo intimidó su memoria y la transición remató la faena: lo mejor era olvidar. Una canallada.

De ahí la importancia que a mi juicio tiene conocer historias como la de Antonia, viva de milagro porque se levantó de la cama donde dormía minutos antes de que en ella cayera un obús que no llegó a explotar, analfabeta y maltratada por un padre vago y borracho y huérfana desde los once años de una madre que no sobrevivió a las torturas de la cárcel de mujeres.

Han pasado casi ocho décadas y apenas existen novelas o películas que cuenten historias de gentes como Antonia. Historias donde la guerra solo es el punto de arranque para explicar después los años oscuros y las enormes dificultades para levantar cabeza que esa generación hubo de soportar durante prácticamente toda su vida. Esos años cuarenta donde se continuaba fusilando sin piedad, esos cincuenta donde sin carnet de falange no eras nadie y donde tener cuarto de baño propio era casi impensable, esos sesenta donde el pluriempleo era la única manera de reunir un sueldo decente... Esos setenta en los que se privaban de cosas básicas para que sus hijos, nosotros, pudiéramos estudiar y tener una vida mejor que la de ellos...

¿Por qué, a pesar de todo lo que se ha escrito y filmado sobre la guerra civil, la posguerra y los negros años del franquismo, existen tan pocas novelas, tan pocas películas elaboradas desde el punto de vista escogido por Concostrina para contar una historia como la de Antonia?

¿Cuándo nos atreveremos a enfrentarnos de una vez, sin tapujos ni mariconadas, a todos nuestros fantasmas? ¿Cuándo dejaremos de cerrar en falso la historia de nuestras vidas? La Historia con mayúsculas solo se puede escribir a partir de la suma de muchas historias como la de Antonia. Y eso, los autores de tantos volúmenes sesudos como se han escrito sobre nuestra historia reciente tendrían que haberlo tenido mucho más en cuenta.

Los pactos de la Transición marcaron un camino que dejó muchas preguntas sin contestar, muchas dudas sin resolver y demasiadas canalladas impunes.Ahí están sin ir más lejos, esos ciento cincuenta mil cadáveres que, para nuestra vergüenza, permanecen aún en las cunetas. ¡Ay, ese bluff llamado ley de memoria histórica!

Celebro la valentía de Antonia al aceptar, no sin cierta desazón, que se perpetúen en letra impresa detalles personales de su vida que tanta gente de su edad se negaría en redondo a hacer públicas. La valentía de Antonia y la habilidad de Nieves Concostrina para construir con esa historia un relato que está pidiendo película ya. A ver si hay algún director que se atreva a homenajear la excelente memoria de Antonia con un largometraje dedicado a la mayor honra de nuestra memoria colectiva.

J.T.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

¿Estamos perdiendo el miedo?


Nos recordaba Gregorio Morán este martes en la sala Mirador de Madrid que lo que caracterizó a la Transición fue el miedo. No hubo ruptura democrática porque hubo miedo. ¿Champán el día que murió Franco? Mentira. Lo que se acabó fue la tila. ¿Posibilidades de huelga general como tímidamente habían contemplado los partidos? Para nada: las colas para entrar en el palacio de Oriente llegaban hasta mucho más allá del Campo del Moro.

La Transición fue un gran fraude que cocinaron entre cuatro o cinco personas y que todo el mundo compró porque  había mucho miedo. Había que conseguir la paz a cualquier precio. Y quienes estaban en la cocina supieron preparar bien los platos: legalización del PCE, primeras elecciones, pactos de la Moncloa... era un juego de trileros, una colección de falsedades donde Carrillo embaucó a Suárez haciéndole creer que podía neutralizar los movimientos de masas y hasta consiguió que Fraga lo presentara en el Club Siglo XXI llamándole "comunista peligroso de mucho cuidado" entre señoras enjoyadas cubiertas con abrigos de pieles.

El miedo había convertido España en una especie de sainete colectivo en donde se estaba dispuesto a pactar a cualquier precio aunque los franquistas quedaran impunes. Por eso hasta Comisiones Obreras firmó los pactos de la Moncloa poniendo así fin a buena parte de la conflictividad laboral y desactivando en un gran porcentaje su poder de convocatoria para las reivindicaciones políticas en la calle.

Esto último lo recordaba Juan Carlos Monedero, compañero de coloquio de Morán en la Sala Mirador, quien señaló los tres sectores que a su juicio no funcionaron en nuestro país a la hora de construir la esfera pública democrática. El primero de ellos, los medios de comunicación, con "ese gran fraude que fue El País", a la cabeza.

-¿Cuándo los periódicos fueron independientes en este país? se preguntaba Morán, quien acto seguido se contestaba a sí mismo: hasta julio del 36. No hay ningún medio en España que hoy no dependa de subvenciones o créditos. ¿Por qué además de pedir la dimisión de los políticos, no pedimos también la dimisión de los directores de los periódicos que han hundido sus propios medios de expresión? -añadía. Solo nos dejan algún nicho que otro -remataba- pero todo nicho tiene algo de cementerio.

