sábado, 25 de junio de 2016

La democracia es lo que tiene, que nunca llueve a gusto de todos


Tras los resultados del referéndum británico, asombrado estoy con la cantidad de gente que anda por ahí rasgándose las vestiduras, ¿qué es lo que temen exactamente? O jugamos a la democracia, o rompemos la baraja, ¿no? La grandeza de la democracia es que la decisión de la mayoría después de una votación no tiene por qué coincidir con los intereses de una buena parte de los que acuden a las urnas. Las reglas del juego son que quienes no obtienen la mayoría aceptan la decisión de quienes consiguen reunir el mayor porcentaje de votos.

¿Dónde está lo malo de que el resultado de una votación no coincida exactamente con lo que en principio eran nuestros intereses? ¿Quién nos dice que nosotros estábamos en lo cierto y quienes pensaban lo contrario, no? Y si quienes pensaban lo contrario resultan ser más, ¿qué pasa, que estaban equivocados, que yo no tengo que ponerme delante del espejo y plantearme por qué me he creído que era el rey del mambo y que la razón pasaba exactamente por donde yo me planteaba? Pues mire usted, pues no, usted estaba equivocado porque hay una mayoría que ha decidido que las cosas tienen que ser exactamente lo contrario de como usted se creía. Y si usted es un verdadero demócrata, lo que tiene que hacer es agachar las orejas, acatar la decisión mayoritaria y poner todas sus energías al servicio del nuevo mapa político y económico, de la nueva decisión mayoritaria.

Esto de la democracia o nos lo tomamos en serio, o de lo contrario maldita la gracia. Lo que ha pasado en Gran Bretaña es un terremoto en toda regla. No nos lo esperábamos, pero ahí están los resultados, ¿cuál es el problema? Lo que toca es asimilarlos y ponerse a trabajar para que ese resultado tenga las mejores consecuencias. Los apocalípticos son siempre sospechosos. Detrás de cada apocalíptico hay alguien que quiere preservar algo que él mismo sospechaba de antemano que no contaba con la aprobación de la mayoría. Hay una grandiosa lección democrática detrás de los resultados del referéndum británico: las cosas no son como tú quieres que sean, sino como son, y si realmente eres un demócrata lo que te toca es remangarte y empezar a trabajar cuanto antes para gestionar esos resultados, no ponerte a llorar como Boabdil cuando perdió Granada.

Se abre un tiempo interesante y con enormes desafíos, pero yo no tengo por qué creerme que lo que nos toca vivir como consecuencia de la decisión de los británicos este 23 de junio tenga que ser necesariamente malo. Por encima de cualquier otra consideración, siempre defenderé la grandeza de la democracia, de la consulta, de contar con la opinión de los ciudadanos, entre otras cosas porque los políticos, salvo en las dictaduras, han de funcionar siempre como empleados de aquellos que los votamos, y si quieren trabajar en esto, lo que les toca es demostrar su competencia para estar donde están gestionando los resultados de cada decisión de la gente que los ha puesto ahí.

Eso justamente, es lo que nos espera este 26 de junio en nuestro país. Quienes resulten elegidos han de subirse las mangas y ponerse a gestionarlo inmediatamente. Y dejarse de gaitas de una puñetera vez, que ya está bien. Son nuestros representantes, nuestros empleados, y como tales han de comportarse. Y si no, les firmamos la carta de despido -con la legislación laboral vigente, para que sepan lo que vale un peine-, y a otra cosa mariposa.

 J.T.

jueves, 23 de junio de 2016

Pero ¿es que nadie nos quiere gobernar?


Me llama mi amigo P. desde Catalunya. Se marchan fuera de casa este fin de semana

- ¿Y no vais a votar?, le pregunto
- Claro que sí, hemos votado por correo. Yo al PSC y mi mujer a En Comú Podem, como la niñas. Yo soy el único díscolo.

Le hablo desde Almería, donde continuaré hasta el domingo para votar en el colegio en el que estoy empadronado y después me iré a Madrid, para vivir allí la noche electoral. En mi bar preferido de Vícar, donde me tienen adoptado porque es como mi segunda casa, mis amigos Juan y Miguel aparecen a última hora , exultantes, y se piden una cerveza fresquita con vaso helado.

- Venimos de Roquetas, Juan, me dicen, del mitin de Susana. ¡Qué tía, pedazo de discurso que se ha marcao, casi una hora!
- No hace falta que os pregunte a quién vais a votar, ¿verdad?
- Nosotros, al Psoe, como toda la vida.

