lunes, 5 de enero de 2026

Secuestro y humillación


No fue una captura, fue un secuestro. Estaría bien que nos decidiéramos a emplear los términos correctos de una vez. No es un gobierno títere el que a día de hoy preside Delcy Rodríguez en Venezuela, sino un gobierno amenazado y humillado. Ese es el dibujo con el que comienza este enloquecido año que no augura nada bueno. El fanfarrón invasor ni siquiera disimula diciendo que llueve: directamente se nos mea encima. Mientras tanto, Europa duerme la siesta.


Su capacidad de concebir desmanes va más rápida que la nuestra de imaginarlos. Tememos que lo siguiente sea Groenlandia y tendemos a pensar/desear que no, pero estamos equivocados porque en realidad nos quedamos cortos. No solo Groenlandia, amenaza este peligroso nazi de pelo naranja que nos ha tocado en suerte, que se preparen también los cubanos, y Colombia, y México… Hasta hace poco todavía queríamos creer que se trataba de incontinencia verbal, de chulería vocacional, pero no. El éxito entre comillas del secuestro de los Maduro le ha hecho venirse aún más arriba y sentirse más amo del mundo que nunca. Codicia. Vanidad. Asco.


Sesudos expertos aseguran que Trump se ha repartido el planeta con rusos y chinos y que pronto veremos a unos fagocitando Ucrania y a otros absorbiendo Taiwán. Lo que antes resultaba impensable ahora ya no nos lo parece tanto. Otros sostienen que la operación de Venezuela tiene similitudes con la invasión nazi de Polonia, que esto es el comienzo de un gran pollo mundial, el tercero y puede que hasta  el cuarto, vaya usted saber, porque se les amontona la faena a estos megalómanos en cuyas manos estamos. 


Entres tanta confusión y desconcierto como generan los dislates que andamos viviendo nos va quedando solo una certeza: que no sabemos qué va a ser de nosotros, que nadie está a salvo, que nada está lejos, que todo nos concierne. Así que si nos creemos que podemos ver los toros desde la barra estamos equivocados. La Unión Europea está demostrando su desasosegante impotencia, la OTAN su sinsentido.


La enorme dimensión de lo que sucede hace que nuestros problemas domésticos resulten un patético juego de niños al lado de lo que está pasando. El principal partido de la oposición, todavía encabezada por aquel que no es presidente porque no quiere, no deja de hacer el ridículo más espantoso cada vez que abre la boca para pronunciarse sobre lo que sucede. El ejecutivo presuntamente progresista que nos gobierna no puede estar comportándose de manera más tibia y ambigua. 


La humillación a la que pretende someter a Venezuela tiene toda la pinta de ser solo un ensayo de lo que podría llegar a hacer con todo occidente, con todos nosotros. Lo de Delcy Rodríguez no llega ni a gobierno títere, es un gobierno humillado y tan secuestrado o más que Nicolás Maduro y Cilia Flores.

Cuanto antes entendamos que los Estados Unidos y el matón que los preside están decididos a hacer con nosotros, sí con nosotros, no solo con Venezuela, Cuba o Colombia, lo que les de la gana, antes estaremos en condiciones de responder de alguna manera, porque algo habrá que hacer, ¿no? Estaría bien que los países europeos no perdiéramos la dignidad y rompiéramos relaciones pero ya con los Estados Unidos. Desde el patio del colegio sabemos que los chulos, hasta que no les plantas cara, siguen abusando y perdiéndote el respeto.


J.T.

No hay comentarios:

Publicar un comentario