El segundo sector que, durante los últimos treinta y cinco años, no funcionó en nuestro país a la hora de construir la esfera pública democrática fue, según Monedero, la Universidad.

- El felipismo banalizó el pensamiento de este país y lo metió en "la bodeguilla". Ahora buena parte de los intelectuales que han impartido doctrina en los últimos años andan con el pie cambiado. Y así algunos de ellos -recordaba Monedero, profesores míos en su día, como Antonio Elorza o José Luis García Delgado andan por ahí pidiendo una gran coalición.

- Muchos de ellos -tercia Morán- fueron unos pendejos toda la vida. Cuando fueron profesores de Monedero, antes y después. El problema de la Universidad en España es que los primeros que no creen en ella son los catedráticos y los profesores que imparten clases, pero no hacen nada para que las cosas cambien.

Monedero seguía nombrando a intelectuales: Enrique Gil Calvo, Vallespín, Álvarez Junco, Savater, Santos Juliá... - No dejan ninguna herencia intelectual, no han conseguido "hacer escuela" en la Universidad. ¿Qué cinco obras fundamentales nos han dejado los intelectuales españoles en los últimos años?

- ¿Por que extraña razón, se preguntaba a su vez Morán, buena parte de los intelectuales de este país que en su día estaban alineados con el PCE, entre los que había incluso quien defendía la lucha armada, luego se pasaron al PSOE, más tarde algunos al PP y después a UPyD y hasta a la extrema derecha incluso? ¿Cómo se explica esto?

- Hemos acabado siendo rehenes de un pensamiento de famoseo, añadía Monedero, donde los libros que más se venden son los de Belén Estebam y donde Norma Duval o Bertín Osborne pueden acabar orientando el voto.

Continuaba este peculiar y exquisito coloquio moderado por Juan Diego Botto, para desembocar en el tercer sector al que se atribuyó el mal funcionamiento de la esfera pública democrática desde la Transición hasta nuestro días: la oposición política.

- Ha tenido que llegar la época en que surgen casos de corrupción a diario, casos que afectan a todos los partidos, hacía notar Monedero, para que se entienda por qué hemos decidido utilizar el término "casta" a la hora de definirlos. La oposición lleva muchos años haciendo muy mal sus deberes. Desaparecidos en combate en muchos casos.

- Ahora las posibilidades de ruptura, según Morán, son mayores porque ya no hay miedo en las nuevas generaciones. El 23F no hubo nadie que saliera a defender la democracia, todo el mundo se metió debajo de la cama. Pero eso se acabó. Esta generación no tiene el miedo que nosotros sí tuvimos y que hizo imposible la ruptura. Y la ausencia de miedo, en estos momentos, abre grandes posibilidades.

- No hay que tener miedo, pero hay que tener memoria, remata Monedero. La juventud de hoy, la que busca a sus abuelos desaparecidos, a quienes la generación anterior no se atrevió a buscar, la que lucha porque las cosas cambien, ha bebido de la memoria de quienes anticiparon su rabia.

Bien por miedo, bien por interés en ningunear o por falta de olfato, el caso es que en pocos medios encontraremos hoy reseñas de este coloquio. Por eso he pensado que igual podía interesar a alguien contar con un resumen de lo que allí se dijo. Esa es la razón por la que me permito ofrecéroslo aquí. Buen provecho.

J.T.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Alfonso Guerra y sus cincuenta años cotizados


Me parece perfecto que Alfonso Guerra, en lugar de dedicarse al lucrativo deporte de las puertas giratorias, al que tan aficionados han sido y son muchos de sus antiguos compañeros, haya decidido permanecer en el Congreso como diputado hasta poco antes de cumplir ¡setenta y cinco años!, que será su edad cuando llegue el próximo 31 de mayo.

Me parecerá estupendo que al recibo de la presente se encuentre bien de salud, y celebro además que mantenga en forma tanto su ingenio como su viperina lengua, que tanto divirtió a tiros y troyanos antes, durante y después de esa Transición ahora tan cuestionada y vituperada por tanto perroflauta e incluso yayoflauta desagradecido.

Hubo un tiempo, un largo tiempo, en el que Alfonso Guerra y chascarrillo eran sinónimos. Dales caña Alfonso, le gritaban sus incondicionales apenas le veían aparecer en un atril o en una tarima. Ahora que anuncia su adiós definitivo (veremos), en su despedida no podía faltar alguna que otra perla cultivada como la que transcribo a continuación, soltada con su habitual desparpajo y no menor desahogo:

- Yo es que llevo ya cincuenta años cotizados

¿Y eso es malo o bueno, señor Guerra? ¿Cómo cree usted que le habrá sentado ese comentario a los 140.000 jóvenes que solo en los dos últimos años se tuvieron que marchar de este país, y que dan por perdida la posibilidad de jubilarse y cobrar pensión alguna vez en su vida? Y al camarero, al profesor o al operario contratado por horas, con altas y bajas a diario, con más hojas rellenas ya en sus informes de vida laboral que usted en toda su vida, ¿cómo cree que se le habrá quedado el cuerpo tras escucharle?

