domingo, 26 de febrero de 2017

Las plaquitas de cobre de Berlín

Camino del supermercado me las encuentro en la calle Acker. O en Brunnenstrasse, cuando voy a la biblioteca. Salgo a pasear por Torstrasse, Rosenthaler… y apenas me despisto, ya he pisado alguna. No puedo evitar estremecerme cada vez que sucede.

Resulta difícil caminar por Berlín y no encontrarte con alguna de ellas con espantosa frecuencia: su tamaño apenas supera el de un miniadoquín y en la inscripción se recuerda un nombre, una fecha y un lugar que indica el campo de concentración en el que fue exterminado quien residía justo en el edificio a cuya entrada se encuentran estas plaquitas de cobre.

Miras la fachada de la casa, la puerta, y te imaginas a quienes vivían ahí saliendo para nunca más volver, para ser gaseados en los campos de exterminio. Reconozco que quienes residen en Berlín de manera permanente debe hacer ya tiempo que se habituaron a pisarlas sin conmoverse. Pero yo evito, si puedo, poner el pie encima.

Desde mi rol de ciudadano berlinés ocasional que lleva varios meses viviendo en un apartamento del Este, me cuesta mucho trabajo habituarme a pasear sin más por las calles de esta ciudad trufada de plaquitas de cobre. Por lo general, es algo que no aparece en esas guías turísticas que sí te hablan de
la sinagoga, el museo judío o el monumento de losas de hormigón que Peter Eisenman y Buro Happold construyeron hace quince años no lejos de la puerta de Brandenburgo. Pero hay más de cinco mil “stolpersteine” (piedras-obstáculo) diseminadas por todos los barrios de Berlín, Mitte, Kreuzberg, Neukölln…. Cuarenta y cinco mil por toda Alemania, producto de una iniciativa del artista alemán Gunter Demning que crece cada día.

También evito pisar el cristal que me encuentro cuando paseo por la Bebelplatz y disfruto de los impresionantes edificios que la rodean. Entre adoquines, descubro de pronto ese cristal de un metro cuadrado que muestra debajo una habitación
cubierta de blancas estanterías vacías, decenas de baldas desiertas, sin un solo volumen encuadernado, sin una sola obra impresa. Así ha decidido el Berlín de hoy recordar la quema de libros que tuvo lugar aquí mismo el 10 de mayo de 1933, la llamada Noche de la vergüenza.

Entre adoquín y adoquín de estas calles berlinesas no puedo evitar pensar en tantos españoles como murieron en cunetas o paredones y a los que todavía les debemos aunque sea una diminuta plaquita a la puerta de su casa.

 J.T.

miércoles, 22 de febrero de 2017

ZP loves Susana


Me gustaría entender algún día la fascinación que José Luis Rodríguez Zapatero manifiesta por Susana Díaz de un tiempo a esta parte. Lo proclamó a los cuatro vientos en Jaén y lo repite el ex presidente cada vez que se lo preguntan al tiempo que, a la chita callando marca en la sombra, junto a Rubalcaba, los pasos que va dando la gestora. Busco explicaciones al arrobo del leonés por la trianera y me cuesta trabajo encontrarlas ¿Qué ZP es el que apoya a la presidenta andaluza? ¿El que en agosto de 2011 cambió el artículo 135 de la Constitución con el apoyo del PP, el que se aferró al sillón para gestionar unas órdenes de la troika que chocaban de frente con los postulados políticos que lo llevaron al poder? Si es así, puede ser.

Pero el Zapatero que ordenó retirar las tropas de Irak, el que impulsó la ley del matrimonio homosexual, el que peleó por una ley de dependencia y otra de memoria histórica, el que se fajó para que se dieran pasos importantes camino de la igualdad entre hombres y mujeres, el que creía en una televisión pública plural y en una España plurinacional… ese ZP no es el que está apoyando a Susana Díaz. O la lideresa del PSOE andaluz encierra atractivos políticos de izquierdas que solo él sabe ver, o el ex presidente está envejeciendo muy mal y cada día que pasa se parece más al de sus dos últimos años de legislatura.

¿Qué ha visto ZP en Susana Díaz? Si el rechazo que la presidenta andaluza nos provoca a muchos es producto de una equivocación, o de falta de información por nuestra parte, convendría que quien fuera durante casi doce años Secretario General del Partido Socialista nos ayudara a salir de dudas. Si la Susana que le gusta a Zapatero es la Susana antiPodemos, cuesta mucho entender que él y Pablo Iglesias se lleven bien, como ambos han admitido alguna vez públicamente. El líder de los morados llegó a declarar en cierta ocasión que hasta se telefonean con frecuencia. ¿O eso también ha cambiado en los últimos tiempos?