Al día siguiente hablo con Madrid, con amigos y amigas queridos y queridas. Dudan, me cuentan que están cabreados/cabreadas con Pedro Sánchez, que no entienden cómo fue capaz de pactar con Ciudadanos. Me aseguran que esta vez no, que esta vez van a votar a Podemos, pero lo mismo me dijeron el 20-D y acabaron metiendo en la urna la papeleta del Psoe. En Alicante, mi amigo T., a quien llamo para felicitarle por las fiestas de San Juan, me confirma que volverá a votar al Psoe así caigan chuzos de punta.

Descubro, tras mi nada planificado sondeo, que éste es el suelo del Partido Socialista: buena parte de mis afectos son el seguro de vida de un partido que se desmorona, pero sobrevive porque gente como mis amigos catalanes, andaluces, madrileños y alicantinos lo van a votar. Amigos cuya media de edad supera los cincuenta y cinco años. El Psoe sobrevivió siempre gracias sobre todo a Andalucía y Catalunya. Su clientela se hace mayor, pero todavía no se le muere, como le ocurre cada vez más al PP.  Y en Andalucía, merced a la misma política que Convergència practicó en Catalunya, los socialistas continúan teniendo garantizada una buena cosecha de agradecidos apoyos. En el País Vasco no tienen nada que hacer, ni en Galicia, ni ahora tampoco en Catalunya, a pesar del voto fiel de mi amigo P.

- ¿Os habéis dado cuenta, les pregunto a todos, que quienes votáis al Psoe sois unos carrozones con más mili que el palo de la bandera?

Busco las encuestas andorranas del día y me confirman que los incondicionales del Psoe continúan inasequibles al desaliento: volverán a votarlo. Pedro Sánchez les parece un pánfilo pero les da igual, así pusieran a King Kong encabezando las listas.

Esta es la cera que arde, éste es el mapa que tenemos: En Euskadi, Galicia, Valencia, Baleares, Canarias... soplan vientos de cambio. También en Catalunya, y en Aragón... Por debajo de los cincuenta años disminuye sensiblemente la gente que piensa votar al bipartidismo, pero el cambio está duro de pelar. Resiste el Psoe de Sánchez, se revuelve como gato panza arriba, dispuesto a demostrar que se equivocan los agoreros del "sorpasso". Si eso es así, se batirá un nuevo récord en la historia de nuestras refriegas electorales, porque nunca nadie tan anodino e insulso como el actual candidato socialista tuvo tanta gente detrás dispuesto a votarlo, a pesar de que cada vez que abre la boca, sube el pan. Y mira que Rajoy puso en su día el listón bien alto. Y en cuanto a Podemos... me pregunto: ¿por qué, teniendo el viento a favor en tantas cosas, no acaban de rematar la faena? ¿Miedo a morir de éxito?

Mientras tanto, Rajoy, cuando le preguntan si le va a volver a decir al rey que no se presenta a la investidura, mantiene esa actitud impasible que lo mismo le sirve para gestionar el puñetazo en la cara de un muchacho de Pontevedra que para encarar el watergate de su ministro del Interior que ha destapado Público. Pero ¿es que nadie nos quiere gobernar? ¿Hasta cuándo va a durar este cansino, tedioso y antipático "día de la marmota"?

A ellos, los políticos, igual les tenemos que mandar a freír espárragos. Pero quienes los votamos somos nosotros, y lo que hagamos el domingo será exclusiva responsabilidad nuestra. Se merecen una lección, ¿por qué no se la damos?

J.T.



martes, 21 de junio de 2016

Cuidado con lo que deseas, que a lo mejor se cumple


Soñé, hace menos de tres años, que más pronto que tarde nacería una fuerza política que acabaría propinándole un buen meneo al bipartidismo... y pasó.

Soñé, hace ya menos tiempo, que un puñado de gente joven y preparada acabaría saltando a la arena política y que, recogiendo el descontento ciudadano que reflejaban tantas movilizaciones en España desde el 15 de mayo de 2011, conseguiría remover la zona de confort en la que llevaba ya demasiado tiempo instalado el Partido Socialista... y sucedió.

Soñé después que la derecha en el poder se ponía nerviosa y que, por primera vez en muchos años se tentaba la ropa viendo cómo un grupo de recién llegados los dejaba a diario en evidencia... y ocurrió.

Soñé que Izquierda Unida dejaba de estar en manos del viejo y conformista aparato de siempre... y acabó sucediendo.

Soñé que abdicaba el rey... y ocurrió.

Soñé también que los empresarios salían en tromba a demonizar a esos jovencitos osados que habían revolucionado el ánimo ciudadano y la escena política, que los banqueros se revolvían inquietos en sus mullidas poltronas buscando desesperadamente un "Podemos de derechas"... y pasó.

