martes, 22 de febrero de 2011

Los límites de la libertad de expresión


Que este blog pueda ser un espacio donde el autor se sienta plenamente libre dependerá del saldo de su cuenta corriente.

Porque si de lo que yo escriba o no escriba aquí depende mi sustento, me veré obligado a cogérmela, irremediablemente, con papel de fumar.

Desde mi condición de disponible laboral es un hecho indiscutible que he de tener cuidado con lo que escribo porque… ¿quién me dice a mí que para cuadrar las cuentas de casa no voy a necesitar de los buenos oficios de alguien que, desde mi juicio libre e independiente, se merecería un buen varapalo?

Esa es la incontestable verdad que coloniza la tan necesaria y difícil libertad de expresión.

El grado de libertad con el que nos expresamos es directamente proporcional a la tranquilidad que nos permite el saldo de nuestra cuenta corriente.


J.T.

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