¿Apoya ZP a la Susana golpista de primeros de octubre del año pasado y a su compañera Verónica Pérez, la “máxima autoridad”? ¿apoya al entorno conspirador andaluz donde se diseñó la gestora que permitió gobernar al Partido Popular? ¿apoya Zapatero a la persona que, si en mayo llega a convertirse en secretaria general del PSOE, le aprobará inmediatamente los presupuestos a Rajoy?


¿Es este el ZP que cuando llegó a la Moncloa en 2004, le hizo un guiño desde las escaleras a los periodistas situándose “más a la izquierda” de donde lo habían colocado para hacerse la primera foto en su nuevo domicilio? ¿Tan mal lleva no haber podido acabar con un Pedro Sánchez que el 20 de Febrero, con su triunfal reaparición en el Bellas Artes de Madrid, puso de los nervios a los conjurados que lo defenestraron? ¿Qué le ha visto José Luis a Susana? ¿Estamos ante un enajenado flechazo? Si es así, no hay mucho más que decir: el amor continúa siendo ciego.

J.T.

martes, 21 de febrero de 2017

Ser delincuente es rentable

Casi diez años de escándalos y le damos carpetazo en un plis plas. Gürtel, Nóos, casi diez años esperando que llegaran estos momentos y cuando llegan… desaparecen de las páginas de los periódicos en horas veinticuatro ¿Tanto trasiego para esto? Correa, Crespo y el Bigotes, colorín colorado, ya están en la cárcel porque “hay riesgo de fuga” mientras Urdangarín, condenado a seis años y tres meses, se “fuga” en bicicleta de los fotógrafos que lo acosan por las calles de Ginebra.
Gürtel y Nóos llegan al final del camino y parece como si hubiéramos perdido el interés por el desenlace de un culebrón que hemos seguido con pasión durante casi dos lustros. Años viendo llegar a declarar a los juzgados a ex ministros, ex presidentes de comunidades autónomas, vips de toda clase y condición con la morbosa guinda de Cristina y su marido, y de pronto… ¿Es posible que hayamos perdido el interés después de meses siguiendo la retransmisión en directo de dos juicios con tan alto número de acusados que fue preciso habilitar macrosalas especiales para celebrar las vistas? ¿Es normal que, aparte de Urdangarín y el suspense sobre si entrará o no en la cárcel, no se hable ya del destino del resto de los condenados, como Diego Torres, ocho años y medio de pena, o Jaume Matas, un ex ministro que ya sabe lo que es la cárcel y que puede volver a ella?
El común de los mortales no hemos perdido el interés pero las radios, las agencias, las teles, y los periódicos de papel madrileños han decidido otorgarle tratamiento light a estas informaciones y cuesta seguir la pista al día a día de cada uno de los encausados una vez conocidas las sentencias. Ahora nos entretienen con la “investigación”, antes llamada imputación, al presidente de Murcia mientras los juzgados continúan con un stock de sumarios por encima de sus posibilidades en los que se amontonan decenas de escándalos pendientes de resolver. Ya tenemos en la cárcel unos cuantos condenados de perfil medio-bajo mientras los pesos pesados continúan respirando el aire fresco de febrero en los parques de Ginebra o en las pistas de Baqueira.
A fe que parecen haberse medido con eficacia los tempos para atenuar el efecto mediático y social de las sentencias. La de Nóos se ha conocido ocho meses después de quedar "visto para sentencia" y en el caso de Gürtel las condenas ahora hechas públicas corresponden al primero de los juicios, que finalizó ya en abril del año pasado. Con un recorrido de tantos años desde que se abren los sumarios hasta que se hacen públicas las sentencias, nos aburren y nos cansan, pero no conseguirán que perdamos el interés ni dejemos de indignarnos.
Jesús Gil, aquel legendario delincuente precursor de esta era de desvergüenza, solía convencer a sus allegados y atraerlos a la causa de la prevaricación y el cohecho (tampoco es que se resistieran mucho) argumentándoles que de la cárcel se sale, pero de la miseria no. Le faltó añadir que de la cárcel se sale… pronto. Parece que a muchos les compensa el riesgo. Que les quiten lo bailao… y lo que volverán a bailar, apenas cumplan los ridículos años de pena a que han sido condenados.

sábado, 18 de febrero de 2017

"Patria", de Fernando Aramburu

Yo quiero más novelas así. Quiero más novelas como Patria, en la que Fernando Aramburu demuestra que no hay que irse muy lejos para contar historias de las que te zarandean y sacuden por dentro, y obligan a pensar qué harías tú si estuvieras en el lugar de cualquiera de los personajes, miembros de dos familias amigas de siempre a quienes la vida acaba enfrentando y colocando en diferentes esquinas del cuadrilátero. Hombres y mujeres que se apreciaron tanto como más tarde se detestarán.