Soñé que la derecha en el poder utilizaría todos los mecanismos a su alcance para intentar hundir en la miseria a los promotores de la nueva organización política que, desde que en mayo de 2014 consiguieron cinco escaños en el Parlamento Europeo, no dejaban de crecer en predicamento y en expectativas de voto... y pasó.

Soñé que los periódicos de papel, en manos todos ellos de los garantes del sistema, buscando y rebuscando en el historial personal de los cabecillas de la osadía magnificarían, manipularían y mentirían sobre el pasado de cada uno de ellos... y, por supuesto, ocurrió.

Soñé que Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Cádiz, A Coruña y otras muchas ciudades españolas tendrían alcaldes progresistas dispuestos a que las cosas dejaran de ser como habían sido durante tantos años... y en mayo de 2015 sucedió.

Soñé que se acababa el chollo de las puertas giratorias, las mamandurrias, las dietas y privilegios varios de la clase política... y está a punto de pasar.

Soñé que los corruptos recibían su merecido, que los policías detenían y los jueces juzgaban y condenaban a quienes durante tanto tiempo parecían intocables... y empezó a pasar.

Soñé que un buen día los indignados, machacados, y hartos de perrerías que había en este país se unirían para echar a los causantes de sus desgracias y apostarían con sus votos por una opción nueva que ganaría las elecciones generales... y está a punto de suceder.

Recordé entonces aquel viejo adagio: "Cuidado con lo que sueñas, cuidado con lo que deseas porque a lo mejor se cumple".

¿Quién dijo miedo?

Hasta el domingo 26 de junio por la noche, amigas y amigos.

J.T.


jueves, 16 de junio de 2016

Las gamberradas de Albert Rivera

En todo político suele existir por lo general un cierto punto gamberro. Y como ocurre con el punto de sal en las comidas, pocas veces se acierta con la dosis justa. La política es un campo abonado para que broten los gamberros y a fe que aquí hemos tenido excelentes cosechas durante años. El gamberro de moda se llama Albert Rivera, un maestro de la mentira y la infamia que deja pequeños a muchos de sus ilustres predecesores. Gamberro fue Felipe, como el tiempo se ha encargado de demostrar sobradamente; gamberros fueron Cascos y Aznar, que apenas sabían disimilar lo que les divertían sus propias travesuras; gamberro fue y continúa siéndolo Alfonso Guerra, quien hubo un tiempo en que hasta cayó simpático como le ocurría también a otro ilustre osado, Adolfo Suárez. La desvergüenza seduce y, si la política es seducción, la caradura parece imprescindible como instrumento de trabajo para quien elige este oficio.

Gamberro fue, es y será el gallego Rajoy, y gamberros son buena parte de la cohorte que le rodea. Cuando ves, por ejemplo, a Rafael Hernando cerca de una alcachofa a punto de conceder un canutazo, te preparas ya para escuchar una gamberrada, y percibes, por la expresión de su rostro, cómo disfruta con su peculiar manera de ganarse la vida, buscando titulares a base de a ver qué bellaquería suelto hoy, cómo retuerzo la realidad, cómo eludo la evidencia, cómo provoco al rival y le hago entrar en mi juego...

Con Albert Rivera, a todos les ha salido un discípulo aventajado. Tras vender en Catalunya odio y enfrentamiento durante casi dos décadas, saltó a la política nacional apadrinado por  quienes necesitaban con urgencia un Podemos de derechas, armado de una cara de niño bueno que, cada día que pasa, engaña a menos incautos.

Rivera vende nada envuelto en el celofán de una habilidad dialéctica moldeada a fuego lento en las olimpiadas universitarias de debate. Como gamberro supera a los otrora llamados tahúres del Missisipi, gana por goleada a quienes no les importó nunca que el gato fuera blanco o negro, sino que cazara ratones; o a aquellos otros que hablaban catalán en la intimidad. Ya se le vio el plumero al líder de Ciudadanos en la recta final de la campaña pasada, donde consiguió treinta escaños menos de los que llegaron a otorgarle algunas encuestas para el 20-D, y en esta ocasión vuelve por sus fueros mintiendo y calumniando desde el minuto uno. No es verdad, por ejemplo que Ada Colau sea independentista por mucho que él lo repita día tras día, ni tampoco que Podemos esté por la salida del euro. Pero sigue con el raca-raca sin ninguna vergüenza. Los gamberros suelen contar con la mala memoria y la falta de información del ciudadano medio, y en muchas ocasiones la jugada les sale bien. Vende mejor la maldad, la perversión, la astucia... Veremos qué pasa este 26-J.