Me gustaría saber también cómo se han tomado su comentario tantos profesionales (médicos, catedráticos, militares, investigadores…) que fueron obligados a dejar la actividad en la flor de su vida, cuando todavía tenían mucho que aportar a la ciencia, a la medicina o a cualquier otra disciplina donde la experiencia suele ser un valor añadido. Ciudadanos que no pudieron llegar a los cincuenta años de vida laboral sencillamente porque se les impidió. A los sesenta y cinco, máximo setenta, quedaron fuera de juego.

Claro que hubo otros muchos, cientos de miles, a los que se les truncó mucho antessu trayectoria profesional. Reconversión, eres, o jubilación anticipada fueron conceptos que empezaron a ponerse de moda en este país cuando nos gobernaba el ejecutivo del que Guerra era vicepresidente. Las plazas de los pueblos empezaron a llenarse de cincuentones reestructurados cuya única ocupación para el resto de sus días iba a ser la petanca o el carajillo.

imageHubo quienes quisieron y pudieron reinventarse, sobre todo aquellos que contaban con más formación, pero hubo otros muchos que nunca consiguieron rehacer su vida laboral y que vegetaban y continúan vegetando por nuestras calles esperando la muerte mientras escuchan en la tele al otrora cañero mayor del reino presumir de sus cincuenta años cotizados.

Que se jubila, dice Alfonso Guerra. Veremos. Demomento se cura en salud anunciando que continuará al frente de la Fundación Pablo Iglesias. Pablo Iglesias el suyo, porque al
Pablo Iglesias que ahora ocupa portadas en los periódicos se
supone que Temas, la revista cuyo consejo de redacción preside Guerra, continuará poniéndolo de vuelta y media como acaba de hacer en su número de noviembre.

Con su anunciado adiós tras 37 años gastados por sus pasillos, el todavía diputado más antiguo del Congreso, incrementa así la nómina de insignes que este 2014 dicen adiós a la primera fila de la política nacional. Cincuenta años de vida laboral. Y sin haber recurrido, de momento, a ninguna puerta giratoria. La verdad es que tiene su mérito.

J.T.

martes, 4 de noviembre de 2014

Corrupción. Bitácora de un lunes de noviembre


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En Serranillos del Valle, la guardia civil impide que su alcalde, presunto implicado en la madrileña guerra púnica, se lleve del ayuntamiento varias cajas con documentación.

En Alicante, una alcaldesa a la que su partido no consigue echar ni con agua caliente, provoca tensiones y ninguneos en un acto oficial cuyo protocolo incluye saludo de rigor del "joven", preparado y neófito monarca a la estigmatizada regidora.

El "joven", preparado y neófito monarca desaprovecha una excelente ocasión para demostrar que algo ha cambiado. Pero no: saludó a la proscrita y en el discurso que le tocó pronunciar miró para otro lado y ni nombró la corrupción evidenciando así que la institución a la que representa pretende resistir y sobrevivir a costa de mojarse lo menos posible. Aunque caigan chuzos de punta. En resumen y en dos palabras: Im-presentable. Como siempre.

En Collado Villalba su alcalde, también presuntamente pringado en el último caso de corrupción descubierto, comunica su decisión de abandonar porque "está cansado", no porque los suyos le hubieran conminado a hacerlo por lo civil o por lo militar. De paso anunció que a partir de ahora volverá a dedicarse a vender viajes.

En Segovia, un ex ministro de Aznar condenado por tráfico de influencias y con más casos de corrupción pendientes aún de juicio, sale de la cárcel en tercer grado mucho antes de la fecha de finalización de la pena que estaba cumpliendo. Hay quien lo considera un indulto encubierto.

En Cuadros (León), un extraño y sospechoso fuenteovejuna pepero impide que se marche el alcalde que tienen en la cárcel y obliga a su partido a darlos de baja a todos en un intento bufo de salvar los muebles. Ese mismo alcalde se niega además a abandonar la Diputación de León que también preside, lo que hace reaccionar a su partido para destituirlo argumentando que "desde la cárcel no se puede gobernar".

Entre los muros y los patios de la moderna prisión de Estremera, Madrid, pasea cabizbajo desde hace unos días, meditando quizás si tira o no de la manta, quien hace seis años inauguró ese penal cuando era Consejero de Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid.

La Audiencia de Palma de Mallorca anuncia que antes del fin de semana se conocerá el futuro judicial de Cristina, la hermana del joven, preparado y neófito monarca a propósito del caso Nóos.

En los juzgados de Sevilla, el penúltimo secretario general de UGT Andalucía se niega a declarar tras ser citado para que aclare presuntas irregularidades del sindicato.