No haré spoiler como Vargas Llosa ni tampoco atribuiré, como ha hecho el premio nobel en su crónica sobre la novela de Aramburu, parentescos equivocados a ninguno de los protagonistas, pero sí diré que el mundo interior de cada personaje de Patria resulta muy cercano, incluso familiar, a cualquier lector. Las charlas de la mujer del Txato en el cementerio con su marido muerto, las de su hijo médico con la telaraña del despacho o los cabreos que la madre de Joxe Mari agarra en la iglesia del pueblo con la imagen de san Ignacio, a quien cada día reza con menor éxito, provocan más empatía que rechazo porque son producto de situaciones verosímiles cuyas reacciones entendemos, porque en cada personaje de la historia que nos cuenta Aramburu hay rasgos que nos lo acaban haciendo profundamente cercano.

Ese es el secreto de la novela que, además, está muy bien escrita. Por eso engancha hasta el extremo de no poder dejarla, por eso hay tantos lectores que afirman habérsela bebido en un par de días a pesar de sus más de seiscientas rotundas páginas. Porque a través de Miren, Bittori, Joxian y sus hijos, el autor nos está retratando a todos, vivamos donde vivamos. Porque nos habla de nuestras miserias, nuestras cobardías, nuestras incoherencias, nuestros silencios cómplices... nos habla, en definitiva, de la condición humana.

El pueblo cercano a Donosti donde transcurre la acción es la alegoría de cualquier entorno. Patria la puede leer un australiano, un andaluz, un inglés o un catalán, y a todos los conmoverá porque los comportamientos que ahí se desmigajan son universales. Patria es un florilegio de pasiones, el amor a los hijos hagan lo que hagan, los celos entre amigos, los recelos, la vanidad, los sueños, las ambiciones, la necesidad de reconocimiento por parte del grupo al que perteneces, las envidias, los miedos, las inseguridades, los odios...

Cuando te cuentan que el amigo ciclista del empresario señalado por Eta ya no pedalea a su lado al salir los domingos de excursión, cuando el joven empollón decide diluirse en Bilbao como solución a sus confusiones, cuando en los bares te sirven o no según quién seas y en la carnicería te dicen que no tienen la carne que quieres y que tú estás viendo en el estante con tus propios ojos, te están dibujando la vida de tal modo que puedes hasta oler la atmósfera en la que se mueven los protagonistas de la historia que lees.

Devoras el libro no solo porque quieras saber quién demonios mató al Txato, sino porque Aramburu retrata en Patria lo que ha sido la vida durante años en muchas poblaciones de Euskadi. Y lo explica con tanta verdad que golpea en las entrañas del alma. Contra lo que se ha dicho, no creo que Patria sea un libro para atacar a nadie, ni tampoco para regalar los oídos a unos y sacar los colores a otros. Es un libro sobre la necesidad de libertad escrito en libertad. Por eso hace pensar mucho y por eso creo que acaba fascinando, se conozca o no lo que ocurrió en Euskadi durante cuarenta años.

J.T.

martes, 14 de febrero de 2017

En la resaca de Vistalegre II



Los viejos que votaban al PSOE acabarán votando al PP. Entre una mala copia de Rajoy como Susana Díaz y el original, terminarán prefiriendo al original. Tampoco seducen los socialistas a los más jóvenes, esos votantes nuevos que tienen en sus manos el futuro, que compran y trabajan por internet, viven en whatsapp, disfrutan con las redes sociales y no entienden que para votar haya que perder una mañana de domingo yendo a meter una papeleta en una urna.

El PSOE se está quedando en tierra de nadie y los golpistas que todavía lo rigen no acaban de asumir un dato irrefutable: cada votante suyo, o del PP, que se muere, es un "cliente" que pierde ese bipartidismo añejo y ajeno a todo adolescente que llega a su mayoría de edad. Cada día que pasa pierden peso.

Hace meses que los verdaderos dueños de los periódicos se dieron cuenta de esto y quizás por eso se lanzaron en tromba a prodigarle todo tipo de elogios a la corriente errejonista de Podemos. Su particular abrazo del oso. No querían solo dividir el partido, sino asegurar los equilibrios del "tablero". Con Iglesias relegado, los socialistas podían ser un poco más de derechas, porque ya estaba el errejonismo ocupando la presunta izquierda. La unánime exaltación mediática del hasta ahora número dos de Podemos no ha conseguido su objetivo. Se olvidaron sus interesados mentores que quienes han votado tienen criterio propio y, además, leen poco los periódicos.

Los viejos partidos siguen empeñados en controlar los medios para manipularlos y continúan sin enterarse que el mundo hace tiempo que va ya por otro lado. Las patéticas primeras páginas que perpetra Marhuenda y los desvergonzados editoriales de El País no solo caen en saco roto sino que producen vergüenza ajena. El Mundo y el ABC no solo no asustan a nadie sino que dan lástima y hacen reír cuando compruebas su desazón porque ninguna de sus tretas para hundir Podemos consigue el efecto deseado.