J.T.





domingo, 12 de junio de 2016

Todos los libros de autoayuda, resumidos en cien palabras



Reír, reír, reír
Trabajar, trabajar, trabajar
Hacer lo que quieres hacer
Cero discusiones
Saber decir NO cuando toca

Comer bien, es decir, lo justo y necesario. Punto
¿Beber? Agua y... vino del bueno, ¡por supuesto!
Transgredir, desobedecer, cuestionar...
Sumisión cero
¿Sexo? Eso no se pregunta, eso se hace

Da
Regala
Busca lo bueno en la gente que te rodea y díselo
Valora la generosidad de los demás
Agradece

Ríe, ríe, ríe
Trabaja, trabaja, trabaja
¿Peleas? Ni una
¿Debates? Todos los que hagan falta
Argumenta, inventa, propón...

He aquí,
resumidos,
todos los libros de autoayuda
que en el mundo han sido

De nada






J.T.



viernes, 10 de junio de 2016

Viagra para un Psoe bisagra


pills
Mucha viagra va a tener que tomar el Psoe si el lunes 27 aspira, por lo menos, a ser partido bisagra. O espinacas a granel, como Popeye el Marino. Pero algo deberán hacer con urgencia si de verdad quieren evitar la hecatombe. De fracaso en fracaso, se encaminan los socialistas hacia el desastre final sin que parezca apreciárseles excesivas ganas de evitarlo. Falta“trempera” en la campaña del Psoe. No veía yo tanta fe impostada ni tanta sonrisa forzada en sus mítines desde los tiempos de Joaquín Almunia, en el año 2000, cuando al entonces candidato socialista y a muchos de sus compañeros se les notaba la derrota en la cara desde que se encaminaban al atril como quien lo hace a un potro de tortura.Aznar, como pronosticaban por aquel entonces los sondeos, los machacó y ganó por mayoría absoluta.
Cae simpático el Psoe, según la encuesta del CIS hecha pública este jueves, pero no parece que ese cariño vaya a traducirse en votos el próximo día 26, a juzgar por los datos de ese mismo sondeo. Se desgañita Sánchez reivindicando su parcela socialdemócrata, pero la cada día más acentuada palidez de su rostro delata el miedo que tiene a que le roben la cartera. Los barones que lo presionaron sin compasión las navidades pasadas –nada de referéndum en Catalunya, ¿recuerdan?- andan ahora muchos de ellos con un perfil bajo o nulo de proyección pública en este comienzo de campaña. Susana Díaz, con más labia que talento, como describe el maestro Alcántara, se limita a proclamar que Iglesias no es de fiar y que nadie le compraría al líder de Podemos un coche usado. Mejor que ella no pruebe por si acaso. Miquel Iceta, en esa Catalunya que tanto amó al PSC, rebusca sin éxito el cariño perdido de sus antiguos votantes desde que Ada Colau y sus chicos pusieron el intermitente y le adelantaron por la izquierda sumando ya más del doble de escaños que los socialistas (11 para En Comú Podem frente a 5 del PSC según el CIS) ¿Y qué me dicen de Euskadi donde, si se cumplen las predicciones del Centro de Investigaciones Sociológicas, los socialistas vascos solo mandarán a la Carrera de San Jerónimo un diputado por Guipúzcoa. En Álava y Vizcaya, ¡cero!
En Galicia pronostica la encuesta oficial 5 escaños de los 23 que hay en juego en total; en Andalucía, granero tradicional y determinante para los históricos triunfos socialistas, no suman ni la tercera parte de los escaños en juego, 20 de 61. En Soria, Vizcaya y Álava no consiguen ni un solo diputado y en Ávila, Salamanca y Teruel bailan los pronósticos entre uno o ninguno. En Valencia y en Galicia, donde también el CIS augura a los socialistas un descalabro estrepitoso, nunca entendieron el pacto con Ciudadanos, como tampoco el rechazo a listas conjuntas al Senado que Podemos propuso para romper la mayoría absoluta del PP en la Cámara Alta. No le han hecho ningún favor tampoco a este magullado Psoe los recientes procesamientos de ChavesGriñán y 6 exconsejeros de la Junta de Andalucía, ni la citación judicial que Josep Borrell tiene pendiente el próximo día 23, a 72 horas escasas de la apertura de las urnas, por haber sido uno de los 13 consejeros de Abengoa que aprobaron indemnizaciones millonarias para los exdirectivos Felipe Benjumea y Manuel Sánchez Ortega
Partido bisagra. Ese puede que sea el destino del Psoe. Bisagra para mantener vigente la política del bipartidismo o, por el contrario, para propiciar un pacto de izquierdas que desaloje a los populares de la Moncloa. Pero hasta para ser bisagra van a necesitar viagra y espinacas a granel, algo contundente con lo que levantar sus ánimos y los de tanto votante como parece que se les va a escapar ese día a la playa o, directamente, se van a quedar en casita.
En el mitin de apertura electoral, Ángel Gabilondo explicaba lo que tienen que hacer todos los socialistas durante la campaña para conseguir traducir en votos el presunto cariño que según el CIS le continúan teniendo muchos ciudadanos: “Mover, movilizar, motivar, emocionar”. A juzgar por el escaso énfasis y convicción que empleaba el portavoz socialista en la Asamblea de Madrid, daba la impresión de que hasta a él mismo le costaba creerse lo que decía. Viagra, mucha viagra les hace falta. ¿O acaso asumen ya que a partir del 27 serán el partido bisagra? Bien pensado, los partidos bisagra siempre han mandado mucho.
J.T.