También en Sevilla, la juez Mercedes Alaya imputa a seis personas más en el caso de los Eres. Ya son 229. Continuamos para bingo.

En Málaga, con un Auto contundente, la Audiencia decide que Isabel Pantoja ha de ingresar en la cárcel a la voz de ya por blanqueo de capitales. Medida ejemplarizante, explican. O sea, que la controvertida tonadillera vaya preparando las maletas.

Todo esto en una sola jornada. Y sin hablar de tarjetas black, ni de sobres, ni de sobresueldos, ni de obras de sedes de partidos políticos pagadas en negro, ni de Andorra, ni de Fernández Villa, ni de Suiza, ni de Pujol 
ni de Fabra...

¡¡¡Socorrooooo!!!

Menos mal que siempre nos quedará la irrepetible María Dolores de Cospedal, quien con el ánimo algo másapagado de lo normal, pero con el mismo rostro de cemento de siempre, no desaprovechó la ocasión de aportar su particular marchamo a este negro lunes de comienzos de noviembre de 2014:

"La recuperación -dijo- no la podemos parar por la corrupción y España no puede ser pasto de  los populistas"

Repito: ¡¡¡Socorroooo!!!

J.T.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Nos seguirán robando

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El problema más gordo que tenemos no es lo que se han llevado. Es lo que todavía se piensan llevar hasta que consigamos echarlos de una puñetera vez.

Tenga por seguro que en este mismo momento, en el preciso instante en que usted está leyendo estas líneas hay por ahí un concejal, un diputado provincial, un truhán de tres al cuarto que un buen día consiguió ir en una lista a la que probablemente usted mismo votó... y ese concejal, ese diputado provincial, ese político cleptómano y desprejuiciado, está comiendo con un constructor, o cenando con un atildado preboste, o incluso follándose a alguien con quien está llegando a un acuerdo para robarnos a todos.

Estos días se están cerrando presupuestos en cientos, en miles de instituciones que probablemente en mayo cambien de manos. Así que quienes aún calientan según qué sillones disponen ya de muy poco tiempo para continuar llevándoselo crudo. Si, como las ratas, han abandonar el barco, mejor con el estómago lleno. Al grito de sálvese quien pueda o maricón el ultimo, cientos de políticos robarán durante las próximas semanas, durante los próximos meses, todo el dinero que todavía encuentren a mano. Y más.

Dejarán hipotecado el ayuntamiento, la diputación o la consejería de turno para los próximos cuatro, seis o más años, y quien venga detrás se verá obligado a arrear con un marrón de dos pares de cojones que en muchos casos maniatará la posibilidad de administrar los presupuestos de una manera más justa y decente. Se encontrarán contratos blindados con plazos insufribles que, si se quieren incumplir o derogar, obligarán a indemnizaciones inasumibles.

Bastaría con que, quienes aún administran presupuestos, dejaran de robar hoy mismo para que esto empezara a
tener solución, me dice un experto que sabe de lo que habla. Hay miles de millones en paraísos fiscales, sí; hay que empurar a Urdangarín, a Pujol, a Fabra, a Granados, meterle mano y años de trullo a los de los Eres, la Gürtel, el Pokemon, los "púnicos", a tanto ratero como se ha estado quedando con nuestro dinero durante tantos años y que además de corruptos, han ido de chulos por la vida mintiendo, tomándonos el pelo y mirándonos por encima del hombro.

Todo eso es verdad, sí, pero para que las cosas mejoraran de golpe, bastaría con lograr que esta escandalosa sangría se detuviera ahora mismo. En este preciso instante. Un torniquete preciso, según quienes saben de esto, sería un excelente comienzo. Porque hoy dos de noviembre, mañana día tres, la semana que viene, en Navidad, Año Nuevo, Reyes, Carnaval y Semana Santa, siempre habrá alguien en algún sitio que siga afanando mientras tenga la oportunidad. Es una maldición gitana, una plaga de Egipto. Roban, y roban, y vuelven a robar...

Y ahora que tienen miedo a ser desalojados, ahora que el cabreo ciudadano empieza a manifestarse y que cada día que pasa empiezan a verse más desnudos, justo ahora es cuando menos vergüenza gastan para arramblar con todo lo que puedan.

Nos van a dejar esto hecho un erial. ¿Será posible que no encontremos a ningún justo? Necesitamos, ya, que empiecen a alzar la voz todos aquellos concejales, alcaldes y políticos en general que estén limpios de toda sospecha. 8.000 ayuntamientos, 68.286 concejales... Estoy seguro que miles de ellos tienen que ser honrados. Quiero pensarlo así, necesito creerlo así, me niego a generalizar ni a aceptar una criminalización a granel.
¿Cómo es posible que hayamos llegado hasta aquí? ¿cómo es posible que cada día nos echemos a la cara un ladrón nuevo, un corrupto nuevo, un desalmado nuevo?