Han agotado todas las técnicas posibles para acabar con el movimiento de protesta que surgió del 15M y ahí está, vivito y coleando, ocupando el espacio que le corresponde por sus propios méritos, pero también por los errores de los demás. Vamos despacio porque vamos lejos, repite Monedero desde hace tres años, y la frase cobra más sentido a medida que el tiempo va transcurriendo. Como resumía mi compañero Carlos Enrique Bayo, la mayor franja de votantes de Podemos está entre los 18 y los 44 años... y subiendo. En cambio, ni PP ni PSOE consiguen atraer a gente de esa edad. Todo consiste en saber esperar.

Como sentencia este martes el maestro Manuel Alcántara quien, a sus 89 años continúa escribiendo y dando en el clavo a diario, "saber esperar es un arte... a condición de que nos pille vivos".

J.T.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Pero... ¿qué es lo que ha pasado aquí?


Me voy tres meses de este país, vuelvo a casa por Navidad y en vez del turrón El Almendro me encuentro con el "marrón" de Podemos. No doy crédito al estrepitoso follón que tienen montado ¿De verdad está pasando todo lo que parece que está pasando? Me niego a creer que las cosas se hayan podido liar tanto durante el corto período en que he perdido foco por haber estado un tiempo en el extranjero.

- He perdido año y medio de mi vida con los de Podemos, creyéndome que esta vez sí era posible, me dice un amigo catedrático de universidad durante una comida de reencuentro navideño.
- Han rebasado su nivel de competencia, me dice otro aludiendo al célebre principio de Peter.
- Se van a acabar matando entre ellos mientras Mariano se fuma un puro
- El Psoe en la ruina y ellos haciéndole la competencia a ver quién se pelea más y mejor ¿Se puede ser más torpes? -remata otro amigo

Queridos colegas de Podemos, ¿qué coño os ha pasado? ¿Cómo es posible que tengáis montado un pollo de tamañas dimensiones? ¿Qué hacéis peleándoos a muerte y ladrándoos por las esquinas los unos a los otros, mientras vuestros otrora acojonados adversarios se frotan divertidos las manos con vuestros desencuentros y peleas públicas?

José Manuel López defenestrado como portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, twiter ardiendo con agresivos hastags contra Errejón que luego desautoriza Iglesias pidiendo perdón por el espectáculo que están dando, Echenique llamando al orden, Mayoral y Montero con unas cosas, Rita Maestre y Tania Sánchez con otras... y los periódicos poniéndose morados de titular contra la organización aprovechando las cuitas internas y sin tener que esforzarse en inventar nada, como tantas veces habían hecho hasta ahora.

¿Qué os ha pasado, amigos? ¿Cómo es posible esto?  Metedle caña al PP, pero no os la metáis entre vosotros, por favor. ¿La misma historia de siempre una vez más? Podemos era un estado de ánimo, conseguisteis ponérnosla dura a miles y miles de desanimados y escépticos ciudadanos que habíamos tirado o estábamos a punto de tirar la toalla, y que ahora nos volvemos a tirar de los pelos mientras otros hacen palmas con la orejas.

Revolucionasteis el panorama político acertando al recoger el descontento de la calle, las movilizaciones del 15M, las actuaciones de la PAH contra los desahucios, las mareas, la indignación por tanta corrupción y tanta puerta giratoria... Supisteis meterle el miedo en el cuerpo a los salvaguardas del sistema,  que se apresuraron a cargar contra vosotros por tierra, mar y aire y se inventaron un Ciudadanos estatal en tres cuartos de hora. Denunciabais las injusticias, poníais en evidencia las mentiras de los acólitos de la derecha, que por fin dejaron de sentirse impunes en las tertulias televisivas, pusisteis al descubierto las vergüenzas del bipartidismo, introdujisteis un lenguaje nuevo, dejasteis clara la importancia de una urgente reforma constitucional, hablabais de Renta Básica y de pobreza energética, combatíais la desigualdad, llenabais los mítines y conseguisteis que gente que había decidido no votar nunca más volviera a hacerlo con ilusión.

En resumen, le pegasteis a esto un meneo histórico y los réditos se los están llevando otros. Os están robando literalmente la cartera y vosotros a hostias en twitter. Volved a la casilla de salida, por favor. La aventura que encabezasteis merecía mucho la pena. Decidme que todo ha sido un mal sueño, que mi percepción tras un tiempo fuera es equivocada, decidme que os vais a dejar de malos rollos y a emplear todas vuestras energías en lo que realmente importa: acabar con el bipartidismo y con los desmanes de la derecha en el poder. Se lo debéis a quienes creyeron en vosotros, a quienes se creyeron que erais diferentes y que no teníais nada que ver con los usos y costumbres de los partidos tradicionales.