miércoles, 1 de junio de 2016

Me duele Canal Sur

Pertenecer al equipo fundador de Canal Sur fue para mí un verdadero honor. Como muchos de mis compañeros de aventura, en los meses previos al día de la primera emisión, el 27 de febrero de 1989, me parecía estar como flotando todo el día ¡Menuda ilusión! Recuerdo perfectamente hasta los olores de aquel invierno del 88-89 en San Juan de Aznalfarache, y los de aquella primavera en el Aljarafe donde acabábamos exhaustos cada jornada y aún nos quedaban fuerzas para irnos a bailar hasta las tantas de la madrugada a los garitos de la calle Betis. Todo era demasiado bonito para ser verdad. Cuando Paco Lobatón, director de Informativos me contó el proyecto, me presentó a Paco Cervantes y a Salvador Domínguez “Salvi”, que eran los jefes máximos, y me ofreció montar la delegación de Canal Sur en Madrid yo me lo creí. Me creí que por fin iba a ser posible contar con un instrumento  de progreso y modernidad que contribuiría a poner a Andalucía en el mapa y que nos ayudaría a los andaluces a conocernos mejor los unos a los otros. Y dije que sí encantado, con la sensación de tener en mis manos el mejor juguete de reyes posible, orgulloso de figurar entre los pioneros de un proyecto que ayudaría a modernizar y a dinamizar nuestra tierra.

¡Qué equivocado estaba! No pude ser más iluso. En menos de un año la realidad se encargó de despertarme de mi sueño a base de bofetadas. En el mes de julio estaba yo en Reikiavik cubriendo un viaje institucional de los reyes y allí me llamó Lobatón para contarme que Salvi, Cervantes, él y casi todo el resto del equipo directivo abandonaban el barco. Todo un mazazo, seis meses escasos y primera crisis en toda regla. Se marcharon también Félix Bayón, y Charo Fernández Cotta, y Marià de Delàs… Nos quedamos en pañales. Boni R. Cañibano asumió la dirección de Informativos y me ofreció la subdirección de Edición, así que me trasladé a Sevilla, ya con la mosca detrás de la oreja, pero con la secreta esperanza aún de que aquello aún podía merecer la pena. Craso error: ni Boni ni yo acabamos el año en nuestros puestos. El nuevo director general, Manuel Melero, no tuvo ningún pudor  en ejercer de comisario político puro y duro desde el primer día. Su objetivo era convertir la tele en un instrumento de propaganda al servicio del gobierno socialista andaluz y complacer sin fisuras a Gaspar Zarrías, el gran muñidor durante lustros de las más oscuras y siniestras conspiraciones e intrigas palaciegas que en nuestra tierra han sido.

Soñaba yo con una tele que acercara Huelva a Almería, que ayudara a los andaluces a conocerse y a entender mejor su pasado, su realidad social y económica, que les contara de dónde vienen y por qué. Soñaba con programas culturales como vehículo de estímulo para aprender y saber más de nosotros mismos. Soñé con la posibilidad de elaborar una programación que fuera un guiño para los inteligentes y un sabroso entretenimiento para quienes se sentaran frente al televisor con ganas de aprender y divertirse a la vez. Pensé, ingenuo de mí, que los informativos podrían elaborarse de una manera plural, imparcial, objetiva, honesta. Las televisiones autonómicas que nos precedieron, TV3 y ETB, servían descaradamente los intereses de los gobiernos de derechas que las habían puesto en marcha, pero en Andalucía eso no iba a ser así, quise soñar. En Andalucía había un gobierno “de izquierdas” que no renunciaría al carácter de servicio que se supone ha de tener una televisión pública ¿se puede ser más ingenuo?