Basta ya de corrupción, que no puedo con tanta peste.
Basta ya de robar. Que alguien le ponga freno a esto. Que alguien pegue de una puta vez un sonoro puñetazo en la mesa y nos permita a todos levantar la cabeza y volver a estar orgullosos de nosotros y de las gentes que elegimos para que nos representen.

viernes, 31 de octubre de 2014

El día en que Francisco Granados estuvo en "La Tuerka"


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Era 13 y lunes. De enero de este mismo año 2014 que tanto está dando de sí. Llegó puntual a maquillaje y me lo presentó Sarah Bienzobas, por entonces productora de "La Tuerka" y, a día de hoy, una de las portavoces de "Podemos".

Gomina. Mucha. Vestía Granados traje gris, camisa azul, corbata oscura con lunares y una pulsera de cuerda con muchos nudos, verde fosforescente. Nos saludamos y me tocó sentarme frente a él en la mesa de debate. Aquel día Rajoy había viajado a Estados Unidos y Granados defendió con uñas y dientes la pertinencia del viaje.

El moderador del debate era Pablo Iglesias. Pablo Iglesias cuatro meses antes de convertirse en Pablo Iglesias. Como Granados manifestó ganas de bronca desde el minuto uno y no paraba de interrumpirnos a los contertulios Iglesias se vio obligado a reconvenirle:

- Francisco, tengo que aclarar que esto no es la marimorena, esto es "La Tuerka". Aquí se respetan los turnos de palabra. Puede intervenir todo el mundo, pero evitamos montar ciscos.

A Andrea Benites-Dumont, tertuliana habitual, aquellos modos la enervaban:
- Esto no es "Sálvame", se quejaba mientras reivindicaba la importancia de escucharse los unos a los otros
- ¿Por qué me catequizas? -le espetó Granados

La tomó, el por entonces todavía senador del PP, sobre todo con Noelia Martínez, concejala del PSOE en el ayuntamiento de Madrid, a quien, a pesar de las advertencias, interrumpía y vituperaba una y otra vez sin compasión.
En aquella memorable tertulia estaba también Iñigo Errejón, cuatro meses antes de convertirse en Iñigo Errejón, quien no perdía ocasión de arrearle estopa al otrora mandamás en la Comunidad de Madrid. Granados no acababa de salir de su asombro ante la competencia de Errejón y la solidez de sus argumentos. Así que, sin poder contenerse, aprovechó un momento en el que Iglesias dio paso a un video de dos minutos y se lanzó:
- Oye, Errejón y tú ¿cuántos años tienes?
- Treinta, contestó Iñigo
- Coño, si es que pareces un chaval de diecinueve
imageNueve meses después, solo nueve meses después, Errejón se ha convertido en uno de los valores emergentes con más protagonismo en el momento político actual y Granados duerme en la cárcel. Por presunto corrupto. Pero no un corrupto cualquiera, sino cabecilla de una trama que se ha llevado por delante a varias decenas de personas en todo el país, incluidos unos cuantos alcaldes y hasta un presidente de Diputación.
Visto lo visto, no puedo entender a qué puñetas fue Granados a la tertulia de "La Tuerka" para hablar de Gamonal, la política de pensiones del PP, la desprotección en Bélgica de los jóvenes españoles sin trabajo o el encuentro de Obama con Rajoy, que ese era el orden del día. Me cuesta entender por qué se dedicaba a pasear su palmito de plató en plató. ¿A qué aspiraba? ¿Que pretendía con ello? ¿Cuál era su objetivo?
Ahora que leo que parte de sus tratos los llevaba a cabo entre timbas de póker con billetes de 500 euros, quizás me empiezan a cuadrar algunas cosas. Porque solo desde el placer que un jugador de casino encuentra en el riesgo puedo entender muchas de sus intervenciones en según qué saraos televisivos hasta que en febrero le trincaron la primera cuenta en Suiza y desapareció de la escena mediática.
¿Sería un ludópata del equilibrio a quien le gustaba moverse en el filo de la navaja, un amante de riesgos como caminar por el alambre sin red tomándole el pelo a medio mundo a ver si te pillan? La verdad es que, pensándolo bien, para los amantes de las emociones fuertes el asunto debe tener un morbo que te cagas. La vida resuelta gracias a lo trincado, pero desafiando al destino para no aburrirse. ¿Me pillarán, no me pillarán?
Puede que a Granados le apeteciera sentir ese morbo añadido, porque si no, no me lo explico. En ocasiones llegaron a preguntarle directamente si tenía cuentas en Suiza y lo negó sin mover una pestaña. Sin duda debían divertirle estas situaciones porque además se permitía despotricar contra los corruptos sin que nadie se coscara del descomunal pollo que tenía montado con comisiones sistemáticas en clave mafiosa. El valor añadido del suspense. Excitación pura ¿Me pillarán? ¿No me pillarán?
Pues lo han pillado. Si lo que le gustaba eran las emociones fuertes, la de este 31 de octubre no hay duda que lo ha sido: prisión incondicional sin fianza. Mucho han cambiado las cosas desde aquella tertulia en "La Tuerka" del pasado 13 de enero.

martes, 28 de octubre de 2014

México, tragedias que aquí no se cuentan


Hace ya más de un mes que México está hirviendo y los medios de información españoles, como siempre, pasando ampliamente del asunto. Claro que se trata de México, y como ocurre también con Colombia, apenas si nos llega información de las tragedias que están ocurriendo en esos países, donde ¡oh, casualidad! importantes empresas españolas tienen intereses comerciales. Empresas que a su vez son propietarias o tienen parte del capital -otra casualidad- de distintos medios en nuestro país.