A menos que todo fuera mentira, pero no lo es. Leo a Monedero y veo que no lo es. Era el padre de la criatura y lo dejasteis tirado, os pusisteis de perfil cuando teníais que haberle defendido a muerte sin fisuras y ahí sigue él, mirando únicamente hacia adelante, intentando que aquel prometedor invento llamado Podemos no acabe al final yéndose a la mierda. Igual basta con que le hagáis caso. Monedero no se resiste a creer que el sueño de cambiar este país no sea posible. Que él siempre esté ahí, y que continúe con el empuje y la coherencia del primer día me hace pensar que a lo mejor no todo está perdido.

Decidme, colegas de Podemos que estoy equivocado y que me falta información. Que sois como erais, que pensáis como pensabais y que todo volverá a ser como antes. Convencedme, por favor. Decidme que no renunciáis a que os voten no ya cinco, sino seis, siete u ocho millones de ciudadanos. Que os vais a dejar de mariconadas de una puñetera vez, de poneros verdes en twiter los unos a los otros, de pedir perdón y de echar portavoces a las primeras de cambio. Decidme que el mal sueño se acaba ya y que quienes creímos y creemos en vosotros no tendremos nunca que avergonzarnos por ello. Feliz Año Nuevo.

J.T.

martes, 8 de noviembre de 2016

Contradicciones de un periodista en Leipzig

¿Merece la pena que un periodista, cuando está de vacaciones y tropieza con una buena historia que contar, haga un paréntesis en sus planes de viaje y se dedique a mandar crónicas de lo que está viviendo? Diez o quince años atrás, la respuesta hubiera sido sí, sin ninguna duda. Hoy día, en cambio, eso ya tiene poco sentido. Me explico:

Hace unos días estaba yo de visita cultural en Leipzig, Sajonia, y mi estancia allí coincidió con el inquietante episodio protagonizado en aquella zona por un sirio de 22 años llamado Jaber al-Bakr quien, vigilado como sospechoso y perseguido por la policía alemana, consiguió burlar el cerco al que estaba sometido y escapó de su apartamento dejando casi ultimado un artefacto explosivo tan peligroso que los artificieros, tras evacuar todas las casas vecinas, decidieron detonar sin moverlo siquiera del lugar donde lo encontraron. 

Dos días después el fugitivo fue detenido en Leipzig, muy cerca de donde yo me alojaba. Me había fijado para esos mismos días un ambicioso programa de visitas culturales y lo estaba cumpliendo minuciosamente: la casa donde murió Mendelssohn, el museo de J.S. Bach, el piso donde vivió Schumann recién casado, el lugar donde nació Wagner y pasaba las vacaciones Grieg... Lo tenía previsto y así lo hice: seguí con mi plan tal y como lo había diseñado mientras que, a medida que transcurrían las horas, se iban conociendo más detalles a propósito de la detención del presunto terrorista.

Se supo que Jaber al-Bakr, desde un rincón de la Hauptbahnhof (Estación Central) de Leipzig, había conseguido entrar en contacto por el móvil con un chat de refugiados sirios. Que había pedido ayuda haciéndose pasar por uno de ellos, como si estuviera recién llegado a Alemania, y que tres compatriotas fueron a buscarlo a la estación, se lo llevaron a casa, le dieron de cenar y habilitaron un espacio para que pudiera dormir. 

Al poco rato uno de los anfitriones vio en facebook la foto de su invitado, identificado como el presunto terrorista que toda la policía alemana estaba buscando ¿Es él, verdad? le preguntó a sus compañeros. Indagaron un poco más en internet y, cuando estuvieron seguros, decidieron actuar. Lo más parecido a una cuerda que tenían en casa eran los cables alargadores para enchufar el ordenador y los portátiles. Así que con esa improvisada herramienta consiguieron inmovilizar al inquietante huésped atándolo bien fuerte de pies y manos mientras dormía. Se distribuyeron el trabajo: dos se quedarían vigilándolo y el tercero acudiría a la policía, que inmediatamente se presentó en casa y detuvo al sospechoso.

¿Tendría yo que haber estado contando todo esto? Tenía la información y todos los medios a mi alcance para ampliarla, y además estaba justo en el sitio, pero no lo hice. Continué con mis visitas: el monumento que conmemora la derrota de Napoleón en Leipzig en 1813, la iglesia donde comenzaron las manifestaciones pacíficas en 1989 y que en pocos meses desembocó en la caída del Muro de Berlín...

Cuando iba camino del auditorio Gewandhaus para asistir a un concierto, me enteré que el sirio Jaber al-Bakr, cuyo objetivo último según la policía era haber cometido un atentado masivo e indiscriminado en uno de los aeropuertos de Berlín, acababa de aparecer ahorcado en su celda. Diez o quince años antes, yo habría mandado el concierto a hacer puñetas, me hubiera puesto a indagar y a escribir una crónica contando esta historia, y habría buscado quien me la publicara, pero esta vez no lo hice. Hace tres lustros, lo que me hubieren pagado por mi trabajo me habría permitido amortizar una buena parte de los gastos de mi viaje, pero a día de hoy eso es sencillamente impensable. Si llamas para ofrecer crónicas in situ con historias como la que acabo de contar y tienes la suerte que interesen a algún medio, las cantidades que te pagan en el mejor de los casos son una verdadera miseria aunque tengas una exclusiva mundial. Y eso cuando te pagan. Igual algún día la cosa mejora pero, en estos momentos, así es como estamos en el mundo del periodismo.