Apenas se sentó en el sillón de director general, Manuel Melero trufó los puestos de responsabilidad, tanto en la radio como en la tele, tanto en Sevilla como en las delegaciones provinciales, de subcomisarios políticos cuyo objetivo, para el que hay que reconocerles que han sido harto eficaces, era garantizar la continuidad  del Psoe en el gobierno andaluz. Confeccionaron una programación de perfil bajo y cutre, manipularon descaradamente los informativos mañana, tarde y noche y así continuamos desde entonces.

Me duele mucho Canal Sur. Siempre me dolió, y ahora me duele mucho más. Aunque suene cursi, la veo como un hijo descarriado, al que no le ha ido mal en la vida, pero que nada de lo que ha hecho ni hace tiene que ver con lo que tú hubieras querido que hiciera. Me acuerdo mucho, y con mucho carriño, de los jóvenes veinteañeros que nutrían aquella redacción, llenos de vida y cargados de ganas de comerse el mundo, ahora ya cincuentones todos y buena parte de ellos quemados a fuego lento, viendo la vida pasar durante años desde su mesa y su ordenador, y comprobando cómo a los jefes les importaba un pimiento la información honesta y solo aspiraban a perpetuarse en el cargo pagando el precio que hiciera falta. Lo consiguieron, se perpetuaron. No quiero saber cómo, ni a qué precio, ni con qué prebendas porque lo único que siempre me interesó saber es cuándo Canal Sur tendrá la oportunidad de ser una radiotelevisión decente y útil, como yo creí que podía ser el día en que decidí sumarme al proyecto fundador. De corazón espero que el feo asunto de las conexiones de Canal Sur con los corruptos de Ausbanc sea una excepción, una gota en el océano y no el hilo de una espesa y pestilente madeja.

A pesar de su lamentable deriva, Canal Sur continúa siendo mi criatura, por mucho que haya transgredido tanto el buen gusto como el derecho a la información durante tantos años. No me gustaría verla acabar como Telemadrid o, mucho peor, como Canal Nou. Seguro que algún día puede llegar a ser la tele que siempre soñamos quienes la pusimos en marcha. Mientras tanto, seguirá siendo un honor figurar en la lista negra. Lo único que me fastidia es compartir algo con Antonio Burgos.

J.T.

jueves, 26 de mayo de 2016

Parecen empeñados en que gane Podemos

¿A qué demonios ha ido en realidad Albert Rivera a Venezuela? Si yo estuviera en el lugar de este atildado jovenzuelo catalán, ponía inmediatamente de patitas en la calle a mi asesor de imagen ¡Menudo ridículo! Parecía un representante de comercio de los de antes, de aquellos que iban en Seat Seiscientos de pueblo en pueblo con el muestrario de botones, carretes de hilo, ovillos de lana y cremalleras anotando pedidos por las mercerías y las tiendas de ultramarinos mientras ponía los dientes largos a los lugareños hablándoles de los progresos y los inventos modernos que ya disfrutaban en la capital.
Si el líder de Ciudadanos buscaba cabrear a alguien, lo único que ha conseguido es dar pena. Vergüenza ajena. Si buscaba los votos de los 400.000 españoles de allí, mucho me temo que fácil no se lo va a poner la maquinaria burocrática que maneja el PP, por mucho que Margallo les haya devuelto el embajador ¿Aumentar votos aquí con ese viaje? No se lo cree ni él.
Por eso tiene que despedir a su asesor de imagen, porque a cambio de una rentabilidad más que dudosa, ha hecho el ridículo más espantoso. Como Pedro Sánchez, que lleva dando palos de ciego desde el otoño pasado y cada vez nos pone más difícil entender a qué juega desde entonces. De torpeza en torpeza hasta el desastre final. Fichajes a bombo y platillo como Irene Lozano o la comandante Zaida Cantero duermen ya el sueño de los justos. Se le va Chacón, rescata a Margarita Robles y a… Josep Borrell, denigrado en su día sin piedad por FelipeAlmunia y todo el aparato de Ferraz. Renovación pura y dura, sí, señor.
Escuchando los discursos de Sánchez me parece estar oyendo a los futbolistas cuando los entrevistan al final de un partido. Previsible y repetitivo: “la política es así”, “unas veces se gana y otras se pierde”, “hay que tener mentalidad positiva”“seguiremos trabajando hasta conseguir nuestros objetivos”… Ahí está, quemándose a fuego lento mientras en su entorno los buitres permanecen al acecho. Lo tienen sentenciado, y pareciera que están más interesados en acabar con él que en conseguir el 26 de junio un buen resultado electoral.
Y del PP… ¿qué me dicen? Aznar y Rajoy están como Mourinho y Guardiola en Manchester. Uno de los dos sobra en esta ciudad, forastero, parecen decirse, menuda guerra se traen. Los del aparato no quieren ni ver a Josemari en los mítines, que bastante tienen ya con torear la embestida judicial de cada día. Y el todavía presidente de honor del partido contraataca organizando para el 27 de junio, día de la resaca electoral, el comienzo en El Escorial de los cursos de verano de la Fundación FAES.
Rivera a por uvas en Venezuela, Sánchez en la inopia mientras a su vera se reparten ya sus despojos, y Mariano con el aliento de su otrora mentor en la nuca. Decididamente, están empeñados en que gane Podemos.
J.T.