Les resumo lo que pasó el 26 de Septiembre en el Estado de Guerrero, en una ciudad llamada Iguala, a unos 200 kilómetros de Ciudad de México: ese día, un centenar de estudiantes de magisterio que estaban ya hasta las narices de la impunidad con la que se mueven los narcos en esa zona del centro del país y de la connivencia entre estos y los cargos políticos, decidieron manifestar su repulsa y se presentaron en la zona a bordo de varios autobuses. La versión de los supervivientes es que fueron a recaudar fondos; la de quienes les atacaron que se proponían boicotear un acto electoral de la mujer del alcalde de Iguala.

El caso es que nada más entrar en la ciudad, fueron seguidos en camionetas por sicarios que apoyaron a la policía y, tras un primer enfrentamiento, dio comienzo poco después un tiroteo indiscriminado contra los jóvenes. Hubo seis muertos, bastantes heridos y muchas detenciones durante la estampida general.

La Policía Municipal trasladó a buena parte de los detenidos hasta la comandancia y ahí empezó la tragedia. Cuando ha transcurrido ya un mes de aquello, quedan pocas dudas de que los estudiantes fueron entregados a miembros del crimen organizado y que estos acabaron con ellos. Tenían entre 18 y 23 años, y según todos los indicios los quemaron apiñados en una o varias piras a las que prendieron fuego con ramas, troncos y gasóleo. Algunas víctimas pudieron ser mutiladas antes.

¿Por qué se habla tan poco aquí de esa monstruosidad con todas las papeletas para ser calificada como crimen de Estado?

Una de las razones es la escasez de corresponsales, la ausencia de profesionales que trabajen en el extranjero para medios de nuestro país. Desde hace ya años, recorte a recorte, apenas quedan periódicos, radios, revistas o televisiones en España que mantengan algún periodista propio fuera. Ni dentro, en algunos casos. Así que de gastarse pasta mandando un enviado especial a algún acontecimiento relevante, de eso... ni hablamos.

Hablábamos antes, eso sí, de la presencia de empresas españolas en Méjico: esa es otra de las razones para que apenas se hable aquí de la tragedia de Iguala, aunque tampoco hay que olvidar otro tipo de "casualidades". Por ejemplo que Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, es mejicano y cuenta entre sus amigos y consejeros al mismísimo Felipe González.

El salvaje estallido de violencia que el 26 de septiembre tuvo lugar en Iguala es una letal advertencia del narco ante quien ose cuestionar sus desmanes y su poder. Pero se les ha ido tanto la mano que el hecho ha puesto sobre la mesa una espantosa evidencia: que México se ha convertido en un país canalla trufado de fosas con miles de muertos. Buscando a los estudiantes desaparecidos han aparecido fosas con otras muchas personas asesinadas.

Cuando Enrique Peña Nieto, el actual presidente de México tomó el poder en diciembre de 2012, heredó un país con más de 26.000 desaparecidos durante los seis años de mandato de Felipe Calderón, su predecesor. El alcalde de Iguala y su mujer, a quienes se les acusa directamente de autores intelectuales de la represión del 26 de septiembre y la posterior desaparición de 43 de los manifestantes, se fugaron a los pocos días y andan en paradero desconocido; el gobernador de Guerrero, el estado al que pertenece Iguala, ha dimitido; el alcalde sustituto está muerto de miedo y el director del colegio de Ayotzinapa donde estudiaban los desaparecidos, dice continuar esperando a sus alumnos a pesar de la terrible evidencia que se niega a admitir: nunca volverán.

Por lo menos esta vez el caso ha conseguido romper el habitual e imperdonable silencio internacional. Ese silencio cómplice que Occidente, con Estados Unidos al frente, suele tener con lo que sucede en aquellos países latinoamericanos cuyos gobernantes le son sumisos.

No quiero imaginarme cuál hubiera sido el caudal de información en periódicos españoles como El País, La Razón o ABC si una fechoría de tal calibre, incluso diez veces menor, hubiera tenido lugar, por ejemplo, en Cuba o en Venezuela.

J.T.



lunes, 20 de octubre de 2014

El homenaje de Podemos a Lluís Llach y "L'estaca"


Desde que, allá por 1968, Lluis Llach la compusiera con solo veinte años de edad, "L'Estaca" se convirtió inmediatamente en el símbolo de la lucha contra la opresión, la intolerancia, los abusos del poder y la ausencia de libertad.