Así que decidí continuar con mis planes. Preciosa Leipzig. Si podéis, no dejéis de visitarla alguna vez en vuestra vida, sobre todo si os gusta la música clásica.

J.T.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Y ahora, a por Ramón Espinar


El ataque a Ramón Espinar es solo un apunte más en un ya largo y cansino suma y sigue. Fusilan mal pero disparar, disparan. Fusilaron mal a Juan Carlos Monedero quien, a medida que va pasando el tiempo, incrementa su autoridad moral hasta el punto que lo que dice y escribe es tomado siempre, tanto por amigos como por enemigos, con interés y respeto. Un referente. A Errejón no llegaron a fusilarlo, pero lo de la presunta irregularidad de la beca en la universidad de Málaga puso cachondos a los socialistas andaluces con Susana Díaz a la cabeza durante meses. Luego todo quedó en agua de borrajas pero enredar, enredaron. Mucho. Ahora le ha tocado a Espinar. Suma y sigue.

Intentaron también, con un fantasmal y vergonzoso informe policial llamado PISA, acabar con Pablo Iglesias, y como los promotores de la iniciativa fueron desautorizados hasta siete veces por los tribunales la nueva estrategia parece que es, si concedemos credibilidad a las palabras del veterano conspirador Luis María Anson, poner el CNI a currar a ver cómo pillan en un renuncio al incómodo líder de Podemos, control de su vida privada incluido. La Stassi resucitada.

Han ido también a por Rita Maestre por aquella célebre protesta universitaria en la capilla de la Complutense, y a por Guillermo Zapata por controvertidos tuits escritos en la red cuatro años antes de ser concejal. Y a por la jueza Rosell, y a por Echenique... El asunto es enredar, crear confusión, obligarles a explicarse y que sus comparecencias en las ruedas de prensa y en los juzgados sea lo que finalmente permanezca en la memoria de la gente. Que quede la foto, aunque luego todo acabe en agua de borrajas. Da igual que sea mentira, pero que se expliquen. A Carmena llegaron a cuestionarle hasta su modesta manera de veranear. Busquemos, busquemos, que algo encontraremos. Y ahí están a piñón para ver cómo desprestigian, cómo desactivan o cómo paran a las caras visibles de un movimiento imparable.

Con ataques como el de este miércoles a Ramón Espinar se equivocan. Se equivocan porque aquellos a quienes quieren hundir  son tan solo representantes de lo que significa un poderoso movimiento de indignación y protesta incubado durante años, que explotó el 15M, y que cada día que pasa va a más, en la medida en que mayores son los abusos, las injusticias  y la pérdida de calidad de vida que sufre el ciudadano medio. Por mucho que se intente hundir a todo aquel que ose asomar la cabeza.

Ahora le ha tocado a por Ramón Espinar, cuyo presunto "pecado" es haber aceptado ahorros familiares para meterse en un piso de una habitación en un barrio de Alcobendas, a veinte kilómetros de Madrid; esperar a que lo construyeran y comprobar cuando se lo dieron que no ganaba lo suficiente para pagar la cuota mensual de la hipoteca. Así que se lo quitó de encima, devolvió a su familia lo que le habían prestado y al menos no perdió dinero, que también podía haberle ocurrido. Los diecinueve mil euros euros a su favor parecen ser ahora el quid de la cuestión. Pongámosles nerviosos. Obliguémosles a comparecer y a ver si con un poco de suerte meten la pata y dicen inconveniencias a las que sacar punta. Así, si no los pillamos por aquello de lo que les acusamos, les pillaremos en algún renuncio cuando les nervios acaben jugándoles una mala pasada. Presionémosles hasta que exploten.

Llevan dos años largos buscando hasta debajo de las piedras y continuarán haciéndolo con quien despunte lo más mínimo. Como lo único que parecen sacar en claro hasta ahora es que se trata de gente normal, ni más santos ni más malvados que el común de los mortales, quizá sea de ahí de donde procedan las ganas que les tienen quienes están de corrupción hasta arriba. Como saben que ni en broma superarían la prueba del algodón, le pasan la bayeta a sus adversarios y, cuando creen haber encontrado una miserable mota de polvo, ponen el altavoz y el ventilador a máxima velocidad a ver si acaba cayendo la breva. Así, mientras desvían el foco y obligan a los atacados a dar explicaciones, ellos pueden continuar con lo suyo.

Este miércoles le ha tocado a Ramón Espinar. ¿Quién será el siguiente?