viernes, 20 de mayo de 2016

Ana y su cámara, en el banquilllo



Le quisieron quitar la cámara y ella se negó. Aquel 24 de noviembre de 2012, los maderos no parecían estar dispuestos a que Ana los grabara mientras ellos actuaban en la Alameda sevillana contra los ocupantes de la corrala “La Ilusión”, en la calle Lumbreras. Ana García Benítez, reportera gráfica de televisión, treinta y cuatro años, tres menos por aquel entonces, carácter y determinación bien plantados, se negó a que los presuntos servidores públicos le impidieran hacer su trabajo. Había sido enviada a la cobertura sin compañero de equipo: ella sola, ella misma con su mecanismo ¡viva la optimización de recursos! Eso debió hacer crecerse a la pasma que, conocedora de la falta de solidaridad en este cada vez más prostituido oficio de comunicar, vio el campo libre para intimidarla. Como Ana –hay que conocer a Ana- no se amilanó, ella y su cámara acabaron en el furgón policial y mi querida cascarrabias terminó pasando veinticuatro horas en los calabozos.

Si en lugar de calabozos sevillanos hubieran sido madrileños, si en lugar de una currante precaria se hubiera tratado de un cámara “first class” pongamos de Tve, Efe o Telemadrid, el pollo que se hubiera montado podía haber llegado a tener hasta repercusión internacional. Pero esto del extrarradio es lo que tiene: muchas de las cosas que ocurren, no existen. Y si a ello le sumamos la precariedad laboral, pues nos acaba saliendo una funesta ecuación cuya resultante es ahí te pudras.

Estos días, tres años y medio después de aquellos vergonzosos acontecimientos, se “celebra” el juicio contra Ana y tienen las narices de pedirle ¡nueve meses de cárcel! Si la repercusión de su detención fue vergonzosamente escasa, la del juicio ahora no se queda atrás en desidia. Si no fuera por la Asociación de la Prensa de Sevilla, algún que otro medio andaluz y ese eficaz invento llamado Facebook, apenas nos habríamos enterado.

Ignorar el marrón que le pretenden colgar a Ana es apostar por la degradación del oficio periodístico, por la barra libre para todo aquel que nos quiera faltar el respeto, es facilitar la impunidad de aquellos a quienes molesta la presencia de testigos incómodos en lugares comprometidos. Si alguien piensa que es solo a Ana a quien están juzgando, se equivoca. Nos están juzgando a todos. Y nos están mandando avisos indisimulados del riesgo que corremos si queremos hacer nuestro trabajo, aunque sea en precario, de manera honesta y resuelta.

Con el juicio a Ana García Benítez salimos perdiendo los profesionales de la información, los ciudadanos y la libertad de expresión. Ana plantó cara y ahora quieren que lo lamente. Los medios de comunicación no lo cuentan y a muchos de los periodistas que callan esta historia no se les cae la cara de vergüenza, como tampoco se les cae cuando toleran sumisos, dóciles y genuflexos las presiones y amenazas que reciben del poder. Con su silencio certifican su cobardía.


J.T.

viernes, 15 de abril de 2016

Por qué seis millones seguirán votando al PP

elperiodico del 14 de abril de 2016lavanguardia del 14 abril 16













No caben en las primeras páginas. Rebosa la corrupción hasta el punto que no entra ya en los periódicos. Inmejorable coartada que este jueves 14 de abril salvó a José María Aznar de las portadas de la prensa madrileña, pero no de la catalana. "Aznar, cazado por Hacienda", titulaba El Periódico de Catalunya; "Hacienda multó a Aznar por eludir el pago de impuestos", contaba La Vanguardia a cuatro columnas. Ni rastro de esta noticia en la primera de El País, que prefirió apostar por una foto de Pedro Sánchez en la Feria de Sevilla, en la caseta de la cadena Ser, acariciando al bebé de una Susana Díaz rigurosamente uniformada con vestido de gitana verdiblanco. Tampoco el ABC, ni El Mundo, ni La Razón, se hicieron eco en sus primeras de las trampas a Hacienda de José María Aznar, ocho años presidente del gobierno de este país. Del mutismo de Televisión Española, ya ni hablamos. Pero hay que entenderlos: no les cabe tanta corruptela, tanta picaresca institucionalizada. Y además, tenían que hablar de la victoria del Atlético de Madrid en la Champions, que pasa a semifinales después de propinarle un histórico baño al mismísimo Barça. 