"Siset, que no veus l'estaca on estem tots lligats? 
 Si no podem desfer-nos-en mai no podrem caminar!"

Siset, ¿no ves la estaca a la que estamos todos atados?
Si no conseguimos deshacernos de ella nunca podremos andar!

Siete años antes de la muerte del gran sátrapa, estos versos eran cantados y coreados ya en todo el país. En pocos meses la canción había conseguido sortear la censura pero no del todo: poco después se prohibiría al autor cantarla en sus actuaciones. Pero ya era tarde: todo el mundo se sabía el estribillo de memoria y lo coreaba a voz en grito en manifestaciones y protestas antifranquistas:

Si estirem tots, ella caurà i molt de temps no pot durar, 
segur que tomba, tomba, tomba ben corcada deu ser ja. 

Si tiramos fuerte, la haremos caer. Ya no puede durar mucho tiempo.
Seguro que cae, cae, cae, pues debe estar ya bien podrida

Todo el mundo conocía el estribillo, sí, pero su autor... no podía cantarla. El absurdo llegó a tal extremo que, en un recital el año 69 en el Palau de la Música, en Barcelona, con Llach en silencio en el escenario por orden gubernativa, la canción se interpretó... porque fue el público quien la cantó:

Si jo l'estiro fort per aquí i tu l'estires fort per allà, 
segur que tomba, tomba, tomba, i ens podrem alliberar.

Si yo tiro fuerte por aquí y tú tiras fuerte por allí,
seguro que cae, cae, cae, y nos podremos liberar

Lluís Llach siempre mantuvo su nivel de compromiso. Su música y su poesía forman parte de la memoria política, cultural y sentimental de este país: de Catalunya y de España entera. Pagó un alto precio por ello: prohibiciones, exilios, multas y detenciones. En 1975, pocos meses antes de morir Franco, Llach fue detenido y multado con 100.000 pesetas por Rodolfo Martín Villa, entonces gobernador civil de Barcelona, más tarde ministro durante toda la Transición y hasta no hace mucho presidente de empresas como Endesa o Sogecable.

En marzo de 1976, con Juan Carlos cinco meses ya en la jefatura del Estado, Llach fue literalmente expulsado de Tenerife, donde tenía dos recitales programados, por orden de Manuel Fraga. Quien años más tarde se convertiría preclaro líder de los populares, era por aquel entonces ministro de Gobernación en el gobierno de Arias Navarro.

El autor de "L'Estaca", y de tantas otras creaciones memorables, fue de los pocos "artistas" que no pastelearon con los socialistas cuando estos llegaron al poder. En 1986 tuvo las santas narices de interponer una demanda contra Felipe González por transgresión de compromiso electoral: el PSOE había ganado prometiendo que haría un referéndum para sacarnos de la OTAN... y acabó haciendo el referéndum, sí, pero para dejarnos metidos dentro para siempre.

Entre las composiciones más conmovedoras de Llach está "Campanades a mort", su particular denuncia de los sucesos de Vitoria en mayo de 1976: cinco muertos y más de ciento cincuenta heridos a manos de las fuerzas de Seguridad del Estado que dispararon contra los huelguistas encerrados en una iglesia tras hacerles salir de ella con gases lacrimógenos. Una matanza por la que el Estado nunca pidió perdón ni reconoció los hechos, como solía recordar el cantante antes de interpretar "Campanades..." y recitar a voz en grito:

Assassins de raons, de vides,
que mai no tingueu repòs en cap dels vostres dies
i que en la mort us persegueixin les nostres memòries

Asesinos de razones, de vidas
que nunca tengáis reposo en ninguno de vuestros días
y que hasta la muerte os persigan nuestras memorias

Por todas estas cosas, y por muchas más, cuando Juan Carlos Monedero anunció la tarde de este domingo en Vistalegre que el cierre musical de la Asamblea Ciudadana de Podemos iba a ser "L'Estaca", la fibra de muchos de los más veteranos presentes en el acto quedó literalmente tocada. Pude ver cómo algunos de ellos se secaban disimuladamente lágrimas inevitables apenas sonaron los primeros compases, mientras que otros se dedicaban a contarle a la gente más joven lo que Llach y "L'Estaca" llegaron a significar y significan aún en la pelea que tenemos pendiente. Cuarenta y tantos años después seguimos en las mismas: en lucha contra la opresión, la intolerancia y los abusos del poder que Llach denunciaba en "L'estaca"

Por eso me he decidido a escribir este post, porque como dice también la canción...

I mentre passen els nous vailets estiro el coll per cantar 
el darrer cant d'en Siset, el darrer que em va ensenyar:

Si jo l'estiro fort per aquí i tu l'estires fort per allà, 
segur que tomba, tomba, tomba, i ens podrem alliberar.

Y cuando pasan los nuevos muchachos, alzo la voz para cantar 
el último canto de Siset, el último que él me enseñó:

Si yo tiro fuerte por aquí y tú tiras fuerte por allí,
seguro que cae, cae, cae, y nos podremos liberar.