J.T.

domingo, 30 de octubre de 2016

¿Echará el PSOE a Zaida Cantera y Margarita Robles?

Me pongo en la piel -salvando todas las distancias, claro está-, de Zaida Cantera o de Margarita Robles, y me las imagino preguntándose a sí mismas qué necesidad tenían ellas de estar metidas en este lío. Dos independientes en un partido convertido en una jaula de grillos donde, tras ejecutar un golpe de estado, las nuevas “autoridades” se empeñan en obligarlas a votar en contra de sus ideas. A abstenerse para que la derecha pueda gobernar. Si intentaron meterles miedo pincharon en hueso. A estas alturas de mi vida, como comprenderéis, no temo nada, declaró Margarita Robles minutos antes de votar “no” a Rajoy desobedeciendo así las directrices de su grupo parlamentario.
Parece obvio que, con sus trayectorias personales y profesionales, estas dos diputadas que el PSOE incluyó en sus listas como independientes, no tengan por qué aguantar según qué presiones… a estas alturas, como diría Margarita Robles, una prestigiosa magistrada que se conoce muy bien tanto los entresijos del mundo judicial como los del ministerio del Interior, donde fue secretaria de Estado entre 1994 y 1996, años duros aquellos. La comandante Zaida Cantera, por su parte, conoce también muy bien otros siniestros entresijos: el lado oscuro del mundo militar, del que se marchó tras conseguir encarcelar a un superior por acoso sexual. Al aceptar convertirse en diputadas, ambas habían apostado por un proyecto que se creyeron, decidieron pelear por él hasta que un buen día, sin comérselo ni bebérselo, se encontraron metidas en una especie de cuadrilátero de boxeo, en un ring donde todo el mundo se daba de tortazos sin compasión. Y ellas en medio, convertidas de pronto en fichajes del “proscrito” Pedro Sánchez. Fueron elegidas “a dedo”, se han encargado ya de señalar en público singulares personajes como José Luis Corcuera.
Salvando las distancias como decía, creo que conozco la sensación que en estos momentos deben tener tanto Cantera como Robles. En cierto momento de mi vida me creí un proyecto sindical porque su secretario general me convenció de que merecía la pena intentar promover una estrategia de comunicación solvente y, apenas me senté en el sillón de responsable de prensa de UGT Andalucía, me empezaron a llover palos por todos lados... pero desde dentro de la organización. Desde el primer día y empezando por los miembros de la propia Comisión Ejecutiva, no pararon ni los palos en las ruedas ni las chinas en los zapatos. Todo fueron vetos, desautorizaciones y desconfianzas. No era de los suyos y no iba a venir un intruso a decirles cómo tenían ellos que hacer las cosas.
Tardé poco tiempo en darme cuenta que me querían solo como coartada de puertas hacia fuera, para intentar contrarrestar ataques mediáticos y poder decir que tenían a alguien que disponía de toda la cancha para “revolucionar” el estilo de comunicación del sindicato. Era mentira. Funcionaban como una secta implacable, eran decenas, centenares de liberados que no querían que nada cambiara y dispuestos a matar antes de verse obligados a volver a su puesto de trabajo de siempre. Se peleaban entre ellos con verdadera saña, poniéndose a parir sin misericordia. Unos buscaban tu complicidad y otros intentaban pegarle a sus rivales patadas en tu culo. Una casa de lenocinio y perversión, vamos. Duré poco, lógico.
Por eso creo que soy capaz de imaginar, salvando las distancias repito, cómo deben estar sintiéndose estos días Margarita Robles y Zaida Cantera. No podían hacer otra cosa que votar “no” a Rajoy. Y quizás ahora no puedan hacer otra cosa que marcharse a sus casas, veremos. A veces cuesta tiempo darse cuenta que te has metido en una secta donde los intereses de quienes llevan decenios viviendo de ella no tienen nada que ver con los tuyos. Llegas pensando que han contado contigo porque de verdad quieren cambiar las cosas y acabas descubriendo que solo cambiarán, o quitarán de en medio, aquello que consideren una amenaza para la continuidad de su chollo. No eres de su familia, no te quieren, les jode tu independencia y que puedas ganarte la vida sin necesidad de tragar sapos infumables.
En el sindicato, al menos los cargos orgánicos tienen un puesto de trabajo al que volver aunque sea a regañadientes; en el partido muchos ni eso. O la conspiración, o el INEM. O las puertas giratorias, claro.
J.T. 

viernes, 28 de octubre de 2016

Ese árbitro casero llamado Ana Pastor




No hacía falta tener muchas luces para intuir que Ana Pastor, la amiga de Mariano Rajoy de toda la vida, no iba a ser una juez imparcial como presidenta del Parlamento. Podía haber esperado un poquito para empezar a sacar tarjetas amarillas, pero de eso nada, ha presentado sus credenciales desde el minuto uno. No dejen que una foto valga más que una palabra, les dijo a los diputados de Podemos el otro día cuando reivindicaron el cumplimiento de los Derechos Humanos en los Centros de Internamiento para Inmigrantes (CÍES) y escenificaron la entrega del texto de la Declaración Universal en la bancada ministerial. Acto seguido le negó a Pablo Iglesias la palabra.