Por mucho que se quiera, es que no queda sitio.elpais 14 de abril 16
Se les amontona tanto la faena, que el periódico que dirige Antonio Caño no encontró hueco este jueves (tampoco lo había encontrado en días anteriores) para hablar del atribulado José Manuel Soria, ministro en funciones de Industria, Energía y Turismo ni de su díscola firma, aficionada ella a pasearse por distintos paraísos fiscales sin que la frágil memoria de su dueño fuera capaz de recordarlo. Este viernes ya sí que aparecía el asunto en la primera de El País. A dos columnas titula: "El Gobierno abandona a Soria tras conocer su sociedad opaca". Una sociedad opaca de la que los lectores del "periódico global", salvo que hubieran recurrido a informarse por otros medios, no tenían la menor idea. Más abajo, en el subtítulo, hacen encaje de bolillos: "La revelación de que fue administrador de una sociedad en un paraíso fiscal -escriben- deja al ministro en una situación política crítica". Y al periódico en una situación ridícula y esperpéntica, porque dotan de importancia el desenlace de un asunto que hasta el día anterior trataron como historia menor, o directamente ni trataron. No les cabía, no les cabe a los abc otra entrega del 14 de abrillarazon. del 14 de abril 16pobres periódicos tanta corrupción en sus páginas. Y mucho menos en la primera. Al alcalde de Granada, José Torres Hurtado, ha faltado tiempo para lincharlo, pero Aznar o Soria son otra cosa. Como Rita Barberá, que ahí continúa ella, aforada  e inasequible al desaliento, enfundada en sus modelitos rojos ya sea en el Senado, en sus ruedas de prensa valencianas o en su comparecencia en Mallorca como testigo del caso Nóosdonde a un cuñado y yerno de rey es posible que acabe cayéndole la del pulpo.  Con tantas historias es difícil saber por dónde va el hilo. Yo, la verdad, hace mucho tiempo que, apenas me despisto un poco, me pierdo.

Pues bien, éramos pocos y parieron los papeles de Panamá. Menuda ristra de pícaros y tramposos, menuda macedonia de frutas. Los hay para todos los gustos, de todos los colores, texturas, rango y condición: Pilar de Borbón, Mario Vargas Llosa, Bertín Osborne, Lionel Messi, Pedro Almodóvar, José Manuel Soria... Aparece todo esto justo cuando hay overbooking ya de casos abiertos en audiencias provinciales y juzgados de instrucción por todo el país. Rebosan, no caben todos. Es la consecuencia de un trabajo intenso en los últimos cuatro años de fiscales, jueces, policía y guardia civil, de tanta casa y tanta sede como hemos visto registrar, de tanto cargo público como hemos visto entrar en coches o furgones policiales, unos a pecho descubierto, otros compungidos y otros intentando ocultar su cara y su vergüenza tras un abrigo o una manta amiga.

La palma en el ranking, por número de empurados, se la lleva el PP. En cantidad y en "calidad". Y aún así, las encuestas continúan reflejando que los populares volverán a ser el partido más votado si se repiten elecciones en próximo 26 de junio. Y que podrían gobernar solo con Ciudadanos ¿Usted lo entiende? Yo no. Pero como la realidad está para entenderla y no para modificarla a nuestro antojo, lo voy a intentar. Permítaseme en primer lugar una conclusión a mi juicio lógica. Si, como nos dice Carlos Enrique Bayo en Público, más de seis millones de personas están dispuestas a votar de nuevo el 26-J al partido más enfangado de corrupción en toda nuestra historia, cabe deducir que tal comportamiento no les resulta reprobable a estos presuntos votantes, ni tampoco parece que les preocupe excesivamente si quienes nos gobiernan continúan robando a manos llenas. 

¿Son tontos? No creo, nuestra literatura nos lo explica muy bien: en El Buscón, el Guzmán de Alfarache, La Celestina, El Lazarillo de Tormes... los clásicos siempre ayudan a que nos comprendamos mejor a nosotros mismos. Y el comportamiento del electorado que se empeña en continuar votando a los ladrones me recuerda aquel famoso episodio del Lazarillo en que el ciego le propina una contundente bofetada a Lázaro cuando descubre que el muy truhán se está comiendo de tres en tres las uvas del racimo que habían acordado compartir "¿Cómo os habéis dado cuenta, pregunta Lázaro, si no podéis ver?" "Muy sencillo, le respondió el amo, porque yo me las estoy comiendo de dos en dos, y tú no has dicho nada".

J.T.