J.T.

domingo, 19 de octubre de 2014

Asaltar el cielo


Crees que vas a una antigua plaza de toros, o a un polideportivo... pero con lo primero que te topas es con El Corte Inglés. Son las nueve y media de la mañana de un espléndido sábado de octubre en Madrid. Has caminado por calles desiertas hasta llegar aquí, pero nada más doblar la esquina de General Ricardos que desemboca en el Palacio de Vistalegre te topas con las enormes colas, el animoso bullicio de quienes se te han adelantado.

No, no es el primer día de rebajas. Aunque no hay ni un solo cartel en el exterior que lo indique, es el primer día de la Asamblea Ciudadana de Podemos. La cita es a las diez y, por haber llegado media hora antes, pensabas que apenas habría gente. Error. Descubres que la entrada es por la puerta sur, pero para colocarte en la fila has de caminar... hasta la puerta norte. Ciento ochenta grados. Tardarán aún un tiempo en dejar entrar. Como en El Corte Inglés. Pero esto es un rollo tan distinto... Los compas de "Diagonal" pasan repartiendo la revista, que esta quincena abre en portada con la caída de la ley del aborto: "El feminismo vence a Gallardón". 

Aparece Echenique. Mientras avanza en su silla de ruedas en busca de una entrada accesible para él, la concurrencia, o sea quienes esperamos en fila desde hace casi una hora, aplaude mientras los guardias municipales miran embobados. Tras ellos están los tenderetes con la bibliografía completa de Marx, Engels, Trotski... "La revolución permanente", "El Manifiesto Comunista". Pasan otros compañeros repartiendo hojas informativas sobre la huelga general estudiantil del 21, 22 y 23 de octubre... ¿Qué está pasando aquí?

Huele a comienzo de curso, a inicio de aventura, a primeros pasos de un viaje largamente soñado. Familias enteras, gentes de toda edad, sexo y condición, carritos de bebé... Todo va retrasado pero nadie se inquieta. Parecemos dispuestos a aguantar carros y carretas. Quienes esperamos hemos tenido que tramitar previamente nuestra entrada por internet e imprimirla. Al entrar nos visan el código y vamos rellenando el aforo.

Son ya las once, la hora prevista para el comienzo del acto, y se nota el punto novato en la organización. Tardará en empezar, así que en la grada se entretienen haciendo la ola, coreando "Sí se puede" y cantándole a Pablo Iglesias "Cumpleaños Feliz". Treinta y seis.

A las doce menos cuarto, el revuelo de los reporteros gráficos en torno a la entrada al recinto entre los tendidos catorce y quince permite deducir que algo va a pasar. Iglesias, Monedero, Errejón, Bescansa y Alegre irrumpen en el ruedo y nada más entrar se detienen para aplaudir durante varios minutos a quienes les aplauden a ellos. 

No hay música, desconozco si por voluntad política o es cosa de los comienzos, pero eso no les despoja del aire de estrellas emergentes, que avanzan ahora hacia el escenario "protegidos" por otros compañeros que les ayudan a ganar metros, aunque el culo de Pablo no consigue librarse de las caricias de una desinhibida incondicional. Gajes del oficio, de un oficio cuya relevancia en febrero nadie podía imaginarse.

Hasta tve, cautiva y desarmada, da cuenta del acto en los titulares del telediario; la Ser pasa en horas veinticuatro del ninguneo más sonoro al peloteo más descarado; El Mundo le publica un artículo a Errejón; "El País" anuncia el acto en primera... Hay quienes hablan de división, de enfrentamiento, de discrepancias serias en el seno de la organización...

- Dediquémosle un aplauso irónico a todos esos que dicen que llegamos divididos, pide Iglesias al poco de iniciar su discurso.

Se saben observados, saben que tras reírse de ellos, ignorarlos, insultarlos, hurgar en sus pasados e intentar amedrentarlos, ahora todo el mundo los está mirando con lupa

- Nos miran porque saben que podemos ganar, porque desde el primer momento dijimos que no nos quedaríamos en una esquina, que queremos ocupar la centralidad del tablero. 

Recurre Pablo al baloncesto para ilustrar su manera de entender la tarea que tienen por delante y explica que no se puede fallar ni un triple ni tampoco cargarse de  personales. Introduce el término "patria" en su discurso diciendo que hablar de patria hoy es hablar de dignidad ciudadana al margen de la lengua que se hable, es hablar de buena sanidad, de mejor educación... Y se guarda para el final la frase que dará paso a dos días de Asamblea Ciudadana: "El cielo no se alcanza por consenso. Se toma por asalto"

A la salida, la gente comprará libros de Engels y de Trotski en los tenderetes instalados frente a la sede del congreso. Un congreso cuya entrada no está custodiada por dos leones, sino por dos toros. No estaría mal que, si ganan, trasladaran aquí el Congreso de los Diputados. 

J.T.