En la sesión de investidura de Rajoy ha ido más lejos. El portavoz del Partido Popular, ese ciudadano con permanente cara de asco que atiende al nombre de Rafael Hernando, volvió a tirar de argumentario pepero y, a sabiendas de que es falso, le acusó de "usar el nombre de España para ponerse a la venta de dictadores y regímenes como el de Venezuela e Irán". Mejorando la versión del peor Eduardo Inda y basándose en acusaciones que el Supremo no admitió a trámite, Hernando decidió replicar así a a la afirmación de Iglesias de que hay más delincuentes potenciales en la Cámara que "ahí fuera". Resucitó Hernando el ya célebre informe PISA, un documento "fantasma" hecho a medida por encargo de Interior para desprestigiar a Podemos e Iglesias decidió pedir la palabra por alusiones.

- Entrecomílleme la alusión, le requirió la presidenta con tono de profesora de instituto
- "Usted, señor Iglesias, ha utilizado el nombre de España para ponerse al servicio de dictadores", recitó de memoria el líder de Podemos cual alumno empollón que se ha estudiado bien la lección antes de ir a clase
- Muchas gracias, puede sentarse, le replicó Pastor ante la estupefacción y las risas incrédulas de buena parte de la Cámara, y la insistencia de Iglesias en hacer uso de la palabra
- Señor Iglesias, la interpretación del reglamento le corresponde a la presidencia. No tiene la palabra y le llamo al orden, continuó Pastor mientras Iglesias se sentaba y todo su grupo optaba por protestar aplaudiendo. Acto seguido se dirigió a Rafael Hernando en tono mucho menos conminatorio
- Señor Hernando, para preguntarle si retira usted o no retira del diario de sesiones la alusión.
- Señora presidenta, cuatro millones de dólares. Muchas gracias -fue la respuesta de Hernando.

Y sin más le dio la palabra a Mariano Rajoy para continuar con la sesión de investidura, ante lo que el grupo parlamentario de Podemos decidió ausentarse de la Cámara. No dejen que una foto valga más que una palabra, le faltó volver a decir para redondear el recochineo. El vídeo con el episodio completo dura unos cinco minutos.

Parece que nos espera una legislatura divertida con Ana Pastor como presidenta del Congreso. Tristemente divertida. Sin duda, quien en su día fue ministra de Sanidad, y también de Fomento años más tarde, debe ser una persona competente, pero Emilio Carlos Guruceta también fue un excelente árbitro, y aún se le recuerda por un penalti que pitó contra el Barça en 1970 durante un partido de Copa, un derribo de Rifé a Velázquez a casi dos metros del área que favoreció injustamente los intereses del Real Madrid.

Va a tener difícil Pastor convencernos de su imparcialidad. Mimará a su amigo de toda al vida, como también lo hará Ciudadanos, y lo que queda del PSOE aunque estos se empeñen en afirmar lo contrario. No podrá evitar que se le note hasta qué punto le incomoda la existencia de Podemos y su numerosa y palpable presencia en el Parlamento. Le va a costar tratarlos con la misma consideración que a los demás porque se le nota a la legua la alergia que les tiene. Ya se puede relajar Antonio Caño, director de El País quien, como Aníbal a Roma, juró hace más de dos años profesarle odio eterno a Podemos. Se pueden relajar también los golpistas de Ferraz, incluido Antonio Bruto Hernando, y se puede relajar Albert Rivera porque, con Ana Pastor en la presidencia, Iglesias va a hablar más bien poco, así que no va a tener muchas oportunidades de llamarlo capullo ni gilipollas por lo bajini.

En el congreso ha habido presidentes para todos los gustos: desde severos como Peces Barba y mesurados como Luisa Fernanda Rudi hasta redichos como José Bono; regañones como Manuel Marín y Patxi López en los pocos días que estuvo y sarcásticos como Federico Trillo, a quien su célebre "manda huevos" lo hizo famoso para siempre. Pero nunca pensé que aparecería alguien que recordaría el peligro que tenía Celia Villalobos, que llegó a vicepresidenta del parlamento y ya tuvimos bastante. No apunta maneras de neutralidad precisamente Ana Pastor. Demasiadas tarjetas amarillas sacadas ya al mismo equipo cuando apenas ha comenzado el partido. A este paso será más recordada que Guruceta.

Señor Iglesias, no tiene usted la palabra, señor Iglesias, le llamo al orden. ¿Para qué disimular? A Podemos ni agua. Desde el minuto uno, quede claro. La imparcialidad que se le supone, ya tal...

J.T.